abie218 Abigail Rosas

Hace mucho tiempo atrás las cosas eran distintas. Pero en lo que se refiere a tiempo casi todo se olvida. El mundo se compone de errores y soluciones en una vida se pueden llegar a vivir muchas experiencias, eso solo si se mantiene una mente abierta. Accidentes hay muchos, pero uno de ellos puede cambiar una vida, o varias. Antes de contar su historia juntos, comenzaremos conociendo su historia por separado. Allison Rose Tudor.


Romance Romance adulto joven Todo público.

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El impacto.

Recuerdo la última vez que me sentí en paz.

Me encontraba en mi dormitorio, en casa de mis padres, una lluvia torrencial arrasaba en la costa, las olas golpeaban con brusquedad el acantilado y a unos cuantos kilómetros me encontraba yo, escuchando el choque específico que producían, cerré los ojos y no desperté hasta la mañana siguiente con una calma interior extraordinaria tanta que el simple latir de mi corazón era diferente.

Ahora cinco años después volví a sentir esa calma, pero no duraría mucho.

El vidrio se encontraba en mi cabello, en mil pedazos, los sentía sin siquiera verlos, el agua de la tormenta caía con furia sobre mi cuerpo inmóvil, quería moverme, deseaba poder abrir los ojos tan siquiera pero me era imposible.

A mi lado yacía un enorme pedazo de metal, exactamente no se que parte del auto era, ya que suponía que todo estaba hecho trizas.

Deseaba por un momento regresar unos minutos, unas horas, unos días, unos años.

Mi corazón palpitaba, cada vez menos, lo sentía.

"Quiero verlo" - me decía para volteando la cabeza para intentar ver algo.

Abrí los ojos y de repente toda la calma se desvaneció dejando en su lugar la desesperación.

Grite, y enseguida las lágrimas aparecieron mojando aun más mi rostro empapado por la lluvia.

- ¡Ayuda! - logre decir sintiendo pulsadas en la cabeza, dolor en los brazos y piernas, incapaz de reunir mis fuerzas para incorporarme.

Del auto no quedaba nada, todo estaba destrozado, pedazos por todos lados, ni siquiera se como terminé en el pasto de la carretera, hubiera sido peor si hubiera aterrizado en el asfalto.

- ¡Alan! - grite esperando que me escuchara alguien - ¡Ayuda!

Gritaba esas dos palabras mientras seguía acostada, no se cuanto tiempo paso cuando vi al paramedico corriendo a mi dirección.

- ¡Encontré otro herido! - gritó un hombre pelirrojo vestido de color llamativo.

- Alan - logre murmurar antes de que llegara y se arrodillara a mi lado y comenzara a ver mis heridas.

- Descuide señorita - me dijo el hombre con una voz dulce como si se trata de un hermano - Todo estará bien, la ayuda llegó.

- Alan - continue a murmurando mientras el hombre detenía una hemorragia en mi brazo derecho.

- Lo buscaré personalmente - dijo sin titubear.

En segundos llegó otro paramedico con una camilla en las manos y la coloco en paralelo a mi cuerpo a unos centímetros mientras el primer paramedico me colocaba un collar en el cuello con el máximo cuidado de no tocar el collar de diamantes que cubría todo mi pecho.

Una vez inmovilizada, me colocaron en la camilla y entre ambos me subieron a la ambulancia, y hasta entonces vi la tragedia y el pandemonio que se había ocasionado.

No muy lejos de donde estaba tirada se encontraba el auto volteado rodeado de socorristas y paramédicos intentando sacar a otro herido o partes del herido. Del otro lado lo que me temía una camioneta familiar destrozada en el pavimento con otro montón de gente ayudando y auxiliando a quien lo necesitaba, no muy lejos de aquella escena varios autos se habían detenido, simplemente porque el accidente ocupada ambos carriles y el tráfico se había sido pausado por un momento.

- Señorita - me hizo salir del trance la voz del primer paramedico una vez ya acomodados y con la ambulancia en movimiento.

Volte a verlo y en sus ojos vi esperanza, de que por un milagro estaba a salvo.

- Puede decirme su nombre - continuo observando que mi atención era de el y que por alguna extraña razón que aun desconocemos yo seguía consciente.

- Allison - conteste casi en un suspiro.

- Su apellido señorita - continuó hablando para distraerme de lo que el segundo paramedico me inyectaba y colocaba en mi cuerpo.

Y por primera vez acepté mi apellido.

- Tudor - conteste en un tono más alto - Allison Tudor.

Ambos hombres suspendieron por un instante sus actividades y se miraron asustados y sorprendidos, de que ante ellos, tuvieran en sus manos salvar mi vida, la vida de la última integrante de la antigua dinastía Tudor.

El sonido de la ambulancia empezó a ensordecerme junto con la morfina que me aplicaron y antes de volver a sumirme en un profundo sueño, solo pude decir una última palabra.

- Alan.

27 de Abril de 2020 a las 03:54 3 Reporte Insertar Seguir historia
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Galo Vargas Galo Vargas
Hola Abigail, somos del equipo de verificación de historias de Inkspired, y queremos verificar la tuya. Pero antes de eso, necesitamos que por favor corrijas las faltas ortográficas, falta de tildes y puntuación en cada capítulo de tu obra. Ni bien lo hayas hecho, por favor responde este comentario para verificarla. ¡Muchas gracias de antemano! :-)
May 03, 2020, 17:45
JefferzOn Vega JefferzOn Vega
Genial! me has atrapado de primera, estoy intrigado, continuaré leyendo!
May 02, 2020, 04:29
Om Garcia Om Garcia
Muy bien. Algo largas las explicaciones del accidente, pero supongo que son necesarias. Seguiré tu historia. Espero sorprenderme.
April 30, 2020, 19:27
~

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