alejandra-barajas1639189998 Nona Kookmin

Jeon Jungkook, un conquistador acostumbrado a conseguir a cualquier persona que desee, y Jimin, un chico dulce y encantador pero muy orgulloso: el cóctel explosivo está servido. Si quiere recuperar a su chico, va a tener que seducirlo... Jungkook conoce a Jimin por casualidad. Metido a fondo en su papel de playboy, iba buscando a otra persona, pero acabó llamando a la puerta Jimin y se encontró con un chico tierno, divertido... y para nada lo que Jungkook anda buscando. Así que Jungkook rechaza a Jimin. Error. ¡EQUIVOCACIÓN! Ahora Jimin no quiere saber nada de él, pero Jungkook está dispuesto a lo que sea, LO QUE SEA, con tal de tener una segunda oportunidad. SEGUNDO LIBRO DE LA SAGA CAMPUS +18 años Pareja principal siempre será Kookmin. Para las demás historia cambiarán las parejas.


Romance Érotique Interdit aux moins de 18 ans.

#amor #hockey #gay #escuela #kookmin #jungkook #jimin
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CAPITULO 1

JUNGKOOK

Que te guste el novio de tu mejor amigo es una mierda.

Básicamente hay dos factores importantes. Primero, está el factor de la «incomodidad». Y es que es jodidamente incómodo. No puedo hablar por todos los hombres del mundo, pero estoy bastante seguro de que ningún hombre quiere salir de su dormitorio y toparse con la persona de sus sueños, después de que haya estado toda la noche en los brazos de su mejor amigo.

Y después está el factor «odio hacia uno mismo». Eso es un hecho, porque resulta bastante difícil no odiarte a ti mismo cuando te dedicas a fantasear con el chico por el que tu mejor amigo pierde la cabeza.

Por el momento, la incomodidad, sin duda, va ganando la batalla. A ver, vivo en una casa con paredes finísimas, lo que significa que puedo escuchar cada uno de los gemidos entrecortados que se escapan de la boca de Jeongin. Cada suspiro y jadeo.

Cada golpe de cabecero contra la pared mientras mi mejor amigo casi hermano se tira al chico en el que no puedo dejar de pensar.

Es superdivertido.

Estoy en mi cama, boca arriba, mirando fijamente al techo. Ya ni siquiera finjo mirar mi biblioteca de canciones del iPod. Me pongo los auriculares para ahogar los sonidos de Hyunjin y Jeongin en la otra habitación, pero todavía no le he dado al play. Supongo que esta noche me apetece torturarme a mí mismo.

A ver, no soy idiota. Sé que está enamorado de Hyunjin. Veo la forma en que lo mira y veo lo bien que están juntos. Llevan saliendo seis meses y ni siquiera yo, el peor amigo del planeta, puedo negar que están hechos el uno para el otro.

Y mierda, Hyunjin se merece ser feliz. Él parece un cabrón arrogante, pero la verdad es que es un puto santo. El mejor extremo con el que he patinado en la vida y la mejor persona que he conocido nunca, y puedo asegurar que, si no lo viera como a un hermano, no solo me lo follaría, también me casaría con él.

Eso es lo que hace que todo esto sea un millón de veces más jodido. Ni siquiera puedo odiar al tipo que se está acostando con el chico al que deseo. No hay fantasías de venganza que valgan, porque no odio a Hyunjin, en lo más mínimo.

Una puerta chirría al abrirse y oigo pasos en el pasillo; ruego a Dios para que ni Hyunjin ni Jeongin llamen a mi puerta. O abran siquiera la boca, porque oír cualquiera de sus voces en este momento solo me daría aún bajón.

Por suerte, el fuerte golpe que hace temblar el marco de la puerta tiene su origen en mi otro compañero de piso, Hoseok, que entra en mi habitación sin esperar a ser invitado.

─Hay fiesta en la fraternidad Omega Fi esta noche. ¿Te apuntas?

Salto de mi cama más rápido que una gacela, porque en este instante la idea de ir a una fiesta suena demasiado bien en mis oídos. Emborracharme es una manera cien por ciento segura de dejar de pensar en Jeongin. Aunque en realidad..., quiero emborracharme y follarme a alguien sin parar. De esta forma, si una de esas dos actividades no me ayuda con mi objetivo, no pensar en Jeongin, la otra me servirá como plan alternativo.

─¡Por supuesto! ─respondo a la vez que busco algo que ponerme.

Me meto una camiseta limpia por la cabeza, ignorando la punzada de dolor que siento en el brazo izquierdo desde el golpe que recibí la semana pasada en la final del campeonato. Me dolió como una perra, sí, pero el golpe valió totalmente la pena: por tercer año consecutivo, el equipo de hockey de Briar se llevó otra victoria en la Frozen Four. Supongo que se le puede llamar el triplete definitivo y todos los jugadores, yo incluido, seguimos recogiendo los frutos de ser campeones nacionales en tres ocasiones.

Hoseok, que juega de defensor como yo, lo llama las tres efes de la Victoria: fiestas, felicitaciones y follar. Es un análisis bastante fiel de la situación, porque he tenido las tres cosas desde nuestra gran victoria.

─¿Te toca a ti no beber y conducir? ─pregunto mientras me pongo una sudadera de capucha negra encima de la camiseta y subo la cremallera.

Mi amigo resopla.

─¿De verdad me haces esa pregunta?

Niego con la cabeza.

─Cierto. No sé en qué estaba pensando.

La última vez que Jung Hoseok estuvo sobrio en una fiesta fue... nunca. El tipo se bebe hasta el agua de los floreros y fuma porros como una locomotora cada vez que sale de la casa, y si alguien piensa que eso afecta a su rendimiento en el hielo de alguna manera, está más que equivocado. Es una de esas raras criaturas que pueden irse de fiesta como el Robert Downey Jr. de antes y ser tan exitoso y respetado como el Robert Downey Jr. de hoy en día.

─No te preocupes, le toca a Namjoon ─me dice Hoseok refiriéndose a nuestro otro compañero de piso, Namjoon ─pEl muy flojo sigue con resaca por lo de anoche. Dice que necesita un descanso.

Sí, y lo cierto es que no me extraña. Los entrenamientos de fuera de temporada no empiezan sino hasta dentro de otro par de semanas, y todos hemos estado disfrutando de nuestro tiempo de descanso demasiado. Pero eso es lo que pasa cuando uno está lleno de energía por la Frozen Four. El año pasado, después de ganar, estuve borracho dos semanas seguidas.

No tengo muchas ganas de que llegue el momento de esos entrenamientos. La fortaleza, el ejercicio y todo el enorme esfuerzo que se necesitan para mantenerse en forma resultan agotadores, y es aún más agotador cuando a la vez hay que trabajar
jornadas de diez horas. Pero no es que tenga otra opción, la verdad. Los entrenamientos son necesarios si quiero estar preparado para la próxima temporada y el trabajo, bueno, le hice una promesa a mi hermano y da igual lo enfermo que me ponga toda la situación: no puedo fallar. Minho me despellejaría vivo si no cumplo mi parte del trato.

Nuestro conductor para la noche nos está esperando junto a la puerta principal cuando Hoseok y yo bajamos. Una barba de color marrón rojizo devora todo el rostro de Namjoon. Le da un aspecto de hombre lobo, pero él está decidido a probar este nuevo look desde que una chica a la que conoció en una fiesta la semana pasada le dijo que tenía cara de bebé.

─Eres consciente de que esa barba de Yeti no te hace parecer más varonil, ¿verdad? ─dice Hoseok alegremente mientras salimos por la puerta.

Namjoon se encoge de hombros.

─La verdad es que mi intención es parecer un tipo duro.

Yo suelto una risa.

─Bueno, pues eso tampoco, cara de bebé. Pareces un científico loco.

Namjoon estira su dedo medio mientras se dirige hacia el lado del conductor de mi pick-up. Me instalo en el asiento del copiloto y Hoseok se sube en la parte de atrás, diciendo que prefiere ir fuera para tomar un poco de aire fresco. Yo creo que lo único que quiere es que el viento le despeine el pelo de esa manera desaliñada y sexy por la que las chicas pierden las bragas. Para su información, Hoseok es vanidoso hasta decir basta. Pero lo cierto es que parece un modelo, así que imagino que se puede permitir ser vanidoso.

Namjoon arranca el motor y yo repiqueteo mis dedos sobre los muslos, impaciente por ponernos en marcha. Muchos estudiantes de las fraternidades me enojan con sus rollos elitistas, pero estoy dispuesto a pasarlo por alto porque..., joder, porque si hacer fiestas fuese un deporte olímpico, todas y cada una de las fraternidades masculinas y femeninas de Briar tendrían una medalla de oro.

Mientras Namjoon da marcha atrás para salir de nuestro camino de entrada, mi mirada se detiene en el Jeep negro de Hyunjin, brillante y reluciente estacinada, mientras su dueño pasa la noche con el chico más lindo del planeta y...

¡Ya basta! Esta obsesión con Yang Jeongin está empezando a volverme loco. Tengo que echar un polvo cuanto antes.

Namjoon está visiblemente callado durante el trayecto hasta la casa Omega Fi. Es posible que incluso esté frunciendo los labios, pero es difícil saberlo teniendo en cuenta que parece que alguien le ha afeitado todo el cuerpo a Hugh Jackman y ha pegado su pelo en la cara de Namjoon.

─¿Y este castigo de silencio a qué viene? ─pregunto sin darle mucha importancia.

Gira su cabeza hacia mí ofreciéndome una mirada amarga, después vuelve a posarla en la carretera.

─Oh, vamos. ¿Es por las bromas que hacemos de tu barba? ─Me molesto ─ Porque es el primer capítulo de Barbas para principiantes, hermano: si uno se deja barba de ermitaño, tus amigos se burlan de ti. Fin del capítulo.

─No es por la barba ─murmura.

Arrugo la frente.

─Está bien, pero estás enojado por algo ─Cuando tampoco responde, presiono un poco más ─¿Qué pasa contigo, tronco?

Sus enfadados ojos se encuentran con los míos.

─¿Qué pasa conmigo? Nada. ¿Pero contigo? Contigo pasan tantas cosas que ni siquiera sé por dónde empezar ─Maldice en voz baja ─Tienes que parar ya con esa mierda.

Ahora sí que estoy totalmente confundido, porque hasta donde yo sé, todo lo que he hecho en los últimos diez minutos es tener ganas de ir a una fiesta. Namjoon se da cuenta de la confusión que muestra mi cara y me ofrece una aclaración en un tono sombrío.

─Lo de Jeongin.

Aunque mis hombros se ponen rígidos, trato de mantener la expresión de confusión en mi rostro.

─No tengo ni idea de lo que estás hablando.

Sí, he elegido mentir. Algo que, en realidad, no es nada nuevo para mí. Parece que todo lo que he hecho desde que llegué a Briar es mentir.

"Sin ninguna duda estoy destinado para la NHL. ¡Liga profesional hasta el final!"

"Me encanta pasar los veranos trabajando de mecánico en el taller de mi padre. ¡Se gana muy bien!"

—No babeo por Jeongin. ¡Está saliendo con mi mejor amigo!

Mentiras, mentiras y más mentiras, porque en cada uno de esos tres casos, la verdad es una mierda absoluta, y lo último que quiero en el mundo es que mis amigos y compañeros de equipo sientan pena por mí.

─Guarda ese cuento para Hyunjin ─contesta Namjoon ─Y, por cierto, tienes suerte de que Hyunjin esté distraído con todo el enamoramiento y demás, porque si no fuese así... sin duda se daría cuenta de tu actitud.

─¿Sí? ¿Y qué actitud es esa? ─No puedo evitar los nervios en mi tono de voz ni la tensión defensiva en mi mandíbula. No me gusta que Namjoon sepa que siento algo por Jeongin. Y me gusta aún menos que haya decidido sacar el tema ahora, después de todos estos meses. ¿Por qué no puede olvidarse del puto asunto? La situación ya es suficientemente jodida para mí como para encima tener a alguien que me lo restriegue por toda la cara.

─¿En serio? ¿Quieres que te lo enumere? Bien. ─Una nube oscura atraviesa flotando sus ojos mientras empieza a soltar todas las cosas que me han estado haciendo sentir jodidamente culpable todo este tiempo ─Sales de la sala o la cocina cuando entran ellos. Te escondes en tu cuarto cuando Jeongin se queda a pasar la noche. Si están él y tú en la misma habitación, lo miras fijamente cuando crees que nadie te está mirando. Tú...

─Está bien ─interrumpo ─Ya entendí.

─Y no me hagas empezar con el asunto de follador compulsivo que llevas últimamente ─dice Namjoon enfadado ─Siempre has sido un play boy pero, hermano, te has metido con cinco personas esta semana.

─¿Y?

─Pues que es jueves. Cinco personas en cuatro días. Joder, haz la cuenta, Jeon.

Oh, mierda. Me ha llamado por mi apellido. Namjoon solo me llama Jeon cuando REALMENTE se enoja conmigo.

Pero es que resulta que ahora yo también estoy enojado con él, así que también lo llamo por su apellido.

─¿Qué hay de malo en eso... Kim?

Sí, nuestros tonos se escuchan de forma similar. Igual deberíamos hacer un juramento de sangre y formar un club o algo así.

─Tengo veintiún años ─continúo enfadado ─Tengo permiso para acostarme con quien quiera. No, mejor dicho, debo acostarme con personas, porque de eso precisamente se trata el ir a la universidad. De divertirse, follar y disfrutar al máximo cada momento antes de salir al mundo real y que la vida se vuelva una puta mierda.

─¿De verdad pretendes hacerme creer que todos esos rollos forman parte de tu rito de paso por la universidad? ─Namjoon niega con la cabeza y después deja escapar un suspiro y suaviza su tono ─Así no vas a conseguir sacártelo de la cabeza, Jungkook. Podrías acostarte con cien esta noche y aun así no habría ninguna diferencia. Tienes que aceptar que no va a pasar nada con Jeongin y seguir tu vida.

Tiene toda la razón del mundo. Soy consciente de que he estado revolcándome en mi propia mierda y tirándome a personas a diestra y siniestra para distraer mi mente.

Y soy igualmente consciente de que tengo que dejar de ir de fiesta en fiesta para olvidar. Tengo que sacarme la diminuta astilla de esperanza y simplemente aceptar que no va a pasar nada entre nosotros.

Pero creo que quizá empiece a trabajar en eso mañana.

¿Esta noche? Esta noche me quedo con el plan original: emborracharme, echar un polvo, y a la mierda todo lo demás.

6 Avril 2023 17:05 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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