kooisu majo イット

"Quería preguntarte algo...Más bien a los dos" Eunha tiene una idea loca en su cabeza, y decide ponerla en práctica con su novio y el mejor amigo de su novio. Realmente tenía unas expectativas muy diferentes de como sucedería todo. ㅤbts. ֞ ⠀taekook ⠀ ▭ tae top . . koo bttm ⠀◟ smut ⠀⠂ leve mención de relaciones heterosexuales ⠀⠂ one shot. 9057 kooisu © no adaptar no resubir sin permiso


Fanfiction Érotique Déconseillé aux moins de 13 ans.

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Durante todo el tiempo que lleva teniendo una vida sexual activa, jamás se había planteado una idea como aquella. Eunha tiene 23 años, es evidente que no es una santa cuando de lujuria se trata, pero había límites aún inexplorados por la rubia, ideas que quizás tendría en sueños pero hasta ahora no creía tener razones para ponerlos en práctica. Ella enrolla uno de sus mechones alrededor de su dedo como cada vez que pensaba, y su mirada tanto curiosa como intrigada estaba posada sobre su mejor amiga, quien le hablaba de su última experiencia sexual como si se tratara de una historia cualquiera.


Sowon podía ser algunas veces de todo menos discreta, no le apenaba hablar de temas así con su amiga, quien tenía su plena confianza, y a Eunha le resultaba algo increíble así como vergonzoso el hecho de mencionar sin pelos en la lengua su asombrosa anécdota sobre tener un trío.


“Te lo digo, deberías intentarlo”


Eunha inevitablemente se sonrojó, casi ahogándose con su propia saliva por la idea descabellada que le proponía. Trató de disimular su impresión dando un sorbo a la malteada que bebía, revolviendo un poco el fondo, se suponía que estaban de manera tranquila en la cafetería preferida de ambas, con el motivo simple de pasar algo de tiempo de calidad entre amigas debido a que la universidad no les daba pie a esto las últimas semanas. Comenzaron hablando de su día a día, Eunha le comentó acerca de su búsqueda de trabajo de medio tiempo, Sowon le contó cómo casi se cae frente a mucha gente en el centro comercial gracias a un mocoso, luego pasaron a tocar el tema de sus parejas, y dándole un tinte demasiado inapropiado para hablarlo en público, Sowon inició con sus relatos de cama. Eunha no tenía problema con esto, pero en cuánto comenzó a hacerle sugerencias para que ella misma llevara en práctica la tomó por sorpresa.


Sowon ríe bajo y Eunha la mira mal. Actuaba como si nunca en la vida hubiera tenido sexo y eso era incluso más penoso que la idea de tener un trío.


“¿Crees que Taehyung aceptaría una propuesta así?” respondió, mordiendo su labio sin darse cuenta.


Sowon se encoge de hombros, pinchando con su tenedor un trozo de pastel para llevarlo a sus labios. Luego de saborearlo, se relamió los labios, apuntando con el tenedor a su amiga.


“Tal vez, Taehyung tiene un pensamiento muy liberal según lo que me has dicho” animó con simpleza. “Solo debes preguntarle, eso hice con Yerin y dijo que sí” sonrió orgullosa, volviendo a picar de su postre sonriendo como una niña que se había salido con la suya.


Su mayor llevaba tiempo saliendo con aquella chica de su carrera, Yerin era dulce y amable, tenía un aura que hacía que te cayera bien al instante, la conoció pocas semanas después de que las citas comenzaran y debido a lo agradable que le resultó platicar con ella, le dió su visto bueno a Sowon. Tiempo después, confirmaron su relación. Tenían aproximadamente un año juntas, y aunque por razones obvias Eunha no conocía a Yerin en la intimidad, según detalles no solicitados que su amiga le regaló, la bonita chica con aparente personalidad tranquila no era la misma cuando se trataba de experimentar en la cama. Actitud que llevó a la pareja de chicas a involucrarse en un trío con el mejor amigo de Yerin.


Por su parte, su relación con Taehyung podría ser ligeramente comparada con la de su mejor amiga. Era un noviazgo abierto que empezó como una simple amistad, que gracias al alcohol en una noche oportuna, pudieron desarrollar otro tipo de intereses y hacer que esta evolucionara en lo que es actualmente. Llevan meses siendo algo, involucrados tanto sentimental como sexualmente, sin llegar a ser del todo exclusivos, pero para ser sinceros a Eunha le gustaba mucho referirse a Taehyung con la palabra novio. En el sexo solían ser bastante abiertos a variar las posiciones, a implementar juguetes, hacer uso de kinks, fetiches y filias, lo suficiente para no caer en lo vanilla y cliché, sin que llegara a tornarse demasiado raro.


Bajo esa mentalidad, y sacando algunas conclusiones basándose en las decisiones anteriores de Taehyung, Eunha llegó a pensar que su pareja sí sería capaz de aceptar realizar un trío por mera curiosidad.


“Supongo que sí” concedió, meciendo el vaso de su malteada en su mano.


“Bien, ¿tienes alguien en mente?” preguntó Sowon, llevando a Eunha a un nuevo debate mental.


Tendría que ser alguien que ambos conozcan, sería raro involucrar a un completo desconocido y según Sowon que las tres partes se lleven bien hacía más fáciles las cosas. Descartó en su cabeza algunas compañeras, llegando a la conclusión de que prefiere tener dos chicos para ella. Casi podría burlarse de sí misma por pensar tan seriamente en sexo, de no ser porque ahora la idea se le había metido a la cabeza. Tardó solo unos segundos y sin poder evitarlo sus mejillas se colorearon, con la imagen ideal llega a su mente. Asintió para dar a conocer su respuesta, escondiendo una sonrisa detrás de su bebida.


“Se me ocurre alguien”



Taehyung era guapo, alto, con cabello castaño claro y piel bronceada, como besada por el sol. Tenía manos grandes que la sostenían a la perfección, dedos largos que sabía usar bien, una atractiva sonrisa que se veía bien en todas las facetas capaces de demostrar por el mayor. De forma altanera, con seguridad, coqueto o simplemente al reír, la manera en que sus labios se curvaban era directamente una tentación y un pecado en sí mismo. Sus brazos eran fuertes por los ejercicios que le gustaba hacer en su tiempo libre, y a Eunha le gusta mucho como su mandíbula y clavículas se marcan de forma gloriosa. Todo de su novio era un perfecto espécimen, un dios griego que llegó a su vida por un maravilloso milagro que no dejaría de agradecer nunca.


El moreno es todo lo que siempre imaginó para su pareja, tanto en personalidad como físico. Taehyung era demasiado bromista y alegre, aunque al tornarse serio podía llegar a intimidar. Eunha prefiere no hacerlo enojar, la mirada cálida del ajeno se helaba ante un acto que le disgustaba, y tener la mirada desaprobatoria de Taehyung sobre ella fue un evento único que no deseaba repetir de ser posible.


Pero claro, aunque Taehyung era todo lo que podía pedir, la rubia se permitía de vez en cuando ojear algo más, aprovechando la naturaleza de su relación que le daba esa libertad. Otra cosa que le gusta a Eunha de Taehyung, es su mejor amigo, Jeon Jungkook.


Jungkook es casi tan alto como Taehyung, diría que es solo un centímetro más bajo. En contraste con Taehyung, la piel de Jungkook era lechosa, con hebras carbón y una mirada seductora, sus ojos un poco grandes resultaban bonitos y atractivos a la par. Su cuerpo es mucho más formado que el del moreno, sus bíceps se hacen notar en las camisas que usa, y un par de muslos formados resaltan en los jeans que usa a diario. Algunas veces estos tienen roturas y Eunha no es la única que se atreve a babear por ello. También tiene un abdomen definido, tuvo la suerte de admirar su figura esculpida una tarde que pasaba por la piscina de la universidad y Jungkook se encontraba practicando estilo libre por diversión.


El par de amigos eran el deseo y envidia de muchos, por su belleza y popularidad entre los estudiantes, no era de sorprenderse que más de uno quisiera la oportunidad de compartir cama con alguno de los dos. Eunha, por lo contrario, quería más que eso, ella deseaba estar con los dos.


Se estuvo mentalizando la última semana, trazando un discurso en su cabeza para convencer a Taehyung de aceptar y a su vez convencerlo de traer a Jungkook a la hazaña. Cada vez que intentaba pedírselo, Taehyung salía con cualquier comentario y el tema cambiaba, debía esperar el momento ideal y justo para no sacar la idea de la propia nada. También dudó si hacerlo en presencia del azabache, pero no iba a ser posible porque Eunha moriría de vergüenza en caso de hacerlo.


Sí, quería que el chico la follara mientras su novio acariciaría su pecho y la besaría para que no gimiera tan alto, pero entre pensarlo e imaginarlo y pedirlo directamente había una brecha inmensa que no estaba muy segura de sobrevivir al intentar traspasarla. Le dejaría esa parte a Taehyung.


Da un par de vueltas, repitiendo las palabras que preparó para el mayor en su cabeza antes de sacar de su bolso la copia de la llave del departamento de Taehyung. Le avisó que vendría, pero el ajeno ni siquiera vio su mensaje. Probablemente estaría dormido o viendo cualquier serie absurda que Eunha no llegaba a comprender como le gustaba. Tomó una respiración y abrió la cerradura, entrando para cerrar detrás de sí.


Podía escuchar la tele alta desde el vestíbulo pequeño, y a medida que avanzaba un par de risas se agregaron a la ambientación. Eunha no supo cómo reaccionar cuando llegó a la sala de estar y encontró a Jungkook sentado con las piernas sobre el regazo del mayor, las manos de Taehyung sobre los muslos del pelinegro y ambos carcajeando por una película de parodia. Ese tipo de cosas absurdas era a lo que se refería.


Su sorpresa no era por la posición en la que se encontraban, eso era común. La amistad de Taehyung y Jungkook era inusual, el tipo de amistad que otros definirían como «parecen novios pero no lo son». Siempre juntos a todos lados, coqueteaban de broma y se lanzaban besos en juego, incluso una vez los vió compartir un pequeño pico por la emoción cuando el equipo que ambos apoyaban metió el gol ganador en el último minuto. A Eunha no le preocupaba, Taehyung era heterosexual, Jungkook bisexual, según ambos era el tipo de humor que manejaban entre ambos lo que hacía a todos dudar. No, de aquello no provenía su asombro, más bien se lo atribuía al hecho de que Jungkook estuviese allí. Esperaba que su novio estuviera solo para aquella conversación.


Se golpeó mentalmente, eran Taehyung y Jungkook de los que hablaba, parecían chicles pegados algunas veces.


Aclaró su garganta luego de estar cerca de un minuto de pie allí sin ser notada, no fue hasta entonces que ambos chicos se voltearon a verla, Taehyung levantando sus cejas un poco al no tener noción de que su novia vendría de visita.


“Oh. Hola, bonita” pronunció con una sonrisa leve, parecía demasiado cómodo en su lugar, así que solo puso sus labios en un piquito, quedando en Eunha acercarse para besar a su novio.


“Hola, lindo” susurró correspondiendo a su sonrisa luego de que sus labios se separaron. Su mirada se desvió algunos grados a la izquierda y con su mano hizo un gesto leve en saludo. “Hola, Jungkook”


“Hola, Eunha” dijo con voz suave, mostrando también una curvatura en sus bonitos labios.


Eunha se enderezó luego de inclinarse, quien había sido muy perezoso como para mover un músculo.


“Te dejé algunos mensajes, no los respondiste” comentó la chica, tomando asiento en el sofá de una plaza pues el más grande era ocupado por aquel par. Dejó su bolso a un lado y se esforzó en verse bien allí sentada, cruzando sus piernas para hacerlas lucir.


Estaba usando una falda un par de dedos más corta de lo usual, teniendo en mente que quizás aquello ayudaría a seducir a su propio novio, y ahora que se presentaba la oportunidad, al mejor amigo del susodicho. Usaba un escote y el maquillaje combinaba perfectamente, esperaba que fuera lo suficiente audaz para llamar la atención de los chicos. Como último recurso dejaría el rogar, pero mientras tanto conservaría un poco su dignidad.


“Lo siento, Koo me obligó a darle toda mi atención” se disculpó, dando una palmada algo ruda al muslo del menor en modo de juego, a lo que Jungkook siseó antes de golpear su hombro.


“Mentiroso, fue tu idea ignorar mensa–” Jungkook lo delató y Taehyung le cubrió la boca con su palma para que callara.


“No le hagas caso, cayó en demencia” sonrió con inocencia para su novia, haciendo una mueca y procedió a limpiar la baba que Jungkook dejó en su mano al lamerlo. “Asco” se quejó y el pelinegro le sacó la lengua.


Eunha podría reír de la situación, sinó estuviera ocupada puchereando porque ni siquiera la miraban ni un poco. Nuevamente carraspeó, ahora siendo más evidente, y Taehyung volvió a verla como si nada.


“Disculpa, ¿qué decías?”


“Quería preguntarte algo” Eunha decidió no dar más rodeos, cruzando sus brazos bajo sus pechos para realzarlos, sonriendo cuando la mirada de Taehyung bajó por un instante a esta zona antes de regresar a sus ojos. “Más bien a los dos”


“¿Yo?” Jungkook se mostró sorprendido y la rubia hizo un pequeño sonidito en afirmación.


“Quizás sea una propuesta rara, pero es algo que deseo y espero acepten” se inclinó un poco hacia enfrente, relamiendo sus labios con bálsamo rojo. Era ahora o nunca.


“Dispara entonces, bonita” animó Taehyung, perdido un poco en la actitud sospechosa pero seductora que mostraba su pareja. Mientras tanto Jungkook admiraba expectante toda la situación inusual.


Eunha volvió a pensarlo medio segundo, y rezó a todos los dioses existentes que la suerte cediera a su favor. Sinó, se encargaría de hacerle saber a Sowon la pésima influencia que era. Respiró calmada y jugando con el borde de su falda, se sintió segura para hablar finalmente.


“Quiero un trío”



Eunha no se arrepentía. La emoción no cabía en su cuerpo y hacía el mayor esfuerzo por no lucir como una adolescente entusiasmada por una cita, había conseguido su objetivo pero quizás sería raro si se pusiera a saltar y festejar su hazaña. Le costó apenas un poco, tomó por completa secreta al par de amigos que se miraron entre ellos y comenzaron a reír como si hubiera sido la broma más divertida que hayan escuchado. La cara de ambos se volvió un poema cuando Eunha muy firme les aseguró que no era una broma, de risas graciosas pasó a Taehyung tosiendo leve por la impresión y por primera vez pudo admirar cómo se veía Jungkook sonrojado. Luego de ello, pasó tres minutos explicando sus motivos y casi exponiendo todos los puntos positivos de su propuesta, bajo la mirada atenta y anonadada de sus mayores.


No creyó que el primero que cedería fuese Jungkook antes que su propio novio. El pelinegro no fue tan explícito con su respuesta, fue más bien un comentario que podía interpretarse como que estaba dentro del plan. «Bueno, yo no tengo…problema» fue lo que dijo, y Taehyung lo miró casi de inmediato, provocando que el rojo en las mejillas de Jungkook se intensificara. Eunha ya tenía uno de dos, así que solo tuvo que levantarse para acercarse a su novio y hacerle ojitos hasta que dijo que sí. Luego de eso, Eunha decidió que no podía esperar más y con una facilidad asombrosa sugirió que empezaran cuanto antes. Nuevamente tuvo a su novio casi ahogándose y si seguía así el azabache se convertiría en un completo tomate.


Ahora que los tres estaban en la habitación de Taehyung, todos de pie mirando a cualquier lado menos sus rostros. ¿Cómo se supone que se inicia? Quizás podría besar a Taehyung, pero estaría excluyendo a Jungkook, tal vez podría ir primero hacia el pelinegro, pero entonces pasaría lo mismo. Ninguno de los hombres aparenta tener intenciones de dar el primer paso, y Eunha quien fue la de la idea poco se le ocurre. No lo pensó todo como pensaba, pero nada que no se arregla con una rápida búsqueda. Se acercó a la mesita de noche donde había dejado su pequeño bolso, buscando su teléfono. Lo escondió detrás de su espalda, observando a Taehyung y Jungkook que permanecían estáticos uno junto al otro.


“Iré a ponerme cómoda” mencionó, sus zapatos resonando mientras caminaba hacia el baño privado de la habitación. Antes de adentrarse, volvió a referirse al par. “Ustedes también deberían”


Con eso la chica desapareció detrás de la puerta cerrada recién, y los mejores amigos parecían dudosos en sus acciones. Era una situación nueva para ellos, pues aunque prácticamente conocían todo del otro, no era común que ambos se involucraran de forma sexual. Se habían besado de forma casta en más de una ocasión, ya sea por retos o simple juegueteos, también se habían visto desnudos o al menos parcialmente. En una ocasión que el mayor se quedó en casa de Jungkook, salió de tomar una ducha y por jugar a lanzarse las almohadas en un momento inoportuno, la toalla en sus caderas se cayó y Jungkook terminó viendo de más. Aún así, normalmente hacían chistes subidos de tono o por completo descarados; la timidez que ambos demostraban en ese instante era tanto ilógica como impropia en su relación.


Taehyung trató de romper el hielo y tomar la iniciativa, así que giró su cuerpo hacia el menor y lo cargó, sacándole un chillido de sorpresa. Lo arrojó sobre la cama y procedió a hacerle cosquillas, Jungkook pronto estaba carcajeando y retorciéndose bajo el cuerpo del moreno para que lo liberara. A través de la puerta Eunha escuchó las risas y lo tomó como buena señal, a la par estaba sentada sobre la tapa cerrada del inodoro, buscando en internet cómo se suponía que debía iniciar un trío.


Cuando Jungkook pudo respirar tranquilo gracias a sus ruegos porque Taehyung se detuviese, una sonrisa se mantuvo en su cara, y permaneció tendido sobre el colchón.


“¿Crees que estemos haciendo una locura?” preguntó Taehyung en tono bajo, por si la rubia de su novia llegaba a escuchar lo que decían.


“La verdad sí, es probablemente lo más raro que me ha pasado en todo el mes” Jungkook bromeó, apoyando sus antebrazos detrás de su cuerpo para ganar algo de altura y poder conversar con el castaño de forma más cómoda. “Pero es…interesante”


“¿Interesante?”


Jungkook asintió, ladeando su cabeza ligeramente mientras hallaba las palabras para explicar todos sus pensamientos.


“Sí, es algo nuevo. Entre tú y yo, me refiero” aclaró, trazando con su dedo algunas figuras en las sábanas debajo suyo. “Digo, lo último que nos faltaba era follar y ya tendríamos el combo completo” río otra vez y Taehyung no pudo evitar sonreír.


Ciertamente la confianza que se tenían uno al otro tenía límites inexplicables, así que si ambos estaban de acuerdo con participar juntos en algo así no tendría porqué ser incómodo. Solo sería una anécdota más que contar y de la que bromear en caso de que saliera mal. Ya más tranquilos, procedieron a quitar las prendas con el objetivo de volver menos tedioso el tema del juego previo.


Jungkook comenzó quitando su propia camisa y sus jeans, Taehyung lo siguió en su accionar y la ropa se desperdigó por el suelo, a ninguno de los dos les importaba demasiado dónde terminaban. Quedaron en ropa interior, y el mayor fue el primero en guiar sus dedos a quitar la última prenda que quedaba, Jungkook siguió sus movimientos con algo de curiosidad, siendo atrapado por el mayor que no tardó ni medio segundo en molestarlo.


“¿Te gusta lo que ves?” pronunció con una voz sensual exagerada, Jungkook le respondió con una mueca, rodando sus ojos antes de imitar el gesto y quedar también desnudo.


“No responderé a eso, seguro se te sube al ego” musitó, tomando asiento en el colchón nuevamente, cubriendo su entrepierna de forma disimulada con sus manos.


Pasaron algunos minutos en los que el silencio reinó, tan solo sus respiraciones bajas y tranquilas podían percibirse. Dos mejores amigos, sin ropa, en una cama, esperando por una chica que ya llevaba demasiado rato en el baño. Eunha estaba como loca buscando alguna página efectiva pero solo era dirigida a enlaces de videos porno, que poco le ayudaban en ese momento. Del otro lado, Taehyung miraba al techo con aburrimiento, si alguna vez hubiera imaginado estar en un trío sin duda no hubiera sido así.


Jungkook nota su estado, sabe leerlo por sus típicos gestos como presionar los labios o suspirar constantemente. Él también se pregunta qué tanto hace la chica, pero decide pensar en otra cosa para hacer mientras aguardan y que el silencio no les sofoque. ¿Hablar sobre cualquier trivialidad? Era una opción factible, pero considerando el hecho de que si miraba un poco hacia abajo sería capaz de ver el pene de Taehyung, decidió que cualquier charla podría ser más rara de lo que debía. Quizás debían centrarse en recortar la distancia y dar un paso entre ellos, entrar en calor y así cuando Eunha volviera podrían seguir sin más. No sabía exactamente como hacerlo, considerando que Taehyung era hetero tal vez no sentiría nada si algo pasa entre ellos. No debía descartar la idea del todo.


“Tae” lo llamó suavemente, relamiendo sus labios apenas. Taehyung lo miró en cuanto esto pasó y canturreó para hacerle saber que lo estaba escuchando. El azabache meditó un segundo antes de acercarse un par de centímetros, esperando que el contrario no se lo tomara a mal. “¿Quieres que nos besemos?”


Taehyung enarcó una ceja, demostrando que la oferta lo había sacado un poco de sí. La seriedad con la que fue pronunciada aquella oración le dejaba saber al mayor que no jugaba, y eso le sorprendió más que la propuesta misma.


“¿Besarnos?” repitió en el mismo tono que empleó Jungkook.


El menor se acomodó sobre la cama con su cuerpo hacia el castaño, encarándolo de forma más directa. Se estaba esforzando porque el color no se mostrará en sus mejillas.


“No como broma. De verdad” explicó sonando confiado. “Sé que no te va el tema, pero he visto que hay chicas que les gusta ver a sus novios besarse con otro chico” afirmó, logrando confundir aún más al adverso.


“¿A qué te refieres? ¿Crees que a Eunha le pondría verme comiéndote la boca?”


“No lo sé, tú deberías saber más que nadie” se encogió de hombros y Taehyung le dió un punto por ingenio, quién más que él debería saber los gustos sexuales de su novia. “Piénsalo de esta forma, si yo fuera una chica, ¿no te gustaría verme besándome con ella?” lo planteó de otra manera para que el impropio comprendiera a lo que se refería.


El castaño de repente recordó videos porno donde en los tríos siempre había besos lésbicos, como si fuese un fetiche. Nunca le impresionó demasiado, pero era cierto que terminaba con una erección y con ansia sexual luego de un par de minutos viendo. Tal vez era un gusto interiorizado del que no tenía noción.


“Supongo” terminó por decir, y Jungkook lo tomó como una respuesta positiva para que se acercara unos centímetros.


“Entonces bésame, es mejor a quedarnos viendo la pared” concluyó, mostrándole una faceta ligeramente coqueta a su mejor amigo.


Si bien siempre insinuaban cosas por humor, ahora estaban en un contexto completamente real, donde los comentarios sugerentes van en serio y realmente compartirán cama en cualquier momento junto a la novia del mayor. Taehyung solo espera que no suceda nada demasiado extraño, no está en contra de las prácticas homosexuales, cada quien coge como desea y tiene sus propios fetiches, pero con sinceridad prefería evitar cualquier posibilidad de tener un dedo en su culo.


“¿Dónde pongo mis manos?” pregunta Taehyung, acercándose igualmente. La piel desnuda de Jungkook rozó con la suya, recordándole que no había nada que impidiera el contacto directo.


“Me gusta que me sujeten la cintura, así que puedes ponerlas allí” musitó, sus propias manos viajando a posarse sobre los hombros anchos del mayor.


Taehyung guió sus palmas a tomar la zona que el menor le indicó. No era la primera vez que lo sostenía de esta forma, le gustaban los abrazos y siempre se le hacía cómodo, sin embargo, ahora que se detenía a pensarlo su cintura era estrecha. De forma agradable al tacto, y la piel porcelana se sentía suave y cálida bajo sus dedos. Presionó un poco, intrigado por la sensación y Jungkook sintió un cosquilleo que ignoró por el momento.


“Si se te hace más fácil, puedes imaginar que soy una chica” sugirió Jungkook, disminuyendo progresivamente el espacio entre sus rostros.


Taehyung negó, provocando que sus narices se rozaran apenas. “No, está bien si eres tú”


A Jungkook le enterneció, era lindo que no le molestara y lo atribuyó al nivel de comodidad que su relación tenía.


El de cabellos azabaches cerró los ojos cuando sus respiraciones se mezclaron y aguardó un par de segundos hasta que los belfos de su mejor amigo se posaron sobre los suyos de forma delicada. A primera instancia no se trataba más que de un roce, un contacto suave e incluso que asemejaba a lo que sería un primer beso entre adolescentes tímidos. Se han besado antes, sí, pero el trasfondo atribuía a que no fuese algo voraz desde el inicio. Fue Jungkook quien movió sus labios primero, manejando un ritmo que ascendía de tranquilo a algo más movido, Taehyung correspondió y decidió tomar el control de la situación, pues ser el que dominaba era una de las cosas que más les gustaba en la cama.


Le toma por sorpresa a Jungkook, en un instante Taehyung ha comenzado a besarlo como si de aquello dependiera su vida. Es demandante, sus manos firmes se presionan en su agarre y succiona sin mucha fuerza el labio inferior del pelinegro. Un jadeo se mezcla y pierde en sus bocas, Taehyung disfruta de la sensación de los labios de Jungkook, tan suaves y apetecibles, como los de su novia. No obstante, en esos momentos se centra en degustar aquellos labios que son por primera vez poseídos de forma ansiosa por los suyos.


El calor creció más pronto de lo esperado por el menor, creyó que tardaría un poco más en que Taehyung se sintiera cómodo con la idea de besar a un chico. No pudo estar más equivocado, sus dedos presionando sobre la piel de sus hombros cuando Taehyung se animó a dejarle una mordida, y Jungkook entendió lo petición abriendo la boca para permitir que sus lenguas se conocieran. El castaño gruñó al contacto, y tiró de su amigo para que se acercara más, sus dedos picando por invitarlo a su regazo, pero no lo hizo por el momento.


No contaba con que Jungkook supiera leerlo muy bien, el menor tomando asiento sobre una de sus piernas, el rubor en sus mejillas debido a que su muslo rozaba con el miembro del mayor fue evidente, pero gracias a que ambos permanecían con los ojos cerrados y entretenidos en comerse prácticamente no hubo mayor problema. JungKook gimió no tan audible pero lo suficiente para que Taehyung lo notara.


Con su pecho subiendo y bajando en respiraciones desordenadas, el castaño dejó respirar a su mejor amigo, tragando al notar lo brillosos que habían quedado sus labios después de saborearlos. Jungkook lo observó avergonzado, la forma de ascender en el contacto lo tomó desprevenido. Ya que sus manos se sostenían al mayor, su creciente erección fue notable.


Normalmente no es tan sensible a un simple beso, es necesario un poco más para lograr calentarlo. Tal vez se debía al hecho de que era su mejor amigo, quien se supone es heterosexual, el que está comiéndole la boca y enviando corrientes por su cuerpo al sujetarlo.


Taehyung comienza a acariciar su cintura por inercia, deleitándose con lo adorable que lucen los ojos de Jungkook mirándolo de forma ansiosa. La curiosidad lo invadió y no pudo evitar realizar una pregunta.


“¿En el sexo eres el de abajo o el de arriba?” sus dedos se deslizaron fuera de la cintura y delinearon un poco más allá en su espalda. Sintió a Jungkook temblar bajo su tacto y le provocó una inusual satisfacción.


“Normalmente…el de abajo” musitó con un hilo de voz, relamiendo su labio inferior con la mirada del mayor siguiendo este movimiento.


Taehyung parece satisfecho, asiente y tiene las intenciones de volver a besar al menor. Menos de un centímetro faltaba cuando de repente la puerta del baño se abrió y Eunha salió. Por un segundo se distrajo tanto que el verdadero objetivo se perdió en sus pensamientos.


La rubia finalmente había encontrado lo que buscaba, lo principal no era involucrarse directamente, habían algunas cosas que por la rapidez no llegaron a concretar y según el artículo que la dejó conforme debían establecer algunas normas y dejar en claro cómo interactuarían entre ellos. En algunas ocasiones el tercero prefería mantenerse al márgen de la pareja, otras entre dos participantes optan por un mínimo contacto; en su cabeza tenía una idea de cómo serían los roles en la cama, al menos era así hasta que sus ojos se toparon con una escena inesperada y no lo tuvo claro.


“¿Qué…hacen?” cuestionó de manera discreta, avanzando lentamente hasta el par. Sabía que en algún punto vería a ambos desnudos, pero no pasó por su cabeza verlos de aquella manera y aparentemente a punto de besarse.


Es un trío, podía suceder. Solo le tomó unos segundos en asimilar que su novio heterosexual tenía a su mejor amigo sobre su regazo.


“Jungkook sugirió un juego previo” dijo y Jungkook se sintió apenado, no era mentira pero decirlo de forma tan descarada le provocaba ganas de golpear al mayor.


“No q-quería que fuera incómodo” se excusó y sus palabras tropezaron por un repentino nerviosismo.


Eunha boqueó una respuesta que nunca salió, y procuró borrar su sorpresa para concentrarse en lo realmente importante. Al menos era un paso menos que debían tratar. Quitó sus zapatos altos, y comenzó a retirar su blusa, quedando en simple sujetador negro. Sus caderas se movían de forma sensual al caminar y su falda danzaba a la par, con lentitud se posó frente a su novio, llevando un mechón de su propio cabello detrás de su oreja para que al inclinarse no le molestara.


“Está bien” no preguntó más y solo juntó sus labios con los del castaño, Taehyung correspondiendo casi al instante.


Los labios de la rubia sabían a fresas, era algo empalagoso para su gusto, pero aún así profundizó el contacto, colando su lengua para explorar la boca de su novia. Jungkook seguía sentado sobre una de sus piernas, a esa distancia podía ver perfectamente el par de sin huesos enrollándose, pretendía bajar del regazo para cederle el puesto a la chica, sin embargo, Taehyung lo envolvió con su brazo y no lo dejó moverse de allí. Mientras los chasquidos del beso inundaban la habitación, Taehyung bajó su mano y apretó el muslo de Jungkook, escuchó un quejido proveniente del menor, Eunha gimió a su vez sobre su boca, y Taehyung no supo decir que sonido le pareció más erotico.


El miembro de Taehyung comenzaba a endurecerse, erguido y rozando con la piel de su mejor amigo, el deseo creciente lo llevó a tirar de su novia para que se acercara más, dejándola sentada sobre su otra pierna. Eunha sentía su corazón deprisa y observó a su novio cortar el beso para comenzar a besar el cuello de Jungkook. Nuevamente sus expectativas eran diferentes a la realidad; creía que toda la atención sería para ella, en medio de dos hombres, pero Taehyung estaba tratando a su amigo de la misma forma que a ella.


Los párpados de Jungkook se presionaron, un gemido escapó de sus labios cuando Taehyung se atrevió a morder y succionar su cuello. Lo estaba marcando, pintando marcas violáceas en su piel nívea como si quisiera dejar en claro que él estuvo ahí, simultáneo a esto la mano grande de Taehyung desabrochó el brasier de la rubia, viajando a apretar uno de sus pechos con los dedos abiertos.


Pronto la habitación era una sinfonía de gemidos ruidosos causada por Taehyung, quien se sentía como un rey al tener dos hermosuras a su merced y control. La punta de su miembro está exigiendo atención, así que toma la mano de uno de los dos para que comience a tocarlo y brindarle alivio. Eunha presencia como Jungkook comienza a masturbar a su novio, subiendo y bajando de forma hábil su mano por toda la longitud, robándole gemidos guturales y profundos al mayor de los tres.


Se convence a sí misma de que no hay nada de malo con esto, y sigue disfrutando de los dedos que pellizcan su pezón duro y lleva su mano a tirar de las hebras del castaño.


“Amor” murmuró y Taehyung se separó del cuello de Jungkook con orgullo, observando todos los chupetones que se encargó de dibujar. Llevó su atención a su pareja y con los ojitos que puso el mayor sabía lo que quería.


Repartió un camino de besos desde detrás de su oreja, descendiendo hasta llegar a su hombro. Era casto, no tan sensual ni obsceno y Eunha comienza a sentir raro por la falta de entusiasmo que demuestra Taehyung en tocarla a ella en especial. Por lo contrario, Jungkook se deshace en su brazos pues su mejor amigo bajó su mano por su espalda llegando a uno de sus glúteos y lo apretó de forma ruda, Taehyung disfrutando extrañamente de hacer estremecer al azabache.


Más de una vez ha sido capaz de causarle ese tipo de reacciones a Eunha, pero ahora, está más centrado en lo que puede provocar en su mejor amigo. El motivo de esto no le queda muy claro, y prefiere pensar en lo bien que se ve Jungkook con la respiración acelerada que en una explicación coherente.


La mirada en su rostro dice mucho, cuando Jungkook se dignó a mirarlo y sus ojos se cruzan pide a gritos que juegue solo con él. No reconoce si lo hace a propósito, pero el sudor perlando la tez lechosa, las pupilas oscuras y labios rojizos eran una imagen de Jungkook que ni en sus sueños más salvajes imaginó. Taehyung no es gay, jamás sintió atracción hacia otro hombre, pero tampoco negaría que en ese preciso instante quería follarse a Jungkook de todas las formas existentes. La mano con uñas rozando su pecho le recordó que no estaban solos, y gruñó. Eunha lo tomó de la forma equivocada.


Entonces Taehyung detiene la mano de Jungkook que estaba encargándose de su erección, dura y goteando líquido preseminal. Demasiado toqueteo empieza a impacientarlo, así con una nalgada le ordena a Jungkook que se ponga de pie y a Eunha la toma de las caderas para dejarla a un lado en la cama. Taehyung desciende por el pecho desnudo de su novia y apresa uno de los pezones erectos, mordiendo aquel y sacándole un chillido agudo a la fémina. Cuando creía que finalmente tendría su momento de gloria con los dos chicos, el castaño se aleja para susurrarle algo al oído.


“¿Puedes prepararte tú sola?” la voz ronca del contrario resonó en su cabeza y ella solo asintió mareada con las imágenes que su cabeza creaba.


Bajó su falda y su ropa interior hasta sus rodillas bajo la atenta mirada del moreno, cuando llevó sus dedos a su boca para humedecerlos, Taehyung simplemente se giró y se sentó en el borde de la cama, llevando su mano para tirar de la muñeca de Jungkook. El azabache obedeció, para el agrado de Taehyung se estaba mostrando sumiso y dispuesto a cumplir exigencias. En el fondo al mayor se le hacía graciosa el contraste de actitudes, lo común era recibir desafíos y algunos comentarios sarcásticos por parte del pelinegro; ahora se estaba mostrando como un cachorrito que atendía órdenes mientras movía la colita para su amo.


Fue algo duro, pero las piernas temblorosas de Jungkook ayudaron al objetivo de Taehyung; justo como deseó, Jungkook cayó de rodillas entre sus piernas. Los dedos largos del mayor peinaron las hebras revoltosas de su menor, el chico sonrojado admiraba la polla hinchada y erguida dubitativo, sabiendo lo que quería hacer, sin embargo, esperando que Taehyung se lo ordenara.


Contrario a Taehyung, Jungkook si había fantaseado con su mejor amigo. ¿Cómo no hacerlo? Todo en él era sumamente atractivo, desde sus ojos profundos, sus brazos formados, labios carnosos y manos grandes que deseaba lo sostuvieran de la cadera mientras se enterraba en él. No puede enumerar la cantidad de sueños húmedos que lo hicieron despertar en la madrugada con agitación y su ropa interior mojada, decenas de posiciones, diferentes circunstancias, pero en cada una de esas ocasiones ficticias el adverso sabía cómo tocarlo y hacerle ver las estrellas.Escuchaba al mayor hablar de sus experiencias sexuales y más de una vez deseó pedirle que lo intentara con él, demostrarle que podía ser igual de bueno que una chica. La oportunidad se presentó de forma milagrosa y mentiría si dijera que se sentía mal por la chica, robarse la atención de Taehyung era algo de lo que no se arrepentía ni mucho menos sentiría remordimiento al respecto.


“Linda, espero que lo hagas bien” se refirió a su novia, manteniendo su atención hacia el chico arrodillado frente a él. Una sonrisa cínica se dibuja en sus labios y el agarre en el cabello de Jungkook se apretó ligeramente. “Koo se encargará de mojarla bien para hacerlo más fácil, ¿no es así, bonito?”


Jungkook asiente de manera dócil, los colores subiendo a su mejillas por el apodo inesperado. Se aproximó hacia el miembro del mayor, siendo empujado por la mano que sujeta sus hebras.


Eunha solo puede ver la espalda de su novio desde esa posición, duda, pero procede a hacer lo que Taehyung le pidió, guía un par de dedos húmedos a su intimidad y toma una respiración antes de adentrarlos. Los gemidos de la rubia se hacen escuchar, y se mezclan con los jadeos roncos que vienen de Taehyung. El azabache envolvió el pene en su mano, sacó su lengua y comenzó a lamer la longitud desde la base hasta la cabeza, quedándose allí para succionarla. El gusto indescriptible del pre-semen llenó sus papilas gustativas, torneando la lengua por el glande, usando su saliva como lubricante para hacer la tarea de masturbarlo de arriba a abajo.


No lograba tomar el grosor por completo, apenas la mitad abarcaba la capacidad de su boca, pero se esforzaba en llevarlo hasta lo más profundo. Trató de acostumbrarse al tamaño, observando a Taehyung a los ojos para saber sus reacciones; su rostro simétrico y masculino demostraba que las acciones de Jungkook le gustaban. No, le fascinaban. Es allí cuando Jungkook se anima y no toma descanso, manteniendo a su lengua ocupada. La mano en su cabello jala de su cabeza, para Jungkook fue una buena señal que Taehyung guiará sus movimientos, con claras intenciones de follarle la boca.


Deja que lo haga, aprieta los labios alrededor y continúa chupando mientras el mayor lo hace ir de adelante hacia atrás en un ritmo considerablemente más rápido. A medida que pasaban los segundos Taehyung lo hacía tragar más y más, gemidos ahogados se volvían audibles en la habitación. Eunha también estaba gimiendo detrás del par, complaciéndose a sí misma, pero a Taehyung poco le importa escucharla cuando se los sabe de memoria; prefiere crear calientes recuerdos de su mejor amigo comiendo su polla como si de un dulce se tratara.


La mandíbula de Jungkook comienza a doler, la punta del miembro de Taehyung llega a su garganta y sus ojos pican, se cristalizan y hace su mayor esfuerzo en ignorar las arcadas por completo. Taehyung aumenta la velocidad y como si no estuviera dejando al menor sin respirar correctamente acaricia sus hebras, con una sonrisa de superioridad en su boca. Por un momento se gira a ver a la rubia, tiene sus piernas flexionadas y toma tres dedos en su interior.


“Así, sigue, bebé” pronuncia, devolviendo la mirada a Jungkook. Nuevamente Eunha se dio por aludida, el apodo siendo el principal factor. Pero no, no era para ella, porque sus ojos solo estaban viendo a Jungkook en ese preciso momento. “Sigue así, lo haces muy bien” susurró, acariciando con su otra mano la mejilla sonrojada del menor.


La saliva escurre por la comisura de sus labios, su corazón late amenazando con salirse de su caja torácica. Una corriente eléctrica lo recorre de pies a cabeza y Jungkook debe aferrarse con su mano libre al muslo del castaño claro porque de hacerlo podría perder la poca estabilidad que le queda. La mirada que comparten y todo lo que aquel par de pupilas dilatadas le dicen sin necesidad de palabras, Taehyung se mantiene deleitándose con las vibramos que los lloriqueos de su menor envían por su polla.


Su propio miembro está doliendo, pero no puede tocarse siquiera tocarse, no es capaz de pensar en otra cosa que en el pene de Taehyung jodiendole la boca. Podría correrse, ambos podrían correrse pero por mucho que al mayor le gustaría llenar de su semen la boca de Jungkook y hacérselo tragar, se fuerza a separarlo. Taehyung, un hombre completamente heterosexual, había sido victima de la mejor mamada de su vida, cortesía de su mejor amigo.


Jungkook luce como una maldita obra de arte, mucho mejor que en cualquier película porno, y aunque suene muy cabrón de su parte, incluso mejor que su novia. Está ahí, temblando y sollozando bajo, lágrimas traicioneras logran descender por sus mejillas y limpia la saliva que chorreó por su barbilla, su pobre miembro desentendido gotea y se ve doloroso. Sus labios maltratados se mantienen abiertos en busca de aire que llene sus pulmones, y sus ojitos oscuros lo miran con sumisión, con adoración. Se le hace tierna la idea que Jungkook se concentrará únicamente en satisfacerlo, ahora era su turno para hacerlo delirar.


Toma a Jungkook del brazo y tira de él, su cama grande de tamaño king size le otorga suficiente espacio para dejar al menor recostado y sin paciencia ni mucha delicadeza abre sus piernas para ubicarse en medio, se inclina y dirige tres dedos al rostro del azabache.


“Lamelos” ordenó, relamiendo sus labios ante la vista que le robaba el aliento. Sin dudar sus falanges fueron apresadas en la húmeda boquita del menor, era cálida y su mano libre se dedicó a acariciar el costado de su muslo.


“T-Tae”


Oh, casi lo olvida.


Eunha lo llamó pues llevaba rato en el tema ella sola y aunque sabía perfectamente cómo tocarse ella misma hasta hacerse venir, se suponía que estaba en un trío y de trío no tenía mucho más que la cantidad de personas en la habitación. La rubia también quería ser manoseada, quería que alguno de los dos la empotrara contra la cama, pero poco había de eso. Jungkook, a quien vio como un posible dominante para ella, ahora estaba llorando bajo su novio. Y Taehyung, su pareja, a quien esperaba se debieran todos sus gemidos de la noche, parecía muy concentrado en dejar sus manos marcadas en la piel blanca del pelinegro. Taehyung simplemente tararea, preguntándole a la chica qué quiere.


“Ven, quiero que me beses” ruega en tono necesitado, aligerando el propio vaivén de sus dedos con la ilusión de que sean reemplazados por los largos del mayor o bien por su polla.


“Sí…dame un segundo” responde sin demasiado interés. Cuando Taehyung siente sus dedos lo suficientemente húmedos, los saca de la boca del menor y los dirige a su entrada.


Comienza a tantear, bordeando la entrada y la piel de Jungkook se eriza. Cada una de las reacciones de Jungkook lo incitan a continuar, y no puede aguardar mucho más tiempo así que ingresa uno de sus dígitos al interior, un gemido lastimero abandonando la garganta del menor. Estaba estrecho, caliente, le cuesta moverlo y lo atribuye a que Jungkook no está relajado. Para ayudarlo en esto, la lengua de Taehyung se desliza por su pecho y llega hasta uno de sus pezones, succionando y chupando de forma hábil. El azabache tiembla pero se deja perder en el cúmulo de sensaciones, aferrándose a las sábanas debajo de su cuerpo.


Taehyung sabía lo que hacía, y luego de lograr mover con total libertad el primero, fue añadiendo los otros dos dedos para simular tijeras, moverlos en círculos y embestir sin reparo al contrario, dándole apenas un descanso a Jungkook para asimilarlo. Llega profundo y se devuelve, constantemente lo embiste y los dientes comenzaron a involucrarse, apresando el botoncito y tirando de él, de modo que de Jungkook solo pueden salir balbuceos y palabras incoherentes cargadas de placer, por mucho que intente no ser tan ruidoso, le es inevitable. En especial cuando al mayor se le ocurrió curvar ligeramente la punta de sus dedos y golpear más profundo.


“¡Mgh, Tae!” gimió alto, tan alto que hizo brillar los ojos de Taehyung y el mayor repitió el último movimiento. “A-Ahí” suplicó, Taehyung había encontrado su próstata y al notar la voz quebrada del ajeno consiguió un motivo suficiente para hacerlo sin cesar.


En este punto, Eunha ya no está tocándose, retiró sus dedos de sí y tan solo admira la escena sin palabras. Es como si ella no existiera.


Realmente parece como si fuese un fantasma, invisible, nula a la vista. Está pintada en la pared y ni siquiera la notan, ninguno de los dos, tan sumidos en prácticamente coger entre ellos. Duda qué hacer, su novio era incapaz de dejar de atender al chico para como siquiera dirigirle la mirada. No se estaba celosa, de cierta forma no lo estaba porque al final su relación era abierta y podían estar con quien les diera la gana. Era más la incomodidad y quizás la decepción de haber creado una situación demasiado erótica y fantasiosa en su cabeza, y resultó siendo todo lo contrario, encima siendo excluida.


Estuvo a punto de pronunciar una palabra, pero otro gemido agudo proveniente de Jungkook la hizo sonrojarse de la vergüenza y decidir que había sido suficiente. Que gracioso que siquiera haya podido pensar en Jungkook follandola, cuando había resultado ser un sumiso con su novio. Podría reírse de su suerte, lo haría si no estuviera ocupada recogiendo la poca dignidad que le quedaba.


Recogió su falda y su ropa interior, vistiéndose con velocidad porque los gemidos de fondo no le ayudaban. Cualquier excitación que podría haber sentido hace un rato, directamente se esfumó y buscó su sujetador sin querer mirar como su novio estaba a nada de ingresar en el pelinegro.


Taehyung ya no podía reprimirse, prácticamente frotando la punta de miembro con la entrada del menor. Jungkook se mantenía jadeando y la sensación de vacío lo comenzaba a sofocar, por lo que murmuraba entrecortado para que Taehyung entrara de una vez. El castaño estaba disfrutando de tentarlo, tenerlo derramando lágrimas con su piel marcada y una expresión ansiosa podría convertirse en una adicción adquirida.


“Hyung…¡P-Por favor!” sus ojitos cristalizados y lo frágil de su voz sedujo al mayor por completo, y un poco burlón Taehyung empujó, solo para hacer algo de presión.


“¿Ahora soy hyung? Eres un pequeño manipulador” se rió, bordeando con su lengua la mandíbula del menor.


Taehyung hacía leves movimientos para provocarlo, y Jungkook creyó que debía suplicar y llorar un poco más para conseguir que dejara de jugar con él. Sin embargo, no fue necesario, y Taehyung entró de una estocada hasta el fondo, robándole un gemido alto de placer que opacó el sonido de la puerta de la habitación cerrándose.


Ajenos al resto de su entorno, Jungkook confirmó que sus sueños no le hacían justicia a lo que realmente Taehyung era capaz de hacer. Sus habilidades y cualidades eran muchísimo más excepcionales y era la primera vez que se sentía tan vulnerable frente a cualquiera de sus parejas anteriores. Siendo bisexual Jungkook había experimentado tanto un rol activo con las chicas, como en uno pasivo con los chicos. Sus gustos se inclinaban más hacia los hombres, y debido a ello ha tenido decenas de experiencias diversas, ninguna que pudiera comparar con la actual; Taehyung estaba simplemente follandolo de manera certera, sin esperar a que se acostumbrara, mientras jaló de sus muslos para apegarse lo más que podía. De aquella manera Jungkook no podía darse el lujo de ser discreto, de su boca solo emergen monosílabos y maldiciones.


Taehyung se inclinó hacia él y mordió su labio inferior hasta hacerlo quejar, lo observó con la mirada oscurecida, mirada que intimidó a Jungkook. “Eres muy lindo como para maldecir, Koo”


“L-Lo siento, hyung” Jungkook tragó y su cuerpo se sacudía con cada embestida ruda que llegaba hasta lo más profundo, sus pieles chocaban y el sonido que producía era música para los oídos del mayor.


“Mh, buen chico” besó su mejilla y se apartó del rostro rojito de su mejor amigo. Llevó una de las piernas impropias hasta su hombro y la sostuvo de esa forma, consiguiendo un ángulo diferente que lo llevó a tocar sin descanso la próstata del menor.


Su agarre se hacía débil a las sábanas, no servía de nada. Su miembro goteante rebota y el líquido preseminal deja un rastro en su propio abdomen, la punta rojiza se nota necesitada de toques, pero Taehyung tenía planes para él que no tenían que ver con masturbarlo. El vaivén frenético, rápido y acompasado eran más que suficientes para hacerlo ver estrellas, los gemidos gruesos y el barítono que le susurraba halagos sucios cada tanto lo harían correrse por sí solo.


Taehyung continúa de esa forma hasta que se cansa, quiere más, quiere ver en cada posición posible como Jungkook lo toma tan bien. Es entonces que sale de él bajo la queja del menor, Taehyung lo gira y lo acomoda en cuatro. Pronto se vuelve a enterrar en la calidez de su entrada, sus paredes estrechas abrazando su dura erección y empuja la espalda de Jungkook hacia abajo, de modo que su rostro quede y pecho queden contra la cama. El azabache mueve sus caderas a la par, soltando jadeos profundos.


“Hyung, m-más” lloriqueó, sudando y embriagado por el placer.


El condón fue algo que hasta ahora no había tomado en cuenta, en primera instancia lo habría usado pues tiene una reserva en el cajón de su mesita de noche; actuó impulsivo y ahora mismo no deseaba salir para ponerse uno. Jungkook tampoco permitiría que se aparte, lo aprieta tan deliciosamente. Con el paso de los minutos, el cosquilleo en su vientre anunciaba que pronto llegaría al orgasmo, tanto Taehyung como Jungkook estaban próximos a correrse.


Taehyung rodea el abdomen de Jungkook con su brazo y lo acercó, haciendo que la espalda formada del menor se pegue a su pecho. Jungkook deja caer su cabeza hacia atrás, recostándose en el hombro impropio. El ritmo que toma Taehyung es certero y profundo, y sonríe sobre la oreja del azabache.


“¿Lo quieres dentro?” preguntó, mentiría al decir que no tenía ganas de llenar al impropio con su esperma, pero prefería tener el consentimiento antes de cometer otra impulsividad.


“M-Mgh, p-por favor” llegó a pronunciar en un tono entrecortado y Taehyung no esperó más para retomar el ritmo desordenado y fuerte.


Golpeó unas cuantas veces más, mordió la oreja de Jungkook y con un último gemido melodioso de parte del pelinegro, Taehyung se corrió en su interior. Jungkook llegó al mismo tiempo, tiras blancas saliendo disparadas que mancharon sus piernas flexionados y dejó goteando la punta de su miembro que ahora dejaba su estado erecto. Taehyung permaneció dentro, dejando al menor respirar tranquilo y retomar el aliento, mientras tanto repartió besos suaves por su mejilla, sien y hombro.


Jungkook sonrió agotado, agradeciendo por los tiernos mimos que el mayor se dispuso a regalarle. Sintió las caricias en su vientre y llevó su mano a elevarse lo suficiente para acariciar las hebras castañas claras, escuchando a Taehyung suspirar satisfecho. Permanecieron en silencio escuchando sus respiraciones regularse, dándose caricias para ayudarse mutuamente.


“Oye, Koo…” llamó Taehyung cuando su pecho dejó de latir como loco.


“¿Sí, Tae?” pasó saliva, permitiéndole hablar con algo más de estabilidad.


“¿Ya no soy hyung?” lo molestó un poco, pellizcan la piel de sus abdominales.


Jungkook lo habría golpeado de no ser porque la posición actual no se lo permitía, sin embargo, eso no lo detuvo para darle un suave sale en lugar de los mimos en el cabello.


“Ya, ya. No te digo nada” siseó Taehyung, depositando dos besos más en el pómulo de su menor para que se contentara.


“¿Qué querías preguntarme?” Jungkook retomó el tema, y de haber estado frente a frente, podría haber notado las mejillas sonrojadas de Taehyung.


Ahora que lo pensaba, que ya lo había hecho, que estaban en esa posición y él aún con su polla en el interior de su mejor amigo, dudaba un poco de algunas cosas; comenzó a cuestionar sus pensamientos y sus acciones, pero siendo completamente sincero no se arrepentía.


“Haberte follado…¿Es un poco gay, verdad?” El tono con el que lo pronunció hizo reír a Jungkook y lo sintió asentir, su cabello cosquilleando en su cuello.


“Un poco, sí. Pero no tienes que dejar de ser heterosexual solo por haber tenido sexo conmigo, Tae” respondió para que no se comiera tanto la cabeza.


Nuevamente hubo un momento de silencio, y cuando menos se lo esperó, Taehyung volvió a moverse en su interior de forma circular y tranquila, creando fricción para provocar una nueva erección. Jungkook jadeó, sorprendido genuinamente por la inesperada decisión.


“Si quiero hacerlo otra vez, ¿entonces crees que es gay?” volvió a formular, su mano viajando hacia el miembro flácido del azabache para estimularlo de la misma manera.


Jungkook no imaginó que sería más de una ocasión, imaginó que sería un evento único y aislado. Al parece el mayor tenía hambre de más, y ni siquiera había dejado que el menor se recuperara por completo.


“Q-Quizás” fue lo único que pudo responder, y giró su rostro lo que pudo para compartir un beso húmedo y profundo con su mejor amigo.


En otra parte, muy lejos del departamento y bastante alejada del edificio, una Eunha frustrada sexualmente esperaba un taxi para ir a casa de Sowon, con el objetivo de hacerle el berrinche de su vida.


Nunca más le haría caso a su amiga.



5 Juillet 2022 19:09:03 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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