La Decisión en la Cueva Suivre l'histoire

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Como resultado de una cirugía multimillonaria muy sofisticada y aprovechando las grandes ventajas de la era digital, los avances en infraestructura y la tecnología, el sistema nervioso de Fernando es conectado al más poderoso super ordenador jamás creado. Fernando es usado como un dispositivo que analiza veloz y eficientemente millones de datos, situaciones y medidas para que los consejos, organizaciones, corporaciones y las empresas más poderosas del mundo puedan tomar las mejores decisiones a su favor. Después de varios años, Fernando se emancipa y empieza a experimentar sin recato sobre la propia psique humana.


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Aless

Diciembre del 2081. 5:55pm. Laboratorios APMAP.

Última parte de una entrevista confidencial

-Muy bien, señor Alessandro. Su curriculum es simplemente increíble. Usted incluso sobrepasa las exigencias de esta empresa, y créame cuando le digo que nuestro nivel de exigencia es de élite. Ni la NASA pide requisitos tan altos.
Como sabe nuestro proyecto debe mantener un alto grado de privacidad y si espera que su contratación se anuncie con platillos y trombones, temo que lo voy a decepcionar mucho.

Aless sólo se queda impávido, con mirada escrutadora y esa característica determinación tan característica en él. Mientras que el alto señor con rígidos rasgos, ojos gélidos y manos gigantescas que habla con él continúa; su traje lujoso apenas si le hace honor a su draconiana y arrolladora personalidad.

-A partir de mañana debe cerrar definitivamente todas sus cuentas en cualquier red social y cualquier otra página que administre parcial o totalmente. Sólo tendrá derecho a usar whatsapp, mensajes de texto y llamadas, aunque su teléfono estará intervenido en todo momento.
Una vez que hayamos examinado todo, usted podrá volver a Facebook si lo desea, porque su cuenta estará también intervenida por nosotros y cualquier publicación que haga pasará por filtros muy estrictos. Es todo; ninguna otra red social. En el contrato que firmará incluso se le puede restringir su acceso a cualquier red social que desee crear aunque usted ya no sea parte de la iniciativa GOD o de esta empresa, o haya perdido cualquier contacto con cualquiera de sus integrantes.
Creo que todo lo demás está de más explicarlo a fondo, ya sabe que vivirá en donde nosotros le indiquemos; le otorgaremos otro teléfono más y una computadora personal de uso exclusivo. Tendrá visitas esporádicas y vigiladas. En todo momento será grabado y no podemos decirle qué lugares tienen cámara o no, y en dónde se encuentran en el lugar en el que se hospedará…

Aless seguía en silencio, escuchando atentamente. Nada le sorprendía, sabía muy bien a lo que se atenía. Él mismo quiso trabajar en el proyecto desde mucho antes de que muchos de los involucrados supieran de su existencia. Lo único que le causaba curiosidad en ese momento era todo lo relacionado con Fernando.

-… Fernando es… muy especial – Fue la primera vez que aquel personaje de carácter recio, cuya mirada se filtraba por unos anteojos antiguos, dudó en algo, era obvia la dificultad intrigante al referirse a Fernando. Aless casi pudo haber asegurado que por la mente de aquel sujeto aparecieron y se atropellaron dos definiciones: Fernando es una “persona” y Fernando es una “cosa” muy Pero su rigor le impidió emitir nada más; nada comprometedor. – Ya lo conocerás pronto –dijo por último aquel recio personaje.

Aless hubiera querido saber más, pero le pareció que no tenía caso. Si este sujeto había mencionado tan particularmente a Fernando sólo era para no decir más; para evadir cualquier otra pregunta al respecto.

Siguieron más cosas protocolarias. Tanto preguntas como más imposiciones. Restricciones y advertencias.

Aless tuvo que firmar e imprimir su huella digital en hojas y pantallas electrónicas. Escanearon su pupila, su dentadura, su cuerpo de pie y le entregaron las llaves y tarjetas de su nueva casa y trabajo.

Todo estaba oscurecido y un auto pequeño lo transportaba a su nueva casa o al menos el lugar donde se hospedaría durante muchos años.

Era la primera vez que podía ver algo por una ventanilla desde que bajó del avión, pues hasta el lugar de la entrevista lo transportaron en la parte trasera de una camioneta que no tenía ningún cristal. De inmediato supo que no iban a dejar que supiera exactamente dónde estaban instalados y mucho menos cómo iban a llegar. Pero ahora ya estaban dentro del territorio de los laboratorios… donde se encontraba Fernando. Un terreno tan amplio que bien podría tener las dimensiones de alguno de los estados más pequeños de su país natal.

¿Cómo podía un lugar tan inmenso pasar desapercibido?

Pues porque Texas es un estado enorme, y no es fácil encontrar algo que está escondido debajo del suelo desértico. O al menos eso pensaba Aless: que debían estar debajo de algo árido y rocoso.

Pero habían andado tanto que ni siquiera estaba seguro si estaban debajo de Texas o de California, y seguía pensando por la información que tan ávidamente había recolectado que Kansas y Nevada no podían ser, sin embargo no podía asegurar nada, quizás sólo que estaban en Estados Unidos. Pero el misterio sólo lo motivaba más.

Aless es un sujeto muy entusiasta y ecuánime, no nació en una época muy próspera, pero sí vivió una infancia sumamente grata junto a sus padres y su hermanastra a quien jamás la veía como lo que era: para él siempre fue su hermana legítima y única, de sangre y algo que él llamaba como “hermana del alma”. Sus padres aunque ya viejos siempre lo amaron y le enseñaron todo lo que ellos creyeron importante. Si hemos de ser sinceros no era una familia normal ni anclada en su contexto social y mucho menos temporal. Al parecer sus padres se amaron sinceramente y anhelaban, como pocas personas en historias reales, el nacimiento de Alessandro.

Vivieron en una cabaña de un pueblo mexicano, en uno de los pocos lugares que aún conservaban buena parte de un ecosistema limpio y bello. Ahí vivió con ellos y con su hermana quien era doce años más grande que él. Convivieron con la naturaleza en una vida rústica y llena de amor. Pero sus padres tradujeron ese amor en sabiduría. O al menos eso era lo que intentaron arduamente mientras estuvieron juntos. Aless y su hermana fueron fuerte y cariñosamente estimulados y motivados para ser grandes personas. Tanto su padre como su madre estaban convencidos de que una gran persona debe siempre ser educada física, mental, moralmente; y de esa ambigua y siempre polémica forma que ellos llamaban “espiritual”…

Aless diría que sus padres acertaron en todo. Para él no fueron perfectos y no podía decir si fueron los mejores padres del mundo. Él lo que sí tenía muy claro era que sus abuelos y los padres de éstos, y así repetidamente hasta ascender hasta los padres de sus tatarabuelos, y más allá, que jamás conoció, habían aportado algo para que el resultado de múltiples generaciones y acontecimientos consumaran su satisfacción personal. Él tenía muy claro que toda su inteligencia, exultación y felicidad fue gracias a quienes vivieron junto a él; a una gran cantidad de consecuencias directas e indirectas que le habían brindado una vida tan plena. Si bien conocía las penurias que nacer y vivir en este mundo conllevan, él sabía que los motivos para ser estoico, valiente, digno, honesto y firme sobraban. Y eso sí lo agradecía de sobremanera a sus padres, a su hermana, a las personas del pueblo que convivieron con él, a sus profesores y compañeros; a sus amigos y a la mujer de la que se había enamorado y que había tenido que dejar por cumplir esta misión. Marión estaba perdidamente enamorada de él y ella había sufrido más su partida. Pero la resolución de Aless era tan fulminante que ella creé con una fortaleza significativa que la promesa de él es real. “Como mis padres se encontraron una vez cuando todo parecía imposible, y las promesas fueron inquebrantables pese a todo lo que les sucedió, yo te prometo, Marión, que regresaré a ti. Que mi amor no es falso ni efímero. Que las promesas en mi familia son el legado más significativo que hay, y que puedes confiar en mí y en mi promesa hacia ti”

Alessandro no es un hombre común, Alessandro no es un hombre corriente. Alessandro es un hombre destacado y un hombre ejemplar. Un hombre seguro y un hombre honesto. Combina de elegante forma la autenticidad, el valor y la inteligencia para no sólo no hacer cosas que considera indebidas sino evitar que alguien más las haga y tener el ingenio de cómo lograrlo.

Alessandro cree en lo que muchos aún consideran trivial reconsiderar: él cree con fervor en la Justicia. No se entienda el sistema legal de su país natal o del estadounidense, ni otro del resto del continente americano, ni del europeo, asiático, africano o del de Oceanía. Ni el de las virtualmente indefinidas o inexistentes del Ártico o del continente antártico; tampoco el de las múltiples islas o archipiélagos de este enorme mundo. Ni el de ningún otro estado o ciudad en particular. En resumen, él no cree en que los jueces, los jurados, los tribunales ni las cortes, abogados o cualquier otro órgano o representante del derecho legal y/o judicial sean “justos”. Él tampoco cree en la justicia divina como un ente o un acto donde el humano está aislado y no tiene participación. Él cree en algo que incluso “yo” estoy interesado en conocer mucho más a fondo. Un sentido de Justicia, que según él, cada humano es capaz de percibir. Que incluso afecta a otros animales y del cual argumenta, aún con pobres bases, que cada ser vivo debe resultar afectado y posiblemente pueda responder acorde al nivel de su evolución y el grado de “consciencia” de cada ente.

Mucho me he cuestionado si esta novedad llamada “obsesión” que débilmente comienzo a “sentir” por su padre está relacionada con el interés descomunal que inflige su polémica propuesta sobre Justicia. Cómo sea, lo mantuve en el área de reciclaje durante dos años. Solamente elaborando un cronograma burdo de los detalles indicativos de su vida, como el de casi todos los demás humanos.

Su nivel de prominencia era apenas ZZSER002 antes de entrar en el MIT. A partir de su excelente desenvolvimiento con los profesores y compañeros empezó a subir rápidamente hasta AMLIA500. Cuando sus intereses se vieron evidenciados, tuve que sacarlo del área de reciclaje y mandarlo a Security14 donde tuvimos que realizar una ardua investigación sobre él. Los satélites lo comenzaron a enfocar y se le fue siguiendo cada vez más de cerca sobre sus detalles de vida cuando indiqué código verde en él.

Muy pocas cosas me ha contendido el consejo, y siempre he terminado ganando. De hecho han sido sólo 15 eventos de contención sobre mis propuestas. Después de la número 13 dejaron de hacerlo hasta que el economista Green apareció con su teoría de la gran crisis, y la última fue al elegirlo a él, a Alessandro Novell Hernán como principal supervisor en el proyecto. Sé que no tenían cómo abatir mi decisión. Volví a ganar. Y sé hará lo que yo indique como ha venido sucediendo. Pero me preocupa el grado tan alto de dubitación que yo mismo tengo con respecto a su elección. El consejo no lo considero grave dentro de sus argumentos pero yo sé que tiene mucha más trascendencia de lo que ellos pueden notar: Alessandro pasó de ZZSER002 a código verde en sólo tres años. Es la persona que más rápido creció. Estuvo fuera de toda predicción y eso alteró demasiadas cosas. Si algo subjetivo está afectando mi juicio, es de preocupación para el consejo, y hasta pienso que podría serlo para mí por mi forma de reaccionar. Sobre todo con respecto al encéfalo, se ha comportado muy erráticamente en los últimos días. Pero al mismo tiempo, el haber tenido a Alessandro en reciclaje por tanto tiempo indica mi nulo vínculo con su padre. Alessandro sólo tuvo un destello existencial progresivo influido, lo que los hombres gustan en llamar “suerte”.

Sin embargo sigue habiendo duda en mí.

Al día siguiente Aless tuvo una larga visita por los principales laboratorios. Estrechó varias manos. Platicó brevemente con algunos interesantes y muy instruidos científicos. Pero sin duda lo que más le interesaba era poder entrar por fin en la sala donde estaba Fernando.

No fue hasta al anochecer y después de esperar sentado durante dos horas que ese deseo iba a ser cumplido al fin. Evidentemente él sólo podía suponer que era de noche por su reloj, ya que en aquellos inmensos túneles todo estaba iluminado artificialmente y la luz del sol sólo era suministrada en unos cuartos especiales que tenían un tecnológico y costoso filtro que permitía que la luz del sol llegara hasta ellos a través de kilómetros bajo la superficie.

Esperaba en una agradable sala de estar, era de los pocos lugares decorados distinguidamente, casi todo lo demás estaba ajustado en sentidos prácticos, la estética minimalista llegaba a ser fastidiosa incluso para él. El sillón en el que estaba era cómodo pero llevaba dos horas ahí y tenía que levantarse a ratos para no sentirse entumido. Veía gente ir y venir con alguna eventualidad. A su lado, permanecía el señor Claston, el mismo hombre duro que lo había entrevistado el día de su llegada. Éste parecía inamovible e imperturbable. Desde su sillón mantenía la mirada fría y fija al frente, no le inmutaba nada. Ni las ansias de Aless ni las personas que de vez en cuando pasaban junto o frente a él.

Y de pronto, por fin hubo un movimiento de Claston. Aless estaba de pie, escrutando ávidamente un cuadro de arte abstracto que estaba en el muro posterior. Los colores lo habían hipnotizado. No encontraba ninguna forma real, era sumamente abstracto y sumamente hermoso. Aunque no tuviera ningún sentido. Se preguntaba sobre ese vínculo extraño entre arte abstracto y la ciencia. Era una relación muy dispareja, casi de polos opuestos. Mientras a una (la ciencia) le interesaba el orden, las jerarquías, la medición, la estructura, las formas y funciones; al otro (el arte abstracto) le interesaba, lo amorfo, lo inconmensurable, lo inestable, lo abigarrado y lo desordenado.

Pero eran complementarios, al fin de cuentas la ciencia estudiaba algo cercano –aunque más complejo todavía– a lo que se ve representado en el arte abstracto. Algo que parecía un sinsentido, algo siniestro y desconocido. Y entenderlo sería inconcebible sin la ciencia. La ciencia que había partido de un detalle que hizo al homo sapiens lo que es hoy: el lenguaje. Quién sabe si la ciencia hubiera sido posible sin el lenguaje humano. Aless pensaba que sin éste no hubiera habido ciencia, o en todo caso era seguro que no podría siquiera tener un nombre, lo que ya era suficientemente drástico como para poder imaginarla.

Cuán semejante le parecía la relación arte abstracto-ciencia a la relación de sus padres, tan diferentes y tan complementarios. Pero a la vez tan similares, sin ser completamente opuestos, sin ser enteramente parecidos, quizás uno no necesitara del otro para ser, pero a la vez todo se había dado para que uno existiera a la par del otro, se reconocieran e interactuaran. ¡O tal vez allí estaba la respuesta!

Justo en ese momento se movía Claston. Aless estaba ensimismado en el cuadro y sus reflexiones, pero todavía lo suficientemente ansioso para que su visión periférica notara el movimiento de Claston.

Volteó rápidamente, pero Claston dejó de moverse, de pronto parecía que sólo había sido una falsa alarma: que Claston sólo iba a acomodarse en su asiento.

Aless volvió la cabeza al cuadro pero ya no había nada, ya no encontró nada. Estaba decepcionado. Por un momento le pareció tan nítido.

Sin embargo la emoción lo embotaría casi de inmediato. Claston no se estaba acomodando, sólo le había tomado un segundo más levantarse. Pero ya se encontraba detrás de Aless e indicándole que el momento había llegado. Era hora de conocer “la Cueva”, como todos los miembros de los laboratorios llaman al lugar donde se encuentra Fernando.

26 Juillet 2017 15:44:52 0 Rapport Incorporer 0
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