nonavkook Vale ♡

❛❛Os❜❜ Jungkook se considera muy heterosexual, pero el hecho de follar a Taehyung no lo hacía un maricón ¿o sí? ✎ One Shot. ✎ Smutt |+18 | Fluff (?) Humor | ✎ Jungkook Top | Taehyung Bottom. ✎ Lenguaje Vulgar. ✎ Contenido Homosexual. [ Esta es una Adaptación de mi propio OS de YoonMin ❀] Disponible en Wattpad las dos versiones. ♡Fecha: 10/09/20 ♡Editado: 08/10/20 | OBRA REGISTRADA EN SAFE CREATIVE. Se prohíbe la distribución de esta historia. Todos los derechos reservados ©nonavkook |


Fanfiction Érotique Interdit aux moins de 18 ans. © Todos los derechos reservados

#taekook #dilema #Jungkook #Taehyung #btsfanfic #loveboys
Histoire courte
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✧Unique Chapter✧


Taehyung balanceaba sus caderas al ritmo de la música, mientras una manos sostenían su cintura y un amplío pecho se apegaba a su espalda.


Una sonrisa se dibujó en sus rojizos labios. No sabía quién era aquél tipo que le tocaba, pero el rumbo en el que iban las cosas eran demasiado interesantes.


Ya había completado una hora desde que se había animado a bailar en la pista de baile, divirtiéndose con los demás del club wings. La música electrónica retumbaba en sus oídos, la atmósfera acalorada más los cuerpos sudurosos aumentaba el vapor del lugar bajo las luces coloridas que iluminaban el oscuro lugar.


Taehyung continuó con aquél tentador baile junto al desconocido por uno segundos más, hasta que algo duro y grande ejercía presión sobre sus redondas nalgas. Sonrió. Esa era la señal que estaba buscando.


Sin embargo, cuando iba a darse la vuelta para conocer al dueño de tal excitante fricción, aquella manos deshicieron el agarre en su cintura siendo reemplazada luego por una más posesiva y fuerte.


Su entrecejo se frunció al notar el sorpresivo cambio, o más bien, al darse cuenta de quién se trabata aquel desconocido acentuando la molestia en sus facciones.


Aquél aroma lo conocía de sobra.


Era Jungkook.


— Creí que habías dicho que no volverías — masculló Taehyung, tratando de no tensarse ante el toque y curvar sus labios en una sonrisa algo hipócrita.


— Lamento decepcionarte y hacerte creer que soy un hombre de palabra —respondió el mayor depositando a su vez suaves besos sobre el cuello canela.


— Oh, no me molesta, sólo olvidé que eres tan heterosexual que te gusta más meter tu polla en la vagina de tu novia que en mí — espetó el peli-azul dándose vuelta para encarar a Jeon.


— Sabes mejor que nadie que las cosas no son así...


— Y porque sé mejor que nadie es por que lo son. ¿Qué estás haciendo aquí?


El castaño no dio réplica alguna haciendo que Taehyung riera al instante.


— Lárgate, Jungkook. Lamento decirte que mi culo ya no está disponible para ayudarte a definir tu sexualidad.


Luego de decir aquella palabra, el menor empezó a hacerse camino entre la multitud que continuaba bailando en la pista y poder perder por completo al imbécil de Jungkook.


Maldita sea. Le jodía y le hartaba aún ser considerado cómo un juguete sexual para el castaño.


— Hey, ¿a dónde vas tan apurado? — Jungkook gritó al tiempo que tomaba de la muñeca de Taehyung y lo apegaba a su cuerpo en un solo movimiento.


— Suéltame.


— No.


— ¿Qué? — río desconcertado — Ya enserio, suéltame y vete mejor dónde tu novia la plástica, que de seguro ha de estar esperándote con las piernas abiertas.


— Aún así, no me iré.


— Escucha, me importa una mierda si te vas o no, voy a divertirme te guste o no. Ahora, muévete antes de que parta la madre — escupió con frialdad aquella palabras antes de dirigirse a zancadas hasta el pasillo de baños públicos.


Una vez llegó a éstos, entró al primer cubículo vacío que encontró y se encerró en éste, mientras bajaba el ziper de sus pantalones, alzaba la tapa para sentarse y se llevaba sus manos hacía su rostro, tratando de controlar su acelerada respiración.


¡Qué se follen su cabeza!


Ya estaba cansado de lidiar con el idiota de Jungkook. Aún recordaba como fue que lo conoció en aquél club de travestis al que solía asistir con frecuencia. Y que por supuesto, Jeon no iba a aparecer allí por su propia cuenta. Púes cómo había dejado en claro antes, él no era ningún maricón.


Aquélla vez fue como acompañante de uno de sus amigos, pero lo abandonó unas horas después antes de irse detrás de un chico al que había visto bailar de manera provocativa en la pista y si son bien observadores, sabrán a quién nos referimos.


Taehyung, cómo siempre, salía y buscaba diversión sin importar qué, y al ver a un chico tan jodidamente atractivo y sobretodo, guapísimo no dudó dos veces en acercarse a pasos coquetos a lo que lucía ser su nueva víctima.


Al principio, Jungkook había aparentado algo de receso, sin embargo, cuándo el peli-azul creyó que de había rendido al no ver alguna respuesta por parte del chico, a excepción de sus obvias y atrevidas insinuaciones; Taehyung lo tomó de la nuca y estampó sus labios con los adversos.


Desde ese momento el resto de la historia era la misma que se repetía una y otra vez, cada jodido fin de semana, y todo siempre terminaba era así; Un Taehyung desnudo y solitario en la cama y un Jungkook con aires heterosexuales brotando por sus poros que solamente hacía acto de presencia los viernes en la noche en el famoso club Wings.


Al principio el asunto fue diversión va, diversión viene. Pero ya saben, que entre una simple atracción sexual y un sentimiento existe una línea delgada que, en cualquier momento, puede reventarse. Taehyung estaba dispuesto a intentar aquello después de haber confirmado meses después luego de algunos encuentros apasionados, que se había enamorado de aquel chico de cabellera castaña.

Y por esa razón, ya no podía seguir soportándolo más. No se merecía seguir haciéndose falsas ilusiones de formar una relación de noviazgo, con alguien como Jungkook que sólo lo buscaba para tener sexo y luego lárgarse quién diablos saber a dónde, y lo que le cabreaba era que el muy hijo de puta no tenía las guebas suficientes para admitir que era gay.


No permitiría que le siguiera usando como si fuese un inodoro público en donde sólo lo utilizaba cuando se le venía en gana. ¡Era suficiente para él! Era hora de aprender a valorarse y mandar al demonio de una vez por todas a Jeon Jungkook.


Después de lograr calmarse un poco, Taehyung salió del cubículo hasta el lavamanos y tomar entre sus manos un poco de agua y echársela en su acalorado y estresado rostro antes de irse de ese maldito club.


En defintivo ya tenía demasiado por esa noche.


Giró más la llave dejando caer en un chorro aquel líquido transparente para empapar más su rostro y quitar el pequeño rastro de lágrimas que aún estaban desperdigadas por su rostro. Permaneció unos segundos cubriendo su rostro, disfrutando de la refrescante sensación que esta le brindaba, al tiempo que escuchaba el rechinante sonido de la puerta de los baños siendo abierta para después cerrarse.


Desconcertado por el irrumpimiento sonoro del lugar, alejó sus manos de su rostro para abrir sus ojos y toparse con la figura que se encontraba viéndole fijamente.


"¿Esto es una maldita broma?"


— ¿Por qué huiste tan rápido, TaeTae? — la profunda voz de Jungkook resonó en el lugar —. No me dejaste ni siquiera empezar.


— Vete de aquí, Jungkook. Te dejé en claro que me dejaras divertir en paz. ¿Eres sordo o qué?


— ¿Acaso yo no cuento como una diversión suficiente para ti? — replicó el mayor con ojos mezclados entre una peligrosa combinación de cólera y deseo.


— Déjame decirte que no lo eres. Mejor ve allá afuera, de seguro hay mucha gente que vale la pena por un buen sexo, así que sí no te importa... — Taehyung se dirigió en dirección a la puerta e intentó salir del baño, pero una mano lastimosamente no se lo concedió. A continuación tras un rudo jalón, quedó atrapado entre el cuerpo fornido de Jungkook y la dureza del lavamanos.


— Apuesto a que esa gente que dice valer la pena no te haría sentir ni la más mínima gota de placer de lo que yo te hago, bombón — susurró con voz seductora en el oído del menor, quién se estremeció violentamente al sentir el aliento caliente de Jungkook soplando en su cuello —. ¿O estoy equivocado?


Taehyung estaba a punto de replicar, pero lo único que abandonaron sus labios, fue un avergonzado gemido tras sentir el repentino movimiento de la pelvis del castaño frotándose con la suya, creando tortutantes embestidas en está. El muy hijo de puta si sabía cómo jugar sus cartas.


Una carcajada suave y egocéntrica salió de los labios de Jungkook haciendo eco en la habitación, mientras seguía moliendo sus caderas en la pelvis de Taehyung, disfrutando de los gestos absortos que este hacia yaciendo perdido por la estimulación que su entrepierna recibía gustosa.


El calor aumentaba cada minuto, su cuerpo se dejó hacer, sintiéndose frágil y sumiso ante las caricias del mayor. Siéndole imposible apartarlo de su cuerpo, el deseo de tenerlo entre sus piernas y joderle cómo él sólo sabía hacerlo, lo estaban matando poco a poco.


Simplemente, por más que quisiese, nunca podría huir de las garras de Jeon Jungkook.


— No creo que necesites buscar diversión en otro lado, bombón — el castaño le observó profundamente sin detener la fricción de ambas pelvis.


— Cállate y termina con esto de una vez antes de que me arrepienta — Taehyung gruñó entre una mezcla de molestia y placer.


— ¿Te arrepentirás de estar conmigo? — bramó divertido —. Te aseguro que es no ni tú te lo creés, precioso.


— Sí no te callas la maldita boca, lo único que te bajará la puta erección no será precisamente mi culo. ¿De acuerdo?


— Me aloca cuando me amenazas — tomó con arrebato posesivo el cuerpo de Taehyung y atrapar su boca en un apasionado y fogoso beso.


Sus labios se sumergieron ante los roces agresivos y dominantes por la anhelada irrupción de sus lenguas haciendo estragos en la cavidad contraria. Escurriendo de éstos, hilos visibles de saliva e incrementando los chasquidos que emitían por el roce húmedo y caliente, que con el pasar del tiempo, se volvía más excitante.


Miles de sentimientos encontrados se hicieron presentes; molestia, placer, rencor, lejanía, los cuales sólo hacían nada más que aumentar los fogosos besos que ambos amantes se otorgaban.


Cada jadeo moría en sus bocas, cada maldición y suspiro producido por el cúspide de excitación eran su delator para cualquiera que los oyera. Y pensándolo bien, eso era lo que el castaño deseaba. Deseaba escuchar al menor gemir a su antojo su nombre mientras lo penetraba con rudeza hasta llenarle de su ensencia, le mataba cada sonido emitido por el menor cuando succionó con fuerza su cuello hasta verlo enrojecerse al instante.


El aire comenzó a hacerse escaso para ambos, obligándoles a separarse y fijar sus miradas en el otro.


Una pizca de electricidad les recorrió con vehemencia a ambos cuerpo. Un lapso de tiempo duraron antes de que Jungkook lo cortara y lo tomase de sus perfectos muslos y estamparlo con suavidad en el lavamanos más cercano.


— Vamos, bombón, sé obediente y desnúdate para mí — la adrenalina recorría gustosa el cuerpo de Jeon al tiempo que se despojaba de sus propias ropas.


Taehyung mentiría si dijiese que no le gustaba la manera en que Jungkook le hablaba, cómo había dicho antes. Le era imposible no resistirse ante el mayor. Tenía una aura posesiva que le nublaba los sentidos cuando la mostraba. Acató la orden sin réplica alguna, despojando su cuerpo prenda por prenda hasta dejarlo al desnudo y a disposición de Jungkook.


Estando ambos desnudos, el castaño se acercó más a Taehyung para rodear su delgada cintura y hacer que envolviera sus piernas en la propia, creando una deliciosa fricción en ambos miembros expuestos. Después de varios minutos de caricias y besos apasionados, el sonido de algo plástico siendo rasgado llegó hasta los oídos del menor, no dándole tiempo para tomar un poco de aire ante de sentir como un húmedo dígito entraba de golpe en su apretada y rosada entrada.


— ¡Para la próxima, avisa maldito! — Taehyung gimió adolirodo ante la inesperada intromisión del mayor.


— Lo siento, bombón — Jungkook soltó una leve risita —. Rélajate, el dolor ya pasará ¿está bien? — agregó mientras repetía mimos en el cuello y rostro del peli-azul hasta llegar a sus dulces labios y perderse en ellos.


Los minutos pasaban y el castaño no detenía los movimientos de su dedo índice en el interior del menor, quién sólo disfrutaba bastante de la sensación placentera después de que el dolor fuese reemplazado por un placer indescriptible. Sus gemidos volviéndose más agudos y audibles, impulsando a Jungkook a substituirlos por su grande y gorda polla la cuál no dejaba de gotear pre-semen a cada maldito segundo.


Oh, mierda.


Aquello sólo hizo alentarlo a meter o otros dedos para un total de tres dígitos dilatando esa jugosa y follable entrada, que no hacía más que rodear estos de manera que le hizo temblar ante en pensamiento de sentir aquella cálida pared rodearle su miembro. Aceleró los movimientos, rotando estos en forma de tigeras y circular haciendo que el menor le apretara más si es que era posible. Y eso que sólo eran sus dedos, por el momento.


— Ah, Jungkook-ah, estoy listo — el castaño juraba que con cada palabra necesitada que salía de esos labios, ahora inchados y rojos, eran lo mejor que sus oídos podrían escuchar en toda su puta vida.


— Cómo ordenes, precioso.


— Vaya, que excitante suenas. ¿Acaso quieres jugar a los sargentos? — bramó provocaticamente con la poca lucidez que le quedaba, soltando una risa a su vez.


— Me gusta la idea — atrapó sus labios en un fogoso beso —. Veamos que tan bueno soy cumpliendo las reglas — dicho esto separó un poco más las piernas del mayor y sin más, se introdujo en Taehyung de una sola estocada.


— ¡Joder, sí! — Taehyung gimió fuertemente al igual que un gruñido de satisfacción salía de los labios de Jungkook.


El interior del menor abrazaba su miembro tan delicioso, se sentía tan bien la manera en que aquél apretado agujero le recibía gustoso y listo para ser llenado por su semilla. Aquello sólo aumentaba su placer de una forma maravillosa, llevando sus manos a las nalgas de Taehyung para afianzar el agarre y oyendo como este jadeaba sobre sus labios.


Una imagen que ante sus ojos era el puro deleite en vida; ver al menor así rebosaba su límite, viéndose tan sucio y vulgar, provocativo y frágil. Todo un pecado invitándolo a condenarse en las brasas del infierno.


No esperó más y comenzó a moverse bruscamente en el interior de Taehyung, que a los segundos era un descontrol total. En este caso puede que haya que entenderle puesto que sus ganas por follar al peli-azul hasta que este olvidase nombre aún seguían ahí, latentes y constantes. El saber que era el único con aquél privilegio le alborotaba su ego superior y le alentaban a seguir disfrutando de ese apetecible culo.


— ¡Dios, Sí! Aa-hh sí... Ju-ngkook ¡Ahí justo ahí...! — palabras incoherentes salían de los labios de un Taehyung sumido en placer, gemido tras gemido inundaban la habitación.


— ¿Te gusta? — preguntó el mayor sin dejar de embestir, una sonrisa lascivia adornando sus labios —. Demuéstrale a esos imbéciles a quién le perteneces, hazles saber quién es el hombre que disfruta hacerte el amor.


Taehyung no hacía más que gemir descontroladamente, siendo esto una señal para Jungkook para empezar a embestir en los puntos del menor — uno de ellos, su próstata —, con fuertes y profundas estocadas, brindándose mutuamente aquel placer que sólo ambos conocían tan bien.


Las embestidas eran constantes, una tras otra, con más intensidad en cada golpe, llendo directamente y sin piedad hacía la próstata de Taehyung, la cuál estaba satisfecha recibiendo esos empujes de la gorda y delirante polla de Jungkook. Era demasiado para el menor, oír esos exquisitos ronroneos y gruñidos por parte de su chico eran lo mejor. Le encantaba saber lo que podía llegar a provocar en Jungkook siendo también el único con el que lo veía tan entregado a la hora del sexo.


Unas estocadas más facilitaron la bienvenida de aquel líquido blanco con de textura caliente y pegajosa siendo proveniente del miembro de Taehyung, se derramó en ambos abdómenes con fuerza haciendo que los dos jadearan ante los espamos de la sorpresiva secuela.


El clímax arribó sin previo aviso haciendo que una deliciosa sensación les acogiera mientras aún la húmeda y apretada entrada de Taehyung lo envolvía con restos de su semen resbalando por los costados. Jungkook dejó salir un gruñido ante las arcadas que dejaban aquellas sensaciones tan placenteras y arrasadoras.


Los segundos pasaban y ambos cuerpos aún yacían unidos mientras regulaban sus agitadas respiraciones; después de un momento, el mayor salió del interior de Taehyung, sacando el preservativo que duras penas seguía medio entero y hacerle un nudo antes de echarlo al tacho de basura, prosiguiendo a tomar sus ropas tiradas en el suelo y empezar a vestirse.


Una vez ambos amantes portaban nuevamente sus ropas, el silencio sepulcral arribó y se apoderó del lugar. Jungkook arreglaba su cabello a través del espejo mientras que un Taehyung se recostaba en la fría pared con su mirada pérdida en el mayor.


— ¿En qué momento te colocaste el condón? — comentó Taehyung rompiendo el incómodo silencio.


— Hay cosas en las que soy bastante ágil, bombón.


— Ya veo... — el menor suspiró —. Y supongo que ya te vas, ¿no?


— Yo-


— Está bien, Jungkook — interrumpió Taehyung —. Sólo... sólo quiero que te quede claro que está será la última vez que hacemos esto.


— ¿Qué? — preguntó el castaño con desconcierto —. ¿Puedes ser más claro, Taehyungie?


— No me digas Taehyungie, Jeon. Sabés bien a lo que me refiero, estos encuentros entre nosotros se acabaron. Ya me cansé de ser tu estúpido juguete el cuál usas cuando tienes ganas y luego lo dejas como si nada. Tú y tu maldito complejo "heterosexual" se pueden ir muy al infierno.


— Taehyung...


— Gracias por los buenos polvos, deberías dedicarte a eso. Ahí te ves Jeon Jungkook — el peli-azul le regaló una hipócrita sonrisa antes de dirigirse hacía la puerta para salir de una vez por toda de aquél atosigadora habitación.


Pero como siempre, sus intentos por querer escapar fueron en vano tras sentir de nuevo la mano de Jungkook tomando de la suya para halar su cuerpo y apegarlo contra el fornido pecho del mayor.


— Por Dios, Taehyung. ¿Me puedes dejar terminar aunque sea una puta oración sin interrumpirme? ¿Puedes?


— ¿Me quieres soltar, Jungkook? En serio, se esta haciendo tarde y me tengo que ir — Taehyung se quejó intentando liberarse del impetuoso agarre del castaño y evitando hacer contacto visual. Todo menos eso.


— Bombón, mírame — pidió Jungkook y tras no obtener una respuesta, tomó entre sus dedos del mentón del menor suavemente para concreta ambas miradas —. Creo que debí haber dicho esto antes, pero... terminé con Ji Eun.


Las facciones del menor se tornaron en desconcierto.


— Terminé con ella hace unos días, por qué me dí cuenta de que lo qué sentía por ella no era real, no la amaba como mi mente pensaba que lo hacía. También lo hice porque me dí cuenta de que estaba enamorado de alguien más.


Los ojos de Jungkook reflejaban la intensidad y honestidad en sus palabras, iguales a sus sentimientos.


— ¿Y qué supone que deba decir ante eso? ¿Quieres que te aplauda, no? Felicidades entonces — replicó con dolor el peli-azul —. La chica de la que te enamoraste ha de ser muy afortunada. Espero y duren y toda la cosa pero aún no se que ganas con decirme todo esto. Ahora, si no te importa, tengo que irme porque-


— Maldición, Taehyung. ¿De que chica estás hablando? — el castaño le dio una mirada perpleja, llena de desespero —. ¡Estoy hablando de ti! Tú eres de quién me enamoré.


El menor palideció ante las palabras, aún no asimilando lo que acaba de escuchar. ¿En verdad esto estaba pasando? ¿Acaso Jungkook se le estaba declarando? Porque si era una especie de broma, no dudaría en darle una patada en las bolas si fuese el caso.


— ¿No vas a decirme nada? — el nerviosismo se notaba en el tono de voz del castaño.


Taehyung salió de su trance y sin pensarlo más, se abalanzó sobré Jungkook y envolviendo sus brazos alrededor de su cuerpo, sintiendo así como su corazón empezaba a latir con fuerza junto a las miles de mariposas revoloteando en su estómago sin parar. Era inevitable el no sentirse así, ¿y como evitarlo? Si por fin el chico del cuál se había enamorado le correspondía sus sentimientos.


— ¿Esto es la respuesta a mi pregunta? — el castaño sonrió mientras recibía gustoso el abrazo.


— Seguro — ronroneó sugestivo —. Pero antes necesito que me mires directo a los ojos — Taehyung pidió y el mayor obedeció sin rechistar.


El sonido fuerte de una cachetada resonó en las cuatro paredes del lugar.


— Eso fue por haber abierto la boca y no habérmelo hecho saber antes.


Otra chachetada.


— Esto por seguir negando que eras gay y confundirme tanto.


Dió una última bofetada.


— Y esta es por si acaso — el menor río —. Creo que mi nuevo pasatiempo será cachetearte.


Joder, era brutal cómo esas largas y adorables manos pegaban como todo un boxeador profesional. Aunque la sonrisa de Taehyung compensaba el dolor causado.


— Aún sigo pensando que la segunda no se me es justa. Quiero decir, no me concidero un gay del todo — protestó Jungkook.


— Eh, mejor cierra el hocico. No arruines el momento, Jeon.


El nombrado se rió mientras alzaba sus manos en son de paz.


— Pero es cierto, sigo considerando que aún tenes esa tensión sexual.


— ¿Tensión sexual? — Tae alzó una ceja.


— Así es — sonrío —. Aunque estemos lejos o tengamos problemas, siempre va a existir esa Tensión sexual que nos termina uniendo sin importar qué pase — observó la expresión confundida del otro —. Por eso me negaba a aceptar que era gay, porque tarde o temprano terminaría cayendo ante tus encantos cada vez que te veo — explicó Jungkook con una sonrisa —. ¿No soy increíble?


Sí, definitivamente otra cachetada no le haría mal al mayor, la cual había sido la más fuerte que todas las anteriores.


— ¡Ay, mierda! ¿Y ahora porque fue eso? Ya uno no puede ser romántico — Jungkook hizo un puchero mientras se frotaba la mejilla afectada por el golpe.


— Cállate y bésame — ordenó Taehyung riendo juguetón antes de pasar de nuevo sus brazos alrededor del cuello de Jungkook y acercarlo más a su cuerpo.


— Te besaría todas las veces que tú quieras — Jungkook le guiñó un ojo y tomó la cintura de su chico para juntar sus labios en un perfecto y fogoso beso.


— Te amo, Kookie.


El mayor sonrió entre el beso.


— Yo también, bombón — deslizó sus manos hasta el trasero contrario — ¿Listo para una segunda ronda?


— ¡Jungkook!


— Era broma — alzó sus manos en son de inocencia, haciendo rodar los ojos de Taehyung.


— Eres un bobo.


— Pero soy tu bobo.


Ambos enamorados rieron una vez más antes de juntar sus labios en dulce beso sin presencia de lengua, sólo disfrutando de la suavidad que estos les brindaban.


18 Janvier 2021 01:39:36 3 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
30
La fin

A propos de l’auteur

Vale ♡ ⚝♡˗ˏ✎*ೃ˚𝟮𝟬 years. 𝕮𝖔𝖑𝖔𝖒𝖇𝖎𝖆. 𝕬𝖈𝖚𝖆𝖗𝖎𝖔. Bangtan 2013, College Girl, 6 idiomas, doramas, aesthetic, vintage, photography and pastel things. -'ღ'- 𝗪𝗿𝗶𝘁𝗶𝗻𝗴...✎ 𝘁𝗮𝗲𝗸𝗼𝗼𝗸 + 𝗯𝗶𝗹 𝘀𝗵𝗶𝗽𝘀❃ Wattpad: BeyondVante Instagram: valkimxjeon Twitter: gguktaebae

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borahaetata borahaetata
Es que tremenda historia que es esto Arte 💜✨
DayaxKim  DayaxKim
En fin, arte 💕
January 18, 2021, 03:11

~