Los gigantes de las sombras Suivre l’histoire

ave_phoenix91

La imaginación de Samuel lo lleva a tener una de las más grandes aventuras de su niñez, cuando los gigantes de las sombras atrapan a su padre y se lo llevan a su mundo de oscuridad. Samuel debe encontrar la manera de salvar a su padre de esos monstruos de las sombras


Histoire courte Tout public.

#aventuras #sombras
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I


Por la mañana el sol ilumina el pasto de las casas del vecindario, el pequeño va caminando disfrutando del paisaje a su alrededor, camina relajado con una sonrisa en los labios y mirando hacia el camino que se ve infinito frente a él. Pisa una espada de madera que cruje bajo la suela de su zapato. La levanta con la mano derecha, la examina con cautela cerca de su rostro con la yema de los dedos. La madera esta bien lijada y brilla con los reflejos de la luz.


—Haz sido elegido caballero.—Se dijo con felicidad.—Tus enemigos se acercan.—Miró hacia el frente apartando la espada, tomando posición de ataque. Sus enemigos aparecían del suelo como una sombra oscura que se alzaba aproximadamente a dos metros de altura.


—¡Los gigantes de las sombras!—Exclamó blandiendo su espada listo para el ataque.


Los pocos rayos de luz del amanecer iluminan el callejón estrecho; explorando encontró un palo de escoba partido a la mitad. Con una radiante sonrisa recogió el viejo y astillado palo entre sus dos manos, sosteniéndolo con firmeza buscando algo que golpear. Las bolsas de basura que ya no cabían en el contenedor estaban a unos centímetros de distancia.


¡Los gigantes de las sombras!Exclamó blandiendo su espada listo para el ataque.


Los gigantes de las sombras comenzaron su ataque esparciendo su cuerpo hasta los pies del pequeño, quien al sentir la oscuridad bajo ellos, comenzó a hundirse sobre el enemigo, alterado movió sus manos intentando salir de aquellas tinieblas que lo absorbían, hizo un movimiento brusco con la espada encajando el filo puntiagudo del arma en la cabeza del gigante oscuro que se sumergió en el suelo, provocando un sonido parecido al pinchar un globo, la oscuridad que lo envolvía bajo sus pies, se disperso, sin embargo, en el camino había más gigantes de sombras que lo esperaban.


Saltó a las bolsas de basura color negro, que se hundieron bajo sus pies al sentir el peso, actuando como si se hundiera se dejó caer de panza sobre la bolsa llena de basura y a moverse de un lado a otro, hasta que, con agilidad clavo el pico del palo de escoba sobre la bolsa traspasando un recipiente de plástico que emitió un sonido.


El primer gigante de las sombras ha caído.Susurró.


Una silueta más alta que las sombras que desaparecieron ante la gran presencia, se acercaba al niño con lentitud. El pequeño se quedó petrificado por un instante porque la luz del sol le impedía ver que se trataba de su padre, quién le llamó por su nombre con una sonrisa y estiró su mano para que el niño la tomará.


—Es hora de comer—dijo cauteloso, caminando al paso del pequeño que iba a su lado. Ambos caminaron por el vecindario un tramo para llegar a su casa, una hermosa construcción de madera, hogareña y pequeña.


—¿Qué hay de comer?—preguntó el niño emocionado. Podía oler el delicioso aroma de la comida, pues para él, parecía que llevaba días sin probar bocado.


—Salchichas.—Respondió su padre con una sonrisa.


Ambos se sentaron sobre bolsas negras de basura, el padre le muestra a su pequeño hijo la lata de salchichas que encontró en el basurero cerca de ellos. Ambos se miran sonrientes por la apetitosa comida que probaran el día de hoy. Mientras están disfrutando del bocado, se escuchan ruidos cerca a ellos. El niño comienza asustarse y su padre lo tranquiliza con un abrazo.


No temas, nosotros estamos a salvo aquí.


Ante la caricia y palabras de su padre, el niño sonríe y ofrece la mitad de la última salchicha, quien la toma y da un mordisco pequeño.


La puerta de la casa se abre de un portazo, en la apertura, otro gigante de sombra aparece, sin esperar a visualizar el lugar inmediatamente corre hasta el padre del niño, quien lo esconde atrás de él y le pide que huya al momento que se dispone a pelear contra la sombra. El pequeño obedece y corre de la casa, escuchando la pelea que su padre tiene con aquel monstruo que invadió su hogar.


Un policía tiene a su padre contra una patrulla, mientras el corre con lágrimas en los ojos intentando escapar de los monstruos.


Los gigantes no se dan por vencidos y corren tras el pequeño que se ha escapado, corre a gran velocidad escabulléndose por los suburbios, esquivando buzones, metiéndose por las cercas averiadas de los patios traseros de las casas que adornan el barrio.


El pequeño corre esquivando postes de luz, personas, adentrándose a callejones y tomando atajos para poder escapar de los policías que intentan llevarlo a un lugar seguro. Conoce muy bien las partes traseras de los edificios y calles sin salida, porque ha vivido ciertos meses sin un techo donde dormir. Quiere saber el por qué los policías se llevaron a su padre. Es algo que no entiende.


Sigue sin descanso huyendo de los gigantes de las sombras, su espada quedó atrás y no es capaz de defenderse con un arma, sin embargo, conoce un lugar seguro en donde esos monstruos no podrán encontrarlo; su lugar se encuentra cruzando el puente de luz.


En la distancia ve la luz del semáforo en verde, sólo espera que al llegar a la esquina pueda cruzar sin problemas la calle. Gracias a que les llevaba algo de ventaja a los policias, pudo cruzar sin problemas unos segundos antes que el semáforo volviera a verde.


El puente de luz podía ser cruzado por pocos, si eran seres de las sombras tal vez fuera complicado llegar a su encuentro. Pasando aquel puente encontraría un bosque hermoso, lleno de pequeñas casitas dónde sus habitantes eran niños, había casas de todos los colores y diferentes formas desde casas con puertas de madera, sogas en vez de escaleras, estatuas de animales que adornaban la entrada, entre otras cosas fantásticas para los guerreros como él. Podía llegar a su lugar preferido y convivir con los habitantes del bosque.


Llegó al parque agitado. Miró a sus espaldas esperando que los policías quedarán atrás de su rastro. Tenía mucha sed, aunque decidió ir primero a su lugar secreto. Era un pequeño juego que tapaba de los rayos del sol, con forma de elefante color morado. Allí, en el suelo había arena dónde podía enterrar juguetes y al día siguiente podía encontrar otros. Agitado corrió hacia el juego esperando que estuviera solo para poder esconderse sin complicaciones, tenía suerte que el parque era demasiado grande y que tal vez, no lo encontrarían tan pronto.


Al llegar a su lugar secreto, pudo observar una luz azul iluminar la entrada. Encontraría un poco de frescura dentro de aquel lugar y descansaría hasta que alguien llegara a tocar a su puerta. Le gustaba recibir visitas y convivir con ellas. Después buscaría a su padre y lo salvaría cuando recuperará su arma.


Cansado de correr, se recargó en la pared de plástico del elefante que lo cubría de los rayos solares. A pesar de la temperatura del clima, aquel pequeño refugio era cálido y protector. Sintiose tan seguro en aquel juego del parque que se quedó dormido sobre la cálida arena. No imaginó y tampoco importó que algunos bichos pasearan sobre su cuerpo mientras se encontraba en un sueño reparador y profundo.


11 Avril 2018 17:51:51 2 Rapport Incorporer 1
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Irving Trinidad Irving Trinidad
Quedé sorprendido por lo real e irreal de la historia. Me ha gustado bastante. ¡Sigue así!
17 Avril 2018 13:18:31

  • Ave Fenix Ave Fenix
    ¡Oh! Muchas gracias ¡Me da gusto saberlo! 18 Avril 2018 09:18:21
~

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