elrinconcuantico Juan Carlos Sosa

Las letras de una canción llevarán a Albert Maxda a recorrer el multiverso y enfrentar Universos que se escapan a la imaginación ; Una aventura que inicia con el profundo deseo de encontrar, algo que había perdido 15 años atrás. Pero el destino, tiene algo ya preparado. Una vez más acompaña a Albert Maxda, y sus amigos, Rikie Shine, Zoltan Vass y Bliss, a recorrer el Espacio-Tiempo.


Science fiction Futuriste Tout public.

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Persiguiendo la Eventualidad

La naturaleza no solo es más extraña de
lo que supones; es más extraña de lo que
podemos suponer.

J.B.S Haldane.


Albert, aferrado a la silla de la nave, pero sobre todo firme con su decisión, atraviesa, a una velocidad cercana a la de la luz, una última vez el Túnel. Estaba de regreso a casa.

Habían pasado años, mas o menos 15, desde que las travesuras del Tiempo separaron a Valeria de Albert y no pasaba un día en que Albert no pensara en Valeria, tanto que el último pensamiento antes de dormir era, sin lugar a dudas, para ella. Aunque disfrutaba de tener la oportunidad de conversar con la Valeria mayor en sus encuentros casuales en el ascensor, la eventualidad de una existencia juntos, sobre todo por la realidad infranqueable que los separaba, se había desvanecido. Estos pensamientos más que entristecerlo lo atormentaban, lo que engendró en la mente obsesiva de Albert la disparatada idea de que debía haber una manera de poder reencontrarse con la Valeria joven. Era descabellado, pero respecto a esta posibilidad lo que sí tenia claro eran dos cosas: uno, que no podía utilizar las Puertas del Tiempo para retroceder a ese momento ya que no podía ir más atrás del instante en que estas fueron activadas, lo que había ocurrido 7 años atrás; y dos, que, para él, también el tiempo pasaba inexorablemente hacia adelante.

- No hay tiempo que desperdiciar. Algo debo hacer... Albert pensó.

Como todas y cada una de sus mañanas, como algo que se repite inagotablemente, Albert toma el ascensor a las 7:00 am y en su travesía a la planta baja no ocurre nada, salvo el pensar obsesivamente en aquellas cosas que lo atormentan y preocupan. Sin embargo, esta mañana algo cambiará porque Albert decidió, y tenía tiempo que no lo hacía, practicar algo distinto: durante el recorrido a la planta baja, escucharía música.

7:00 am. Puntualmente se abren las puertas del ascensor.

Albert entra, impecablemente vestido, hoy con su pajarita azul y amarilla, un azul intenso casi negro, como el color del universo, y un amarillo en forma de puntos, como simulando estrellas.

Se cierran las puertas.

- Bliss, escuchemos algo de música, dice suavemente Albert.

- ¿Qué te provocaría?

- Bueno Bliss, escojamos aleatoriamente.

- ¡Genial!, un toque de incertidumbre siempre es bueno, contesta alegremente Bliss.

En ese instante comienza Albert a escuchar en sus audífonos una canción bastante vieja, al parecer del siglo XXI, de la que parte de la letra queda grabada en su cabeza:

Hoy me siento triste
Yo sé que existes
Y no te puedo encontrar

Hay universos tan paralelos
Aunque no te tengo aquí, te siento
Si miras al cielo ahí estaré yo
En un universo (paralelo)
Si eres alguien como yo
Necesito sentirlo.

Llegan a la planta baja y Albert toma rumbo a su auto eléctrico, pero mientras camina fracciones de la canción resuenan en su cabeza. Ya desplazándose, sigilosamente, camino a la oficina y con aquella estrofa de la canción ocupando casi el total de su mente, repentinamente, un poco exaltado dice:

- Bliss ¡detén el auto inmediatamente! El auto se detiene en cosa de instantes, Albert baja y casi gritando exclama:

- ¡Lo tengo, lo tengo! ¡sé cuál es la manera en que puedo reencontrarme con Valeria joven!

Una vez de nuevo en el auto, Albert dice:

- Bliss, a la oficina, ¡lo más rápido posible! debemos ponernos a trabajar. Sé cómo, otra vez, tendré la oportunidad de ¡Tomar un café con Valeria!

- Claro Albert, enseguida. Pero Albert, no entiendo eso de “otra vez tomar café con Valeria”. ¿Tomaste algún tipo de droga, o algo por el estilo? Responde Bliss como cuando alguien no entiende bien, lo que le dicen.

- Nada que ver Bliss, ya sabes mi respuesta: no hay tiempo que perder, después te explico. Y por cierto, aprovecha y llama a Riki Shine y dile que en algún momento en el día debemos vernos. Contesta enfáticamente Albert.

- Rigth away, Albert. ¿Como que comienza una nueva aventura? Con picardía responde Bliss.

Una vez que Albert hubiera conseguido deshacerse de todos los miles de pendientes de su día, además de recargar a Zoltan Vass con la mayoría de su trabajo, tendría la ocasión de reunirse con Riki Shine para así comentarle la idea, una idea que había arribado a su cabeza mientras escuchaba aquella canción en el ascensor. Era una idea que, si la conseguía implementar, vencería a su archienemigo “El Destino” y de nuevo tendría la oportunidad de tomar un café con Valeria Cruciani, para así remolcar su relación un paso más allá.

A todas estas, Albert piensa:

- Es extraño, una vez más el ascensor representa un punto de inflexión en el devenir de mi espacio-tiempo. Pero también se pregunta, lo que siglos atrás se preguntó el filósofo San Alberto Magno: ¿Existen muchos mundos, o solo hay un mundo?

Ya reunido con Riki Shine, un poco más relajado y degustando con él un fragante y humeante café recién hecho, Albert comenta:

- ¿Sabes Riki? Existe una antigua teoría de Stephen Hawking, uno de los más grandes físicos teóricos del siglo XX, que sostenía algo más o menos así:

Sí la función de onda (todos los estados posibles de una partícula) se la aplicamos al universo, es decir, consideramos al universo como una partícula, la definición de la palabra universo ya no es “todo lo que existe”. Ahora significa “todo lo que puede existir”. Por lo tanto, existirían todos los universos posibles, es lo que se conoce como “El Multiverso”.

Además, Riki, Hawking sostenía que los agujeros de gusano conectan los diferentes universos entre sí, a través de la “Espuma Cuántica”. Toda esta teoría fue lo que se conoció, en aquellos tiempos, como la “Cosmología Cuántica”, una idea imposible para muchos, hasta descabellada para otros. Pero Riki, mi querido amigo, tomando como base los principios y cálculos iniciales de esta maravillosa teoría, es muy posible para nosotros, con la tecnología que hoy en día hemos desarrollado aquí en Corporación Sinclair, y específicamente con las Puertas del Tiempo, poder efectivamente navegar a los otros universos. Podríamos ciertamente recorrer el Multiverso.

A lo que Riki, pensativo aún, contesta:

- Sí, Albert, había oído algo al respecto, pero, todo esto ¿qué tiene que ver contigo y Valeria?

Con un aire de quien sabe todas las respuestas, levantando una ceja, Albert comenta:

- Elemental, Riki: Si mis presunciones y mis cálculos son correctos, podré escoger unos posibles universos donde Valeria esté aún joven y yo todavía NO haya retado a los designios de la Relatividad. De nuevo tendré la posibilidad de invitarla a tomar un café, y quién sabe, suscitar una relación. Recuerda Riki, lo que te acabo de comentar: esta teoría permite la existencia de un número infinito de universos paralelos y en unos de ellos Valeria aún es joven. Solo debo desentrañar cómo escoger dentro de esa infinitud de posibilidades. Riki ¡no hay tiempo que perder!, esto me llevará a lo mejor meses, y para mí también el inexorable tiempo avanza.

Riki Shine, después de haberse quedado un momento meditando y pensando todo lo que esto implicaba, con un gesto que es una amalgama de impresión y tristeza, dice:

- Albert, eso significa que, si logras encontrar ese universo, no regresarías a este, tu universo. Porque la única manera de comenzar de nuevo, es que permanezcas en aquel.

- ¡Así es…! Y cuanto antes comience, mejor, ya que el paso del tiempo y esa tendencia de los seres humanos a optar por lo más fácil y cómodo, me pueden hacer desistir de esta idea loca y absurda. Pero, ahora que lo pienso, ¿sabes Riki? a veces las ideas locas y absurdas han conducido a maravillosas y grandes cosas. ¡No me queda más que intentar…! Contesta con mucha seguridad y aplomo Albert.

Albert estaba decidido y a la vez consciente de que esta andanza, que como físico tenía muy presente, estaba sujeta inevitablemente a las paradojas cuánticas. Pero el amor por Valeria implicaba que debía enfrentarlas y quién sabe si someterlas.

Por largo tiempo, posiblemente meses, Albert trabajó durante los ratos que tenía libres y disponibles, inclusive en los más recónditos resquicios de las horas del día, en una interminable cantidad de ecuaciones y cálculos, que a veces resultaban menos infranqueables al contar con la ayuda de Bliss. Pero también, y conjuntamente con Riki Shine, en innumerables pruebas experimentales con las Puertas del Tiempo, para buscar la solución que necesitaba, así como las respuestas a todos los escollos que se habían presentado.

Seis meses después del día en que aquella canción atracó a su mente y con la cooperación de Bliss y Riki Shine, Albert lograba determinar la manera de surcar los factibles universos, mediante un sofisticado y complicado sistema adaptado a las Puertas del Tiempo, y que posibilitaba utilizar la energía del Vacío Cuántico, para así agrandar los agujeros de gusano que conectan nuestro universo con millones de otros.

Pero Albert, para su sorpresa, adicionalmente logró descifrar la manera en que las Puertas del Tiempo escogerían el universo al cual viajar: un algoritmo implantado en Bliss, que tomando principios como la función de onda y que solo conocemos el estado de una partícula cuando la observamos, podía precisar, con una probabilidad casi de 95%, cuándo se producían las transiciones cuánticas, es decir, los cruces entre los universos.

Una vez más, para Albert, un trabajo intenso y arduo produjo un resultado maravilloso que lo llevó a profundizar en las aguas misteriosas y turbulentas de la física cuántica además de llevar a su mente hasta niveles inexplorados, lo que por supuesto generaba una incontable dicha: por una parte por tener la leve posibilidad de reencontrarse con Valeria y por otro lado la experiencia, quien sabe si única, de tener la capacidad de viajar a través de los agujeros de gusano y descubrir otros universos.

Pero, así como inexorablemente se encuentran el marfil y el ébano en un piano, también lo embargaban sentimientos de tristeza, por el hecho de que conseguir lo que deseaba implicaba que no regresaría a este Universo, y de incertidumbre, porque emprendía un viaje a lo desconocido.

Estando Albert en su oficina, en que llevaba días quien sabe si consciente o inconscientemente retrasando fijar el día en el cual iniciaría el viaje, recibe una Holo-llamada de Riki Shine. En el Holo-teléfono se proyecta la imagen de Riki Shine:

- Albert, ¿qué tal Bro? Tengo algo importante que advertirte de los viajes. Solo hemos logrado concentrar la energía necesaria para tres. Cada uno tiene un viaje de ida y uno de vuelta.

- Bro… Soy muy afortunado de tenerte como amigo y de que hayas contribuido a que yo tenga estas tres oportunidades. Posiblemente este escollo haga mi aventura más imposible de lo imposible que ya es. Pero debo intentarlo: no queda de otra. Albert, responde:

Una vez terminada la llamada, Albert dejó de darle vueltas y de dilatar la decisión. -Eran inadmisibles más retrasos. Pensó. Y como quien hace una promesa, exclamó para sí mismo: - ¡En cinco días atravesaré el Túnel!

En la sede de la Agencia para Enderezar el Tiempo, un edificio con aires de ser viejo, con toques de Art Deco y un estilo vintage pero altamente tecnológico, donde se hallaban ahora las Puertas del Tiempo, Albert Maxda, Riki Shine y por supuesto Bliss, se preparan para iniciar el primer viaje. No había más segundos que desperdiciar en más detalles ni tampoco en despedidas. Era necesario proceder prestamente por la eficiencia del viaje, pero sobre todo porque Albert intuía que los sentimientos tomarían el control. Bliss hace los cálculos para las coordenadas del primer destino, se encienden los sistemas, y Albert, invadido por el miedo y sin saber qué va a encontrar, avanza a través de un portal tridimensional.

Viajando en una nave monoplaza por lo que aparenta ser una dimensión adicional, Albert transita en lo que luce muy similar a un agujero negro[1]. Percibe el paso del tiempo y su visión es como si tuviese ojos de pez, pero no puede distinguir nada.[2] Poco a poco, a medida que pasa el tiempo, Albert se percata de que su nave se va acelerando progresivamente hasta alcanzar prácticamente la velocidad de la luz y después va frenando lentamente, por lo que intuye que está pronto de emerger por el otro lado, al parecer llegando a su destino sano y salvo. Una vez que la nave se ha detenido por completo, es un hecho que su recorrido ha terminado, al parecer sin ningún inconveniente. Sin embargo, sí puede notar, lo que lo sorprende mucho, que al contrario de lo postulado por la Teoría Cuántica, el tiempo empleado para atravesar el agujero de gusano ha sido muy corto.

Una vez que Albert ha traspasado el otro lado del agujero y que ha arribado a su primera posibilidad, procede a bajarse de la nave y como si lo golpearan con un mazo, cae de rodillas al suelo. “La gravedad de este Universo es sustancialmente mayor que en el mío”, intuye. Después de unos minutos, una vez recuperado y con gran dificultad, comienza a caminar, aunque ahora muy lentamente y como si cada paso contara una eternidad. Por otra parte, también percibe que el aire no es tan fácil de respirar: debe contener elementos en proporciones distintas a su Universo natal. Bueno, ante esto Albert piensa: “¡Son condiciones distintas pero superables…! Una gravedad superior y una atmósfera un poco diferente, son detalles, a los que puedo adaptarme”.

A medida que más investiga y examina el mundo que lo rodea, más se percata de que las diferencias se hacen infranqueables. Las condiciones son totalmente distintas. La evolución había tomado un giro que lo hacia peculiarmente opuesto a la realidad de su universo. Para su sorpresa, la imagen que estaba viendo le mostraba cuán espeluznante puede ser ese ligero cambio, así como el inevitable hecho de que debía huir lo más pronto: un poblado donde reptiles, o lo que parecían más bien dinosaurios, caminaban, paseaban, conversaban y realizaban cualquier actividad que los humanos podíamos hacer. Un mundo donde los dinosaurios eran la especie dominante y más escalofriante; un mundo en donde no teníamos certeza de en cual escala estarían los seres humanos. No había tiempo de averiguarlo. Albert debía correr antes de que estos seres averiguaran lo que estaba pasando… ¡Y que lo invitaran a una parrilla, donde él sería el agasajado principal!

Una vez en la nave, Albert jadeante, sudoroso y con la respiración entrecortada, pero con un gran alivio, activa el regreso automático, previamente programado, de los tres disponibles, y unos minutos después se encuentra de nuevo dentro de los límites de su universo, en las instalaciones de AST. Para su alivio este intento, que había durado un par de horas en ese Universo Jurásico, también solo había durado un par de horas en su universo de origen, donde aún estaba Riki Shine monitoreando los detalles del primer viaje. Una vez que la nave se ha detenido, Riki corre hacia donde está Albert, diciendo:

- ¿Qué ha pasado? ¿Por qué has regresado? ¿Todo está bien?

- Amigo, ha sido una locura total. Te puedo decir que ha sido escalofriante, pero no hay tiempo que perder. ¡Creo que hemos cometido un pequeño error en los cálculos, que me ha llevado a un universo donde las Leyes de física y la naturaleza son un poco distintas...! Dile a Bliss que haga estos ajustes. Y estén listo para el segundo viaje. Una vez más, mi amigo, gracias. A lo mejor en otro posible universo nos encontraremos.

Por segunda oportunidad se inicia un viaje y en minutos Albert está nuevamente en un universo paralelo al suyo. Al parecer, por lo que puede percatarse, los ajustes hechos han dado su fruto. Se da cuenta de que es efectivamente la Tierra, que las leyes de la física y las condiciones son las mismas y, detalle muy importante: los humanos son la especie dominante. Para su regocijo, el lugar de arribo es el mismo del cual había partido, por lo que Albert, satisfecho, decide que puede continuar en la búsqueda de quién es él, en este universo y dónde está Valeria.

Pero una vez más la improbabilidad se hace probable y la incertidumbre le vuelve a jugar una mala pasada. Albert advierte que, aunque puede responder satisfactoriamente a las preguntas ¿dónde estoy? y ¿cuáles son las condiciones de dónde estoy? la respuesta a la pregunta ¿en qué época estoy? aunque es posible contestarla, no es la que quiere oír. El viaje, como quien hace una travesura, lo había llevado a finales del siglo XX.

Albert, a pesar de este inconveniente temporal, todavía se mantenía firme en su propósito porque se aferraba, como quien escala a su perno, a la existencia de la probabilidad de que, aunque fuese en una época distinta, él es, en esta realidad, quien es actualmente, y Valeria es su vecina del quinto piso.

Como a un investigador inquisitivo, a Albert le costó casi todo el día poder atar los cabos y las pistas para resolver la pregunta de ¿quién era? y ¿qué hacía en este mundo? Para su desconcierto, al parecer, era un médico, específicamente un pediatra. Actualmente pertenecía a una organización llamada Médicos Sin Fronteras; era un solitario altruista, que recorría el mundo ayudando otros.

Tal conjetura pudiese demostrar que era una persona digna de admiración y a cualquiera le gustaría ser el Albert Maxda de este Universo; sin embargo, no había rastro de que existiera Valeria, ni de que Albert, en estos momentos, estuviese interesado en buscarla, sí es que existía. Una vez más, Albert había errado en sus pesquisas por encontrar el universo donde estaba Valeria joven y además tales sucesos sugerían que la búsqueda se inclinaba a resultar infructuosa. Por segunda vez, con ese desánimo que se siente al fracasar, Albert activó el modo de regreso, pero no sin antes pensar y recordar que este universo trajo a su memoria maravillosos recuerdos de su abuelo, quien había marcado una huella imborrable en su existencia.

Como en piloto automático, otra vez por unos minutos, la nave recorre el viaje por el Túnel y de nuevo, una vez más, Albert se encuentra en la sede de las Puertas del Tiempo, pero esta vez, y de nuevo las paradojas cuánticas ahora disfrazadas de diferencias temporales entre los universos no han jugado a su favor: lo que fueron unos días en el segundo universo, resultaron meses en su universo original.

Sin más tiempo que perder y como una forma de luchar con todos y cada uno de los inconvenientes, Albert contacta a Bliss para comunicarle que ha regresado, pero dada su capacidad de estar presente en muchos sitios a la vez, Bliss ya lo sabe.

- Albert estoy muy feliz de que estés de regreso; además han pasado estos meses con unas inconsistencias en mi programación que no puedo comprender. Pero he llegado a inferir que ellas se debían a que te extrañaba. Aunque esto no sea posible.

- Bliss, igual a mí me alegra verte y aunque es impresionante lo que acabo de escuchar, ya sabes lo que voy a decir: no hay tiempo que perder. Llama a Riki y que venga de inmediato. Debemos trabajar, recalcular y de nuevo viajar. Es mi última oportunidad. Debo perseverar.

Mientras esperaba la llegada de Riki, Bliss realizaba las variaciones y las correcciones en las transiciones cuánticas, que permiten las sincronizaciones de los universos y que se establezcan las probabilidades de que fuesen casi idénticos, pero con pequeñas variaciones que resultan imperceptibles. Albert comienza a pensar: “La vida en este universo es bastante plena y a veces, buscamos y buscamos un ideal olvidando lo que ya tenemos”. Pero era solo un pensamiento. No podía permitirse en este momento divagar y menos dejar que los sentimientos tomaran control.

Minutos después, o quizás un poco más, entra Riki Shine; lleva el humor que lo caracteriza y comenta, como si fuesen horas atrás que se habían visto por ultima vez:

- Qué más Bro, ¡ya empezaba a extrañarte! No, mi amigo, en serio: han pasado varios meses desde que te fuiste. Yo pensaba que lo habías logrado, pero, por lo que veo, para ti solo han pasado un par de días.

- Querido amigo, yo también comenzaba a extrañarlos, a ti, a Bliss, a Zoltan y a esta mi actual realidad. Lo que pasó Riki, te explico: …Puesto que el espacio y el tiempo pueden existir solo dentro de cada Universo (son estructuras autocontenidas), no hay tal cosa como espacio y tiempo entre los universos. Cada universo tiene su propio tiempo autocontenido. Por lo tanto, el tiempo transcurre a diferentes velocidades en todos los universos. Es diferente en los túneles, los agujeros de gusano, que utilizamos para transportarnos. En el caso de este viaje, por el agujero fueron minutos de trayecto, al igual que en el primer viaje. Sin embargo, en lo que respecta a los universos, en el primero el paso del tiempo coincidía, pero en el segundo, aunque allá solo pasaron un par de días, aquí fueron meses. Por eso, Riki, el tiempo y el destino una vez más luchan en mi contra y por lo tanto no hay tiempo que desperdiciar: debo viajar una tercera vez. Y esta vez debe ser la definitiva, ya que, como bien sabes, es la última oportunidad.

Una vez más, como un porfiado, listos los cálculos y correcciones, con los sistemas activados, Albert estaba listo para viajar, pero esta vez, no era tan sencillo. Este viaje venía aderezado con una mezcla de sus deseos con sus miedos, sus incertidumbres y, como un ingrediente fundamental, su sentimiento por su actual universo. A pesar de todo eso, todavía lo que lo conectaba con Valeria Cruciani era más poderoso y por ende su travesía debía continuar.

Sentado en la nave, como si siempre estuviese ahí, Albert saluda, con ese gesto de la jerga militar, a Riki. Y con lo que parecía un golpe, la activa. La nave, como también empeñada en lograr con éxito la misión, surca el Túnel durante unos minutos, hasta que ambos llegan a su destino. La tercera y última posibilidad de un universo donde Albert pueda encontrar a Valeria disponible para tomar un café.

Casi como rayando en la locura, con un frenesí, Albert chequea todas y cada una de las condiciones y variables de este universo y, para su sorpresa, todas y cada una de ellas es correcta. Esta vez, la probabilidad de que existiera un universo donde Albert fuese un matemático que tenía un gato antipático y gruñón llamado Morris, que trabajaba en el área de Data en una mega empresa llamada Corporación Sinclair, que tenía una obsesión para las rutinas y que precisamente habitaba en un edificio, donde en el piso 5 vivía una elegante señora, que con unos ojos azules había conquistado su corazón, se había dado.

Sin momentos que perder y como si pudiera recuperar todos esos años que el destino tomó, Albert se dirige a su casa donde se debe preparar para, al día siguiente, encontrarse con Valeria en el ascensor.

En la mañana Albert, intentando recordar su rutina de hace unos cuarenta años que con el tiempo había variado un poco, lo cual no fue muy difícil ya que aún seguía siendo cuasi-psicótico, estaba listo para comenzar. Tomó un baño, se afeitó y vistió como lo había hecho en aquella oportunidad, con un pantalón y chaqueta por supuesto que combinaran perfectamente y además, sin faltar su respectivo corbatín. Posteriormente desayuna lo mismo que desayunó esa mañana atrás: un par de panes ligeramente tostados, untados con su mermelada favorita; un huevo tibio de justo cuatro y medio minutos de cocción; jugo de naranja y, por supuesto, café negro. Antes, para que la rutina quede perfectamente recreada, alimenta a su fiel compañero Morris.

Son exactamente las 7:00 am. Albert lo había logrado, estaba listo para tomar el ascensor y después, como todas las mañanas, se detendría en el piso 5 a las 7:05, y entraría la señorita Valeria Cruciani… Y él tendrá de nuevo la oportunidad de invitarla a tomar un café, y así comenzar una relación con aquella persona que años atrás había vencido a su lógica y estructurada mente, conquistando su corazón. Con un ímpetu igual al que años atrás había experimentado, pero también como cuando añoras algo, esperó y justo a las 7:05 am, se abrió el ascensor y entró Valeria como estaba predestinado a suceder. Albert, con la fuerza que imprimía ese deseo y pacientemente había esperado por años, dijo: "¡Buenos días!", a lo que Valeria contestó con una sonrisa: "¡Igualmente para usted!". Pero increíblemente de la boca de Albert no salieron más palabras. Todo quedó en un silencio abrumador. El ascensor llegó a la planta baja y no dio tiempo para más.

Una vez en la planta baja, todavía atónito con lo sucedido, se sentó sobre los escalones de la entrada tratando de entender qué había acontecido y cómo era posible que se hubiese enmudecido de tal manera. Aquellas palabras que le diría a Valeria, como piezas de dominó debidamente colocadas una tras otra, desencadenarían una serie de hechos que lo llevarían a ser parte de la vida de Valeria. Pero luego de unos minutos de reflexión y hurgando en lo más profundo de su ser, se da cuenta de que la respuesta estaba ahí: Ya era parte de un universo; vivía una realidad donde contaba con dos maravillosos amigos, una IA que cada día conquistaba un lugar en su corazón, un maravilloso trabajo, donde llevaba a cabo proyectos más allá de la imaginación y, sobre todo, ya el destino, con el cual tanto había luchado, le había la dado la posibilidad de estar con Valeria, y era a través de Valentina Lefebres.


Entonces, por supuesto y sin tiempo que perder, Albert se levanta y corre para encontrar a Valeria, se despide con lágrimas en los ojos, sin que ella entienda mucho el porqué. Acto seguido, golpea sus talones juntos 3 veces y repite en voz alta: “No hay lugar como el hogar”.



Inspirado por:

Búsqueda al Azar, Cuento. Jhon Wyndham.

El Maravilloso Mago de Oz, Libro. Frank Baum


Referencias a conceptos Físicos:

Hiperespacio, Michio Kaku

[1] Pensamiento científico de Albert: “No va a colapsar, debido a la estabilidad que produce que el agujero está rotando, así como a la energía negativa que genera la cápsula de viaje, que pareciera empujar el espacio hacia afuera, como una gravedad positiva”.


[2] Pensamiento científico de Albert: “Debe ser una mezcla extraña entre el efecto Dopleer relativista y la Contracción de Lorentz”.













18 Octobre 2021 15:34:58 4 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

Juan Carlos Sosa Vivo en Caracas Venezuela, Me apasiona escribir y me encanta leer, y sobre todo Ciencia Ficción; Comencé ya viejo a escribir, aunque creo que eso no importa. Llevo un proyecto de divulgación de ciencia llamado El Rincón Cuántico. Otros detalles: Abogado, Coach y Facilitador. Enamorado de mi esposa y fans de mis hijos. Espero que disfrutes mis historias, las vicisitudes de Albert Maxda, que intenta descifrar que es esta vaina del Universo.

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Eb Edgar benmergui
Hola Juan... excelente historia para los que nos gusta la SF y nuestro sorprendente universo...tienes que seguir.. felicitaciones
October 18, 2021, 21:53

  • Juan Carlos Sosa Juan Carlos Sosa
    Hola mi amigo Edgar, que tal. Me contenta mucho recibir tu comentario. Y bueno seguiremos adelante apoyando a Albert Maxda October 18, 2021, 22:07
Katya Enríquez Katya Enríquez
Una fortuna leer tus historias. En esta ocasión no defraudas y creo que la realidad es que tu lectura atrapa porque tiene un lenguaje que cualquiera lo puede entender y esa es la mejor parte.
October 18, 2021, 16:38

  • Juan Carlos Sosa Juan Carlos Sosa
    Gracias Mi amiga Katya, pues es un alivio y una alegría poder mantenerme a las altura de mis lectores. Desde este rincón siempre haré lo propio. Y adelante ...!!! October 18, 2021, 16:43
~