weirdtae lilith 🔹

Puede que Yoongi estuviera bastante fuera de sí por culpa de un poco de hierba gatera pero, a forma de justificación, Hoseok era el responsable por dejarlo tanto tiempo solo.


Fanfiction Groupes/Chanteurs Déconseillé aux moins de 13 ans.

#smut #kpop #bts #hibridos #min-yoongi #jung-hoseok #sope #yoonseok
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gatito

Si le preguntaban a Hoseok cómo era vivir con un gatito, podía decir que estaba fascinado, porque amaba que Yoongi tuviera una cola tan esponjosa y esas orejitas peludas de color negro que siempre rosaba contra él cuando se subía a su regazo.

Sin embargo, a veces se ponía de lo más pesado al recibirlo en casa. Era un híbrido con un pésimo temperamento felino y él una persona demasiado blanda que perdía la cordura ante esa adorable cara con ese par de ojos castaños pequeñitos y esos bonitos gestos que hacía.

Podía admitir que YoonGi era adorable enojado; eso provocaba que molestarse fuera difícil, así que solo obedecía a sus demandas llenando su plato de comida y dejando que se sentara encima de sus piernas.

Era imposible no amarlo, incluso cuando llegaba del trabajo agotado y abría la puerta de ese gigante apartamento en donde vivían. Era cuestión de segundos para que se acercara, usando una enorme camisa y ropa interior.

A pesar de lucir indiferente, sabía que su pequeño hibrido estaba contento, pues lo conocía tanto que sabía que su cola moviéndose y sus puntiagudas orejas levantadas indicaban euforia, aun cuando apenas le sonriera. Luego rodaba los ojos cuando le reprochaba por un abrazo.

Normalmente solía decir:

—¿No me extrañaste, gatito?

Y YoonGi se aproximaba a él con lentitud, se colocaba en las puntas de sus pies y rosaba su mejilla con la suya. Se separaba, le sonreía y decía:

—Nop.

Entonces Hoseok le veía indignado, lo cogía por la cintura y lo abrazaba.

Todo se volvía algo cálido cuando ese bonito chico de piel pálida y orejas puntiagudas le abrazaba de vuelta mientras comenzaba a ronronear.

Sin embargo, cuando abrió la puerta ese día se topó con silencio.

Seulgi se había marchado hace un par de horas al terminar la limpieza, así que todo lo que a Yoongi le quedaba pendiente era jugar con sus bolas de estambre, dormir bajo los rayos solares que entraban por la ventana o ver televisión. Sin embargo, cuando faltaban menos de diez minutos para las siete de la tarde, el híbrido dejaba de hacer lo que sea que un gato podía hacer y se acercaba a la puerta, esperando por él.

Así que ese silencio fue preocupante en sobremanera.

—¿Gatito?

—¿Yoongi? —trató esta vez, dejando las llaves en uno de los muebles y acercándose a las escaleras.

Repitió el nombre de su mascota una vez más, pero el silencio seguía extendiéndose.

Recordando que amaba estar en la cama de su habitación, subió las escaleras. Giró la perilla.

—Oh, bebé —dijo, recuperando la calma cuando le vio en la cama.

Se veía realmente chiquito en el centro de la misma, como una bolita de nada en esa grandísima superficie de tela mullida y aroma a hierba de gato.

—¿Está pasando lo que creo que está pasando? —preguntó Hoseok sentándose en el colchón, viendo a su gatito de cerca, tratando de ocultar su sorpresa con una mueca molesta.

El chico abrió los ojos, estirando las manos por encima de su cabeza y las piernas a lo largo. Hoseok pudo ver parte de su estómago a causa de la tela de su camisa blanca levantándose, también vio su cola aprisionada entre su trasero y la cama y luego escuchó un largo gemido acompañado de una mirada relajada.

—¿Qué?

Cogió la bolsa de plástico que había a su lado, acercándola a su nariz mientras le veía con sorpresa, esa cosa olía a cientos de hierbas diferentes. Bien sabía que los gatos se volvían locos con la hierba gatera, pero parecía que el suyo había estado comiéndola por horas, pues estaba tan extraño que no evitó acercarse a él para rosarle la mejilla contra el pecho.

—Eres un drogadicto —dijo Hoseok, sin evitar reírse.

Yoongi literalmente ronroneó mientras se tallaba contra su camisa, tratando de esparcirle su olor. Cuando le cogió por la barbilla y levantó un poco su rostro para mirarlo, incluso notó que había algo de saliva en una de las comisuras de su boca.

El híbrido estaba perdido, incluso vio sus pupilas más dilatadas de lo normal. Y ese ronroneo se hizo un poco más fuerte.

—Ya te he dicho cientos de veces que la hierba gatera se usa con moderación. ¿Por qué hiciste eso?

—Es tu culpa —dijo Yoongi sentándose sobre la cama, esa cola negra moviéndose de un lado a otro con lentitud—. Tú la dejaste a mi alcance.

—¿En dónde estaba?

—Por ahí…

—YoonGi, la metí adentro de la alacena, atrás del frasco de los pepinillos porque sé cuánto te molesta su olor.

—Uhm.

—No estaba a tu alcance.

—Debías llevártela al trabajo si no querías que la alcanzara, Hobi.

Hoseok suspiró.

—Estaba en el tercer estante, muy alto. Incluso usé una escalera para subirla.

—Soy un gato —respondió el hibrido alzándose de hombros—. Sé escalar cosas.

—Pues claro que ahora sabes… pero no puedes bajar de los árboles del patio, ¿cierto?

—Los árboles son aterradores.

—Dijiste lo mismo de los pepinillos, por eso la escondí ahí.

Yoongi gimió en respuesta, dejándose caer sobre el colchón de espaldas.

Levantó los brazos a la altura de su rostro y los miró, intentando encontrarles algún sentido a sus manos pálidas y delgadas. Estaba fascinado, porque incluso se veían borrosas, como, en movimiento lento y colores cálidos. Rayos, tal vez estaba un poco excedido de hierba gatera.

No pudo hacer nada cuando sintió el peso de la cama hundirse a su lado, luego vio a Hobi mirando sus manos de la misma forma en que estaba haciendo.

—¿Qué vemos? —cuestionó el de cabello castaño, mirándolo con interés.

Yoongi movió sus deditos, diciendo en voz alta y sin poder cortar su sonrisa:

—Es que son diez.

—¿Qué?

—Sí, son diez y tengo pulgares. Bueno, con pulgares son diez, pero sin pulgares son ocho, ¿quieres ver?

—Ajá.

Bajó sus pulgares y luego miró a su derecha, para verlo alzando las cejas mientras fingía asombro.

—Ocho.

—Sí, ocho.

Solo pudo escuchar a su dueño reírse. No logró hacer nada más que cerrar los ojos, sin dejar de sonreír hacia él. Se sentía en el estado máximo de ensoñación, casi podía jurar que si no se movía demasiado y si su humano no estuviera oliendo a frituras y aromatizante de naranja podría quedarse dormido. En serio amaría quedarse dormido, pero… bueno, tenía un pequeño problema: Hoseok olía a todo eso. Ugh. No le gustaba, él prefería cuando no olía a nada y era un cuerpo cálido que podía abrazar y que masajeaba sus orejas. No cuando era una bomba de olores que se había pasado el día entero en un estudio de grabación.

No pudo hacer nada más que girar a la derecha y luego usar la fuerza de sus brazos y piernas para subirse al cuerpo del hombre, con la cabeza apoyada en su pecho y su peso entero sobre él.

Fue bueno no escuchar ningún quejido. Entonces, el mayor pasó las manos por la piel de su cintura, acariciándolo con cuidado. Yoongi trató de cerrar los ojos, pero estaba muriendo de asco por los aromas, así que luego de fruncir la nariz, no pudo hacer nada más que sentarse sobre las caderas de Hoseok.

Lo miró desde arriba, con sus diez dedos sobre el pecho de ese hombre que lo había comprado hace más de tres años.

—¿Qué pasa, Yoongi?

—Hueles feo.

—¿Oh, en serio? —Hobi olió su camisa. A causa de la cara que hizo, admitió que tenía razón—. Creo que iré a tomar una ducha.

—No.

El castaño le miró sin entender.

—Yo te la doy —dijo de forma descarada.

—¿Qué? Pero si tú odias el agua, bebé.

—Sí, sí. Deshazte de esto —dijo comenzando a desabotonar su camisa, impaciente.

Hoseok frunció el ceño, pero de alguna forma obedeció. Desabotonó su camisa, sabiendo que el chico encima de su cuerpo no le apartaba los ojos de encima, como el gato curioso con las pupilas dilatadas a causa de las drogas felinas que era.

Cuando se levantó un poquito para deshacerse de la prenda por completo, no tardó mucho en sentir esas pálidas manos acariciando su pecho. Luego YoonGi se inclinó un poco hacia adelante mientras que su nariz soltaba un remolino de aire en una de sus clavículas.

—Eres un humano muy sucio.

—Tengo muchas cosas que hacer.

—Yo también y sí me baño.

—¿Tú también? ¿Es agotador jugar con una bola de estambre?

—Sí, lo es. ¿Pero sabes qué es peor? Buscar rayos solares, debo pasarme por todas las ventanas y esperar la hora en que no sean tan intensos.

—Debe ser un tormento —dijo Hoseok en voz baja y sarcástica.

—Totalmente.

Hoseok apenas iba a sonreír cuando sintió una cálida y suave lengua contra la piel de su cuello. Solo pudo parpadear, sintiendo parte del cabello de YoonGi en la mejilla y sus manos hundiendo el colchón a sus lados.

No pudo evitar tensarse ante la sensación, era demasiado extraña. Se sentía bien, pero seguía siendo raro.

YoonGi y él solían besarse y uhm… otras cosas, pero no hacían tantas actividades de gatos juntos.

Siempre le daba su espacio cuando quería tomar el sol, le ignoraba cuando se entretenía trepando en los grandísimos muebles de la sala y fingía indiferencia mientras deslizaba entre sus manos bolas de estambre para entretenerse, porque si se ponía a analizarlo acababa con la oscura realidad de que había comprado a un híbrido.

No se acostumbraba a que YoonGi fuera un gato a su lado, que le tratara como si fuese un minino. Aun recordaba aquella vez que casi vomitó porque el híbrido cazó un pajarito del jardín y se lo regaló.

Pero, cuando el chico le dijo: “Solo relájate”, no pudo hacer más que obedecer, cerrando los ojos mientras sentía que lamía su cuello. Después, esa lengua rosada subió a su barbilla, delineando el contorno de su mandíbula mientras sentía esos colmillos puntiagudos en su piel.

Estaba bastante comprometido en el proceso, incluso hacía sonidos extraños, como gemidos, lo cual era irónico porque su gato no era tan raro como para excitarse por una cosa así. ¿O sí?

—Estás asustándome.

—¿Uhm? ¿Por qué? ¿No te gusta?

—Lo hace y creo que eso es el problema.

—¿Por qué sería un problema?

Hoseok suspiró, abriendo los ojos mientras sentía la lengua de Yoongi lamiendo un costado de su cuello. Una de sus manos estaba encima de su pecho, apoyando el peso de su cuerpo mientras que sus piernas se cerraban a ambos lados de su cadera, muy cerca de su entrepierna para el bien de ambos.

El hibrido se separó un poquito, mostrándole sus pequeños colmillos puntiagudos antes de chocar su nariz contra la suya con delicadeza, moviéndose ligeramente para que compartieran un pequeño rose.

—Eres un sucio, Hoseok, pero ya no más.

Luego de una corta mirada llena de profundidad, Yoongi bajó hasta su pecho, donde esa suave lengua volvió a acariciar su piel, dejándolo algo húmedo al tacto. Se detuvo en su clavícula derecha, mientras todavía sus manos le cogían por las costillas, su larga cola se movía de un lado a otro cada vez que seguía lamiendo.

—Yoongi, creo que ya es suficiente —dijo, llevando las manos a los costados de la cabeza del chico para que le mirara.

El hibrido levantó la vista, sus ojos pequeños y alargados fijándose en él por varios segundos mientras que su lengua recorría todo su labio inferior.

—No —murmuró.

—Lo es, créeme. De cualquier forma, terminaré tomando una ducha de verdad.

—Esto es una ducha de verdad.

—No para mí.

Ow —gimió YoonGi sentándose encima de su pelvis. Ese movimiento hizo que la piel de Hoseok se erizara.

El hibrido miró su rostro con interés, luego sonrió ligeramente y repitió el movimiento, sus manos se apoyaron en el pecho del hombre bajo él; movió sus caderas de atrás hacia adelante, colocando gran parte del peso de su cuerpo en sus piernas flexionadas.

—Yoongi —murmuró el mayor en advertencia.

—¿Uhm?

—Basta.

—Meow... —ronroneó, sus ojos castaños buscando los del hombre bajo su cuerpo.

—Lo digo en serio, e-esto no...

—¿No te gusta? Porque a mí sí.

—No... —dijo Hoseok y cuando vio que el menor hizo un puchero, sacando un poco el labio inferior mientras volvía a sentarse en su regazo, se apuró en añadir—. Quiero decir, sí me gusta, pero no cuando estás en este estado.

—¿Qué estado?

—¿Drogado con hierba gatera?

—N-no sé de qué estás hablando.

—Oh, vamos. Claro que sí, Yoongi. Lo sabes. Yo... Tú no estás pensando bien y quizá no quieres esto y...

—Hobi —interrumpió el híbrido inclinándose un poco hacia adelante, acercándose hasta que sus rostros estuvieron a escasos diez centímetros de distancia—. Siempre quiero esto, lo sabes. Yo... Fui hecho para esto.

—No me gusta tratarte de esta manera —respondió con sinceridad, casi derritiéndose ante el puchero que formó el hibrido de gato.

Yoongi suspiró, una mirada de Hoseok bastaba para que se controlara, siempre había sido así, nunca había podido evitar querer complacerlo, porque a pesar de la manera en que se comportaba, siempre le había resultado imposible no caer ante cualquier cosa que le pidiera hacer.

Él simplemente era un gatito muy obediente. Si el mayor no quería tocarlo, no lo obligaría, simplemente se sentiría muy triste y sus ojos se llenarían de lágrimas, porque quizá el catnip hacía que sus emociones se sintieran lo doble de intensas.

—Oh, gatito, no —murmuró el mayor con una voz que hacía que el corazoncito de YoonGi latiera más fuerte. Hoseok sonaba tan preocupado por él que no podía evitar sentirse tan amado… Era un poco extraño, pero YoonGi se entendía por sí mismo—. Solo quiero lo mejor para ti, siempre. No quiero lastimarte u obligarte a cualquier cosa que no quieras hacer, bebé. Nunca será mi intensión aprovecharme de ti, ¿sí? Simplemente estás un poco fuera de ti mismo por lo que has tomado y no quiero que creas que te estoy usando, porque jamás querré hacer eso.

Yoongi gruñó, claro que entendía sus razones, pero una parte de sí mismo estaba aburrido de que así fuera siempre, él quería a su dueño justo ahora y… mierda, sus pensamientos se acababan de contradecir entre sí, pero no había nada que pudiera hacer. Nada pudo impedir que metiera su mano al pantalón del mayor.

Hoseok le miró con atención, apretando la mandíbula mientras llevaba una mano para colocarla sobre la de YoonGi, mas éste no se controló lo suficiente para alejarle, solo pudo acariciar la polla del mayor, usando sus dedos para coger la longitud mientras una pequeña sonrisa se instalaba en sus labios y no podía hacer más que sentirse complacido cuando el mayor se apartó, dejándolo ser.

—¿Entonces puedo montarte? —preguntó con una voz demasiado casual, haciendo que a Hoseok le tomara algunos segundos analizar lo que estaba diciendo y asintiera.

—Puedes hacerlo.

Yoongi sonrió más grande, desnudándose a él mismo antes de encargarse de desabrochar el cinto, el botón y bajar el cierre de su dueño.

Hoseok alzó un poco las caderas para hacerle más fácil desnudarlo. La larga cola de YoonGi solo se movió con lentitud de un lado a otro hasta que consiguió ver a su novio desnudo completamente, notando que era una vista genial muy conocida para él, pero que esta vez se veía mejor, se veía tan bien que todo lo que deseaba era saltar encima de esa enorme polla.

Pero decidió ir con lentitud, aprovechando que estaba amando la forma en que ni siquiera tenía una erección.

No tardó en recordar sus montones de tardes de juegos, y le fue muy fácil acercarse a los labios de Hoseok, comenzando con un lento beso mientras su manita le acariciaba con lentitud, tomando su pene con cuidado y masturbándolo de arriba abajo después de separarse un poco y lamer su palma para que mínimo hubiera un poco de lubricación.

Hoseok se dejó llevar por el beso, YoonGi sabía que amaba que lo tratara de esa forma, amaba seguirle el ritmo y luego ser un poco rudo cuando él así lo quería. Le encantaba follar con su dueño. Con esos pensamientos en mente, se esmeró en las estimulaciones, no tardando en levantar una erección, separándose de los labios de Hoseok con una pequeña sonrisa, mientras bajaba la vista a la gruesa polla.

Se movió hasta quedar en medio de sus piernas, utilizando una de sus manos para conseguir estabilidad mientras acercaba sus labios a la punta, dejando un inocente beso sobre esta, antes de mirar hacia adelante y descubrir que el mayor no dejaba de mirarlo, alentándolo a entreabrir los labios y meterla a su boca, recorriendo la glande con su lengua con lentitud, hasta descender poco a poco, mientras su otra mano masajeaba sus bolas con cuidado, antes de sacar la erección de su boca y recorrerla completa de una lamida.

Cuando el mayor murmuró un:

“Mierda, gatito” en un gemido, YoonGi no pudo hacer más que sentirse orgulloso. Era un buen hibrido, lo suficiente bueno como para meterse toda la polla a la boca, casi sintiéndola en el principio de su garganta, para despues retirarse con lentitud, haciendo que sus labios provocaran la firmeza suficiente para que Hoseok pudiera sentir como si estuviera follándose su boca por varios segundos.

Después se alejó, besando toda la longitud antes de ir hacia sus testículos, lamiéndolos con su lengua mientras se preparaba para meterlos a su boca, solo besándolos y usando su lengua para jugar con ellos por un rato, antes de saber que Hoseok estaba lo suficiente erecto como para sentarse sobre él.

—Espera —dijo el mayor deteniéndolo, a YoonGi no le quedó más que levantar la cabeza, medio confundido, escuchando un—: tú no estás preparado, amor.

—No me importa —dijo bajando la mirada de nuevo, pero al sentir la mano de Hoseok palmeando su pierna, no le quedó más opción que levantar la cabeza.

—Da media vuelta, necesito estimularte.

Oh…

Bueno, no podía quejarse. De cierta forma, YoonGi no era muy fan de Hoseok metiendo algo tan simple como sus dedos a él, pero la situación cambiaba cuando se trataba de esta posición, así que no pudo hacer más que obedecer, pasando una pierna por el pecho de Hoseok y acomodándose de tal forma que su culo le quedara en la cara al mayor. Le sintió cogiéndolo por las caderas mientras se inclinaba hacia adelante, dándose cuenta muy rápido de que podría continuar jugando con el pene de Hoseok.

No pudo hacer nada más que acercarse cuando el mayor le cogió por las caderas y lo jaló hacia atrás, abrió un poco más las piernas. No tardó en sentir la calidez lengua del mayor en su entrada. Se sentía tan bien que olvidó lo que había pensado hacer en esa posición, gimiendo cuando sintió que la lengua se presionó contra su borde, lamiendo parte del lubricante que había generado y sintiendo a Hoseok separando sus nalgas para lamer la raya de su culo.

Sintió uno de los dedos del hombre entrando a su interior, pero solo se utilizó para hacerle espacio a su lengua, así que YoonGi estaba bastante complacido, sintiéndose cada vez más ansioso y esperando tener algo adentro que en verdad lo empalara hasta el fondo.

Movió las caderas de atrás hacia adelante, mientras su espalda se arqueaba y soportaba el peso de su cuerpo en las manos y rodillas, gimiendo alto cuando la lengua de Hoseok se movió con más rapidez.

Cuando luego de algunos segundos, el mayor abofeteó su culo, no pudo hacer más que obedecer a su:

—Estás listo para montarme, gatito.

Dio media vuelta, cogiendo el pene para guiarlo al interior de su culo de un solo movimiento, deslizándose hasta que acabó enterrado en su interior, siendo capaz de sentir esa calidez en la boca de su estómago antes de tomarse unos segundos para mover las caderas, colocando las manos encima del abdomen del mayor y moviéndose de arriba hacia abajo, sintiendo que en cada estimulación golpeaba su próstata, gimiendo en voz alta mientras cerraba los ojitos y su ceño se fruncía.

Sintió las manos del mayor cogiéndole por la cadera para coordinar los movimientos, mientras él también se movía para ir mas rapido, porque ninguno de los dos podía controlarse en ese punto y todo lo que querían hacer era terminar con ese placer que habían conseguido.

Yoongi fue el primero en correrse, mientras su pequeña polla no dejaba de revotar contra su propio abdomen mientras no hacía más que masturbarse con una mano, bastante ansioso, consiguiendo que su semen manchara la palma de su mano a la vez que sentía a Hoseok terminado contra sus paredes, estimulándolo a tal punto que YoonGi sentía que sus piernas temblaban.

Se quedó quieto encima del regazo del mayor, mientras ambos se miraban con la respiración bastante agitada y algo entre ellos consiguiendo que sus miradas se conectaran, podía sentir las manos del mayor acariciando sus piernas.

—Mierda, gatito, siempre eres maravilloso.

No pudo hacer más que ronronear en respuesta, por fin levantándose de él, liberando el pene de su dueño y provocando que algo de semen escurriera de su entrepierna, sintiéndose bastante pegajoso, pero no lo suficiente molesto para incomodarle.

—Ven aquí —pidió el mayor palmeando el espacio vacío a su lado.

Yoongi no tardó en obedecer, recostándose y apoyando la mejilla en el sudado pecho del mayor.

—¿Sigues creyendo que apesto? —cuestionó después de algunos segundos.

El hibrido no pudo hacer nada más que maullar, antes de acercarse a lamer su mejilla. Lo creía, pero el sexo le había puesto tan dócil que no quería quejarse en lo absoluto, eso sin duda era cien veces mejor que la hierba gatera.

—Esa no es una respuesta, YoonGi.

—Meow.

4 Janvier 2022 04:37:05 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
22
La fin

A propos de l’auteur

lilith 🔹 Encuéntrame en wattpad como @fyera- y en ao3 como @bluesick

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AP Agust Park
¿El catnip existe?, no lo sabía :00000
October 21, 2022, 02:49
~