jancev Jancev

Las palabras pueden ser tan filosas como unas tijeras. Pueden dañar el alma más pura. Ser un monstruo no depende de la piel, de la forma del cuerpo, sino de los sentimientos. Tal como las tijeras, dependiendo del uso que se les de, pueden crear maravillas o pueden causar dolor. Historia para el reto de escritura #Sueñodepelícula.


Cuento No para niños menores de 13.

#Sueñodepelicula
Cuento corto
10
2.1mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Tijeras

Las palabras crueles cortan la esperanza con mayor facilidad que unas tijeras.

Las frases que salen de la boca de aquella criatura que me engendró, solo denotan el asco que siente por mí.

—Mira, allí hay un fenómeno como tú —manifestó aquel hombre mientras masticaba a boca abierta un trozo de pollo.

Para él, yo soy un monstruo, porque sin importar cuanto me hiere, no logro llorar, gritar o sentir el dolor de las heridas.

Nací con insensibilidad congénita al dolor. No lo notaron hasta el día en que el hombre que me dio la vida se detuvo frente a mí, con una botella de licor medio vacía y un cinturón de cuero en la otra mano. Mi madre yacía en el suelo luego de recibir su dosis de “Amor”, tratamiento que posteriormente me sería infligido.

Solo tenía cinco años, el temor que sentí había sido tan avasallante que me oriné encima, cosa que lo hizo enfurecer y golpearme con mayor ímpetu. Recuerdo la piel siendo cortada por el cinturón, recuerdo el charco de sangre que brotaba de mi rodilla por la herida que la hebilla había causado y el posterior recorrido al hospital, en donde los médicos decidieron evaluarme a profundidad para entender porque en ningún momento lloré.

El hecho de que no pudiera sentir el dolor, lo frustró de tal manera que a partir de ese momento, me odió como un fenómeno de la naturaleza, y se encargó de obtener una nueva forma de tortura.

Las palabras, aquellas palabras filosas como los lados de una tijera.

El chico de la película, Edward, tenía tijeras en lugar de manos. Sin embargo, pese a su piel extraordinariamente pálida y sus ropas oscuras, nunca sería tan tenebroso como el sujeto a mi lado.

Me levanté del sillón y corrí a mi habitación, cerrando con llave y escondiéndome bajo el cobertor, rezando incesantemente para que no se levantara de aquel sofá y viniera por mí.

No soportaba más escuchar sus ofensas, sus maldiciones. Ya sabía que era un fenómeno, lo veía al espejo cada vez que me levantaba, lo veía en las tantas heridas que tenían mis muñecas, aquellas que incluso en aquel momento me producía para saciar las ansias autodestructivas de mi alma, aunque mi cuerpo no las sintiera.

Cerré los ojos, escuchando sus pasos acercándose.

Y me dormí.

El frío estaba matándome, y la sensación de mi rostro mojado era exasperante. ¡Qué diablos! ¿Me había descubierto en algún momento mientras dormía?

Más importante que eso, yo no podía sentir el frío.

Abrí los ojos y al instante tuve que cubrirlos con mis manos, pues los retazos de hielo que caían sobre mí, me helaban hasta el pensamiento.

«¿Hielo?» pensé, me levanté a trompicones organizando las ideas en mi cabeza. Sin duda esta no era mi habitación, y aunque aquel sitio parecía el infierno, claramente no era mi infierno cotidiano.

Era un poco más tranquilo, eso no se podía negar, y al mismo tiempo mucho más tétrico. El techo estaba tan deteriorado que tenía un hoyo del tamaño del hoyo en la capa de ozono, sin embargo, el hecho de que se pudiera contemplar a través de aquel agujero la despampanante noche estrellada, le restaba importancia a lo demás.

Tan en mi mundo me encontraba que no noté los pasos acercarse, sino hasta que el golpe me tiró contra el suelo, quise levantar la cabeza, no obstante, mi garganta fue envuelta por incontables objetos filosos.

Eran tijeras. Eran sus manos de tijeras.

Esto no puede ser cierto.

Cerré los ojos y los abrí nuevamente, intentando acabar con aquel absurdo sueño en el que el chico manos de tijera amenazaba mi palurda existencia. Sin importar mis intentos, él seguía frente a mí.

—¿Quién eres tú? —preguntó.

«Oh amigo, no me creerías si te digo» es lo que deambulaba por mi mente ante tan alucinante y vívida situación. Una situación en la que un fenómeno como yo podía sentir el frío y vivía en una película de diciembre de 1990, pero considerando que era un buen distractor, decidí seguir la corriente.

—No lo sé —contesté a medias sintiendo las puntas de acero presionando mi garganta.

Edward me observó cauteloso.

—¿Tienes miedo? —Su voz se escuchaba tan turbada, como alguien acostumbrado a ser el generador de daño.

—No —contesté.

—Mis manos pueden cortarte la garganta —sugirió, sus grandes ojos negros parecían brillar.

—No puedo sentir dolor, ergo, no puedo tener miedo de lo puedes hacer con esas manos —indiqué— En todo caso, me harías un favor —susurré ininteligiblemente.

El chico manos de tijeras se miraba extrañado, como si mis respuestas fueran tan irreverentes para él como un sol a medianoche. Se alejó de mí y se sentó en el suelo, estudiando mis reacciones.

Mi mirada vagó por la estancia, recordando el extenso salón en el que Edward termina creando figuras de hielo. Siempre solo.

De allí provenía el hielo que me había incomodado.

—¿Por qué estás aquí? Hace décadas que no veía una persona.

—Intento escapar —admití— Las personas suelen ser aterradoras —dije sin temor, sabiendo que aquello era un simple sueño.

—Las personas solo hieren cuando están asustados —aseveró— Cuando no eres como ellos. ¿Eres como yo? —interrogó.

Enmudecí. ¿Realmente era un sueño? Era tan consistente la forma en que hablaba aquel chico de corazón de dulce y manos de muerte.

—Supongo que sí —respondí— Tú tienes heridas que reflejan la parte de ti que no es normal. Yo tengo heridas porque no puedo soportar la parte de mí que no es normal —mencioné mostrando mis brazos descubiertos, llenos de heridas.

—¿Te duele no ser normal? —inquirió.

—Te dije que no puedo sentir dolor —recordé.

—No aquí —comentó señalando mis brazos marcados— Sino aquí —indicó señalando mi corazón.

Asentí, sintiendo un poco de aprehensión de hablar ante aquel sujeto.

—Las palabras duelen, cuando ser un monstruo es la única opción —susurré.

El chico se levantó rápidamente y se perdió al fondo del salón, volviendo a los minutos con una figura de hielo en miniatura de una flor de loto.

—Ser un monstruo no depende de nuestra piel, sino de nuestros sentimientos. Es como mis tijeras, depende del uso que les des, pueden crear maravillas o pueden causar dolor. —explicó.

«¿Qué uso puedo darle a mi existencia?» me pregunté mentalmente, sabiendo que toda mi vida había creído las palabras que aquel hombre había repetido noche tras noche.

—¿No te sientes solo? —susurré mientras jugaba con la figura de hielo entre mis manos.

—A veces —admitió—En este lugar tengo todo lo que puedo desear, la luna, el recuerdo de mi padre y la figura de mi amada, cuando recuerdo sus palabras de amor, la esculpo en hielo y la mantengo junto a mí. Fuera de todo aquello que pueda dañar mi felicidad, lejos de esas palabras que parecen llevarse tu alegría.

Lo miré con detenimiento, analizando cada una de sus palabras, al principio había pensado que aquella casa era su prisión personal, que había huido de la sociedad por el crimen que había cometido. Pero ahora, entendía que había sido su elección alejarse de todo aquello que pudiera dañarlo y conservar intacta la parte pura de sí mismo por toda la eternidad.

Estaba nevando, los copos de nieve se posaban sobre sus alborotados cabellos mientras me ofrecía una extraña pero genuina sonrisa. No sentía frío a pesar de estar apenas cubierto por una camiseta de mangas cortas.

Hubiera deseado que aquel sueño durara por toda la eternidad.

Sin embargo, sabía que había llegado mi momento de elegir cómo quería vivir mi realidad.

El estruendo de la puerta siendo golpeada sin cesar me despertó, cada golpe más fuerte que el anterior, cada grito más grave, cada amenaza más fuerte.

Pero ya no había miedo, porque aceptaba lo que era y esa noche el hombre violento y aterrador conocería finalmente a su fenómeno.

Tomé unas tijeras de mi mesa de noche mientras esperaba su entrada.

Ahora, las tijeras estaban en mis manos, y no se cerrarían sin bañarse en su sangre.


1 de Mayo de 2020 a las 22:53 22 Reporte Insertar Seguir historia
19
Fin

Conoce al autor

Jancev Seudo escritora de historias que llevan a un mundo de maravillas en el cual escapar de la rutina y lo ordinario... apasionada del arte en todas sus expresiones, entre ellas, la literatura una de las mejores, capaz de plasmar sueños e imaginaciones desbordadas en palabras ingeniosas. Creo en la eternidad, pues no hay mejor forma de permanecer en el espacio y en el tiempo que con un libro. El único limite del ser humano está en sí mismo. Si lo puedes creer lo puedes hacer. Embajadora.

Comenta algo

Publica!
Julian David Julian David
muy bueno, felicidades .... sabes lo que haces, sigue así UwU

  • Jancev Jancev
    ¡Muchas gracias por tu comentario tan positivo! Me alegra que te gustara. ¡Saludos! 3 days ago
FT Fred Trespalacios
El evento surrealista me recuerdo un poco a Sucker Punch, de hecho, mi película favorita... Muy bien

  • Jancev Jancev
    ¡Gracias or tu comentario! Fue una historia para un reto basado en la película Edward manos de tijeras. ¡Saludos! 3 days ago
Aoshin Kuzunoha Aoshin Kuzunoha
Me encantó! El relato me provocó emociones opuestas. Es tan triste y tan hermoso. Al final todos somos víctimas, creo que nadie se salva de ésas palabras que hieren como tijeras. El mundo es tan injusto.
May 21, 2020, 02:49

  • Jancev Jancev
    ¡Hola! Un gusto tenerte por aquí. Gracias por leer y comentar, ciertamente, una de las peores armas son las palabras crueles, siempre se guardan en nuestros pensamientos. ¡Saludos! May 21, 2020, 02:54
K. Derivè K. Derivè
Acabo de leer un relato que además de ser intenso, dice grandes verdades. Y lo he hecho con el corazón en un puño. Has sabido exprimir varios sentimientos en un mismo escrito: ira, dolor, fortaleza, angustia, añoranza, miedo... Los mismos que, de alguna u otra forma, estemos dentro del bando de los 'normales' o de los no tan normales, experimentamos casi con la misma frecuencia que lo hacen tus dos personajes principales. He de decir que tu escrito es cautivador desde principio a fin. Y no solo eso, sino que también está empapado de mensajes que son tan reales como la vida misma: a veces es necesario encarar al 'monstruo' que quiere 'rajarnos la garganta' para empezar a gritar, para pedir ayuda, para vivir. Otras, fallamos cuando generamos más violencia. Y es entonces cuando caemos en la cuenta de que no debemos caer en la trampa de no pensar antes de actuar. En fin... ¡Me ha encantado esta historia! Te animo a seguir escribiendo. 💜
May 17, 2020, 00:41

  • Jancev Jancev
    Muchísimas gracias por darte el tiempo de leer y dejarme tan encantador comentario, cuando escribí esta historia jamás pensé calar tan hondo en las personas, pero claramente hay muchas frses allí que vienen de las percepciones y experiencias que el tiempo te da. Esta sociedad tiene mucho que mejorar, o se aplicará la ley del talón y terminaremos todos ciegos. ¡Saludos! May 17, 2020, 11:16
Dynamite Flame Dynamite Flame
¡Hola, Jancev! ♡ Ha sido un relato bellísimo. Me has transmitido muchas emociones dispares; pero ante todo, creo que has reflejado muy bien el horror y la angustia de aquella pobre criaturita maltratada. Guardaré en mi corazón muchas de las oraciones que has plasmado en tus letras, entre otras, la maravillosa conversación entre el niño y Edward. ¡Hay mucha verdad en todo lo que Edward le transmite! Gracias por recordarme mi infancia. «Eduardo Manostijeras» era una de mis películas favoritas cuando era una niña, y la recuerdo con mucho cariño. Su BSO era mágica; siempre me hacía llorar. Sigue escribiendo mucho. ¡Un saludo! ♡
May 16, 2020, 17:25

  • Jancev Jancev
    ¡Hola! Muchas gracias por leer y comentar, es maravilloso recibir comentarios como el tuyo y viniendo de alguien con tanto talento. Son necesarios para seguir con esta faena hermosa de escribir, muy agradecida. ¡Saludos! May 17, 2020, 11:14
Iván Selbor Iván Selbor
Es genial. Sabes lo que haces!
May 14, 2020, 22:59

  • Jancev Jancev
    ¡Muchas gracias! May 15, 2020, 21:43
Herry Manuel Herry Manuel
Brava! 👏🏼👏🏼👏🏼
May 11, 2020, 11:27

  • Jancev Jancev
    Gracias amor de mi vida 💜 May 11, 2020, 11:37
Susana Arrabal Susana Arrabal
Excelente relato, me ha atrapado hasta el final
May 10, 2020, 16:29

  • Jancev Jancev
    ¡Hola! Muchísimas gracias por darte el tiempo de leerlo y comentar, me alegra mucho saber que te gustó. ¡Saludos! May 10, 2020, 20:00
Ana Jiménez Ana Jiménez
Ahh, me ha encantado, no he visto la película de Edward, pero me animó a verla. Aunque un final medio trágico, pero bueno es el único modo, la violencia solo genera más violencia. Con siempre una excelente historia.
May 02, 2020, 13:36

  • Jancev Jancev
    ¡Muchas gracias Ana! Me honra mucho recibir apoyo en las locas ideas que se me ocurren, la película es bastante peculiar pero de las mejores de mi infancia. May 02, 2020, 14:02
Felipe de Jesús Ochoa Salas Felipe de Jesús Ochoa Salas
Excelente relato, me gustó mucho n_n
May 02, 2020, 02:40

  • Jancev Jancev
    ¡Hola! Muchas gracias por darle una oportunidad a mi relato, me alegro que te guste. ¡Saludos! May 02, 2020, 03:21
Cami Bengoa Cami Bengoa
Ay, Jan me encantó, que buen relato lograste
May 01, 2020, 23:13

  • Jancev Jancev
    ¡Muchas gracias mi Cami! Me complace mucho que te haya gustado 😍 May 01, 2020, 23:16
~

Más historias

La marca de Kindred La marca de Kindred
Telaraña Telaraña
Fuera de Tiempo Fuera de Tiempo