christina48 Cristina Blanco

En unas cartas escritas con una absoluta certeza del engaño y la tristeza por un amor no correspondido, se encuentra el peso de la biografía de una mujer que mira al mundo de tú a tú. Sara.


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El adios

Madrid, 14 abril 2008

Querido Daniel:

Soy Sara,sí aquella niña a la que sólo mirabas para pedir fotocopias que aunque a tus ojos no es nada ya es una persona que se viste por los pies y camina erguida en el asfalto de la gran ciudad.

Y aunque no lo creas soy rica.Rica en libertad,fantasía y recuerdos.Aque lla soñadora que busca en la imperfección del mundo la clave de su sosiego y en su mentira el eco de un amor imposible. Mucho más que un rio de palabras que espían tus actos,mucho más que un presente ahogado en una sumisión no elegida. Porque yo te elegí en algún momento levemente consciente como la madre de todas mis razones para sentirme mujer,como la apenas visible esperanza de un destino arrinconado en su increible irrealidad.

Eran los años 80. Sí, por aquél entonces. Cuando tú empezabas a ser el hombre que nunca quise que fueras y me costaba un universo el que pudieras confiar en mí. Yo era una chiquilla con muchas ideas románticas en la cabeza que había sido arrojada al mundo de los adultos con tal violencia que jamás regresaría a la niña que fuí.

Éramos estudiantes. Tú batallabas con las matemáticas y yo tenía la esperanza de que no aprobaras nunca para quedarme contigo el último verano, enseñarte lo que a mí no me costaba esfuerzo alguno para pasar el tiempo juntos y convertir mi quimera en un hecho comprobable y a todas luces comprobado. Pero ya tenías profesora. Y tanto. Una muchacha alta, estilizada y de rostro helénico con una mirada profunda que se adueñó de tí y creo que no tuvo ya más propietarios. Tenía una sonrisa muy blanca y contagiosa, era la misma sonrisa con la que Audrey Hepburn había enamorado al planeta. Abierta, intensa, con la inocencia de una mujer que está empezando a conocer el amor, corresponder y ser correspondida.

Todo el instituto iba detrás de ella. Edurne lucía siempre la ropa de una mujer seductora que aparentaba más 30 que 17 años y se rodeaba de una corte de compañeras que la idolatraban y de unos supuestos aspirantes a conquistar su corazón que mataban por un cabello suyo. Pero Edurne era una diosa para tí y no dejaría de serlo.

No quiero seguir compartiendo la oscuridad de un pasado en "obligado aislamiento sin contarte de verdad quién era yo por aquél entonces. Te lo contaré en la próxima carta.

Madrid 1 de mayo 2008 (seguimos en la década de los 80).

No sabes lo que me cuesta aún extraer todos esos recuerdos que no son más que llagas en el alma,restos de mí que vivieron lo mejor y lo peor de mi existencia. Yo tenía apenas 14 años y era una niña físicamente discreta, por no decir que era un coco de persona en cruel comparación con otras chicas de mi edad y de carácter era tímida pero sabía pelear por aquellos que me seducía y fascinaba. Y en aquellos días eras tú Daniel. Rubio,ojos muy azules,sonrisa de anuncio,alto y sobre todo con facilidad de palabra. Yo siempre he pensado que si te pagaran por palabra ya serías millonario pues aunque a las mujeres nos acusan de ser muy parlanchinas ,en tu caso era como una carta de presentación, casi una profesión. Tus amigos te seguían aún quedándose boquiabiertos muchas veces por lo que decías seguros de que llevabas el bastón de mando con igualable pericia y encanto.

Yo apenas tenía una amiga a la que confiar mis secretos de diván,ya sabes, Gloria, esa pelirroja llena de pecas subidita de peso y que me acompañaba en todas mis soledades. Ella y yo disfrutábamos con las miradas que nos hacías casi por encargo porque vive Dios que nos ignorábas sin ninguna piedad. Tu espíritu iba siempre en sentido contrario a nuestros deseos como el humo de tus cigarrillos que se esfumaba,(lo sé esta palabra es un poco redundante) y se perdía en la lejanía de nuestro mundo adolescente.

A pesar de ello, yo no me despedía de la esperanza y encontraba en ella un inestimable refugio de inédito porvenir. Cada vez que estrenaba un vestido o una falda, me paseaba como quien no quiere la cosa por tu lado y tú te preguntabas probablemente si quizá te habías olvidado una fotocopias o unos apuntes y no me los habías devuelto.¡Qué irónico,no! No desfallecer nunca ante un ser humano que creía sólo en sí mismo y en nada o nadie más aun cuando no podía despreciar con mayor indiferencia los esfuerzos de alguien que te idolatraba. Y no era sólo yo porque era evidente que la mitad femenina del colegio anhelaba una palabra(lo cual regalabas porque adorabas ser escuchado) o una sonrisa tuya.Tu nombre Daniel era música para mis oidos(y los de todas las demás) y a mí me gustaba pintarme y sentirme coqueta para tí con el patético pensamiento de que sí, de que hoy era el día ,hoy me ibas a pedir salir ya no habría esperar más y como Gloria alentaba mis deseos cada vez había mayor seguridad de que un hecho imposible iba a ocurrir.

Como bien sabes,yo era rubia,bajita,delgada.Mi rostro era bastante olvidable si no fuera por unas cejas que formaban dos triángulos y unos ojos marcados por unas ojeras de pensionista moroso que no ayudaban en un conjunto por demás poco agraciado. Lo peor era mi sonrisa ya que tenía dos dientes de la parte superior muy separados y éso quieras que no enterraba cualquier posibilidad de éxito. Me gustaba vestir con faldas cortas porque mis piernas eralas únicas que soportaban un examen con detenimiento aunque cualquiera que buscara la belleza en mí evidentemente perdía el tiempo.

No obstante, yo tenía una grata personalidad y desarrollada imaginación lo que me permitía crear vínculos con un presente nuevo, poderoso y seductor que existía únicamente en aquellos días de libertad y desánimo, de cuadros sin pincel y embarazado de nostalgia.

Quizá todo lo que te cuento te esté sonando a chino mandarín o lo que es peor a sopor y aburrimiento.

Una de las anécdotas que yo atesoro con más orgullo es cuando fuimos al viaje de fin de curso. Yo iba en tu autobús y lo que solías hacer para alterar y excitar a aquellas chiquillas ingenuas y soñadoras que éramos te quitabas la camiseta ,¿hacía tanto calor? para nada lo que querías era marcarte un solo de narcisismo barato y alborotar también al segmento masculino (porque no podían compararse contigo).¿No podían?

Ahora que tengo entre mis manos una superpop de entonces me entra una especie de estúpida sensación de que hasta los peores días de entonces eran la primavera de la vida, la primavera de una vida que a tí te parecía vulgar y disoluta, despreciable en esencia y en su autenticidad.

¡Ay por qué los milagros no pudieron romper esa cadena de injusticias! Tú pudiste romperlas Daniel pero no hiciste nada, nada en absoluto.

Madrid,2 de julio de 2008


Siguiendo con los recuerdos, entro en una especie de crisis de identidad al poner encima de la mesa los días en que nos fuímos de viaje a fin de curso a Portugal. Yo hubiera preferido Italia, por supuesto pero el destino se empecinó en que yo visitara la capital italiana 16 años después. Me empeñé en ir porque no quería ser un cero a la izquierda .Quería vivir nuevas experiencias que me pusieran al mismo nivel que a todo el mundo. No quería ser esa chiquilla que no se sonreía nunca para que los demás no advirtieses los dientes de arriba tan abiertos...

Conocería otras tierras y además estaría cerca de tí. Iba en el mismo autobús. Lo sé, tú ni te enteraste. Lo único que queda de aquel evento es la música de Dire Straits sonando durante todo el viaje. Un poco cansino, ya la verdad. Yo hubiera preferido Stevie Wonder ,Eurythmics,Mecano o Wham. Pero en aquel entorno los que tenían el liderazgo tomaban las decisiones y los demás eran una mera comparsa para adornar la patética foto( en mi mente). Nadie me hablaba ni se acercaba a mí en el bus pero tampoco en el hotel o las excursiones. Sólo iba con mi amiga Gloria y para colmo de males, discutimos durante el viaje, lo sé ésto a tí no te incumbe en absoluto.

Pero lo más terrible para mí no era el día sino la noche. Fuímos a discotecas para chavalines(es lo que éramos Daniel). Y aunque yo me iba la primera me quedaba el tiempo suficiente para sentir una puñalada por la espalda: la felicidad en las caras de los demás y lo que se reduce a una soledad cruel, constante e inmerecida con las luces de neón mareándome entre las risas de las pandillas y los besos de las parejas. Por qué nadie me sacó a bailar? es algo que todavía con un siglo en la distancia no consigo revelar el por qué. Me digo pero ¿es que yo dije ,hice algo que provocara ese multitudinario ya que no efímero desdén, ese desprecio propio tan sólo de los niños que se niegan a aceptar a alguien?


Lo sé. Tú navegabas en tu galaxia, a 200000 años luz de lo que me estaba pasando, tú eras como los que estudiábamos en clase de historia un monarca absoluto en el peor de los sentidos. Tenías tu séquito, pero también tenías tus enemigos aunque tú fingías ignorar su existencia. Por favor,no me preguntes quiénes eran. No quiero añadir más sarcasmo y patetismo del estrictamente necesario.

Hubo una de las noches que ocurrió algo. Fue quizá una tontería que no merecería ni mencionarse en estas historias de mi historia. Hubo un chico de la otra clase que se fijó en mí o éso era lo que yo quería ver. Tenía una camisa blanca que con las luces de neón brillaba como un diamante sin pulir.Era moreno,tenía una bonita sonrisa y me preguntaste lo que hacía tan sola. En ese momento como no me podía agarrar a ninguna otra cosa,me aferré al hecho de que era un ser humano compasivo y se había interesado por mí con una pizca de algo que tú no conoces ni lo harás nunca HUMANIDAD. Pero lo verdaderamente espeluznante es que ahora no estoy segura de si aquel chico constiuía sólo la cara más amable de aquél circo loco en el que todos se divertían atormentando mi alma y mostrando una ausencia de piedad que era tan real como la vida misma.


Y como la vida misma termina también terminó aquél viaje(afortunadamente). No sabía que tardaría años en volver a verte. Así que el viaje fue el principio de un adiós ,te confieso que no te eché mucho de menos en aquel instante, pero lo haría más adelante mientras recogía mi corazón que se había hecho mil añicos y cuyos pedazos nadie pudo ver jamás.




14 Mars 2021 12:27:08 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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À suivre…

A propos de l’auteur

Cristina Blanco Licenciada en Historia del Arte en 1996.Con vocación literaria desde niña, he publicado en diversos medios especializados. Me gustan los retos y en breve comenzaré la escritura de una novela con una trama interesante y original. Me gusta escribir pero me gusta aún más que me lean. ¿Os animáis?

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