MUJER CONTRA MUJER Suivre l’histoire

vampiredramaqueen Kenia De La Torre

Leonor juega con fuego, al complacer los deseos prohibidos de Doña Isabel, la señora de la casa. Don Francisco, conde de Alcalá ni siquiera imagina que su amada tiene otro interés amoroso. ¿Qué pasará cuando lo descubra?


Érotique Interdit aux moins de 18 ans.

#drama #violencia #sexo
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Doña Isabel

Nueva España 1481

Cuenta la leyenda que José Francisco Gallegos, Conde de Alcalá, fue alguna vez un hombre bueno, justo y piadoso, además de un caballero bastante bien parecido. Se enamoró y contrajo matrimonio con Doña Isabel González, Duquesa de León.
A pesar de que ese, como muchos de ese entonces, era un matrimonio por conveniencia, resultó que el Conde estaba tan impresionado por la belleza de su mujer, que no tardó en caer rendido ante sus encantos y enamorarse perdídamente de ella.

De ojos celestes y rubia cabellera, era difícil no llenarle las pupilas con una belleza como esa.
Se desvivía en halagos y en darle presentes.
Pero, aunque ella aceptaba su galantería, incluso, le había tomado cariño, sus gustos eran otros.

A Doña Isabel no le gustaban los varones. Lo supo desde muy joven, pero hubo de ocultarlo por las costumbres y el temor de Dios.

Nunca defraudó a su marido en la cama; o es lo que ella quería pensar, pero le costaba mucho esfuerzo representar su papel de esposa, cuando lo que deseaba eran un par de suaves y redondos pechos sin pelo, para acariciar.

El pobre hombre tan enamorado y ella tan agotada de ser quien no era.
Afortunadamente para Isabel, el conde debía viajar con mucha frecuencia y era entonces, cuando se sentía libre y feliz. Sobre todo cuando Leonor, una de las mozas de la casa donde ahora vivía con su marido, empezó trabajar cerca de ella.

Todas las mañanas abría de par en par la ventana que daba al patio y se quedaba ahí, solo observando a la joven de generosos senos y anchas caderas.

Ataviada solo con un delgado vestido, mismo que permitía apreciar sus pezones a través de la tela, aún de lejos.

Leonor se sabía observada y permitía que uno de sus senos escapara "accidentalmente" de su prisión textil, mientras se mordía el labio inferior y la miraba con lujuria, imaginando lo que sería rodar las manos sobre esa delicada piel tan blanca.

Doña Isabel, presa de una excitación intensa, envió a una de las mucamas a por ella.

Con cada paso, los turgentes senos de Leonor rebotaban al compás y se acariciaba los pezones con la áspera tela de su vestidura.

—Buenos días, mi señora —saludó al llegar, bajando la mirada, como se esperaba de la servidumbre.

—Buenos días —saludó, tratando de aparentar desinterés— ¿Cuál es tu nombre, moza?

—Leonor, mi señora.

—¿Que estabais haciendo allí abajo?

—Lavando —hizo contacto visual— mi señora...

La mirada de Leonor la puso muy nerviosa. La moza sabía que le gustaba y vio una muy buena oportunidad para despertar más su deseo.

—Os gustaría...os gustaría trabajar dentro de la casa?

La propuesta la tomó por sorpresa.

—¡Por supuesto! —respondió entusiasmada.

—Entonces, a partir de este momento trabjarás aquí. Tú y solo tú, te encargarás de asear mi alcoba.

—¡Gracias, mi señora, muchas gracias! Es un honor, pero...

—¿Tienes algún impedimento?

—No, solo pensaba en que debería informarle antes al conde.

—José toma por buena cualquier decisión mía. Es un gran hombre y un maravilloso marido.

—¿Pero...? —preguntó Leonor al ver una sombra en su semblante.

—¡Pero nada!

—Mi señora... —cierra la puerta de la alcoba y la ventana— me gustaría agradecer su gesto con algo que sé que le va a gustar...

Leonor baja la parte superior de su vestido y colocó las temblorosas y pálidas manos de Isabel encima de sus pechos.



12 Janvier 2019 03:35:37 0 Rapport Incorporer 0
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