LA RESPUESTA EDUCATIVA DE GUATEMALA ANTE LA CRISIS MUNDIAL DEL COVID-19 Suivre un blog

ingriddelonn Ingrid Aspectos que han influido en la educación de Guatemala y que ahora son determinantes ante la crisis del Coronavirus debido al distanciamiento social.
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LA RESPUESTA EDUCATIVA DE GUATEMALA ANTE LA CRISIS MUNDIAL  DEL COVID-19
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LA RESPUESTA EDUCATIVA DE GUATEMALA ANTE LA CRISIS MUNDIAL DEL COVID-19

¿Está Guatemala preparada para abordar plataformas virtuales que reduzcan el impacto del aislamiento social en materia de educación en tiempos del Covid-19?

La respuesta es muy obvia para quienes tienen la oportunidad de conocer la dramática realidad que atraviesa gran porcentaje de los centros educativos en las áreas rurales y áreas marginales de las grandes ciudades que carecen de recursos, lo cual incrementa la brecha entre la calidad educativa que propone el Ministerio de Educación y la realidad que se vive a diario en diferentes contextos sociales.

Gran parte de establecimientos educativos no se encuentran ni siquiera “cerca” de lo que conocemos como competitividad global, excepto raros casos de centros educativos privados que gozan del privilegio de pertenecer a las clases sociales altas. El casi 3% del PIB que se invierte en la educación guatemalteca es insuficiente para cubrir las necesidades de los millones de niños y jóvenes que deben tener espacios adecuados para poder aprender. En este apartado cabe reconocer la labor altruista de maestros quienes por amor a sus estudiantes desarrollan ese dinamismo que los ha encaminado a la realización de actividades que generen ingresos para posteriormente cubrir las necesidades de los centros educativos, maestros que invierten su tiempo en gestionar e insistir hasta lograr un mejor lugar para sus estudiantes, lo cual no es obra del gobierno sino de la incansable labor docente que a veces no es reconocida.

Al mismo tiempo no se desmerita la loable labor realizada por parte de los seminaristas, epesistas y practicantes de casas de estudios de diferentes niveles educativos quienes previo a ganar ciertos cursos existentes en los distintos pensum realizan proyectos que sin duda alguna coadyuvan a superar en gran manera las deficiencias en la comunidad educativa y a las instituciones a las que van a proyectarse como tales, y que con grandes esfuerzos logran ofrecer ese aporte que en ocasiones tampoco es valorado, también se conexa que algunas veces estos cursos son la causa de la deserción estudiantil debido a sus exigencias económicas, recursos con los que no cuentan los estudiantes.

De manera paliativa el sistema educativo ha sobrevivido por muchas décadas y ahora no solo nos enfrentamos a una pandemia sino que también a la terrible “carencia y miedo a la tecnología”, miedo a desaprender y volver a aprender, miedo a salir de la zona de confort, miedo a lo desconocido y miedo a parecer ignorantes ante los ojos de los demás. En medio de la aflicción que provocan los cambios, se disfraza el miedo a todo lo antes mencionado con el “no se puede, no va a funcionar”, llenando así de negatividad a quienes sí tienen la valentía, el entusiasmo y la iniciativa de echar a andar un plan piloto y hacer que funcione y si no funciona al menos se intentó y se buscarán mejores estrategias para salir adelante.

Considero que para aprender no es necesario contar con grandes escenarios repletos de tecnología de punta cuando el educando tiene la completa disponibilidad de adquirir conocimientos y es aquí donde surge otra interrogante ¿Será que los estudiantes tienen ese deseo latente de no ver dificultades sino de ser proactivos? Me atrevería a decir que pocos, esto por las bases culturales sociales de muchos rincones de nuestro país, donde gran cantidad de padres a duras penas lograron aprender a firmar y leer, que nunca fueron a la escuela o la abandonaron sin terminar la primaria; triste, pero si no hay dinero para comer menos habrá para comprar un libro o si es que hay dinero no es de su interés adquirirlo. Varios van a la escuela obligados, ¿Dónde está el entusiasmo de aprender? Cuando este deseo no existe o es escaso es más difícil para los maestros poder inyectarlo debido a que la escuela funciona en conjunto con el hogar, donde no hay hábito de la lectura y responsabilidad por la academia porque en lugar de estudiar los padres y niños deben trabajar y no tienen espacios propicios para enseñar, al decir propicios se hace referencia a que deben haber horarios, disponibilidad del estudiante, material, paciencia, dedicación, disciplina y sobre todo ganas de querer aprender y enseñar de ambas partes.

Con tan poca inversión económica en la educación por parte del estado no es posible que la tan anhelada tecnología llegue a todos los estudiantes con las condiciones necesarias, la utilización de un aparato tan tendiente como la computadora no se encuentra en muchos centros ni para área administrativa, entonces ¿Qué hacemos cuando prohíben las clases presenciales de manera tan repentina, cuando no se cuenta con los conocimientos ni los recursos necesarios para trabajar de manera virtual? Ante esto surgen dos tipos de autoridades educativas y docentes, los que no quieren hacer nada y los que buscan estrategias para poder cubrir aunque sea a una mínima parte.

Los primeros son aquellos que se aferran a las deficiencias y a la negatividad, los segundos a la esperanza de que aunque sean pocos aprendan un poco, esto es porque se debe ser realista en decir que existen múltiples factores que obstaculizan la efectividad de los programas educativos implementados por el Ministerio de Educación y por los docentes quienes se han aventurado a trabajar de esta manera. Hay personas que piensan que en los centros educativos privados se puede exigir o implementar metodologías completas utilizando clases virtuales o modalidades bien elaboradas, pero la realidad es que estudiar en un centro educativo donde se paga colegiatura no es garantía de que todos los estudiantes cuenten con los recursos económicos para tener internet en casa, poner tarjetas costosas o tener un Smartphone, detrás del precio de la colegiatura no se sabe el esfuerzo que hay, por lo que no se puede generalizar un status económico solo por pertenecer a cierta institución lucrativa.

La finalidad de este texto es de hacer una reflexión al respecto de las cosas que han pasado los últimos meses, no se culpa enteramente al sistema educativo por su reacción porque también es importante mencionar que ante lo que acontece “nadie estaba preparado” ni siquiera fue un patrón a seguir porque desde hace tiempo el mundo no se enfrentaba a una pandemia de esta magnitud, ha correspondido improvisar y no solo en el sistema educativo sino en todas las áreas de funcionamiento del mundo.

La propuesta de este texto va encaminada a que las personas formen una idea más clara de lo que acontece en el sistema educativo nacional, que vean que la educación es un compromiso compartido y no se culpe o alabe solo al maestro,esencialmente esta propuesta se enfoca en valorar el esfuerzo que algunos están haciendo ante la crisis en medio de todas las cosas que hay en contra de la educación virtual.

Todos debemos tomar el compromiso de hacer lo que esté en nuestras manos para salir adelante y tomar en cuenta los factores que influyen antes de juzgar la labor que se realiza, por supuesto que esta opinión no va generalizada para todo el que integra el sistema educativo porque existen padres que hacen hasta lo imposible para enseñar, niños con la entera disponibilidad de aprender, docentes enviando tareas y respondiendo dudas 24/7, y claro, el ministerio de educación que se las está ingeniando para rescatar lo que se pueda de la educación guatemalteca.

A usted que acaba de leer esto le encomiendo que corra la voz para aquellas personas que no lo han podido leer para que unamos esfuerzos y hagamos consciencia de que lo que pasa no es culpa de nadie, que en lugar de juzgar debemos actuar proactivamente.

Respeto con toda sinceridad opiniones adversas a esta nota.

11 Juin 2020 04:40:17 1 Rapport Incorporer 1
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