Mecanismos de láton Suivre l’histoire

hollowwanderer Damian Ravenhart

Pequeño cuento que habla sobre un suceso vivido por un hombre en motocicleta en una ciudad en un mundo steampunk.


Science fiction Déconseillé aux moins de 13 ans.

#cienciaficción #steampunk
Histoire courte
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Mecanismos de latón

Subido sobre mi motocicleta conduzco por una ciudad de luz dorada, con un cielo celeste cubierto por infinitos rieles de trenes que dejan un trazo blanco de vapor tras de sí. Los rieles utilizan de soporte enormes edificios amarronados, cubiertos por ventanas de oro, que desde mi pequeño punto de vista parecían infinitas. Me rodean autos tan rústicos como elegantes, con bellos chasis que eran incapaces de cubrir del todo los enormes mecanismos de metales amarillentos que les dan vida; exudan vapor de sus tubos de escape, este me quema, pero no me molesta, es más, me hace sentir vivo y en alerta, con atención de lo que me rodea. En la calle caminan personas de bellos trajes y vestidos de colores desaturados y de vez en cuando decorados con piezas metálicas de diferentes metales como oro o plata, o algunos más comunes; llevan sombreros extravagantes con detalles dorados o plateados, u ocasionalmente ambos; que, mientras más extravagantes eran, más importante era la persona que lo llevaba. Entre las personas andan seres mecánicos de bronce y latón, con formas y tamaños varios y diversos, que, como trabajos hechos a mano, no son iguales los uno de los otros, algunos parecen hermosos corceles a vapor que andan de forma refinada, otros son leales servidores humanoides que con paso recto y tosco siguen a sus amos y a cada una de sus órdenes sin rechistar, y, algunos, parecen carismáticos tachos de basura con ruedas que andan entre la multitud, con tareas que van desde la simple limpieza al mantenimiento automático de los diferentes sistemas de la ciudad; y, a pesar de todas sus diferencias todos tienen algo en común, en sus ojos un resplandeciente brillo verde hace de ellos.


Lentamente avanzo en el pesado transito que inunda la avenida cuando escucho gritos, y, de repente, una explosión; sorprendido, veo a mi izquierda cuando una nube de polvo me golpea y la muchedumbre enloquece y empieza a correr, dejo la motocicleta en la acera y me saco el casco, como policía aun estando fuera de servicio me veo obligado a ayudar. Mientras me sumerjo en el caos veo pasar a gente corriendo de dentro pasando al lado mío, algunos heridos, algunos llorando, algunos gritando y entre ellos puedo escuchar como mencionan que alguien está ejecutando personas, lo que es avalado por los disparos que escucho, como si la presión contenida de una tubería se liberase de golpe, característicos de un lanzador de lanzas civil, que, aunque sea a cerrojo para cargar la lanza, los treinta centímetros de largo y cinco de diámetro de cada una de estas pueden con la suficiente fuerza arrancar un brazo humano de tajo. Saco mi arma de dentro de mi chaqueta, y mientras avanzo los disparos se hacen más fuertes, y entre ellos escucho los gritos de un loco, “Están entre nosotros”; “No los dejare ganar” y más estupideces de un conspiranoico. Hasta que lo vi, con un bastante grande rifle de lanzas con tambor y un tanque de vapor condensado; un arma que liberaba tanta presión que el retroceso podría romper un brazo sin un exoesqueleto auxiliar en ellos, que él no llevaba; apuntando a una chica que, calculo, tendría unos diecinueve años, la cual pedía misericordia al asesino que le estaba fijando. Le apunto con mi arma, un revolver bastante pesado, y grito “¡Alto, policía!” No me escucha y dispara, ese sonido característico, como si una enorme cantidad de presión se liberase de golpe, llega a mis oídos, seguido por el sonido metálico de la lanza clavándose en el piso, que en el camino había destrozado un poco menos de media cabeza de la pobre chica, yo automáticamente aprieto el gatillo, y, al mismo tiempo que la bala sale disparada el vapor sale del revolver por el cañón, la bala le hace un agujero en el pecho y el maniático cae muerto al suelo. Me acerco al cadáver de la chica que estaba en el piso, al principio creo ver sus sesos desparramados, pero no lo son, que son, son… engranajes y pequeñas piezas de metal, como pistones y demás… puedo ver en el ojo que le queda, como por un momento un leve brillo verde se enciende para apagarse ¿Sera que algo ocurre, algo que nadie ha notado, y sucede silencioso a nuestro alrededor?

2 Avril 2018 23:33:58 2 Rapport Incorporer 1
La fin

A propos de l’auteur

Damian Ravenhart Una persona aleatoria a la cual le gusta escribir de vez en cuando.

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eduardo tinidad eduardo tinidad
CREO TIENES UN GRAN POTENCIAL, POR UN MOMENTO LOGRE IMAGINAR CADA MOMENTO Y CADA SEÑO DE TU TEXTO, EXITO.
19 Novembre 2018 16:34:07

  • Damian Ravenhart Damian Ravenhart
    Gracias, me gusta saber que cumpli mi proposito al describir tanto. 20 Novembre 2018 06:46:22
~

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