scarlet_x §𝐜𝐚𝐫𝐥𝐞𝐭_𝐗

Penas, alegrías, desamores, todos tenemos algo por el qué avergonzarnos y curiosamente es más fácil aceptarlos cuando un se siente triste, vulnerable y patético. Lloro, mas no lloro cuando escribo, escribo para llorar por dentro y sacar lo que tengo en palabras más no con lágrimas. ¿Te gustaría leer mis lagrimas? Conoce un poquito de lo que siente la autora de los libros que lees, talvez te sorprendas de que esta chica no sólo piensa en sexo ;) o igual y sí pero también hablemos de cosas serias y reímos juntos. @§𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕_𝑿 💋


Récits de vie Tout public.

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El dolor de volver a verte

Te extraño y deseo verte con todas mis fuerzas. Un año y medio no parece una eternidad, lo es.




Es ese amor que te tengo el que me pide viajar tantas horas sólo para verte, aunque si lo hago, tú y todo lo que amas morirá y yo no podría soportar verte sufrir por eso que te arrebaté. Pero mi egoísmo fue mayor que mi buen juicio y salí. Rompí la única regla por la que vivo y despierto todos los días.




Fui a verte y ahí estabas, tan hermosa como la última vez que te vi. Derrochando belleza y vitalidad ante la muerte a tu alrededor. Un lucero en medio de toda esta miseria que azota nuestras vidas. Entregué mi mirada a esa sonrisa que sé que me regalaste aunque no pude verla a través de esa maldita tela que cubre tus labios. Quise besarlos una y otra vez, demostrarte cómo mi cariño se ha mantenido intacto a pesar de los meses, pero me contuve.




Caminaste hacia mi y con el dolor de mi alma te detuve. Cruzamos palabras y tu voz llenó mis oídos después de haber estado oxidados tantos años. La melodía del son de tus palabras flotó en el aire hasta deleitar mi tribulada mente. Juraría que mañana habría perdido la cabeza si no te hubiera escuchado hoy.




Te sonreí de vuelta y me contagiaste de tu vitalidad cuando el verdadero contagio se traga la mía. Mil y un tragedias venían a mi mente cada vez que insistías en acercarte que nunca te permití hacerlo.




Mi corazón se aventaba al acantilado de mi pecho por el deseo de abrazarte con todas las fuerzas que me quedan. Acariciar tu cabello, susurrarte al oído y llorar en tu hombro como solía hacerlo jamás había sido tan doloroso y tan anhelante. Mi cuerpo entero se balanceaba hacia adelante a la par de la frustración de mis sentimientos por fundirme en el contacto físico grato que tanto extraño, pero mi conciencia educada por la experiencia de la tragedia me hizo recuperar la razón para detener el tiempo. Logré no dar un paso más cuando fácilmente pude haberlo hecho.




Me miraste con las pocas lagrimas que tus ojos dejan al público pero de pronto esos hermosos orbes se inundaron de lluvia que quemó hasta lo más hondo de mi corazón. La tristeza calando en mi pecho lo atravesó de extremo a extremo robándome el aliento y fuerza vital.




Compartimos ese mismo agujero que no podía ser llenado mas que con el amor mutuo que en esta ocasión se ahogó dentro nuestro y no pudimos liberar. Me miraste por última vez y desviaste tu rostro de mi. Sabías que si no lo hacías, tú tampoco podrías contenerte.




Estos ínfimos segundos vacíos de muestras de afecto nos estaban causando un insoportable dolor que no pudimos más. Cubriste tu rostro con pena y silencioso sufrir para darme la espalda. Diste un paso dudoso pero no te detuviste.




Y no miraste atrás.




Seguiste caminando hasta alejarte por completo de mi.




En aquel momento mi corazón se estrujó más allá de lo que nunca lo había hecho jamás. Te llamé, rogué suplicando por tu nombre pero ignoraste sabiendo que sería muy doloroso regresar. Fue en ese momento que mi corazón terminó de destrozarse en más de dos mitades. Una la dejé a los pies de la entrada y otra me la llevé conmigo para enterrarla en donde pertenece, el campo de la distancia que debo guardarte por respeto. Esa distancia que mata mi ser poco a poco obligándome a vivir sin el calor de tus brazos y la calidez de tus suspiros.




Me resigné a pasar otro año en vela esperando por ti. El dolor era tan abrumador que me hizo tambalear de miedo a la idea de no volver a verte. No creo que sobreviva un poco más, esta aflicción me presiona y hunde en un campo en el que no estas tú. De rodillas en el suelo, el sentimiento se escapa de la jaula en la que lo tenía apresado para afligir mi herido ser.




Desplomado mi cuerpo en el húmedo suelo, se permite llorar por primera vez en tanto tiempo. Las lágrimas corren por mi nariz de costado hasta regar las flores que son las únicas permitidas de mantenerse a menos de un metro de mi para acariciar mi mejilla en consuelo. Derramo llanto sin control, saladas lágrimas reflejo del profundo amor que te tengo y los kilómetros que te guardo por amor.




No me queda nada por el qué levantarme y limpiar estas lagrimas. Ya no deseo seguir esperando, pero por ti, lo haré con paciencia.




Pronto.




Pronto volveremos a vernos.


1 Octobre 2021 00:00:06 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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