u15715377901571537790 Gláucio Imada Tamura

Prepárese para conocer a Verónica, una muchacha com o corazón maior que o mundo, recientemente salida de seu país natal. A pesar de cargar nostalgias por su fallecida madre enterrada en Colombia, se siente feliz, pues lucha con Sofia, su hermana menor, por mejores condiciones de life trabajando duramente en Japón. Verónica, solamente, no contaba con that justamente allí, del outro lado do continente, el amor le predicaría una increíble obra


Récits de vie Tout public.

#tragedia #pasion #amor #viaje-al-exterior #contemporâneo #romance #drama
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Capítulo uno

La nieve comenzó a caer del cielo pintando un paisaje que el joven habitante de las calles ya había experimentado en Japón. Y el cambio brusco de temperatura—del sol caliente de las tardes de verano al frio arduo de las noches de invierno— cargaba contrastes ridículos más que perfectos de los sentimientos que hace siete años él albergaba dentro suyo.

Estar debajo de las alegres flores del cerezo en la última primavera fue suficiente para evocar en su memoria sentimientos y recuerdos que ahora ganaban cada vez más cuerpo en el duelo en que naufragaba su alma; seduciéndolo con invitaciones silenciosas, anteriormente agonizantes, pero siempre en sintonía con la confusión emocional que lo sumía cada vez más hondo dentro de la fosa de la depresión. Tirado en una canaleta cualquiera, cierto día el joven habitante de las calles inclinó su rostro mugriento hacia los cielos, y maldijo a Dios en pensamientos:

“Por qué el Señor no me mata pronto?”.

Después de un llanto compulsivo que también se perdió en medio de tantos sollozos, él comenzó a limpiarse las lágrimas que se escurrían hacia su bufanda sucia. Pues ahora, enterrado en el luto de sus deseos ya imposibles, también sepultado en la ignorancia de sus porqués sin respuestas, de las curvas acentuadas de la carretera, él sobrevivía. Sobrevivía para sufrir y recordar, y también para recordar y sufrir. Ese era su destino. Al principio —temprano por la mañana— en cuanto él despertaba de un sueño sin sueños, sus pensamientos viajaban hacia lo lejos, orbitando en medio de escenas de la vida precoz que vivió junto a su amada. Sin embargo, tan pronto algunos rayos de sol atravesaban las nubes y comenzaba a calentar su cuerpo, su mirada moribunda era secuestrada por una tristeza tan grave que lo acompañaba hasta el final del día.

El joven habitante de las calles recibía ayuda de religiosos que llegaban dentro de caravanas de autobuses organizados, y que después se esparcían por las calzadas buscando personas de todo tipo: desesperadas, hambrientas, abandonadas, o alguien que sólo precisara de un buen consejo. De hecho, era un hormiguero humano, con voluntarios por todos lados, prestando sus piernas y brazos, ayudando en la distribución de ropas, comidas, remedios, mantas y también abrazos cargados con promesas de salvación.

— La sopita ya llegó. Vamos a buscarla mientras aún está caliente? —dijo la voluntaria Verónica.

Aún así, el joven habitante de las calles no cedía. Con los cabellos largos y sucios cubriendo un rostro bonito, pero ahora amargado, él titubeó asustado. Durante el recibimiento de las comidas en las mesas, a veces él arqueaba el cuerpo ensayando darle alguna respuesta favorable a ella, pero enseguida acababa desistiendo con una medialuna hacia atrás, seguido por los tres pasos que rápidamente lo distanciaba lejos de su mesa.

La voluntaria Verónica era una chica delgada. Una joven con ternura y encantos. Ella maduró joven. Tal vez demasiado joven. En Colombia — precisamente en Bogotá, su ciudad natal—ella siempre estaba al lado del viejo candelabro color cobre pulido, que apartaba las tinieblas de su rostro todas las veces que subía corriendo las escaleras, respirando aires de muerte, medicando a su madre moribunda por un cáncer que le desgastaba el cuerpo y el alma. Para aplacar su dolor, la voluntaria Verónica la medicaba en llantos silenciosos, anteriormente en lágrimas alarmadas, pero siempre acompañada por los gritos agonizantes de la madre que desgarraban, literalmente, el silencio ensordecedor de la noche.

En cuanto se estableció en Japón, —con el amor sobrepasando su inmenso corazón—la voluntaria Verónica buscó intercalar el compromiso del trabajo con el voluntariado que realizaba con tanto amor. Pero determinada vez, la hermana dos años más joven bromeó con ella:

— Mira sólo...Se te nota en la cara que estás enamorada de él, Verónica...

A lo que la voluntaria Verónica se defendió:

— Deja de ser boba Sofía! Sólo imaginas eso? Yo y aquel mendigo? Pero enseguida, ya arrepentida de lo que había dicho antes, ella buscó corregirse: — Y si fuera? Cuál es el problema? Al final, él es como yo y como tú. No es así?

A pocos metros de allí, el joven habitante de las calles revolvió la basura y después tomó algo de adentro del tacho.

— Independientemente de quien sea él, Sofía, verlo en ese estado te destroza el corazón.

Luego de eso, —ya sentado en la acera —el joven habitante de las calles luchaba para sorber el caldo que se escurría de los dedos hacia el antebrazo, sin importarle la mugre de su piel que ahuyentaba las miradas sorprendidas a su alrededor.

Pero cuando el peso del vaso hecho con calabaza denunciaba que el caldo se había agotado por completo allí adentro, él venía caminando despacito con la mochila harapienta anclada en su espalda, rumbo al tacho de basura ubicado justo al lado de la mesa de la voluntaria Verónica.

Ella siempre intentó convencerlo:

—Joven habitante de las calles, me duele mucho imaginarte deambulando a la madrugada, pasando frio sin ninguna necesidad. Yo conozco un refugio aquí cerquita, sabías? Por favor, me dejas registrarte allá?

Ante clamores incluso más alarmados que éste; lo que antecedía a la respuesta del joven habitante de las calles se mantenía siempre igual, o sea, él comenzaba con un:

“Mire voluntaria Verónica...”,

Continuará...


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17 Juin 2022 18:30:23 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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À suivre…

A propos de l’auteur

Gláucio Imada Tamura Eu sou um contista nipo-brasileiro que se dedica a escrever sobre temas relacionados ao drama, horror, terror, suspense, mistério, às vezes somando tudo isso com boas doses de humor. *** Ebooks a venda no Google Play***

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