mjjofre97 Mauricio Jofré

El mundo está en sus minutos finales; la luna, nuestro propio satélite viene en curso de colisión contra la tierra y un frustrado oficinista japonés es testigo de aquel suceso desde la azotea de su edificio, en Tokio, realizando una tragicómica reflexión de su vida, la sociedad y como es que ha sobrellevado el hecho de que la humanidad, inminentemente, llegará a su fin.


Post-apocalíptico Sólo para mayores de 18.

#236 #381 #cuento #oneshot #tragicomedia #apocaliptico
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Me cago en la luna

(Antes de empezar les recomiendo una canción mientras leen esta historia; The Killing Moon de Echo And The Bunnymen; pues nada, solo eso; disfruten)

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La luna se ve enorme en el cielo. Creo que nunca antes la había visto así, de ese tamaño, así de impresionante. Estoy sentando en la azotea de mi edificio, mirando hacia el este.

Quería tener una vista al mar, pero olvidé que los demás edificios de mierda me lo iban a impedir. El escalofrío ardiente del alcohol quema por mi esófago como si fuera lava, llega hasta mi estómago y luego se propaga por cada una de mis terminaciones nerviosas.


Finalizo con un resoplido, ya estoy ebrio desde hace rato. Estoy muy relajado, aunque creo que no debería estarlo: me despidieron del trabajo hace dos semanas, mi esposa me dejó por un Gaijin rico hace tres semanas y, para variar, desde hace un mes que le debo 1.000.000 de Yenes en efectivo a los Yakuza. ¿Pero eso debería importarme? ¿Acaso ahora es momento de agobiarse por esa mierda? Creo que no, porque hoy se acaba el mundo. Escucho un estruendo abajo en la calle y vidrios estallando, creo que un automóvil acaba de chocar. Hay gritos, pero no vinieron después, no tienen nada que ver con el accidente: los he venido escuchando desde que dieron la noticia: es la gente volviéndose loca ante el

irónico destino final que nos depara. Desde ese entonces no han parado de ocurrir disturbios y saqueos. Idiotas ¿Qué pretenden hacer? ¿Robarse una tele de 50 pulgadas para ver la Final de la Asian Cup? Eso no va ocurrir, todos staremos muertos antes de eso.


Iba a dar otro sorbo a mi bebida, pero un largo grito desgarrador acaba de quitarme la tranquilidad. Termina de forma abrupta con un restallido seco al chocar su cuerpo contra la acera. Alguien acaba de suicidarse. Cobarde. Desde que esto comenzó los suicidios masivos no han parado ¿Qué se creen? Si el final es inminente, ¿para que apresurarlo? Nunca más van a tener la oportunidad de ver la luna tan de cerca, y qué mejor manera de terminar nuestra existencia observando cómo nuestro ropio satélite choca contra nosotros. Al menos me da un poco de satisfacción saber que los Yakuza fueron demasiado cobardes y prefirieron vaciarse las tripas en un Harakiri que presenciar este maravilloso espectáculo. Mejor para mí, así no hay nadie que me toque los cojones. Doy otro sorbo a mi bebida.


Ahora que lo pienso, todo ocurrió demasiado rápido. Se sabía que un asteroide de proporciones gigantescas pasaría peligrosamente cerca de la Tierra. “Por la distancia, es imposible que choque la tierra”, dijeron los científicos en la televisión. “No hay por qué alarmarse”, pero grande fue nuestra sorpresa cuando no sólo pasó cerca sino que, además, impactó de lleno en una de las caras de la luna. “Es poco probable que la luna se salga de la órbita por un impacto como éste, siempre ocurren impactos y no ha ocurrido nada hasta ahora”, volvieron a decir aquellos complacientes descerebrados.


Nuestro estupor fue aún más grande cuando notamos que, de hecho, la luna se estaba saliendo de la órbita. Lo primero que notamos fue que por cada día que pasaba la luna se hacía más grande, y las olas también. Llegué a enterarme que unos bastardos en Hawái surfearon una ola de 80 metros. Eso fue ayer. Vaya forma creativa de suicidarse, al menos lo hicieron con estilo. Si yo supiera surfear también lo habría hecho, pero en realidad no sabía hacer nada bien. Lo único bueno que he hecho por mi vida es comprar una puta botella de Sake para presenciar el fin del mundo.


Es irónico. ¿Quién en su sano juicio estaría en pleno día del apocalipsis atendiendo su local? Los putos japoneses, sin duda. Creí que la tienda del Señor Akahide estaría cerrada por los saqueos, pero ahí estaba, pacientemente atrás de la caja y acariciando a su gato Yasushi. Había un par de gamberros sacando cosas de las estanterías a su vista y paciencia, pero a él dejó de importarle; a estas alturas, el dinero era una mierda. De todos los que estaban ahí fui el único que pagó algo: tres botellas de Sake.


Creo que es primera vez en mi vida que me siento feliz. La luna se ve enorme en el horizonte mientras se escucha el caos. La gente grita, los cristales revientan y algunos idiotas se arrojan de sus edificios. El alcohol se me va a la cabeza, comienzo a pensar que nunca antes había bebido tanto y que la resaca de mañana será una mierda, pero había olvidado que ya no habrá un mañana. Qué idiota. Eso me provoca una paz tremenda e inexplicable, así que le doy otro sorbo a mi botella.


Suspiro. Me cago en mi jefe, me cago en los Yakuza, me cago en los Gaijin, me cago en todos, hasta me cago en dios y me cago en la luna. Será bonito ver cómo esta sociedad hipócrita termina en menos de un parpadeo. ¡Ya va a empezar! Los ubnormales de mi edificio vecino hacen un conteo como si fuera año nuevo. Bien por ellos. Doy un trago, me pongo de pies y abro los brazos mirando a la luna.


“...3, 2, 1...” Se tarda unos segundos y hay un destello. Poco después, un estruendo ronco y ensordecedor. Luego, una onda de choque me hace caer. Los vidrios revientan y una pared de fuego comienza a elevarse: es la corteza terrestre fundida por el impacto en un gigantesco tsunami de lava, elevándose por miles de kilómetros más allá de la estratosfera en cosa de segundos.


“¡Salud!”, grito borracho e hipnotizado viendo aquella devastadora belleza viniéndose encima. La gente grita, trata de correr. Imbéciles. Daré un último trago, empino la botella, pero el Sake se acabó. Arrugo la nariz. El último sentimiento que proyectaré hacia la eternidad antes de abandonar este plano de mierda es... “Uh, qué mal”.

8 de Abril de 2020 a las 20:08 2 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

Mauricio Jofré Estudiante de Derecho, aficionado de la ciencia ficción, sobre todo del cyberpunk, dieselpunk (y casi todos los subgeneros que terminen en un punk xD), fanático de la música ochentera y escritor en mis tiempos libres.

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Matías Díaz Matías Díaz
Dios!, tienes mucho mucho talento, y ese potencial podrías alcanzarlo mucho más rápido si volvieras a revisar el relato, para corregir los errores. De primeras fíjate aquí mismo cómo se ve, y verás que los párrafos están desorganizados, además de unas cuantas comas. Aparte de eso, la psicología del personaje me encanto! muy tragicómica tu historia, y relatas con mucha humildad como las diferentes personas toman un rumbo distinto, al observar a la Luna acercarse para el inevitable final. Me encanto!, cargado de imaginación, y una narración de buen humor. Aunque no puedo evitar sentirme ofendido! pues has insultado a aquellos en los que en el futuro me convertiré, los astrónomos, jaja solo te lo perdonaré si te pasas a leerme eh?
April 09, 2020, 06:07

  • Mauricio Jofré Mauricio Jofré
    Muchas gracias por pasarte a leer y que te haya gustado. Y por supuesto, con gusto que me paso a leer alguno de tus trabajos (lo de los astranomos no es verdad por cierto; no pienso asi de ellos xD) Saludos estimados! April 09, 2020, 14:01
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