yuri-cortes-araya1619992979 Yuri Cortes Araya

la historia de Joaquín , estudiante de derecho, en un futuro cercano cuando después de un triunfo en futbol, la política en chile funciona como el futbol negocio


Histoire courte Tout public.

#distopia-futbolera
Histoire courte
0
373 VUES
En cours
temps de lecture
AA Partager

Autogol

Joaquin cursaba quinto año de leyes. Ya era conocido entre sus pares por liderar Movilizaciones desde su puesto de presidente de curso. De formación anarquista hijo de un padre obrero y futbolero, de esos que en sus 50 años no abandonaba la cancha de futbol amateur todos los fines de semana. En realidad, chile se había radicalizado futbolísticamente hablando desde que esa histórica selección del 2052 ganara el mundial. Claro, todos disfrutaron de aquel triunfo, pero en lo sucesivo las voces oligárquicas tomaron los ejemplos del futbol, o el negocio del futbol como ejemplo de gestión para manejar otros ámbitos de la vida, la política y los negocios.

El padre de Joaquín renegaba de eso. Le gustaba la pelota porque si, por la pasión que despertaba. Añoraba la pasión y amateurismo. El sentimiento y los colores, y lo convirtió en una causa más a sus convicciones obreras y ácratas. Joaquín se crío así. Por eso entre las becas y los ahorros de su familia ingreso a estudiar leyes a la más prestigiosa universidad pública que aún sobrevivía. Gozaba pues de una cabeza erudita criado entre libros, y una labia y desplante que lo catapultó pronto como dirigente estudiantil. Estaba en su naturaleza intervenir en las asambleas.

Ya en el primer año de Universidad fue elegido por sus compañeros como el dirigente del nivel. En segundo año después de la extendida huelga su nombre naturalmente emergió para liderar la federación de estudiantes. Sin embargo, sus estudios nunca estuvieron en riesgo, tenía una disciplina única y una capacidad mental superior a la de sus compañeros.

Claro si, en esos primeros años primó su formación anarquista y no buscó filiación política. Además, los ejemplos del futbol negocio llegaron también al manejo de los partidos, donde era habitual el intercambio de dirigentes entre partidos a cambio de dinero, cargos o designaciones. Tal cual los equipos de futbol, cada partido contaba con un activo de militantes y seguidores que se ponía en juego en cada elección. Y como en todo, estaban los grandes y los chicos.

A Joaquín eso le incomodaba, y jamás pensaría en prestarse para esa forma de manejar la política. La política negocio. Miraba a la política tal cual su padre miraba el futbol. Amateur, pasional y donde la justicia la medía una cancha de igual a igual, el futbolista con una pelota, el dirigente con su consecuencia, sus argumentos y su locuacidad. Ya había visto compañeros pasarse a partidos asquerosamente comprometidos con los grandes intereses. A él no le pasaría.

En tercer año, sin embargo, la necesidad de conformar organización le pasaba la cuenta, un pequeño grupo de amigos creaba junto a algunos profesores una agrupación política. El COICL o colectivo obrero intelectual comunista libertario. Nombre rebuscado que intentaba interpretar esa marginal idea todavía de la alianza de un proyecto de obreros e intelectuales con ideas comunistas radicales. Joaquín se dejó seducir y después de varios meses actuando como un simpatizante se decidió a militar en aquella organización.

El COICL pronto enfrentó ataques y enfrentamientos desde la legalidad, pronto se le acorraló por otras organizaciones ya que su actuar debía enmarcarse en la ley de partidos políticos. En una asamblea Joaquín fue del voto minoritario. Pero siempre consecuente acató y el Coicl pasó a ser Poicl, ósea un Partido.

Compañeros, esto es solo una argucia legal, seguiremos actuando como colectivo, aun cuando la ley nos diga que somos un partido, actuaremos en las grietas del sistema, además nos hará bien recibir algunos beneficios del sistema, no por eso nos corromperemos, consecuencia y lealtad con la clase siempre compañeros” . Así terminaba la alocución del recién elegido presidente del naciente partido. Joaquín aplaudió. Eran un ejemplo de democracia directa y consecuencia. Además, no sería tan malo, y aunque le incomodaba un poco el nombre, era cosa de acostumbrarse.

La emergente organización vio en Joaquín el cuadro político de masas ideal para levantar sus ideas. Pronto Joaquín llegó a presidir la Federación de estudiantes y lograr un arrastre más allá del ghetto estudiantil e intelectual. Era entrevistado en los medios y presentado como el dirigente intachable, le daba voz a la gente, su extracción obrera lo vinculaba con los sectores trabajadores sin resistencia. Estaba en el cuarto año, y fue un gran año.

Fue curioso que en una toma de terreno que cumplía 100 años la gente se sacaba fotos con él y algunas abuelas le daban bendiciones y le regalaban rosarios. Cuando visitaba a su padre, este le felicitaba, pero con cierto aire de desconfianza. En metáfora futbolera y en medio de unas copas de vino siempre le decía. Los colores no se tranzan, eso hace grande a un verdadero futbolista. “Mire mijo, no se descuide, los representantes son sucios, y la plata manda, por eso no hay nada más lindo que un gol en el barrio, el dinero no debe comprar los colores”.

El quinto año Joaquín dejó de lado su puesto de dirigente. Puso su empeño, era su último año de clases, el sexto año sería de buscar buenas prácticas, y seguir el camino para que la corte suprema le entregara aquel título por el que tanto había trabajado. La gente no se olvidaba de él, aún fuera de la política universitaria. “Mijito, dios lo bendiga, ud. es como la finaita Gladys”, le decían unas ancianas octogenarias, de aquellas que estuvieron en las primeras revoluciones pingüinas. Algún viejo anarquista lo comparaba con “Don Clotario”.

Nunca sería inconsecuente y mantenía su militancia, pagaba regularmente sus cotizaciones, más que mal los compañeros siempre estuvieron ahí mientras estuvo de dirigente. Nunca lo dejaron botado. Lo apoyaron y hasta alguna ayuda le dieron con los estudios cuando la coyuntura estuvo media pesada y ciertos académicos intentaron perjudicarlo. Uno en especial, de apellido Alessandri. Un pedante, militante de la derecha liberal pero oligárquica. No simpatizaba con aquel joven idealista que ni siquiera tenía vínculos con la ya arraigada clase política.

El quinto año las cosas estuvieron pesadas. Los ramos bastante más duros lo hicieron en más de algún momento perder vínculo con la realidad y encerrarse en su dormitorio a estudiar. Pero aun cuando iba a comprar pan o una cerveza recibía el afectuoso saludo de la gente.

Su padre ese año tuvo una lesión a su rodilla, lo dejaba fuera de la habitual pichanga y amarrado al televisor. Lo obligó a jubilarse antes de tiempo. Pobre viejo futbolero, en la segunda mitad de su cincuentena y tenía que dejar lo que más le gustaba. Se refugió en los libros, y claro no se despegaba de los portales de futbol, 100 canales de futbol para disfrutar todo el día. Pero no era lo mismo,

Joaquín siempre se dio el tiempo para visitarlo, además el hecho de que su viejo se pusiera más lector los hacía tener conversaciones más variadas, aunque su viejo siempre remataba con un refrán futbolero. lamentablemente, una de esas discusiones terminó mal. Demasiado vino tinto y la frustración del viejo sin poder tocar la pelota terminaron en gritos y ambos llorando. Como siempre su madre puso paños fríos. Lo llamó al otro día, y pidió disculpas a nombre de su marido. Joaquín no estuvo seguro si fue tan así, pero bajo el perfil y lo dejó pasar.

Compañero, es urgente, debemos hablar con ud”, ese fue un mensaje que recibió con lugar y hora. No tenía ganas de ir, seguramente quería que fuera de dirigente o alguna misión emparentada. Un discurso, una declaración, pero no tenía tiempo, tenía que estudiar, aún estaba medio caliente con la discusión con su viejo y no había tiempo para eso. Paso el rato, tomó un libro, prendió su computadora, busco el material y los “paper”. Pero no logró concentrarse. La culpa militante, sentía que le debía algo a esa organización. Devolvió el mensaje y quedaron de juntarse al otro día.

El lugar era un Restaurant concurrido, no era la cede, no era el habitual sucucho donde se juntaban, tenía glamour. Lo esperaban con una champaña sin destapar, en una hielera. Copas y un picadillo bastante gourmet. Raro era. Él ni siquiera venía vestido acorde al lugar. Jeans y una polera con la clásica imagen de “mil novescento” la película.

Compañero, venga, siéntese por favor” aquel mismo presidente electo cuando él fue minoría, lo esperaba. Acto seguido, después de tomar asiento empezó con voz más baja a darle la noticia”

Compañero, le debemos mucho, será muy triste no tenerlo en nuestras filas, pero la revolución necesita sacrificios. Y ud. compañero nos da una gran posibilidad. El ´partido republicano liberal nos ha ofrecido una buena cantidad de dinero por su fichaje. Además nos aseguró 2 cupos en la nueva cámara desistiendo de ir por distritos en regiones. Es una gran oportunidad para la revolución

En Chok Joaquín intento articular sus reclamos, estaba devastado, pasaron por encima de él, su habitual locuacidad se vio invadida de un nudo en la garganta y una sensación de traición inesperada. Como, él no lo aceptaba, nunca dijo sí. Nunca diría si a algo así.

“compañero, entienda, la revolución está por, sobre todo, el partido está por sobre ud. El bien común por sobre los intereses de las personas, y ud. con este acto nos ayuda. Además, está en nuestros registros, ha firmado, tenemos la potestad para hacerlo, y sin ánimo de perjudicarlo, solo hemos pensado en el interés superior de nuestra organización, todo está en regla, todo es legal, ud. no puede negarse, podría ser denunciado, perdería su carrera, debería pagar la indemnización, iría a la cárcel, no queremos eso compañero”

Ante un gesto del presidente acto seguido ve entrar un rostro conocido, aquel profesor de apellido Alessandri le daba la mano en un acto lleno de hipocresía, podía sentir la frialdad de la mano y la sonrisa fingida.

“Bienvenido camarada, siempre supe de su potencial, llegará lejos, pensamos en considerarlo para un puesto en el Senado”

Lloró ese día, no era emoción, aunque lo interpretaran así, la champaña sabía a vomito, a traición, a desvanecida esperanza, ni las decenas de baños que se dio esa noche le sacaron la sensación a mierda.

Fue aquel día posterior de negro y formalidad con una cobertura de los medios gigantesca, cuando aquel partido presentó a su nuevo fichaje. Luego de recibir la piocha que lo vinculaba por unos años al PRL presentó su discurso, está vez sonó como suenan todos “este es un nuevo desafío, espero ser un aporte y me la jugaré para que el PRL no pierda el sitial de partido grande. Estoy feliz de llegar a esta institución”

En los medios se comentaba que luego de la presentación miles de personas de estratos populares pidieron su ingreso a las filas del PRL. Y que salvo disturbios menores de sectores radicales la noticia había sido el golpe a la política. Por otro lado comentaban como el Poicl lanzaba la candidatura de su actual presidente a la diputación en Iquique junto a su secretario que iba por la tercera región.

Ese día su padre no prendió la TV, tomó una copa de vino y de su corazón brotó una lagrima.

2 Mai 2021 22:12:32 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
0
À suivre…

A propos de l’auteur

Commentez quelque chose

Publier!
Il n’y a aucun commentaire pour le moment. Soyez le premier à donner votre avis!
~

Histoires en lien