1566617928 Francisco Rivera

Encuentro del caos y del orden a partir de su unión indisoluble dentro de los asuntos humanos de quienes pugnan por una propia lucha, a costa del oponente; como de éste a su contrario necesario...


Fiction adolescente Tout public.

#Guerrero-Rojo #Guerra-y-Paz #Reinado-Final #Luchas-de-Poder
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LA GRAN FORTALEZA

SEGUNDA PARTE


69. Cuando el hermano sediciente logra aproximarse al muro poniente, su ocultamiento personal disimula a la perfección el terreno natural desde el cual se mueve.


Las condiciones naturales en las que se encuentra el castillo, da pie a un lenguaje de señas, convenido con sus acompañantes:


HERMANO SEDICIENTE:

— “Disimulemos-sin-ser-vistos...

-Nuestra-acción-e-intención-genera-confusión-ante-los-ojos-enemigos...”


Moviéndose en acciones encubiertas, confundidos con ese entorno y vegetación, prueban dos cosas: ser exitosos al facilitar esa operación, y visualizar su poder de ataque en otra acción de sorpresa, que más adelante han de imponer a la defensa del castillo…


70. Horas antes de esa acción:


Verthel, comandante en jefe de la sección encubierta para llevar a cabo lo escrito en el muro poniente de la fortaleza, se dirige a Belor, el hermano de la hija mayor del cabrero:


VERTHEL:

— Hemos reunido la información del infiltrado al Castillo del Guerrero Rojo.

Llevamos a cabo la acción este jueves, dentro del horario convenido…

¿Están listos tus hombres?


BELOR:

— ¡A la orden, señor!

¡Estamos preparados en esta misión, que deja ya al enemigo, más preocupado de su sobrevivencia!


VERTHEL:

— ¡Asumo, entonces, que tienen el debido resguardo para huir o para cazar la presa ante las voces de alarma, pues deben evitar sólo atacar y en cambio, prever el consiguiente contra ataque…!


BELOR:

— ¡Sí, señor!

Nos ajustamos al diseño del vestuario que nos permite permanecer invisibles en ese entorno.


VERTHEL:

— ¡Bien!

Son la presa a proteger al actuar con furiosa contundencia depredadora: cazar sin ser vistos…


BELOR:

— ¡Señor!

¡La acción cripsis (oculto) es inminente.

Si es necesario, también llevamos a cabo nuestro mimetismo para parecernos a otro animal, tratando de engañar los sentidos auditivos, olfativos y táctiles.

No en balde, los años de adaptación al medio ambiente conocido en tiempo y espacio diversos, son respetados a como lo continúan haciendo los insectos hoja, como lo aprendido en la cueva de Messel (Alemania)…


71. La mañana aquella en la que el cabrero solicita permiso para pastar sus animales en las inmediaciones del castillo, está anticipada por una falsa noticia.

Un vecino cree ver cómo ingresan a unos paisanos al interior del baluarte del Guardián Escarlata.

En su impresión visual, supone la captura de huestes enemigas y de un jefe del nutrido grupo, entre los que destacaba el que cree ser el hijo del cabrero…

La noticia dada al padre, alarma de súbito a ese progenitor; en esa situación, sostiene un breve intercambio de opiniones con Leda, la hija mayor y hermana del sediciente opositor a la Casa Real:


EL CABRERO:

— ¡Hija, según me ha contado un vecino, entre quienes atraparon durante la víspera, se cree que se encuentra tu hermano Belor, encabezando a un grupo de opositores a la familia real!


LEDA:

— ¡Oh, no!

¡Padre, debe usted de verificar esa noticia, apersónese ante el Regidor!


EL CABRERO:

— ¡En el acto!

¡Y, espero ésta vez, volver a hacerme aprehender y dar con mis huesos en las mismas mazmorras del castillo!


LEDA:

— ¡Padre, eso es peligroso!

¡Evite que el Regidor lo atormente!

¡No lo puedo soportar…!


EL CABRERO:

— ¡De ser necesario, me hago conducir hasta ese sitio! ¡Debo constatar que Belor no se encuentra ahí…!


LEDA:

— ¿Y, si así es, Padre…?


EL CABRERO:

— ¡Entonces…piensas solicitar un favor al Regidor…!

¡Tú ya sabes qué hacer, pero no hagas más que lo necesario, y sin que mancille tu honor…!


LEDA:

— ¡Mmm!

¡Pero no de acuerdo al mínimo deseo de ése hombre despreciable, Padre!


EL CABRERO:

— ¿Entonces, de quién más Leda…?


LEDA:

— ¡Padre, tengo dos elecciones; la de “EEC-5” o, la de la Viuda, si es preciso…!


72. En el escenario de luchas fratricidas, los oponentes a la Casa Real pugnan en un secreto a voces, suponiendo que el soberano ignora la situación irregular de su amenaza persistente: las tribus errantes…

En cierta mañana, en reunión con sus ministros, el soberano intercambia un nivel de información sobre tal escenario:


SOBERANO:

— ¡Señores del Consejo Real!

¡Ministros del Interior y del Exterior!

¡Regidor del Castillo; Guardián Escarlata y Maese Preceptor!

¡Nuestro tiempo es valioso: el mundo externo está en sus manos!


MINISTRO DEL INTERIOR:

— ¡Mi Señor!

¡Le brindamos un Plan de Contención y esperamos sus reales órdenes!


MINISTRO DEL EXTERIOR:

— ¡Excelencia!

¡En ese Plan de Contención de los clanes, hemos enriquecido a sus cabecillas principales y a consentir comercio de mercaderías más representativas!


SOBERANO:

— ¡Y bien que sí: casi les obligamos a poner en práctica nuestros intereses, desde el momento en que los hemos contactado, precisamente en los linderos del territorio noroccidental!

¿No es así…?


Ministro del Interior:

— ¡En efecto, Su Majestad!

Esa misión la ha encargado, Su Excelencia, al Ilustre Embajador Ecrébius.

Hasta ahora, no tenemos noticias suyas respecto de posibles avances en lo comercial, Su Señoría…


SOBERANO:

— ¡Ministro de lo Exterior!

¿Desea hacer algún comentario al respecto?


MINISTRO DEL EXTERIOR:

— ¡Su Excelencia!

El Embajador Ecrébius ponderado los factores que hacen los hombres del Consejo de Clanes respecto a alcanzar una mejor circunstancia de vida, ganando riquezas y tierras donde se les permita alojar a sus pueblos…


SOBERANO:

— ¡En efecto, Ministro del Exterior!

¿Qué conseguimos nosotros al permitirles avanzar en sus estilos de vida?

¿Alcanzar logros en especiería y en tierra ganando riqueza y multiplicándola a nuestras expensas?


MAESE PRECEPTOR:

— ¡Mi Soberano Real!

¿Me permite, Su Señoría, adelantar una observación…?


SOBERANO:

— ¡Adelante, Maese Preceptor!


MAESE PRECEPTOR:

— ¡Gracias, Mi Señor!

En efecto...

¿El multiplicar la felicidad entre esos clanes, a nuestra costa… multiplica la nuestra?


SOBERANO:

— ¡Atinada observación, Maese Preceptor!

¡Eso, ahora ocurre, mientras nosotros, al parecer, nos encontramos dando pasos atrás y evadimos… pasos adelante!


REGIDOR:

— ¡Su Alteza!

El proporcionar a tales hombres gran poder personal, parece que se desea dejarnos en la oscuridad de nuestras iniciativas!


SOBERANO:

— ¿Tiene algo qué responder a esto nuestro Guardián Escarlata?


GUARDIÁN ESCARLATA:

— ¡Si, Alteza!

¿Qué nos impulsa a dejarles camino franco a estas tribus errantes?


SOBERANO:

— ¿Sugieren la Pax Bélica contra ellos y no la pacífica asimilación a nuestra forma de ser?


MAESE PRECEPTOR:

— ¡No es deseable, para usted Alteza!


SOBERANO:

— ¿Debemos llamar al Embajador Ecrébius y evitar todo contacto con dichas tribus?


REGIDOR:

— ¡Su Señoría!

Hemos atrapado a un grupo compacto de furtivos enemigos, encabezados por cierto líder que, en ocasiones anteriores, aún comanda a salteadores de caminos.

De seguro, lo hemos hecho hablar en cuanto a confesar los motivos de sus fechorías.

Estamos a punto de hacerlo hablar sobre más operaciones próximas, pero en lo personal me abstengo de ello, porque se nos solicita hacer acto de presencia ante Su Excelencia… en Consejo Real…


SOBERANO:

— ¡Tengo entendido, Señor Regidor, que no se trata del hijo del cabrero; ése individuo, me parece, ya avisa a la guardia del castillo, respecto de lo recién escrito en el muro poniente…

¿No es así, Señor Regidor?


REGIDOR:

— ¡En efecto, Su Alteza!

¿Entonces alguien lo entera en la Intendencia de la Casa Real… de manera bastante anticipada…?


SOBERANO:

— ¿Señor y Protector del Castillo, desea comentar algo al respecto?


GUARDIÁN ESCARLATA:

— ¡Señoría! Si me permite, digo lo siguiente…!


SOBERANO:

— ¡Adelante, Guerrero Rojo…!


GUARDIÁN ESCARLATA:

— ¿Qué impulsa a este reino a ver el camino de quienes nos atacan y generan cualquier problema; en tanto, nosotros, sorteamos otros grandes obstáculos y parece que no queremos ver la realidad de sus amenazas.

A su vez, sólo pasamos a escenarios de defensa, pero no de franca ofensiva contra los que nos provocan daños furtivos que, al paso de los meses últimos, se están convirtiendo en la cancelación de nuestros sueños.

Como si el anhelo de sucesiones reales y coronarias, no estuvieran exentas de riesgo.

¿Qué obtenemos entonces ante una manera vaga de luchar con fracaso y correr el riesgo innecesario de no terminar en ninguna parte y con entera amenaza total para su reinado y sus gobernados…?


73. En otro contexto, el joven Belor se encuentra asistiendo a un hombre prominente dentro de los grupos más poderosos de las tribus errantes.

Se dedica en los últimos tres años a un adiestramiento castrense, con vistas a interferir los destinos de comercio que sostienen de modo soterrado con la Casa Real, y a donde su padre, el cabrero, entrega mes a mes lo producido por derivados propios de sus animales.

Esto lo hace de manera puntual y queda registrado en la contabilidad general por acción manuscrita del Regidor de la fortaleza; misma que debe repetirse de modo invariable ante dicha Casa...

Dado el estado de exigencia continua que se le hace a su padre, se propone –en debido secreto y sólo para sí- cobrar cada exacción admitida, ante una y otra autoridad real.

Cierto día, cuando ordeña a las cabras, contiene a duras penas la frustración personal por cumplir, sin retraso, lo que entra de continuo en las bodegas reales, como es su caso.

Acude al registro, malhumorado de lo que obtiene el Regidor, quien pasa su vista descarada sobre la hija mayor, cuyo derroche de frescura y sensualidad natural extasía hasta lo indecible al funcionario aquel, del cual tiene qué soportar, tras minutos prolongados, más allá de lo habitual.

En la contabilidad de géneros sobre lo obtenido (lana, pieles, carne, cornamenta, vísceras y todo lo que es digno de provecho posible) Belor, desde el exterior y vestido de paisano, registra movimientos de entrada y salida de guardias de turno; de auxiliares de esa administración y establece que en otro momento de vida, ha de cobrar múltiples facturas pendientes…


74. Cuando Belor regresaba de una cacería, porta el producto obtenido por medio de sus fieles perros , colocados sobre sobre sus lomos los cuerpos de aves, que atrapan con presteza sus entrenadas aves cetreras; ingresa a la aldea con una satisfacción plena y muestra al rico comerciante del que depende, lo obtenido en su jornada; se dirige hasta la tienda de éste a depositar el cumplimiento fehaciente del aprovechamiento adquirido, mostrando además, un propicio desarrollo de habilidades alcanzadas por dicho joven, quien hasta hace treinta y seis meses atrás, ahora resume su entrenamiento y papel de espía…


75. Los hermanos menores de la joven Leda, se encuentran en una etapa de desarrollo infantil más próxima a la pubertad; han hecho adaptación acorde a sus emociones pese a las duras condiciones de vida.

Siler, Verles y Zaira concuerdan su existencia a los cuidados de Leda; aprenden las habilidades del padre cabrero y, al igual que Belor, esperan con ansias, salir al mundo y ofrecer sus fuerzas a la causa que abraza el hermano sediciente, a duras penas disuadidos por el cabrero y sobre todo por la pena sentimental que resiente la joven Leda desde el hermano opositor, quien de un modo u otro, recibe noticias por parte del mocete “EEC-5”, luego de haberse conocido en trabado lance de armas, cuando ocurre un enfrentamiento no único en la frontera más próxima a la costa meridional del reino…


76. Una mañana de abril, una pareja de jóvenes recorre el curso del río que provee de agua potable al castillo del Guerrero Rojo.

La figura espléndida de la amada del joven hidalgo deslumbra bajo el sol cálido y luminoso sobre el descampado; tiene como escenario frontero una parte del umbroso bosque de millonaria antigüedad; su conquista paciente deriva del abandono de los mares que llevan a los primeros organismos vegetales a posarse sobre la superficie terrenal, conquistando ésta, de manera irremediable.

Avanza por la sequedad natural de ese manto e irriga por el ciclo de lluvias y de la benéfica acción del bióxido de carbono, abundante en la atmósfera planetaria; se asiste a una lenta y progresiva acumulación vegetal, propicia sus progresos de fertilidad en lugares diversos, como resulta ser en dicho paraje...

Ambos se internan en ese espacio maravilloso para dar rienda suelta a los dones del placer, del amor extasiado y a la entrega recurrente de cada ser; y, desde su sentido natural, invoca y cumple en ese llamado de los cuerpos desnudos, amparados por las hermanas aguas que bañaban, metros más arriba de la plena vista, las pozas del amor –así bautizadas por la tradición délfica- donde, se asegura, hay propicias fuerzas de lo ignoto; estas aseguran embarazos y fertilidades de las parejas sumergidas en sus cristalinas aguas.

Escenificando las entregas de la unión de cuerpos y la recurrencia de orgasmos plenos, se llega hasta el punto de emerger en necesaria toma de aire y volver a sus profundidades celebradas para cumplir con el rito ancestral de la procreación bajo aguas testimoniales de los hechos amatorios consumados, principalmente en los períodos de equinoccio de primavera como de solsticio de verano.

En cierta acción de entrega mutua, el Guerrero Rojo, sin saber que los va a encontrar en su danza y contra danza acuática, queda extasiado de la figura, belleza y perfección corporal de la prometida de su hermano.

En tal escenario, el joven hidalgo, advierte la presencia del hermano guerrero; concita su curiosidad para hacerles compañía, sin que medien rubores ni subterfugios de parte de ella; así, en santa unión de hermanos, ella consuma el amor en todas sus direcciones y, principalmente en los venablos sentidos por el celebrado guerrero, animado y en querencia desde ella, más allá del llamado de la sangre…


77. Cuando los Embajadores de la Vestimenta Púrpura emergen a la vida pública, sus Ancestros han librado una adaptación secular a su permanencia, rol y ciclos naturales del bosque.

Confinados a ese escenario en principio, hermanan con tal ecosistema; se dedican e éste escenario con cuidado, atención y notorio esmero humano.

La relación con el predominio de la vegetación frondosa y el tamaño de su gran depósito natural, lleva al Patriarca Fundacional a plegar su adaptación a las condiciones propias del clima, la tierra y el relieve.

Dada su importancia, el bosque provee elementos indispensables para la supervivencia en el destierro, sobre todo, perpetrado por las continuas luchas de poder entre reinos.

En su relación simbólica con los ciclos naturales, tal ruptura proviene de parte del gobernante real a través de la intervención de los primos políticos.

A tal estado de cosas, tal odio irreconciliable hacia éstos, como ante el soberano que lo permite, es una cuña molesta e impensable...

2 Octobre 2020 14:10:23 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Francisco Rivera Francisco Rivera
Gracias por tu lectura, amigo Gabriel Mazzaro. No preocuparse por tutearnos. En escritura no hay edades y sí festividades de escritura como la que también creas. Saludos e invitamos a escritores, lectores diversos y público general a conocer lo que Gabriel Mazzaro tiene para cada uno. Por supuesto, en Inkspired,com.es existe una gama amplia de géneros para leer y escribir...
October 28, 2020, 16:00
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