axel-melgarejo1625109491 Axel Melgarejo

Toda historia tiene un comienzo, toda era tiene un final y toda nación una semilla que va creciendo conforme pasa el tiempo hasta convertirse en un poderoso imperio que lo abarca todo. La historia de Grumsier posee un inicio que se dio durante el 920 DC cuando las tropas de los Hunos asediaron durante cinco largos días el pequeño pueblo de Grumsier dispuestos a saquearlo. Sin embargo poco sabían aquellas tropas Hunas que en el interior de aquel pueblito se forjaría la rebelión de varias mujeres que no deseaban ver a sus hijos, hermanos, novios y esposos morir a manos de aquellos bárbaros. Aprendiendo todo lo necesario para pelear, defenderse y sobrevivir las mujeres de Grumsier se alzarán en armas para defender a sus hombres y a su nación dando inicio a una nueva era en esta historia alterna de la humanidad.


Thriller/Mystère Interdit aux moins de 18 ans.

#romance #batallas #Asedio #Ficción-Historica #revolución
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12:00 AM

La noche era cerrada pero para Augusto era como si fuese medio día antes que media noche. Corría lo más rápido que podía antes de que fuese tarde. Ellos estaban cerca, ellos estaban a unos pasos de él. El bosque era oscuro y apenas algo podía verse, sin embargo su aroma aun se percibía. Corría con todas sus fuerzas hacia la ciudad más cercana antes de que fuese tarde. A pesar de huir con todas sus fuerzas, sentía el frío de la noche golpear su cuerpo y también como su sudor corría por el mismo, siendo este frío antes que caliente. No sabía que tan cerca podían estar, solo que si ellos lo mataban entonces todo estaría perdido porque era el único que había descubierto su ubicación. Sabía donde se encontraba el campamento de los Hunos a mando del temible Galagard, hijo de Atila y sucesor directo de su corona.

Se detuvo un momento para descansar. Apoyándose sobre un árbol mientras respiraba de forma agitada. Creía estar lo suficientemente lejos de ellos para darse ese lujo. Continuaba con sus silenciosos jadeos cuando escucho el sonido de unas ramas romperse por las pisadas de alguien que estaba cerca de él. Aterrado desenvainó su espada pero, antes de poder hacer otro movimiento, un tronco lo golpeó en la cabeza dejándolo atontado y obligándolo a caer al suelo. Vio como, delante de él, había tres hombres enormes vestidos con trajes hechos a base de pieles de animales. Con sus espadas desenvainadas y viéndose, a la luz de la luna, sus miradas asesinas, que se encontraban ocultas por sus cabellos largos, que se posaron sobre él. Sus sonrisas fueron tapadas por aquellas tupidas barbas. Augusto supo que estaba delante de los soldados Hunos quienes lo habían perseguido.

- Patético Romano- rió el líder de ese pequeño grupo- los caballos son y serán siempre mas rápidos que las piernas humanas

Riéndose se prepararon para asestar el último golpe. El líder levanto su espada dispuesto a enterrarla en el pecho de Augusto cuando, de forma repentina, alguien le atravesó por la espalda, con su espada, el pecho del que sostenía la gruesa rama. Los otros dos se sorprendieron ante tal evento y antes de poder contra atacar, el cuello de uno de los Hunos fue rebanado de forma rápida. Dejando limpia la hoja de aquella espada romana. El líder, alzando su arma, intentó matar al que los estaba atacando. Sorpresivamente, antes de hacer un solo movimiento más, el salvador de Augusto se abalanzó sobre aquel Huno atravesando su pecho. Aquel guerrero, cuyo rostro estaba oculto con una capucha y su silueta apenas si se veía en la oscura noche, se encontraba jadeando al contemplar como su victima caía de rodillas con una expresión de sorpresa y vergüenza combinada.

- ¡N…no pue… puede… ser posible!- jadeó cayendo al suelo donde murió a los pocos segundos

Augusto se levantó sonriente queriendo darle las gracias a su salvador.

- Bien peleado viejo- le agradeció Augusto acercándose a aquel misterioso guerrero encapuchado- te debo una por lo que hiciste

El salvador de Augusto limpio la hoja de su espada con su, curiosamente larga, toga.

- ¿Cómo te llamas? Mi nombre es Augusto De Alejandría ¿Y tú eres?- su salvador lo vio por un minuto. Esbozando una sonrisa, se quitó su capucha revelando el rostro de una hermosa mujer de cabello largo negro y ojos azules, al ver la expresión de sorpresa de Augusto, ella le respondió:

- Irene, del pueblo de Grumsier- dándole la espalda a Augusto, se retiró diciéndole- el pueblo está a veinte kilómetros. Es el más cercano, por lo que te aconsejo que vayas a ese lugar para ser atendido, buen viaje Augusto de Alejandría

Augusto se quedó anonadado viendo como su salvadora se introducía en el oscuro bosque de las colinas de Grumsier.

18 Avril 2022 21:44:25 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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