kumei Iara Salazar

Relatos relacionados a la saga "Los Príncipes del Viento". Algunos "drabbles", que posiblemente contengan spoilers. La posibilidad de que se vean universos alternos en estas líneas también existe. Quedas bajo aviso.


Fantaisie Fantaisie sombre Tout public.

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La Fiesta Roja; el Dragón Negro: Parte 1

El Año Nuevo está llegando, y el pueblo de YīngHuā Fēi comienza con dos semanas de anticipación a prepararse para aquella festividad: las lámparas de aceite van adornando las calles, al igual que algunas linternas flotantes de papel van siendo elaboradas con antelación por los artesanos para ser vendidas a los pobladores que no sepan elaborar las propias; guirnaldas de color rojo van siendo creadas en papel de seda e hilos, y los músicos van preparando las melodías que han de ejecutar ese día.
El pueblo, y la gente de la secta que no forma parte de la familia principal, participan felizmente de este momento entre paz y risas porque, incluso su príncipe heredero estará con ellos esa misma noche, vistiendo de gala en túnicas rojas, negras y doradas con detalles finos de plata y verde aguamarina. Cada año, el príncipe Fēi Líng se ve excepcionalmente guapo con túnicas diferentes, robando los suspiros de doncellas e incluso algunos hombre que se quedan mirándolo con cierto recelo.

Pero nadie, salvo la gente más observadora, se percataba de un detalle... toda esta fiesta, había iniciado desde que el príncipe heredero había cumplido los 12 años.
Tiempo en el que sucedió la primera masacre.

Mientras en el pueblo todo es risa y diversión, en el palacio del Jefe del Clan y los templos más cercanos el ambiente es tensión pura. Es tan palpable, que fácilmente podría ser cortada con un cuchillo, e ingresar al cuerpo de cada ser vivo con tan sólo inhalar una bocanada de aire de aquella zona.
El príncipe sabe que se acerca una fecha que detesta desde los 12 años, pero no es por culpa de la gente del pueblo, por supuesto que no... sino es su propia culpa por no poder ser completamente constante en su cultivo y meditación.

Durante esas infernales semanas, HúnLíng abandona su cultivo ortodoxo y meditación, permitiendo que la energía demoníaca que fluye en su interior por su naturaleza híbrida cobre fuerza y voluntad, poseyendo su cuerpo lentamente y mutándolo en una persona que ni él mismo reconoce al verse al espejo de cobre o un reflejo en el agua. Para no tentarse en reprimir esa energía que, "desgraciadamente", habita en él y aprende a soportarla, sus _meridianos¹_ principales y secundarios al igual que su _Dàntiān²_ son bloqueados por pedido suyo, cosa que ni una mínima parte de energía espiritual ingrese o se genere en ese período de abstinencia.

Permanece en seclusión voluntaria en su amplia habitación, mientras comienza a sentir los cambios que su cuerpo procesa con la liberación de su parte más oscura: sus mandíbulas duelen, al igual que sus dientes que poco a poco se deforman en afilados caninos. Su cabeza se siente pesada y la piel de su frente se rompe de a poco, manchando de sangre el anteriormente impoluto suelo de mármol blanco, mientras el silencio en aquel palacio se ve quebrado por los estridentes gritos del príncipe que, según se oye, padece esta metamorfosis en su cuerpo y psiquis.
El peso de su cabeza de a poco comienza a aumentar, y de la piel rota en su frente se ven pequeñas protuberancias blancas que crecen y toman forma de cuernos: una cornamenta ramificada hacia atrás, similar a la de los dragones chinos que tanto se han visto en las pinturas y bordados del palacio. La única diferencia de éstas, es el color. Mientras que las de los auténticos dragones toman un color marrón tirando a rojizo por la exposición prolongada del hueso al aire, sus cuernos son blanquecinos con ligeros tonos rosáceos y sanguinolentos. _«Todo estará bien... todo estará bien... todo estará bien... esto es temporal...»_

Sus huesos se rompen bajo su carne, estirándose a una velocidad alarmante mientras él no puede hacer más que retorcerse de dolor y esperar, esperar a que este martirio termine. Las lágrimas en sus ojos se acumulan, no siendo derramadas porque no es capaz de hacerlo.
Incluso sus ojos han cambiado, adoptando de a poco una tonalidad carmesí que evoca a la sangre, mezclada ligeramente al violeta amatista natural de su mirada. Pupilas rasgadas como las de un felino, y su rostro parcialmente cubierto de escamas blancas y negras, con mayor predominacion de las negras.

Su cara no era lo único que había cambiado: su cuerpo se hizo más atlético y masculino, sus manos tenían uñas negras más similares a garras, y era más alto... mucho más alto de lo que era normalmente. Ya no era el príncipe heredero que conocían, sino que había mutado en una persona completamente diferente. Incluso su voz era más grave al hablar.
El aura que lo rodeaba no era divina, sino demoníaca, arrinconando en terror a todo aquel que no estuviera completamente preparado para esto.

Esa transformación física demoraba varios días en llevarse a cabo, días en los que nadie tenía permitido poner un pie cerca de la alcoba del príncipe por el alto riesgo que implicaba.
Ni siquiera los cultivadores más fuertes de la región podían acercarse, porque se verían rápidamente sometidos y sofocados por la intensa y concentrada atmósfera oscura.

Sin embargo, la transformación mental... demoraba unas cuantas horas en concretarse.
Porque esto era parte de él, estaba en sus genes, en su mente, siendo simplemente reprimido con toda la fuerza de voluntad que poseía. Pero cada represa tiene un punto de quiebre, y él no era la excepción.

Dejándose sumergir en las turbias aguas de la oscuridad, sus ojos permanecen cerrados entre todo el hedor putrefacto de su sangre vieja y seca en el suelo, al igual que pedazos de piel que se han desprendido en el proceso. Voces que siempre han permanecido en el eterno letargo del susurro del silencio se despabilan, comenzando a adquirir fuerza en su hablar, seduciendo de a poco al muchacho a entrar cada vez más profundo en ese trance entre sombras.
HúnLíng sólo puede ceder y abandonarse a su suerte, mientras las sombras someten su mente, acariciándola e hipnotizándola con dulces y tentadoras palabras, las cuales toma como propias y las hace parte de sí mismo en su momento de quiebre y debilidad.

Y el príncipe... finalmente está listo para el Banquete Rojo.

17 Avril 2021 05:52:47 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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