hio-contreras H.J Coes

"Existen peligros mortales ocultos en la oscuridad, existen horrores en nuestras pesadillas, existen monstruos viviendo en nuestras mentes, hay un poder dentro de los atrapasueños para combatirlos." Mera Alba Celeste es una joven que creyó vencer el terror de sus sueños más oscuros, hasta que descubre en una noche que tendrá que tomar parte en una guerra entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal, oculta a los ojos de los demás en la unión de su mundo con la onírica realidad del Reino de Media Noche, donde los monstruos y los seres sombríos amenazan con destruir todo lo que conoce, encontrara en un desconocido y sus aliados la ayuda que necesita y el poder suficiente para salvar su vida y la de aquellos a quienes ama.


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Capítulo I


Despertar En un Sueño

Eran las 9:30 de la noche y no podía conciliar el sueño. Sucedía muy a menudo desde que por accidente rasgué el tejido de aquel atrapasueños, que Remina, una de mis amigas me regaló cuando cumplí dieciséis. Fue un regalo en respuesta a los incómodos sueños que desde los quince años empecé a tener. Deseaba con todo el corazón dejar de ser atormentada por esas pesadillas que no quería dormir sola.Así me sentía hasta que en una ocasión muy decidida, le conté de qué trataban esos sueños a mis dos amigas y compañeras de piso: En esas pesadillas. Criaturas horripilantes atacaban, y mataban a cuanta persona había en la ciudad en una noche perpetua, las calles se llenaban de sangre, y lagente corría por sus vidas, intentando no ser atrapadas por aquellos seres monstruosos.

En mis sueños siempre fijaba mi atención en ese chico que nunca antes había visto.Aparecía delante de mí cubriendo su rostro bajo una capucha negra que tenía su ropa, y fijaba su mirada hacia las criaturas horripilantes que asediaban la ciudad, y se enfrentaba a un grupo de ellas con una espada que desprendía una brillante llama azul; hasta eliminar con su arma a un gran número de enemigos, justo después de enzarzarse en combate con las ultimas que quedaban a su paso en esa brutal guerra. Dirigía su mirada desafiante hacia donde me encontraba. No lograba entender por qué lo hacía, hasta que una de esas aberraciones aparecía de la nada y me atacaba de inmediato. Despertándome con un grito que más de una vez asustó a mis padres.

Despertaba agitada tratando de recuperar el aliento y tomar conciencia de que por muy real que pareciera, no era más que un horrible sueño que volvía a repetirse una y otra vez.

Así fueron mis noches desde mis quince años, el mismo sueño en diferentes escenas: La invasión de la ciudad, los monstruos, el ataque a las personas y el combate de aquel chico con las bestias.

«¡Vamos Mera, ya deberías dejar de tener esas horribles pesadillas!» me decía a mí misma, cuando ya estaba de pie frente a la cama para ir al baño.

Esa noche por mucho que creyera que cosas como esa nunca pasarían al ser solo pesadillas y sueños, tendría que tragarme mis palabras pues algo que recordaría toda mi vida ocurrió: Escuché el estruendo de un sonido aterrador a las afueras del apartamento. Me sentí nerviosa y asustada «¿Acaso éste era el tipo de sueño donde crees despertar pero resulta que estás en otro sueño?» me pregunté mientras caminaba rumbo a la ventana que estaba oculta por las cortinas que Anetta, una de mis amigas y compañera de cuarto colgó a principio de año, La ventana tenía un balcón que daba una vista espacio amplio entre el edificio donde vivíamos con el siguiente.

Miré el reloj intentando confirmar con el movimiento de las manecillas si éste era uno más de mis sueños. Pero para mi sorpresa eran las 12 AM, el tiempo seguía sin alterarse a diferencia de como acostumbraba ver en mis pesadillas. Remina y Anetta no llegarían a nuestro piso hasta la 1 de la mañana de la fiesta a la que no las quise acompañar por no tener ganas de ir. En cambio me quedé en el apartamento excusándome con el resfriado que tuve esta semana, y ahí estaba, temerosa de un horrible alarido. Sola e incapaz de distinguir un sueño de la realidad.

Sentí el deseo de que fuese ya la 1 en punto y mis amigas estarían en la habitación, despertándome para que escuchara de ellas la cantidad de chicos guapos y atractivos que conocieron en esa dichosa fiesta «¡Pero no es así!» Ahora me encontraba al frente de la ventana, sola y escuchando un atemorizante sonido, sintiendo como los latidos de mi corazón aumentaban con cada segundo que debatía si mirar o no hacia el callejón.

Fue cuando aventurándome a saber de dónde provenía tal sonido sin tener más protección que un abrigo para el frío; abrí la ventana y crucé por ella de inmediato.

—¿Quién está ahí?—grité a todo pulmón al pasar la ventana y entrar al balcón.

Apoyé mis manos en la barandilla, intentando darme ánimos y valor de estar allí en ese preciso momento, inspeccioné la calle durante unos segundos dándome cuenta de que no había nadie en ningún extremo del callejón. En cambio, se podían ver botes de basura tirados y los deshechos desparramados por doquier.

Apenada por mis ilógicos temores, me dispuse a levantar la vista hacia los balcones del edificio vecino, intentando convencerme de que no había nadie al otro lado riéndose de mí.

Mis ojos se abrieron de la impresión, me horroricé de inmediato con lo que vi en ese momento. Lo que sea que fuese eso, estaba allí pegado a las paredes de aquel edificio como si las leyes de la gravedad no fueran válidas para ese ser. Tenía la piel gris oscura como el cielo de una noche tormentosa, junto a unos sobresalientes y filosos colmillosque brillaban en dos enormes fauces y... ¡Cuatro ojos! Cuatro brillantes ojos que se posaron con rapidez en donde estaba, tensando los músculos como si hubiese encontrado a su presa.

Grité llena de pánico en el acto.

Con mis piernas temblorosas corrí desesperada hacia la ventana, intentando entrar al apartamento a toda prisa. Cuando logré pasar el marco de la ventana, se escuchó un estruendo confirmándose que algo pesado saltó al balcón y acto seguido un gutural aullido me heló la piel.

Estaba paralizada y solo la vista seguía mi voluntad pudiendo ver desde el espacio abierto entre las cortinas a la bestia que subía sus garras por las barandillas del balcón, su mirada estaba puesta sobre mí. El monstruo de color ébano me dejaba en claro que yo era su presa, lo que no podía entender era el porqué; «¿por qué me atacaría un monstruo como ese?» «¿Esto es... verdaderamente esto está pasando?» fue lo que me pregunte cuando vi que sus músculos y extremidades se contraen, para después abalanzarse hacia donde estaba ignorando la ventana de cristal que nos separaba, sus fauces babeaban como si tuviera un gran deseo de devorarme con prisa y sin piedad.

Con temor a morir intenté darle órdenes a mis piernas para salir corriendo de allí, pero estas no me respondían. El miedo me había paralizado y mi boca no podía conjugar alguna palabra para poder gritar en súplica de ayuda. Contuve la respiración al ver cómo en cámara lenta sus afiladas zarpas se extendían, al mismo tiempo que saltaba desde los tubos de metal que conformaban el balcón en dirección hacia mí. Destrozando la ventana de cristal seguido de un estridente ruido de vidrios rotos y rasgando las cortinas de Anetta.

«¡Despierta Mera! ¡Despierta!» intenté hablarle a mi subconsciente, pero mi cuerpo no respondía

—¡Nooo! — . Grité al fin mientras escuchaba mi corazón latir deprisa y a la vez que mis ojos enfocan a la bestia aproximándose.

Al darme cuenta que el sueño parecía no querer terminar, de manera inconsciente mi sentido de la supervivencia me hizo arrastrarme hacia la puerta, El monstruo pasó de largo rasgando con sus garras las sábanas y el colchón de mi cama que terminó rompiéndose por el peso de la horripilante bestia, hasta terminar en un choque contra el muro donde antes había estado el atrapasueños roto.

Reaccioné de inmediato, escurriéndome detrás de la puerta y cerrándola al mismo tiempo que iniciaba una carrera hacia la entrada principal del apartamento. Mi corazón latía a toda prisa mientras mi respiración se hacía escasa, transpiraba del miedo y mis manos temblaban. Pocos segundos después de haber emprendido la huida a las afueras de nuestro piso, escuché un sonido proveniente del cuarto, la entrada no opuso resistencia al avance de aquel monstruo, debía reaccionar rápidamente o de lo contrario todo lo que había hecho por escapar sería en vano.

Quitando el pasador del seguro de la puerta, giré la manija a una velocidad que nunca había pensado que tendrían mis manos y salí corriendo ignorando el ascensor y fijando mi mirada en las escaleras que daban a la azotea dónde podría esconderme. Sin pensarlo dos veces, corrí con todas mis fuerzas escaleras arriba, escuchando como se desprendía la puerta de la entrada al apartamento, y se escuchó un rugido de furia, la bestia aún me seguía, mientras corría tambaleante ante los empinados escalones pero lo que me perseguía no disminuyó su velocidad, deseaba no perderme de vista, escuchar sus gruñidos y pesados paso me apresuraba a subir por la desesperación de que no me alcanzara.

Al llegar a la puerta que daba a la azotea noté que esta estaba abierta, alguien la había dejado así extrañamente, pero el temor y la necesidad de sobrevivir pudieron conmigo, y por muy extraño que resultara aquel hecho decidí ignorarlo y seguir corriendo hasta toparme con uno de los muros que tenían las casetas del sistema eléctrico del edificio.

—¡No puede ser posible! —grité al notar que ya no tenía lugar a donde ir.

Escuché de nuevo el gruñido estridente del monstruo, cerciorándome de su presencia en aquel lugar y aunque tenía muchas ganas de salir corriendo hacia el borde de aquella azotea para escapar rápidamente del horror de ser devorada viva, me quedé inmóvil con la espalda pegada a la pared, sintiendo de inmediato el helado y penetrante frío del concreto en mi espina dorsal, hasta que la desesperación pudo más que el miedo y logre mirar cómo la bestia se acercaba lentamente mientras sus ojos me miraban con detenimiento y sus bocas babeaban, quien con un salto se queda encima de la caceta del sistema eléctrico, como si esperara que hiciera la menor estupidez para atacarme. No tuve más opción que cerrar los ojos y girar la cabeza hacia un lado, levantando las manos involuntariamente en un intento absurdo de defensa.

«¡Ayuda! ¡Ayuda!» gritaba en mi mente, el horror no me lo permitía.

11 Novembre 2017 03:20:00 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Alejandro Palacios Tzintzun Alejandro Palacios Tzintzun
Wow me fascino y al mismo tiempo me hizo sentir el miedo y adrenalina de la protagonista.... es excelente y me quede esperando que sucedera con la chica, si sera una pesadilla mas o eso se esta viniendo al mundo real. Muy interesante, seguire tu historia, animo saludos de un amigo escritor de estas historias Interdimensional, Poder Infinito (ciencia ficcion) y Barnard Star(post-apocaliptico) te invito a visitar alguna, abrazo :D
November 14, 2017, 20:36
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El Reino de Medianoche
El Reino de Medianoche

Mucho antes de que los mundos nacieran, Ibwa despertó de entre la profunda tiniebla de la no existencia y bailo desplegando sus alas doradas, estas se fueron juntando en el remolino de sus movimientos creando una esfera dorada llamada Solsticius, fue así que con la arena que los pasos de nuestra diosa madre arrastraron se formaron dos hermanas gemelas Awaukan y Eselena una idéntica a la otra pero nacidas de solsticius y Tenebrarum la esfera oscura, luz y sombra, materia y destrucción; es así como ambas hermanas decidieron juntar la poca arena que quedaba desde su nacimiento en el mar del firmamento para crear a sus hijos los luxxiantes y los nóctales que empezaron una guerra que cobro la vida de casi todos los seres de ambos bandos, Ibwa quien se mantuvo al margen decidió separar a ambas hermanas de su odio mutuo creando Gaia la hija durmiente y sus hijos menores junto a sus dos custodios su sueño creando a Día, Guardián del Alba y Noche Guardiana del Ocaso para evitar que ninguno de los hijos de sus hijas mayores volvieran a sus antiguos odios pero el amor de una madre puede ser permisivo y aquellos que una vez juraron destruirse se encontraron en El Reino de Media Noche aquella tierra que la guardiana Noche no quiso vigilar haciendo que esta guerra llegue hasta los tiempos modernos donde los hijos de Eselene buscan llevar la oscuridad de Tenebrarum hasta los dominios de los dos guardianes y sumar a Gaia en las tinieblas de la no existencia nuevamente amenazando con destruir la paz que Ibwa había dado a los durmientes hijos de Gaia. "Existen peligros mortales ocultos en la oscuridad, existen horrores en nuestras pesadillas, existen monstruos viviendo en nuestras mentes, hay un poder oculto dentro de cada ser para combatirlos." En savoir plus El Reino de Medianoche.