alduhdhanna ALDANNA

一Entonces. . . dices que no tienes novio. 一Con completa confianza se sienta frente al chico. La sonrisa seductora no ha pasado desapercibida por el abrumado cliente. 一Solo toma mi pedido por favor. ¡Santo cielo! Su historia deprimida definitivamente no estaba tomando el camino correcto. No si cuando apenas le han cortado hace unas horas. . . Ya tiene a un chico de entregas coqueteandole sin filtros ni dudas. 者:historia corta. amor-odio/. Universo Alterno. Fast Food places. 者:kookie bttm & tae top. 者:gnrs: amor adolescente. romance. humor. comedia ━━♡. Me reservo todos los derechos de la historia. No admito copias. ━━♡. El elenco completo no es de mi propiedad. La historia es un fan-fiction para el deleite de los lectores sin fines de lucro. ━━♡. Favor de abstenerse a comparar la historia con otros libros. Los comentarios van a ser eliminados de encontrarse inapropiados. ━━♡. Portada temporal. ©2020 prohibido copiar/adaptar parcial o completamente mi historia. HISTORIA COMPLETAMENTE ORIGINAL | Todos los derechos reservados. ©𝗔𝗹𝗱𝗮𝗻𝗻𝗮.


Romance Interdit aux moins de 18 ans.

#vkook #taekook #tae #kook #taetop #kookbttm
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━━🚷. 者: 𝖯𝗋𝗂𝗆𝖾𝗋 𝖺𝖼𝖾𝗋𝖼𝖺𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗈

—Por favor. Por favor. Por favor. —Suplica desesperado. Su vista iba desde su celular hasta su amigo que lo observaba con los brazos cruzados. —No puedo faltar. ¡Por favor! Es hiper mega importante.


—No es mi culpa que lo olvides todo—habla soltando un bufido. Pero el contrario ignora aquello para darle un puchero matador que suaviza el fastidio del otro. De inmediato ha preparado esa miradita de venado que sabe nadie puede ignorar. Y entonces el rubio aprieta los dientes frustrado porque no ha podido resistirse ni dos segundos—¡Aish! De acuerdo. ¡Pero promete que no vas a tardar! Esto vale el 35% de nuestra nota final.


—¡Lo prometo! ¡Gracias Minie! —grita emocionado ofreciendo un abrazo meloso que el contrario acepta entre bufidos. —¡No tardo! —finaliza para salir corriendo del campus.


—¡No faltes! —grita al verlo a la distancia. —Hah. Este tonto. —Y el rubio suspira ignorando cierta molestia en el pecho. No es idiota. Sabe que el menor ha ido corriendo a encontrarse con el idiota de su novio. Y si: Park nunca lo ha pasado. El idiota tiene esa aura de chico malo que posiblemente fue factor clave para enamorar al castaño. Y no hubiera dicho nada si realmente el novio de Kook solo lo aparentara. El problema era que realmente era de esa forma. El rubio lo ha pillado innumerables veces coqueteando con chicos en los pasillos de la universidad e incluso Kook fue testigo de sus cariñosas escenas con uno que otro amigo. Pero nunca le ha reclamado algo o armado una escena por ello. Jimin supuso entonces que el castaño no era del tipo celoso pero tampoco era del tipo cariñoso con su novio. Rara vez se besaban o mostraban su afecto frente al resto. Y a este paso se preguntaba el tipo de noviazgo llevaban esos dos.


No necesitamos mostrarle al resto lo que hacemos Minie. Nos amamos lo necesario a solas.


No me digas que-


Yup.


A los tres meses el castañito tuvo sexo con su novio. Y de esa manera fue hasta los siguientes 21 meses que continuaron de noviazgo. No pregunten como lo sabe. Pero el rubio casi siempre tomaba el papel de diario secreto de Kook. Tal vez por eso se enteraba hasta de las cosas que no deseaba saber. Y tal vez por eso es que sabe bien que esa tarde ambos cumplen dos años de noviazgo. Y su amigo se ha esmerado tanto en verse bien para su novio. Incluso ha estado ahorrando desde hace mucho para comprarle un ostentoso obsequio.


El chico suspira observando el solitario pasillo. No sabe el motivo pero tiene un mal presentimiento.


『…』


El castaño camina ligeramente emocionado por las calles transitadas del lugar. En su curiosa mochila azul llena de pines se esconde el obsequio que le ha preparado a su novio. Y para finalizar con broche de oro: esa mañana se puso un interior bastante provocativo que estaba seguro iba a encantarle al otro.


Amor ❤️

Te espero en el restaurante.
Recibido 03:45 pm.


Te veo en cinco ♡.
Recibido 03:45 pm.


Pero que hermosa es la vida. El pequeño puede incluso imaginarse la escena que va a hacer su novio. Tal vez esperarlo con una maravillosa sorpresa. Entonces Kook iba a besarle mucho hasta el cansancio. Luego ambos iban a tratar de comer sin perderse en el otro. Y finalmente iban a ir a la casa de su chico para disfrutar de lo placentero que puede ser tener novio. El pequeño no puede evitar soltar una risita avergonzada ante el pensamiento. El solo imaginarlo ha provocado que se le caliente el rostro. Entonces agitando la cabeza para disipar sus ideas empieza a acelerar el paso ansioso.


El castañito no va tarde pero enserio quiere llegar pronto. Entonces sin darse cuenta ha empezado correr. No se preocupa por el sudor porque el cielo ha estado nublado desde hace mucho e incluso puede predecir que va a llover en la noche. Por lo que cuando ve el restaurante cerca se emociona el doble por haber roto un nuevo record. Su novio se encuentra en la entrada revisando su celular. Tal vez hace mucho que lo ha estado esperando. Por eso camina sigiloso por su espalda hasta estar lo suficientemente cerca para oler su perfume.


—¡Hola! —el chico casi suelta su celular asustado. De inmediato da una vuelta sobre su sitio para observar el rostro del otro. Tal vez en otros tiempos lo hubiera recibido a besos. Pero ahora solo le da una corta sonrisa que extraña al castañito. —Pudiste esperarme dentro.


—No creo que sea necesario—el castañito lo mira confuso e inmediatamente el alto suspira antes de despeinarse los cabellos algo nervioso.


—No entiendo—responde. Desde que ha llegado lo ha notado extraño. En realidad ha estado algo distante desde hace semanas. Pero ha querido creer que es por la universidad. O tal vez por otros problemas personales.


—Escucha Kook—se rasca la nuca sin atreverse a verlo a la cara. —Yo no he querido decirte esto precisamente ahora pero—el castañito escucha atento. Inconsciente su mano ha apretado su mochila. Y de pronto se ha puesto nervioso al igual que el otro. —Ugh. No me has dado chance de hacerlo.


—N-No entiendo nada. —Es lo que puede decir. Y realmente espera que todo sea una broma o de lo contrario se va a poner a llorar porque no sabe que pasa. El suspiro que suelta el alto acaba con toda felicidad que hasta hace poco ha tenido.


—Kook. —Y lo mira de frente con una seriedad tan intensa que asusta a todo su ser—. Tenemos que hablar. —Eso fue suficiente para desestabilizar todo.


『…』


No sabe si es bueno prediciendo el futuro pero definitivamente ha empezado a llover. No sabe ni a donde se dirige pero necesita caminar para no pensar en nada. Solo sabe que ahora no tiene novio. Y que el regalo en su mochila pesa demasiado. Dos años dedicados a un solo chico se han ido al caño con solo unas palabras. Ha perdido dos años de su vida pendiente de alguien que no ha tenido reparos en decirle la verdad en su cara.


Eres un chico maravilloso Kook. Pero hace mucho que no siento lo mismo.


Hubiera preferido que nada de esto estuviera pasando. Sabe bien que tampoco lo ha querido tanto como posiblemente el chico esperaba. Solo necesitaba sentirse querido por alguien. Necesitaba querer a alguien. Por eso en ese tiempo no pudo rechazar al chico. E imagino que iba a llegar a tener un bonito romance universitario.


He vuelto con Jennie.


No fue de esa manera. Eventualmente se dio cuenta que nunca lo quisieron. Fue siempre el reemplazo de una chica. El reemplazo de una ex. El segundo plato. La alternativa B. El chico encargado de hacer olvidar una ruptura. El iluso.


Yo no he podido olvidarla. Lo siento tanto. Esto no ha tenido porque darse. —El castañito fue abandonado luego de eso. Las siguientes horas solo se dispuso a caminar sin rumbo alguno sin poder reclamar a nadie. Ha ignorado las constantes llamadas e incluso tuvo que apagar sus datos por lo insistentes que estaban siendo. No deseaba ser grosero pero estaba seguro que si hablaba con alguno de sus amigos iba a romper en un escandaloso llanto. Mucho estaba haciendo ahora para no emitir alguna clase de sonido. Caminaba entre temblores por su llanto silencioso. Sus labios eran mordidos por la impotencia. Y su carita estaba hinchada por el largo rato que se mantuvo de esa forma. Ni que hablar de su bonita mirada que ahora estaba toda brillosa e hinchada.


A la distancia un olor agradable se hizo perceptible por su olfato. En realidad no estaba hambriento pero necesitaba hacer algo para distraerse. Y comer comida chatarra—que por cierto era su favorita—le parece ahora una idea estupenda. Camina con el semblante triste la poca distancia que lo separa con el restaurante e ignora el sonido de una motocicleta cercana que parece haberse detenido por su causa. El castaño puede sentir el delicioso aroma de la pizza llamarlo. Y cuando se encuentra a punto de abrir la puerta alguien lo hace en su lugar.


—Segunda vez que nos vemos bonito—el castaño se congela por unos instantes pero ignora por completo la voz ronca escondida tras el casco. Puede ver por unos cortos segundos la silueta del motorizado con el respectivo uniforme del local. Sin embargo piensa que ha debido confundirse por lo que entra agachando la cabeza con levedad hasta buscar una mesa disponible.

El chico que hasta hace poco ha sostenido la puerta como todo un caballero se ha quedado anonado por la actitud contraria. Puede escuchar las risas burlonas de sus compañeros que siguen esperando los pedidos respectivos. Y tras el casco mantiene una sonrisa extrañada por haber sido ignorado de esa manera. No se esperaba una respuesta como aquella. Bueno. Tampoco le ha dado una respuesta realmente.


—Han rechazado al invencible Kim—es lo primero que escucha cuando se acerca a la mesa de entregas. —Parece que tus encantos no han funcionado Romeo. —El chico bufa aburrido. Y solo entonces se quita el casco cansado.


—No lo ha hecho—responde abriendo un paquete para encontrarse con una deliciosa pizza. El chico no ha dudado ni un poco en sacar un pedazo para devorarlo en dos segundos. —Ese chico va a estar en mi cama esta noche—susurra para si mismo observando al castañito entristecido a la distancia.


—¡Maldito! ¡Tengo que llevar eso en cinco minutos! —habla el otro enfurecido. Ganas no le faltan para tirarle un puñetazo al despreocupado Kim. Pero no lo hace porque sabe que igualmente va a terminar perdiendo.


—Bueno—habla al ver al castañito suspirar secando una que otra lagrimilla final e ignorando al otro que no sabe que hacer—mi momento ha llegado. —Y se arregla exagerado el cuello de su camisa para empezar a acercarse hasta la mesa apartada del lugar.


—No espantes a la clientela Kim—habla la chica encargada de cobrar. Sabe bien que Kim no tiene remedio. Pero tampoco es como si pudiera prohibirle algo. Era el empleado del mes. Y muchos se cuestionaban como demonios pudo hacerlo. Claro. Ellos no tienen que saber que el chico se ha acostado con la gerente. —No queremos problemas.


—Se llama fidelizar al cliente mi estimada. —Responde travieso antes de volver a emprender marcha. No iba a rendirse. Ese chico era una lindura en todo su esplendor.


Necesito probarlo.


『…』


El castaño reposa su carita sobre sus antebrazos en un vago intento por reposar brevemente. Su mirada se mantiene irrompible sobre la ventana al lado que recibe la fuerza de una lluvia aparentemente interminable. Siente su vista cansada por lo hinchada de la misma. Y su pequeña nariz ha adquirido tonos grana al igual que su rostro.


—Debe hacer su pedido en mesa antes de tomar asiento bonito—el castaño se sobresalta en su sitio enderezandose al sentir una nueva presencia. De pie al lado de su mesa se encuentra un chico de desordenados cabellos marrones que lo observa con una sonrisa ladeada que se le hace extraña.


—Pero eres el mesero—murmura sin tomar real importancia en lo que dice. El chico por otro lado cae embobado en lo dulce de la voz que acaba de escuchar. No va a importarle escuchar esa misma voz rota entre gemidos mientras dice su nombre. Uf. Una delicia.


—No tengo problemas en atenderte precioso—dice ante la leve incomodidad que ha mostrado el otro—pero solo llevo los pedidos a domicilio. —El castaño de pronto se ha sentido nervioso.


—Es… considerado de su parte acercarse a informarme—responde evadiendo su mirada con cierto sarcasmo. El contrario se relame los labios observando al pequeño. Sabe que ha estado llorando por lo hinchado de su mirar. Pero al contrario de mostrar pena se siente repentinamente emocionado al imaginarse al otro llorando por motivos placenteros.


—Es mi trato especial—el castaño siente un corrientazo recorrer cada fibra de su ser al sentir el susurro cerca de su oido—para un cliente especial. —El de mirada hinchada ha temblado por lo dicho. Y el alto no ha pasado desapercibido aquello. —Puedo pedir algo por ti si quieres—habla volviendo a tomar distancia. —Yo invito.


—Eres algo intenso para vernos por primera vez—dice cohibido recuperando el aire al ver su espacio personal intacto. No sabe que otra cosa puede decir ante la actitud confiada del otro.


—En realidad es la segunda vez que nos vemos pero me ignoraste de manera memorable en la entrada. —El pequeño lo mira confuso sin saber que decir. No sabe de que demonios le habla el chico de entregas. —Y no lo recuerdas—dice en un susurro que es perfectamente audible para el otro.


—Lo lamento pero—dice—no te he visto antes—responde. Y el alto se siente levemente decepcionado por la respuesta.


—¡Bien! —dice de pronto sobresaltado al castaño—. Esto definitivamente merece otra clase de comida. —Dice para tomar asiento frente al castaño. —Te parece si vamos a otro lado ¿a charlar un poco? —El castaño se queda en blanco ante la repentina propuesta. El chico lo ha tomado completamente desprevenido. No es idiota. Sabe que desde hace mucho que el chico le coquetea sin filtro alguno. Y se siente halagado pero no cree que sea el momento adecuado.


—Yo no creo que-


—Oh espera. Dime que eres legal—dice interrumpiendo de la nada con una mueca en el rostro. Kook lo mira confundido con cierta molestia.


—No entiendo a que viene eso—responde tosco. El chico por otro lado le da una sonrisa burlona que enfada el doble al pequeño.


—Si bueno—dice cruzando los brazos sobre la mesa—tus padres pueden preocuparse si llegas tarde. No quiero meterme en problemas—dice mirando el techo del local como si fuera lo mas divertido del mundo.


—Vivo solo desde hace tres años. —Gracias por informarme. Se vio tentado a decirle pero se abstuvo.


—No es necesario que me mientas bonito. —Le dice sonriente soltando un suspiro. —Una pena. Realmente esperaba que pudieramos ir a otro lado. —Y le da un breve vistazo para deleitarse con la enfadada mueca del otro.


—Te he dicho que vivo solo idiota. Nadie espera por mi. Y nunca van a hacerlo. Y si no te importa… Me largo. —El castaño se encuentra a punto de irse pero el otro lo toma de la muñeca impidiendo todo.


—¡Espera espera! —habla. —No he querido hacerte enfadar. En realidad solo deseaba que podamos charlar un rato—dice. —Pero entiende que tus padres pueden enfadarse si-


—¡Por un demonio que no! ¡Vamos a donde se te de la regalada gana pero cierra la boca de una vez! —el alto parpadea antes de darle una coqueta sonrisa.


—Creo que empezamos a entendernos precioso. —Y el pequeño suelta un bufido antes de salir del local siendo seguido por el otro.


『…』


El castaño ha sido guiado todo el tiempo por el alto. Felizmente la lluvia ha cesado hace unos instantes por lo que pudieron ir a pie sin problema alguno. El castaño trata de ignorar la mano en su espalda cuando el chico le dice que ingresen al nuevo local. Uno lleno de dulces que hasta parecen brillar como si tuvieran luz propia. El alto parece conocer al personal del lugar porque lo saluda amistosamente sin importarle nada. Luego de ello lo dirige a una mesa solitaria donde sin reparo alguno se sienta a su lado manteniendo una pequeña distancia. El de verde mirada puede oler los cigarrillos que seguramente el chico ha estado fumando. Pero cuando el otro se acerca con la excusa de alcanzar una servilleta… entonces queda deleitado con el aroma a menta que tiene sus cabellos marrones.


No se ha dado cuenta pero con la repentina charla que ambos entablan ha sido capaz de olvidarse de todo. El chico es divertido e innumerables veces le ha sacado una que otra risa con sus ocurrencias. Tampoco puede ignorar que es irremediablemente guapo o que tiene una sonrisa encantadora que lo han tenido perdido en tres ocasiones. El alto se encuentra a punto de contar otro chiste cuando el celular del castaño interrumpe con una llamada entrante.


—Disculpa. Creo que debo contestar—le dice al otro que asiente comprensivo antes de verlo ponerse de pie para dirigirse a los baños. Una vez dentro el castaño desliza el dedo sobre la pantalla esperando que no sea demasiado tarde. —Hol-


¡Acaso sabes la cantidad de veces que te estado llamando mocoso! ¡Nos tienes preocupados! ¡No respondiste ni las llamadas de Yoongi! ¡Y mira que para que te llame es porque realmente se ha preocupado! ¡Te he estado reventando el maldito celular! ¡Te han escrito por los grupos! ¡Donde demonios te has metido! ¡No quieres que me enfade enserio! ¡Estaba a punto de ir a imprimir miles de anuncios con el se busca!


—Lo siento Minie. —Responde temeroso. —Yo no me siento tan bien ahora. —Vuelve a hablar. —Por eso no pude reunirme con ustedes en la tarde. Entiendo si quieren sacarme del equipo. Fui un desconsiderado. —El castaño escucha un suspiro al otro lado. Y tiene miedo por escuchar lo que el rubio tenga que decir.


Tienes una maldita suerte mocoso. —Habla soltando un suspiro. —Cancelaron el encuentro porque les ha surgido algo importante a todos. Me sigue pareciendo sospechoso pero no he dicho nada porque al señorito se le dio por no responder. Supuse que no ibas a poder tampoco.


—M-Me has quitado un peso de encima. —Dice realmente aliviado. —Gracias Minie. —Y aunque no puede verlo ofrece una bonita sonrisa.


Vas a tener que contarme todo cuando nos veamos. Ni creas que te vas a escapar de mi.


—Entiendo—suspira sin borrar su sonrisa. —Te veo el lunes. —Y luego de una despedida la llamada finaliza.


El castaño suspira decidiendo activar sus datos para revisar todo. Pero su barra de notificaciones casi explota por la cantidad de las mismas. Eso sin contar la cantidad de llamadas perdidas de sus amigos.


Minnie 💗.
89 llamadas perdidas.


Yoonie.
76 llamadas perdidas.


Eunwoo 🎾.
45 llamadas perdidas.


Hobi 🌞.
40 llamadas perdidas.


No va a seguir revisando pero ahora sabe que han estado demasiado preocupados. En el icono de llamadas le aparecen +384 de notificaciones. Y no quiere ni entrar a los chats porque le sale de manera inmediata el +999. A partir de ahora va a procurar contestar de inmediato para asegurarse de no hacer explotar su celular. Pero por el momento solo puede reparar en lo terrible que luce. Su mirada verdosa se encuentra levemente pigmentada en tonos grana. Y puede incluso ver el recorrido de su llanto seco por todo su rostro. No puede ni creer como ha estado caminando por la calle con esa apariencia.


—Lamento interrumpir. —El castañito da un salto sobre su sitio volteando a ver hacia la puerta. Su acompañante ha decidido venir a buscarlo—. Tardaste un poco por lo que-


—No lo entiendo. —Interrumpe. —Precisamente ahora me veo horrible. No entiendo porque insistes. —El baño se mantiene en completo silencio por unos segundos. Pero el castaño se estremece al escuchar la puerta siendo cerrada con seguro.


—Tengo buenos gustos desde que tengo memoria—. Y el pequeño respira pesado al verle acercarse. Incluso las pisadas hacen eco por el lugar. Y eso lo desconcentra. —Una mirada hinchada por el llanto no es un problema realmente. —El chico esconde las manos en sus bolsillos deteniendo sus pasos a una distancia prudente. —¿Puedo preguntar el motivo de ello? —El castaño se recuesta con levedad sobre el lavamanos antes de darle una mirada fugaz. No es como si fuera a encontrarse de nuevo con el chico por lo que decide que contarle no va a ser un problema.


—Me terminaron. —Murmura con la vista perdida en el suelo.


—Pero.


—Lo que escuchaste—dice entre un suspiro sin levantar la vista. El alto suspira sonoramente antes de retroceder unos pasos.


—No puedo creer que exista gente tan idiota como esa—dice. Y aunque no lo parezca realmente es sincero. Claro que el chico lo dice por evidencias netamente visuales como el delicioso cuerpo que se carga el castaño.


—¿De que-?


—No entiendo como puede haber gente tan idiota como para ser capaz de romper contigo. —Vuelve a decir. —Eres hermoso. —Y te quiero en mi maldita cama.


El castaño se acomoda el cabello levemente avergonzado. Nunca ha recibido tantos cumplidos en una sola noche.


—Pues al parecer no lo era lo suficiente—responde con una sonrisa forzada que hace bufar al otro.


—Lo que pasa es que ese tipo tiene un tornillo zafado en la cabeza. Es un idiota al no darse cuenta de lo bonito que eres. —A Kook se le calienta levemente el rostro. Y no puede evitar ponerse nervioso al verle acercarse nuevamente.


—Eres todo un adulador—recurre a decir en medio de una sonrisa.


—Honesto tal vez. —Y el castaño se ve acorralado entre el lavamanos con la figura fuerte del chico. Nervioso levanta la mirada sintiendose pequeño ante al otro.


—¿Vas a aprovecharte? —pregunta con una sonrisa cansada.


—Solo si me lo permites. —El castaño suelta una risita desviando la mirada a un lado. Esto se estaba saliendo de control. A este paso ambos iban a involucrarse en otras maneras.


—Concuerdo en que eres honesto—dice apretando su agarre sobre el lavamanos. Puede sentir el aliento mentolado del otro. Y no hace nada para imponer distancias.


—Gracias por afirmar lo que he dicho precioso. —Y es todo. Las manos gruesas antes firmes sobre el marmol han pasado a tomar su cintura con delicadeza.


—Un placer. —Kook no hace nada cuando el otro se ha adueñado por completo de su boca. Ambos se sumergen en un beso hambriento incitado por el alto. Y el castaño cree que va a perder la cabeza cuando el alto lo toma por los muslos hasta subirlo sobre el lavamanos. Desde ese instante el de mirada verde se ha declarado derrotado en medio de una guerra de lenguas que no ha podido seguir. El alto se ha dedicado a explorarlo entero. E incluso ansioso ha tomado sus pequeñas manos hasta ponerlas sobre sus propios hombros para que el castaño lo abrase por el cuello. Kook se ha sentido temblar cuando las gruesas manos han empezado a acariciar sus muslos. Y solo entonces decide que necesita parar con eso antes de que sea demasiado tarde. Tener al chico entre sus piernas no le permiten pensar.


Ambos se separan por iniciativa del castaño en busca de aire. Los dos respiran agitados intentando encontrar su propio ritmo. El alto no se resiste al verlo tan alterado por lo que de pronto empieza a robarle besitos que quitan aire al pequeño.


—Entonces… —otro beso. —Esto es lo que haces. —El alto murmura un mmm sobre sus labios para que prosiga. —Buscas a chicos a los que acaban de romper para entrar como el Salvador apuesto completamente dispuesto a consolar sus penas. —El alto suelta una risa ronca sobre sus labios.


—Menudo escenario te has montado bonito. Pero gracias por lo de apuesto. —Dice con cierta burla.


—Solo quieres meterte entre mis piernas. —Reclama al notar el tono de voz.


—Tal vez quiero besarte primero.


—Ya lo has hecho.


—Como novios. Y luego ir de la mano por cualquier lugar o salir a citas que terminen en la cama. —El castaño le da una mirada acusatoria. —Uh. Es cierto. Si quiero meterme entre tus piernas.


—No puedes estar hablando enserio. —El castaño ignora lo final con las manos quietas sobre los hombros anchos.


—Pensé que estábamos de acuerdo en lo inquebrantable de mi honestidad.


—Ni siquiera me conoces—dice levemente decepcionado en un intento por romper con todo ello.


—Podemos conocernos. —El castaño se queda sin habla por unos prolongados segundos. No ha parado de parpadear consecutivamente ante lo dicho.


—Eres un idiota.


—Vamos a cambiar eso por lo de Salvador apuesto consolador de penas. —El castaño le muestra una sonrisa extraña.


—Eres raro.


—Solo uno en mi especie. Tal vez tu hombre en un futuro cercano.


—Me sorprende la confianza que tienes sobre tu persona—dice evitando su mirada. Se siente abochornado por lo que el chico ha dicho anteriormente.


—Se llama ser optimista. Y puede que positivo. —Le da una sonrisa galante—. Las cosas van a terminar excelentes siempre.


—¿Incluso ahora?


—Incluso ahora.


—¿Entonces como va a terminar esta noche? —le da una mirada brillante que para el alto lo es todo.


—Como una noche extraordinaria precioso—susurra en su cuello. Y el castañito retiene un suspiro ante el toque.


—¿Eso implica tenerte encima?


—Puedes saltar sobre mi si quieres. —El castañito se muerde un labio al sentir los besos cortos sobre su cuello. Tiembla entero al sentir una suave mordida.


—Si-Siempre tienes una respuesta para todo. —Comenta tratando de no hacer evidente su melosa voz.


—Mi cerebro va a tardar en responder cuando me pidas ser tu novio. Pero apuesto que vas a escuchar un si. —El castaño frunce el ceño antes de darle un leve golpe en el hombro. No quiere saber nada de relaciones ahora. Por lo que puede permitir:


—Solo sexo. —El chico entre sus piernas saca el rostro de su cuello antes de observarlo penetrante.


—Por ahora. —Habla firme antes de robarle otro beso intenso. —¿Vamos a otro lado? —Y el castaño quiere replicar o hacerle entender pero no puede pensar en nada cuando la lengua caliente del contrario se pasea con una lentitud tortuosa por todo su cuello.


—B-Bien.


Oh mierda. Puede que el pequeño obsequio provocativo que esconden sus prendas ahora cambie de destinatario.

6 Mai 2021 17:43:17 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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