milton_el_filosofo Milton Ceron Zamora

Después de que Ernesto tuviera un accidente automovilístico, abre los ojos y lo primero que ve es su cuerpo conectado a una maquina para forzarlo a vivir; su alma y pensamiento ahora se dan cuenta de que están separadas de su cuerpo y que se acerca la hora de morir. ¿Podrá Ernesto morir en paz?


Cuento Todo público.

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Disociación: La virtud de la muerte digna

Estoy en shock. Mi cuerpo y mi mente están totalmente inertes sin mover ningún componente de mi cuerpo o alma; y estar confundido es totalmente entendible, más si se está en un cuarto de hospital flotando por encima de una cama y lo que ves debajo de ti es nada menos que a ti mismo conectado a una extraña máquina y a tu cuerpo irreconocible totalmente golpeado y dañado.

Me cuesta mucho procesar en mi materia gris la situación que estoy pasando, pues no es nada normal verse a uno mismo en una cama de hospital convaleciente. Mi lógica me esta haciendo entender la extraña y macabra situación: Existe la posibilidad de que mi alma se desprendiera de mi cuerpo, y que en dicha entidad metafísica radica mi conciencia, por ello entiendo y razono está rebuscada situación.

Si realmente mi conjetura es correcta, entonces, al parecer el dualismo cartesiano es cierto. Todo lo que soy se conforma de un alma y cuerpo que depende una de otra, —¿será que estoy existiendo en esencia porque estoy pensando?— esta pregunta queda un poco irrelevante, pues mi objetivo principal es descubrir la historia detrás de mi actual estado físico y metafísico, así que dejo el filosofar a un lado para retomarlo más al rato. Me dispongo a explorar el cuarto.

Estoy en el típico cuarto de hospital, está la cama y la mesa portátil para que el enfermo pueda comer, a lado de la cama hay una cómoda donde intuyo que están algunos objetos importantes, del otro lado esta una maquina bastante grande la cual se conecta a mi tráquea mediante unos tubos. Creo que ya estoy entendiendo más, estoy conectado un respirador artificial para mantenerme vivo y respirando, ya que al parecer mi cuerpo no es capaz de hacerlo por él mismo.

—¡Wow!, que incomodo y doloroso seria estar consciente y sentir esa maquina en mi cuerpo. —pienso esto mientras me siento aliviado de no tener ninguna conexión sensitiva con mi res extensa.—

Enfrente de mi cama hay un pequeño sillón, el cual supongo que sirve de cama a los infortunados que tienen que quedarse a hacer guardia toda la noche. Veo cosas en él, lo cual me llena de curiosidad, al acercarme más veo que hay una mochila que me parece muy familiar pero no logro reconocer.

—mmmm, creo que tengo… ¿cómo se llamaba esto?. ¡Ah!, Amnesia. —Intuí con un poco de dificultad y confusión.—

Y claro, me cuesta formular el rompecabezas de los acontecimientos en su totalidad. ¿Quién será quien me viene a cuidar?. Fuera de eso, la habitación es muy sencilla; pero acercándome más a la cabecera de mi cama puedo ver unas hojas, al inspeccionar mas de cerca veo que hay unas cosas escritas como: mi nombre, mi edad, mi dirección, el día que entre al hospital, la causa de mi internamiento y una resumen de dicha bitácora.

Me llamo Ernesto, tengo treinta y cinco años, estoy en el hospital desde hace una semana, y la causa por la que estoy conectado a una maquina que me mantiene vivo es gracias a un traumatismo ocasionado por un accidente automovilístico, encontraron en mi sangre una alta cantidad de alcohol.

Me empieza a doler recobrar mis memorias, me siento mareado y percibo que el espacio se deforma a mi alrededor, empiezo a ver flashbacks de los acontecimientos que me llevaron hacia esta trágica situación. El dolor y la confusión hacen que me ponga en el suelo y me arrodille.

Preferiría haberme quedado como en el principio, sin saber nada. Todo empezó el viernes por la tarde. Nos dejaron salir temprano del trabajo, así que decidí ir con unos amigos a tomar unas copas; como tengo auto, nos fuimos todos muy contentos a embriagarnos.

Realmente me iba muy bien en la vida, tenia un bonito auto que no saque en mensualidades, sino al contado ya tenía buena estabilidad económica. Contaba con el apoyo de una hermosa novia por la que pasaría mas noche a recogerla de su trabajo. Pero ese último encuentro jamás llego.

Llevando la sangre bastante infestada de alcohol, en un acto de heroísmo y de incredulidad, se me hizo fácil conducir por todo Viaducto a máxima velocidad. El mundo era mío, la vida perfecta terminó cuando de un momento para el otro, el vehículo se estrelló contra la cera de la vía rápida. A si es como terminé en este pequeño cuarto.

—¡No puede ser!, ¡soy tan estúpido!, ¡despierta desgraciado, vámonos a casa para terminar con esta bizarra experiencia!. —le gritaba a mi cuerpo lleno de impotencia y desánimo, estoy desesperado.—

Mis gritos y cólera se ven interrumpidos cuando escucho que empiezan abrir la puerta. Venían entrando dos enfermeras, dos doctores y mi mamá acompañada de mi novia. Por impulso intenté llamar su atención al querer tener contacto físico con ellas…pero fue en vano, me di cuenta de que no tenía la capacidad de interactuar con mi medio ambiente, esa capacidad se quedo con mi maltratado cuerpo.

Asustado, agitado y nervioso pongo atención a lo que empiezan a decir los médicos:

—Miren damas, se que esta situación es muy complicada y triste, así que seremos claros. Su hijo entro en un coma, fue un milagro que no muriera al instante.

—¡Entonces díganos doctores, ¿Cómo se puede salvar?! —Gritó mi madre desesperada por la pequeña esperanza de que yo saliera rápido de mi condición.—

—Realmente lo lamento, pero… los daños que sufrió su familiar son muy mortales, si lo desconectáramos ahora mismo moriría…. —el doctor fue interrumpido por mi novia.—

—¡Que le pasa imbécil, no voy a dejar que me maten a Ernesto!, ¡ustedes tienen que hacer algo! —Gritaba llena de cólera.

—Los exámenes y radiografías son claras, no tenemos certeza alguna de que su familiar vaya a abrir los ojos, puede tardar años, o quizás jamás los vuelva a abrir. Pero algo es seguro, si él tiene la mala fortuna de despertar, va a quedar con graves secuelas; tal vez jamás pueda volver a moverse y termine con algún retraso mental.

—¡NOOOOOOO!, ¡CALLESE! —Gritó mi novia llena de dolor, mientras se iba corriendo de la habitación.—

Mientras los doctores me hacían pruebas, yo realmente entré en un verdadero shock, pues era consciente de mi situación. Solo había dos cosas seguras, despertar y ser un estorbo para mi familia y amigos o nunca despertar y seguir siendo una carga ellos. ¿Mi respuesta es clara, no?, quiero que me desconecten. No tenía caso obligar a vivir a alguien sin su consentimiento. —¿Podre morir dignamente? —Pensé en lo profundo de mi ser.—

Pasado el mes, cansado de darle mucha vuelta al asunto, decidí irme a explorar el hospital, nada le iba a pasar a mi cuerpo si me alejaba de él, al final ya estábamos separados. El ambiente y la historia que yo viví se repetía en muchos cuartos del hospital: familiares cansados y destruidos por tener a sus seres queridos conectados a una máquina. Justamente en una de esas salidas que hacía de mi habitación, lograba notar a mas personas (si a si se nos podía llamar) con mi misma condición, me animé a hablarles.

—Llevo en esta condición un mes y ya me estoy aburriendo, al principio no dejaba de darle vueltas al asunto, gritaba toda la noche de impotencia, pero al final me resigné. —Resumí mi historia con tal de abrir el diálogo.—

—Creme que te entiendo, yo tengo seis meses así, desde que tuve un derrame cerebral, mi cuerpo no ha vuelto a realizar ningún movimiento, nos desconectamos totalmente. Mi familia no quiere desconectarme, va contra sus principios morales; ya sabes…católicos. Por cierto me llamo Alfredo.

—Desgraciadamente pasa lo mismo conmigo Alfredo; por cierto soy Ernesto, estoy aquí por choque automovilístico. En mi caso mis familias son sumamente cristianos, así que esperan a que yo realmente me muera por circunstancias donde los demás no intervengan.

—Lo sé Ernesto, mientras estaba, mmmm por decirlo vivo, nunca reflexioné la importancia de la eutanasia. Como me arrepiento de no dejar, aunque sea, una carta dando a entender que si algo me pasaba y mi dignidad como ser humano estaba en peligro, que decidieran cortar los apoyos que me mantenían con vida para morir dignamente.

—¿Qué es la eutanasia Alfredo?. Disculpa la ignorancia. —pregunté muy curioso.—

—No te preocupes Ernesto. La eutanasia, en rasgos generales, es el acto de quitarle la vida a una persona que ya no puede vivir o valerse por sí mismo, es decir, que resulta más digno darle la muerte para que deje de sufrir, que mantenerlo con vida haciéndolo sufrir a ellos y a su entorno.

—¿Entonces, los que estamos aquí suspendidos sin cuerpo y sabemos que es mejor la muerte en comparación a ser siendo forzados a vivir…deseamos la eutanasia?

—Exacto Ernesto. Cuando uno está ya de este lado de la realidad, se da cuenta que la eutanasia es uno de los actos más humanos que se pueden realizar. Pero por cuestiones culturales y religiosas aquí en México es muy mal visto hacer eso. Muchos piensan que Dios es el único que tiene el derecho de quitarte la vida, por eso deciden dejarte conectado hasta que finalmente tú terminas muriendo por alguna complicación. Por su parte los médicos prefieren mantenerse alejados de esta práctica, ya que los pueden culpar de asesinato y pueden perder la licencia y la libertad.

—¡Dios, que asco!, ¡esta sociedad es estúpida!, —reclamé con enojo.—

—Digamos que la sociedad simplemente no esta preparada para debatir sobre estos tópicos tabús. Eso sí, al final el mayor perjudicado es el convaleciente como nosotros.

El término de «eutanasia» me llamó bastante la atención, así que decidí quedarme con Alfredo un rato mas para seguir discutiendo sobre el tema.

Pasado los seis meses desde mi accidente, empecé a tener una rutina. Dado a que el sueño es una facultad del cuerpo, mi alma no descansa. A sí que decidí ir a explorar el hospital con el fin de entrevistar a muchas ánimas y entidades que se resguardaban en el hospital. Tristemente había muchas personas bajo mi misma situación, estábamos esperando la muerte natural. Muchos no podíamos salir del hospital, había un hilo que nos ataba con nuestro cuerpo, la regla es básica: Entre mas estés muriendo, mas se afloja el hilo y puedes ir desapegándote más de tu cuerpo.

Al principio el irme a explorar el hospital me parecía sumamente entretenido por la multitud de gente que conocía, pero llegó un momento en que empezó a aburrirme esta rutina. Me daba envidia cuando me enteraba de «los que partían» , a si les decían a las ánimas que tenían el privilegio de ser desconectadas o simplemente no aguantaban y morían naturalmente.

He de confesar que al principio me deprimí demasiado, estaba muy joven, tenia una gran vida por delante; pero una mala decisión me arrebató todo y ahora estoy aquí, sin emoción alguna. Estoy obligado a vivir.

Respecto al término de «eutanasia,» su significado lo fui aprendiendo a través de casos prácticos, esto me abrió los ojos para entender la importancia de tener una cultura sobre la muerte. Me llenaba de tristeza ver cómo la gente que estaba totalmente viva jamás se dieron los minutos para reflexionar sobre la muerte; que así como tenemos derecho a vivir dignamente también tenemos derecho a la muerte digna. Pero uno en estas condiciones lo único que puede hacer es esperar a ser liberados totalmente; algunos tardaban días, meses o hasta años.

Realmente no sé cuanto tiempo tenga que seguir esperando aquí. Ya lloré lo que tenia que llorar, ya me enojé lo que tenia que enojar, ya me angustié lo que tenia que angustiarme; ahora estoy seco de emociones, simplemente estoy aquí existiendo.

Ya no tiene caso luchar, nadie me va a escuchar; como me hubiera gustado haberme interesado por el tema de la eutanasia en su momento. Tal vez en aquel entonces hubiera podido escribir una carta para que respetaran mi última voluntad; así ya no estaría soportando ver mi cuerpo demacrándose junto a una maquina que no deja de trabajar todo el día.

Eso que esta acostado en la cama ya no es Ernesto. Eso es simplemente un cúmulo de carne, alambres y microchips obligados a trabajar para no dejar morir las células de mi cuerpo. Cómo me hubiera gustado morir dignamente y no estar obligado a sobrevivir…mi dignidad humana ha sido pisoteada.

9 de Abril de 2020 a las 03:07 11 Reporte Insertar 8
Fin

Conoce al autor

Milton Ceron Zamora Soy un joven estudiante de la carrera de filosofía, amo el saber; y como buen amante de la sabiduría tengo una ferviente necesidad de expresar lo que siento y conozco de mi propio ser. Justamente es en mis escritos donde hayan lugar las ideas en mi divagante mente; y como todos los seres humanos compartimos la misma naturaleza racionante, espero de todo corazón que mis escritos e historias los motiven a pensar , pero sobre todo a encontrar esas respuestas tan básicas de nuestro existir humano.

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Kenia  De La Torre Kenia De La Torre
Estamos muy ocupados viviendo, como para pensar en la muerte hasta que algo grave sucede. Muy interesante y muy cierto.
Patricia Palma Patricia Palma
Me gusto mucho,felicidades
April 26, 2020, 15:20

Samanta Torres Samanta Torres
Resulta agradable que abordas un tema tabú para nuestra cultura, y creo que es una excelente forma de sondear a quienes no están interesados o evitan información al respecto.
April 14, 2020, 22:51

  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    Hola samanta qué tal; Gracias por tu comentario, esa es la finalidad de mis cuentos, hacer pensar a mis lectores, gracias por leerme. Saludos April 14, 2020, 23:04
Mael Sánchez Mael Sánchez
Este tema es frecuentemente evitado por diversidad de motivos... Sin embargo, lo desarrollas en mi opinión de forma inteligente magistral, tocas algunas aristas interesantes para reflexionar. Definitivamente un tema controversial, delicado y sensible.Me gusta mucho tu estilo Milton, puedes considerarme una lectora interesada en tus escritos. Saludos!✔
April 10, 2020, 21:09

  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    Hola Mael. En verdad muchas gracias por tu comentario, no sabes lo mucho que me alegro ver que alguien se interesara por mi trabajo. Gracias por estar al pendiente de lo que subo, justamente hoy voy a subir un nuevo cuento. En la noche voy a leer algunas de tus obras, ya les había echado un ojo. Saludos. April 10, 2020, 21:16
Matías Díaz Matías Díaz
Estoy de acuerdo con el protagonista. Esa combinación entre el pasar de los meses, junto a el misticismo de todo, y la filosófica separación del alma y el cuerpo me parece muy genial. El relato en sí es muy ameno, y creo que sería perfecto si lograras corregirlo, pues encontré muchas comas que no deberían estar, pues cortan oraciones sin necesidad, y en otros casos vuelves a utilizar las mismas palabras muy seguido, en vez de sus sinónimos. De todos modos déjame decirte que me encanto!, sería espectacular que hicieras una sección donde cada capítulo fuera una enseñanza de algún tópico distinto :)
April 09, 2020, 05:39

  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    ¡Qué gusto Matías!, gracias por tu comentario. Estoy trabajando en las comas y el escrito lo hice un poco apurado, así que me daré el tiempo de revisarlo. Respecto a la última parte no me quedo muy clara tu sugerencia disculpa jajaja. Saludos April 09, 2020, 13:31
  • Matías Díaz Matías Díaz
    Me refería a crear una especie de libro, en donde cada capítulo que subes fuera una historia distinta, y una invitación filosófica. April 09, 2020, 17:32
  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    De hecho, una vez que tenga bastantes cuentos, voy a crear una antología de cuentos filosóficos por temas. April 09, 2020, 18:48
~

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