nachocine20011575664557 Ignacio Montoya

Una mujer se pasa un semáforo en rojo justo antes de cruzar la frontera. En el país de destino es contactada por las autoridades para informarle sobre la infracción.


Histoire courte Tout public.

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El semáforo

Una joven de pelo rubio pasó rauda la frontera entre los países A y B. Nada más cruzar la raya -en realidad el cauce de un río seco- recibió una llamada en su teléfono móvil. Como no quería problemas de ninguna clase, detuvo el automóvil antes de coger el teléfono. Era la policía del país B.


- Oiga, ¿se ha fijado usted en el semáforo en rojo, justo antes de la frontera?

- No lo he visto -mintió la joven. En realidad, no sabía qué decir al agente. Pero de pronto una idea, clara como el sol de la mañana, acudió presta a su mente.

-Oiga agente, pero esta infracción, lo de pasar el semáforo en rojo, ¿no la he cometido en otro país?

-Bueno, sí- admitió el policía.

-Entonces, con el debido respeto, no sé si puede usted...

-Sí, sí, ya sé por dónde va. Espere un momento, por favor.


El agente consultó a sus superiores, quienes debieron darle una respuesta categórica, pues volvió pronto al aparato.


-Efectivamente. No puede ser juzgada aquí por un delito cometido en otro país. Pero le advierto que le espera a usted la correspondiente sanción cuando regrese al país de donde vino.

- ¿Y no puedo apelar?

- Sí pero no aquí.

-Entonces, ¿soy una ciudadana libre?

- Sí, es una forma de decirlo. La justicia no tiene nada contra usted aquí.

- Pero oiga, agente, ¿qué pasaría si no regreso nunca al país de donde vine?

- Disculpe, creo que no la entiendo.

- Sí. Quiero decir, si no vuelvo a pisar el país donde cometí esa infracción de tráfico, en teoría, no respondería a las autoridades y mi delito, por decirlo así, quedaría impune.

- Por favor, espere un momento - El agente consultó otra vez y enseguida se reanudó la conversación.

- En ese caso, usted no tendría que rendir cuentas por este delito. Si el asunto fuera más grave, el país agraviado emitiría una orden internacional contra usted. Pero en este caso concreto, si tenemos en cuenta la naturaleza de su falta, la sanción jamás se haría efectiva.

- Sí pero supongamos que yo resido en ese país y allí he vivido toda mi vida. Allí tengo a mis padres, a mis hermanos, a mi esposo e hijos...

- ¿Qué quiere usted decir con eso?

- Pues me parece que está muy claro. De alguna forma, se me prohíbe regresar a mi país de origen y reanudar mi vida, volver a mi trabajo y encontrarme otra vez con mi familia.

- A usted no se le prohíbe nada. Tiene total libertad para regresar a su país o para desplazarse a donde le apetezca.

- Sí pero con esa espada de Damocles pendiente sobre mi cabeza.

- Claro, porque usted ha cometido un delito y tendrá que responder por eso. Tampoco es que la vayan a mandar a la horca.

- Sí pero yo siempre tendré en mente lo que me espera al volver. Aunque tan solo se trate de una sanción de tráfico. No seré libre para volver. No podré vivir tranquila y mi vida no volverá a ser la misma.

- Perdone pero me parece que está usted montando un drama y solamente se ha saltado un semáforo. No debería trasladar la responsabilidad sobre sus actos, que solo a usted le corresponde, hacia las autoridades. Simplemente, no actuó usted bien y ha de asumir que tendrá que pagar una sanción por ello.

- Bueno pero usted, agente, ¿en qué país vive?

- ¿Cómo dice?

- Perdone: no me he expresado bien. Corríjame si me equivoco. Usted, como agente de policía, no debe entrar a juzgar un delito que se ha cometido en otra nación. ¿Es así?

- Más o menos tiene razón. Pero yo no la he juzgado a usted.

- ¿Cómo que no? Dice que no actué bien y que debo pagar una sanción. ¿No es eso un juicio?

- Sí pero es lo que se supone que te ocurre cuando te saltas un semáforo en rojo. En cualquier país, en cualquier parte.

- Sí pero no tiene en cuenta los posibles atenuantes.

- ¿Qué atenuantes? ¿Por ejemplo?

- Pues imagine usted que yo me salté el semáforo porque estaba siendo perseguida por un peligroso asesino.

- Sí pero no es el caso.

- Claro, hablamos de una mera hipótesis.

- Bueno, pues si se demuestra que usted actuó de esa forma porque estaba siendo perseguida por un criminal, la situación sería muy distinta y probablemente usted no sería sancionada. Pero habría que demostrarlo y el asesino que la perseguía a usted tendría que declarar y que confirmar que todo sucedió así.

-Pero un asesino peligroso, tal vez uno de los criminales más buscados en todo el país, ¿cree usted que se avendría a declarar por una formalidad de tráfico?

-No sería sencillo, desde luego, pero hay fórmulas. Por ejemplo, se le podría ofrecer a cambio una reducción de su condena. De su futura condena.

- Pero ¿cómo iban a ofrecerle una reducción de la condena sin haber sido antes procesado? Primero tendría que ser condenado. Vamos, digo yo.

- Normalmente se hace así como usted dice pero hay casos y casos.

- ¿Y en cuanto al mío?

- En cuanto a su caso, no debería usted permitir que este incidente del semáforo la obsesione hasta el extremo de impedir que regrese a su hogar. Es algo de lo más normal. Saltarse un semáforo, digo. Todos lo hemos hecho alguna vez.

- De acuerdo, agente. Muchas gracias.

- No hay de qué. Para eso estamos. Ahora tengo que dejarla porque se acaba mi turno de trabajo. Tenga cuidado con los semáforos.

- Así lo haré. Ha sido usted muy amable.




31 Janvier 2021 10:08:20 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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