antonio-lopez-romero Antonio López Romero

¿Son los locos los que están cuerdos?,¿O son los cuerdos los que están locos?. La mente puede ser peligrosa.....muy peligrosa, todo depende de cómo decidas usarla. Primero harás uso de la razón, buscarás la lógica y en el momento en que el algoritmo falla es cuando se abre esa brecha, la cual te hace dudar ¿En qué momento has sobrepasado los límites de tu realidad? y por último, pero no menos importante, ¿estamos preparados para sobrepasar esos límites?


Horreur Horreur gothique Tout public.

#psiquiatrico #espectros #psicologico #fantasmas #horror #guion #Terror
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Psiquiatrico San Lorenzo

(Narrador)- Ella miró el espejo, vio su rostro triste, apagado, con el peso de la edad que se le marcaba por su pálida cara. Unos ojos claros y pequeños que podías distinguir todos los años de soledad y sufrimiento que arrastraba tras ellos y una larga melena blanca descuidada que le cubría parte del rostro. No le quedaba mucho tiempo, era poco más de media noche y sabía que era su hora, solo tenía que esperar a que la fría muerte llame al portón de su casa.


Tres fuertes golpes en la puerta retumbaron en toda la estancia, junto a unos gritos de hombres y mujeres con insultos y amenazas. Abrió la puerta y casi sin sentirlo entraron en tropel dos siluetas encapuchadas a la velocidad de un rayo. La golpearon brutalmente en la cabeza, y poniéndole un saco de arpillera, le ataron una cuerda al cuello y la sacaron casi arrastras de su propiedad.


(Marcos)-Podía sentirlo todo, el fuerte dolor en mi cabeza, notando la sangre caliente brotando por mi cara, ese olor nauseabundo y húmedo que desprendía el saco que me cubría, y esa horrible cuerda que apretaba cada vez con más fuerza mi cuello que casi no me dejaba respirar.


(Narrador)-Mientras ataban a la mujer a un poste clavado en el suelo, se escuchaba a la muchedumbre insultando y maldiciendo.


(Muchedumbre)- ¡bruja!, ¡asesina de niños!, ¡puta de Satanás!, arderás en la hoguera y regresarás a ese infierno del que viniste, tu alma arderá eternamente.... pagarás por esas jóvenes almas que apagaste con tus manos.


(Narrador)-Amontonaron gavillas de leña alrededor de la anciana y comenzaron a empaparla en aceite de la cabeza a los pies. Se mantenía en silencio a oídos de los pueblerinos, pero Marcos si escuchaba con total claridad sus pensamientos. Sentía su angustia, su respiración entrecortada y como sus lágrimas se deslizaban por sus mejillas mientras repetía para su interior una y otra vez,


(Anciana)-¡Dios mío por favor que termine ya este sufrimiento!


(Marcos)-Todo se quedó en silencio, sólo se escuchaba el sonido de su respiración y una voz seca y cortante pregunto.


(Pueblerino) - Bruja, por última vez, ¿dónde están los cuerpos de nuestros hijos?


(Marcos)- Ella se mantenía en silencio, y pude sentir que jamás tendrían esa respuesta, intenté hablar y decirles que estaban cometiendo un grave error, que está mujer era inocente, pero las palabras no brotaban de sus labios, yo solo podía ver, sentir, escuchar y dejar que el fuego calcine a una pobre mujer inocente.

Un calor abrasador empieza a tocarme la planta de los pies, el olor de madera quemada me obstruye las fosas nasales, casi no puedo respirar, gritos, risas e insultos es lo único que escucho a mi alrededor. El fuego quema mi piel, no puedo apartarlo de mí, mis pies y manos están atados, no puedo soportar el dolor, ¡dios quiero morir, termina con esto ya!

Escucho a la anciana gritar, el sonido de su garganta me está taladrando la mente, es pura agonía y sufrimiento.


Largo silencio


(Marcos) - Veo todo borroso, distorsionado, (-ya solo escucho una voz diciéndome cada vez más nítida)


(Enfermero) - Cállate, cállate, ¡silencio!, deja de gritar, despertarás a los otros internos, no me obligues a inyectarte esto.


(Narrador)-Mientras le mostraba una jeringuilla con un líquido amarillento y espeso en su interior. Marcos cogió airé como sí hiciera una eternidad que no respirara. Miró a su alrededor buscando a esa gente encapuchada, moviendo las manos desjuiciadamente apagando un fuego que ya no estaba sobre él.


Desorientado pero cuerdo comenzó a distinguir, miró a los lados y vio paredes blancas iluminadas con una tenue luz, ahí estaba su cama y él se encontraba en uno de los rincones de la habitación, las paredes acolchadas y frente a su celda un hombre vestido de color azul diciéndole...


(Enfermero) - ¿Oye Marcos, te has calmado ya o tengo que entrar?


(Narrador) - Viéndole la cara le es familiar, es el enfermero de noche y vio en su rostro que estaba pálido, asustado y le temblaba un poco la voz, probablemente por lo que acababa de presenciar.


(Marcos)-No, no, tranquilo, ha sido una de mis crisis, ya estoy bien, se me pasara.


(Narrador)-Después de unos minutos adaptándose a la realidad, consiguió calmar los nervios, la respiración estaba más pausada y su corazón ya no parecía el de un caballo desbocado. Se puso en pie y tambaleándose se dirigió a su cama, se sentía muy cansado como si tuviese más de 80 años, cerró los ojos intentando olvidar lo sucedido con la mujer de los cabellos blancos, pero en su mente seguía grabado ese rostro, esa mirada vacía desde la cual vio lo destructivo, cruel y despiadado que puede llegar a ser el ser humanó.


Son las 8 de la mañana. Es la hora a la que despiertan a todos los internos del hospital psiquiátrico de San Lorenzo. Un enfermero malhumorado golpea la puerta de la celda de

Marcos maldiciendo y farfullando.


(Enfermero)-Date prisa Marcos, tenemos que ir al comedor, están poniendo el desayuno y como tardes más de un minuto, no catas nada hasta la comida. Ya me enterado de que esta noche has escandalizado otra vez a todos con tus estúpidas crisis, hoy tenemos visita, por lo cual no me jodas, ya sabes lo que te toca sí me cabreas ¿verdad Marc?


(Marcos)- Sí señor, no hare nada que pueda enfurecerle.


(Narrador)-Cuando lo que realmente quería decirle es, cabrón de mierda, déjame en paz y desaparece de mi vista si no quieres que te meta por el culo ese juguetito con el que nos das descargas, maldito bastardo. Marcos salió del antro en el que pasaba la mayor parte de su vida y se dirigió al cuarto de baño a asearse un poco, ¡cómo no!, acompañado de ese estúpido orangután que parecía su sombra. Cuando terminó de hacer sus necesidades le llevó a la parte de abajo del hospital y le dejó en un pasillo donde están los demás internos, y el enfermero tan educado como siempre, levanta la mano diciendo


(Enfermero)- Adiós, te veo luego para asegurarme de que te tomas las pastillas.


(Narrador)-Después de su comentario, Marcos se quedo en silencio, y sin contestar se puso a la cola para ir al comedor. Después de unos 10 minutos más o menos esperando, le colocaron en el mismo sitio de siempre.

A su izquierda tiene a Ángela, una chica de 28 años muy delgadita y paliducha, rubia con unas ojeras de no dormir en muchos días. Su familia la metió allí con las mejores intenciones, según las promesas de los médicos, que se recuperaría pronto, tan solo estaba pasando una crisis emocional temporal y que en unos meses estaría perfectamente. Pero no fue así. De eso ya han pasado 8 años y sus crisis y alucinaciones por lo visto van a más. Años atrás Ángela solo veía de vez en cuando a 3 niños, de 3,6 y 8 años, decía que eran suyos y que no permitiría que nadie les dañase, pero ahora los ve a todas horas, sólo habla y juega con ellos como si fuera lo único que tiene en este mundo. Al resto de personas los ve como fantasmas, como si no existieran para ella.


A la derecha Esta Jorge, un anciano de más o menos 75 años, pelo largo y canoso con los ojos vidriosos y que se ha quedado sumergido en sus recuerdos de cuando era cura y supuestamente hacia exorcismos en nombre de dios, cosa extraña porque nunca ha sido obispo, cura, ni monaguillo. Trabajaba como funcionario en Correos hasta que por curiosidad leyó una carta que no le correspondía y a partir de ese momento cambió su vida.

Pasó de estar sentado en una silla poniendo sellos, a estar en un manicomio gritando y expulsando al anticristo con frases en latín y tirando agua del grifo por todos los sitios que pasaba. La verdad no hace daño a nadie pero si causa sustos a pacientes que hace poco que han ingresado en el centro, como es el caso de Paula.


Paula, quien tan sólo tiene 18 años, es la interna más joven del centro, pelirroja de larga melena, bajita y piel muy clara, la ingresaron en el hospital psiquiátrico hace 15 días, supuestamente es totalmente ciega, pero no de siempre. Fue a partir de lo sucedido con su familia. Dicen los médicos que tiene que ser un bloqueo mental que ella misma ha causado en su cabeza, no comprenden como no puede ver nada cuando aparentemente según todas las pruebas que la han hecho está perfectamente y su vista tendría que funcionar al 100%. La verdad es un caso muy extraño, su mente tiene que esconder algo muy oscuro consciente o inconscientemente,algo que Marcos descubrirá tarde o temprano.


(Marcos)-En el centro hay cientos de internos, cada uno con sus esquizofrenias y sus trastornos, aquí en el comedor nos colocan según el grado de molestia que causemos, en pocas palabras los que más joden y molestan en un lado, y los más tranquilos y que menos problemas dan en otro, que es donde estamos.


(Narrador)-Mientras desayunaban, Marcos escucho de fondo una voz femenina algo lejana, y casi inentendible, es una voz dulce, joven y tranquilizadora. Marcos se gira mirando hacia su espalda, y allí junto a la recepción del hospital pudo ver a una chica alta, deslumbrante, con el pelo liso y Rubio, y se dirigió a la recepcionista con un tono serio y educado, gesticulando mucho con las manos.


(Marcos)-¿Quién podrá ser?¿Un familiar?, ¿una nueva interna? O tal vez esa visita tan importante de la que hablaba el enfermero esta mañana a primera hora. Sea quien sea me parece muy interesante


(Narrador)Le comentó a Jorge aun sabiendo que probablemente no tendría respuesta alguna. No suelen tener visitas muy a menudo y menos que sean tan guapas y atractivas como lo era la señorita...


(Nina)-Nina, mi nombre es Nina Gómez, y soy la nueva directora del hospital San Lorenzo.


(Narrador)-Le dijo a Marcos

sorprendiéndole por la espalda.


(Marcos)-Buenos días Sta.


Nina, no la escuché acercarse


(Nina)-Buenos días, ¿Y su nombre es?


(Narrador)-Respondió amablemente con su voz calmada y tranquilizadora.


(Enfermero)-Su nombre es Marcos Lago Doctora Nina.


(Narrador)-Respondió el enfermero metomentodo, sin dejar contestar a Marcos.

Ella miró fijamente al pelma del enfermero, con una mirada desafiante y penetrante que le helo la sangre hasta el extremo de enmudecerle, darse media vuelta, he irse sin mirar atrás. La emoción de Marcos de ver la cara de ese matón término rápido, cuando susurrando le dijo


(Enfermero)-Marcos, de esta no te libras, luego estaré contigo.


(Narrador)- Dijo apretando con fuerza la muñeca de Marcos mientras se alejaba.

Pasados esos segundos incómodos vio como Nina le observaba y después de una pausa se marchó con su contoneo de caderas y paso firme, pero su pregunta interior fue.


(Marcos)-¿Quién me da más miedo? Carlos el enfermero cabrón o Nina la nueva y atractiva directora.


(Narrador)- El día transcurrió con tranquilidad, pastillas por aquí, pastillas por allá, algún ataque epiléptico fingido, para morder o golpear a algún enfermero, un par de descargas de la felicidad como los enfermeros lo llaman y poca cosa más, vamos lo de siempre, el problema llegó luego cuando Carlos fue a buscar a Marcos para dejarlo en su celda de Nuevo.


(Enfermero)- Marquitos.. tira para dentro


(Marcos)-Si,...si, ¡tranquilo! voy para dentro tranquilo.


(enfermero)-¿Tranquilo?, tranquilo te voy a dejar ahora, ya verás.


(Narrador)-Casi sin verlo llegar, Marcos tenía un calmante inyectado en el muslo y casi sin poder moverse le golpeó tantas veces que no pudo contarlas, hasta que quedo inconsciente. Después con excusarse que se auto-lesionó y tuvo que calmarle y reducirle ya era suficiente.


Visión con Ángela


(Marcos)-Veo un espejo, primero borroso pero poco a poco mis pupilas ven con más nitidez. En el reflejo una chica joven muy bella, esta peinando su pelo negro como el azabache, ojos verdes , piel pálida y labios un poco amoratados, que por la sensación de escalofríos es porque la temperatura es muy baja. Siento dentro que es Ángela, pero por que repite constantemente en su interior, "¡Carol porque les dejaste ir!" Dolor, mucho dolor en el pecho y una angustia y tristeza que haría estremecerse al mismísimo diablo. Me pongo una manta gruesa de lana en el cuerpo y me dirijo a una mesilla al lado de una cama de matrimonio. Es todo de otra época, no estamos en el 2021 ni por asomo. Saco una biblia impresa en 1920 y me pongo a leer:


(Carol)-Deuteronomio 6:6-9


Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos.


(Narrador)-Acto seguido escribe una nota.


(Carol) Abrahán lo siento, no aguanto más este peso en el alma. Entiéndelo amor, eran mis niños y ya no están.Les dejé morir, y ahora te tengo que dejar a ti porque ellos me necesitan.Carol Monterrey Artizar


(Marcos)-Indagando en sus pensamientos, llegué a la raíz de ese dolor tan insoportable. Perdido en sus lamentos y lloros lo vi, el lago estaba congelado, los tres pequeños jugaban sin temor ni miedo cuando el hielo se quebró y los indefensos niños se hundieron en el agua. El hielo congeló sus músculos y los gritos quedaron en un susurro apagado, cuando Carol quiso darse cuenta, las oscuras aguas ya se habían tragado a sus tres criaturas.

Me empieza a faltar el aire, asfixiándome haciéndome desconectar de ese trágico pensamiento, pero ya es tarde, Carol se ha atado una soga a su cuello. Me arde el pecho ¡por favor aire!, no puedo res, pi,...

Lo último que vieron mis ojos vidriosos es esa enorme rama Nevada con mi cuerpo colgado de ella y mirando a la nada, perdido y solo.


(Narrador)-Marcos Abrió los ojos, se encontraba sentado en el suelo totalmente paralizado, con un charco de orina empapando su pantalón. La visión de Ángela le pasaría factura por mucho tiempo y tampoco sabe cuánto aguantará con esas visiones irracionales en las que la muerte siempre que intenta dormir le está acechando. Un silbido chirriante interrumpió sus pensamientos entrando en estado de pánico, es Carlos con esa musiquita infernal que sale de sus labios imitando a una canción de cuna, mientras sus pasos avanzan lentamente acompañado de tintineo de las llaves de su cinturón.

Camina despacio haciendo sonar sus botas, y silbando esa melodía horrorosa va haciendo pausas diciendo.


(Carlos)-Ángela..., Ángeeeeela, estoy llegando... .


(Narrador)- Con un descontrol total de su cuerpo Marcos corrió desesperado a la puerta golpeando con todas sus fuerzas


(Marcos)-¡Hijo de puta! No la toques te juro que te voy a matar


(Narrador)-Sin tener respuesta alguna escuchando su voz cada vez más lejos perdiéndose en el pasillo.

Impotente e inútil Marcos cayó de rodillas al suelo, sabiendo lo que ese mal nacido le haría a Ángela sedándola y usándola como una muñeca de trapo. Sin saber cómo y a falta de toda lógica la puerta de el cuarto acolchado despacio y chirriando comienza a abrirse. Pasmado y asustado Marcos se asomó sigilosamente viendo a su derecha a lo lejos una especie de sombra meterse por el pasillo dirección al cuarto de Ángela. El silencio era abrumador, las paredes parecían más grandes y el pasillo sin fondo, comenzó a andar por el camino a paso lento y sigiloso, las luces se encendían al detectar sus movimientos, aceleró el paso a sabiendas de que el vigilante de seguridad se daría cuenta de su presencia de un momento a otro, cuando repentinamente escuchó un golpe muy fuerte, aterrado corrió sin aliento al cuarto de su compañera. La puerta está abierta, se encontraba Ángela sobre la cama amordazada y con el pantalón roto en su entrepierna.

Está con los ojos cerrados y un gran charco de sangre en sus pies chorrea desde la altura.


(Marcos)-Algo no encaja, donde está ese psicópata ¡voy a matarlo!, ¡donde está!


(Narrador)-Un chorro de sangre cae del techo. Al levantar la vista Marcos ve atónito como Carlos está en el aire con los sesos desparramados como si algo furioso y sobrenatural lo lanzara con fuerza hacia arriba, algo lo está moviendo de un lado a otro con movimientos de rabia y odio.

En cuestión de segundos la habitación estaba teñida de rojo usando la cabeza de Carlos como brocha.


(Marcos)-No es posible, ¡qué está pasando!


(Narrador)- Marcos casi no puede pestañear cuando, con una gran violencia en el cuerpo de Carlos, se empezaron a tensar los miembros escuchándose el crujir de huesos, tendones y piel resquebrajándose como si se tratase de papel de fumar, arrancándose con gran violencia de su tronco. Solo pasados unos segundos Carlos era un amasijo de entrañas, sangre y carne esparcidos en todo el cuarto. Muerto de miedo Marcos corrió como alma que lleva el diablo y se encerró en su jaula acolchada, aterrado y sin aliento deseando dormir y pensar que eso no ha sucedido y ha sido una desagradable pesadilla. Lo último que captaron sus ojos fueron las pupilas de Paula, esa chica indefensa, taladrándole con la mirada antes de cerrar la puerta.


Al día siguiente Marcos empezaba a despejarse con los primeros ruidos de la mañana, pensando en lo que sucedió en la madrugada al tiempo que se incorporaba de la cama. Escuchó como introducían una llave en la cerradura de su celda, tenía miedo pegándose al máximo a la pared, si era Carlos significaría que todo fue una pesadilla, pero ¿y si no era él?, todo lo que vio, la sombra del pasillo, Carlos descuartizado, Paula observándole ¿entonces seria cierto?... y si era cierto, como les explicaría que una sombra negra como el tizón zarandeó a Carlos hasta romperle en pedazos como si fuera una piñata. La puerta se abrió dejando entrar la luz del exterior cegándole, cuando se acostumbró a tanta iluminación pudo ver su cara, no era Carlos, era una chica más joven y sonriente. Le preguntó que donde estaba Carlos y ella le miró con cara extrañada sin saber de qué la hablaba, Transcurridos unos segundos incómodos le dijo


(Enfermera)-Vamos Marcos, sal a lavarte y despejarte un poco..que pasa...¿Tuviste una mala noche?


(Narrador)-Marcos salió detrás de la enfermera un poco perdido, pero el contoneo de la enfermera capto su atención


(Marcos)-!Bonito trasero!


(Narrador)-Pensó para sus adentros, ese despiste duró unos segundos por que rápidamente buscó a Ángela en la cola del comedor. Allí no se encontraba pero Paula si, ¿qué está pasando?, se intentó centrar, pero le costaba mucho, tenía bloqueos en los recuerdos, veía las cosas borrosas en ellos, ya ni siquiera recordaba por qué razón estaba allí encerrado, ¿estará realmente loco o será la medicación? Se preguntó sumergido en sus recuerdos, la voz amable de Nina le hizo desconectar de ellos.


(Nina)-Hola Marcos, ¿cómo te encuentras?


(Marcos). Bien Nina, aunque un poco confundido, ¿Sabes dónde está Ángela?


(Narrador)- Tras un silencio incomodo...


(Nina)-¿No está en tu grupo?


(Marcos)No...no me ha parecido verla y a Carlos nuestro cuidador tampoco, ¿sabe dónde están?


(Nina)-Supongo que a Ángela la han sacado de aquí sus familiares, y Carlos creo que pidió el traslado, ya no vendrá más por aquí.


(Narrador)- Nina sacó una hoja de su carpeta y anotó algo rápidamente. Después mirando a

Marcos le dijo


(Nina)-Estate tranquilo Marcos todo está en orden, buenos días.


(Narrador)- La respuesta de Nina supuestamente le tenía que haber dejado tranquilo, Ángela ya estaba fuera del centro, Carlos ya no le molestaría más, pero algo en su interior, una vocecilla lejana pero muy repelente, de esas que siempre tienen la razón aunque lo odies, pues de ese tipo de voz, le decía continuamente en su cabeza que algo andaba mal en el centro de San Lorenzo. Después de divagar en sus pensamientos, le entró un poco de hambre, le rugían las tripas y necesitaba comer, se sentó al lado de Jorge con Paula en frente de él, ninguno de los dos había probado bocado y por lo que Marcos pudo observar no tenían intenciones de hacerlo. Sonaba música clásica de fondo, el ruido de cubiertos chocando con los platos, Marcos tomó su tenedor, y comenzó a comer con tranquilidad, una enfermera estaba en el centro de la sala vigilando todos sus movimientos, cosa que era totalmente normal, no sería la primera vez que un interno de repente hacía alguna locura, hincarse el tenedor en la mano, cortarse las muñecas, o como pasó hace unos días que una cuchara terminó metida en la cuenta del ojo de Rafa, un peculiar personaje, al que ahora le llaman Ned el tuerto. Pasado un rato entre platos y postre, Marcos observa que Jorge lo mira fijamente con la mandíbula desencajada y babeante


(Marcos)-¿Jorge?, ¿Jorge?, ¿Oye Jorge que te pasa?


(Narrador)- Marcos sin recibir respuesta observa que tiene la mirada perdida, está pálido y se le marcan los músculos tensos en su cara. Casi sin percibir sus movimientos se abalanza sobre Marcos y tirado en el suelo con el peso del cuerpo sobre el suyo y le comienza a apretar las sienes con sus dedos huesudos y pálidos. Marcos está paralizado, comienza a escuchar las voces distorsionadas cayendo en un vacío sin fondo intentando agarrarse a las paredes que parecen de aceite, manos negruzcas salen de ellas y le rasgan la piel con sus uñas al tiempo que gritos agónicos de mujeres, hombres y niños le hacen sumergirse en una oscuridad absoluta donde destellos de letras y números recorren su mente hasta caer en una vieja caja de madera de roble la cual desprende un hedor a muerte que le hace perder completamente la conciencia.

28 Mars 2022 21:44:34 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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ASHLEYCOLT 777 ASHLEYCOLT 777
Interesante primer capítulo, esperaremos el segundo. Saludos y gracias por publicarlo.
April 15, 2022, 06:25
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