g_barrionuevo Gonzalo Barrionuevo

El amor y la muerte, como bien lo demostró Horacio Quiroga, pueden ser detonantes de muchas emociones. Esta relato corto puede husmear en la cabeza del lector y llevarlo a pensar en muchas cosas, amor, muerte y locura. Pero descuida, porque no estarás solo. El protagonista te guiara por su corto y terrible sendero hacia el suicidio, solo por amor.


Histoire courte Tout public.

#relato #cuento #amor #terror #245 #258
Histoire courte
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La horca y el destino

Entonces sí al final, entre sueños, te vas y yo soy preso de un pánico que no deseo. Pero al abrir los ojos, te tanteo con la mano derecha detrás mío y te siento; fría y silenciosa como siempre y comprendo, aliviado, que sigues a mi lado.

No es la primera vez que sueño que te vas. De hecho, en tiempos anteriores, cuando caminabas, lo hacías de veraz. Eras libre de ir y venir cuanto te plazca. Pero ahora solo estas ahí, siempre silenciosa, siempre inmóvil, arropada con las cálidas colchas en tu lado de la cama.

Me creo afortunado al tenerte a mi lado, sin embargo, entiendo que, tal vez, no es por tu propia voluntad.

Yo no soy perfecto ¿Acaso algún ser humano lo es? Sí ya sé que suena trillado decirlo, pero es la verdad. A pesar de todo tu amor siempre fue, y es, incondicional. Siempre me amaste, y me amas, como soy. Y sabes también que jamás amaré a nadie como te ame, y te amo, a ti. Pero si la vida no se encaprichara en ponernos a prueba cuando las cosas se ponen difíciles, tal vez aun podríamos ser felices juntos.

Pero desgraciadamente una noche, que se suponía no estarías en la ciudad, descubriste que tu lado de la cama, ese fin de semana que debería estar vacío, había estado ocupado por un cuerpo extraño, con otro aroma, con otro espíritu. Y aunque no quisiste saber, sabias que yo era responsable. Responsable ante ti, de permitir que ese otro cuerpo femenino se entrometiera en nuestra cama. Cama que solo debía ser testigo de nuestra pasión.

Jamás me lo reclamaste, pero no hizo falta mucho para que me diera cuenta de que lo sabias. Tu extraña actitud hacia mí. Esas tardes de aroma a hierba en donde tus lagrimas brotaban de tus hermosos ojos sin explicación. El silencio en las mañanas de domingo, todo ese repentino cambio de humor. Era muy evidente, de lo contrario no estarías hoy tan callada.

Siempre envidie, y ame, tu forma de percibir y actuar ante el mundo. Fue una de tus tantas cualidades que me enamoraron. La aplicaste muy bien para resolver este dilema. Porque tú sabes perfectamente que este amorío secreto en el que me vi involucrado, en realidad, no significa nada. Que fue una noche donde la tentación me llevó a probar un manjar prohibido, un manjar que el cuerpo anhelaba como un niño anhela una galleta antes del almuerzo. ¿Te imaginas que feliz seriamos los humanos si tuviéramos el total control de nuestras decisiones? Desgraciadamente el estímulo carnal no es algo fuera de este infeliz del que te has enamorado.

Esta infidelidad no es nada especial y tu lo sabes. Un momento de tentación, de flaqueza que me ha hecho acerté daño. No puedo afirmar que, si tuviera la oportunidad de volver en el tiempo y redimirme de mis malos actos, no volvería a hacerlo. Estaría siendo hipócrita y negando la estupidez humana que se encuentra tan arraigada en todos nosotros.

Mientras recuerdo, me levanto y quedo sentado en la cama. Volteo y sigues ahí. Miro tu pálido y hermoso rostro. Tengo ganas de besarte, pero no lo hago. Si me acercara a tu boca esperaría ver como tus hermosos y colorados labios formarían esa sonrisa que es capaz de transformar a cualquier demonio en un ángel. Que me mirarías con esos ojos brillantes color miel, esperaría sentir tu cálido aliento en cada rincón de mi rostro. Pero me detengo, porque sé que no lo harás. Que no sentiré tu aliento porque no respiras, que tu boca no volverá a sonreír más y que tus labios van secándose y tomando un color morado con el pasar del tiempo. Que tus ojos no volverán a brillar y cada vez que lo pienso me arrepiento de cada maldito segundo que pase sin mirarlos.

Entonces me alejo repentinamente de ti. No quiero saber, no quiero entender, no quiero aceptar. Y ese dolor que te hice sentir, lo siento en carne propia. Porque te tengo conmigo en nuestra cama, porque me niego a aceptar que hace una semana tu corazón dejó de latir. Y si no he tenido el valor de aceptarlo puedes entender porque tu madre llama insistentemente a casa y siempre le invento historias de que no estas, que perdiste tu teléfono y por eso no contestas, o que estas ocupada.

Amor, sabes que siempre te amare y sé que siempre me amaras. Porque entiendo tu mundo interno y tu entiendes el mío. Y entendí que tu suicidio fue premeditado. No fue a causa del dolor que sentías porque mi cuerpo, que siempre fue y es tuyo, se mezclara con otro. Aunque parezca una venganza, no lo es. Jamás podrías vengarte de la persona que amas de verdad. Pero hay una razón que tu dilucidaste mucho antes que yo. Que este mundo repleto de maldad y tentaciones siempre nos llevará a lo mismo, a lastimarnos, a pesar de que nos amemos. Lamentablemente el amor no es suficiente en esta vida. Espero que, en la otra, lo sea.


No sé cuánto tiempo más podre aguantar esta farsa. Ese dolor que siento cada tanto cuando el mundo real amenaza con aparecer, lo sigo camuflando con alcohol y pastillas. Pero llegará un día que el dolor será insoportable. Y cuando llegue ese día, ese mismo dolor me mostrara el camino a seguir. En ese camino poder ver, al fondo, la viga del patio donde te ahorcaste. En la misma habrá dos sogas; y es ahí, entonces, que me uniré a ti en la eternidad. Y veré, otra vez, tus ojos color miel brillar para siempre, disfrutare de tu sonrisa eternamente y haremos el amor mientras los ángeles cantan. Me tendrás de vuelta para ti en un mundo donde no existe la tentación, ni la maldad o la tristeza.

Pero hasta que ese día llegue, te tendré en nuestra cama, te arropare, te besare, conversare y dormiré contigo. A pesar de que solo estés ahí, sin hacer ni decir nada, no te abandonare; por lo menos, hasta que la razón aparezca y me lleve a mi destino.

7 Mars 2021 02:51:56 4 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

Gonzalo Barrionuevo "Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti" Nietzsche

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Ivana Simón Ivana Simón
Me ha resultado muy llamativo, en efecto tiene un tono sombrío y la pesadumbre de los recuerdos. ¡¡Excelente historia!! Sólo una cosa y te lo comento con absoluto respeto y es con respecto a la ortografía, por ejemplo te faltaron un par de acentos. Cuando editas la historia te indica con un subrayado rojo las palabras a corregir. Saludos Gonzalo :)
July 26, 2021, 14:31

  • Gonzalo Barrionuevo Gonzalo Barrionuevo
    Hola Ivana, muchas gracias por el comentario y sobre todo gracias por las correcciones. A veces la ansiedad por escribir le gana a la ortografía jajaja. Muchos saludos :) July 28, 2021, 15:18
CR Clary Reyna
Debo decir que me ha gustado, el tono depresivo y de dolor que has planteado lo he sentido y me ha recordado para bien las historias góticas de Allan Poe. Creo que es una gran historia, gracias por compartirla
July 25, 2021, 16:33

  • Gonzalo Barrionuevo Gonzalo Barrionuevo
    Hola Clary, muchísimas gracias por el comentario y sobre todo por tomarte el tiempo de leerlo. Si, en efecto hay algo de inspiración indirecta de Poe. Porque me inspire en los cuentos de Horacio Quiroga que, como sabrás, era admirador del maestro Edgar Allan Poe. Saludos :) July 28, 2021, 15:25
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