angelnovo Angel Novo

Un grupo de personas con habilidades especiales, forjarán su destino hasta ser reconocidos como 'Los originales'. Primer libro de la saga Kata. Portada de: https://pixabay.com/es/photos/mujer-joven-ojos-fumar-ni%c3%b1a-6376947/


#1 in Fantaisie #1 in Médiévale Tout public.

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Prefacio

Me llamo Quirón Salazar, y soy lo que se conoce como un... paria social.


Tuve que irme de casa hace unos años por mi condición.


Vivía en un pequeño callejón de la gran Imperia en el cual todas las personas que vivían ahí eran parecidas a mi.

Al parecer, algunas personas hemos nacido con habilidades extrañas. Mi madre por ejemplo, podía manipular las ráfagas de aire a su gusto y mi padre era quien mantenía la ciudad libre de rayos. Imperia siempre se encuentra sometida a grandes tormentas, por lo que siempre iba al monte más alto y llamaba a los rayos para que le cayesen a el.

Mi hermana, podía avivar las llamas o hacer que se extinguiesen con tan solo alzar una mano.


Y luego estoy yo. A diferencia de los demás, soy capaz de crear llamas de la nada. Una característica que al parecer nadie más posee. Todos los demás pueden manipular un elemento, pero yo... soy diferente.


Cuando era pequeño, siempre estaba enfermo. Había noches en las que el calor que mi cuerpo generaba, era capaz de prender fuego la ropa que llevaba puesta y no podía ser mojado, ya que al entrar en contacto con el agua, esta se evaporaba enseguida.


A los doce años ya estaba harto de todo esto, por lo que me propuse aprender a controlarlo. Todos los días iría al monte con papá, y mientras el atraía los rayos, yo dejaba estallar el fuego que tenía dentro. Esta simple acción, hizo que nunca más tuviera fiebre.


A los catorce, todos se reían de mi porque no era capaz de controlar mi poder. Cuando mi hermana tenía mi edad, ya era capaz de controlar el fuego a la perfección, y sin embargo yo tenía que hacer estallar mi poder para que no me consumiese. Así que hice lo que tenía que hacer. Todos los días, en lugar malgastar mi habilidad en el monte, iba al río, en el cual intentaba concentrarme para poder crear fuego de la nada.

Dos años pasaron hasta que conseguí aprender a dominarlo y de la nada, podía crear figuras de fuego como si fuera sencillo. Desde las simples bolas hasta anillos de fuego que podía tirar con efecto.


Actualmente, los anillos de fuego son mi figura preferida, pero he de reconocer que es la figura que más tardé en aprender a crear y cuando al fin lo conseguí, fui corriendo a mis padres para enseñarlo.

Por desgracia, estaba tan contento que no me di cuenta de las consecuencias que esto traería. Invoqué un anillo de fuego fuera de casa, y todos aquellos que se reían de mí, me miraron asustados.

Entre susurros, decían cosas como: "Es un demonio", "Ha creado fuego" o "Mejor que se vaya de aquí, no es como nosotros".


Mi madre empezó a llorar, y me arrastró dentro de casa cerrando de un portazo.


No podía entender muy bien lo que estaba diciendo, pero fue algo como lo siguiente:

"Quería evitar esto... Tienes que marcharte".


Al preguntar el motivo, me dijo algo que desearía no haber oído.

Hay muy pocas leyendas sobre las personas como nosotros, y todas son acerca de gente como yo. Gente que puede crear figuras de un elemento. Y todas ellas son malas, ya que poseemos tanto poder, que en un ataque de ira destruimos todo lo que hay a nuestro alrededor. Por eso la gente como yo estamos mal vistos. Aunque la leyenda más reciente es de hace quinientos años.


Al hablarlo con el resto de la familia, llegamos a la conclusión de que sería mejor que me marchase... por el bien de Imperia.


No tenía alternativa, y cuando abrí la puerta para marcharme, la gente que vivía en el callejón estaba pendiente, viéndolo aliviados.


El siguiente año lo pasé de ciudad en ciudad, haciendo pequeños trabajos, sin usar mis habilidades, a cambio de comida.


Por todo donde iba encontraba a gente especial que me acogía en sus casas, pero tenía que marcharme al poco tiempo por la naturaleza de mis figuras.


En mi decimo octavo cumpleaños, un anciano que había conocido, me regaló un libro acerca de nuestras habilidades. Ahí fue cuando aprendí el significado de "figuras de poder".


Siempre había creído que se llamaba "figuras" porque normalmente manipulamos el elemento para hacer formas y que sea más cómodo hacer las cosas. Pero resulta que una "figura de poder" no es más que una manifestación de nuestras habilidades, en mi caso, desde una pequeña chispa hasta columnas de fuego.


Todo cambió al llegar a Lacaris.

Lacaris es una pequeña ciudad cerca de un lago muy profundo.


Al entrar en la ciudad, una mujer de media edad me reconoció y vino corriendo hacia mi para cubrirme con una capa diciéndome que la siguiese.

No paraba de decirme: "Tienes que ayudar a mi hija".


Al llegar a su casa, reveló que ahí todo el mundo sabia quien era yo.

Cuando le pregunté por su hija, todo lo que me dijo fue: "Mi hija es como tu, y si tu has conseguido controlarlo ella también podrá".


Pasamos las siguientes horas charlando acerca de su hija, cuyo nombre es Azta Peripo.

Su infancia fue tan cruel como la mía, pero en lugar de tener fiebre, ella creaba tanta agua que inundaba la casa.


Por miedo, el resto de especiales la raptaron y tiraron al fondo del lago atada a una piedra muy pesada para que no pudiera salir, lo que causaba que cada vez que ella se ponía enferma, el lago se desbordase. Con los años, sus habilidades fueron haciéndose más fuertes, llegando hasta el punto de inundar la ciudad de Lacaris.


Su madre me suplicó que la ayudase a cambio de comida.


El primer día fue complicado ya que tuve que sacarla del fondo del lago. Estaba tan profundo, que la única opción viable fue evaporar todo el agua, cosa que me llevó varias horas.

Cuando la saqué de ahí, estaba asustada y la tranquilicé de un abrazo.


Durante el resto de semana, le enseñé a explotar su poder para que no se pusiera enferma por sobrecarga y la forma en la que lo hacía, era expulsando tanta agua de su cuerpo como le fuera posible y en cuestión de tres días, el lago ya volvía a tener el nivel de agua que tenía antes.


Una vez estable, empezamos a controlar sus figuras de poder y en menos de siete meses ya era capaz de usar su poder sin miedo a sufrir una sobrecarga.


Azta no era bienvenida en Lacaris, por lo que le ofrecí viajar a mi lado, a lo que aceptó inmediatamente.


Con el paso del tiempo nos hemos ido haciendo muy amigos, y ahora es como si nos conociésemos desde pequeños a pesar de llegar a Lacaris hace relativamente poco.


Actualmente tengo veinte años, y Azta tiene diez y nueve, pero a pesar de haber dominado nuestras figuras de poder, no podemos parar de movernos ya que aun así, seguimos siendo una "amenaza" para el resto.

5 Mai 2022 20:49:54 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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CS Carmen Sugrañes
SIGUE ASIII Pero pls, acentos en los más jajajjaja
May 08, 2022, 20:39
~

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Kata
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La leyenda de los originales pasó de ser un relato de terror a ser uno de salvación, ofreciendo un hogar a todos aquellos especiales que quieren aprender a utilizar sus figuras de poder. En savoir plus Kata.