xttaenokaterux 슈 정

Kim Tania y Kim Taehyung, unidos por casualidad y compartiendo un propósito. ¿Podrán crear una vida juntos, hasta el final? |Heterosexual. |Inspirada en el Manga/Drama/Película Japonés Koizora. |Historia 1000% mía. • Prohibida su copia. ©xttaenokaterux


Fanfiction Films Interdit aux moins de 18 ans.

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I

Estaba sentada sobre el verde pasto mientras la música invadía mis oídos, apaciguando el ruido exterior y de alguna manera relajándome.
Siempre me encontraba a la misma hora, en el mismo lugar, en las mismas condiciones y con los mismos pensamientos.

En blanco.


Le di una rápida mirada a mi pequeño reloj de muñeca, 12:40. Todavía no terminaba el almuerzo, aún tenía unos 10 minutos libres. Miré a mi alrededor deseando ver alguna novedad y la única novedad que sentí fue un ardor en la parte trasera de mi muslo izquierdo.


— Mierda. —me quejé al ponerme de pie y sacudir mi falda, malditas hormigas.


Me picaba fuertemente la zona afectada y sin poder evitarlo comencé a rascarme el muslo. Temiendo que alguien me viera y pensara que padecía de alguna rasquiña dejé de rascarme y me acomodé la camisa. Me agaché un poco para recoger mi chaquta la cual me había quitado (como siempre lo hacía últimamente) a causa del calor.
No tenía planeado hacer otra cosa más que moverme por alrededor del árbol en el que me encontraba recostada hace unos minutos, pero me vi rápidamente cambiando de parecer al escuchar unos chillidos. Inmediatamente me coloqué detrás del frondoso árbol apretando el chaqueta contra mí y terminando de quitarme los audífonos.


— Oppa, ¿qué quieres decir? —estaba tan tensa de el otro lado de el árbol que sin darme cuenta aguantaba la respiración.


— No tengo que aclararte nada Minnie. Ya te dije que quiero ter...


— ¡No! —me fue imposible no sobresaltarme en mi lugar ante aquel grito—. No me puedes hacer esto. ¿Por qué, por qué ahora? Estaba todo bien, ¿qué sucedió? —escuché al chico suspirar. Me siento como una vieja chismosa.


— Ya hemos hablado de esto antes Minnie, no quiero herirte. Cuando hablamos por teléfono no te lo dije porque no es correcto terminar una relación así. No has hecho nada malo, tampoco digo esto como excusa pero en realidad mereces algo mejor. Di todo lo que pude en nuestra relación como tu siempre lo hiciste pero siento realmente que eres demasiado para mi. ¿Entiendes? —mi corazón dio un vuelco extraño ante aquellas palabras que no parecían tener un ápice de mentira en ellas. Al cabo de unos cuantos segundos de silencio escuché un sollozo de quien pensé que era la chica y me sentí mal por ella—. No llores, por favor.


La curiosidad estaba por matarme y quería ver de quiénes se trataba pero también tenía miedo de que me descubrieran cotilleando sin querer tras el árbol.


— Disculpa, yo...


— Minnie, por favor.


— No, está bien. Descuida, comprendo. Lo siento. —con unos pasos apresurados escuché cómo uno de los dos se alejó, supuse que era ella.


Estaba tan centrada en escuchar algún movimiento o algo que cuando el sonido de entrada a las aulas se hizo presente me fue imposible no asustarme. Saqué un poco la cabeza de mi escondite rezando para que no hubiese nadie allí y mientras más veía escuché un fuerte sollozo. El chico estaba parado cubriendo con ambas manos su rostro, lo que hacía que sus sollozos se escuchasen más fuerte, su pecho subía y bajaba con fuerza. Me sentí peor de lo que me sentía ya cuando sus rodillas parecieron fallarle y éste cayó al pasto, intensificando sus sollozos. Se veía demasiado débil y destrozado, mas bien devastado. Incluso si no le veía la cara hasta aquí podía sentir su dolor.


Fue imposible que mis ojos no se cristalizaran.


Unos dos minutos más tarde él seguía en su posición un poco más calmado y una ganas de salir de mi escondite me invadieron, pero tenía miedo de su reacción cuando supiese que le estaba viendo de aquella forma tan vulnerable.

Supongo que estuve mucho tiempo perdida en mi debate mental lo que hizo que me alterara cuando este se puso de pie y caminó firmemente a la salida del pequeño lugar.


No le vi el rostro.






Me eché un par de chicles a la boca para la última hora, inglés. Era la única manera de soportar el proceso de traducción que tenía que aguantar mi cerebro durante toda una hora, masticando chicles. La maestra aún no llegaba y yo aproveché para escuchar un poco más de música, me puse los Airpods que me había regalado mi primo (los cuales eran una ventaja ya que no se veían una vez que me los colocaba gracias a mi cabello) y me centré en la vista que brindaba aquel tercer piso desde la ventana.
El volumen no estaba muy alto para poder escuchar cuando la maestra entrase, comencé a extrañarme cuando habían pasado alrededor de unos diez minutos y aún no llegaba.


Justo cuando miré hacia la puerta pensando que quién entraría era la maestra, entró un chico castaño claro y guapo. Creo que es de la clase A.
¿Qué hace aquí?


— Oh, Jimin-ah. —dijo una chica que originalmente se sentaba en el primer asiento de la segunda fila pero que ahora estaba en un grupo que habían formado unas cuantas chicas unos pupitres lejos de mí.


— Hola. —sonrió amablemente—. Disculpa, ¿cuál es el asiento de Taehyung? —sinceramente ahora sí que me sentía una cotilla al no poder centrarme en mis propios asuntos, la curiosidad me ganó.


La chica confundida le señaló un asiento con un movimiento de cabeza y a estas alturas todos en el aula habían dejado de hacer lo suyo para prestarle atención al castaño que se encontraba guardando pertenencias ajenas dentro de la mochila de un susodicho al cual buscaba en mi cabeza y no encontraba. Al terminar dijo algo en forma de agradecimiento y salió con la mochila en la espalda.


¿Quién era Taehyung?








— Te he dicho que dejes de venir a buscarme. —dije algo fastidiada.


— Y yo te he dicho que hasta que no descubra con quién andas saliendo no dejaré de venirte a buscar. —me tomó el brazo y entrelazó nuestras manos haciéndome rodar los ojos.


— Suéltame, no seas fastidioso. Por lo menos te hubieses quitado el puto uniforme de tu ridículo colegio costoso. Van a creer que salgo contigo. —me salí de su agarre y me adelanté un poco más notando como ya se había formado un grupito de chicas detrás de nosotros.


— ¡Yah! —avanzó rápido hasta llegar a mi lado y pasó un brazo por mi hombro, era demasiado alto así que le favoreció la pose—. Deja de ser grosera. Solo estoy un poco preocupado por la pregunta que me hiciste hace una semana. —seguimos caminando y le di una mala mirada.


— Te dije que fue solo curiosidad, nada que ver conmigo.


— ¿Lo leíste en algún libro? —se echó a reír de mí—. Vamos, sabes que puedes confiar en mí. Pero también sabes que si descubro que alguno de esos idiotas de tu escuela te hizo llorar habrá problemas.


— ¡Ah, que fastidio! —volví a adelantar el paso.


— ¿No piensas decirme? ¡Oye, no corras! —escuché como corría detrás de mí.


Bien, haremos un maratón hasta llegar a casa.





|||||||

Me dejé caer en el sofá mientras encendía la TV, tomé mi celular y vi que tenía una llamada perdida de mi primo, decidí llamarle devuelta.


— ¿Ya llegaste?


— ¿No se nota? —le escuché reír ante su obvia pregunta—. ¿Me necesitabas para algo?


— No, solo quería saber de ti. No hablamos desde hacen tres días.


— Bueno, eso es porque me dijiste que estarías muy ocupado con tus proyectos así que decidí no molestar. —hizo un sonido de aprobación—. Pero estoy bien gracias, ¿y tú?


— Creo que he estado mejor pero todo bien, los proyectos van bien.


— Mmm...


Seguido empezamos a conversar de cosas triviales hasta que como en todo el día, aquellas imágenes del chico que al parecer estaba destrozado volvieron a mi mente.


— Namjoon-ah.


— ¿Mmm?


— ¿Alguna vez has llorado por una chica?


— ¿Qué? —hizo un pequeño silencio y luego soltó una pequeña risa—. ¿Y a qué viene eso?


— Solo responde.


— Bueno, sí. No lo voy a negar. —siempre hemos sido muy abiertos uno con el otro, pero nunca hemos tocado estos temas. Hasta ahora—. Pero tuvo que pasar. Era necesario que llorara para poder sacarla de mi corazón ¿sabes?, Así funciona todo esto, hoy quieres y mañana tienes que verte obligado a dejar de querer.


— ¿Obligado a dejar de querer?


— Si, nuestra situación no era la peor. Pero tampoco la mejor y ya no íbamos a ninguna parte si seguíamos juntos. —"Di todo lo que pude en nuestra relación como tú siempre lo hiciste pero siento realmente que eres demasiado para mí"—. Me vi obligado a acabar algo que no tenía futuro, aunque le quería.


— Mmm.. bueno.


— ¿Te han herido? —su pregunta me agarró algo desprevenida.


— ¿Qué? No, no.


— ¿Y a qué viene la pregunta?


— Solo curiosidad. —soné un poco exaltada.


— Te conozco Tania. No me ibas a preguntar porque sí, sabes que puedes confiar en mí. A ver, ¿cómo se llama?

Qué curioso, yo también quiero saber su nombre.

|||||||

22 Août 2022 04:44:53 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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