axel-melgarejo1625109491 Axel Melgarejo

En 1961 se llevó a cabo la secreta operación militar clasificada: “Operación Cuento de Hadas” donde un grupo de soldados veteranos de la guerra de Corea que se encontraban bajo el mando del agente de la C.I.A Darryl Koelstein se dirigieron a los espesos bosques de Viena buscando una base secreta soviética y nunca se volvió a saber nada de ellos. Fueron al bosque esperando encontrar bases soviéticas y enemigos humanos, pero lo que aguardaba en el interior de ese frondoso bosque verde donde las aves no cantan y el silencio es insoportable, no era humano y sus crueles risas demostraban que tampoco deseaban que los humanos estuviesen en su hogar porque nadie, ni siquiera los mismos Austriacos, quería acercarse al bosque maldito donde los soldados solo encontrarían la muerte a manos de las risueñas criaturas del Bosque Silencioso.


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#Los-60 #Monstruos-invisibles #soldados
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PROLOGO: EL BOSQUE MISTERIOSO

El viento movía los arboles de aquel hermoso bosque verde, el césped, los helechos, los pinos y las flores también se movían por la fresca brisa casi primaveral. Y a pesar de verse tan vivo aquel frondoso lugar de todos modos no había señales de vida en las cercanías. Las aves no cantaban, los animales no se acercaban a dicho lugar y el silencio era tal que aquel pobre muchacho, que se movía por los bosques, no pudo evitarlo y prendió su radio para oír algo de música. Chuck Berry cantaba de un modo distorsionado “Johnny B Goode”.

Siendo las únicas dos personas que estaban en ese solitario bosque, estaban buscando una ubicación en específico. Los soldados de marina Billy Horner y su compañero Dan Yornstein se movían con calma por aquel espeso bosque de Viena donde algunas personas decían que se podía ver movimientos extraños u oír sonido de risas que parecían provenir del mismísimo viento.

Billy, un soldado de tez negra con el cabello casi rapado, miraba a todos lados esperando oír algún sonido de animal o algo, cualquier cosa que dijera si se acercaban a su objetivo o no, sin embargo la radio le impedía escuchar por lo que le pidió a Yornstein:

- ¡Oye Dan, apaga esa radio! ¡Nos distraes y podrías alertar nuestra presencia a los objetivos principales!

- ¡Si, señor, lo siento señor!- le respondió Dan, un muchacho de tez blanca con una nariz grande y rostro casi de ratón- ahora la apago

Apagó la radio y añadió:

- Es que el silencio me puso incomodo

- Suele suceder. Creo que es casi instintivo para nosotros el tener que oír algo, solo para corroborar que estamos vivos y nuestros oídos siguen funcionando como siempre- le contestó Horner mirando con detenimiento las copas de los arboles

Tras un rato de caminata, notó que definitivamente no había ningún animal por la zona, con excepción de ellos dos, no se encontraba ningún tipo vida pensante. Solo la flora, pero no la fauna, Horner sacó su radio e intentó comunicarse diciendo:

- Atención base. Aquí boy scout uno, repito aquí boy scout uno, encontramos el campamento, cambio

La radio no daba señales de ser contestada, aquello les incomodó a ambos debido a la estática que se oía, el movimiento de las plantas también les inquietaba demasiado. Sujetando la radio volvió a repetir:

- Base, aquí boy scout uno, repito, aquí boy scout uno. Encontramos el campamento ¿Me copia base?

La estática continúo haciendo que Horner se volviese más nervioso todavía.

- ¡Maldita sea!- exclamó guardando su comunicador- al parecer hay una interferencia que está impidiendo la comunicación con la base

- Deberíamos volver- sugirió Yornstein mirando con temor los amenazadores arboles que los rodeaban- sabemos que es aquí, escribamos las coordenadas y nos retiramos

- Supongo que es una buena idea- se quejó Horner tomando un lápiz, comenzó a escribir las coordenadas cuando notó que los arbustos se movían con el viento… solo que no había viento- ¿Qué carajos?

Antes de saber que pasaba una flecha atravesó su cuello. La expresión de sorpresa y horror de Horner al tocar la flecha que le había atravesado la garganta, fue suficiente para que Yornstein tomara su arma y, gritando de horror, disparase a donde pudiese estar la amenaza. Horner cayó al suelo muriendo en ese momento, Yornstein disparó su M-16 sobre todas las plantas y helechos que veía. Continuó disparando hasta que su cargador se vació. Respirando agitado, notó que había destruido algunas plantas, dejado unos lindos agujeros en los troncos de los arboles, pero no parecía haberle dado a nada. Su respiración agitada era lo único que se oía. Repentinamente el viento volvió a soplar y con él también se oyeron unas risas, parecían ser femeninas, como si fuesen jovencitas divirtiéndose con algo… o alguien, posiblemente él. Aun sonaban esas risas cuando unas flechas atravesaron sus piernas obligándolo a caer. Las risas se oían más cerca mientras que Yornstein comenzaba a gritar. El viento se detuvo pero los arbustos seguían moviéndose. Los alaridos se oyeron con más fuerza hasta que estos se cortaron abruptamente y el silencio reinó otra vez en ese bosque donde las hojas junto a las plantas se movían, aunque no hubiese viento.

25 Janvier 2022 23:36:20 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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