la_holly_de_suga Min Holly

Jimin lleva un año siendo célibe. Todo por culpa de su ex novio tóxico. Necesita desesperadamente una follada o va a terminar en un monasterio, convertido en monje. ¿Qué pasará cuando su mejor amigo le recomiende un sitio que ofrece servicios de scorting? Pero en lugar de conectar con uno de los empleados, termina en una sexcall con el mismisimo dueño de la empresa sin darse cuenta. ©️Historia propia. No se permiten copias ni adaptaciones. 🔞Contenido para mayores de 18 años. Vocabulario vulgar, descripción verbal de escenas sexuales entre personas del mismo sexo.


#37 in Fanfiction #5 in LGBT+ Interdit aux moins de 18 ans.

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Uno

—Lo siento, Jimin.

—¿Qué sucede, Hoseok?

—Sabes que me gustas, pero el tipo grande que está del otro lado del restaurante se me acercó hace unos días en medio de la calle y me advirtió que tú estabas con él y que me alejara.

Jimin miró en la dirección en que su acompañante observaba.

Otra vez el idiota de NamJoon jodiéndole la existencia.

—Pero, sabes que él y yo no somos nada. —le dijo Jimin con angustia— No tienes por qué prestarle atención.

Hoseok tomó un sorbo más de su copa de vino.

—Ya me lo has dicho, pero realmente no creo que deba interferir ahí. Si él sigue insistiendo es porque le interesas aun y a mí no me gusta ser una piedra en el zapato.

—Podríamos al menos, tener un rollo de una sola vez. Ya sabes. Divertirnos un poco, si es que no quieres nada serio conmigo.

Jimin no quería darse por vencido. NamJoon llevaba un año haciéndole lo mismo cada maldita vez. El imbécil fue quien la cagó espectacularmente para empezar. Habían sido novios por al menos dos años y Jimin lo quería. No diría que lo amaba, pero iba en camino a eso. Sin embargo, NamJoon había dado por sentado a Jimin y su ego de macho alfa inalcanzable no era algo que Jimin pudiera poner dentro de la lista de cualidades de su ex. Sobre todo, porque Jimin había encontrado a NamJoon en su oficina en la empresa del padre de Jimin, enterrándole la polla hasta el hígado a su secretaria sobre el escritorio y diciéndole que no habría ningún problema con Jimin porque él sabía compartir y NamJoon era algo demasiado bueno para no compartir.

Que se joda NamJoon y su polla comunitaria. Jimin sí compartía de lo que tenía, pero había un límite cuando se trataba de tu pareja y eso era algo que Jimin no estaba dispuesto a dejar que alguien más tuviera. Si era su novio, no era de nadie más, ni para un polvo en una mesa llena de papeles en la propia empresa de su padre.

Ese mismo día en que Jimin descubrió a NamJoon lo mandó al demonio con todo y su secretaria resbalosa. Había demasiados peces en el mar como para conformarse con semejante bagre infiel. Y Jimin había conocido a muchísimos peces. De todos los colores, tamaños y formas. Tan hermosos como para adornar una linda pecera -figurativamente- en el salón de su casa, pero NamJoon tenía el ego y confianza más grandes que las pelotas y no se quedó en paz con el rompimiento de Jimin.

Jimin no tuvo problemas en encontrar citas, tan pronto como se consideró apto para salir de nuevo y encontrar alguien con quien divertirse. Su mejor amigo Taehyung fue muy entusiasta al respecto y siempre le presentaba a alguien nuevo. Todos hombres muy guapos, elegantes y sobre todo interesantes. Los prospectos ideales para que Jimin se interesara en al menos una segunda o tercera cita y dejar que las circunstancias decidieran el rumbo después.

Pero todos los intentos de Jimin habían terminado igual, uno tras otro.

NamJoon se acercaba a sus citas y les mentía diciendo que Jimin era su novio o su prometido, que Jimin solo estaba jugando con ellos, que se alejaran y no volvieran más si no querían tener problemas. Todas las malditas veces se las ingeniaba para que los hombres interesados en Jimin huyeran muy lejos de él.

Como cuando Jungkook lo invitó a una competencia de artes marciales como una tercera cita y luego a cenar y ver qué pasaba para el resto de la noche, y NamJoon había aparecido en la puerta del gimnasio donde se llevaba a cabo el evento y le advirtió al chico que Jimin era suyo y que conocía al organizador de la competencia, que siguiera su camino o haría que sus días como luchador profesional de artes marciales se acabaran. El mismo día de la competencia, Jungkook le dijo a Jimin que era mejor que se fuera y no lo buscara más.

Jimin enfrentó a NamJoon a sabiendas de que él había planeado todo y el muy hijo del demonio se rio y le dijo que, si no volvía con él, no habría otro hombre en la vida de Jimin, porque estaban hechos el uno para el otro.

Jimin se lo tomó a la ligera, porque en algún momento NamJoon se cansaría y se enredaría en las piernas de alguien más, como lo hacía siempre, porque Jimin descubrió que no solo había sido la secretaria sino también la recepcionista, el chico del correo, la asistente de recursos humanos y sabrá Dios quien más, teniendo las posibilidades de ambos sexos para elegir.

Pero no era cosa de tomar a la ligera. NamJoon le arruinó muchas otras citas y posibles relaciones. Como la vez que casi se acostó con SeokJin, el modelo más cotizado de las revistas, con el que había estado saliendo ya casi por un mes entero y SeokJin le dijo que quería intentarlo en una relación seria a largo plazo. Jimin se emocionó, porque el chico era super guapo y amable con él y una noche después de un desfile de modas Jimin decidió que si iban a ser serios el sexo venía de la mano y acordaron pasar la noche juntos. Jimin deseaba tanto esa noche, después de meses de abstinencia por culpa de NamJoon, estaba dispuesto a ser al menos el polvo de una noche de alguien. Pero como cosa de una maldición, NamJoon apareció en la puerta del hotel donde se llevó a cabo el desfile y dijo a SeokJin que Jimin era suyo y que estaba saliendo con un hombre comprometido que además de ser algo reprochable para la moral, se vería muy, muy mal para su imagen en las revistas y las pantallas de televisión.

SeokJin se molestó con Jimin y lo dejó botado, sin escuchar las explicaciones que Jimin tenía para dar.

Jimin golpeó a NamJoon con un zapato tan fuerte ese día, que regresó a casa descalzo, dolido, frustrado y sin siquiera haber logrado echar un polvo.

Era un lastre horrible lidiar con el idiota de su ex que se creía la última Coca Cola del desierto y el único hombre con el que podría estar Jimin, aun si era un maldito calienta bragas, polla alegre, promiscuo y descarado.

¿Qué creía NamJoon que lograría, espantando las citas de Jimin? Jimin preferiría el celibato, la castidad y un monasterio antes de volver a caer con el infiel de Kim NamJoon, pero al perro sínico parecía no llegarle el mensaje porque una vez más le había hecho la mala jugada con una nueva cita.

Hoseok era hermoso, alegre, entretenido y material de novio en todos los sentidos. Dulce, carismático, todo sonrisas y amable. Jimin no estaba dispuesto a dejarlo ir, así como así. No sin al menos haberlo probado. Si no lograba conseguir una relación como tal, los polvos al azar tenían que al menos reducir su estrés y frustración, cortesía del mismísimo Kim NamJoon.

—Me gustas, Jimin. En serio que sí. Pero no vale la pena las complicaciones. Sé que el tipo puede estar adornando las cosas, pero no soy así. Un polvo no es lo que busco, pero hastío tampoco. Podemos ser amigos.

Jimin suspiró en derrota. Otra vez había perdido un buen pretendiente y todo por el cerebro de pájaro de NamJoon. Ojalá y se encontrara con alguien peor que él.

El lindo y precioso instructor de baile, Jung Hoseok, pagó la cuenta de la que fuera su cuarta y última cita y se fue. Jimin se puso de pie en la mesa en la que había estado apenas unos cuarenta minutos y caminó hasta el fondo del restaurante francés, a la mesa en la que el bruto de su ex se encontraba.

—Jiminnie, me alagas con tu presencia esta noche. —saludó NamJoon con una sonrisa que parecía más ejecutiva que jovial— Toma asiento y cena conmigo, cariño.

—Vete a la mierda NamJoon ¿Qué demonios quieres de mí? ¿Qué esperas conseguir con este juego tuyo del gato y el ratón?

NamJoon se enderezó en su silla.

—Que entiendas que soy el único para ti, querido. No importa cuantos polvos haya echado por ahí. Somos solo tú y yo, Chim.

—¡Que te den, NamJoon! Primero muerto, antes que contigo de nuevo. Y no me llames Chim. Sólo las personas importantes tienen ese derecho y en este momento él único que tiene tal derecho es Taehyung, así que ¡Jo-de-te! —Jimin acompañó sus buenos deseos a NamJoon con el contenido de la copa que el hombre se estaba bebiendo sobre su fino traje.

2 Novembre 2022 02:40:23 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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BS Bibiana Sandoval
Huuuyyy eso no te dejes intimidar jimin
November 22, 2022, 07:22
ye yellmy evelyn
Jajajajajajaja tu muy bien pequeño🎉🎉🎉🎉
November 14, 2022, 22:22
~

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