dameephemere Efímera

Ser un francotirador no es un trabajo fácil, pero Jungkook cree que puede soportarlo si tiene a Taehyung a su lado. El mayor le entrega la paz que necesita... pese a que su ruptura se va acercando como una bala directa a su corazón.


Fanfiction Célébrités Interdit aux moins de 18 ans. © Prohibida su copia y/o adaptación. Obra registrada en Safe Creative.

#breakup #slightangst #kooktae #kookv #sniper_jungkook #smut
92
1.6k VUES
En cours
temps de lecture
AA Partager

Target


El clima de aquella noche coincidía con su estado de ánimo, oscuro y nublado, con pequeños indicios de que caería una tormenta pronto.


Jungkook ya estaba en posición, con su arma firmemente colocada sobre su hombro y sus ojos fijos en la mira, apuntando al lugar en donde se suponía que su objetivo debía aparecer en cualquier momento. Sólo debía mantenerse quieto y esperar… aunque decirlo era mucho más fácil que hacerlo, a decir verdad.


Su impaciencia poco tenía que ver con la tarea que se le había asignado, en lo absoluto, simplemente no tenía muchas ganas de empaparse.


Deseaba terminar esa misión rápida y limpiamente, de manera que al fin pudiera obtener el descanso que se merecía después de tres semanas siguiendo al tipo a todos lados. Habían sido tres semanas agotadoras, y a Jungkook particularmente no le gustaba ese hombre. Todos sus objetivos anteriores tenían numerosos crímenes en sus espaldas, pero este destacaba de entre todos los demás, definitivamente era mucho peor que todos ellos.


El cielo sobre él se iluminó, y Jungkook golpeteó la barandilla sobre la que estaba apoyado con sus dedos enguantados, mirando el reloj en su muñeca con una pequeña mueca en su rostro. El bastardo estaba retrasado.


Como si de alguna forma supiera lo que le esperaba.


Diez minutos después, un auto negro se detuvo en el edificio del frente, captando rápidamente su atención. Jungkook entrecerró los ojos para agudizar su visión, deslizó su dedo por el gatillo con suavidad y esperó. Sólo un poco más.


Su objetivo se bajó del coche y Jungkook le apuntó a la cabeza. Un solo tiro. Contaba con un único disparo para matarlo, por lo que tenía que ser cuidadoso y preciso, como siempre lo era.


Su respiración se detuvo cuando el hombre miró en su dirección por una fracción de segundo, pero se relajó inmediatamente al recordar que era imposible ver algo desde esa distancia. Además, era de noche y no había luz en la azotea donde se encontraba. Volvió a concentrarse, y no dudó antes de apretar el gatillo.


Jungkook vio al hombre desvanecerse, cayendo al suelo con la sangre manchando su rostro, y finalmente bajó su arma.


El alivio que sintió no duró mucho, porque entonces escuchó pasos. No eran de una sola persona, y venían subiendo ruidosamente por las escaleras. El ceño de Jungkook se frunció y su cuerpo se puso en alerta cuando su mente empezó a correr, ese era un edificio abandonado y su equipo le había dicho claramente que se quedarían abajo, por lo que no había razón para que estuvieran allí, a menos que...


Fuera una trampa.


Miró a su alrededor, estaba en el último piso y no había otra salida viable que no fuera la puerta que había utilizado para llegar hasta allí, la misma que se abrió de forma violenta antes de que pudiera hacer algún movimiento.


Estaba atrapado.


Frente a él aparecieron ocho o quizás nueve hombres armados, y Jungkook apretó la mandíbula al reconocer a quien los guiaba. La insignia de su organización brillaba en su pecho, y una cicatriz dividía su rostro, empezando en su cuello hasta llegar a su ojo izquierdo.


No se trataba un grato reencuentro.


—Miren a quien tenemos aquí... a nuestro lindo francotirador —Jones se burló con una sonrisa maliciosa, mirando a Jungkook de arriba a abajo, deteniéndose en su arma—. Tiraría eso si fuera tú.


Jungkook apretó su agarre alrededor de su rifle por acto reflejo, no podía disparar, había tantos de ellos que estaría muerto en segundos.


—Buen chico. —Jones ladeó su rostro hacia un lado cuando el pelinegro soltó su arma, luciendo complacido—. Eres más listo de lo que pensé.


Jungkook guardó silencio, estaba acorralado y bloqueado. No sabía cómo Jones los había encontrado, pero si había logrado llegar a él significaba que sus compañeros habían sido atacados primero.


¿Seguirían vivos? ¿Cuántas probabilidades había de que él no muriera esa noche?


—Sé que eres uno de sus mejores francotiradores —Jones continuó, dando un paso en su dirección—. Matarte con esto sería un desperdicio, ¿no crees?


Jungkook se tensó cuando Jones lo apuntó con su arma. No tenía opciones seguras, y sus posibilidades de sobrevivir saltando del último piso eran escasas. Seguirle la corriente a Jones era lo único viable, y tal vez de esa manera podría ganar algo de tiempo.


—Sería demasiado fácil —Jungkook murmuró, escaneando a los hombres tras él, quienes parecían esperar órdenes.


—Exactamente. —Jones terminó de acercarse y el pelinegro esquivó el puño dirigido a su cara, sin embargo, no pudo evitar el que fue dirigido a su estómago. Jungkook lo golpeó en la mandíbula, pero Jones era mucho más fuerte y más alto que él, por lo que pronto cayó al suelo, recibiendo otro golpe en sus costillas que lo dejó sin aire por unos segundos.


Había comenzado a lloviznar.


Jones lo arrastró hasta el borde del edificio, empujando a Jungkook contra la barandilla, haciéndolo balancearse sobre sus pies de manera peligrosa. Era inútil luchar, no podría huir, habían sido superados en número y probablemente habían sido emboscados desde un principio.


—¿Algún último deseo? —Jones preguntó en un tono sarcástico, inmovilizando sus manos detrás de su espalda, llamando a otro de sus hombres para que atara una soga alrededor de su cuello.


Jungkook miró al vacío mientras pequeñas gotas de lluvia caían sobre su rostro, y sólo pudo pensar en unos bonitos ojos mirándolo con afecto. Los echaría de menos. Echaría de menos al dueño de esos ojos…


Si solo hubiera podido despedirse…


—Di adiós, lindo francotirador.


Iba a morir, y su novio nunca lo sabría...


Iba a morir, pero el dolor que esperó sentir en el cuello nunca llegó. Tampoco sintió otro golpe, por lo que se sintió confundido antes de que el agarre en sus manos desapareciera.


—¡Guk! —Aquel grito lo hizo dar la vuelta de manera brusca, y cuando vio la expresión de alivio en el rostro de Yoongi casi se desplomó ahí mismo—. ¿Estás bien? ¿Te hicieron daño?


Jungkook miró los cuerpos a sus pies—todos con una herida de bala en el corazón—y sacudió la cabeza con lentitud. Había visto a Jones unas tres veces en su vida, pero no podría decir que sentía lástima por él.


—Estoy bien. —Estaba vivo, eso era lo que importaba.


—Lo siento, no debimos haberte dejado subir solo. —Yoongi lucía preocupado, pero Jungkook se sacó la soga del cuello antes de dar varios pasos en su dirección y envolver un brazo alrededor de sus hombros.


—No teníamos forma de saber que se trataba una trampa, ustedes dos salvaron mi… —Jungkook se detuvo a la mitad de la oración para mirar detrás de Yoongi, sintiendo un sudor frío bajar por su frente—. ¿Dónde está Jimin-ah?


—¡Yoonie! —Como si lo hubiera invocado, la figura de Jimin apareció en la puerta de la azotea. Su tono de voz fue urgente, y corrió en dirección al mayor apenas lo vio—. ¿Estás bien?


—Sí, solo fueron unos cuantos rasguños. —Yoongi sonrió de manera convincente, consiguiendo que el pelirrojo suspirara aliviado.


—También estoy bien, gracias por preguntar —Jungkook bromeó con una sonrisa aliviada, logrando captar la atención de Jimin.


—Maté a todos aquí, sabía que estabas a salvo. —El pelirrojo señaló el edificio de a lado, desde donde había disparado a los hombres que ahora estaban tirados en el suelo—. Atraparon a Yoongi hyung en su camino hacia aquí, por un momento creí que…


Jungkook frunció el ceño ante esas palabras, y luego vio la sangre seca en la mejilla izquierda de Yoongi. Su tarea había sido proteger la entrada al edificio, vigilando cualquier movimiento sospechoso, por lo que debían haber pasado por él para llegar a Jungkook.


—No fueron muy duros conmigo —el mayor dejó escapar un suspiro—, creo que solo querían sacarme del camino, su objetivo era Guk.


—Logré burlar a dos de sus hombres, pero por un momento pensé que sería demasiado tarde para salvarte... —Jimin miró al pelinegro, quien palmeó su hombro con suavidad.


—Estuviste perfecto. —Jungkook sonrió en su dirección, el agradecimiento escrito en su rostro.


—Sin embargo, fallamos en la misión —Yoongi señaló lo que los tres estaban pensando, haciendo una mueca—. El jefe no estará contento.


—Guk es uno de sus favoritos, puede que no nos vaya tan mal. —Jimin no se escuchó muy convencido, guardando su rifle en un estuche de violonchelo.


—Eso espero… Será mejor que nos apresuremos a salir de aquí. —Yoongi chequeó algo en su teléfono antes de comenzar a dirigirse a la salida, siendo seguido rápidamente por Jimin.


Jungkook guardó su arma también, sin tardar en unirse a ellos. Iría a la enfermería tan pronto como llegaran al cuartel, le harían bien unos cuantos analgésicos y quizás unas vendas. La adrenalina aún corría por sus venas, pero sabía que apenas se tranquilizara sus músculos se quejarían del dolor. Además, estaba seguro de que no le gustaría lo que el jefe les iba a decir, por lo que mientras más retrasaran esa conversación, sería mejor para los tres.




[...]




Jungkook casi deseó haber sido regañado.


El jefe los había interceptado apenas habían puesto un pie en la base, mostrándose comprensivo y aliviado de que los tres estuvieran vivos y sin lesiones mayores. Había estado enojado por no haber sospechado que podría tratarse una trampa, y aunque sus palabras habían trasmitido preocupación por ellos, en realidad se debía a haber estado a punto de perder a su mejor francotirador… palabras de Jimin, no las suyas.


Ahora su unidad tenía que investigar a Davis, el jefe de Jones, quien obviamente no estaría feliz de saber que uno de sus mejores hombres estaba muerto.


Jungkook casi deseaba que su jefe se hubiera enojado con él. Casi.


Quizás de esa manera sería más fácil renunciar.


—Bueno... Supongo que las vacaciones tendrán que esperar. —Jimin tomó su mochila, lanzándole una mirada triste a Jungkook—. Lo siento, sé que realmente las querías.


—Descansar es lo último que podemos hacer ahora —Yoongi bufó con aspecto cansado—, Davis probablemente nos quiere muertos a estas alturas.


—Dices las cosas más tranquilizadoras. —Jimin sonrió antes de chocar su hombro con el del mayor—. Muero por ir a casa. ¿Quieres que te demos un aventón, Guk?


—No, tomaré un taxi.


—Nos vemos luego, entonces. —Jimin le dio una palmadita en la espalda antes de salir de la enfermería, siendo seguido por Yoongi, quien le lanzó una lata de café antes de desaparecer por la puerta.


Jungkook no tardó demasiado en terminar de vendar su abdomen, y después de ponerse su usual traje gris dejó el lugar con pasos rápidos. Encontró un taxi en la avenida, y una vez de camino a su departamento revisó su teléfono mientras tomaba un poco de café.


Un profundo suspiro escapó de sus labios al ver la cantidad de mensajes no leídos. Lo llamaría cuando estuviera en casa. Aunque... Jungkook no estaba seguro de si realmente debería. Se había dicho a sí mismo que esa sería su última misión antes de renunciar, pero ahí estaba, aun siendo un francotirador. Se había dicho a sí mismo que la próxima vez que lo vería sería un hombre diferente, no un asesino.


¿Debería llamarlo? ¿Merecía escucharlo?


Había llegado a Nueva York hace seis años, y aunque habían pasado cinco desde que Miller le había ofrecido ese trabajo, todavía no había pagado la deuda de sus padres en su totalidad. Había aceptado unirse a esa sociedad secreta porque la paga era buena—más que buena—pero estaba cansado de mentir acerca de su trabajo.


Estaba cansado de matar criminales todos los días. Estaba harto de eso, y el hecho de que lo merecieran no cambiaba nada la forma en que se sentía.


Quería ser un hombre mejor, y realmente quería renunciar, pero era difícil cuando su jefe siempre estaba recordándole que era su mejor hombre. No era sencillo cuando Miller siempre estaba mirándolo como si Jungkook lo necesitara para pagar su deuda.


Su unidad era la única con hombres coreanos, y los tres querían renunciar pronto, pero al contrario de él, Yoongi y Jimin no parecían tan desesperados. Quizás porque se tenían el uno al otro y no tenían secretos entre ellos. Su relación era completamente normal fuera del trabajo, por lo que podían esperar pacientemente por el momento en que finalmente pudieran ser libres.


Jungkook no podía, por más que quisiera, y eso lo estresaba.


Pagó el taxi cuando llegó a su destino y se dirigió a su apartamento. Su vecindario no era el más seguro, pero era el más decente que había podido conseguir con el dinero que no usaba para pagar su deuda. Jimin siempre estaba diciéndole que debía mudarse, pero Jungkook solo quería liberarse lo antes posible, y su apartamento era más que suficiente para él. De todos modos, no pasaba mucho tiempo allí.


Usó sus llaves para abrir la puerta y encendió las luces de camino a la cocina. No tenía hambre, pero seguía teniendo mucha sed… Dejó su chaqueta en una de las sillas antes de sacar una botella de agua de la nevera. Bebió con los ojos fijos en el reloj en la pared, considerando sus opciones. Eran las once, por lo que aún estaba a tiempo para llamarlo.


Quería hacerlo, pero… ¿era lo correcto?


¿O sería demasiado egoísta?


Escuchó pasos provenientes del baño y frunció el ceño antes de correr hacia su chaqueta para tomar su arma. ¿Davis ya había enviado a alguien para matarlo? ¿Cómo había logrado dar con su ubicación tan rápido?


¿Lo habían seguido? ¿O es que lo habían rastreado?


—¿Gukkie? —El familiar apodo lo hizo respirar con normalidad, pero no tuvo mucho tiempo para esconder su arma antes de que su novio entrara a la cocina—. Llegaste… —Taehyung susurró con una sonrisa, vistiendo la bata de baño de Jungkook y dando varios pasos hacia él.


—¿Qué estás haciendo aquí? —Jungkook cuestionó por inercia, gran parte de su atención centrada en esconder su chaqueta detrás de su espalda.


—¿Eso es lo que dices después de dos semanas sin verme? “¿Qué estás haciendo aquí?” ¿No me extrañaste? —La expresión de Taehyung cayó, y sus pasos se volvieron vacilantes, quedándose parado frente a Jungkook con sus labios apretados.


Taehyung solo había utilizado la llave extra que Jungkook le había dado unas pocas veces. El pelinegro le había dicho que podría visitarlo cuando quisiera, pero Taehyung rara vez había llegado sin previo aviso en los dos años que llevaban saliendo.


—No es lo que quise decir, hyung, es solo que… no esperaba verte esta noche. —Jungkook finalmente se relajó, y sonrió de manera cálida al mayor al mirarlo detenidamente. Levantó una mano para sostener la suya, sosteniéndola por un instante antes tirar de él en un apretado abrazo—. Pero me alegro de que estés aquí ahora.


—Te extrañé —Taehyung murmuró contra su hombro, en un tono mucho más animado, abrazándolo de vuelta—. No me llamaste en la última semana.


—Estuve bastante ocupado. —Jungkook hizo una mueca, frotando su nariz en el cabello mojado de Taehyung. Había usado su champú y olía estupendo—. El trabajo aún no está terminado... así que en realidad todavía estoy ocupado.


—No es problema. —El mayor se alejó un poco, y Jungkook pudo ver un poco de diversión brillar en sus ojos oscuros, esos hermosos ojos que había recordado hace apenas unas horas—. Puedo esperar si dices que me extrañaste —Taehyung agregó en tono juguetón.


—Por supuesto que lo hice. —Jungkook se rio, y disfrutó de la forma en que la sonrisa del contrario se hizo más grande—. ¿Esperaste demasiado?


—En realidad no. —El pelinegro acarició su mejilla, viendo a Taehyung sonrojarse un poco—. Acababa de tomar un baño.


—¿Ya cenaste? —Taehyung asintió en respuesta y Jungkook comenzó a dirigirse a su habitación, todavía con sus brazos alrededor del mayor—. Yo también.


—Pareces agotado —Taehyung murmuró, riendo entre dientes cuando el pelinegro se chocó con la puerta.


—Lamento no haber llamado. —Jungkook apretó ligeramente el agarre en su cintura y se mordió el labio inferior con algo de culpabilidad. Las luces de su habitación estaban apagadas, pero todavía podía ver el rostro de su novio gracias a la luz que entraba por la ventana—. ¿Estás enojado?


Taehyung no dijo nada por un tiempo, y el menor sintió que su corazón se aceleraba más y más con cada segundo que permanecía en silencio. Era una locura, pero la adrenalina que estaba sintiendo en ese momento no tenía nada que ver con la que sentía en su trabajo. Esta era mucho, mucho peor.


—No estoy enojado —Taehyung respondió finalmente, y su mano sostuvo el rostro de Jungkook con ternura—. Estoy preocupado.


—¿Preocupado? ¿Por qué? —Jungkook frunció el ceño, e hizo una mueca cuando sintió el roce de los dedos del mayor en el corte de su mejilla.


—No te caíste de nuevo, ¿o sí? —Los ojos de Taehyung estaban llenos de preocupación, las dudas casi escritas en su rostro, y Jungkook se odió a sí mismo por ello.


Era su culpa.


—Yo... me metí en una pelea —admitió en voz baja. Después de todo, no era del todo mentira.


—¿Una pelea? —Los ojos de Taehyung se abrieron por la sorpresa, y Jungkook besó su frente para tranquilizarlo.


—Sí, fue... cerca de aquí. Sabes cómo es este barrio, pero estoy bien. —Una pequeña mentira. Otra—. De verdad.


—¿Estás seguro? —Taehyung lo miró de la cabeza a los pies, y el pelinegro asintió con la cabeza, sonriendo antes de besar fugazmente sus labios.


—Ahora estoy perfecto. —Jungkook se acercó nuevamente para besarlo por más tiempo, tomando a Taehyung por sorpresa, quien le correspondió al cabo de unos pocos segundos. Si el pelinegro tenía que ser honesto, su lado derecho dolía como el infierno y su nudillos ardían, pero con su novio a su lado era soportable.


Más que eso.


Jungkook profundizó el beso, y el mayor dejó escapar un débil gemido contra sus labios, sus manos apretando fuertemente la tela de su camisa. Habían pasado dos largas semanas desde la última vez que se habían visto, y Jungkook lo había echado tanto de menos… había echado de menos besar esos suaves y dulces labios hasta que estuvieran jadeando por aire, jadeando por él.


—Te recompensaré —Jungkook susurró, besando la mandíbula de Taehyung hasta llegar a su cuello, sintiendo que su cuerpo se pegaba al suyo.


—¿Q-Qué?


—Te recompensaré por mi ausencia. —El menor lo llevó hasta la cama y Taehyung dejó que su cuerpo cayera sobre la suave superficie con las manos de Jungkook deslizándose bajo su bata.


—N-No tienes que hacerlo. —A Taehyung ya le faltaba el aliento, pero tomó la mano del pelinegro para detener sus movimientos, tratando de enfocarlo en la oscuridad—. ¿No estás cansado? Tú…


Jungkook sonrió, porque la preocupación del mayor todavía era evidente en su voz, y no pudo evitar buscar sus labios para besarlo de nuevo, esta vez de forma lenta. Se tomó su tiempo, sintiéndose embriagado de dulzura. Taehyung era la persona más dulce y amable que conocía, y estaba ahí, a su lado. Amándolo.


A veces no podía creer lo afortunado que era.


—Quiero hacerlo —Jungkook dijo al separarse, sentándose sobre la cama para prender la lámpara que había sobre la mesa de noche, iluminando tenuemente la habitación—. ¿Y tú? —Taehyung se sonrojó, y el menor supo mejor que nadie su respuesta—. Realmente te he extrañado, hyung, mucho.


La respiración de Taehyung se enganchó y el pelinegro se acercó aún más a él, hasta que sus frentes chocaron y sus respiraciones se entrelazaron. A Jungkook le encantaban esos momentos, cuando podía leer todas las emociones del mayor en sus ojos, tan trasparentes como el agua, cuando se encontraba así de cerca de él y podía contemplar su rostro. Cuando podía estar a solas con la única persona que realmente le importaba: Taehyung, quien le daba un sentido a su patética vida.


—Ven aquí —el mayor susurró, pasando sus manos alrededor de su cuello y tirando de él hacia sus labios—. Y date prisa, ¿de acuerdo?


Jungkook accedió, por supuesto que lo hizo, porque afuera llovía a cántaros pero el sol parecía haber salido para él.


En forma de un rayo de esperanza al que se aferró con todas sus fuerzas.













N/A: holis~ este fic está ligeramente inspirado en Big Apple, pero le cambié varias cosas para que sea más de mi gusto o.o Lo seguiré después de terminar DA, que seguro será pronto porque ya tengo el final listo. Espero les haya gustado este primer capítulo, díganme qué opinan y si les gustó uwu 💜

6 Septembre 2021 06:15:47 9 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
42
Lire le chapitre suivant Distance

Commentez quelque chose

Publier!
tK teleo KUKI
Dejando amorsh por aquí 💜💜
October 24, 2021, 04:32
Jeon Nobody Jeon Nobody
Vengo a dejar amor, me encanta!!!
October 13, 2021, 00:58
day Naomi day Naomi
me encantó, necesito otro cap 😭😭
September 12, 2021, 08:05
k kjhjjvgbn
Muy hermoso, aunque tengo miedo de lo que pueda llegar a ser el final... *Haces arte, siempre!
September 08, 2021, 07:11
TATANIE  TATANIE
Genial, aunque ya veo que esta historia me causará tristeza 😢
September 08, 2021, 06:38
Alma Takarai Alma Takarai
Wow!! Qué hermoso final para el capítulo pero sigo preocupada porque Jungkook le miente a Taehyung 😭 y sé que eso no es bueno
September 07, 2021, 13:46
Honey  Honey
AMOO EFIII ESTA PRECIOSO NO PUEDO ESPERAR A LEER MAS TT amo a jk francotirador y tete es re cute uwu esperaré el otro capítulo con ansias uwu
September 06, 2021, 14:09
Nubia Edith Nubia Edith
Me fascina la temática, esperaré con ansias tu próxima actualización. 🤗
September 06, 2021, 11:34
soe soe
Amo todo lo que escribes 💜😍 💜 Iniciamos bien 10/10 👏💜
September 06, 2021, 06:52
~

Comment se passe votre lecture?

Il reste encore 2 chapitres restants de cette histoire.
Pour continuer votre lecture, veuillez vous connecter ou créer un compte. Gratuit!