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POR QUÉ HE MUERTO EN FACEBOOK

Hace ya muchos meses tuve la idea, sugerida por varios blogs de marketing para escritores, de delimitar mejor mi público objetivo y aprovechar las redes sociales.


Para ello busqué grupos de Facebook relacionados con los temas de mis libros, a fin de participar algo comentando publicaciones de otros, y ofrecer gratis en pdf, a cada uno de los grupos en cuestión, un libro mío sobre el tema principal del grupo. Al principio, todo fue bien. Demasiado bien, quizá, porque alguien me denunció a Facebook por difundir mi propio libro, como si fuera suyo.


La propia normativa de Facebook especifica que sólo el autor puede denunciar el uso indebido de sus obras por parte de otro. Pero el personaje en cuestión no pudo aportar ninguna prueba de autoría, porque las tengo todas yo, registro RPI incluido. Sin embargo, le han hecho caso a la primera, y a mí me han bloqueado la cuenta. Los formularios robóticos de Facebook dicen que, si quiero que me reactiven la cuenta, tengo que aportar documentación que pruebe mi autoría, pero a mi acusador, cuyo nombre no se revela (hablan de "un tercero", sin más datos), no le han pedido nada. Se supone que tengo que pedirle permiso para difundir "su" libro, pero no hay datos de contacto con el sádico personaje (supuesto autor de "El gran secreto de Sade"). Sólo pone algo de CEDRO, donde me dicen que no ha habido spoofing, que todo es un error, cosa de un grupo pirata que han desarticulado, y que en Facebook ya se corregirá el error.


Pero, tras meses y meses, no se ha corregido nada. El "tercero" fantasma prevalece. Y nadie sabe quién es, ni si existe, ni si hay una ridícula conspiración, o todo es un error, digamos, informático.


Hasta el gorro de Facebook, intento cancelar la cuenta. ¡Pero no puedo, porque para ello tengo que acceder a ella, y está bloqueada!


Y recorro Google, en vano, buscando el modo de contactar con una persona de Facebook, pero no, todo son robots. Y los estúpidos borregos, que somos los humanos, venga cumplimentar CAPTCHAS para que vean que no somos el cuñao del Tres Peos (C3-PO de Star Wars), o el sobrino del cajero automático de la esquina, o el hijo del trasto que lees ahora.


Es cierto que, en calidad de empresa privada a la que se accede gratis, Facebook tiene todo el derecho del mundo a bloquear o cancelar todas las cuentas que quiera, sin que haya siquiera un motivo. Es su casa, y si no pagamos por el servicio, puede hacer lo que le dé la gana. Pero eso no le da derecho a permitir que cualquiera pueda ensuciar el honor de alguien sin prueba alguna que le autorice a ello.


Cuidado con el ciberchapapote. Buena cibertravesía.

23 Décembre 2020 18:46:50 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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