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"Mi dulce niño". JungKook, un ángel raptado a manos de un vampiro, convive entre los de sangre demoníaca, manipulado constantemente por TaeHyung, su señor, un vampiro; quien comienza a tener inexplicablemente sentimientos hacia el dócil ángel a quien alguna vez trató de matar.


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☽† 𝕰𝖕𝖎𝖘𝖔𝖉𝖎𝖔 1: Esperanza †☾




La extraña sensación opresora sobre su pecho hizo que apretase sus ojos fuertemente, privándose de ver tal escena denigrante y salvaje.

Los latidos de su corazón se aceleraron, esto al percibir el frívolo aroma de la sangre. Sus instintos suplicaban a cada célula suya que se interpusiese en la desgarradora escena provocada por su amo, su señor. Sin embargo, el conocimiento de saber que poseía la Santa Trinidad impedía cada una de sus acciones.

JungKook apretó sus manos frunciendo las cejas, horrorizado; se sobresaltó al sentir una diminuta gota de sangre sobre su mejilla carmesí, abrió lentamente los ojos y notó cómo su amo golpeaba al anciano una y otra vez.

El Santuario Impío estaba ubicado "bajo tierra", en la segunda sección del Infierno. Era un ambiente cargado de energías negativas, adornado con antorchas y objetos de oro, con muchas figuras ancestrales veneradas por los oscuros; en medio de aquel cuarto de tortura estaba una gran camilla, lugar en donde se posaba el cuerpo para las torturas próximas que se avecinaban.

Sería una ofensa a Dios negar que JungKook nunca estuvo allí, sobre aquella camilla, con aquellos bisturís cortando su piel, o con los recipientes que debía llenar con su sangre, que serviría de alimento a los vampiros de clase baja.

Eran tiempos inmemorables.

Tragó saliva cuando observó a TaeHyung alejarse frustrado de aquel anciano. Sabía lo que ocurriría.

—¡Mierda! —exclamó TaeHyung, quien tiró algunos objetos de tortura con su mano.

El ruido inesperado hizo que los presentes se sobresaltaran.

—¡Jamás te daré la ubicación de Son-chael! —gritó decidido el anciano, quien se encontraba bajo las correas de cuero, aprisionado y malherido. La sangre que escurría de su cuerpo comenzaba a coagularse. Aquel anciano no tardó en caer desmallado.

TaeHyung, rehusándose a lo expresado, miró a JungKook y lo tomó del brazo con agresividad, observó a través de las pupilas contrarias miedo y negación, actitudes poco aprobadas o entendibles por su ser. Acercó a JungKook al anciano y lo soltó con ímpetu; JungKook se golpeó el hombro contra el borde del cemento de la camilla.

Con duda JungKook giró hacia atrás y observó a TaeHyung con una furia que desprendía terror en cualquiera que lo viese en ese estado.

—Mi señor... —dijo JungKook con la voz aguda y temerosa.

—Mátalo —demandó el de ojos celestes, TaeHyung. El aludido miró con soberbia y burla al anciano—. Quítale su aliento de vida.

Todos los seres vivos existentes poseían un "aliento de vida", más conocido como espíritu o alma por los humanos. Lo que JungKook descubrió hace solo un par de años era que podía arrebatar y otorgar el aliento de vida por corto tiempo.

Una habilidad que a él mismo le daba escalofríos.

Al cumplir diecisiete años aquel don oculto cobró fuerza y poder. Sin embargo, pese a tratar de ocultar su habilidad de TaeHyung, su amo supo de su don.

JungKook negó con pavor, sintiendo la adrenalina recorrer sus venas, tal que su piel se erizaba y se enfriaba a grados inciertos. El sudor frío bajaba por su sien. Sus ojos se nublaban ante las desobedientes lágrimas de la impotencia.

—¿Cómo? —inquirió su Señor, quien mantenía una sonrisa ladina llena de sarcasmo y rabia. Un enojo que quería desahogar en la piel de aquel puro ángel al cual repudiaba.

TaeHyung tomó del cuello a JungKook y apretó el mismo con fuerza y diversión al verlo sufrir.

—¿Prefieres sufrir que usar tus poderes? —interrogó mirándolo fijamente, usando sus habilidades vampíricas, la cual permitían infringir daño de dolor mental. TaeHyung podía controlar la mente a como plazca.

—Es contra las reglas —respondió entrecortado.

TaeHyung lo soltó, frustrado con el comportamiento altanero del ángel. JungKook, por otro lado, cayó al suelo de rodillas, con la respiración agitada y mucho dolor en su pecho y cuerpo. La Santa trinidad impedía que huyese de su amo, asimismo, tampoco debía desobedecerlo, o sino, un ardor atosigante y consumador envolvía su corazón.

JungKook tocó lentamente su pecho, sobando aquella parte con su mano derecha, tratando de apaciguar el dolor que lo cegaba de esperanza.

El rey de los oscuros, TaeHyung, tomó de los cabellos a JungKook e hizo que lo viese a los ojos, y en ellos solo mostraba odio y repulsión.

—¿Crees que por ser un ángel no puedo matarte? ¡¿Eh?! —preguntó TaeHyung.

JungKook al ver los ojos áridos de compasión o piedad por parte de TaeHyung, suplicó piedad silenciosamente; sus ojos se nublaron viendo una imagen borrosa de su amo, sintiendo la calidez de sus lágrimas recorriendo sus mejillas. Las motas de lágrimas colisionaron contra el suelo, la cual estaba empapada de sangre.

—Llévenlo al Hallux —demandó el rey de los oscuros sin titubeos. Soltó a JungKook y dejó a sus subordinados la labor de enviarlo al Hallux, una cárcel en donde solo las almas más rebeldes y malignas iban.

JungKook cerró los ojos y respiró profundo. Era consciente que si lo volvía a desobedecer podría darle una condena más larga y más cruel. En el Infierno, no existía limitación para lo vil, creer que ello era lo más espantoso que podrían hacerte era un engaño nefasto.

—Mi rey —dijo una sirvienta del mismo—. Si volvemos a llevarlo al Hallux, probablemente, JungKook morirá; apenas han pasado dos días desde que retiramos a JungKook del Hallux, necesita energía positiva si quiere...

TaeHyung le mostró su mano y la cerró en un puño. El cuerpo de la sirvienta explotó al compás de los movimientos de la mano del rey.

—Como ordené, llévenlo al Hallux —dijo limpiando su rostro con un pañuelo blanco con un bordeado lila.

—¡Sí mi señor! —acataron los soldados que sostenían a JungKook del brazo.

JungKook observó horrorizado los restos de "carne" en el suelo, la sangre esparcida por todo el Santuario impío, incluso él estaba manchado con sus restos.

El rey de los oscuros dio media vuelta y se percató de la mirada embargada de odio y rencor del ángel. TaeHyung sonrió y se acercó a JungKook con malicia.

—Dime, ¿aún crees que puedes "rescatarme de la oscuridad"? —inquirió TaeHyung con un tono burlón—. ¿Eh? Te veo muy callado hoy. —Golpeó el rostro angelical de JungKook con pequeñas y suaves palmadas sobre su mejilla—. Ya no hay esperanza para mí.

Esas palabras hicieron que JungKook retomara su fe en él.

Su mirada cambió a una de pena y misericordia.

—Sé que hay bondad en ti, TaeHyung, te salvaré de la oscuridad y vivirás una vida llena de placer y felicidad en un mundo en donde no tengas la necesidad de matar para saciar tu sed de justicia —habló JungKook.

—¿Eso crees? —cuestionó TaeHyung perplejo de lo que escuchaba.

—Lo veo muy claro, muy en lo profundo de tu alma, hay fe. Tienes fe. TaeHyung, estás buscando ayuda y te ayudaré. Saciaré tu sed de venganza, lo prometo.

El susodicho lo miró con el ceño fruncido e incrédulo de lo que oía.

—Dime, JungKook, ángel agraciado por los dones divinos —promulgó TaeHyung retirando su mano del rostro del menor—, ¡¿de dónde mierda te inventas esas idioteces?! ¡Soy oscuridad! Carezco de empatía desde mi nacimiento, fui concebido por una aberración angelical y un demonio. Fui criado en el Infierno. Si quieres salvarme de esa oscuridad que hablas, deberás matarme, y sé que no puedes hacerlo.

—Yo creo en ti —dijo firme JungKook.

El rey de los oscuros se alejó un par de pasos y sus iris brillaron en un tono índigo, provocando que JungKook entrara en un fugaz sueño de sus peores pesadillas. Una tortura silenciosa y rápida. Así debía ejecutarse, eso era el placer.

—¿Aún... crees en mí? —inquirió esperando oír una respuesta negativa. Pero la perseverancia y la fuerza de voluntad del menor aún seguían vigentes.

—Lo haré siempre, mi señor.

TaeHyung quería algo de JungKook; y eso era que cambiase de opinión, que lo odiase, que al fin se rindiese y se subyugase a la oscuridad latente en él. ¿Acaso JungKook no veía que era oscuridad? ¿O era TaeHyung quien no veía su bondad?

—Me enfermas —vociferó hastío—. Llévenselo, y encárguense de no darle de comer.

Los soldados asintieron y se retiraron del Santuario Impío, junto a JungKook.

—Eres un idiota, lo sabes ¿verdad? —preguntó un soldado con voz burlesca.

—Al parecer le gusta que lo maltraten y torturen, ¡¿cómo se te ocurre hacerle frente al rey?! ¡¿Querías que nos maten a nosotros también?! ¡¿Eh?! ¡A la próxima seré yo quien te cosa la boca! —exclamó el otro soldado, histérico y asustado, con el corazón acelerado y el sudor sobre su piel.

—No le hagas caso Absidius, ¿acaso no te das cuenta? —le respondió calmo Patrick, el soldado de la calamidad y la desesperación, más conocido como el teniente general del ejército del Rey de los oscuros.

—¿Cuenta de qué? —preguntó Absidius, sargento, rango bajo, sin embargo, leal a Patrick.

—Oí el rumor, de la diosa del destino, que JungKook se aferrará a la oscuridad y creará la destrucción de la esperanza de los mortales —susurró entre risas macabras, esperando la reacción del ángel.

JungKook se detuvo, haciendo que ambos se mirasen confundidos. JungKook era alguien quien acataba cualquier castigo que se le imponía, no hacía escándalos ni forcejeos.

—¡¿Por qué te detienes?! ¡¡Aún no llegamos a nuestro destino!! ¡¿Acaso quieres que te rompa las piernas para que realmente no puedas caminar?! ¡¡¿Eh?!! —gritó Absidius, un demonio impulsivo y colérico.

—¿Diosa del destino? —inquirió JungKook haciendo que su piel ardiese por las llamas sagradas de su don.

Los soldados lo soltaron inmediatamente al sentir cómo su esencia se destruía exponencialmente.

—Las diosas no existen —vociferó JungKook, caminando por su cuenta hacia su celda—. La esperanza es algo que ni Dios mismo puede quitar, es lo único, en el universo, que no lo creó mi Padre —acotó.

—Así que sí hablas —entonó Patrick, un demonio.

—He hablado toda mi vida —contestó con desinterés JungKook.

—No, no, no, no, no; tú solo has hablado con nuestro rey. Jamás, hasta ahora, has hablado con alguno de nosotros, los de sangre oscura —dijo acercándose al ángel.

—Ah, sí, tienes razón Patrick, él se cree superior a nosotros, ¡mejor! Nos mira con desprecio y repulsión, al único que mira con pasión es a ¡nuestro rey!

Para los demonios la amabilidad no existía, era por ello que, al ver algún acto de bondad, lo llamaban "acto pasional".

Los oscuros creían que la amabilidad solo era brindada a la persona o ser con quien sintieses deseos sexuales.

—En eso tienes razón Absidius, al único que mira con pasión es al rey TaeHyung.

—¿Será porque es su verdugo?

—¿O porque siente deseos sexuales hacia él? —inquirió Patrick sonriente.



3 Février 2022 12:56:25 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Universo de Abominación Divina
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Un universo en donde los ángeles, demonios y otras clases de especies habitan entre los seres humanos y sus propios reinos. Un universo lleno de magia y misterios. Un universo en donde la fina línea que divide estas dimensiones es voluble. En savoir plus Universo de Abominación Divina.