jennifer-cryssil Jennifer Cryssil

Sinopsis: Cuenta la historia de amor truncado entre la Yashahime Higurashi Towa y Riku. El testimonio de un amor tan efímero y trágico, como lo es la vida de una mariposa o un momento en la eternidad. La relación de dos almas destinadas a encontrarse otra vez, -luego del escape de la fémina de la tumba de su abuelo paterno junto a sus hermanas Hayami y Setsuna, su prima Moroha y sus tíos Kagome e Inuyasha. Aunque nunca imagino lo que le esperaba luego de aquella aventura ni mucho menos lo que la haría sentir todo aquello, ni las decisiones que enfrentaría después. De lo que si era consciente era de que su entrenamiento con la Zanseiken, no había finalizado -o al menos eso creyó ella en su momento, ya que también le quedaría por descubrir algunos secretos sobre dicha arma. Además, de varias cosas sobre sí misma, de sus poderes y de la Tenseiga de su padre Sesshomaru, así como el modo de salvar a Rion y a Riku en el proceso. Advertencia: ¡Alerta de Spoilers para quienes no vayan al día con el anime!, ya que se han tomado varios eventos ocurridos de los primeros cuarenta y tres capítulos; además de información oficial sobre el capítulo cuarenta y cuatro, y teorías propias y ajenas para la creación de esta historia y para varios de sus acontecimientos. Agradezco al Youtuber Kev Senpai y sus colaboradores por sus resúmenes y teorías de los capítulos que bastante ha ayudado con ello. Hayami, es un personaje creado, a partir de mi imaginación. Por lo tanto, sus habilidades e historia no son canónicas; El resto de los personajes sí pertenecen a Rumiko Takahashi y al estudio de animación Sunrise. También se han tomado algunas bases del manga, para la concepción de Hayami. Posdata: Tengo fascinación por usar los nombres originales de los personajes, los lugares, etc. Así que me disculpo de ante mano, si por ratos no los ven en castellano como tal (a los escenarios, el armamento o los ataques, al menos). Porque los nombres de los personajes, sí o sí irán en su versión original.


Fanfiction Anime/Manga Interdit aux moins de 18 ans.

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Hanyo no Yashahime: Amor Truncado [Destino Inconcluso]

~Narra Hayami~

Todo inicio luego de la salida de la tumba de Inu no Taishō [Gran perro general] junto a Setsuna, Moroha y los demás a través de las puertas que unen este mundo con el otro y con la ayuda de Tenseiga [Colmillo Sagrado], sin embargo, lo que nos esperaba no era más que un instante de calma, ante la antesala de un nuevo desafío y una nueva contienda.


Puesto que, si bien el sitio por el que salimos se encontraba en una región rocosa y el cielo totalmente despejado, dejándonos ver un suave manto azul claro, así como varias nubes blancas mientras una ligera brisa soplaba, ondeando suavemente nuestros cabellos -o desordenándolos en los casos de Moroha y Setsuna. Ya sabíamos por la inquietud de Tenseiga que algo no marchaba bien, en donde fuera que estuviese padre Sesshomaru en esos instantes, -y aun así nos permitimos disfrutar unos minutos del aire fresco de ese lugar.


- ¡Awww, con que así se siente el viento y se ve el cielo en un día claro! — Grite disfrutando la sensación sobre mi cuerpo y el mecer de mis largos cabellos, cubriéndome los ojos con la palma derecha abierta y de forma horizontal sobre mis orbes -en ese entonces de un color marrón; quitándola en pocos minutos, al acostumbrarme a la claridad.

- ¿Seguro que estas bien, Hayami - chan? — recuerdo susurro Towa a mi lado -al notar que desvariaba un poco, puesto que no era la primera vez que sentía la brisa sobre mi cuerpo, y también que yo sí había perdido el color plateado de mi cabello antes de salir del sepulcro del abuelo, así como el color oro de mis orbes, dejando mis rasgos como si estuviésemos bajo los efectos de la luna nueva, cuando tocamos el suelo, haciéndome asentir al instante, y reiterando:

-Sí, solo que al igual que tú concentre mucho mi poder demoníaco, así que se activaron los rasgos de cuando llega la luna nueva— A la vez que daba más detalles de las razones por las que estaba así en esos instantes. -Haciéndome lucir mi cabello ahora más largo, por debajo de mis muslos y, totalmente negro, salvo por unos cuantos cabellos de colores rojos, plata y violáceos, recordando mi condición de Hanyo.


Cuando de un momento a otro, nos reencontramos con Takechiyo y Shippo -san, (un pequeño zorro, que acompaño a los tíos en sus aventuras hace años según nos enteramos luego). Poniéndonos al corriente por el par de pequeñas criaturas con poder cambia forma, y de manera atropellada de lo sucedido mientras estuvimos en el interior de la Perla negra, antes de que el tío Inuyasha y la tía Kagome hicieran una escena por ésta, que rápidamente fue interrumpida por Moroha de un modo bastante enternecedor, haciéndonos olvidar las preocupaciones por unos minutos más, antes de que el mitad bestia nos devolviese a la realidad y, con ayuda de Shippo, nos trasladáramos hacia el pozo devorador de huesos; y de ahí continuáramos hacia el Jidai-ju [Árbol de las Edades] Towa, Setsuna y yo solas a toda prisa.


~Narrador Omnisciente~

Mientras tanto también frente al Goshinboku [El árbol sagrado] aunque en otro tiempo, el abuelo Higurashi miraba fija y preocupadamente al árbol sagrado con sus manos entrelazadas detrás de su espalda pensando y esperando, puesto que sabía que algo pronto acontecería, aunque sin saber en realidad de qué se trataba, mientras que una ligera brisa soplaba, balanceando las protecciones de aquel imponente arbusto, así como las contadas hojas amarronadas que le quedaban a este, cayendo alguna de él, en el mientras tanto. Cuando de un momento a otro, llegaron Mei y la señora Higurashi de nuevo al templo de la familia, no obstante, luego de que el padre de la fémina mayor las recibiera, y hubiese un pequeño intercambio de palabras entre los mayores y la chiquilla al instante de que todos escuchasen ecos de sirenas sonando cerca de ahí; La más joven se excusó con los mayores, a causa de un encuentro con unos amigos que había pactado previamente, antes de despedirse y salir corriendo a toda prisa; Entretanto los mayores todavía se quedarían intercambiando palabras sobre los malos augurios que se avecinaban; a la vez que se preocupaban por sus familiares viajantes entre las épocas y la fortuna que éstas pudieran estar teniendo en aquellos momentos, pasados unos minutos el hombre mayor volvió a insistir en la propia suerte que le esperaba tanto a ellos como a esta época; Más sin embargo, había otro hombre a unos pocos pasos, escaleras abajo también preocupado por aquello, viendo hacia el cielo y observando al Cometa Sombrío que se iba acercando cada vez más y más al planeta y poniendo en peligro a la existencia, como la conocían hasta ese momento, declarando a su vez el segundo “hombre” uno de vestimentas, más bien formales y gafas, que respondía al nombre de Kirin Osamu:


-Soy la entidad extranjera en este mundo, pero nadie más puede verlo— Refiriéndose a la gran roca envuelta en fuego, que cada vez se aproximaba más al planeta.


Cuando a los pocos instantes de decir aquello, fue sorprendido al ser saludado por la más pequeña de los Higurashi en esta época de forma rápida, antes de que la chiquilla siguiese su camino a toda carrera. Y antes de que, en los pensamientos de este, retornase su preocupación por la próxima amenaza al mundo.

“No puedo soportar la idea de que vidas jóvenes como la de ella sean aniquiladas por el Cometa Sombrío”


~Narra Hayami~

Regresando a la época feudal, más precisamente al interior del Goshinboku [El árbol sagrado], nos encontramos con un sitio algo diferente, a como Setsuna y yo recordábamos haber visto a aquel árbol, aquel bosque en una de nuestras antiguas aventuras; Estando ahora con otro gran bosque dentro del propio Jidai-ju [Árbol de las Edades] y un aura verde rodeándole hasta donde se alcanzase a ver y siendo la portadora de Yukari no Tachikiri, quien hablase por un instante con nuestra madre, poniéndonos al día de su condición por la maldición que le había afectado a ella en su momento, cuando Rin kasan luego de aquello se abalanzó sobre mí, llorando y diciendo:


- ¡Hayami- chan que grande estas! — entre lágrimas, por breves momentos. Antes de separarse de mí, al escuchar:

-Madre, estoy bien. Irasue- sama me cuido bien— con algo de frialdad y sorpresa al todavía no saber reaccionar bien ante las muestras de afecto, poniéndome de puntillas, para secar las lágrimas de la mujer que me había dado la vida.


Cuando Jaken nos interrumpió abruptamente, y explico la situación por la que pasaba padre, luego del enfrentamiento con Kirinmaru, el gran señor del Este tanto a mis hermanas como a mí, haciendo que Towa, tuviese que empuñar de nuevo a la Zanseiken, para que intentara absorber la energía demoníaca que rodeaba a Tosan mientras Rin kasan, se mantenía a la par de él del lado opuesto otra vez observando la escena, -viendo todos alrededor el esfuerzo de Towa, por deshacerse de eso que mantenía la energía vital de padre demasiado baja para sentirla con claridad; sintiéndonos inútiles, perdidos en la desesperación del no poder ayudar por más que quisiéramos, notando todos el cansancio y dolor físico de Towa al estar débil, por lo vivido con anterioridad, escuchando primero la voz dificultosa de la peliblanca mientras por la mente de su gemela pasaban de nuevo un montón de pensamientos, haciéndola reflexionar sobre lo que la otra había vivido para traerla de vuelta a la vida en su momento; Para luego escuchar todos la voz de tosan ordenándole que se detuviera o podría morir, por lo que el rostro de Rin kasan se desfiguro a causa del miedo de nuevo mientras que Setsuna volvía a insistir una vez más, llamando a su gemela por su nombre, hasta que de pronto nuestra hermana mayor, dejo de drenar aquella energía, retrocediendo apenas unos pasos hacia atrás, (aunque como por inercia), escuchándose apenas la voz de Jaken, algo asombrado por su logro, cuando nuestros rostros se desfiguraron de nuevo en miedo, al ver que nuestra hermana mayor no respondía, viéndola caer de un momento para el otro de costado y con los ojos abiertos aunque carentes de vida en estos, luego el grito desgarrador de madre ante esto, y luego el nuestro de fondo.


“¿Por qué será que nos pasa esto ahora?” Pensé. “Primero Setsuna cuando quisimos derrotar a Zero por nuestra cuenta, ahora Towa, ¿luego quien será?” Volví a pensar ensimismada sobre mí misma, observándolo todo y a todos, pero a su vez no, solo recordando al pasado, a la vez que caía de rodillas y lloraba en silencio con el sonido de mi corazón desgarrándoseme en los oídos. Pensando en Riku y en Rion por unos breves momentos, en cómo les afectaría si se enteraban de esto, después de todo había notado cierta relación entre ellos y mi hermana mayor “¿Sera que se sentirían igual que nosotros? ¿Acaso ahora era el destino de Towa terminar así? ¿Y sino quien podría salvarla ahora? ¿Acaso Setsuna? ¿O tal vez me tocaba a mi esta vez?” Pensé para mis adentros.


~Narrador Omnisciente~

Al mismo tiempo en otro lugar de la época antigua, algo alejado del pozo devorador de huesos, así como del árbol de las edades, más precisamente marchando por un camino de tierra bajo el cielo estrellado Rion y Riku se encontraban hablando cuando de un momento a otro la joven de cabellos rojos cereza alcanzo a decir:


- ¿Verdad que no es suficiente que la tía Zero te dejase conservar aquella perla antes de morir? – refiriéndose a la perla azul que cargaba el hombre en una de sus orejas, y antes de que el cuerpo de la joven dama cayera inerte en el suelo, aunque en este caso, con los ojos cerrados; el cual decía:

- ¡Señorita Rion, señorita Rion despierte por favor! — a los gritos, demostrando su desesperación, ante la caída de su joven maestra, olvidando así su conversación anterior mientras rogaba porque la pre-adolescente abriese sus orbes nuevamente, diciendo: -Usted no puede dejarme así también… ya perdí a Zero sama, no me haga esto otra vez- y en un susurro algo ahogado por el desasosiego que lo embargaba en esos momentos.


Fue entonces que se dio cuenta, o al menos una idea cruzo por su mente “¿Sera que le paso algo a la señorita Towa? ¿Y si es así donde esta?” Se pregunto el joven de finas ropas tradicionales “Oh, ahora que lo recuerdo hace unos momentos hubo una gran luz y creo que era de donde está el señor Kirinmaru” pensó para sí mismo. -Sera mejor ir a ver- susurro tomando a la fémina entre sus brazos, para luego mover su arete y aparecer justo enfrente de las tres Hanyo que estaba buscando.


~Narra Hayami~

E inmediatamente, Rin kasan y Jaken se pusieron por delante de Towa y padre, logrando que se nos escapasen unas leves risas a Setsuna y a mí. Por lo que los mencionados primeramente dijeron:


-Setsuna, Hayami ¿De qué se ríen? La situación es seria esta vez— Semi regañándonos a la vez que sus miradas bailaban entre nosotras y el supuesto enemigo ahí presente, entretanto la pequeña criatura verde, al servicio de nuestros padres le apuntaba con su báculo de dos cabezas.

-Es que… es que…— tratamos de decir en vano por unos instantes mientras que la tensión en el lugar se volvía cada vez más palpable con el pasar de los segundos, sin embargo, la risa se nos iba en contra de nuestra voluntad ante la situación tan contradictoria que estábamos viviendo, así que tanto mi otra hermana mayor como yo aspiramos aire por micro segundos y exhalamos, una y otra, y otra vez, hasta que nos tranquilizamos y continuamos diciendo:

-Riku no es un enemigo como tal, él nos ha ayudado en varias ocasiones y se preocupa mucho por Towa— A la vez como en coro, explicando así por fin, quien era el invitado “no deseado” para aquellos que quizás lo veían por primera vez. Fue luego de que los mayores se retirasen de sus posiciones protectoras que notamos el bulto que el hombre más joven en apariencia ahí presente traía en sus brazos y…

- ¿Q… qué le paso a Rion? – Pregunte algo asustada al reconocer el “bulto” entre los brazos de aquel, acercándome hacia ellos.

-Fue por su conexión con Towa ¿verdad? — Pregunto mi hermana mayor consciente, respondiendo de ese modo a mi duda previa a la vez que interrogaba al recién llegado consciente.

- ¡¿Conexión con Towa?!— preguntaron los mayores que se encontraban despiertos, algo desorientados y confusos al escuchar aquello, no dándole tiempo al joven a responder a aquella duda con palabras, así que solo se limitó a asentir, sin emitir ningún sonido más, a la vez que dejaba a su joven ama, al lado del peliplata mayor, aunque un poco más alejada de este a su vez, entretanto el joven de cabellos castaños cortos era quien nos interrogaba a nosotros:

- ¿Qué le paso a la señorita Towa? ¿Cómo es que paso eso? — haciendo una leve seña con su cabeza hacia otra de las personas que él más aprecio le tenía, -aunque si bien en el exterior su semblante no mostraba alteraciones ante la situación con la que se encontró al llegar a nuestro encuentro, otra cosa era en su interior, puesto que el latir de su corazón era errático y de vez en vez, podía casi escuchársele saltar algún latido.

-Es que…— Intentamos explicar de modo sutil sin encontrar siquiera las palabras en nuestra cabeza para hacerlo, cuando el ser de piel verde y ojos amarillos tomo el habla por nosotras y contesto:

-La señorita absorbió la energía que rodeaba el cuerpo del amo Sesshomaru con la Zanseiken y de pronto termino así— sin tacto alguno por quien en ocasiones había demostrado ser nuestro aliado aun en contra de sus amos mayores. -Aun cuando el amo le ordeno se detuviera, ella se puso de terca— agrego en un susurro, recibiendo una mirada severa por parte de mi madre.

- ¡Es que… ¿acaso se volvió loca?!— Soltó Riku al aire exasperado en un grito, casi al punto de arrancarse los cabellos de la preocupación ante lo que le contaron.

- ¡Más respeto muchachito! - gruño Jaken en voz alta, golpeando los pies del chico con su bastón de dos cabezas.

-Ey, eso duele— se quejó el otro, haciendo unos pasos hacia atrás ante la sorpresa del acertamiento en sus extremidades inferiores.

-Entonces ten más respeto por la señorita— advirtió el mayor.

-Lo que quise decir fue que cometió una imprudencia— se corrigió ante el exabrupto antes cometido y agrego: -Lo que pasa, es que yo como antigua parte del padre de la señorita Rion, sé decir que ese ataque que recibió el actual Señor del Oeste, aunque no fuese para él propiamente dicho, no fue ningún juego de niños, sino que en el caso de la señorita…— Intento explicar del mejor modo posible por qué conocía tan bien aquella técnica, qué o quién era o es él y los efectos que podría causar en un mitad bestia aunque usase aquella espada tan especial, antigua y única aunque las ideas que rondaban por su mente y corazón no parecían nada alentadoras a decir verdad. Sin embargo, la impaciencia ante su silencio podía ver empezaba a impacientar de nuevo a la mayoría de los presentes, con excepción mía y quizás de Setsuna, quien ya conocía mis miradas silenciosas. Así que retome el habla y continué con la explicación diciendo:

-Me temo que Zanseiken no es que ha absorbido tan solo la energía demoníaca de aquel, sino que sea llevado consigo el alma de Towa, es decir, su cuerpo sigue aquí pero su alma está en una especie de limbo— empezando a derramar lágrimas silenciosas otra vez.

- ¿y q… qué… es lo que se ne… necesita… pa… pa… para traerla de vuelta? —Pregunto con dificultad entre hipidos mi madre aquella vez.

-A Akuru— respondió cortante, la extensión de Kirinmaru con simpleza.

- ¿Cómo es que tú sabes de él? — pregunto de nuevo Jaken, quien pareció no haber entendido que este tenía una relación directamente para con el Señor de las Tierras del Este, aunque ya no le sirviese a él como tal.

-Ya se los dije, presta más atención, rana— contesto despectivamente al servidor de nuestro padre, lo que hizo que todas las damas presentes conscientes lo miremos mal.

-Está bien, está bien— dijo en señal de rendición para nosotras y mi madre. -Lo siento, el punto es que al haber sido un “títere” antes- explico de nuevo, con las palabras que en más de una ocasión Setsuna había usado para referirse a él. -Sé cómo piensa el padre de la señorita Rion y lo que busca.


Fue luego de toda esa explicación, tensión y malos entendidos que aquel ser con apariencia de un niño pequeño apareció ante nuestra presencia en ese bosque y justo en frente de Towa; y sosteniendo un molinete pequeño entre sus manos.


- ¿Con que este es Akuru? — pregunto Riku más para sí mismo que para los otros a su alrededor.

-Sí— contestamos aquellas que lográbamos ver al pequeño ser.

-No puedo creer que este tenga tanto poder y edad— Volvió a pronunciar Riku de forma despectiva a otro de los aliados de nuestra familia, juntando sus manos delante de su torso y haciendo una leve inclinación en señal de sumisión ante nosotros. -Es que no me lo creo, es muy pequeño y aparenta ser demasiado frágil- explico de forma “amigable”, sin dejar de observar a la diminuta criatura y cada uno de sus movimientos, puesto que se encontraba demasiado cerca del cuerpo inerte de mi hermana.

- ¿Sera que la puedes ayudar? — pregunto Setsuna de un modo débil, casi al punto de hacer una reverencia a la criatura. A lo que el “niño” en apariencia, respondió soplando suavemente el molinete hacia la figura de ojos sin vida y logrando en un parpadeo que el color en los ojos de aquella volviese, así como la consciencia de Rion, al parecer, quien pestañeo una y otra vez, con pesadez, intentando abrir sus orbes. Fue entonces que la criatura con piel de color melocotón y cabello castaño claro con una cola de caballo atada con una cinta amarilla en la parte posterior de su cintura, pronuncio:

-Y que no se vuelva a repetir, el tiempo es sagrado y su manipulación para bien o para mal, trae consecuencias, ahora no me vuelvan a hacer torcer las reglas por sus descuidos, sean sabios en sus decisiones, no actúen por impulso y recuerden que el detener o retroceder el tiempo es un tabú que no debe hacerse— A modo de advertencia, en voz fría, aunque serena, lo que le daba un toque algo aterrador a tan tierna figura y entidad, tal vez contrastando con su apariencia de infante, antes de regalarnos una leve sonrisa a las tres -refiriéndome a Setsuna, a mi madre y a mí, dejando atrás aquella actitud fría y volviendo a mostrar su yo más infantil.

-Gracias— fue lo único que pudimos pronunciar antes de que aquel se marchase tan rápido como había llegado, entretanto nos acercábamos hacia donde estaban Towa y Rion sentadas, para revisar que estuvieran bien, luego de haberlas visto parpadear repetidamente en unos cuantos segundos.

- ¿Qué me paso? — preguntaron las dos a la vez, como en coro. A lo que al notarlo se sonrieron la una a la otra y entonces la chica de cabello rojizo cerezo agrego: - ¿Y cómo llegue aquí?


Así fue como entre Setsuna, Riku y yo nos tomamos unos momentos para explicarles la situación a las dos, sin mucha prisa. Acto seguido de esto, el joven se inclinó delante de Towa y le acaricio la mejilla con mucha delicadeza, como si ella fuese de cristal o algo parecido, bajo la mirada atenta de todos los presentes ahí, con excepción de tosan. Para que enseguida Riku agregase: -Me alegra que este bien, señorita— en un tono suave, casi en un susurro coqueto, sin embargo, el latir de su corazón lo delataba ante mí de nuevo. No obstante, otro fue el que reaccionó [Jaken] ante esos hechos, y se acercó presuroso, poniéndose en medio de ambos, saltando hasta que logro una distancia prudente entre ambos chicos y dijo:


-Más respeto con la hija de mi amo bonito, mantén tus distancias, jovencito.

-Eso es imposible con tan bella flor— dijo volviendo a acercarse a la peliblanca, a quien todavía podía notársele el color carmín en sus mejillas, luego de la proximidad anterior con el joven a la vez que éste tomaba la mano diestra de ella, y dejaba un casto beso en su dorso.

-Ri… Riku— dijo con dificultad a causa de la pena que la embargaba ante aquello.

-Es solo la verdad— contesto aquel, antes de volver a poner distancia entre ellos, al sentir otro bastonazo por parte del ser de piel verde y ojos grandes. -Está bien, está bien- dijo en señal de rendición a la criatura. -Ya entendí.

-Mira quién lo diría, al fin alguien domino a Riku— Dijimos Rion, Setsuna y yo a la vez, como en coro y entre risas, consiguiendo contagiar a madre y Towa, al menos por unos instantes, haciendo olvidar a la primera la situación por la que todavía atravesaba su pareja y nuestro padre, puesto que a pesar de que mi hermana le había salvado la vida, él no abría los ojos y las marcas negras permanecían alrededor de estos.


~Narrador omnisciente~

Entretanto fuera del árbol sagrado, más precisamente en el pozo devorador de huesos, se daba otro momento familiar, siendo protagonistas de este, la familia de Moroha, quien se atrevió a preguntar:


-Me pregunto si Sesshomaru está bien— Mientras se encontraba rodeada de sus padres y sentada como gato al asecho, a lo que el peliplata respondió diciendo: -Él está bien- muy seguro de sí mismo, todavía con los brazos cruzados, a lo que Kagome y su hija lo miraron curiosas. Entonces la mayor interrogo:

- ¿Cómo puedes saberlo?

-No huelo nada de sangre— se limitó a contestar el mitad bestia mientras la pelinegra menor intentaba oler el aire, a la vez que el hombre añadía: -Probablemente se escondió dentro del árbol de las edades.

-Mmm— solo murmuro la menor presente escuchando a sus progenitores divagar de donde se encontraría el Actual Señor del Oeste; y disfrutando de la compañía de ellos, respirando calmadamente por un momento. Cuando la pelinegra mayor la llamo e interrogo, nostálgica y risueña diciendo:


- ¿Moroha lo sabías? — logrando que la pequeña se sonrojase de la pena al escuchar su nombre de ese modo y haberse distraído por unos segundos. Entretanto la mujer continúo explicando: -Vine del otro mundo a través de este pozo- con voz suave, tomando por sorpresa a la pequeña, que apenas y llego a mantener su balance, para darse vuelta y mirar el interior de aquel a la vez que soltaba una exclamación y la sacerdotisa continuaba su relato entre balbuceos: -Y este lugar…. Es muy importante para mí y para Inuyasha— todavía con aquel tono suave mientras que lograba que el rostro de su esposo se tiñese por completo de un color carmín y su mirada volviese al frente y dijese: -A- a- ah… ¡el sabor del aire exterior es realmente agradable después de tanto tiempo! – con su tono de voz un poco elevado, haciendo que la reacción de Kagome fuese que una pequeña risa brotase de sus labios mientras la más joven le miraba. Fue entonces que la adulta recordó algo y dijo:

-Aquí tienes, toma esto— Extendiéndole a la joven, un nuevo arco. Para que ella lo mirase e interrogase: - ¿Qué es esto?

-Lo hicimos para ti…— a la vez que la niña lo sostenía y detallaba a observarlo, del mismo modo que la mayor agregaba: -Después de todo nos encontramos contigo antes, e Inuyasha y yo decidimos hacerte uno- con una suave sonrisa mientras los colores del peliplata eran más suaves ya, aunque todavía notorios.

- ¿Antes? — Fue lo único que pudo pronunciar la cuarto demonio algo desorientada.

-Estabas volando por el aire a una velocidad increíble ¿recuerdas? - Dijo el de cabellos plateados respondiendo de aquel modo a su hija, quien formo una ligera “O” con sus labios, recordando aquella vez, afirmando que no había sido tan solo un juego de su mente o corazón, como ella había creído.

-Este hecho del cabello de Inuyasha y cosas que reunimos de la tumba de tu abuelo— continúo explicando Kagome mientras tomaba una hebra del cabello del mitad bestia, arrancándola y haciéndolo quejarse por ello. Aunque pronto él pronuncio:

-Su arco actual debe ser demasiado pequeño para usted de todos modos— Dejando salir un pensamiento en voz alta. Por lo que la pequeña reaccionó, sonriendo y sonrojándose en el proceso mientras que la mujer añadía:

-Seguro que te protegerá— resultando en un agradecimiento por parte de la pequeña, guardando el regalo en su espalda, para enseguida provocar un abrazo familiar, sonrojando a los mayores en el proceso, y dejando una sonrisa plasmada en el rostro de la sacerdotisa.

~Narra Hayami~

Mientras que en el interior del Goshinboku [El árbol sagrado] las sorpresas todavía no acababan ahí puesto que aquel espíritu del árbol de las edades que ya también conocíamos, y que tomaba la forma de una antigua sacerdotisa de nombre Kikyo, se apareció ante nosotros diciendo:


-Ahora que la princesa mitad demonio que había caído por su imprudencia y falta de poder “volvió a la vida”— haciendo comillas con los dedos índice y medio de ambas manos de aquel ente del que había tomado forma, y casi en forma burlesca mientras informaba a la mayor entre nosotras de lo que había acontecido con ella misma, luego de salvar la vida de tosan, logrando que Towa, la mirase con impotencia tanto en sus orbes, como en sus gestos corporales, puesto que mantenía los puños cerrados y casi de un color blanco, luego de haber guardado a la Zanseiken nuevamente en su sitio. Obteniendo que tanto Setsuna, como yo tomáramos los puños de nuestra hermana por ambos lados, para que se calmase y no le afectase tanto aquello. No obstante, en su interior se podía sentir su furia por no poder usar debidamente a la flauta cortadora de estrellas, y así pronto lo hizo saber diciendo:


-Soy un fiasco, no puedo…— bajando la mirada y soltándose de nuestro agarre a la vez.

-Te equivocas, solo te falta entrenamiento, no poder y lo has demostrado en incontables ocasiones ya— Le dijimos al unísono con Setsuna, a lo que yo agregue: -Los grandes héroes, no se hicieron en un día, Towa.

-Sus hermanas tienen razón, señorita— dijeron Rion, Riku y Jaken a la vez, como en coro. A lo que el ser verde continúo diciendo: -El amo Sesshomaru e Inuyasha… — menciono al último con algo de asco. -Tuvieron que esforzarse de diferentes formas antes de llegar a ser quienes son.

Haciendo que nuestra madre también se acercase nuevamente y poniéndose a su altura le dijese: -Sesshomaru sama y yo confiamos en ti, hija- con una leve sonrisa de labios pegados.


-Ejem, ejem— “tosió” el espíritu diciendo: -No hay tiempo para estas trivialidades, eso háganlo después—. A modo de regaño, para así llamar nuestra atención, logrando que nos separáramos todos, volviendo kasan y Jaken al lado y frente de tosan, respectivamente. Del mismo modo que Rion y Riku uno a cada lado de Setsuna y yo que estábamos a la par de la de cabellos blancos cortos y ojos color cereza. Para que así la entidad incorpórea continuase con su discurso diciendo: -Como han oído, el Cometa Sombrío está a punto de derrumbarse en la Era Reiwa. Destruyan el Cometa Sombrío y eliminen a la entidad extranjera.

- ¿Entidad extranjera? — pregunto la mitad demonio portadora de la Yukari No Tachikiri.

A lo que la mayor de entre nosotras tres murmuro: - ¿Estás hablando de Kirin-Sensei? — Interrogando también a aquel espíritu y a la vez respondiendo a su gemela menor.

Siendo que aquella entidad era poco “amigable”, así que continúo diciendo: -No tienen mucho tiempo. Deben darse prisa y dirigirse al Molino de Viento del Tiempo— dando las indicaciones pertinentes al caso, en una orden.

A lo que el pequeño ser de piel verde y ojos amarillos, ciervo de tosan dijo: -Como siempre, te gusta darnos órdenes. Eso no me agrada— Quejándose de las manías de la entidad, quien seguía su verborrea murmurando:

-El destino de este mundo está en manos de ustedes, princesas mitad demonio. Cuento con ustedes— Dando una sutil palabra de aliento, antes de desaparecer entre luces blancas.


Así que luego de que aquel ente se marchara, fue el turno de la pareja de finas vestimentas, quienes habían llegado ante una situación crítica para nosotros, e inesperada para ellos, sin embargo, pronto dijeron: -Viendo ya que ustedes están bien, señoritas. Les daremos privacidad con sus padres, nos vemos luego— A la vez, como en coro, antes de hacer una sutil reverencia hacia mi madre. Y enseguida, Riku volvió a cargar a Rion, como a una novia, para luego hacer golpear su propio arete con sus dedos pulgar e índice y desaparecer, dejándonos solos de nueva cuenta. A lo que Rin kasan se limitó a llamar nuestra atención de nuevo, para enseguida decir:

-Hayami, Towa, Setsuna… me alegro que hayan podido sobrevivir hasta ahora… Y… Siento mucho no haberlas podido ayudar… todo este tiempo— con dificultad ante la pena que la embargaba, bajando la mirada sutilmente mientras mantenía sus manos entrelazadas a la altura de su pecho y realizaba plegarias al cielo por el bienestar de su esposo. Fue ahí que las tres dijimos:

-Madre… Por favor no te disculpes.

-Ahora… me gustaría abrazarlas— confeso de repente, pero pronto negó con la cabeza diciendo: -Pero eso no es posible en este momento— a la vez que ella mecía sus cabellos de un lado para el otro, mientras que la mirábamos atentamente entretanto la fémina que nos había dado la vida, continuaba su discurso: -Me había preguntado por qué Sesshomaru - sama las llevo poco después de que nacieran, pero ahora lo sé— en tono suave y firme, antes de ponerse de pie y así decir: -Ustedes son las hijas de Sesshomaru - sama y hay algo que deben hacer ahora mismo.

-Lo sabemos. Y destruiremos al cometa sombrío en el otro mundo— Aseguro Towa muy confiada de que podríamos salvar las Eras y con ello a sus seres queridos de ambas épocas. Más, sin embargo, su gemela menor, no estaba del todo segura así que luego de escucharla interrogó: -Pero, ¿Cómo haremos para viajar por el tiempo? — recordando que ya no disponíamos del poder de las perlas arcoíris como antes para ello.


Siendo Jaken quien le quitase la duda diciendo: -El Molino de Viento del Tiempo se puede encontrar frente a la mansión de Su Señoría—Recordándome así a mí, aquella mujer con la que había pasado un tiempo, luego de que fuese separada de mi madre y hermanas, luego de mi nacimiento. -Ella podría saber algo.

- ¿Su Señoría? – Indago la peliblanca entre nosotras al pequeño ser ahí presente.

-Me refiero a la madre de Sesshomaru – sama— provocando que yo sonriera ligeramente ante ello. Añadiendo entonces aquel: -Les mostrare donde esta- a lo que respondimos diciendo:

-Entendido— a la vez que nos poníamos de pie de nuevo y la portadora de la Yukari No Tachikiri tomaba el habla de nuevo diciendo: -Muy bien, madre. Nos iremos ahora— Siendo ahora ella quien hablase de forma segura, como antes lo había hecho su gemela, para que enseguida madre llamase nuestra atención y dijese:

- ¡Por favor, asegúrense de regresar con vida! — a lo que todas afirmamos haríamos, antes de que la mujer que nos había dado la vida continuase hablando: -Y también, permítanme a mí y a Sesshomaru - sama darles un gran abrazo— dándonos una motivación para cumplir la misión y regresar con bien a ellos.

-Es una promesa— aseguramos, para que enseguida la criatura de grandes ojos amarillos murmurase: -Por aquí— Y saliese corriendo con rumbo al que sería nuestro próximo destino.

-Bien entonces…— Susurro la peliplata.

-nos iremos ahora— nos despedimos así y salimos corriendo tras quien sería nuestra guía hacia el sitio que alguna vez llame hogar.


Entretanto yo podía empezar a sentir como las emociones de Towa se dividían entre ambos mundos nuevamente, por un lado, su familia sanguínea y por el otro su familia adoptiva, y las dudas que la carcomían, las cuales eran: “Volveré a ver a papá Sota, a mamá Moe, a Mei -chan y los demás, pero ¿Sera que podremos salvar las dos épocas? Y si es así, ¿Cuál será el precio a pagar? A parte del cierre del portal entre las Eras para mí también, como lo fue para la tía alguna vez” haciéndome que reaccionase, deteniendo mi andar y jalando a la mayor de entre nosotras por el brazo, abrazándola por el costado izquierdo, del mismo modo que lo hizo la pelinegra de mechas rojizas al entender que algo pasaba con su gemela mayor, abrazándola por el lado opuesto a mí y diciendo:

-Todo estará bien, Towa. Ya lo veras— ambas con voces suaves y seguras, para intentar disipar las dudas, de quien en ese momento era aplastada. Provocando que Jaken, quien nos guiaba en ese momento también detuviese su andar y dijese:

-Towa - sama entiendo que tenga emociones encontradas y conflictos con todo lo que está pasando, el designio de Jidai-ju [Árbol de las Edades], pero debemos avanzar hacia los dominios de la Inu no Kami [Diosa Canina] si queremos que todo salga bien.

Con lo cual, hizo que Setsuna y yo aflojáramos nuestro agarre a la portadora de la Zanseiken, para enseguida retomar el rumbo hacia donde debíamos ir.

~Narrador omnisciente~

Entretanto en la otra época Mei, quien llevaba un rato reunida con sus amigos, y luego de haber jugado un poco miraron al cielo junto a sus compañeros al escuchar un sonido extraño, -algo similar al llamado de un cuervo- y vieron unas criaturas de extraña figura, comentando:


- ¿Eh? Que sonido de cuervo tan extraño, asimismo…— Murmuró la pequeña Higurashi de aquella época

- ¿Qué son los cuervos? Supongo que… son cuervos— Dijo una de sus amigos.


Antes de que una de las extrañas criaturas, se tirase en picada hacia ellos, y antes de que alguno pudiese notarlo, alguien más entre las sombras; extermino a aquellos especímenes -fuera de su tiempo. Para al cabo de unos minutos que los niños volviesen a fijar la vista hacia arriba Mei dijese:


- ¿Qué? Los cuervos desaparecieron— algo sorprendida a sus amigos

-Tienes razón— secundo la otra chiquilla que había hablado antes

-Que extraño.

-sí.

Dejándose verse la figura de Kirin Osamu, todavía con su antebrazo levantado a la vez que en sus pensamientos se preguntaba: “¿Cuervos carroñeros? Supuestamente se extinguieron hace 500 años” de forma analítica mientras se alejaba del parque donde estaba el pequeño grupo de niños mientras que continuaba su análisis mental: “Demonios que nunca existieron dentro del mundo Reiwa han comenzado a aparecer, estoy seguro que descendieron del Cometa Sombrío. Pero ¿Qué puedo hacer con ellos en mi estado actual?” Viendo con dirección al cielo y la trayectoria del Cometa Aciago en este, que cada vez era más próxima.


Entretanto en la época feudal cuando ya la noche comenzaba a caer sobre las cabezas de los habitantes del bosque y sus alrededores mientras que la familia de Moroha todavía se encontraba en el Bone Eater's Well [Pozo devorador de Huesos] conversando muy animadamente de sus aventuras, tanto de las de los mayores (hace años), como las de la menor en los años que lleva de vida. Cuando de pronto aquel manto azul oscuro, que comenzaba a lucir pequeños puntos blancos por toda su extensión, se tiño de rojo de un momento a otro, a la vez que unos cuervos surcaban los cielos y un par de rayos de energía oscuros impactaron a centímetros de la familia, despertando en el proceso al par de criaturas cambia forma -que los acompañaban desde hacía un buen rato- de manera abrupta, quienes emitieron un grito diciendo:


- ¡Ahí está!, ¡Ahí está! — a la vez que salían corriendo presurosos por mantenerse con vida, y una nube de polvo se levantaba, a causa del ataque que había sido lanzado antes próximo a su ubicación. Al mismo tiempo que una voz salía de entre aquella polvareda diciendo:

- ¡Maldito seas, Sesshomaru! – en un grito rabioso entretanto la polvareda se dispersaba un poco, y la mirada de aquel ser bailaba de un lado para el otro, a la vez que se dejaba vislumbrar la silueta y rostro de Kirinmaru interrogando: - ¡¿Dónde estás?!— a su adversario, el actual Señor del Este a los gritos. Llamando la atención del hermano menor de este y su familia, por consiguiente, Inuyasha pronuncio:

-Claro… en su lugar, te enfrentaras a mi— mostrando una sonrisa un tanto arrogante en su rostro al Señor de las Tierras del Oeste. Y seguidamente dando una orden a sus propias esposa e hija diciendo: -Chicas retrocedan- a lo que su mujer respondió:

-Estaré bien— ignorándole magistralmente de ese modo a la vez que ahora ella, era quien ordenaba:

-Moroha, quédate escondida— obteniendo por respuesta de la menor, un tronido de su mano diestra mientras que aseguraba:

- ¡Mamá, papá!, Sobreviví todo este tiempo sin huir— sin dejar de tronar su mano y agregando: -Yo también voy a luchar.

-Muy bien, ¡no te vayas corriendo, llorando! – Recibió por toda respuesta de su padre, el cual desenfundo su espada a su vez que daba la cara al enemigo.

-Pero tampoco te esfuerces— añadió la sacerdotisa hacia su hija, quien contesto:

-No lo haré— consiguiendo que el rizado de cabellos largos enfrente de ellos apretase más su mandíbula, fastidiado y dijese:

-Vamos, no tengo tiempo de jugar con ustedes— menospreciando las capacidades de aquellos, a lo que el mitad bestia respondió:

- ¡Cállate! — mando a callar al Rey bestia en un grito a la vez que chocaba contra el suelo su propia arma, exclamando: - ¡Kaze no Kizu! [Viento Cortante] – y creando una ráfaga de energía y con ella rompiendo la tierra y elevando pequeños fragmentos de esta contra su enemigo, sin embargo, este anulo el ataque en su contra, desintegrándolo y vociferando:

- ¡No interfieras con mis planes! — más enojado todavía que al inicio. Siendo que en ese instante era la sacerdotisa, quien continuaba la lucha, lanzando su flecha sagrada contra aquel oponente a la vez que el mitad bestia intentaba con otra de sus técnicas con la espada, siendo esta vez el Kongōsōha [Lanza de Diamantes] y unificando la ráfaga de diamantes al ataque anterior de su mujer. Más, sin embargo, aquella combinación de técnicas también fue disipada, esta vez con un rápido giro del arma del enemigo, quien luego de ello agrego:

-Los descendientes de Inu no Daiyōkai [Gran Perro General] siguen poniéndome nervioso- Más para sí mismo que para aquellos, mientras los veía apretar sus dientes, en respuesta y continuaba su monologo: -Ya no me contendré contra las mujeres y los niños. ¡Pondré fin a su clan y a todos sus seguidores! – dando tiempo con su alarde a que la cuarto demonio se uniese al combate cargando ahora ella, su flecha de energía espiritual y lanzándola contra el confiado ser, quien apenas pudo esquivar la técnica y volvió a tomar el habla: -Yo de todas las personas, ¿Eligió esquivar? — más para sí mismo nuevamente. Para enseguida volver a chocar espadas con el peliplata por breves momentos, rompiendo el enfrentamiento y diciendo: - ¡Ya he terminado de jugar! — demostrando su desesperación al expulsar una ráfaga de energía oscura contra sus adversarios, a lo que el hombre le retruco:

- ¡Podría decir lo mismo! — en tono elevado, volviendo a blandir a la Tessaiga [Colmillo de Acero], esta vez contra la energía que se aproximaba a él y sus seres queridos con rapidez diciendo: -¡Esta energía demoníaca es simplemente perfecta!- en un grito a la vez que esgrimía su espada, generando así una ráfaga de energía y con ella rompiendo la tierra y elevando pequeños fragmentos de ésta con dirección a la energía maligna de su oponente, mezclándose con la propia y utilizando la unión de ambas, originando un poderoso torbellino de energía demoníaca [Bakuryūha], para así intentar destrozar a su rival, quien sin esfuerzo volvió a disipar la técnica, dejando apenas partículas de energía residual como prueba y vociferando una vez más:

- ¡Maldito seas!

Haciendo estremecer a los pequeños observadores escondidos, quienes debatían de lo que veían y se sorprendían de ver aquello; No obstante, la sacerdotisa y su hija volvían a tomar las riendas del asunto en sus manos, lanzando un doble ataque de flechas sagradas al mismo tiempo y junto a ellas, Inuyasha disparaba otro Kaze no Kizu [Viento Cortante]. Sacando aún más el mal genio de quien los combatía y declaraba:

- ¡No voy a permitir cualquier otro acto de insolencia! — expulsando de nueva cuenta otra ráfaga de energía. Reaccionando el otro hombre entre los presentes y colocándose al frente con la Tessaiga no Saya [funda de su espada], la cual como en tantas otras ocasiones, creo un domo protector alrededor de su portador y los suyos anulando aquella agresión en contra de ellos, provocando a su vez, una onda expansiva de energía y polvo, la cual, al dispersarse, dejo en evidencia a un cansado Kirinmaru, que respiraba con dificultad; volviendo a causar murmullos entre el par de espectadores, y a su vez dejando ver al trío de princesas mitad demonio acercándose a la lucha, siendo su prima el objetivo de aquellas y a quien sorprendieron con su entrada en escena. Siendo Towa quien le hablase de nueva cuenta:

- ¡Vamos a la otra era para destruir el cometa sombrío! – En voz alta e informando así a la última de sus compañeras y así mismo a los otros, causando sorpresa al Señor de las Tierras del Este, quien interrogase:

- ¿Qué dijiste? – Mas sin embargo aquel fue completamente ignorado, y la pelinegra menor del trío en combate dijo:

-De acuerdo, entendido— Entretanto, la pelinegra menor entre las recién llegadas, quien poseía mechas de colores rojos, plata y violáceos en esos momentos en sus cabellos -recordando su condición de Hanyo, se concentraba en escuchar los latidos de los corazones de sus tíos y prima respectivamente -que, para ella, eran como unas suaves y muy diferentes melodías.

~Narra Hayami~

Cuando de repente la presencia de Akuru y que mi prima lo reconociera me saco de mi ensimismo, viendo junto al tío y otros que ese pequeño ser le insistiese en que debía moverse e ir con nosotros, retomando ahora si el camino hacia el lugar que no veía desde hacía tiempo, siguiendo así a Jaken de nuevo, a lo que pronto se nos unió Takechiyo, llevándonos hacia el lugar prometido, dejando atrás a nuestra familia y al enemigo.

~Narrador Omnisciente~

Entretanto en otro lugar, algo alejado mientras avanzaban por un camino de tierra bajo el cielo estrellado con calma Riku y Rion se preguntaban por la suerte de Towa y debatían sobre la fortuna de aquella y sus compañeras nuevamente, más por como las habían dejado hacia tan solo unas horas atrás; así como por la fortuna del Señor de las Tierras del Este, cuando de repente la joven de cabellos rojo cerezo cayo en el camino inconsciente por unos momentos, preocupando a su compañero, quien pronto escucho:


-Mi.. mi cuerpo… ya no puede moverse— con algo de dificultad de los labios de la joven, que apenas y consiguió abrir sus orbes.

-No puede ser— fue lo único que consiguió pronunciar su acompañante.


A la vez que, en otro lado, más precisamente en donde el combate entre Inuyasha y Kirinmaru continuaba, el último de los hombres, sentía lo que acontecía en otro sitio, rompiendo presuroso el ataque de su enemigo y saliendo a toda prisa de allí, dejando desconcertado tanto al mitad bestia, como a quienes le acompañaban en ese momento.



Al mismo tiempo en otro lugar más alejado, un monje se daba cuenta que el momento de la batalla final se encontraba cada vez más cerca, a la vez que abría sus orbes, encontrando detrás suyo a su compañera de vida con el báculo que le pertenecía a él entre sus manos. A lo que ella decía:


-Casi habías completado tu entrenamiento de mil días… necesario para derrotarlo— En un tono suave y dulce mientras lucia su antiguo traje de exterminadora y cargaba en su espalda, aquella arma que había forjado con la ayuda de sus hijas, el Black Hiraikotsu. A lo que su esposo le replicaba:

-No, esta batalla que esta por ocurrir es la manera perfecta de terminar mi entrenamiento—. Haciendo que la mujer enfrente suya le extendiese el báculo y dijese: -Vamos, Miroku.

-Hagámoslo— Contesto el hombre, tomando aquello que le ofrecían, antes de empezar a caminar con su mujer al lado. Para enseguida montar en Hachi junto a sus hijas mayores y partir al encuentro de los otros que serían sus aliados en aquel esperado combate decisivo entre las Eras.



Entretanto por algún punto de entre las nubes Hayami, Moroha, Setsuna y Towa se desplazaban con rumbo al Castillo de quien era la abuela de al menos tres de las niñas y la persona que había criado a la pelinegra con mechas de colores rojos, plata y violáceos en esos momentos, -recordando su condición de Hanyo, viendo nada más que oscuridad y una gran cantidad de masa de vapor de agua, hasta que, de un momento a otro, observaron una gran estructura de engranajes a lo lejos, firme e imponente a pocos pasos de su destino final. Del mismo modo que ya la figura de una solitaria, pero hermosa mujer los esperaba sentada en su trono con una arrogante pero sublime sonrisa en su rostro.

~Narra Hayami~

Y unos minutos más tarde, cuando apenas nos acercamos al Gran Castillo, quedando en frente a las escalinatas del Trono de su señoría, la Gran Diosa Canina y mi abuela. Siquiera antes de que Takechiyo junto a las otras tocasen el empedrado, di un salto en el aire y baje delicadamente al suelo, haciendo una sutil reverencia y diciendo:


-He regresado a casa, Irasue- sama— En un tono suave, aunque firme, dejando lucir mi acostumbrado atuendo de cazadora de demonios, un traje ceñido con un kimono de color rojo, junto con placas blindadas de color rojo oscuro en mi pecho, cintura, hombro izquierdo y codos. Así como una banda de color negro alrededor de mi cintura para llevar mis espadas, mientras mi cabello cambiaba de nuevo haciendo resaltar su color plateado con pequeñas mechas violáceas, rojizas y negras por toda su extensión, -no obstante, ésta se había encogido hasta mi media espalda de nuevo.

-Se bienvenida, Acechadora de almas.


Antes de ser interrumpidas por Jaken, quien dijo: -Saludos, su señoría. Cuanto tiempo sin verla- Haciendo una reverencia a la madre de su amo entre balbuceos nerviosos, a lo que la peliplata mayor lo ignoro magistralmente mientras que el ser de ojos amarillos añadía: -Estas son las hijas gemelas de Sesshomaru- sama, Towa y Setsuna… ah, y también la hija de Inuyasha, Moroha– presentando así a mis hermanas y prima respectivamente, tosiendo entre las primeras y la última, puesto que el tío no le cae bien al ser un mitad bestia. A lo que, por toda respuesta, ellas recibieron una mirada furtiva y analítica. Siendo ahora la portadora de la Zanseiken, quien tomase el habla susurrando:

-Es un placer conocerla. Usted es mi abuela ¿verdad? — sonrojada ante la presencia de la imponente mujer. Logrando sacar de quicio a su gemela menor, quien pronto la enfrento diciendo:

- ¡Este no es momento para charlar, Towa! – en un grito a modo de regaño. Por lo que la otra peliplata entre nosotras en esos momentos, llevándose su brazo diestro tras la nuca, murmuro:

-Ah, lo siento. Es que…— todavía conservando el color carmín en sus mejillas, a la vez que una fuerte carcajada se escapaba de mis labios ante aquella situación, más, sin embargo, pronto se vio cortada por la voz de la abuela, quien pregunto:


- ¿Ustedes quieren usar el Molino del Tiempo para viajar a la otra Era? – Reaccionando mi cuerpo por instinto y asintiendo a la pregunta a la vez que la voz de mi hermana mayor era la que se hacía presente en lugar de la mía afirmando:

-Sí, así es— con una sonrisa en sus labios. Llamando la atención de la mayor, quien simplemente apoyo su codo siniestro sobre el apoya-brazos de su asiento, para luego recargar su mentón sobre su puño graciosamente cerrado a la vez que nos observaba a todas, más no obstante de un momento para el otro, sus orbes recayeron a nuestros pies pronunciando:

-Akuru las ha elegido— a la vez que ella se erguía nuevamente mientras la figura de aquel ser se aparecía de nueva cuenta a nuestros pies, entretanto la gran Diosa Canina seguía su discurso: -Si van al Molinete del Tiempo, las puertas del Tiempo se abrirán- haciendo sonreír a Moroha, Setsuna y Towa, siendo la última quien dijese:

-Entendido. Vamos— ante aquello, bailando su mirada entre su gemela y nuestra prima, quien dijo: -Sí–

Más yo sabía bien que no sería tan sencillo hacerlo. Cosa de la que ninguna otra se dio cuenta hasta que, se escuchó de nuevo la voz de la mujer que le había dado la vida a Tosan diciendo:

-Sin embargo …— obteniendo como resultado que los festejos de las otras se viesen mermados, así que pronto agrego: -Hay muchos que vienen aquí buscando viajar en el tiempo, los no elegidos llegan uno tras otro, caen en las fisuras de tiempo y se desvanecen- tratando de intimidarlas a no seguir con nuestro objetivo. Pese a eso, Moroha le refuto:

-Pero a nosotras nos han elegido, así que no nos pasará nada ¿no? — algo insegura incluso ella de sus propias palabras.

A lo que la mayor presente atino a decir: -Su rencor aún sigue vagando por el Inframundo e impide que el Molino de Viento del Tiempo gire— a la vez que sostenía con su siniestra el Colgante de la Piedra Meido en el aire, -contándonos la situación lo más eficazmente posible -a la vez que hablaba de los demonios y el resto de criaturas con una deuda pendiente en el plano físico y, llevándome a pensar: “Ya viene, ya viene” recordando las tantas veces que, desde niña, me había puesto a prueba de esa forma para entrenarme con las espadas selladoras de espíritus mientras que Setsuna interrogaba:

-Entonces, ¿Qué debemos hacer? — a lo que yo seguía atenta a la conversación, sin perderme palabra alguna, aunque ensimismada a la vez sobre mí misma y le respondía a la gemela menor, susurrando:

-Grave error— inconsciente y en voz alta, haciendo que la pelinegra que era capaz de usar energía espiritual en sus flechas y la gemela de cabellos plateados me preguntasen:

- ¿Dijiste algo Hayami - chan? — a lo que respondí, solo con un movimiento de cabeza en negación mientras mi cuerpo reaccionaba anticipadamente, sudando frio, cuando la abuela pronuncio:

-En resumen, si no lo derrotan, no podrán hacer su viaje. Tienes visitas, Meidomaru y una especialmente familiar para ti— Mientras en la piedra de aquel colgante de cuentas, la sombra de alguien se dibujaba, para enseguida salir de aquel objeto, asombrando a mis tres compañeras en el proceso, reaccionando mi cuerpo otra vez por instinto y haciéndome avanzar unos pasos por delante de las otras y gritar:

- ¡Ya no te tengo miedo, Meidomaru! — a la vez que sacaba mis armas y le apuntaba a aquel ente con la que portaba en mi diestra y continuaba diciendo: - ¡Tú no eres más que la representación de las emociones de otros y yo ya estoy en calma!

- ¿Qué cosa es él? ¿Eso? — Inquirió Moroha por lo bajo, sin poder darle una definición exacta a aquel que había aparecido ante nuestros ojos hacia unos segundos. - ¿Y cómo es que lo conoces, Hayami chan?

Mientras el que fuese mi maestro alguna vez, adoptaba su forma física y decía: -Hacia mucho que no la veía, mi señora- con una sutil reverencia a la mujer a su costado, para enseguida girar su rostro, cual muñeco en una película de terror - (O eso me entere luego). Sin tomarle importancia por unos momentos a las palabras de mi prima, sin embargo, luego de saludar a la dueña de aquella mansión, chasqueo su lengua y dijo:

-Se ve que no eres muy lista— a la cuarto demonio, luego de mirarla de arriba hacia abajo con una mirada furtiva, para luego concentrar su atención en mi persona de nuevo ironizando:

- ¡Pequeña Hayami, ¿Ya superaste el abandono de tus padres?!— A los gritos con una gran sonrisa burlona. A lo que con una sonrisa igual a la de aquel, grité:

- ¡Y hasta los conocí, maestro, pero dejemos de hablar de mí y escuchemos a su señoría! – Orgullosa, arrogante y con la mirada fija en aquel rubio de cabellos cortos y vestimentas negras a la vez que le proporcionaba a mi prima la información relevante de sus interrogaciones previas y alardeaba para hacer cabrear más a aquel, preparándome ya para lo que estaba por venir y dejaba proseguir a la mujer mayor frente a nosotros.

-Han llegado más que quieren atravesar el Molino del Tiempo— transformando todavía más los orbes dorados de aquel aun a una mirada más fría ante las palabras de la deidad mayor, dejando lucir todavía más la armadura de sus vestimentas y las expresiones de su rostro. Dándole un poco más de presencia a quien ahora era nuestro oponente, a la vez que él interrogaba:

- ¿Son las elegidas por el Árbol de las Eras?

Logrando endurecer los gestos de mis hermanas y prima respectivamente mientras que Meidomaru decía: - ¿Qué es esto?¡Que divertido! — sorprendiendo a las otras de nuevo mientras que la abuela murmuraba:

-Me gusta observar a este chico ¿Sabes? Me sirve para matar el aburrimiento.


Al mismo tiempo Jaken escuchaba la opinión de Takechiyo sobre quien fuera mi sensei; unos metros más alejados del sitio que se había convertido en un campo de batalla.

~Narrador Omnisciente~

Volviendo al camino, donde estaban Riku y Rion, quien fuera la primera extensión corporal de Kirinmaru se mantenía rezando por su joven maestra. Cuando de pronto se hizo presente el padre de ésta, viendo una situación que incluso él, ya había predicho que ocurriría, y asimismo diciendo:


-Sabía que su cuerpo artificial estaría llegando a su límite— Mirando a su primogénita desde una roca por encima de ella mientras que mediante su propia espada le transfería el Haku necesario para reanimar las funciones motoras del recipiente que mantenía sellado el alma de la jovencita. Logrando que aquel cuerpo hecho de barro y huesos tuviese movilidad otra vez, por lo que el color en los ojos de la pelirroja cerezo volvió, entonces ella murmuro:

-No pienso agradecerte por esto.


Entretanto en otro lugar de la época Feudal más precisamente en la entrada de la aldea de Kaede luego de que Inuyasha y Kagome hablaran un poco con la anciana el matrimonio se reunió con Miroku y Sango junto al hermano de esta última y los hijos que tenía ella con el monje.


- ¡Kagome chan! – grito entre lágrimas de alegría la ex exterminadora yendo al encuentro de su amiga, cuando antes de que las amigas se reunieran una horda de demonios con apariencia de reptiles intento atacar a la sacerdotisa menor ahí presente, sin embargo, antes de que pudiesen hacerlo la castaña lanzo su bumerang tras la espalda de aquella, para enseguida abrazarla.

-Mi querida Sango— correspondía la pelinegra al abrazo, apenas dándose cuenta del peligro que la había asechado, cuando la castaña tomaba de vuelta su arma mientras que el monje también cubría la retaguardia de su esposa, tirando un par de pergaminos tras de ella, haciendo que la mujer dijese:

-Gracias, su excelencia— jugando con aquella forma en la que se trataban hacía unos años, siendo ahora turno de los hombres para saludarse mutuamente, como lo habían hecho las féminas antes, aunque con más sobriedad, para al cabo de unos minutos intercambiar los saludos entre el miembro de la pareja que no habían saludado todavía a la vez que los más jóvenes eran quienes cubrían sus espaldas con el antiguo Hiraikotsu de la exterminadora, o era Hachi el que les servía de distractor a aquellas entidades malignas; Para que luego llegase el turno de saludar a Kohaku y los otros. No obstante, pronto fueron madre e hijo quienes tuvieron que reaccionar rápido y decir:

- ¡Doble Hiraikotsu! — lanzando cada uno su bumerang contra los que querían lastimar a los miembros de su familia mientras la sacerdotisa mayor salía de su morada e iniciaba la evacuación de la aldea; Varios minutos más tarde, luego de los saludos y algún que otro intercambio más de palabras, pudo escucharse que la mujer con el Hiraikotsu negro ordeno:

-Hermano, tú y los niños ayuden a la anciana Kaede a llevar a los pobladores a las montañas.

-Yo les ayudare— dijo Shippo, llegándoles de sorpresa y apenas al encuentro de sus amigos, para que enseguida la mujer mayor junto al actual jefe de los exterminadores de demonios se subiese en la espalda del zorro, ya transformado mientras que Hisui y sus hermanas lo hacían en el mapache que le servía a su padre, cuando en un abrir y cerrar de ojos, el hijo menor de Sango, recordó: -¡Oh, cierto… Kagome – sama hágame el favor de entregarle esto a Towa, si se la vuelve a cruzar!— lanzándole a la sacerdotisa por los aires la verdadera Kikujumonji- antes de que partiera junto a sus hermanas mayores a iniciar su tarea.

- ¡Así lo hare, Hisui! — exclamo la pelinegra a la vez que lanzaba otra de sus flechas hacia detrás de los que se iban, y eliminaba a un conjunto de seres malignos que pretendía detenerlos, para luego pronunciar: -Gracias— junto a su amiga hacia el pequeño zorro que desde antaño les ayudaba, antes de verlo partir junto a los hijos de sus camaradas y entonces pedir: -Inuyasha, la guardas por favor, es importante— hacia el mitad demonio, quien solo se limito a asentir, antes de que el cuarteto de camaradas divisara un gran enjambre de insectos venenosos acercándose hacia ellos a gran velocidad, junto a otra horda de demonios, los cuales poseían un mayor tamaño y aspectos gigantescos y grotescos.

- ¡Es hora de actuar, como en los viejos tiempos! - Grito el mitad bestia, sacando su espada, apenas escuchando un: “Espera Inuyasha” por parte de los demás. Cuando el mitad bestia lanzo su espada al aire por unos momentos y exclamó: - ¡Garras de acero! – emocionado, -al ser su primera pelea luego de catorce años, incrementando el tamaño de sus uñas, para enseguida destrozar y hacer desaparecer a varios oponentes de un solo rasguño, y gruñir a la vez:

-Parece que se han vuelto más débiles en estos años— algo aburrido al notar que incluso durante su ausencia los demonios no habían mejorado sus habilidades y fuerza.



Entretanto donde todavía se daba el encuentro de Rion, Kirinmaru y Riku el hombre de largos cabellos rizados continuaba diciendo:

-Estoy pensando en ir a la otra era dentro de poco. Rion, quiero que vengas conmigo— Haciendo un ofrecimiento, a quien fuera carne de su carne y su ser más preciado e igualmente siendo épicamente ignorado por ella, quien retomaba su andar con lentitud mientras le contestaba:

-Me han dicho que, si me voy a otro lugar, esta era se convertirá en la Era de la Degeneración— con la mirada fija en el camino replicando a su progenitor mientras miraba de reojo a su joven compañero de viaje y murmuraba:

-Pase lo que pase, no puedo permitirlo.

Entretanto el hombre de cabellos rizados largos continuaba su discurso: -Dentro de 500 años, el Cometa Aciago caerá y aniquilara a los humanos— logrando con aquellas palabras, que tanto la menor, como su primera extensión corporal, -aquella que le habían cortado hacía tiempo ya; se detuvieran a la vez que soltaban una exclamación interrogativa:

- ¡¿Qué?!

-Pero yo podría salvar ese mundo del futuro— dijo el Señor del Este muy confiado mientras los otros ahora sí lo miraban de frente y la pelirroja cereza de ojos azules interrogaba:

- ¿Puedes probarlo?— Dejando a la joven con la duda mientras se dirigía a quien alguna vez fuese uno con él mismo:

-Riku, ¿Lo recuerdas? cuando arrojaste mi brazo derecho al Pozo Devorador de Huesos? — Llevando al hombre más joven en apariencia a los recuerdos previos y subsiguientes de aquello mientras que continuaba explicando: -El Pozo Devorador de Huesos es un camino entre esta edad y el futuro, mi brazo, el que tiraste ahí, reunió poder demoniaco en el fondo del pozo, hasta que creo un cuerpo completo en el futuro— dejando procesar a los presentes la información tan rápido como podían en sus cabezas. -El Cometa Aciago aparece atraído por el poder demoníaco, los de hace 500 años y 14 años eran fragmentos diminutos, pero el de 500 años en el futuro es el principal, su tamaño es incomparable— describiendo más la situación y comparando las caídas del cometa en diversas ocasiones con la que sería la próxima vez, en ese extenso monologo: -Mi brazo derecho (Kirin Osamu) me ha pedido que salve a ese mundo y a los humanos.

-No puede ser— Musito sorprendido el joven ante tanta información

-Todo es tu culpa, Riku— Mirando fijamente al de ojos lavanda en esos momentos, quien lo miro con asombro mientras el mayor seguía su discurso: -Vamos elige, ¿te vas a quedar en esta era sin hacer nada? ¿O salvaras el futuro?— Dejando sin opciones a los de apariencia más joven que él, siendo la chiquilla la primera en contestar:

-No puedo elegir.

Mientras que el Señor de las Tierras del Este insistía: -Ven conmigo, Rion- levantando su puño izquierdo en señal de confianza y diciendo: -Pronto conseguiré tu nuevo cuerpo. A lo que la pre-adolescente interrogó: - ¿Mi nuevo cuerpo? —Me refiero al cuerpo de Towa, que tanto te gusta- reaccionando los de apariencia más joven con una mirada entre ellos mientras el mayor continuaba su monologo. –Puse un mecanismo a la Zanseiken, por si alguna vez alguien la robaba, si quien la tomo la usa, su kon se va reduciendo y su cuerpo quedara vacío. Si lo usas, podrás recuperar tu cuerpo físico.


~Narra Hayami~

Al mismo tiempo en los territorios de la Diosa Canina, más precisamente en las escalinatas hacia su trono Meidomaru descendía a nuestro encuentro, por lo que tanto mis hermanas, como mi prima saltaron alejándose de él mientras que yo corrí hacia él a la vez que guardaba la Canalizadora de Esencias y decía:


- ¡Ahora te enseñare lo que es la confianza en los otros, lo que es el poder de la unión y mi poder! – En un grito blandiendo de modo rápido la Selladora de Almas contra el piso con ambas manos, haciendo crecer el largo de su hoja mediante mi energía demoníaca y dando un fuerte golpe contra el suelo, sin embargo, esquivando su oponente la habilidad especial de ésta. Logrando que yo dijese:

-Tsk, me descuidé… debí usar primero la Canalizadora de Esencias.

- ¡Ja, ja, ja… todavía no aprendes pequeña aprendiz! – Antes de que ambos saltáramos a extremos opuestos del campo de combate, yo reuniéndome con las otras mientras que él decía: - ¡El odio hacia los Elegidos, es mi deber vengarlo! - Musito aquel que fuera mi maestro alguna vez, entonces, luego de esquivar mi ataque, sacando entonces él, sus armas de detrás de su espalda, y unificarlas en una sola, para luego girarla en una rara pirueta. Haciendo que Towa preguntase: - ¿Y por qué nos odian?

Obteniendo por toda respuesta que el rubio de ojos almendrados diese un salto, luego una voltereta en el aire y se lanzase directo hacia nosotras por fin entre risas maquiavélicas, esquivándolo todas con rapidez, saltando hacia un lado y preparándonos para luchar otra vez, para atacar, sacando todas nuestras armas, en esta ocasión yo intercambiando la Selladora de almas por la Canalizadora de Esencias en una milésima de segundos, girando rápidamente aquella arma que petrificaba al espíritu y sellaba las habilidades que éste tuvo en el mundo de los vivos, dejando pasar el filo entre mis dedos y mis vestimentas, para enseguida elevar la empuñadura de la Canalizadora de Esencias con uno de mis dedos a la vez que con otro en breves momentos, giraba el filo de la misma y soltaba la empuñadura de su compañera en su funda pocos instantes, sin embargo, cuando Towa saco a la Zanseiken, logre escuchar el cambio en los latidos de la abuela al ver aquella espada y pronto la voz de Setsuna a unos cuantos pasos diciendo:

- ¡Towa, no uses más esa espada!

A lo que la peliblanca de cabellos cortos respondió: -No te preocupes.

A lo que su gemela retruco: - ¡Si vuelves a perder tu kon…- dejando aquella frase sin terminar, cuando Meidomaru bramo: - ¡Si van a seguir hablando, háganlo en el Inframundo! – Saltando para atacarlas primero a ellas, consiguiendo que soltase desde lo más profundo de mi garganta un grito:

- ¡Cuidado! - en advertencia a ellas, a la vez que tomaba a Moroha por el codo con mi mano libre y la quitaba del camino de aquella embestida.

~Narrador omnisciente~

Entretanto donde todavía se encontraban Kirinmaru, Riku y Rion, el rizado de ojos verdes decía:


-Desde que falleciste he estado buscándote un nuevo cuerpo. El de la persona a quien le has confiado tu espada será perfecto.

-No puede ser, ¿qué le he hecho a Towa? — Susurraba la niña con pesar, dejando escapar sus culpas en voz alta. Siendo ahora el segundo joven de cabellos cortos quien tomase el habla:

-Qué cosa más cruel ha hecho— reprobando él también las acciones del hombre del que alguna vez fue parte y añadiendo:

- ¡Yo jamás permitiré que convierta a Towa en un sacrificio! — en un grito mientras invocaba su espada al agitar la gema de su oído, blandiéndola en un instante y apuntando con esta al mayor, quien pronto interrogo:

- ¿Hablas en serio, Riku?

Obteniendo por toda respuesta: - ¡Estoy más que dispuesto a morir, si es por Towa, no dudare en dar esta falsa vida mía! — en un arrebato de valentía hacia su creador, corriendo y derrapando sobre la roca en la que aquel se encontraba de pie, atacándolo de frente una vez más, a lo que el mayor esquivo con facilidad a la vez que ahora era la joven de cabellos rojizos cerezos, quien decía:

-Padre, ya no siento el más mínimo apego hacia ti— a la vez que observaba el duelo, o bueno, las esquivadas del mayor de los ataques del más joven, saltando de un momento a otro hacia debajo de aquella piedra, tomando desprevenida a su hija, quien solo lo miraba con fijeza, a la vez que él decía:

-Rion, no me hagas sufrir— dándose cuenta casi de inmediato, cuando Riku lo alcanzo por la espalda, observándolo de reojo y luego hacia su primogénita de nuevo, quien afirmo: - Yo misma te matare— Reaccionando ahora ella, levantando el arma -que portaba en su mano desde la partida de su tía del plano físico. Elevándola por encima de su cabeza a la vez que vociferaba:

- ¡Azusa No Yumihari!

Desplegando mediante aquella hoja una gran tela de araña entorno a ellos, aunque con dirección al mayor, quien en esos momentos interpelaba:

- ¿No entiendes la profundidad de mi amor? — a los sentimientos que tenía por la menor y declaraba: -No soportaría perderte.

-Padre, creo que estas equivocado, hace mucho me perdiste.

Al mismo tiempo que el de cabellos castaños cortos, arremetía de nuevo contra el mayor desde atrás, y luego una y otra, y otra vez, y quien apenas alcanzaba a esquivar por millonésima vez, cuando de un parpadeo fue Rion, quien lo ataco, consiguiendo ella, que su padre le detuviese su ofensiva con apenas una de sus manos y elogiase:

-Peleas muy bien, aunque te di la Zanseiken ¿Por qué no luchaste aquella vez?


~Narra Hayami~

De vuelta en el combate contra Meidomaru, ahora eran Moroha y Towa las que tenían al que alguna vez fuese mi maestro contra las cuerdas, con los ataques de la Zanseiken por parte de mi hermana mayor mientras que la prima usaba la Kurikaramaru, ambas sin ningún éxito, obligándolas a saltar hacia atrás de nuevo, para poner distancia de aquel mientras la otra de cabellos blancos, aunque más cortos decía:


- ¡Yo no pedí ser una elegida!

Apenas llegando a esquivar el contraataque del rubio de cabellos cortos, quien le contestase:

-Y eso me enfurece más- a la vez que blandía otra ofensiva contra ella, que rápidamente fue cortado por Setsuna, quien soltaba:

-No atiende a razones- hacia todas nosotras mientras sorteaba la ráfaga de energía de aquel y se hacía hacia atrás nuevamente, cuando aquel volvió a lanzarse en su contra, sin darle tiempo a evadir esta vez, por consiguiente, haciéndola rodar escaleras abajo. Entretanto nuestra hermana mayor, salía en defensa de aquella gritando su nombre, chocando armas contra aquel mientras con la cuarto demonio, nos asegurábamos que la portadora de la Yukari No Tachikiri estuviese con vida mientras la otra de cabellos blancos cortos y mechas rojizas murmuraba:

-Que poderoso es- apenas con algo de aliento para seguirle el paso al hombre, quien retrucaba:

-Siente el poder de la envidia- Haciendo crecer más y más el despliegue de su energía en la hoja de su arma, mandando a volar a su oponente en turno, algunos metros al no poder resistir el ataque por más tiempo, dejándola tendida ahí mientras volvía por la gemela menor y alardeaba:


- ¡Las invito al Inframundo! Así formaran parte de mi cuerpo- Entre risas maquiavélicas. Haciéndome enervar la sangre y ahora yendo yo a su encuentro con la canalizadora de esencias y arremetiendo con ella a la vez que gritaba:

- ¡Ni creas que yo permitiré tal cosa!¡Kurai mure! — Expulsando una fuerte oleada de mi energía demoníaca -de un color morado intenso, el cual asemejaba al revoloteo de un racimo de mariposas, alcanzando la espalda de mi enemigo y dejándole una quemadura bajo sus vestimentas, como prueba de mi acertamiento, la cual tenía una marca de mariposa en la zona afectada. Mientras la mujer que observaba todo desde su trono ahora parecía divertida con la muestra de poderes que le estábamos ofreciendo, haciéndola decir:


-Es tan divertido como siempre— A la vez que esbozaba una sonrisa en su rostro o eso alcance a mirar de reojo, bailando mi mirada entre ella y mi oponente por un segundo, llevando a Setsuna a pensar: “Si esta hecho de rencor, ¿Podre cortar los hilos del destino con mi Tachikiri?” -O eso daba a entender, los latidos ahora algo más acompasados de su corazón, que como las otras se mantenía en guardia ante el próximo movimiento de nuestro oponente. Siendo en ese momento la cuarto demonio, quien volviese al ruedo con el ataque con un par de flechas hacia el rubio, quien sin mucho esfuerzo las partió en pedacitos con una estocada de su arma. Acto seguido de ello, mi prima dijo:


-En ese caso, usare el arco de mi madre y acabare con esto de una vez.

Reaccionando la mayor de entre las cuatro y vociferando: - ¡Moroha, no debes atacar a lo loco!

“¿Y los hilos del destino?” se podía escuchar en los pensamientos de la gemela menor, así como en los latidos de su corazón, que ya habían vuelto a saltarse un latido. A la vez que Towa volvía a ponerse en pie, sin dejar de analizar la lucha y pensaba: “Debo pensar en un ataque que sea efectivo” mientras Meidomaru no dejaba de carcajearse, retomando la palabra y diciendo:

-Qué curioso, una chica cuarto demonio con poder espiritual.

Logrando que la misma, contestase: -Ahora quédate tranquilo y vete al paraíso— mientras volvía a apuntarlo con una de sus flechas, provocando que aquel retrucase:

- ¡No, gracias!

Lanzándose contra ella de nuevo y consiguiendo que todas soltásemos en un alarido:

- ¡Moroha!

Alarmadas, al mismo momento que Meidomaru corría hacia su encuentro, alardeando: - ¡No vas a vencerme con esa flechita!

- ¡No subestimes el poder del arco que me dio mi madre! ¡Flecha Sagrada! – gruñía la chica con poder espiritual, tirando otra de sus saetas con dirección a nuestro enemigo, envuelta con aquella energía purificadora, rompiendo el arma del rubio con ello en un acertamiento de su ofensiva, para luego impactar de lleno en el cuerpo de Meidomaru, el cual se vio envuelto en sus hilos del destino.

Reaccionando la portadora de la Yukari No Tachikiri al verlos, nombrándolos mientras la que poseía vestimentas de otro tiempo decía:

-Increíble. ¡La flecha de Moroha se ha vuelto poderosísima! — con sorpresa al mismo tiempo que las emociones negativas se acentuaban en el cuerpo del hombre, dejando ver apenas parcialmente su figura, intentando reanudar la cuarto demonio su ofensiva, sin embargo, se le escucho decir:

-Mierda, no hay más- con referencia a las saetas que había cargado con ella.

Cuando se alcanzó a oír: - ¡Yo mientras no logre vengar este rencor, seguiré vagando en el Inframundo! — en un tono muy fuerte y claro para el estado en que se encontraba el hombre de alta estatura. - ¡Y haré que ustedes sientan lo mismo! — reanudando su ataque contra mi prima, siendo bloqueado por Towa con su espada, quien enseguida se volvió a colocar frente a mi prima, cuando rompieron el encuentro de armas con aquella encarnación negativa, mientras que la gemela menor las mencionaba de nuevo, preocupada por su condición, tal y como yo, aunque mi atención estaba más en quien fue mi entrenador, a la vez que Setsuna nos contaba:

-Acabo de ver los Hilos del Destino. Son muchísimos.

Provocando que aquel contestase: -Es normal, en mi interior porto el rencor de una infinidad de demonios—volviendo a carcajearse.

~Narrador omnisciente~

Retornando al combate de Kirinmaru contra su hija y Riku, estos últimos se encontraban rodeando al mayor mientras corrían, así que el joven aprovecho a atacarlo de frente, por consiguiente hizo saltar al mayor para esquivar y, que la pelirroja cereza aprovechase a crear de nuevo aquella cúpula de telaraña, consiguiendo que el mayor conjurase una bola de fuego mediante su espada y la lanzase contra ellos, incendiando el domo de tejidos y ocasionando la fragmentación de aquel y que pequeñas esferas de fuego cayesen en la diminuta zona, valiéndose Riku para atacar nuevamente al mayor de frente, quien como tantas otras veces esa noche evadió el ataque, siendo embestido otra vez por la pelirroja cerezo con la técnica de telarañas, no obstante volvió a esquivar y sacando su espada dijo:


-Ahora que he desenfundado, no tendré piedad.

-Es justo lo que queremos- comento el de cabellos cortos, continuando la ofensiva en su contra una y otra, y otra vez. Hasta que la niña grito:

- ¡En guardia! — tomando impulso a toda carrera, siendo repelida de inmediato con apenas el roce del puño de la armadura del mayor, a la vez que este era enfrentado de nuevo por Riku, a quien termino desarmando mientras que Rion lo atacaba a traición con la espada que una vez fue de su tía, aunque envuelta con su energía demoníaca, dejándolo indefenso al apuntar al cuello de Kirinmaru por fin, mientras que la joven expresaba: -Es el fin, padre—logrando que este ordenase:

-Hazlo— Sorprendiendo a la pre-adolescente con aquello, y haciéndola exclamar:

- ¿Qué?

A lo que aquel insistió, diciendo: - ¡Que intentes matar a tu padre! — en un grito de furia hacia ella, a lo que el rostro de Rion se desfiguro de terror e incluso hizo reaccionar al joven de cabellos castaños cortos, diciendo:

- Señorita Rion— preocupándose por su joven maestra, cuando la vio dudar, acto seguido de ello, viendo como el arma blanca que ella esgrimía perdía el poder demoníaco que la cubría y el oponente de ella, sujetaba la espada por el filo. Cuando de pronto Riku salió en defensa de la joven y el mayor aprovecho el descuido, clavando el arma de su hija en Riku, tomando a ambos jóvenes por sorpresa mientras una risa siniestra se dibujaba en el rostro de Kirinmaru mientras que el cuerpo de quien fuera su cuerno alguna vez, caía en la tierra, por lo que inmediatamente Rion se acercó a él diciendo:

- ¡Riku, resiste, por favor! — entre sollozos, llamándolo una y otra vez en pocos segundos. Antes de que el padre de ella, agarrándola por el brazo y arrastrándola consigo mientras le susurrase:

-Vámonos, Rion— a lo que ella respondió:

-No, suéltame— En consecuencia, el mayor dijo: -Duerme un rato- mientras colocaba dos dedos en la frente de ella y emanaba una ligera oleada de energía, desmayándola en el proceso, cargándola en su hombro y llevándosela con él.




Entretanto en las afueras de la aldea de Kaede el grupo de Inuyasha terminaba con los enemigos de aquella zona por fin, curioseando en ese mismo instante el portado de la Tessaiga: -Kagome, ¿Qué tiene de importante la espada que me diste a guardar?

-Querido la espada Kikujumonji, es la que portaba el Shogun para esta época y a pesar de que no sé porque Hisui me ha pedido que se le entregue a Towa si la vemos de nuevo, supongo que ha sido por un buen motivo.

Antes de que escuchasen: -Sera mejor intentar seguirle el paso a los niños y mi hermano— por parte de la exterminadora. A lo que los otros tres asintieron y se pusieron en marcha, otra vez. Siendo la pelinegra llevada por su marido, en la espalda de aquel como en antaño.


~Narra Hayami~

Pasados varios minutos en los territorios de Inu no Kami el combate entre nosotras y Meidomaru continuaba, estando todas de nuevo en guardia, aunque esta vez Towa sirviéndole de respaldo a nuestra prima Moroha, quien en esos instantes volvía a maldecir:


-Mierda, si tan solo pudiera usar la flecha sagrada…

A la vez que quien le ejercía de guardaespaldas murmuraba: -Si le hacemos mucho daño, podemos ver los hilos. En ese caso, me encargare yo- lanzándose de nuevo en un impulso, siendo fácilmente repelida y enviada de nuevo lejos de Meidomaru, cayendo de espaldas a la abuela mientras que mantenía su rodilla derecha contra el suelo y la pierna izquierda doblada a la vez que decía:

- ¡Absorberé su energía demoníaca!¡Al ataque en ese momento!

-No lo hagas, Towa— profirió su gemela a la vez que sostenía a la Tachikiri entre sus manos, entretanto pensaba: “Si no me doy prisa, Towa volverá a…” sacudiendo la cabeza de un lado a otro, para despejar esa idea de su mente.

- ¿Absorber mi energía demoníaca? — pregunto sarcástico el rubio. - ¡Inténtalo si puedes!— Reaccionando la peliblanca ante su provocación, poniendo a la flauta cortadora de estrellas delante suya y vociferando:

- ¡Kyuyokon!

Emanando todavía más de su energía demoníaca sobre su arma, y re dirigiéndola hacia Meidomaru, creando una esfera de energía y encerrándolo en ella antes de que éste siquiera se le pudiese acercar. Borrando las dudas de la única observadora de gran porte ahí presente, quien pensó: “Lo sabía, es la espada de Amatsumikaboshi” con sus orbes completamente abiertos al notar aquello, dejándosele escapar en un susurro: - ¿Por qué ella la tiene?

Cuando se escuchó: - ¡Setsuna, dale el golpe final!

Mirando atentamente la gemela a la esfera por unos instantes, denotando la unión entre el Molino del Tiempo y mi maestro, palpitando de pronto la Yukari No Tachikiri y cambiando el color de la hoja de ésta, a un rojo vivo, blandiendo el arma, logrando cortar aquella unión. Transformando el rostro del rubio a uno de miedo, obteniendo a su vez que nuestra hermana mayor dejase de atacar y volviese a apoyar su rodilla derecha contra el suelo y la pierna izquierda doblada al mismo tiempo que respiraba con dificultad mientras todos prestábamos especial atención a mi antiguo maestro y su próximo movimiento. Cuando la mujer de cabellos plateados interrogó:

- ¿Ahora estas satisfecho, Meidomaru?

Llegando a oírse: -Ahora lo entiendo, no es que el Árbol de las Eras, no me eligiera, sino que superaba mis posibilidades, que remedio— reflexionaba el rubio mirando a Towa y a su maestra a la vez. Sacando él una conclusión: -Esto es lo mejor, con su permiso— desapareciendo del lugar, por fin, entre luces de color blanco.

Reaccionando todas y acercándonos a la mayor de nosotras, siendo Setsuna, quien tomara la palabra ahí e interrogase:


- ¿Towa, estas bien?

-Sí, solo estoy algo cansada— con una sonrisa algo forzada, a mi parecer. Resultando en que ahora la cuarto demonio fuese la que hablase: - ¿Ha pasado algo?

-No, no es nada— volvió a negar la peliblanca de cabellos cortos. Logrando que yo la abrazase desde atrás y le susurrase: -Sé que no les dices la verdad, pero si es lo que quieres callare- al oído de ella muy débilmente para no ser escuchada por alguien más.


Cuando Inu no Kami retomo el habla diciendo:

-Al parecer a la Zanseiken le han puesto una maldición para que, al absorber energía demoníaca, disminuya el kon de quien la usa— Generando que en mis pensamientos dijese: “Abuela” a modo de regaño para la mujer mayor, a la vez que me daba un puntapié en mi subconsciente.

Por ende, la mayor de entre nosotras soltó:

- ¿Una maldición? — mientras nuestra prima, que no había estado presente, cuando eso se les explico a mis hermanas ni cuando me fue explicado a mí, también interrogo:

- Dime, ¿qué es el kon?

Obteniendo una mirada silenciosa por parte de la abuela, a la vez que Jaken aparecía diciendo:

-Oh, eso se los explicare yo mismo. Los humanos, demonios, monstruos y mitad demonios tienen un Haku y un kon en su interior, el haku es la fuerza que hace que el cuerpo se mueva y el kon es lo que hace funcionar el corazón y la mente, en otras palabras, el alma.

-Vaya— fue lo único, aunque no logre identificar de boca de quien, más, sin embargo, pronto la portadora de la Zanseiken pregunto:

-Disculpe, ¿Qué maldición es?

Recibiendo por toda respuesta: -Seria mejor que te deshicieras de esa espada— sorprendiendo a Towa, a la vez que la abuela continuaba hablando: -De lo contrario, algún día su dueña se quedara con tu cuerpo— En consecuencia, la peliblanca de cabellos cortos interrogo:

- ¿Su dueña?

- ¿Rion?— Asocio Moroha de modo rápido

-No puede ser— Dijo incrédula la gemela mayor

Siendo la señora de aquellos dominios, quien continuase explicando: -Aunque pierdas tu kon, si tu cuerpo conserva su haku, se volverá un recipiente para otra alma.

Acto seguido de eso, la otra peliblanca entre nosotras, reacciono haciendo volver a la Zanseiken, a su forma de flauta mientras su gemela menor conjeturaba:

-Tal vez Rion nos ha estado engañando.

A lo que yo moví la cabeza en negación, meciendo mis cabellos de un lado hacia el otro y diciendo:

-No creo ella supiera, su alma no refleja eso.

-Rion nunca haría eso— me secundo la gemela mayor, para luego decir: -Rion me dijo que quería que derrotara a Kirinmaru con la Zanseiken, seguro que no sabía de la maldición.

-Como eres…— empezó Setsuna dejando la frase al aire, para luego continuar diciendo: - ¿Cómo puedes defender a la que te quiere usar de recipiente?

-Y que lo digas, eres demasiado buena— secundo la cuarto demonio.

Siguiendo Towa de cabezota diciendo: -Aunque este maldita, demostrare que puedo usar a la Zanseiken—


Apareciendo Akuru mientras nosotras seguíamos debatiendo si confiar o no confiar en Rion, en sus motivos para darle la espada a mi hermana mayor, quien dejo a la dueña de la mansión sin mucha opción de opinión y tan solo atinando a decir:

-Has lo que quieras— Acto seguido, el pequeño espíritu del Tiempo, se recostó boca abajo por unos segundos en el regazo de la mayor sin temor alguno, para a los pocos momentos desplazarse y ponerse delante de Towa y extenderle el molinete, por ende, aquella respondió interrogando:

- ¿Me lo das?

Logrando que la pequeña entidad asintiese sin más, reaccionando la peliplata y soplándolo, sorprendiéndonos a las demás, siendo Moroha, la primera en hablar:

- ¡Se ha movido! — Al escuchar el movimiento del gran engranaje a pocos pasos de nosotros.

- ¿Al fin ha comenzado la Era de la Degeneración? — Soltó Setsuna al aire, viendo todas ya como aquella gran estructura giraba. Escuchando de nueva cuenta la voz de la abuela:

-Ya no tienen más que hacer aquí, pueden irse— Por consiguiente, yo me limite a guardar bien mis espadas y a asentir mientras las otras afirmaron con un rápido “Si”. Entonces fue que vimos a Akuru otra vez, aferrarse a la portadora de la Zanseiken, solo para oír otra vez la voz de Towa diciendo:

-Sí. Vamos, Moroha, Setsuna, Hayami— mirándonos a todas y a cada una, entretanto continuaba: -Al Molino del Tiempo.


~Narrador omnisciente~

Mientras que en algún lugar de entre las nubes, Kirinmaru seguía desplazándose a la vez que exteriorizaba: -No puedo dejar que las princesas se adelanten, o no podré cumplir mi objetivo ni conseguir el cuerpo de Rion— con rabia en cada palabra. Gritando una vez más: - ¡No dejare que se vayan!



~Narra Hayami~

Así que apenas estuvimos frente a aquella estructura.


Takechiyo dijo: -Muy bien, tengan mucho cuidado— con la mirada hacia arriba, ya que estábamos sobre su lomo.

-Sí- Se apresuro a decir la mayor de nosotras mientras un portal se abría, desde la estructura y Jaken asombrado decía: - ¡Se han abierto las puertas del Tiempo! — Siendo la criatura con piel de color melocotón y cabello castaño claro con una cola de caballo atada con una cinta amarilla en la parte posterior de su cintura, quien se moviese primero, indicándonos le siguiéramos, afirmando todas, siendo yo la primera en seguirlo de un salto y sin pensarlo, seguida de las otras que iban tomadas de las manos.


~Narrador omnisciente~

Al mismo tiempo, algunos metros más atrás la Inu No Kami murmuraba:


-Ahora va a comenzar la Era de la Degeneración, pero quizás ellas puedan cambiar eso- Mirando hacia el horizonte y a nuestras espaldas, antes de que comenzáramos nuestra nueva aventura: -Diviértanme cuanto puedan, princesas mitad demonio. ¿Qué será de este destino de destrucción? - con una sonrisa en sus labios.



Mientras que en algún lugar de entre las nubes todavía a varios kilómetros de distancia, Kirinmaru seguía desplazándose a la vez que exteriorizaba:


- ¡No lo permitiré!


Al ver como las Hanyo No Yashahime avanzaban en su próxima misión, cuando de un momento a otro una fuerte explosión se escuchó detrás de las jovencitas, alcanzándolas mínimamente, pero siendo suficiente para que Jaken y Takechiyo se separasen de ellas, entretanto la última de las criaturas volvía a su forma original; a la vez que privaban a las chicas de su asistencia en su tarea; Entretanto Kirinmaru seguía vociferando:


- ¡Seré yo el que viaje en el tiempo! - Mientras todavía cargaba a Rion en el proceso, a la vez que la energía demoníaca del mayor los envolvía a ambos. Al mismo tiempo que lanzaba una pequeña fracción de su energía demoníaca contra el engranaje incendiándolo y el rizado demandaba:

- ¡Mi brazo derecho, Kirin Osamu, guíame hacia la Era Reiwa! - Desplegando más y más energía oscura en el proceso, logrando que a su vez una infinidad de demonios de diversos tamaños y formas convergiesen y fuesen en su contra, irritándolo más e incitando todavía más sus alaridos: - ¡Desgraciados! ¿Quieren evitar a toda costa que padre e hija viajemos a otro mundo? Acto seguido, extendiendo más su poder demoníaco, creando una onda expansiva del mismo, revotando sobre unos cientos de aquellas criaturas que salían por aquel portal entre las épocas, luego de que el incendio de aquel se disipase, exterminándolas; a la vez que un poco más adelante en aquel puente entre las Eras Towa pensaba: “Destruiré el cometa Aciago, encontrare al profesor Kirin y protegeré al mundo en el que viví con papá Sota, mamá Moe y Mei, además mantendré la promesa con mi madre y volveré como sea a nuestro tiempo”



Entretanto en la Era Reiwa mientras el manto nocturno daba una espléndida vista de aquel orbe blanco -en su fase menguante- un “hombre” entre las sombras se desplazaba por los rincones más oscuros y desagradables de la urbe a la caza de varias criaturas como él, -aunque no tan humanoides— cuando al terminar de deshacerse de un puñado de estos en el alcantarillado de la ciudad, y luego de cerrar la entrada de aquel lugar húmedo y fétido su mente de nuevo comenzó a divagar: “Cada día hay más demonios, ¿también será cosa del Cometa Aciago? Sentí un fragmento del cometa que caía por esta zona” mientras que se alejaba de ahí, pasando entre la multitud, observando a las masas, sus rostros y las luces de los edificios circundantes; deteniéndose al ver un particular anuncio publicitario, el cual le informaba de un gran evento masivo y lo llevaba a pensar otra vez: “mañana hay un concierto al que asistirán decenas de miles de personas” dejando exteriorizar esta vez en palabras:

-Espero que no ocurra nada malo, sin embargo, yo no tengo dangos, ni fieles compañeros— Recordándose que incluso entre otros demonios, o entre los humanos compartían cosas o se aliaban con otros. Para en escasos segundos seguir murmurando: - ¿Cómo puedo quedarme de brazos cruzados viendo perecer a la humanidad? — abandonando la vista de aquel cartel, al notar algo inusual en esos momentos y susurrando: - ¿Qué es esto? Esta presencia, parece que han aparecido más demonios por ahí. Esta sensación… me resulta conocida— A la vez que observaba el cielo, en ese mismo instante y mencionaba: -El cometa Aciago esta ahora del otro lado de la Tierra, a este paso, caerá mañana por la noche, tal vez quede poco tiempo, pero hasta que caiga el cometa seguiré protegiendo este mundo.



Al amanecer siguiente mientras en la gran urbe, los primeros rayos del Sol se daban, en un árbol en específico, un extraño molinete aparecía y giraba, llenándose poco a poco de cierta energía, para al cabo de unos momentos abrir un portal y dejar salir a cuatro bellas jovencitas, siendo la peliblanca mayor la primera en hablar:


- ¡Hemos llegado a la Era Reiwa! — con una clara emoción de alegría en la voz, incluso de nostalgia.

-Sí, este aroma me trae muchos recuerdos- le siguió Moroha.

- ¿Era Reiwa? ¿Por qué, prima? — les pregunto la peliplata de orbes dorados a su hermana mayor y a su prima respectivamente, mirándolas a ambas con extrañeza, no obstante, antes de que cualquiera pudiese responderle fue la gemela de la primera, quien tomó la palabra, diciendo:

-Que extraño, no veo el cometa Aciago.


~Narra Hayami~

Sorprendiéndonos a todas con aquel comentario. Reaccionando Towa primero y comentado: -Es verdad. ¿Por qué? - olvidándose de mis interrogantes previas, y volviendo al tema que nos había llevado hasta ahí.

Seguida de la cuarto demonio: - ¿Entonces todo ha sido un engaño? ¿Todo era mentira?

-Cálmate, Moroha— Susurre por lo bajo ante su ataque de histeria -aunque ganas de darle un buen bofetón no me faltaban, durante los pocos meses que llevaba con ellas, en más de una ocasión esa era la actitud que me desesperaba de ella.

-No, eso es imposible— le contesto mi hermana mayor, antes de agregar: -En fin, vayamos a la escuela a ver al profesor Kirin.

Cuando de pronto una voz infantil se escuchó llamar a la peliblanca mayor a nuestras espaldas y al darnos vuelta, la figura de una chiquilla de no más de nueve años de edad, quien lucía vestimentas de color rosado pastel, y quien volvió a insistir:


- ¡Towa- neechan! —La cual, luego supe se llamaba Mei, cuando mi hermana mayor la tomo en brazos y giro con ella, un par de vueltas, diciendo la menor: - ¡Bienvenida a casa, hermana! – entre gritos eufóricos, dando otra vuelta más. Al detenerse, le escuche decir a la otra peliblanca:

- ¿Qué haces aquí?

-Todos los días, antes de ir a clases, vengo a pedir que vuelvas.

-Gracias Mei.

- ¡Setsuna, Moroha bienvenidas! — volvió a dar el recibimiento a mis otras dos compañeras y familiares con el mismo entusiasmo de a la primera.

-Si.

-Cuanto tiempo sin vernos.

Sin embargo, al verme a mi retrocedió un poco, poniéndose detrás de mi hermana mayor, quien había notado la perturbación en la menor, bajando a su altura, luego de dar la vuelta le aclaro:

-Mei, ella es mi otra hermana menor, Hayami— luego de que se diese vuelta con ella en brazos, la dejase en el suelo y me extendiese la otra mano, para acercarme a ellas. Haciendo que ella misma quedase de sándwich entre la de ropas rosadas y mi persona.

-Bien… bienvenida— me dijo con dificultad, aunque ya un poco más tranquila.

-Gracias— solo atine a decir, antes de que Mei, hablase de nuevo: -Cielos, deberías haberme avisado que ibas a venir- en un semi regaño a nuestra hermana mayor, para seguir con su discurso: -Ah, cierto. Hoy mamá va a dar un recital. Ve a verla.

- ¿Un recital?


- ¿Eh?¡Towa! — se llegó a escuchar de nuevo, a la vez que otros dos extraños se acercaban a nosotras.

-Abuela.

-Y Setsuna y Moroha, veo que todas han vuelto— Dijo la mujer mientras se aproximaba con el hombre.

A lo que la primera nombrada por la señora le susurro: -Ah, no, vera…

-Me alegra que todas estén bien— dijo el hombre, antes de que la Higurashi menor dijese: - ¡Abuela, bisabuelo!, ella es Hayami neechan— soltó, haciendo que mis mejillas se tiñesen de color carmín de pronto.

-Mucho gusto, mi nombre es Hayami, soy hermana menor de Towa y Setsuna— realizando una reverencia ante los mayores.

-Oh, pequeña deja eso. Somos familia— Dijo la señora Higurashi

-Bienvenida, Moroha— agrego el señor

-Ya estoy en casa, bisabuelo.

-Que alegría que hayan vuelto, chicas y que hayas venido Hayami. —Dándome a entender que no era la primera visita de las otras en esta época, sino que lo habían hecho antes.

-Abuela…— volvió a decir Towa emocionada, sin embargo, antes de que pudiese decir nada, una criatura pequeña, peluda y amigable se frotaba contra ella -que más tarde me entere era un animal conocido como gato, poniéndose la peliblanca a su altura:

- ¡Oh, Buyo! ¿cómo estás?

-Buyo también te estaba esperando— Comento la más pequeña ahora entre nosotras.

-Ya veo, gracias, Buyo— Dijo mi hermana tomando al diminuto ser en sus brazos, poniéndolo más allá de su cabeza y haciéndolo maullar. Reaccionando ella de nuevo: -Lo siento, Buyo, no es momento para esto ¿Saben algo del Cometa Aciago? — lo último hacia a las personas de esta época.


- ¿Cometa Aciago? – Reiteraron las personas de este mundo, como si mi familiar tuviese tres cuernos en la cabeza.

-Es como una estrella fugaz- aclaro la gemela menor

- ¿No saben nada? — Insistió Moroha

-No han dicho nada al respecto en las noticias— siguió el anciano, en respuesta a todas las interrogaciones previas.

“Los humanos no lo ven” Pensé mientras todas volvíamos a mirar el cielo despejado en varias direcciones.

- ¿Entonces si era un engaño? — dejo escapar la cuarto demonio de sus labios otra vez

- ¿Qué significa esto? - le siguió Setsuna.

-Una pregunta, ¿Qué saben del profesor Kirin? — le interrogo la portadora de la Zanseiken

-Pues se ha pasado mucho por aquí últimamente— Contesto la señora Higurashi.

-Sí, ayer también vino— añadió el sacerdote

-Siempre se queda mirando el Árbol Sagrado— volvió a intervenir la chiquilla

-Ya veo— Murmuro Towa, apenas escuchando a la vez que continuaba las caricias sobre aquel animal. Bajándolo casi de inmediato y ordenando: -En fin, vamos a la escuela— A lo que asentimos sin más.

-Nos vemos- Pronuncio la peliplata mayor antes de seguirnos, ya que nos habíamos adelantado algunos pasos a ella.

- ¡Esperen un momento, Hayami, Moroha, Setsuna! — alcanzamos a escuchar, por lo que nos dimos la vuelta mientras la mujer seguía con su discurso: -Con esa ropa llamaran mucho la atención. Reaccionando Buyo con un bostezo.


~Narrador omnisciente~

Entretanto en la época feudal luego de que amaneciera tanto el grupo de exterminadores como el de Inuyasha dijeron:


-Al fin terminamos con las aldeas más próximas.

-Claro, pero fue cansado alcanzarles en el segundo poblado- se quejó el mitad bestia.

-Pero al menos los pobladores ya quedaron seguros- le siguió Kohaku mientras todos observaban al cielo despejado en esos momentos.

-Descansemos un poco- escucharon decir a Kagome, algo exhausta por la actividad de la noche anterior.



~Narra Hayami~

Retornando a la Era Reiwa y de vuelta en la entrada del templo pasados unos minutos luego de un pequeño intercambio de palabras más, y algunos sonrojos por nuestra parte, ya enfundadas Moroha, Setsuna y yo en unos abrigos, -siendo el mío uno negro, liso y largo hasta por debajo de las rodillas, aunque abrigador; Partimos hacia donde debíamos ir. Luego de un rato ya en la azotea de la escuela junto a Towa y su profesor.


- ¿Qué pasa? — interrogo mi hermana mayor algo incomoda al sentir la mirada del profesor recorriéndola de arriba hacia abajo.

-Vaya, vaya, sí, sí… ¡Ya veo! — Exclamo el hombre algo emocionado, para luego alejar su rostro de ella y continuar con las deducciones de su análisis: -Ahora lo entiendo, así que eres mitad demonio y aquellas chicas también- llevando su siniestra hacia sus lentes y acomodándolos otra vez. -Así que lo que sentí anoche eran ustedes, veo que me falta mucho por aprender— dándonos la espalda y continuando su verborrea: -Aunque jamás pensé que sería un ente extraño de otro mundo, ¿Y que por eso el cometa Aciago ha aparecido en la Era Reiwa?

-Profesor Kirin, ¿sabe dónde está el cometa? — se atrevió a preguntar la mayor entre nosotras, luego de escuchar las conjeturas del mayor, quien contesto: -Ahora está al otro lado del mundo, en la escuela estudiaste la rotación de la Tierra, ¿no Towa?

Logrando que mi hermana se perdiese por un segundo ante aquello. Volviendo el a tomar el habla: -Lo podremos ver por aquí esta noche— Reaccionando Moroha, Setsuna y yo a la vez sacando nuestras armas, sin embargo, apenas lo hicimos, algo inesperado pasó, puesto que vimos a la segunda extensión de Kirinmaru haciendo una sutil reverencia y diciéndonos:


-Les ruego que me perdonen, todo esto es mi culpa.

Tomándonos por sorpresa a todas, siendo mi prima la primera en decir algo: - ¿El brazo derecho de Kirinmaru no desea destruir el mundo?

-Vamos, me ofenden— reprocho el hombre. -Es verdad que yo era el brazo de Kirinmaru, pero adoro a esta era y el mundo humano como el que más, vale la pena que la humanidad, que ha construido una civilización y que sigue evolucionando, siga existiendo.

-Me parece difícil de creer— encaro Setsuna

-No tienes por qué estar diciendo la verdad— Secundo Moroha, cuando en un parpadeo apareció un grupo de cuervos carroñeros y, - ¡Cuidado! —se escuchó nos advirtió Kirin Osamu en un grito, cuando los vio caer en picada, por consiguiente, haciéndolo reaccionar y tirándoles una bola de fuego azul cuando todavía se encontraban a metros de distancia de nuestra posición, empezando él la ofensiva, siendo casi atacado por otro de aquellos especímenes, si no hubiese sido por la intervención de mi hermana mayor, quien saco la Zanseiken de la funda, empuñándola mientras que bañaba la hoja de su energía demoníaca y termino por erradicar al ave de mal agüero mientras pensaba: “El profesor ha matado a los demonios”.


Seguida por Moroha, quien uso sus garras roba almas, para cortarlas. Inmediatamente de ella, fue Setsuna con su Azote de golondrinas, terminando así con ellos, sin darme tiempo a siquiera ocuparme de alguno. Por ende, Suspire, quejándome:

-Muy buen trabajo, pero pudieron dejarme, aunque sea una alimaña.

-Me han sido de mucha ayuda— Dijo el mayor tras de ello. -Cuanto más se acerca el cometa, más demonios aparecen en la ciudad, ahora deben estar causando estragos en algún lugar. Si el cometa cae, la ciudad se llenará de demonios y atacaran a la gente- ya con las manos sobre su cabeza, en una crisis de histeria. -Con mis poderes, no hay nada que pueda hacer— se lamentó, ahora mirando sus propias manos.

-Aún es pronto para rendirse— animo la portadora de la Yukari No Tachikiri.

-nosotras destruiremos el cometa Aciago— menciono la peliplata mayor.

-Sí, para eso hemos venido viajando en el tiempo— secundo la cuarto demonio.

-Tienen razón. No puedo rendirme hasta el final— Afirmó el mayor a las palabras de ellas, acomodándose los lentes otra vez. -El hombre propone y Dios dispone- Soltó de pronto.

-Pues vamos a destruir el cometa— Apresuro la mayor de nosotras e intento salir corriendo, hasta que fueron interrumpidas sus apresuradas conjeturas a la llamada de acción al escuchar:

-No tengas tanta prisa— al hombre otra vez. Parece que no puedes volar y, con esas armas de momento no podrán alcanzarlo— aclaro. -Tendrá que ser cuando esté a punto de caer. Pero primero, me preocupa, cierto asunto.

Logrando que lo miremos sin entender, así que continúo diciendo: -Han caído, varios fragmentos del cometa y siento que uno ha caído por esta zona— mostrándonos uno de los panfletos en los que aparecía el concierto de la señora Moe y un grupo de colores llamativos de nombre 6x’S. -Si apareciera un demonio, habría varios heridos.


Caminando todas juntas, hasta que Towa, tomo aquello que le extendían mientras escuchábamos: - ¿Me ayudarían?

-Towa, Esto es…— dijo la gemela menor sin atreverse a terminar la frase

- ¿El recital de mamá Moe? — completo la mayor entre nosotras. - ¿Es del que hablaba Mei? - sorprendiéndola más a ella que a nosotras

-Quiero que haya la menor cantidad de heridos posible— Expuso el hombre que nos acompañaba.

- ¿Qué hacemos? — Pregunto la portadora de la Tachikiri

-No creo que el profesor este mintiendo— debatió su gemela.

-Y no lo está—les aclare

-Además, no podemos dejar que mamá Moe corra peligro— siguió la que parecía una versión más adulta de mí, aunque con diferente color de ojos.

-Vamos a comprobarlo por si acaso— siguió nuestra prima.

-De acuerdo, te ayudaremos a acabar con los demonios— Volvió a decir la mayor de mis familiares ahí presente.

- ¿acaso son las grandes compañeras que esperaba? — Comento el hombre, haciéndome poner los ojos en blanco, casi de inmediato.



Al cabo de un rato, ya escondidas en el perímetro del anfiteatro y luego de organizarnos, nos separamos para sondear la zona y exterminar a los demonios que hubiese por ahí. Cuando de un momento a otro, Mei se nos apareció donde estábamos diciendo:


- ¿Qué hacen aquí? La entrada trasera no es por aquí.

-Lo siento, nos hemos perdido— le dijo la mayor de nosotras

-Hayami, Moroha, Setsuna, ¿También vienen a ver el recital de mamá?

-Pues, la verdad…— Intento decir la gemela y dejo la frase al viento.

-No es eso…— Inicio a expresar la cuarto demonio también sin mucho éxito.

-De prisa, vamos al camerino de mamá— Soltó Mei, tomando las manos de Towa y comenzando a correr hacia adentro.

-Espera Mei— intento la mayor sin éxito alguno. Mirándonos todas las demás, luego de que la mayor de nosotras fuese arrastrada dentro del anfiteatro, antes de seguirlas sin más. Abriéndonos camino entre la multitud de gente que iba y venía por esos corredores, deteniéndonos en una habitación en particular e ingresando, saludando a una mujer joven de cabellos largos, -como de mi largo de cabello, aunque el de ella era castaño. Así que luego de un espontaneo abrazo por parte de ella, y de que mi hermana mayor le explicase muy por encima lo que hacíamos ahí, se le escucho:


-Bienvenida, Towa. ¿Cómo están?

-Bien— se apresuró en decir mi prima, antes de que Moe, siguiese interrogando: -Setsuna, ¿sigues tocando el violín?

-Sí—afirmo la nombrada.

-Que alegría.

-Por favor, haz que cancelen el concierto— interrumpió la peliplata mayor.

- ¿Y eso por qué? — Interrogo la madre de Mei

-Tal vez aparezcan demonios en el anfiteatro— Soltó, quien había realizado aquella petición tan extraña para quienes nos escuchase en esos momentos.

-Vaya, que bien informada estas— continuo la mujer con emoción en su voz, sorprendiéndonos a todas con aquel comentario, cuando de pronto una voz desconocida se hizo presente diciendo:

-Señora Higurashi, es hora del ensayo— apareciendo un joven de cabellos cortos y ropas -creo normales para esa época- en nuestro campo de visión, -el cual parecía inofensivo.

- ¡De acuerdo!

-Vamos, por favor— Para luego de aquellas palabras, salir de aquel sitio, tan rápido como había llegado. Por ende, Moe susurro: -Lo siento, Towa, debo ir al ensayo. Nos vemos más tarde— antes de seguir la castaña al hombre de antes.

- ¡Espera! —Pronuncio la mayor entre nosotras, intentando detenerla sin éxito alguno.


~Narrador omnisciente~

Entretanto en otro lugar, rodeado de varios arbustos de gran tamaño, luego de que el profesor Kirin, escuchase por su teléfono móvil, las palabras de Towa y colgase la comunicación con ella. Hubo otra voz que empezó a llamarlo, esta vez diciendo:


-Brazo derecho, escucha. Mi brazo derecho— Consiguiendo que a este le doliese la cabeza, por lo que se llevó la mano a la sien.


~Narra Hayami~

Al caer la noche, cuando ya había una multitud reunida, haciendo larga fila para ingresar al recital ya todas nos encontrábamos escondidas entre los altos arboles de la entrada esperando por alguna anomalía, cuando…


-Ya están aquí— Dijo la portadora de la Yukari No Tachikiri

-Sí— confirmo la cuarto demonio

- ¡Arriba! – Identifico la peliplata mayor al escuchar una especie de silbido por parte de las armas de aquellos seres malignos, antes de que empezásemos a luchar con aquellos por los aires, con cruce de armas y todo, llegando a un edificio contiguo, del que parecían salir más aun de aquellos demonios.

-Son demasiados— Comento la gemela menor, pasado un rato, cuando ya estábamos espalda contra espalda con Moroha y ella.

-De hecho, parece que se reproducen-continuo la cuarto demonio.

-Sí…- murmure antes de dar un salto hacia arriba y golpear el piso de aquel tejado con la punta de la Canalizadora de esencias y gritar:

- ¡Kurai mure! — Expulsando parte de mi energía demoníaca sobre la hoja de la misma arma, creando una fuerte oleada de energía de color morado, asemejando al revoloteo de un racimo de mariposas, que, al alcanzar a su enemigo, dejaron marcados sus pechos, ante la fuerte onda expansiva, dejando como prueba una marca de mariposa en la zona afectada, para enseguida borrarlos de la existencia a unos cuantos demonios, aunque seguían saliendo, de quien sabe dónde.

-Lo sabía, sino destruimos el cometa Aciago…— Comento Towa otra vez dejando la frase al aire, aunque todas ya sabíamos lo que iba a decir.

~Narrador omnisciente~

Mientras que, en otro punto cercano, Kirin Osamu, quien se encontraba con una horda de demonios deducía:


-Ya veo, los cabeza de araña solo son sus subordinados. El jefe está dentro del anfiteatro. Vaya, va a hacer un lío— antes de levantar su brazo derecho y crear una ráfaga de llama azul, lanzándola contra aquel conjunto de seres malignos en frente suya. Cuando de un momento a otro, volvió a oír:

-Mi brazo derecho, guíame a ese mundo— desde algún sitio, llevando sus manos a su cabeza, sujetándola y diciendo: - ¿Esa voz otra vez? – denotando el sufrimiento por el que pasaba, para cualquiera que pasase por ahí en esos momentos, aunque pensasen que estaba loco.

- ¿Puedes oírme, Kirin Osamu? — Interrogaba aquella voz desconocida para el “hombre” de traje y gafas. -Seré yo el que destruya el cometa Aciago- Bramaba todavía el dueño de aquella voz.

-Si te guío hasta aquí, quizás podamos destruir el cometa, pero no puedo dejar que la Era de la Degeneración llegue a este mundo- apenas quitándose las manos de su cabeza.


Al mismo tiempo dentro del portal entre las Eras al Gran Señor del Oeste se le dificultaba cada vez más atravesar las épocas, así que seguía exigiendo:


- ¡Brazo derecho! ¡¿Acaso no piensas hacer lo que digo?!— todavía con Rion a cuestas.


Cuando de pronto, algo o alguien cruzo por delante de su rostro un látigo de energía, llamando su atención, mirando a la dirección de la que provenía aquel y, grande fue su sorpresa al encontrarse a Riku ahí de pie, mencionando su nombre al verle, entonces este dijo:

-Kirinmaru – sama no puedo permitir que use a Towa como recipiente— una vez más, tocando aquel asunto que habían dejado pausado en su último enfrentamiento mientras hacía presión en la herida de su torso. - ¡Yo cuidare de la señorita Rion! — a la vez que blandía su espada otra vez, ya en su forma normal, haciendo sonreír a su oponente, para que luego el metal de ambas armas blancas chocase entre sí. -Tomare prestado su poder, señorita— murmuro el joven de cabellos cortos, entretanto la hoja de la espada se tornaba de un color magenta, tomando por sorpresa al mayor otra vez, quien exclamo:

- ¡¿Qué?!

Distrayéndose con ello lo suficiente el rizado, para ver que, “su carga” fuese hurtada en el próximo movimiento del joven, mediante un capullo de tela de araña y cargada por aquel, haciendo gritar al mayor:

- ¡Rion! —Con impotencia, antes de oír:

-Con su permiso.

- ¡Espera, Riku! — para verlos desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Le siguió vociferando: - ¡Maldito seas!



~Narra Hayami~

Entretanto en la Era Reiwa, más precisamente en el conservatorio el recital continuaba con normalidad, al menos ahí dentro la gente permanecía eufórica por los 6x’S y el resto de los músicos que se presentaban entretanto nosotras observábamos a la señora Moe, tocar su instrumento pero de repente algo más pasó, un grupo de demonios poco agraciados, entre ellos, uno con apariencia como de orco; aparecieron en el escenario arriba de la mujer, sorprendiéndonos por breves momentos, más sin embargo, hubo que actuar de prisa cuando intentaron ir en contra de Julián, uno de los 6x’S, siendo Towa, quien se ocupase de destruir a los demonios menores con la Zanseiken, enfundada con su energía demoníaca. Reaccionando Setsuna a los pocos instantes y diciendo:


-Pelear aquí dejara heridos. ¡Vamos atrás! - advirtió la portadora de la Tachikiri reiterando las palabras que nuestro aliado circunstancial había dicho horas atrás, antes de darnos una indicación en un grito, y antes de que otra exclamación saliera de su garganta: - ¡Explosión ciclónica! - girando la naginata rápidamente por encima de su cabeza, creando un ciclón de viento masivo, usando este como un ataque de proyectil, hacia atrás del escenario, haciendo girar la naginata hacia los oponentes que todavía restaban; concentrándonos nosotras tan solo en la batalla, aunque infinidad de murmullos -tanto de ánimo, como de gozo e incluso varios de preocupación- se escuchaban por doquier en esos momentos, así como los latidos acelerados de todos en el lugar, incluso los del joven a quien le habíamos servido de escudo segundos atrás; Los cuales pronto tuve que bloquear de mi cabeza, al escuchar.

-Vamos.

-Sí.

Dijeron mi hermana y prima respectivamente, luego del ataque defensivo/distractor la gemela menor, limitándome tan solo a asentir y seguirles el paso. Volviendo a usar aquel callejón u estacionamiento tras aquella edificación, como campo de combate.

-Toma esto. ¡Flecha Sagrada! – Grito Moroha soltando así, una más de sus flechas desbordada de energía espiritual y acabando con varios de los seres que se nos enfrentaban, con una fuerte onda de energía purificadora.



A la vez que en la azotea de aquel lugar la segunda extensión corporal de Kirinmaru observaba nuestro despliegue de técnicas e interrogaba: -Esa era la Flecha Sagrada… ¿Es descendiente de la sacerdotisa legendaria? — al viento, más para sí mismo que para cualquier otro que pudiese escucharle en esos instantes.


Mientras que Setsuna volvía a usar su ciclón explosivo, aunque esta vez para absorber a los enemigos e infligirles un daño importante.

-Esa naginata contiene un poder inconmensurable— ante el ataque de la gemela menor, continuaba “el profesor” entre murmuraciones.


Siguiendo la ofensiva yo, con el vaivén único de la Selladora de Almas, dejando ver la habilidad especial de esta, luego de exclamar:

- ¡Tamashī no sekka! – al incrustar la hoja de la selladora de almas en seres sin cuerpo físico que habían aparecido, -al salir de aquel edificio. Exponiendo a la vista de todas y de cualquiera que pasase mi técnica. Así como a la hoja de la espada, la cual lleva grabadas unas runas en toda su extensión dejando ver las palabras “Petrificación” y “Sello”. Por consiguiente, dando la oportunidad de ver la capacidad de materialización de sus oponentes, así como la petrificación de sus cuerpos, a la vez que pasada la petrificación, selle las habilidades que aquellos pudieron tener en vida, del mismo modo que los exponía al ataque de la Canalizadora de esencias, con la técnica del Kurai mure, desapareciendo a los enemigos que me tocaban en un abrir y cerrar de ojos al perforarlos con la onda de energía demoníaca de mi ser, y deshaciéndolos, cuando la marca de quemadura se había grabado en los petrificados cuerpos de aquellos.


- ¿Qué… que es eso? — con asombro y algo de temor en su voz, disparando los latidos del corazón de Kirin Osamu

Siendo esta vez el turno de Towa de finalizar la cacería de monstruos, con el uso de la Zanseiken y la absorción de aquellos seres dentro de ella. Obteniendo como resultado un regaño de su gemela menor.



-Por un poco no pasara nada.



~Narrador omnisciente~

Al mismo tiempo, muy lejos de esa Era, en la época antigua el grupo de Inuyasha quienes desde hacía rato habían vuelto a la pelea se esforzaban por volver a limpiar la aldea de Kaede de aquellos seres malignos cuando sintieron como una fuerte onda expansiva de energía demoníaca se hacía presente, pulverizando al grupo de invasores del lugar.


- ¡Eso debió ser obra del desgraciado de Kirinmaru, menos mal que la Tessaiga no Saya nos salvó otra vez! – Comento a su pareja y amigos en tono elevado.

Sí, gracias Inuyasha— murmuraban Miroku y Sango a la vez como en coro. Antes de que el mitad bestia olfatease el aire por algunos minutos y dijese:

-Por aquí— comenzando a correr a la frontera de este mundo con el otro

- ¡Espera Inuyasha! – pidieron sus compañeros, entre los que encontraba su esposa en un alarido con dificultad para seguirle el paso. Antes de que se montasen en Kirara y fuesen en búsqueda de aquel.



~Narra Hayami~

Para luego de un poco más de palabrería sin sentido, guiadas por Kirin Osamu ir a la Torre de Tokio desde donde el cometa Aciago podía verse más imponente sobre nuestras cabezas.


-Aquí vamos.

-Sí.

- ¡Vamos a destruir el cometa Aciago!

- ¡Muy bien, en marcha! — pudo escucharse a la extensión de Kirinmaru interrumpir la conversación de mis hermanas.

-Solo podemos hacerlo nosotras— les siguió Moroha a las otras dos.

-Es cierto— volvió a afirmar Setsuna.

-Es cierto. ¡Yo protegeré este mundo! — le siguió su gemela.

-Alistémonos para que regresemos a casa de una vez y para siempre— les dije para cortar su palabrería innecesaria.


Viendo los cinco que estábamos ahí, cada vez más la proximidad del cometa, cuando junto a mis hermanas y prima respectivamente, llegamos a escuchar:


-Me adelantare— de aquella extensión de Kirinmaru a la vez que él, se elevaba por los cielos.



Mientras más allá de la Torre de Tokio, en el hermoso cielo un demonio con apariencia de hombre daba giros y giros alrededor del cometa lanzando esferas de energía azul de sus manos, tratando de achicar aquella piedra envuelta en fuego/energía demoníaca de un fucsia intenso, casi morado. Sin embargo, lo único que conseguía con ello era soltar cada vez más y más demonios que caían en picada desde aquella altura, por consiguiente, las Yashahime se encontraban reteniéndolos con sus mejores técnicas.


- ¡Azote de Golondrinas! – se le escucho decir a la portadora de la Yukari No Tachikiri con voz potente, cortando con lanzas de luz a través del aire a varios demonios a la vez. Pulverizándolos con un torbellino ondulante.

- ¡Zanseiken! — nombrándola antes de que la peliplata mayor ahí presente, emanase todavía más de su energía demoníaca sobre su arma, y la redirigiera hacía al grupo de seres malignos que se le acercaban, creando una esfera de energía y encerrándolos en ella, antes de que estos siquiera pudiesen alcanzar su posición, encogiendo la esfera sobre sí misma, hasta una delgada línea de energía y haciéndola explotar, acabando así con aquellos.

- ¡Garras de oscuridad! — gritaba llenando mis manos de una energía morada casi negra con algunos tintes verdes, antes de dar un gran salto en el aire y dar un par de giros sobre mí misma, infringiendo un gran zarpazo a los demonios que me rodeaban y llenándolos de mi oscuridad y veneno con estas, el cual se notaba enseguida al oscurecer la sangre que corría por las venas de sus víctimas, haciéndolos estallar al no poder repeler la técnica; antes de caer la joven con gracia al suelo otra vez, quedando sentada, cual gato observador.

- ¡Aluvión de flechas celestiales! – decía la última de las jovencitas, lanzando un único disparo de sus flechas, haciéndola volar en el aire y desatando un aluvión de flechas sagradas cayendo éstas sobre sus enemigos.


Para al acabar con aquellos, las cuatro jovencitas gritar: - ¡Deténgase Kirin sensei! ¡Por favor deténgase, lo único que hace es lanzar demonios hacia acá!


Sorprendiendo al hombre a varios metros de altura sobre sus cabezas todavía, cuando este volvió a escuchar: - ¡Mi brazo derecho, Kirin Osamu, guíame hacia la Era Reiwa! – Desde otro lugar, reaccionando aquel ente violentamente, llevándose las manos hacia su cabeza y emitiendo un sonoro grito:

- ¡Ya detente, no sé quién seas, pero detente! – haciéndolo expulsar una fuerte onda de energía demoníaca a su alrededor, evaporando a todos los entes más próximos a su locación, antes de caer en picada hacia el piso, siendo apenas sujetado por Towa a tiempo. Cuando aquel asteroide estuvo lo suficientemente cerca de la posición de las jóvenes, dejando presurosa la peliplata mayor a la segunda extensión corporal de Kirinmaru en el suelo y decir: - ¡Vamos!

~Narrador omnisciente~

Acto seguido de ello, las otras tres también saltaron hacia arriba tanto como pudieron mientras sus figuras se rodeaban completamente de su energía demoníaca -dejando ver en el caso de Towa un aura blanca azulada, en el de Setsuna un halo de color amarillo mientras que en el de Hayami un aliento de color purpura y en el de Moroha uno rojo, a la vez que crecía el cabello -en el caso de Towa, hasta la cintura y volviéndose sus orejas más puntiagudas; a la vez que aparecía en su frente la marca con forma de luna creciente de color morado similar a la de su padre y su abuela, y una marca de patrones irregulares de color magenta en cada mejilla idénticas a las marcas de su gemela en su forma demoníaca; las pupilas de sus ojos se tornaron rasgadas, su esclerótica se mantuvo de color blanco y sus colmillos se pronunciaron más. Mientras que en el caso de Setsuna sus rasgos de perro-demonio son algo más bruscos, cambiando la esclerótica de sus orbes a un rojo intenso, sus iris se convirtieron en rendijas azules con pupilas blancas y aparecieron rayas púrpuras irregulares a los lados de su rostro y sus colmillos y garras se alargaron; Entretanto en el caso de Hayami, su cabello se volvió más largo hasta por debajo de sus muslos, e igual que a sus hermanas volviéndose sus rasgos de perro -demonio más definidos, volviéndosele las orejas más puntiagudas, cambiando la esclerótica de sus orbes a un negro intenso, sus iris se convirtieron en rendijas doradas con pupilas blancas y aparecieron rayas púrpuras irregulares a los lados de su rostro y sus colmillos y garras se alargaron, además de marcándosele más el color dorado de sus orbes. Al mismo tiempo, que la cuarto demonio abría con cuidado una rendija en su labial y manchaba su índice derecho con este, para luego llevarlo hacia sus labios y cambiar a Beniyasha tornándose ahora sus ojos amarillos, con la iris más pequeña y la pupila rasgada similares a las de su padre; además de que se le agregaba una sombra de ojos de color lavanda, al tiempo que su cuerpo se recubría de un aura de energía demoníaca, junto con un alargamiento de sus uñas y colmillos más visibles. Ampliando todas las hojas de sus armas y dando un corte limpio a aquella roca, convirtiéndola en pequeños fragmentos, los cuales continuaban atacando y cortando mientras sus cuerpos caían en picada.


- ¡Lo logramos, lo logramos! — exclamaron todas eufóricas, ya en el suelo, luego de guardar sus armas, abrazándose, sin embargo, pronto aquello se vio interrumpido por un Kirin Osamu agónico, quien susurraba:

- Se… se… ñorita Towa…— con dificultad entre pequeños ataques de tos seca.

Apenas escuchando las cuatro adolescentes al hombre, corriendo la mencionada, tanto como sus compañeras hasta donde aquel estaba.

-Dígame, Kirin sensei.

-Ahora es tu turno, debes acabar con mi existencia… pa… pa… para co… corregir las alteraciones en este mundo- pedía con dificultad aquel ser.

-Pero Kirin sensei…

-Hazlo, para eso has vuelto a este mundo.

Antes de que la jovencita cerrase sus puños con fuerza por breves instantes, tomase unas respiraciones y vociferase:

- ¡Setsuna, corta su hilo del destino, por favor!

-Sabes que no funciona así, hermana- replico la gemela menor en un tono mucho más bajo.

- ¡Entonces ¿Qué pretendes? ¿Acaso quieres que llegue la Era de la degeneración aquí por la llegada de Kirinmaru?!— A lo que la portadora de la Tachikiri, negó moviendo la cabeza de un lado a otro y dijo: - ¡¿Y si por no cortarlo como es debido creamos alguna otra anomalía peor?!- le retruco su gemela en el mismo tono de voz a la mayor entre ellas.



Entretanto en la Era Feudal, más precisamente en los límites de este mundo con el otro bajo un manto azul púrpura Sango y Miroku veían desde una colina hacia el horizonte y decían:


-No, aquí no está, aunque sí parece haber pasado.

Llegando a ver junto a sus dos acompañantes, el cómo la fuerte energía demoníaca permanecía en el lugar junto a los restos de varios monstruos.

- ¿Por qué habrá sido? — Se preguntaron tanto su esposo como el mitad bestia algo sorprendidos ante aquello. Reaccionando la exterminadora con un leve movimiento de cabeza de un lado hacia el otro. -No lo sé, pero es inútil quedarse aquí.

Consiguiendo que el mitad bestia, intentase seguirle el rastro a uno de los reyes bestia olfateando el aire por unos minutos. Entretanto la exterminadora retomaba el habla y decía: -ayer durante la evacuación hable con Kohaku y me dijo que Hiiragi – sama y la princesa a pesar de que ya no iban a brindarnos más ayuda, terminaron por asistirnos en la evacuación de las aldeas lejanas a la zona.

-Al menos así cubrimos más terreno y evitamos más pérdidas humanas— opino Kagome, luego de que la pusieran al tanto de todo lo ocurrido en sus años de ausencia a grandes rasgos.



~Narra Hayami~

Entretanto en la Era Reiwa, todavía en la azotea de la Torre de Tokio la indecisión de mi hermana mayor podía escucharse en el latir apresurado de su corazón.


- ¡Tan solo hazlo, luego veremos que sucede! — Opino mi prima.

Antes de que Setsuna, tomase un par de respiraciones y empuñase la Yukari No Tachikiri entre sus manos y la apuntase hacia Kirin Osamu diciendo: -Esperemos esto sea lo correcto— deslizando la punta de su arma sobre el hilo del destino de aquel antes de cortarlo. -Viendo algunos retazos de lo que habían sido las memorias de quien había fungido como profesor de nuestra hermana mayor, por las diferentes épocas de su existencia. Para enseguida volver a tomar el habla, esta vez diciendo:

- ¡Hazlo ahora, Towa! — En un grito, antes de caer de bruces sobre el piso y que Moroha y yo fuésemos a ver su estado físico y psicológico, interrogándole sobre varias cosas. Trayendo de vuelta a la peliplata al presente al escuchar el zumbido de nuestras voces en sus oídos, quien pronto tuvo de vuelta a la Zanseiken entre sus manos y pronuncio:

- ¡Kyuyokon!

Emanando una gran parte de su energía demoniaca sobre su arma, y re-dirigiéndola hacia quien fuese su profesor hasta hacía unos cuantos meses, creando una esfera de energía y encerrándolo en ella antes de que éste pudiese decir algo más. Absorbiendo la mayor entre nosotras por fin al ser que mantenía cautivo con la espada entre sus manos por unos segundos. Acercándose pronto a nosotras e interrogando:


- ¿Setsuna estas bien?

Confirmando su gemela menor tan solo con un asentamiento de cabeza, para enseguida pronunciar: -Sí, solo que no estoy segura de la visión que me mostro su hilo del destino… sin embargo lo has hecho bien, hermana. Antes de que la portadora de la Zanseiken, la guardase otra vez en su funda y escuchásemos:

-Ya terminamos aquí, ahora es tiempo de volver a casa— por parte de Setsuna.

-Quedémonos al menos por esta noche, así nos despedimos bien de Mei y los otros- Insistió su gemela mayor.

A lo que todas asentimos sin discutir mucho más.



~Narrador omnisciente~

Al mismo tiempo en algún lugar de la época antigua un hombre detenía su andar y caía al suelo de rodillas, al notar como un vacío se formaba en su pecho.


- ¡No puede ser, esto no puede estar pasando! ¡Mi brazo derecho, ¿me escuchas?!— Gritaba a los cuatro vientos, sin obtener respuesta alguna por parte de aquel, ni un murmullo, queja o maldición. Acto seguido de ello volver a vociferar: - ¡Malditas mitad demonio! ¡Ese mundo debió ser mío, a mi es a quien los humanos debieron idolatrar! — golpeando el suelo histéricamente a la vez que expulsaba una gran cantidad de energía demoníaca, repeliendo a cualquier ser o ente que se encontrase en los alrededores.



Pasados varios minutos en otro punto de la época antigua, no muy alejado de ahí otro hombre, aunque más joven se volvía a poner de pie con dificultad, para luego hacer unos cuantos pasos y acercarse a una fémina de baja estatura y cabellos rojizos cerezos, susurrando:


-Rion sama, despierte, por favor… de momento está a salvo, pero debemos movernos— zarandeándola levemente. -Su padre está cerca y no debemos permitir que la encuentre si es que usted no quiere aceptar el cuerpo de Towa - sama como su recipiente— Insistía el joven de cabellos castaños cortos.

-Mmm… Riku, ¿eres tú?

-Sí, señorita. Ahora vamos ayúdeme un poco que debemos movernos— Contestaba el joven de ojos color lavanda -en esos momentos. Sirviéndole de muleta humana a la pre-adolescente que lo acompañaba y asimismo ella a él, caminando ambos con lentitud.



~Narra Hayami~

Luego de un rato de haber regresado a la casa de los Higurashi y de habernos aseado en lo que se me dijo era un baño con agua caliente artificial, y de habernos cambiado de ropa, por fin había llegado la hora de explicarles la situación a los dueños de la casa e incluso a la pequeña Mei, así que una vez estuvimos todos en el comedor y luego de que nos contasen el cómo había salido el concierto finalmente, dijimos:


-Los reunimos aquí, porque deben saber que mañana regresaremos a casa con nuestras familias y es probable que no volvamos a verlos, así que queríamos agradecerles su ayuda y atenciones— En un tono calmado pero seguro, antes de ver como el rostro de la niña de la casa se llenaba de lágrimas y entonces ella decía:

-No quiero, no quiero que te vayas Towa neechan, ni ustedes tampoco Setsuna, Moroha y Hayami- chan— negando con la cabeza enterrada en las faldas de la peliplata mayor entre nosotras.

-Mei, quisimos que estuvieras presente porque eres una niña grande y queríamos que no nos extrañes— decía mi hermana acariciándole los cabellos con suavidad a la vez que la dejaba desahogarse. Antes de que Sota, la retirase con cuidado de donde estaba ubicada su pequeña hija y la abrazase, dejándola llorar todavía más fuerte contra su pecho, antes de que este propusiese:

-Mei, no creo que a tus hermanas les agrade que las despidas de esta forma, mejor ¿Por qué no haces una pijamada con ellas y ven algunas películas de terror? Sé que no son tus favoritas, pero seguro que junto a ellas no te da tanto miedo ¿verdad? — mirando directamente a los orbes de la niña.

Por ende, la pequeña de pijama rosa dijo: -está bien— secándose las lágrimas con sus puños y regalándonos una sonrisa a los presentes.

-Pero recuerda que mañana hay colegio, así que debes dormir temprano— dijeron tanto la señora Higurashi como Sota. A lo que Mei respondió haciendo un pequeño mohín y luego dijo: -Esta bien.

-Yo les preparare unos bocadillos para ello— dijeron tanto mamá Moe, -como me pidió llamarla la madre adoptiva de Towa, y la señora Higurashi a la vez como en coro.

-Por cierto, Moe- sensei sigue tocando espléndidamente el violín por lo que pude escuchar antes de tener que irnos del recital— comento Setsuna.

-Gracias— le respondió la menor de las mujeres con un leve sonrojo ante el alago de su alumna. Antes de irse con su suegra hacia la cocina de la casa. Y antes de que Mei saliera corriendo hacia su cuarto. Reaccionando nosotras a la vez y diciendo:

-Con su permiso— antes de salir corriendo tras la chiquilla; Luego de un rato de aquello, como a la media hora en la habitación de Mei mientras Towa y Setsuna mantenían a Mei, como en un sándwich dentro de un cómodo colchón enfundado en sabanas rosas y unas fuertes columnas que sostenían un dosel mientras que Moroha y yo nos habíamos acomodado en unos sillones a ambos lados de la cama.


- ¡Aaah, Towa neechan! –Se quejo Mei en un alarido al asustarse, luego de sentir, como la peliplata mayor le rozaba con su índice las costillas de su lado al ver la segunda desaparición de los chicos que habían ido a hacer la travesía aquel apartado museo de la película, -creyéndose que había sido atrapada por alguna de aquellas muñecas poseídas.

-Tranquila, Mei solo es una película— a la vez que le acariciaba los cabellos desde la espalda de la menor mientras que Setsuna tomaba unas palomitas del recipiente en las manos de la chiquilla.


Pasado un rato más, luego de que la dueña de la alcoba cayera dormida antes de la finalización de la película, la cuarto demonio que ya había cambiado de lugar con mi hermana mayor y acomodándose, como almohada para la chiquilla, cuando Towa apago la televisión y escuchamos a Moroha alegar:

-Nosotras hemos pasado por situaciones peores.

-Sera mejor descansar mientras se pueda— le siguió Setsuna.

-Iré a tomar un poco de aire, ustedes duerman— comento quien parecía una versión algunos años mayor de mi misma, salvo por el color distinto de sus orbes.

-Espera, necesito estirar las piernas— le dije, antes de que cerrara la puerta.


Moviéndonos por entre los pasillos de la morada, antes de encontrarnos a mamá Moe sirviéndose un vaso de agua en la cocina, quien dijo:

-Sabia que vendrías— a la mayor de entre nosotras.

-No podía dormir y Hayami quería estirar las piernas— explico.

-Entiendo— dijo, sirviendo otro par de vasos de agua a la vez que decía: -Es que quería darte esto— menciono, antes de dejar la jarra de cristal en el mesón de la cocina y entregarle un sobre, que había sacado de entre sus vestimentas. -Ábrelo, cuando lo necesites, pero cuando estés en casa— refiriéndose a la época antigua.

-Gracias— murmuramos, antes de beber el agua de un solo sorbo y de que mi hermana guardase lo que le habían tendido como obsequio.

-Ahora a descansar, que en unas horas más todos debemos comenzar el día— despidiéndose así de nosotras por esa noche.


Luego de que amaneciera y de más, todos nos reunimos a despedirnos en las cercanías del Árbol de las Edades

-llevan todo lo que les dimos— pronuncio Sota, asintiendo todas a la vez.

-Gracias por salvarnos— le siguió el sacerdote en un susurro cómplice mientras le dábamos un abrazo grupal a él solamente.

- ¡Ah, voy tarde para la escuela! — se le escucho decir a Mei, saliendo a toda prisa y volviendo a gritar: -Hasta que nos volvamos a ver, hermanas— despidiéndose con la mano mientras su figura se perdía escaleras abajo.

Terminando de despedirnos de los demás, antes de volver hacer absorbidas por el árbol y de regresar hacia nuestro hogar, en un viaje turbulento, a causa de los demonios que había en el camino, quienes decían:

-No hemos dejado pasar al Rey Bestia Kirinmaru, hemos evitado de momento la Era degenerada, pero les toca a ustedes restablecer el orden, Yashahimes.


Volviendo al portal de este mundo con el otro, encontrándonos con un panorama nada alentador puesto que el cielo se encontraba todavía en un tono violáceo, aunque extrañamente azulado a su vez y en el suelo había varios huesos de demonios desperdigados por ahí, a tan solo unos cuantos metros y otros tantos inconscientes, aunque severamente heridos, sin embargo vivos todavía; además de varios tramos de tierra fracturada, cuando nuestra prima olio un rastro débil del aroma de sus padres, -entretanto olor a sangre demoníaca, diciendo:


-Algo ha pasado aquí, porque puedo sentir el ligero aroma de mamá y papá.

-Sigámoslo entonces- propuso Setsuna, antes de que todas empezáramos a correr siguiendo aquella pista.

Al cabo de un rato en un terreno alejado al fin nos encontramos con los mayores, y algo que no esperábamos un Riku arrodillado inmóvil, ya que Kirinmaru mantenía su arma atrapada contra el suelo con su pie derecho mientras mantenía sujeta a Rion con su mano izquierda y cargada, cual saco de papas, a la vez que los mayores le rodeaban. Alcanzando todas a escuchar:


- ¡Si quieren que el mundo siga como lo conocen, tú, Yashahime ríndete! — señalando a Towa directamente.

- ¡Eso jamás pasara! – Rodeando Moroha, Setsuna y yo a la mayor de nosotras, viendo como Riku era pateado en nuestra dirección y el rizado mayor decía: - ¡Quédense con esta basura, ya no me sirve!

Antes de que el joven de cabellos cortos se pusiera de pie otra vez con dificultad, aunque tosiendo y dijera: - ¡Ya se lo he dicho, estoy más que dispuesto a morir, si es por Towa, no dudare en dar esta falsa vida mía! – volviendo a arremeter contra el Yokai mayor con la espada que había tomado prestada de la joven que aquel cargaba, esquivándolo aquel e impulsándose con la hoja de aquella arma. Antes de que Inuyasha los apartase con un Kaze no Kizu mientras el rostro de Towa se teñía de un color rojo ante las palabras del joven; No obstante, el ataque del portador de Tessaiga fallo, escuchándosele a nuestro oponente decir:


- ¡No interfieran! — Expulsando una gran ráfaga de energía oscura a su alrededor, por ende, haciéndonos reaccionar de un modo rápido a todos. Apenas llegando a cubrirnos todos con la Tessaiga no Saya de Inuyasha.

-Eso estuvo cerca— comento Miroku – sama.

Llevándonos a decir: -consíganos tiempo, nosotras nos ocuparemos de terminar con esto. Recordándole al mitad demonio:

-Oye, querida entrégale aquello a la niña mientras yo mantengo esto aquí— a su esposa y la madre de su hija. Por consiguiente, haciendo que la sacerdotisa se le acercara y tomara Kikujumonji, para cumplir con lo pedido.

-Esto es…— Al tomar la mayor de nosotras entre sus manos, lo que le tendían.

-Una espada que puedes usar sin riesgos— completo su gemela.

-Pero Rion pidió que…

-Ya hasta usted debe saber lo que eso implica, y no es algo que Rion- sama desee que pase— debatió Riku cortándole lo que iba a decir.

-Esta bien— atino a decir mientras le devolvía la otra al joven.

- ¡Terminemos con esto de una vez! — dijimos todos a la vez, como en coro mientras el mitad bestia de vestimentas rojizas quitaba nuestra protección. A la vez que los Hiraikotsus eran lanzados por la señora Sango y el joven Hisui, seguidos de un doble ataque de flechas sagradas por parte de Moroha y su madre, antes de que nuestras espadas se uniesen a la pelea con un Azote de Golondrinas de Setsuna, un corte limpio de la Kikujumonji de Towa y mi Kurai Mure, los cuales fueron esquivados, uno tras otro sin esfuerzo. Llegándose a escuchar:


- ¡Ustedes son muy lentos!

A la vez que veíamos, como Rion abría sus parpados otra vez y decía:

-Hagan lo que tengan que hacer- con la clara intención de que si era necesario el que ella sacrificara su falsa existencia estaba dispuesta.

- ¡Towa- sama, desháganse de mí y lo debilitaran más! - se escuchó, casi como en una súplica a la otra peliplata por parte del que alguna vez fuera el cuerno de nuestro oponente

- ¡Setsuna, corta sus hilos! - demando la nombrada antes a su gemela.

- ¡Necesito lo distraigan! – pidió entre alaridos, aunque ya todos los presentes estábamos hablando de aquella forma.

- ¡Kongōsōha! - pronunciaba en esos momentos el peliplata mayor ahí presente, lanzando una ráfaga de diamantes contra aquel mientras la portadora de la Yukari No Tachikiri veía por fin los hilos del destino y decía:

- ¡Son muchísimos, no sé si pueda!

- ¡Recuerda que su mayor obsesión es conmigo, así que córtalos! - le animo Rion. Viendo todos, como la Tachikiri era movida en varias direcciones por su portadora, desatando varios recuerdos de la pelirroja cerezo con quien era su progenitor -aunque solo yo fuera capaz de sentirlo. Entretanto todos éramos admiradores silenciosos de cómo se retorcían padre e hija.


Al cabo de varios minutos, los cuales parecieron una eternidad para todos nosotros, se escuchó: - ¡Termine! – a la vez que podíamos ver el cuerpo de Rion inerte en el suelo y al volver la mirada sobre su padre la vista de una gran mariposa de los sueños, teñida en tinieblas mientras el Rey de las Tierras del Este, se mantenía en pie con dificultad diciendo:


- ¡Me las pagarán, todos juro que me las pagarán! - empezando a expandir un campo de energía demoniaca a su alrededor aún más grande que el anterior, dejando un profundo hueco en el suelo, antes de que escuchásemos:

- ¡Por favor, princesa mátame y haz que el mundo en el que vivió mi ama no se acabe! - en una súplica desesperada por parte de Riku a mi hermana mayor mientras nuestros orbes bailaban de un lado hacia el otro, buscando a cada uno de nuestros aliados, luego de aquella medida desesperada por parte del rizado.

-P… pe… ro yo…

Llegamos a escuchar apenas, los que estábamos más cerca y veíamos, como por un momento sus piernas y manos le temblaban.

- ¡Ja, ja, ja, eres patética niña! - Se le escucho burlarse al padre de la pelirroja de ojos azules


Volviendo a arremeter casi todos con nuestros mejores ataques, siendo el Bakuryūha, por parte del tío, tratando de mantener a raya una vez más la energía maligna de aquel, cuando se mezclaron con la propia del mitad demonio y la del Rey Bestia de las Tierras del Este, utilizando la unión de ambas, originando un poderoso torbellino de energía demoníaca, para así intentar destrozarlo. Repelido casi instantáneamente, pero sin esperarse aquel que el Hiraikotsu portado por Hisui, estuviese detrás absorbiendo lo que pudiese de aquella poderosa energía. El cual, a su vez, se tragaba y destrozaba el doble ataque de flechas sagradas que había sido lanzado en su contra.


- ¡No, no puedo! - decía Towa de rodillas contra el piso mientras derramaba lágrimas.

- ¡Te daré una razón! - se escuchó vociferar a Kirinmaru, quien ahora se encontraba tras Riku y mantenía la hoja de espada sobre la garganta del más joven.


Logrando que el rostro de Towa se desfigurara de terror por un breve momento, y dejándome a mi escuchar los latidos acelerados de su corazón y sus dudas, las cuales eran: “No, no puedo, no soy tan fuerte ¿Y qué pasa si ni con eso muere? Habré perdido a Riku en vano”


Mientras el resto de los presentes parecía no existir a nuestro alrededor salvo por Kirinmaru y su rehén. Así que en un abrir y cerrar de ojos suspiré y posicionándome delante de mi hermana mayor le dije:


- ¿Acaso crees que lo dejara vivir si tú te rindes ante él? No seas ingenua y mátalos de una vez- con un tono frio y serio a pesar de estar en punta de pies. Reaccionando ella con una mirada aun más de terror que la anterior, a la vez que hacia crecer la hoja de la Kikujumonji mientras a su vez tomaba prestada mi Selladora de almas y atravesaba a Riku y Kirinmaru con la primera, para luego con la segunda emitir un grito y decir:

- ¡Tamashī no sekka! – Dejando a la vista de todos los presentes, las runas de aquella arma sin hoja, la cual pronto comenzó a aparecer, cuando aquel filo hizo contacto con los cuerpos de sus víctimas; con las palabras “Petrificación” y “Sello”. Por consiguiente, la petrificación de sus cuerpos, a la vez que pasada la petrificación, sellaba las habilidades de aquellos “hombres”, del mismo modo que los exponía al ataque de la Canalizadora de esencias, con la técnica del Kurai mure. Mientras que en mi hermana una furia inusitada crecía, dejando ver como sus cabellos crecían mientras sus orejas se volvían más puntiagudas y la marca de luna creciente de color morado se dibujaba, tan igual a la de padre y la abuela, además de los patrones irregulares de color magenta en cada mejilla idénticas a las marcas de su gemela en su forma demoníaca; mientras que las pupilas de sus ojos se tornaron rasgadas, su esclerótica se mantuvo de color blanco y sus colmillos se pronunciaron más, al punto de no poder mantenerlos en el interior de su boca a la vez que lloraba y decía:


-Ri… Ri… ku, l… lo sien… to- Entre lágrimas.

- ¡Kurai mure! – Exclame, al ver aquella transformación y sentir el sufrimiento de mi familiar en mi propia carne; expulsando una fuerte oleada de mi energía demoniaca -de un color morado intenso, el cual asemejaba al revoloteo de un racimo de mariposas, alcanzando los abdómenes del rehén y mi enemigo, y dejándoles una quemadura a cada uno debajo sus vestimentas, como prueba de mis acertamientos, los cuales tenían una marca de mariposa en la zona afectada, quebrandose en infinitos granitos de roca luego de eso. Acto seguido de ello, mi hermana mayor se fue hacia atrás levemente, soltando ambas armas, las cuales hicieron un eco sordo al caer y luego ella de rodillas diciendo:

-L… lo sien… to-mientras para nosotras el tiempo volvía a correr mientras los otros se acercaban a donde estábamos diciendo:


-Lo han hecho bien- por parte de Hisui, Inuyasha, Kohaku y Miroku.

-Setsuna, por favor recoge nuestras armas- demande, luego de haberme acercado a la otra peliplata, y de haberla rodeado con mis brazos susurrándole: -Ya paso, hermana, ya todo termino- dejando caer yo también unas cuantas lagrimas ante lo ocurrido.

-De acuerdo- Dijo la gemela menor mientras veíamos, como nuestra hermana mayor, se desarmaba en mi regazo, ya que habíamos caído sentadas, luego de la derrota de Kirinmaru. Cuando de pronto aquella gran mariposa oscura que había estado tras el Señor de las Tierras del Este, batió sus alas, cubriendo más la zona de oscuridad, por ende, Setsuna, Moroha, la tía Kagome y la señora Sango dijeron:

- ¡Nosotras nos ocupamos, cuiden de Towa! - a mí y a los hombres.

Posicionándose alrededor de aquel ser volador todas listas para atacar ante el próximo aleteo, que no tardo en llegar usando el tío la Tessaiga no Saya otra vez y cubriéndonos mientras que su esposa e hija, y la señora Sango atacaban distrayendo al insecto volador mientras Setsuna la cortaba con la Yukari No Tachikiri terminando el combate al fin.




Al cabo de un rato, llegamos otra vez a la aldea de la señora Kaede que en ese momento estaba vacía y algo destruida y dijimos:


-Nosotras nos vamos a ver a tosan y kasan que Towa nos necesita a todos- despidiéndonos así de todos.

-De acuerdo, más tarde procurare ir a verlas, o quizás mañana- Nos informó Moroha.

-Gracias.

Aunque grande fue nuestra sorpresa al encontrar a tosan y kasan de pie en y apoyados contra el árbol esperándonos, más sin embargo al vernos corrieron hacia nosotros interrogando:

- ¿Qué paso?



Así que cuando todos se marcharon a sus respectivos hogares, o funciones fue que decimos contestar a aquella interrogante previa y susurrar:

-Salvamos al mundo, pero a costa de una gran pérdida- susurramos con Setsuna en respuesta. -Luego les contaremos, por ahora neesan nos necesita- fundiéndonos los cinco en un gran abrazo grupal por fin, dejando tanto madre, como Setsuna y yo que nuestras lágrimas de alegría corrieran y se mezclasen con las que emanaba Towa, con sus sentimientos encontrados por todo lo que vivió antes, y lo que ocurría ahora. Escondiéndose ella en el pecho de padre, quien solo se limito a acariciarle los cabellos algunos minutos, sin mediar palabra.




Luego de un rato, cuando ya la noche había caído sobre la aldea y el resto del las zonas aledañas por fin pudimos escuchar ver a mi hermana mayor más tranquila, quien pronto dijo: -Iré a caminar un rato, necesito estar sola- con su tono de voz apagado, emprendiendo su camino sin rumbo fijo.


Así que apenas la perdimos de vista, por fin nuestros padres se sentaron uno al lado del otro y dijeron:

- ¿Qué fue lo que paso? - reiterando su duda anterior

-Lo que tenia que pasar. Rion, Riku y Kirinmaru ya no existen en este plano…- conteste, siendo interrumpida por la gemela menor, quien revelo:

-Pero lo que no previmos es que Towa y Riku sentían algo el uno por el otro.

- ¡Oh, mi pobre niña! - escuchamos exclamo madre, aun cuando se había cubierto la boca con sus manos ante la sorpresa.


~Narrador omnisciente~

Entre tanto a varios pasos de ahí, aunque más lejos una peliplata se movía mirando al cielo y pensaba: “¿Sera que nuestra historia pudo tener un mejor final? ¿Será que hubiésemos podido tener algo más?” cuando de un momento a otro logro recordar.

- ¿Qué habrá sido lo que mamá Moe me pidió guardará? - llevando sus manos a los bolsillos de su pantalón, buscando aquel sobre de color beige de tamaño mediano, el cual apretaba entre sus vestimentas, sacandolo con dificultad de ahí y rasgándolo, lo más cuidadosamente posible, encontrando en su interior otro sobre más pequeño con el nombre de Towa, así como una pequeña caja aterciopelada de color borgoña, la cual procedió a abrir, encontrándose en ella un pequeño alicate e hilo de tanza. -No me digas qué…

Dijo dejando la frase al aire y pronto rasgando aquel sobre de color blanco también, encontrando una carta dentro de éste, la cual decía:

«Querida Towa:

Sé bien que en estos momentos, no has de estar pasándolo bien aunque no nos lo hayas dicho se notaba, cuando preguntaron por aquel cometa que algo malo estaba pasando, y que pasarían cosas difíciles, así que decidí mejor escribirte unas cuantas lineas, ya que no estaré ahí para consolarte, si algo malo paso.


Espero mi sorpresa te anime un poco, y ayude a encontrar esa paz que se necesitas en estos instantes. Nunca olvides que te amamos con todo el corazón, aunque no lo hayas dicho muy seguido con palabras.

Higurashi Moe »

Comenzando a correr, buscando los arboles de manzanas en aquel camino. Dejando que la noche transcurriera, como agua entre sus dedos. Consiguiendo el resto de los materiales que necesitaba para su proyecto, durante la misma.



Llegando a la aldea con el alba y diciendo:


- ¡Familia traje el desayuno, pero hagan lo que hagan no tiren las semillas, solo dénmelas! – en un grito, despertando a sus padres con aquello, quienes dormían bajo la copa de un árbol, siendo la fémina mayor, quien se ruborizase ante ese hecho y preguntase:

- ¿Estas mejor, hija?

-Eso no es algo que pueda responder ahora, más sin embargo estoy en proceso dé, solo háganme ese favor- a la vez que dejaba en el suelo la chaqueta de su antiguo uniforme de la escuela abierta y mostraba al menos unas ocho o diez manzanas en ella.

Siendo esta vez el padre quien tomase el habla y dijese: -las ayudare- tomando la “cesta” y tirando las manzanas al cielo, para enseguida con un rápido movimiento de su espada dejar cortadas las manzanas en pequeñas piezas, y con las semillas intactas cayendo, como si fuesen gotas de lluvia. Para enseguida volver a emitir palabra: -Despierta a tus hermanas y luego nos cuentas de que se trata esto.


Más, sin embargo, pronto las otras dos jóvenes salieron de la pequeña morada en la aldea y dijeron:

- ¿Qué pasa? - al menos hasta que a la joven de cabellos plata y ojos dorados se le cruzo una idea por la mente y dijo:

-Abriste el regalo de mamá Moe y entendiste el porqué de aquel pedido.

-No sé si lo entendí, pero sé que a Riku le haría feliz, creo- dijo la peliplata mayor levemente sonrojada, aunque había pasado una noche desastrosa y lo hinchado de sus orbes era el fiel reflejo de aquello, no obstante, pudieron escuchar un leve gruñido por parte del mayor.

-No gruña Sesshomaru – sama, deje a nuestra hija desahogarse- le pidió su esposa ante ello.



Al cabo de un rato, luego de que desayunaran y de que sus padres y hermanas se aseguraran de que Towa durmiese unas cuentas horas. Una vez que el Sol se encontraba en lo más alto y que pudo ver como la gente iba llegando a la aldea. Higurashi Towa se interno en el bosque y bajo la copa de un árbol inicio aquel proyecto con extremo cuidado y cariño, luego de haber lavado de igual manera el material más delicado de todos. Logrando un sutil agujero en aquellas semillas, una a una. A la vez que decía:


-Espero que te guste mi presente donde quiera que estes.

Así que, con el pasar de las horas y la vida, la peliplata que alguna vez vivió en la era moderna, consiguió terminar aquel delicado pero bello presente, dejando lucir sobre su cuello un rustico collar de semillas de manzana, susurrando:


-Este será mi homenaje para ti, Riku— dejando caer unas cuantas lagrimas de sus orbes, las cuales algunas se escurrieron hasta tocar el collar, dejándole ver una ilusión del joven que dijo: -Mi princesa, mi corazón de manzana no llores— dibujándole una leve sonrisa a la joven.


1 Mars 2022 20:11:04 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

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