kseokjinsmoon 𝕵𝖎𝖓 ♡

No jugaban en el mismo equipo... ¿O lo hacían? •• Taehyung x Seokjin •• Taejin •• Contenido adulto y homosexual


Érotique Interdit aux moins de 21 ans.

#versatil #bottomjin #toptae #bts #seokjin #taehyung #jintae #taejin
65
6.3mille VUES
Terminé
temps de lecture
AA Partager

Capítulo 1

Taehyung



Abril



La fila en la cafetería es un poco larga, pero sé que llegare a tiempo. Algunas semanas sólo hacen clic.



El fin de semana, mi equipo de hockey aseguró las dos primeras rondas de los playoffs de la NCAA, y ahora nos dirigimos al frozen four. De alguna manera conseguí una B-menos en un trabajo de historia que escribí en un coma inducido por el agotamiento. Y mi sentido arácnido me dice que el chico delante de mi no ordenará una bebida complicada. Puedo notar por su ropa que no es un hombre sencillo.



Las cosas van a mi modo ahora. Estoy en la zona. Mis patines están afilados y el hielo es suave.



La fila avanza por lo que el chico sencillo puede ordenar.



—La mezcla de desayuno pequeño. Con café negro.



¿Ves eso?



Es mi turno un minuto más tarde, pero cuando abro la boca para pedir, la joven barista deja escapar un chillido fanático.



—¡Oh mi Dios, Kim Taehyung! ¡Felicidades!



No la conozco, pero la chaqueta que llevo puesta me convierte en una estrella de rock, por lo menos por esta semana.



—Gracias muñeca, ¿Podría tener un expreso doble, por favor?



—¡Ahora mismo! —le grita mi orden de bebida a su colega, añadiendo—. ¡Hazlo rápido! ¡Tenemos un campeonato que ganar aquí! —Y no creerás esto, ella se niega a recibir mi billete de cinco dólares. Lo meto en el tarro de propinas, luego arrastro mi culo hacia fuera y me dirijo a la pista.



Estoy de un malditamente estupendo humor mientras me paseo en la sala de proyección en las instalaciones de primera categoría del equipo en el campus de Northern Mess. Me encanta el hockey. Jodidamente lo amo. Me dirijo a los profesionales en unos pocos meses y estoy enloqueciendo.



—Damas —saludo a mis compañeros de equipo mientras me dejo caer en mi asiento habitual. Las filas se establecen en un semicírculo frente a la pantalla gigante de la sala. Las sillas están acolchadas en cuero. Sip, la división es un lujo en su máximo esplendor.



Muevo mi mirada hacia Landon, uno de nuestros chicos defensa de primer año.



—Te ves un poco verde, hombre —sonrió—¿Todavía te duele tu pancita?



Landon levanta el dedo del medio, pero es un gesto poco entusiasta. Se ve como el infierno y no estoy sorprendido. La última vez que lo vi, chupaba una botella de Whisky como si tratará de hacer que se corriera.



—Amigo, debiste verlo cuándo caminábamos a casa —Dice un chico de tercer año llamado Donovan—. Se desnudó hasta sus bóxer y trató de follar en seco a esa estatua en frente de la librería sur.



Todos los que nos rodean estallan en carcajadas, incluyéndome —porque si no me equívoco, la estatua en cuestión resulta ser un caballo de bronce. Yo lo llamo Seabiscuit, pero creo que es sólo un memorial por algunos alumnos asquerosamente ricos del equipo ecuestre que ganó las olimpíadas hace cien años.



—¿Intentaste montar a Seabiscuit? —le sonrió al de primer año.



Manchas rojas aparecer en sus mejillas.



—No —dice malhumorado.



—Si —corrige Donovan.



Las carcajadas continúan, pero ahora estoy distraído por la sonrisa dirigida en mi dirección, cortesía de Jung Hoseok.



Supongo que podrías llamar a Hoseok mi mejor amigo. De todos mis compañeros de equipo, soy más cercano a él, y si, pasamos rato fuera de hockey, pero “mejor amigo” no es un término que lance muy a menudo. Tengo amigos. En realidad tengo un montón de malditos amigos. ¿Puedo decir honestamente que alguno me conozca? Probablemente no. Pero Hobi malditamente se acerca.



Ruedo los ojos hacia él.



—¿Qué?



Se encoge de hombros.



—Landon no es el único que tuvo un buen rato anoche —Baja la voz, pero en realidad no importa. Nuestros compañeros están demasiado ocupados molestando a Landon sobre la montada de anoche.



—¿A qué te refieres?



Su boca se curva.



—Me refiero a que te vi desaparecer con ese cabeza hueca. Ustedes seguían desaparecidos cuando Em finalmente me arrastró a casa a las dos de la madrugada.



Levanto una ceja.



—No veo el problema.



—No hay uno, simplemente no me di cuenta que estas corrompiendo heterosexuales ahora.



Hoseok es el único chico del equipo con el que discuto mi vida sexual. Como el único jugador de hockey gay que conozco, camino en una cuerda floja. Quiero decir, si alguien saca el tema, no voy a negarlo y escabullirme al armario, pero tampoco ofrezco la información.



Honestamente, mi orientación sexual es probablemente el secreto peor guardado en el equipo. Los chicos lo saben. El entrenador lo sabe. Simplemente no les importa.



A Hoseok le importa, pero de una manera diferente.



No le importa una mierda que me guste follar con hombres. Nop, lo que le preocupa soy yo. Me ha dicho en más de una ocasión que cree que estoy desperdiciando mi vida yendo de un encuentro anónimo a otro.



—¿Quién dice que él era heterosexual? — digo en tono burlon.



Mi amigo se ve intrigado.



—¿En serio?



Arqueo una ceja de nuevo, lo cual lo hace reír.



La verdad es que dudo que el hermano de fraternidad con el que enganché anoche sea gay. Bi-curioso más bien, y no mentiré, ese era el atractivo. Es más fácil perder el tiempo con aquellos que van a fingir que no te conocen mañana. Una noche de diversión sin compromiso, una mamada, una follada, cualquier cosa que su coraje liquido les permita intentar, y luego desaparecen. Actúan como si no hubieran pasado las horas previas mirando mis tatuajes e imaginando mi boca alrededor de sus pollas. Como si no hubieran pasado sus manos codiciosas por todo mi cuerpo y rogando que los tocara.



Engancharse con chicos gay es potencialmente más complicado. Podrían querer más. Como compromiso. Promesas que soy incapaz de cumplir.



—Espera —exijo cuando entiendo lo que dijo antes—. ¿Qué quieres decir con que Em te arrastró a casa?



Hoseok aprieta la mandíbula.



—Exactamente como suena. Apareció en la casa de fraternidad y me arrastró hacia afuera. —Sus rasgos se relajan, pero sólo ligeramente—. Pero estaba preocupada por mí. Mi celular murió, así que no respondí ninguno de sus mensajes.



No digo nada. He renunciado a que Hobi vea la luz sobre esa chica.



—Habría quedado destrozado si ella no hubiera aparecido. Así que… Si, supongo que fue genial de su parte que fuera a buscarme antes de que eso ocurriera.



Me muerdo la lengua. No, no me voy a involucrar en la relación del hombre. Sólo por el hecho de que Emily resulta ser la chica más cínica, más perra, más loca que he conocido jamás no me da el derecho de interferir.



—Además, sé como se siente acerca de que vaya a fiestas. No debería haber ido en primer lugar.



—No estas jodidamente casado —suelto.



Mierda. Tanto esfuerzo por mantener la boca cerrada.



La expresión de Hoseok se ve afligida.



Me apresuro a retractarme.



—Lo siento. Olvida que dije eso.



Hunde las mejillas, su mandíbula moviéndose como si estuviera apretando los dientes con fuerza.



—No. Mierda, quiero decir. Tienes razón, no estamos casados —¿urmura algo que no puedo entender.



—¿Qué?



—Dije, todavía no. De todos modos.



—¿Todavía no? —repito con horror—. Por el amor de Dios, hombre, por favor, por favor, dime que no vas a comprometerte con esa chica.



—No —dice rápidamente, luego baja la voz de nuevo—. Pero ella sigue diciendo que quiere que se lo proponga.



¿Proponérselo? El pensamiento hace que mi piel se apriete. Maldita sea, yo voy a ser el padrino de esa boda. Simplemente lo sé. ¿Es posible hacer un brindis sin mencionar a la novia?



Por suerte el entrenador O’connor entra en la habitación antes de que esta loca conversación con Hobi me haga perder la cabeza.



La sala se queda en silencio ante su entrada. El entrenador… Es estricto. Nah. Prueba con aterrador. Un metro noventa de altura, ceño fruncido perpetuo, y una cabeza que afeita no porque esté quedándose calvo, sino porque le gusta lucir como un hijo de puta aterrador.



El comienza la reunión recordándonos— uno por uno— Lo que hicimos mal en la práctica ayer. Lo cual es completamente innecesario , porque la crítica de ayer aún arde en mis entrañas. Cometí un error en uno de los ejercicios de posicionamiento, fallé en tomar algunos pases, perdí un gol cuando tuve un tiro fácil.



Fue una práctica de mierda donde nada sale bien, y ya me comprometí a mejorar mi mierda cuando entráramos al hielo mañana.



La post-temporada se ha reducido a sólo dos partidos fatídicos, lo que significa que necesito mantenerme en forma. Necesito estar enfocado. Northern Mass no ha ganado un campeonato de Frozen Four en quince años, y como anotador líder, estoy decidido a tener esta victoria antes de graduarme.



—Muy bien, manos a la obra —anuncia el entrenador después de decirnos lo mucho que apestamos—. Vamos a comenzar con ese juego en Rainier-seattle la semana pasada.



Cuando una imagen congelada de un campo de la Universidad llena la pantalla gigante, uno de nuestros alas izquierdas arruga la frente.



—¿Por qué empezamos con Rainier? La primera ronda la vamos a jugar en Dakota del Norte.



—Nos enfocaremos en Dakota del Norte la próxima vez. Rainier es el que me preocupa.



El entrenador toca el portátil sobre el escritorio y la imagen en la pantalla gigante se descongela, el sonido de la multitud haciendo eco en la sala.



—Si nos encontramos con estos chicos en la final, estaremos en un mundo de sufrimiento—dice el entrenador sombríamente—. Quiero que observen a este portero. El chico es ágil como un halcón. Tenemos que encontrar su debilidad y explotarla.



Mi mirada se centra en el juego en marcha, deteniéndose en el portero con el uniforme negro y naranja manejando la jugada. Es ágil, es cierto. Sus ojos constantemente evaluando en campo de juego, sus guantes cerrándose mientras detiene el primer gol lnzado en su dirección.



Es rápido. Alerta.



—Observen la forma en que controla ese rebote —Exige el entrenador cuando el equipo contrario lanza otro tiro a la portería—. Fluido, controlado.



Cuanto más veo, más inquieto me pongo. No puedo explicarlo. No tengo idea por qué los pelos en mi nunca cosquillean. Pero algo en ese portero hace que mis instintos zumben.



—Él pone su cuerpo en un ángulo perfecto. —El entrenador suena reflexivo, casi impresionado.



También estoy impresionado. No he seguido a ningún equipo de la costa oeste esta temporada. Estaba demasiado ocupado concentrándome en los que están en nuestra conferencia, estudiando las cintas de juego encontrando una manera para ganarles.



Pero ahora que la post-temporada esta en marcha, es el momento de evaluar a los equipos que podríamos enfrentar en el campeonato si llegamos a la ronda final.



Sigo mirando. Sigo estudiando. Maldita sea, me gusta la forma en la que él juega.



No, conozco la forma en que juega.



En reconocimiento me atraviesa en el mismo momento en el que el entrenador dice:



—El nombre del chico es…



Kim Seokjin.




—Kim Seokjin, él es un estudiante de ultimo año.



Santa mierda.



Maldita santa mierda.



Mi cuerpo ya no esta zumbando, sino temblando. He sabido por un tiempo que Jin va a Rainier, pero cuando lo comprobé la temporada pasada descubrí que fue relegado a portero de respaldo, reemplazado por un estudiante de segundo año que se rumoreaba era imparable.



¿Cuándo consiguió el puesto a titular de nuevo? No voy a mentir, solía saber todo sobre el chico. Pero me detuve una vez que comencé a sentirme al borde del acecho. Quiero decir, no hay ninguna manera de que él se interesará en mi, no después de que arruine nuestra amistad como un idiota.



El recuerdo de mis actos egoístas es como un puñetazo en el estómago. Mierda. Fui un amigo terrible para él. Una persona horrible. Era mucho más fácil lidiar con la vergüenza cuando Jin estaba a miles de kilómetros de distancia, pero ahora…



El espanto se arrastró por mi garganta. Voy a verlo en Boston durante el torneo. Es probable incluso que me vaya a enfrentar contra él.



Han pasado casi cuatros desde la ultima vez que he visto o hablado con el chico ¿Qué demonios le diría? ¿Cómo te disculpas con alguien por haberlo sacado de tu vida sin ninguna explicación?



—Su juego es impecable —esta diciendo el entrenador.



No, no es impecable. Se retira demasiado rápido… Siempre fue un problema para él, luchando por regresar a la red cuando algun jugador se acercaba a la línea azul, dándole un mejor ángulo para disparar. Y siempre dependía mucho de la almohadilla, creando oportunidades de rebotes fáciles para la ofensiva.



Tengo que morderme el labio para no divulgar la información. Se siente… incorrecto, supongo. Decirles a mis compañeros de equipo las debilidades de Jin.



Sin embargo, debería hacerlo. Realmente debería, porque esta en juego el Frozen Four.



Por otra parte han pasado años desde que estuve en el hielo con él. Jin podría haber reforzado su juego desde entonces. Es posible que ya ni siquiera tenga esas debilidades particulares.



Yo, por otro lado, si. Tengo la misma maldita debilidad que siempre he tenido. Sigue ahí mientras miro a la gran pantalla. Mientras veo a Kim Seokjin detener otro tiro vertiginoso. Mientras miro la gracia y precisión con la que se mueve.



Mi debilidad es él.



18 Mars 2022 03:07:20 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
16
Lire le chapitre suivant Capítulo 2

Commentez quelque chose

Publier!
Il n’y a aucun commentaire pour le moment. Soyez le premier à donner votre avis!
~

Comment se passe votre lecture?

Il reste encore 41 chapitres restants de cette histoire.
Pour continuer votre lecture, veuillez vous connecter ou créer un compte. Gratuit!