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Capítulo 1

Durante las últimas horas de la madrugada, un grupo de trabajadores empezó a realizar labores de fumigación en el norte de la ciudad, al interior de un inmueble programado para ser demolido.


Abandonada era la palabra que describía aquella pequeña y vieja casa de dos pisos: las paredes del exterior llenas de enredaderas; las ventanas clausuradas con maderas desvencijadas y láminas oxidadas superpuestas en el techo donde éste se había venido abajo.


En este comprometido escenario, el equipo de limpieza se desplazó paso a paso entre los cuartos de la vivienda. Sin embargo, uno los miembros que se encontraba en una de las habitaciones del fondo en la primera planta, se hundió repentinamente a pesar de su cautela, cuando el piso cedió.


Afortunadamente la altura entre el piso y el suelo no fue demasiada, por lo que sólo cayó de rodillas. Al escuchar el alboroto, los demás acudieron de inmediato hacía donde se encontraba su compañero.


―Estoy bien ―dijo en tanto lo izaban por los brazos―, pero creo que di contra una tubería.


―Es mejor que revisemos ―contestó uno―, será un problema si provocamos una fuga.


***


Esa misma mañana, Haru apenas llegó a la Unidad de Combate de Crímenes Modernos cuando de pronto escuchó la voz de su superior, quien le indicó que debía reportarse con Takei cuanto antes.


―¿Sabe de qué se trata? ―preguntó extrañado. Kiyomizu sólo dijo que era urgente y que una vez allá le explicaría. Sin pensarlo mucho, Haru salió de la habitación un tanto desconcertado.


***


―Gracias por venir ―exclamó Takei cuando Haru llegó a su oficina. Tras invitarlo a tomar asiento, Katsuhiro comenzó a narrarle el hallazgo realizado esa madrugada.


―Pero... ―Titubeó―, esto les corresponde a ustedes. ¿Qué tiene que ver conmigo?


―Dímelo tú, inspector Kato ―le objetó mientras le dio el informe de los peritos.


Perplejo por la contestación de Takei, Haru tomó los papeles y les dió un vistazo. Tras leerlos por unos minutos, una expresión de frustración apareció en su rostro.


―¿Es correcto esto? ―preguntó al terminar de leer, sin querer aceptarlo del todo.


―Por desgracia sí ―fue la respuesta―, aunque es el informe preliminar y todavía fal...


―¡No es seguro que se trate de la misma persona! ―interrumpió con tono exaltado, en tanto asomó la vista por sobre el expediente.


―Entonces ―continuó Takei con voz grave―, sería bueno que fueras a ver el lugar de los hechos, sólo para descartar la posibilidad. Pero sí sospechas que se trata del mismo sujeto ¿Te harías cargo?


―¿Es posible?


―Puedo arreglarlo, pero necesito saber si realmente querrías el caso ―Haru volvió la mirada hacia el expediente, y pensó por un momento lo que iba a decir.


―Lo decidiré... ―balbuceó―, lo decidiré después de haber visto el lugar.


―De acuerdo ―dijo el hombre frente a él, dejando entrever una ligera sonrisa.


***


Apenas terminó de hablar con Katsuhiro, Haru se reportó rápidamente con Kiyomizu y le explicó de manera breve lo ocurrido. Una vez obtuvo la aprobación de su jefe, salió con paso presuroso de la habitación. Justo marchó hacia las escaleras cuando escuchó los pasos de alguien más tras suyo y volteó para ver de quién se trataba, se dio cuenta que era Daisuke. Aunque eso ya no le sorprendió, no pudo evitar, ya por costumbre, el protestar para que dejara de seguirle.


―Kiyomizu me ha pedido que vaya contigo ―respondió sin más.


―Ni hablar ―refunfuñó―. No sé por qué me molesto en pedírtelo. Siempre es lo mismo.


Daisuke prosiguió, cambiando el tema de conversación:


― Tengo entendido que este caso era tuyo.


―No exactamente ―contestó Haru―. Las circunstancias son muy similares a las de uno en el que trabajé hace años.


―Ya veo.


―Dime algo ―habló de manera reservada mientras desaceleró la marcha―, ¿qué tan buen estómago tienes? ―dijo un poco malicioso, esperando saber qué diría su agregado. En el fondo admitió el deseo de que esa pregunta, de alguna manera, le desanimara a acompañarlo y así poder trabajar él solo.


―Bastante bueno ―respondió con cierta indiferencia, y logró por un momento que Kato detuviera el paso―. ¿Acaso el tuyo no? ―rebatió mordazmente al tiempo que rebasó al detective, mientras le miró de reojo.


Kato gruñó por lo bajo cuando escuchó aquello. Enojado por el revés de su plan, retomó apresuradamente la marcha y alcanzó Daisuke en el pasillo, hacia la salida del edificio.


―¡Oye! ―de ningún modo iba a permitir que se le adelantara―, ¡espera...!


―¿Qué ocurre? ―murmuró vagamente.


―¡No vuelvas a hacer eso! ―Haru empezó a alegar por incontable vez sobre la actitud de Daisuke, a tal grado que aquella "discusión" no tardó en volverse un interminable monólogo quejumbroso―. Recuerda, soy yo quien está a cargo…


Kambe por su parte, pareció prestar oídos sordos al asunto y le dejó pasar por delante, manteniendo cierta distancia. Al final, esperó pacientemente que Kato se callara de una buena vez.


―... Y es por eso que iremos en mi auto, ¿quedó claro? ―exclamó, dándose un momento para tomar aire―... Cómo sea, debemos irnos ya ―murmuró tras exhalar profundamente, ni siquiera volteó a ver a Daisuke quien se detuvo unos metros atrás, en tanto él continuó avanzando hacía el vestíbulo.


―¿Ah? ―pronunció al percatarse de lo ocurrido en tanto cruzó la entrada principal del edificio. De nuevo empezó a mascullar reclamos, mientras hundió las manos en los bolsillos de su chaqueta―. ¡Eh!, ¡Kambe! ―replicó alzando ligeramente la voz.


Daisuke le respondió en lo absoluto. Haru retrocedió entonces hacia él para llamarlo―: Te estoy hablando ―cuando cayó en cuenta qué era lo que éste miraba hacia el otro lado del vestíbulo.


―Al menos ponte las gafas ―susurró Kato con clara molestia al momento que detecto la silueta femenina en la que su compañero fijó la vista―. ¿Sabes?, deberías ser más discreto ―dijo cuando notó la forma sutil pero evidente en cómo Daisuke, literalmente, escaneó a la mujer en cuestión de pies a cabeza. Desde el momento en que pasó por enfrente del recibidor, cruzó el pasillo y terminó por perderse tras la puerta de uno de los ascensores.


―Bueno, ¿satisfecho? ―inquirió mientras se cruzó de brazos, ya un tanto fastidiado por la situación.


―¿Disculpa? ―musitó en tanto, con una pose despreocupada, giró su vista hacia quien le habló.


―Vamos no finjas ―refutó con cansancio―, me he dado cuenta que estabas mirando a esa chica.


―Miraba sus zapatos. Sólo eso ―respondió sólo por replicar algo, sin fijarse realmente en lo que dijo.


―¿En serio? ―Haru levantó ambas cejas en tanto en su boca se formó una sonrisa bastante descarada―. ¿Por qué no le preguntas dónde los compró?


Daisuke no dijo palabra alguna, sin embargo, lanzó una mirada bastante despectiva; eso provocó en Haru un incómodo hormigueo en la nuca, logrando finalmente que se diera vuelta.


―¿Sabes qué?, olvídalo ―tuvo que decir para dar por terminado aquello―. Es mejor que nos vayamos. Te daré los pormenores del caso en el camino. Aunque pensándolo bien ―replicó por lo bajo, con voz resignada―, seguramente ya los sabes, con esos artilugios tecnológicos tuyos.


―Ninguno de ellos está en la base de datos ―atajó, reanudando la marcha―. Así que por esta vez, dependerá de ti darme la información.


―¡Ja! no puedo creerlo ―exclamó con cierta sorpresa―. Está bien, pero primero hay que conseguir ungüento y grajeas mentolados, por si hiciera falta.


***


―Entonces ―dijo Daisuke mientras observó por la ventana del auto en marcha―, uno de los trabajadores creyó romper una tubería cuando cayó, pero en realidad eran los huesos de unas costillas...


―Sin mencionar el susto que se llevaron ―le respondió Haru―. Al principio pensaron que podían ser de algún animal, un perro grande quizás, sin embargo quisieron salir de dudas. Y bueno ―suspiró antes de continuar― no resultó ser un animal.


―Uhm... ―murmuró aún con la vista hacia la calle―, ¿y por eso se relaciona con el tuyo? ―cuestionó con desidia, sin recibir respuesta de Kato. Creyó entonces que su compañero no le diría mucho al respecto, por lo que cruzó los brazos dando a entender su inconformidad. Sin embargo, se equivocó.


―Te lo diré ―pronunció Kato con recelo―, creo que puedes guardar bien un secreto, ¿No? ―preguntó con la cautela plasmada en su rostro―. Lo que voy a contarte, es lo que sabemos a grandes rasgos, pero también, los detalles que encontramos quienes estuvimos en esto ¿de acuerdo? ―demandó un tanto enérgico antes de continuar. Pero, cuando él tampoco escuchó palabra alguna, miró de soslayo, y notó que su compañero asintió con la mirada.


―Hace cuatro años ―empezó―, encontraron parcialmente enterrados los restos de una persona en una casa deshabitada; hasta ahora no sabemos su identidad, sólo que se trataba de una mujer joven, y que al momento de encontrarla tenía entre dos y tres años de estar sepultada.


―¿Qué más había en el sitio?


―Sólo los restos. Todo lo que podía descomponerse lo había hecho; al principio no encontré relación alguna con algún otro incidente ―prosiguió con su relato, mientras esperaba la luz verde del semáforo.


―¿Huellas?


―Nada. Ni huellas, ni sangre, marcas de abuso o algo que pudiera ayudar con la identificación. Te repito, todo estaba muy deteriorado. Sin embargo ―remarcó con énfasis―, unas semanas después, localizaron otra fosa. La temporalidad entre la primera y esta era de dos años. Siendo éste el más reciente.


―Continúa.


―Circunstancias parecidas. Un sitio abandonado, lo superficial del entierro, yo aún estaba incrédulo hasta que ―hizo una pausa, dudando si debía seguir―, hasta que encontraron uno más. Esta vez la diferencia entre los dos era de meses. Y todo era similar, excepto por las edades. Sólo pudimos identificar a ambas personas en aquella ocasión.


Haru guardó silencio por un momento cuando hizo virar el auto en la esquina. Daisuke permaneció callado y con los brazos cruzados, asimilando lo que recién escuchó.


―Sabes cómo suena esto, ¿verdad? ―continúo hablando, sus manos empezaron a apretar el volante―. A grandes rasgos la relación entre todos pudiera ser circunstancial o incluso mera coincidencia...


―Pero no lo es ―pronunció por fin, volviendo la vista hacía Kato.


―No ―contestó tajante―, o al menos eso pensamos. Y te pido que no comentes con nadie lo que ahora voy a decirte ―expresó devolviendo la mirada. Daisuke movió ligeramente su cabeza de arriba abajo. Aquel gesto fue suficiente para que Haru continuara.


―En todos los casos, la mayoría de los huesos estaban fracturados, y seguramente para borrar posibles huellas, utilizaron algún tipo de abrasivo. Además ―prosiguió con el semblante ensombrecido―, al parecer les trajeron desde otro sitio. Hasta ahora es lo único que tienen en común ―pareció concluir. No obstante, tras unos segundos en los que guardó silencio, continuó con tono molesto―: Y lo peor fue que así como inició un día, de pronto todo se detuvo. Ni siquiera nos dio tiempo de poder encontrar algún rastro.


―Ya veo —dijo con preocupación.


―Seré franco ―continuó con una expresión seria, en tanto el auto cruzó el puente sobre el río―. En el fondo deseo que no sea el mismo sujeto. Pero eso significaría que hay otro loco suelto por ahí.


***


Apenas bajó del auto, Kato se apresuró a cruzar el área acordonada y una vez llegó al boquete del piso, se acuclilló a un lado de este y dió un primer vistazo. Daisuke permaneció de pie a un lado suyo, obervándolo.


Haru miró con recelo y en silencio. A pesar que los peritos ya habían removido el piso alrededor del boquete y tomado las muestras necesarias, no recogieron nada hasta que él les dio el visto bueno. De pronto algo llamó su atención y entonces entró en el agujero para poder apreciarlo mejor. Tras unos instantes, le indicó a su acompañante que se acercara.


―¿Ves esto? ―dijo preocupado observaba el daño en los restos. De pronto su instinto lo puso en estado de alerta―. Echemos un vistazo ―murmuró cuando se incorporó y salió del hueco.


Anduvo con cuidado entre las habitaciones de la planta baja. Examinó primero con la mirada antes de accesar a los cuartos, y luego avanzó despacio junto a las paredes de cada uno de ellos, tomando la cautela necesaria cuando revisó el piso en cada sección.


―¿Qué estamos buscando? ―escuchó de pronto a sus espaldas. Estaba tan concentrado que olvidó por completo que Daisuke estaba ahí.


―Algo... ―balbuceó. Kambe levantó una ceja, extrañado ante singular respuesta―, que espero no sea cierto ―masculló cuando salió del último cuarto.


―Puedo encontrarlo si me dices exactamente de qué se trata ―le dijo confiado.


―Prefiero seguir mi intuición ―refutó con cierto desgano. De pronto, su mirada se sobrecogió cuando al mirar por sobre el hombro de Daisuke, divisó una puerta que conducía hacia la parte trasera del inmueble―. Ven conmigo ―advirtió cruzando apresuradamente el pasillo, hasta llegar a un pequeño patio que durante mucho tiempo se usó como basurero.


Kambe salió tras suyo, aún extrañado por la actitud de Kato, quien empezó a buscar algo en el bolsillo de su chaqueta.


―Toma un par, por si acaso ―le dijo en tanto le extendió el bote de las mentas. Acto seguido, empezó a hacer espacio entre las bolsas y los montones de chatarra, mientras Daisuke esperaba de pie en el umbral.


―¿Es en serio? ―preguntó molesto al ver que sólo él se metió en la basura.


―No voy a ensuciarme buscando algo que desconozco ―rebatió―. Prefiero utilizar otros medios.

―Está bien, está bien... ―contestó resignado. Por esta vez, no quería perder el tiempo discutiendo―. Hagámoslo a tu modo ―continúo a la par que regresó al umbral, sacudiéndose la ropa y las manos.


―¿Qué estamos buscando? ―repitió. El olor de las mentitas en su aliento era evidente.


―Dime una cosa ―Kato habló, dejando nuevamente de lado la pregunta―, ¿puede tu mayordomo saber si hay algo abajo de todo esto?


―Sí. ¿Tan difícil era pedirlo?


―Sólo hazlo ―farfulló, cruzándose de brazos.


Daisuke dio un paso al frente, mientras se colocó las gafas. Haru se hizo a un lado, dejándole espacio. Reconoció para sí que todo aquello le pareció demasiado pretencioso, aunque en ese momento fue la única forma a mano de ahorrar tiempo. Lanzó un suspiro conformista, mientras escuchó cómo su adjunto dictó las órdenes.


Transcurrió cerca de un minuto, aunque Kato sintió que era demasiado tiempo para algo tan sofisticado.


―¿Has encontrado algo? ―murmuró.


―He pasado algunos filtros y sensores ―respondió un tanto indiferente―, pero es complicado encontrar algo si no sé qué buscar ―objetó.


Kato rompió su postura para ir hacia él, cuando de pronto le vio quitarse los lentes.


―Tus sospechas estaban en lo cierto ―dijo un tanto sorprendido―, hay algo abajo de todo eso.


―Demonios... ―exclamó lamentándose.


―No estamos seguros de nada.


―Ambos sabemos que eso no es cierto ―objeto―, iré a traer al personal, para que levanten todo esto.

30 Mai 2021 19:15:39 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Sharay Anime Sharay Anime
Aquí amando todo ❤❤🥺
May 30, 2021, 19:57
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