davinareedus Davina Reedus

En el día de su cumpleaños Margaret descubre por su abuela que es bruja, y no solo eso, que todas las criaturas que ha estado viendo hasta ahora y creía que eran alucinaciones, son reales. Junto con la ayuda de otras criaturas, tendrá que librar una guerra contra dragones que planean tener su propio ejercito. ¿Conseguirá ganar la batalla o morirá en el intento? Por otro lado, Vanir, una gárgola pondrá todos los sentidos de Margaret patas arriba.


Fantaisie Interdit aux moins de 18 ans.

#brujas #dragones #theauthorscup #gárgolas #thesecondchance
10
2.8k VUES
En cours - Nouveau chapitre Tous les dimanches
temps de lecture
AA Partager

CAPÍTULO 1

Cada domingo el sonido chirriante del despertador suena a las 8:00 de la mañana, y como cada domingo, no quiero levantarme de la cama. Me obligo a hacerlo antes de que un sonido peor que el del despertador empiece a aporrear la puerta, mi madre, la persona a la que más quiero y más odio en igual manera. Me doy una ducha lo más larga que puedo, dejando que el agua caliente destense mis músculos, me duele todo el cuerpo por culpa de la medicación. Cuando termino de prepararme miro el reloj y ya son las 8:30. Bajo las escaleras y me encuentro con mi madre discutiendo con mi abuela, nana Emilia.

—¡Nana! Cuanto tiempo sin verte—digo echando a correr para abrazarla.

—Hoy es tu cumpleaños, no podría perdérmelo —contesta mi nana devolviéndome el abrazo.

—¿Cómo te encuentras hoy? —pregunta mi madre.

—Estoy bien mamá. No tienes que preocuparte —digo ya cansada de que cada día me saque el mismo tema.

—Desayuna y tomate la medicación —contesta en tono autoritario.

Empiezo a desayunar sin muchas ganas, es como si las pastillas me dejaran atontada. Estoy todo el día cansada, con ganas de dormir y además me quitan el apetito. Nana está tomando su café descafeinado y hablamos de cosas cotidianas, como ha cambiado el tiempo de repente, que ha llegado el frío y cosas muy mundanas. Parece que nuestra conversación aburre a mi madre porque se levanta de la mesa y empieza a fregar los platos.

—Ni se te ocurra tomar esta basura —dice mi abuela susurrando, quitándome las pastillas de las manos justo antes de que me las meta en la boca, hagan el recorrido por el esófago y terminen en el estómago, para más tarde llegar a la sangre y quitarme la poca vitalidad que tengo.

—¿Qué haces nana? —pregunto confundida.

—Begoña, me voy a llevar a la niña a un centro comercial para comprarle su regalo de cumpleaños. —dice mi abuela alzando la voz para que mi madre la escuche, ignorando mi pregunta por completo.

—No lo considero buena idea —contesta de manera contundente.

—No se cumplen 18 años todos los días, es un paseo con su abuela, prometo traerla sana y salva —rebate nana.

—Sabes las condiciones de llevártela —dice mi madre mirándola fijamente.

—Mamá, lo pasaremos bien y volveremos para la hora de comer, así puedo comprar la tarta de cumpleaños que tanto me gusta —intervengo yo, ella asiente y damos por finalizada la conversación.

Después de un trayecto peligroso, como siempre que nana va al volante, por fin pisamos tierra firme en el centro comercial. No entiendo por qué sigue empeñada en conducir, si no sabe hacer las rotondas.

—Vamos a tomar un batido. —propone.

—Claro. —coincido.

Tengo ganas de preguntarle por qué me ha quitado las pastillas, mamá siempre insiste en que son por mi bien, para que no vea cosas que realmente no están ahí o me sienta tan vacía por dentro que quiera terminar con todo. Con las pastillas no me pasa eso, básicamente porque me paso el día durmiendo. Confío en que cuando nos sentemos a tomar el batido me lo explicará.

—¿Qué van a querer? —pregunta el camarero antes de sentarnos.

—Dos batidos de chocolate por favor —pide mi abuela y el camarero se marcha en busca de nuestro pedido.

—Suéltalo nana —exijo.

—Eres una bruja Margaret —dice sin rodeos.

—Me he portado mal, lo sé, pero tampoco es para que me llames bruja —contesto un poco ofendida.

—Aquí les dejo sus batidos—informa el camarero antes de que mi abuela pueda responder, los dejo en la mesa y se retira.

—Margaret, eres una bruja poderosa y tu madre nunca ha querido decírtelo porque reniega de la magia. Tu padre, mi hijo también lo era, y tu madre también es hija de brujos —explica.

—No entiendo nada nana, no sé si me estás vacilando o qué —digo sinceramente.

—Tus padres luchaban en una guerra que tiene milenios de duración, nadie sabe si algún día seremos los vencedores, pero lo que todos sabemos es que hay que intentarlo. Un fatídico día, mi hijo fue una de las victimas de esa guerra y tu madre no lo superó. Le guardamos el luto que merecía, tuvo un funeral de héroe y después debíamos volver a la guerra. Tu madre decidió que no quería arriesgarse, si le pasaba algo tú te quedarías huérfana por completo —explica y yo asiento.

—Nana tengo muchas preguntas… —empiezo.

—Paciencia Margaret. Déjame seguir con la historia —pide—. Después de eso se alejó de toda la familia, apenas quería que te viéramos. Sin tu consentimiento decidió que tú no ibas a saber de tu condición, y fue cuando empezó a drogarte con esas pastillas.

—A ver si lo he entendido bien, todo lo que veía no eran alucinaciones, eran reales —digo empezando a encajar las piezas del rompecabezas.

—Sí. Todo eso era real. ¿Qué más sentías? —pregunta.

—Me sentía inútil, como si estudiar y todas las actividades extras no fueran suficientes, como si todo eso no fuera para mí. Necesitaba más y no podía soportarlo. —explico.

—Eso era tu magia intentando salir de ti —dice nana.

—Y mi madre lo sabía. Le expliqué mil veces como me sentía, estaba al borde del abismo y no fue capaz de sacarme de ahí. Para colmo, después empieza a darme unas pastillas que me dejan zombi perdida, hacen que deje de sentir. Lo único que está haciendo es mantenerme controlada con esa mierda —entiendo todo lo que ha estado intentando contarme mi abuela.

—Cariño, tu madre ha intentado protegerte lo mejor que ha podido —dice con compasión.

—No te atrevas a defenderla después de lo que ha hecho —digo señalándole con el dedo —. Ahora explícame qué poderes tengo y de qué va la guerra de la que me has hablado.

—Cada uno de nosotros tenemos distintos poderes. Unos pueden mover cosas con la mente, otros predecir el futuro, otros tienen una conexión fuerte con la naturaleza y mucho más. Siendo hija de tus padres sospecho que puedes tener más de uno, los dos eran muy poderosos. La manera en la que lo descubriremos será dejando de tomar esas pastillas, el resto saldrá solo —explica.

—Recuerdo que antes de tomar las pastillas veía cosas muy raras por la calle. Veía como si las gárgolas de las iglesias tuvieran vida, se movían y hablaban entre ellas. También veía gente que a simple vista parecía normal, pero le salían alas de la espalda y su piel tenía un color verdoso. Un día creí ver que a una chica le salía fuego por la boca —digo casi queriendo reír. ¿Puedo estar loca y ser bruja a la vez?

—Margaret, todo era real. Hay infinidad de criaturas que los humanos no pueden ver, y un poder común en todos los brujos y brujas es poder ver la verdadera forma de esas criaturas. Las gárgolas son reales, las hay que ayudan a la causa, los que les da igual, pero cuidado, también los hay que son malos y están aliados con los dragones —sigue explicando.

—¿Dragones? —digo sorprendida —. ¿Quieres decir esos animales mitológicos que volaban y escupían fuego por la boca?

—Esos mismos, pero no son exactamente como en los cuentos. Es como el que tú viste, son mitad reptil mitad humano —explica—. Mírate a ti misma, las brujas de los cuentos tienen mucha nariz con una verruga, piel verde y son feas, en cambio tú tienes la tez más blanca jamás vista, el pelo castaño y un ojo verde y otro marrón.

—¿Qué más criaturas hay? —pregunto con verdadera curiosidad.

—Vampiros, licántropos, genios, gárgolas, dragones y mucho más, todo lo que te puedas imaginar. Todas esas criaturas han existido a lo largo de los siglos, poco a poco se han ido reduciendo, algunas casi se han extinguido. A quién hay que parar es a los dragones, la guerra es con ellos —explica.

—¿Por qué hay una guerra contra ellos? —pregunto.

—Todas las criaturas llevan su vida como humanos y como lo que son realmente, eso quiere decir que tienen sus profesiones. Los dragones tienen facilidad con la ciencia, de hecho, casi todas las farmacéuticas son suyas. Han creado una sustancia, un compuesto que consigue convertir a un humano en dragón para poder crear un ejército —continúa explicando.

—Entonces, ¿hasta ahora los dragones solo eran de nacimiento? —cuestiono.

—Sí. Lo que están haciendo es un aberración. No puedes mezclar magia con ciencia. Es experimentar con humanos y a ver como sale —se lamenta.

—Como hizo Hitler durante el holocausto. Abuela, no podemos permitir eso —digo contundentemente.

—Sabía que dirías eso. Por eso te voy a presentar a alguien. Vanir ya puedes acercarte —dice nana Emilia en voz alta sin realmente decírselo a nadie en concreto.

—Hola mini Emilia, soy Vanir —saluda un hombre de unos treinta y pocos. Es alto, pelo largo y unos ojos color miel que hacen juego con la melena.

—No te encandiles de él, es una de las capacidades que tienen las gárgolas —me saca de mí mundo nana.

—Lo siento, no puedo evitarlo —contesta Vanir con la voz más melódica que he escuchado en mi vida.

—¿Eres una gárgola? Pareces muy normal, no como las que había visto hasta ahora —expreso.

—Intento mantener una apariencia lo más humana posible por tu falta de experiencia —explica.

—Quiero verte. Con tu forma real, no tu forma humana —pido.

—Tú lo has querido —contesta.

Sale un destello de luz que dura varios segundos, y para cuando puedo ver algo se ha convertido en una gárgola. Su piel parece piedra, la cara angulosa y tiene alas, me pregunto si podrá volar. ¿Podría llevarme volando por el cielo?

—¿Los humanos no pueden verte? —pregunto.

—No. Solo las criaturas podemos vernos unos a otros. Los humanos no tienen esa capacidad —explica.

—Eres realmente hermoso. ¿Puedo tocarte? —pregunto alargando la mano.

—Las manos quietas bruja. Aún no tenemos tanta confianza, ya llegará el día —contesta guiñándome el ojo.

—Vanir, casi le doblas la edad —advierte mi abuela.

—Nimiedades —finaliza Vanir.

15 Novembre 2020 19:40:05 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
8
Lire le chapitre suivant CAPÍTULO 2

Commentez quelque chose

Publier!
Nazareth Díaz Nazareth Díaz
Me gusta mucho, muy buena. Sin embargo, personalmente creo que los acontecimientos se han desarrollado de una forma muy abrupta, siento que quedó un poco plana la reacción de la protagonista. Pero más allá de eso, me parece muy buena.
November 20, 2020, 22:59

  • Davina Reedus Davina Reedus
    Hola! Primero de todo, me alegro de que te haya gustado😍 Respondiendo respecto a la reacción de la protagonista, mi intención era mostrar que lo que le cuenta su abuela es algo que ella en el fondo ha sabido siempre. Todas las cosas que veía, el vacío interno, todo ello cobra sentido con la explicación. Por eso la reacción no es de incredulidad o desconcierto. No sé si me he explicado. Un saludo y gracias por tu comentario😘 November 20, 2020, 23:48
~

Comment se passe votre lecture?

Il reste encore 1 chapitres restants de cette histoire.
Pour continuer votre lecture, veuillez vous connecter ou créer un compte. Gratuit!