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Big Fish

En todos los pueblos pequeños siempre circulan antiguas leyendas. Aquellas que te cuentan para irte a dormir o advertirte de que no hagas o no vayas a u sitio en concreto. Aquellas historias que te hacían reír hasta que tu estómago dolía o las que no te dejaban dormir por las noches. Yo era de las segundas. Me gustaba escuchar aquellas leyendas que a los demás les daba pavor, pero a mi me interesaban por lo irreales que eran.

Ahora no me acuerdo mucho de aquellas historias que cuando era un niño me fascinaban. Solo algunos fragmentos inundaban mi memoria, pero tan difusos que no sabia como el relato comenzaba o acababa. Me pasaba con todas ellas, menos con una. No se si fue que mi madre me lo conto después de la muerte de mi padre o porque me intereso más aquella vaga leyenda que las demás. Su nombre era Big Fish.

La leyenda te describía una bestia en forma de pez que nadaba entre las copas de los arboles del bosque que rodeaba la ciudad. Este había quedado atrapado ya no se sabia cuanto tiempo. Así que solo le quedaba vagar por aquel océano verde. Aquel ser esperaba que alguien le ayudará a volver a su hogar, pero si este no era digno de ello, Big Fish, se llevaba tu alma para poder seguir nadando.

Aquella historia discurría en el mismo sitio que mi padre se había quitado la vida. Después de habernos dejado en la banca rota con sus apuestas decidió quitarse del medio y dejarnos todas sus deudas a mi madre y a su único hijo que en ese momento ni había empezado a ir al instituto. Se que mi madre me conto aquella historia porque sabia que me gustaban, pero también para no tener que explicar lo que había sucedido realmente. En ese entonces interiorice aquella historia como si aquello fuese lo que le había sucedido a mi padre. Que había querido ayudar a aquella gran bestia, pero no había podido hacerlo.

Pero aquella parafernalia que me había inventado en mi cabeza se fue difuminando cuando empecé a notar los cambios en mi alrededor. El dinero escaseaba y no podíamos ni pagar la luz. Lo único que recordaba de aquella época era el frio y el llanto de mi madre por las noches. Los años transcurrieron y las cosas fueron cada vez a peor, tanto que tube que irme de casa antes de que detuvieran a mi madre por el impago de diferentes deudas que sumaban millones. Aquello fue lo último que hizo que ya no pudiese distinguir de lo que era una leyenda a lo que, en realidad, tenía frente a mis ojos.

Una de aquellas tardes en las que volvía a casa después de trabajar más de 12 horas seguidas. Iba caminando por el linde del bosque. El sueño me vencía a aquellas alturas, tanto que cuando vi la gran sombra que se deslizaba por las copas de los arboles mi cerebro tubo que procesarlo más tiempo de lo normal. Antes de que supiese lo que era aquello mis piernas decidieron seguirlo hacía las profundidades del océano de vegetación salvaje.

Cuanto más me adentraba a aquel mar verde la luz del atardecer le costaba más iluminar mi camina y me costaba más seguir la sombra que se deslizaba sigilosa por encima de mi cabeza. Después de un rato de adentrarme por el bosque perdí, de repente, de vista a la gran sombra y me quede parado. Ya no se podía ver la luz del sol, solo las estrellas que iluminaban tenuemente el ambiente. Era una noche de luna nueva que no sabía desde cuando estaba vigilando desde lo más alto del cielo. No sabía donde estaba o como regresar a casa.

Aunque a aquellas alturas ya no importaba, ya que si aquella vieja historia era cierta y fallaba en ayudar a aquella gran bestia, no dejaba a a nadie que llorase por mi propia alma devorada. Al final me senté entre dos grandes raíces que sobresalían de la tierra a esperar a que aquella gran sombra volviera. Sin embargo sus parpados volvían a pesarle por el cansancio, que de repente había vuelto a su cuerpo, estaba haciendo estragos a su cuerpo.

Después de un rato ya no podía luchar más contra el cansancio y ya con los ojos cerrados me acomode mejor en el suelo esperando que con aquello fuera suficiente para descansar, pero aquella paz se esfumo cuando el sonido característico de las hojas que se golpean rítmicamente por el viento se oyó en medio de aquel océano en el que ni una gota de aire corría en aquel momento. Al abrir los ojos vi la gran sombra que había estado persiguiendo, pero esta vez estaba tan cerca que se podían distinguir las grandes escamas oscuras, pero a la vez brillantes.

Aquel cuerpo escamoso voló por encima hasta bajar a mi altura, como si estuviera siguiendo alguna corriente que yo no podía ver. Al tenerlo cara a cara, vi como sus ojos fulguraban como dos grandes luces blancas que iluminaban el alrededor como dos grandes lunas. Lo que antes era oscuridad en ese instante se volvió luz, tan brillante que tuve que cerrar los ojos durante un rato.

-¿Qué hace un humano tan joven persiguiéndome? - abrí los ojos al instante que la bestia había acabado de preguntar. En sus facciones de pez no se podía descifrar ninguna emoción, aunque nunca me había parado a pensar en ello antes de aquello. Aquella voz era aspera y grave, como si con aquel tono podías calcular la sabiduría y los años que ya había pasado por él. Aquella bestia estaba esperando a que le respondiera, pero no sabía el porqué había decidido perseguirlo.

-¿Quieres ayudarme, joven humano? - aquella pregunta me pillo desprevenido. Aun no entendía el motivo de que estuviese aquí. Y tampoco entendía como aquella gran bestia podía flotar a metros del suelo. Era científicamente imposible, pero ya me habían pasado cosas extrañas en el pasado como para darle más importancia que cinco segundos de mi tiempo.

-Sí, quiero ayudarte a salir de este bosque.- mi voz salió sin más. No puedo daros una explicación lógica, solo se que fue como si me arrancaran las palabras de la garganta. Solo para poder satisfacer aquella gran bestia que ondulaba majestuosamente.

De repente mi pecho empezó a arder y un dolor inimaginable me cruzó por todo el cuerpo centrándose donde estaba mi corazón que palpitaba con desenfreno. Parecía que este iba aparase de un momento a otro, pero siguió bombeando. Aquel dolor se alargo por los segundos como sin fueran siglos, pero, de repente, el dolor se esfumo como había comenzado y el bosque se alumbro más aun de lo que estaba. Aunque no tardo mucho en quedarse al mismo nivel de luminosidad que antes.

La bestia se quedo mirándome durante unos segundos, pero no tardo mucho en dar un veredicto. -Joven humano, creo que no me vas a poder ayudar. No deberías haberlo intentado si quiera, sin preguntar antes lo que necesito- aquellas palabras impactaron una a una como si de puñetazos se tratasen. Mi desesperación y sorpresa inicial al encontrarlo me habían hecho perder la cabeza, lo suficiente, como para tirarme sin protección alguna hacía las fauces de la bestia.

-¿Y me lo podrías decir ahora?- le pregunté a la bestia. Tenía curiosidad de lo que en realidad necesitaba aquella criatura antes de que no volviera a latir más mi angustiado corazón. Aquella sensación de angustia me invadió todo el cuerpo por culpa de no poder ayudar, pero esta se grabo más al oír la voz grave que salía del cuerpo ondeante de Big Fish. -Lo quería es saber lo que es la pura y verdadera felicidad me ayudará a ser libre. Tu, por el contrario, joven humano, has vivido una vida llena de mentiras, tristeza, soledad y desilusiones. No hay ningún recuerdo pasado en ti que no este manchado por tu imaginación o alguna historia fantasiosa. Por eso no me puedes ayudar.- me quede sin palabras al darme cuenta que aquella bestia tenía razón. Nunca había experimentado lo que se le podría llamar "felicidad pura" en mis propias carnes y por aquello que era algo que los demás vivían diariamente yo acababa de perderla en una apuesta sin saber lo que apostaba.

-Eres el segundo humano que no intenta huir o replicar mi decisión. Aunque todos os parecéis tanto que creo que era una version más vieja de ti.- antes de que ni pudiese procesar las palabras que había pronunciado un dolor inhumano parecido al anterior atravesó todo mi cuerpo. Fue tal que me quedé completamente tumbado apoyado en una de las raíces que había a mi lado y sabía que este no iba a parar como el anterior. Aquel dolor provenía de donde estaba mi corazón que palpitaba con desenfreno. Mi respiración se acelero hasta que, de repente, el ambiente se ilumino más.

Aquella luz no provenía de Big Fish que seguí flotando a unos metros del suelo, sino que provenía de mi propio pecho. Aquella luz tomo la forma de una bola, parecida a los ojos de Big Fish que me miraban fijamente. El dolor volvió, pero esta vez más insoportable todavía. La luz poco a poco se desvanecía y Big Fish no perdió el tiempo antes que ya no existiera. De un coletazo se movió y se comió la bola de luz que había salido de mi pecho. No dejo escapar ni un segundo más y se volvió directo hacia las copas de los arboles para desaparecer entre el espesor de estas.

Yo solo me quede allí observando como se iba y como, poco a poco, perdía la consciencia, pero antes de que todo se quedase en negro una imagen me vino a la cabeza. Fue la noche cuando encontraron el cuerpo de mi padre en el bosque. Mi madre en ese momento me estaba contando la historia de Big Fish con las lagrimas que se le saltaban de los ojos. Me acordaba de la voz pastosa por el llanto y sus mejillas rojas por el frio, pero lo que recordaba más vivido fue la última frase que me dirigió aquel día. Hasta ahora la había suprimido de mi mente, pero en estos últimos segundos de lucidez volví a oír la voz de mi madre diciéndome.

"Big Fish es el delirio de todo aquel que quiere desaparecer"

29 Mai 2022 17:30:19 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

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alm.a solo escribo por diversión solo escribo para poder seguir solo escribo lo que se me viene a la mente solo escribo para poder sobrevivir

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