darkness870309 Henrry Martinez Cuentas

¿Matarías a alguien que amas por amor?. Alexander Gondor, nuestro protagonista, pronto sabrá la respuesta a esa pregunta. Recorrió un camino que no debió recorrer y se encontró con un destino que jamas imagino y en medio de todo, están esas tres mujeres. Ellas fueron su salvación y al mismo tiempo su perdición, no se arrepiente de haberlas conocido y amado, pero...en verdad dejara que todo termine así Descubrelo.


Fantasía Épico Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados
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Prologo: Principio y ¿Fin?

-¿Fallé?


Tras recuperar la consciencia, mas que sorprendido, estaba dudoso.


-¿Realmente... fallé?


Un joven con el rostro maltrecho, volvió a preguntarse lo mismo con algo de melancolía, ya que no podía creer que no logró su objetivo, a pesar de todo el esfuerzo que empleo en esta misión, la cual, lo es todo para él.


Este joven que aparentaba unos 25 años de edad, y que poseía unos raros ojos de color rojo carmesí, mantuvo una expresión estupefacta, mientras estaba tendido sobre las rocas y con la vista al cielo.


-...


Observa las nubes negras en las alturas. Estas se mueven muy lentamente, son densas y oscuras, dejando muy pocos espacios para que la luz del sol penetre.


-ahhh... esa tiene la forma de un perrito.


Dijo.


Obviamente, esa nube que mencionó no tenía forma de perrito. Todas lucían exactamente igual y eran algo siniestras. Sin embargo, aunque el paisaje ante el podría considerarse como perturbador, de una extraña forma le trajo paz, así que su mente poco a poco se hizo mas lucida, y recordó con agrado que aun podía cumplir con sus mas grandes anhelos, usando sus propias manos.


-aja... ja... jajajaja.


El joven rió torpemente, mientras se calmaba un poco.


-...


Luego, miró hacia su izquierda.


Está en un sitio elevado, y desde allí puede contemplar un paraje montañoso que se extiende hasta donde se alcanza a ver.


-Oh...


Se sorprendió un poco.


Como si ángeles estuvieran descendiendo de los cielos envueltos en luz divina, muchos pilares de luz, formados por esos espacios entre las nubes, le daban cierta belleza a ese paisaje desolado.


-En serio... no puedo creer que un sitio como ese pueda verse así de bien.


Tras decir eso, el joven sonrió amargamente.


-...


Uno de los rayos de luz logra llegar hasta el y lo cubre, puede sentir su cálido abrazo, así que cierra los ojos para disfrutar de esa sensación, e intentar planear con calma su siguiente paso a seguir, pero justo en ese momento...


-¡¡¡¡¡Aghhh!!!!!


Todo su cuerpo se estremece. Una desagradable sensación lo invadió por completo, y aunque el la conoce muy bien, desde hace mucho no la experimentaba tan intensamente como ahora.


-Carajo... coff coff... como duele coff coff.


Se queja, tose un poco de sangre, y finalmente se da cuenta de las graves heridas que tiene por todo el cuerpo.


-Estoy... bien jodido.


Así era, pero no solo él, su atuendo tambien se encontraba en las mismas condiciones.


El joven traía puesto un ropaje de color rojo escarlata y negro, con un estilo gótico muy sofisticado, el cual lucia como una armadura. De hecho eso era precisamente, y aunque dicha armadura estaba muy dañada y ensangrentada, aun era posible apreciar su asombroso nivel de detalle.


-ugh...


El joven trata de sentarse, pero le fallan las energías, aun así pone un gran esfuerzo en ello, y después de unos segundos, finalmente lo logra.


-¿pero qué?...


Mientras se movía, notó algo anormal en el costado derecho de su tórax, así que, casi que por reflejo, colocó su brazo izquierdo allí.


-Mis costillas...


Si que le dolían, pero realmente no se esperaba esta:


-¡¡maldición!!, ¡¡¿están rotas?!!


De eso ya no había dudas.


Apresuradamente, el joven decide analizar el interior de su cuerpo para confirmar su estado.


-...


Cierra los ojos, y mientras se concentra, un aura oscura emana de el. El joven activó, su energía astral.


Como si se tratase de un escáner, hace que esta energía recorra todo su cuerpo, permitiéndole así crear una imagen mental del interior. El diagnóstico resultó en que además de tener 4 costillas rotas, tiene múltiples fracturas en 160 huesos mas, y laceraciones en la mayoría de sus órganos internos y músculos. Como dijo antes, estaba bien jodido, sin embargo, poco le importaba su estado en general, se encontraba mucho mas preocupado por su corazón, debido a su profundo significado e importancia en sus objetivos.


Cuando pudo confirmar que este estaba intacto, y que el pentagrama que tiene allí también lo estaba, soltó un suspiro de alivio y se calmó.


-Eso fue peligroso, aunque...


El joven giró su cabeza para confirmar lo que su análisis le arrojó sobre el estado del resto de su cuerpo, y justo como esperaba, su brazo derecho no estaba.


No hay hemorragia, se podía ver como la zona lacerada desprendía vapor y la carne estaba completamente al rojo vivo. Esto se debe a que su cuerpo por si solo utiliza automáticamente algo de su energía astral para así cortar el sangrado. Después de todo, no era la primera vez que perdía una extremidad, así que para bien o para mal, se acostumbró. Por eso, no le importaba mucho perder el brazo, lo que le molestaba era perder lo que tenia puesto en el.


-...


En su cabeza apareció la imagen de los 3 anillos que estaban en la mano de ese brazo. Eran muy importantes para él, y sin importar la situación, siempre cargaba con ellos, así que no pudo evitar ponerse triste, al darse cuenta de que los perdió.


Mientras se lamentaba en silencio...


-¡¡¡Ahh!!!...


volvió a sentir ese intenso dolor, y de inmediato regresó a la realidad.


-¡¡¡carajo!!!, ¡que descuido!... mi cuerpo esta hecho un desastre, si hubiese tardado unos minutos mas en recuperar la consciencia, probablemente ahora estaría muerto.


Se alegró un poco, pero de inmediato su rostro reveló una expresión mortificada. En ese preciso instante, recordó completamente los sucesos que ocurrieron hoy, y entonces, no pudo evitar pensar, que quizá hubiese sido mejor el no despertar.


-¡¡No!!, ¡¡no!!...


Gritó sobresaltado.


-no puedo pensar así, tengo que cumplir con mi misión y regresar, ya no falta mucho, todos me están esperando y ella debe estar muy ansiosa en este momento, no puedo permitir que venga en su estado.


Cuando la recordó a ella y lo que le dijo antes de venir aquí, una alegría intensa se apoderó de él, lo que le hizo olvidar el dolor, y se llenó de entusiasmo nuevamente.


-Tengo que seguir.


Con eso dicho, recompuso sus ánimos.


-Por ahora debo curar las heridas mas criticas, la Energía Astral que me queda no es suficiente como para curarlas todas.


Se concentra.


-...


Su cuerpo libera esa misma aura de antes, pero ahora comienzan a salir unas pequeñas llamas negras en algunos de los cortes que tenía por todo el cuerpo. Y no solo los que tenía por fuera, los que tenía por dentro también.


...


Al siguiente segundo, sucedió algo completamente inaudito: Las heridas del joven estaban sanando, y se estaban sanando con energía Astral de fuego.


Dicha energía se especializa en ataques ofensivos y en la defensa, no es algo que se use para curar, pero este joven demostró que no era imposible usarla para ese propósito. Su método, fue estimular las células de las áreas afectadas, aplicándoles un calor con propiedades especiales, para que estas se reproduzcan mas rápidamente, y así regeneren los tejidos de forma natural, curando de esta forma las heridas en cuestión de pocos segundos.


Mientras hacia esto, el joven recordó a esa otra mujer, aquella de abundante pecho y cabellos color ceniza, la cual lo elogió en repetidas ocasiones por desarrollar este tipo de curación revolucionaria con energía que se especializa en la ofensiva y defensiva.


-Tonta, tus hechizos de curación son mas efectivos y eficientes que mi método, además, eres capaz de recuperar extremidades perdidas o reconectarlas, eso es...


Se dio cuenta.


-...mucho mas increíble.


El joven hablaba solo, la persona a la que iban dirigidas esas palabras, no estaba con él en este momento, solo era su cabeza recordando eventos pasados.


-Azula.


De su boca salió ese nombre.


Le toma 5 minutos terminar de curarse, o por lo menos hasta donde pudo. Eso si, curó la mayoría de sus huesos fracturados, las laceraciones de los órganos mas importantes, y reforzó todas sus costillas para así proteger su corazón. Por último, la energía astral restante, la acumuló en donde debería estar su extremidad amputada, y esta se adhirió allí, tomando la forma de un brazo en llamas negras.


-...


El joven se quedó mirando su nuevo brazo con una sonrisa amarga.


-No es mi estilo, pero me será útil por ahora... Azula, creo que me vendría bien una mano jajajajaja.


El joven rió, pero eventualmente fue deteniéndose, en tanto cambiaba su expresión, y bajaba la cabeza con una gran tristeza en su corazón.


-Pero se perfectamente que ya no vas ayudarme aunque te lo pida... debes odiarme con toda el alma, ¿no?, pero no puedo culparte, después de todo... te traicione.


Tras decir eso, el joven levantó la mirada, para así contemplar el desastre que ocasionó en el lado opuesto a aquel paraje montañoso.


Lo único que se alcanza a ver, son los cráteres, las carreteras, y los edificios destruidos en la ciudad sagrada Shangri-La, capital del Imperio Celestial.


"Shangri-La, ubicada en la cima del inconmensurable monte Meru, es presumiblemente una de las ciudades más pobladas del mundo".


Ya no mas. Ahora estaba completamente desértica, y eso fue porque lograron evacuar a todos antes de que el llegara.


Cuando el joven logró recuperar algo de fuerza, se puso de pie, y entonces empezó a caminar entre las ruinas de la ciudad observando tristemente a su alrededor. Esta vez solo fueron daños materiales, pero no pudo evitar sentirse así, después de todo es la ciudad donde nació y se crió, y ahora yacía destruida por su culpa.


-...


Aun quedaban llamas negras consumiendo lo poco que quedaba en algunos lugares. Eran los residuos de su energía astral, así que con el fin de recuperar algo de ella, el joven levantó su brazo de fuego negro. De esa forma, empezó a absolver los vestigios.


-Aun me queda mucho por hacer, después tendré tiempo para lamentarme.


Aunque en efecto solo fueron daños materiales, y ningún civil resulto herido, realmente si hubo muertes que lamentar.


El joven siguió caminando por unos minutos mas, hasta que finalmente, llegó al epicentro del desastre: su antigua academia.


-...


El joven se detiene, y en silencio, contempla los cadáveres de los 5 guerreros santos de primer nivel que lo desafiaron, y ahora sus cuerpos, o lo que quedaba de ellos, estaban en diferentes partes del destruido campus.


Los observó para confirmar sus muertes.


-Sato.


Cortó su cabeza.


-Señora Lilia.


La incineró.


-Sebastian.


Cortó su cuerpo por la mitad.


-Juana.


La estranguló y rompió su cuello.


Por ultimo, levantó la mirada.


-Señor Darz.


Cuyo cuerpo estaba en lo alto de la catedral de la academia, clavado a ella por la espada del joven, La Agneis, la cual atraviesa el tórax de Darz, y lo cuelga a mas de 100 metros de altura.


En ese momento, el joven recordó lo terriblemente complicado que fue derrotarlo, de hecho fue el quien cortó su brazo derecho.


-...


Lo observa detenidamente. Su rostro con los ojos abiertos, muestra una expresión con mucha ira.


-Incluso muerto no deja de poner esa cara.


El joven sigue con una sonrisa en el rostro, tratando de ahogar su tristeza.


Luego salta hasta llegar a lo alto de la catedral y le cierra sus ojos.


-Así esta mejor.


Dice eso, pero la expresión de Darz en general no cambia mucho.


Acto seguido, el joven procede a retirar la espada Agneis de su tórax, y esta desaparece en el acto de su mano mientras se envuelve en llamas negras. Rápidamente, el joven atrapa el cuerpo de Darz antes de que caiga, para luego regresar al suelo y colocarlo suavemente sobre el pavimento.


Darz, aun tenía sujetada con fuerza su espada santa, la Excalibur, así que el joven se la quita y la coloca en su pecho junto a sus dos manos. Luego, sin mas, se aleja de el lentamente.


-Me gustaría enterrarlos en esta tierra que intentaron proteger con sus vidas, pero no tengo tiempo para eso ahora, debo apresurarme y...


El joven pierde el equilibrio y cae de rodillas. A pesar de sanar las heridas mas graves y de recuperar algo de energía, aun no puede moverse libremente.


En ese momento, mientras temblaba por el esfuerzo e intentaba ponerse nuevamente de pie, comenzó a llover.


-...


Mientras la fría lluvia cae sobre su cuerpo, el joven pone una expresión tonta y sonriente. Sus ojos estaban idos, como si no se encontrara en ese lugar. Eso fue porque la lluvia, le recordó cierto evento muy precioso para el, y con esto intentó escapar del terrible presente.


En su cabeza escuchó la voz avergonzada de una mujer que le dice en una noche lluviosa como esta.


-¿Que haces ahí parado?, te vas a resfriar... ¿quieres... quieres venir a mi cuarto?, estoy haciendo café.


Los recuerdos de esa noche regresan, la noche en que esa mujer tan amada se entregó a el por primera vez y fueron uno solo. Acostada a su lado después del acto, el joven acarició su largo cabello oscuro y presionó su cabeza contra su pecho. Ella sonreía mientras lo abrasaba, y luego muy tiernamente le dijo...


-Te amo.


Al recordar esa única palabra, una calidez indescriptible lleno su corazón, y de repente una paz y tranquilidad se apoderaron de el.


-Debo regresar, definitivamente debo regresar con ella y...


Dijo con entusiasmo, pero en ese momento.


-¡¿Uhhhhh?!


Su cuerpo se sacudió, al principio no sabia por qué, pero de su boca brotó un gran bocado de sangre que se deslizó por su barbilla como si fuera baba, después le invadió un dolor agudo en su pecho, así que bajó la mirada para confirmar.


Lo que pudo ver, es una lanza que le atraviesa. Parece que su objetivo era el corazón, pero estaba a salvo tan solo por unos milímetros.


Con mucho esfuerzo mientras soportaba el dolor, el joven trata de sostener la lanza con su mano de fuego para intentar derretirla.


Lo consigue, la lanza empieza a ponerse roja, pero en ese mismo instante, el joven se sorprende.


-...¡estos símbolos son!... ¡esta lanza es!...


Si, el reconoce perfectamente estos símbolos y esta lanza, no hay duda, ya que lo confirmó al observar la hoja que estaba en la punta. Aunque está completamente bañada en su sangre, puede ver esos grabados majestuosos que la adornan.


Esta lanza, desde el principio hasta el final, tiene muchas runas especiales con muchos tipos de efectos diferentes. Solo se tiene que activar una runa para generar un daño significativo, pero por lo que el joven podía ver, todas estaban activadas.


Solo hay una persona que puede manejar esta lanza, la Loginus, y usar todos sus efectos simultáneamente.


El joven voltea su rostro para confirmar que dicha persona, esta detrás de el.


Mojado por la lluvia, su largo cabello color ceniza cubre su rostro. Ya que tiene la cabeza agachada, el joven no puede verla muy bien, pero no hay duda, es ella. Su majestuosa armadura liviana hecha de diadamantino, también daban fe de su identidad.


-Hola Azula.


El joven la saludó con una sonrisa que le salió desde lo mas profundo.


-(Mi amor... como te extrañe)


También quería decir eso, pero no podía, había mucho en riesgo.


-...


No hay respuesta de parte de Azula, es natural, la estocada es firme, el joven puede sentir su determinación a través de su ataque, pero algo no le cuadraba, Azula es muy precisa, y a esta distancia es imposible para ella fallar.


-¿Por qué... no me atravesaste el corazón?, si hubieses querido matarme, podrías haberlo hecho. Estaba completamente lleno de aperturas y debilitado... ¿por qué Azula?


El joven le pregunta eso con una sonrisa forzada, tratando de aguantar el dolor, ya que mas que confundido, estaba a la expectativa. Quería escuchar que realmente había dudado en matarlo, y que a pesar de todo una parte de ella aun lo quería, pero...


-No te hagas ideas equivocadas.


Sin levantar su rostro, Azula respondió con un tono bajo pero intimidante, que hizo que el cuerpo del joven se estremeciera.


-La única razón por la que no te mate inmediatamente es porque estaba a tus espaldas. Te he estado buscando desde que vi como las llamas negras que estaban alrededor de la ciudad se dirigían a la misma dirección, por eso pude encontrarte, así que oculte mi presencia y estaba esperando una oportunidad.


-Entonces fue en ese momento... que descuido.


El joven se lamentó por no enfocarse en sus habilidades de detección. El pensaba que la ciudad estaba completamente desértica, así que no malgastó energía en eso.


Ya había pasado antes por situaciones difíciles en las que no seria raro que hubiese muerto. En gran medida esto se debe a su fuerza, pero también a que siempre tenia a su lado a sus compañeros, a Azula, o a esa otra mujer para apoyarlo. Esta era la primera vez en mucho tiempo que estaba tan cerca de la muerte como lo estaba ahora, y eso era porque justo en estos momentos, ninguno de ellos estaba allí para ayudarle. Eso lo hizo sentir como un idiota por creerse demasiado, y afirmar que podía lograr esta misión el solo. Mas que nada, fue su propio orgullo y su deseo intenso de completar su objetivo el mismo, lo que lo llevo a tomar esa decisión tan imprudente.


Aunque no tenia suficiente fuerza de voluntad ahora como para hacerse el duro, aun así no mostró lo que sentía, por lo que sonrió, y le dijo a Azula con aires de superioridad.


-Has mejorado.


Azula lo ignoró y continuó hablándole con el mismo tono frio.


-Si perforara tu corazón, morirías instantáneamente sin saber quien te mató.


Luego su tono se elevó, y con ira, empezó a gritar mientras lloraba y decía.


-¡¡QUIERO QUE SEPAS QUE FUI YO QUIEN LO HIZO!! , ¡¡QUIERO QUE TE RETUERZAS DE DOLOR Y SUFRIMIENTO!!, ¡¡QUIERO QUE MUERAS LENTAMENTE LAMENTANDO TODO LO QUE HAS HECHO MALDITO!!


Jadeando luego de terminar de gritar a todo pulmón, Azula se muerde el labio y empieza a sollozar.


-...


El joven en su interior se impactó, pero no se sorprendió, después de todo ya había anticipado esto.


-¿No dices nada?... di algo... ¡¡DI ALGO!!


Gritó nuevamente Azula.


El joven pensó por un momento antes de responderle.


-Me temo que solo la mitad de tu objetivo se cumplirá Azula, porque no me arrepiento de lo que hice. Con tal de lograr mi meta, hice lo que creí, era lo correcto.


Después de escucharlo, Azula levantó rápidamente la mirada. Su rostro que tenia abundantes lagrimas sobre sus pálidas mejillas, mostraba una mirada fría y sin emociones en sus hermosos ojos color azul cielo. Era como si el llanto y la furia de hace un instante nunca hubiesen existido.


-Ya veo, eso es bueno.


Inmediatamente después de esas palabras, Azula giró un poco su lanza, y entonces del pecho del joven, comenzó a salir sangre a chorros.


-¡¡¡AHHHHHHH!!!


Este ya no pudo mantener su rostro tranquilo y su actitud arrogante fingida. Lanzó un grito ensordecedor que hizo eco por toda el área.


Azula activó su energía astral e imbuyo la lanza de loginus con ella.


-!"?¡()/&%&%%$#$$#"#"#""


Su boca se movía, pero el joven no pudo entender lo que Azula estaba recitando en voz baja. Solo notó que las runas en la lanza comenzaron a desprender luces de color dorada, y de cada una emergieron circuitos que se movían como serpientes a través del arma.


-"#$%&%)=?¡??¡?==??¡


Los ojos del joven desprendieron una luz roja carmesí, y fue entonces que finalmente pudo analizar la naturaleza del conjuro.


Cambió otra vez su rostro angustiado, y dijo lo siguiente con una sonrisa irónica.


-Este conjuro... fue creado especialmente para mi, ¿no?


-!"!"$#$%&%/&&/&()))


Azula notó su sonrisa, pero permaneció impasible con su rostro frio y continuó, no dudó ni un segundo, y empuñó su arma con mas fuerza.


-Que mala suerte.


Dijo el joven resignado. En ese instante se percató que definitivamente ya no tenia escapatoria, así que miró hacia algún lugar, y allí, lanzó una suplica con toda su alma.


-Por favor, te lo suplico, pase lo que pase, no dejes que Azula muera, te lo pido, no lo permitas.


Esas palabras iban dirigidas a alguien, pero Azula, aunque las escuchó, no quiso pensar en el significado que hay detrás de ellas. Tampoco quiso saber a quien le pedía eso. Ella ya tenia su objetivo trazado y nada en este mundo la detendrá.


El joven colocó su mirada sobre Azula otra vez, pero ahora, le habló con una expresión y una voz llenas de ternura.


-Bebe, recuerda comer sanamente y no te trasnoches, no es bueno para la salud.


luego pensó con pesar.


-(Tía, amigos... dejo el resto en sus manos, por favor... perdónenme)


-¡¡¡MUEREEEEEEEEEEE!!!!!


Booommmmmmmmmmmmmmm.


La lanza emitió una gran explosión desde su centro. La ola de energía dorada acumulada explotó agitando el área circundante, creando un gran agujero en el pecho del joven.


Un rayo de luz salió disparado desde allí, y al llegar a cierta altura, tomó forma de una criatura blanca con una luz dorada a su alrededor.


La criatura era por lo menos de 5 metros, tenía forma de eso que llamaban Ángeles, y que solo se podían apreciar en pinturas y esculturas antiguas. Era una hermosa mujer de largos cabellos dorados y una corona majestuosa en su cabeza. De su espalda emergían 6 alas, 3 en cada lado, y estas se agitaban espléndidamente dejando caer algunas de sus plumas. Por ultimo, su armadura, increíblemente detallada, la hacían parecer una guerrera, mas sin embargo su expresión, era apacible y amable.


En la mano de esta criatura, tenía el corazón del joven, y en este se podía ver un pentagrama luminoso con extraños símbolos. La criatura acarició y abrazó el corazón con un rostro lleno de alegría, como si estuviera abrazando a su bebe, y luego, este se evaporó en sus manos. La criatura desapareció también como si ya hubiese cumplido con su cometido, y justo en ese momento, el joven cae. La sangre fluía del inmenso agujero desde donde aun se podía notar rastros de esa energía.


Mientras perdía la noción de todo y el mundo se apagaba a su alrededor, el joven recordó nuevamente a aquella bella mujer amada y de cabello oscuro. Su figura aparecía en su cabeza, y aunque no podía ver bien su rostro, pudo reconocerla fácilmente por el pequeño lunar pecoso que tiene justo al lado de su boca. Luego apareció el hermoso rostro de Azula, la otra mujer que ama, la cual no tenia esa fría expresión que hasta hace unos momentos le estaba mostrando... no, lo que podía ver era esa sonrisa radiante que ella le regalaba en aquellos días. Estos dos últimos recuerdos eran tan reconfortantes que le trajeron paz.


-jejeje.


Sonrió y después todo se volvió oscuro.


Bajo la fría lluvia, Azula contemplaba el cuerpo del joven que acababa de matar. La lanza de longinus desapareció, pero a ella no le importaba para nada esa arma mata dioses, y el por qué se desvaneció misteriosamente.


La sangre tocaba sus pies descalzos y magullados, tenia mas de 10 minutos que observaba el rostro sonriente del joven, el cual aun tenia sus ojos abiertos y apagados. Luego, con un tono de voz ahogado, Azula finalmente habló.


-¿Que no me trasnoche?... ese día de hecho lo hice... me pregunto como serian las cosas si no te hubiese detenido esa madrugada.


Luego sus ojos comienzan a llenarse de lagrimas y sus piernas llegan a su limite, finalmente cae de rodillas y rompe en llanto.


-¡¡¡AHHHHHHHH¡¡¡, ¡¡¡¿QUÉ ES ESTO?!!!, ¡¡¡¿POR QUÉ, POR QUÉ TODO TERMINO ASÍ?!!!.


Azula dijo eso mientras lloraba inconsolable apoyada en el cuerpo del joven. Su armadura se salpicó con su sangre y sus manos también, se sentía tibia.


Observó como estaban teñidas de rojo escarlata con mucho dolor, cerró los ojos fuertemente y mas lagrimas salían de ellos. Luego con sus manos temblorosas, tomó el rostro del joven, manchó las mejillas con la sangre fresca, y muy lentamente le dio un tierno beso en sus aun cálidos labios, con el que trasmitió todo su amor y dolor.


-Alexander...


Dijo el nombre del joven y le cerró los ojos.


-Solo espérame, pronto estaremos juntos nuevamente... Alexander... mi amor... solo espérame un poco mas.


Azula sacó la daga que preparó para este momento y la colocó bajo su mentón, sus lagrimas cayeron sobre esta y se deslizaron por la hoja, y justo cuando iba a clavarla.


-...


Azula perdió el conocimiento, desplomándose justo al lado de su amado.


3 de Mayo de 2020 a las 04:20 0 Reporte Insertar Seguir historia
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