shirowersoul Shiruka Wilshard

Quién diría que en una escuela normal podría ocurrir alto tan desastroso y trasumante para una pequeña niña, pero eso no será lo único por lo que pasará esa pequeña.


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Fantasma

Me encontraba en clases de reforzamiento de inglés, era el peor curso que tenía en toda mi libreta; si no me esforzaba podía llevarlo a cargo para el próximo año. Lo malo es que no entendía nada de lo que hablaba la profesora, por ello me quedaba dormida, intentaba controlarme y prestar atención; pero era casi imposible no sentir sueño con la dulce voz femenina de la Teacher Rosas. Era la maestra más querida por mi salón ahora que lo pienso, siempre comenzaba su clase con una historia que nunca comprendía; supuestamente tenía una bonita fabula, pero ni yo enterada. No era justo tener clases de inglés un viernes por la tarde, y más cuando hacía frio; y yo aquí toda abrigada para entrar en calor, es entendible que me dé algo de sueño. En ese momento cerré los ojos un instante para luego ser interrumpida por mi amiga, me había olvidado que Melisa se quedaría conmigo para evitar que me durmiera; Realmente la apreciaba, sacrifico su viernes por la tarde; por mí. Era una chica muy aplicada, la mejor de todas según yo; aunque ella no quería que lo dijera frente a todos. Tan aplicada, pero tímida a la vez, que mala combinación; a veces pienso en ayudarla a soltarse un poco. Ya llevábamos mucho tiempo escuchando a la Teacher, tanto que tuve que apoyar mi cabeza sobre mi brazo para sostenerla en el aire y evitar estamparme contra el pupitre de madera por el sueño; bostezaba indirectamente para no incomodar a la profesora y a los demás. Nos encontrábamos en una clase con diversos grados, en sí, creo que hasta secundaria estaba aquí. En un descuido terminé con los ojos cerrados, de fondo escuchaba como las palabras que pronunció por primera vez la profesora en español se cambiaban por otra, en eso solo pude notar una profunda oscuridad a través de mis ojos.

En eso sentí como agua helada corría por mi cuerpo, me levanté de un salto, era Melisa con su botella; me había despertado a la fuerza. Le sonreí levemente como si le pidiera perdón con la mirada, esta solo me mostró el rostro fruncido con desaprobación. Mire a mí alrededor, ya no había nadie en el salón; me quede un poco extrañada al notarlo, volví a mirar a Melisa, pero antes de que pudiera decir algo, me miro de forma algo intimidante, ella simplemente suspiro para luego dirigirme la palabra.

◄ Me quedé aquí buen rato tratando de despertarte, están a punto de cerrar el colegio. ►

Sus palabras decían muchas cosas escondidas cuando estaba molesta, en este caso que: Me estuvo esperando y que no se iba a ir sin mí. Ella siempre era así de linda cuando se estresaba por mis tonterías, solo le sonreí para luego recoger mis cosas y tomar su brazo para salir del aula de una vez; antes de salir apagamos las luces o nos regañarían de seguro, nos encontrábamos en el 3º piso, por lo que tuvimos que bajar los 2 restantes para recién llegar a la salida. Todo se encontraba oscuro, pero aún era de tarde, o eso creía; nos acercamos a la puerta para intentar abrirla, estaba cerrada. Melisa se asustó un poco y la forzó varías veces, pero no se movía. Le comunique que tal vez el director seguía en su oficina, él tenía las llaves de toda la institución después de todo; ella se veía más aliviada al escuchar mis palabras, por eso nos dispusimos a ir al 2º piso donde se encontraba la misma. En el transcurso de nuestra caminata podía sentir como el ambiente lentamente se volvía más pesado, no entendía el porqué, tal vez era porque me sentía un poco asustada de quedarme encerrada en la escuela; mas no estaba sola, tenía a mi mejor amiga Melisa conmigo, en cierta forma eso me alegraba. Una vez llegamos a la puerta de la oficina tocamos tres veces, en ninguna respondió; por lo que ingresamos con algo de inquietud, era extraño, él no estaba aquí. Nos disculpamos con el aire antes de ingresar, el ambiente cada vez era más pesado que me costaba respirar...

Intentamos rebuscar entre sus cosas, había un montón de papeles por doquier, ni siquiera sabía de qué se trataban; tan solo seguía buscando las llaves. En eso encontré un papel de renuncia de algún empleado, este parecía ser reciente, ya que llevaba la fecha de hoy; este estaba hecho a mano, decía:

▬ Estimado Director Marco López, mis razones para no seguir trabajando aquí es porque me mudaré, gracias al salario de limpieza pude cambiar mi vida y ser un hombre nuevo; todo se lo debo a usted. Por cierto, deje las llaves de repuesto en el “Almacén 2”; muchas gracias por todo. ▬

Con ello concluye el papel más un garabato raro y el apellido de... ¿Bargou? ¿Ese no era el tutor del aula 10? Una vez concluida mi lectura le comunique a Melisa sobre mi descubrimiento, ella estaba tan aliviada; hasta que grito de pronto, eso me asustó. Intente calmarla, pero sus gritos se volvían cada vez más aterradores. Me di media vuelta para entender el por qué gritaba, en eso pude ver como unos ojos se asomaban por la pequeña ventana de la puerta; me aterre de tal forma que me congele completamente, cualquiera penaría que era otra persona, pero esta tenía su piel algo quemada la cual dejaba ver los músculos de la misma; se notaba pequeños granos de tierra o cemento en la misma, sin que pudiera ver más los ojos profundos y resaltantes parecían que se salían de sus cuencas; aguante el grito para tomar fuerza y volver a mirar a Melisa y tapar sus ojos, una vez logre hacerlo giré, pero ella ya no estaba atrás de mí; estuve tanto tiempo petrificada por el miedo que ni note su presencia, no estaba en ningún lado. Volví a mirar la puerta, pero no había nadie tras esta, ¿Se había llevado a Melisa? Me fije en todos lados, hasta dentro de los casilleros que había en la oficina, mas no la encontraba. En eso me di cuenta que la sala del director estaba conectada con la de los profesores; la puerta estaba cerrada, intenté forzarla, pero era inútil, “Tal vez la puerta externa este abierta.”

Tenía miedo de que aquella cosa de piel quemada siguiera a fuera, pero no tenía que sentir miedo; tenía que encontrar a mi amiga sea como sea. Tomé algo de valor y salí de la oficina del director, mi respiración estaba muy agitada; mas no había nada afuera de la misma, solo pura oscuridad, el miedo recorrió mi cuerpo y volví a adentrarme en la oficina. Una vez lo hice no se pudo ver nada tras la puerta, solo una profunda oscuridad inquietante; en ello pude ver que cerca de la entrada había una base de candelabro con su vela incrustada de bajo de la imagen de Jesús, por alguna razón pensé que él me estaba ayudando; pero perdí la esperanza al recordar que ayer se fue la luz en todo el edificio, y como era un local cerrado acudieron a las velas toda la clase. “Si tanto cuesta la matricula, ¿Por qué no ponen luces de emergencia?” Me quejaba mentalmente para perder el miedo, me acerqué a aquel mueble con cajones en la que se encontraba la base de la vela y la misma; estaba apagada y a la mitad, comencé a rebuscar en el mismo y en sus compartimentos para ver si encontraba una caja de cerillos, por suerte encontré uno en el primer cajón; me sentía tan aliviada por tener una, aunque mamá siempre decía que jugar con fuego era malo, pero esta ocasión era una excepción.

Al abrir la caja me di cuenta que tan solo había dos fósforos dentro, tenía que ser muy cuidadosa ya que la vida de Melisa estaba en juego; tenía que encontrarla lo más pronto posible. Tome uno de los cerillos para luego rosarlo contra la caja y prenderlo, temía que este se rompiera, ya que no sabía con qué fuerza hacerlo. Entre temor y desesperación logre hacer que salieran llamas de la misma, por un momento me asuste, pero me controle y fije la pequeña llama en la mecha de la vela blanca; una vez lo hice apague el cerillo, tome la porta vela y me dirigí hacia la puerta. Gracias a esta se podía ver mucho mejor que antes, aun así, no podía ver a fondo donde terminaban los pasillos; rápidamente me coloque frente a la puerta principal de la sala de profesores, intente abrirla, pero al igual que antes estaba cerrada. Suspiré abrumada, me asomé por la pequeña ventana de la puerta… Y ahí estaba ella, se encontraba echada en uno de los sillones al costado de un… ¿Candelabro? Intente llamarla, pero parecía estar inconsciente, no había más remedio que adentrarme a las oscuras profundidades de mi escuela, a decir verdad, prefería cuando estaban las personas.

No sabía dónde se encontraba el “Almacén 2” Tal vez si hubiera un mapa de la escuela sería más fácil en este lugar de 6 pisos y un sótano, en la biblioteca no puede ser, ahí hay libros, no información. Hay un sótano, en él se guardan cosas viejas… Tal vez lo que busco se encuentre en ese lugar, de paso podré encender las luces del edificio. Intentaba no correr, ya que cada vez que lo hacía la vela parecía querer apagarse, por ello caminaba lentamente, no podía darme la libertad de malgastar el otro cerillo. Al llegar al medio del pasillo, el cual estaba a unos pasos de la sala de profesores, gire a mi izquierda; tenía que bajar las escaleras al 1º piso y luego al sótano.

En el transcurso el ambiente se volvía cada vez más helado, si antes estábamos a 10ºC; ahora parecía estar a 5ºc, era tan extraño que no podía encontrar una razón lógica ante ello, ni siquiera era invierno; o eso creía. Ya me encontraba en el 1º piso, podía ver mi aliento; unos ojos en la oscuridad me veían a lo lejos, estos eran pequeños, pero se notaba el punto de la pupila; aquella mirada me daba escalos fríos, puesto a que nunca pensé en encontrarme con algo así en mi vida, para mí todo era diversión y estudio; nunca me dijeron que por primera vez sentiría miedo por algo que no se encontraba en el plano material, me sentía tan enojada y asustaba al mismo tiempo, tanto que con mi otra mano sujetaba mi entrepierna mientras apretaba las piernas; sentía que en cualquier momento me podría orinar del pánico, module mi respiración… Tan solo había parpadeado para que los ojos se acercaran aún más, retrocedí un poco; por suerte mantuve el equilibrio para no caer por las escaleras, en esos segundos que me fije los ojos habían desaparecido. Me sentía aliviada de poder no verlos más, tomé valor y seguí bajando las escaleras hacia el sótano de la escuela, el material de las mismas era distinto; crujía mientras caminaba, parecía ser de madera.

Antes de buscar cualquier cosa, me apresuré en buscar los fusibles; estos debían de estar cerca, realmente no creería si estuvieran en la azotea o algo así, eso sería estúpido. Avance tan solo unos cinco pasos de la escalera y esta comenzó a crujir de la nada, como si alguien más estuviera bajando; el cuarto era algo angosto por lo que se podía escuchar el eco, “Tal vez era uno de los de limpieza que me vio en el 1º piso”; por un momento me sentía aliviada, pero luego note los pies de aquella persona, estaba descalza… Me di media vuelta y comencé a caminar a paso rápido, temía que esa cosa me atrapara, pero a la vez no quería que la vela se apagara por mis movimientos. En eso una puerta apareció, era… Una supuesta entrada al sótano, o eso parecía; la abrí con algo de fuerza para luego cerrarla detrás de mí de un portazo, aquel golpe retumbo en todo el lugar. Un silencio escalofriante transcurrió por medio minuto hasta que escuche como alguien se apoyaba en la misma puerta, me aleje de esta lo más rápido posible y me dispuse a encontrar de una vez por todas los fusibles; no pensaba andar con una vela todo el tiempo, al fin y al cabo, solo me quedaba un cerillo por si se apagaba, ese miedo constante en quedarme entre la oscuridad me daba escalos fríos de tan solo pensar. Había dos caminos, uno que iba de frente y otro que doblaba a mi derecha, no podía ver donde concluían por lo que elegí a lazar.

No había tiempo para decidir, por lo que fui de frente, no había dado ni diez pasos y estaba el mismo dobles para mi derecha; no sé si esto era un laberinto o si llevaba al mismo lugar, de todas formas, seguí el único camino por el que podía ir. En eso había más dobleces, pero este se me tardo un poco más en aparecer. “Creo que al constructor de este lugar le gustaban los laberintos” sin pensarlo tanto simplemente seguí yendo de frente; seguiría así hasta no encontrar más caminos alternos, había entrado aquí puesto a que la puerta siempre está cerrada y yo paro casi siempre en el 3º piso donde se encontraba mi salón. Mientras caminaba encontré más divisiones, ambos iban hacia mi izquierda, pero como anteriormente mencione que seguiría de frente; eso hice, me arriesgaba a perderme, pero tan solo era retroceder todo sin doblar; salvo en la primera parte… Llegue a un solo dobles, este iba de nuevo hacia mi derecha, no hubo más alternativa que seguirlo.

En eso me doy cuenta que ahí estaba la caja de fusibles en la pared de mi izquierda, por fin podría estar más tranquila, ahora el problema era abrirlo; no tenía ninguna herramienta a mano, tan solo esta mini porta vela, la misma se ha estado consumiendo; no sé cuánto tiempo ha pasado desde que la avía prendido.

◄ ¿¡Donde demonios guardan las cosas en este lugar!? ►

Comencé a maldecir las cosas mientras buscaba alrededor de la caja esa, no encontraba nada, ni siquiera algún pedazo de basura; y eso que hablamos de un lugar muy viejo, creo que los de limpieza hacen bien su trabajo… “¡Pero claro! ¿Cómo no lo pensé antes?” Me alegre mentalmente, los que limpian el local también se encargaban de reparar algunas cosas del mismo. El único inconveniente ahora es que no sabía dónde se encontraba, ya tenía dos cosas que buscar… “No, tres en total. 1º ¿Dónde se encuentra el Almacén 2?, 2º ¿Dónde se supone que guardan el mapa? Y 3º ¿Dónde está la sala de limpieza?” En ese momento realmente creía ser una ignorante, pero no era mi culpa; era del director por no poner un mapa en su propia institución. Suspiré, el enojo me había quitado el miedo; eso era algo bueno, mientras no volviera a aparecer creía poder mantenerme así por un buen rato. Seguía vagando entre los pasillos del sótano, parecía inmenso; ni letreros tenía este lugar como pare hacerse una idea del mismo, planeaba quejarme una vez que saliera de este lugar y mi existencia no dependiera de escapar de una chica quemada; en ello me acorde que Melisa seguía encerrada en la sala de profesores, “Con un demonio, lo olvide…” No podía creer que me olvidé de ella por un momento, ella era lo más importante desde que la conocí, no me permitía dejarla en segundo plano por mi ego y supervivencia; si ella moría, yo también. Sabía que no era bueno apegarme tanto a alguien como para morir por esa persona, pero tenía mis razones…

Ya me dolían los pies, me sentía en un bucle interminable; no sé si habían pasado minutos, horas o si ya estábamos en el siguiente día. “Ahora que lo pienso… ¿Mi madre no estará preocupada? No sé cuánto tiempo ha pasado desde que estoy aquí, pero… ¿Ni siquiera intento llamar a la escuela o a alguien?” Esos pensamientos me daban algo de tristeza y menos ganas de avanzar, me sentía tan decaída que por un momento pensaba en sentarme en el suelo y descansar, pero no; eso quería que hiciera, no la satisfaré con sus caprichos de bicho raro quemado. Tome fuerzas y seguí caminando, por fin me di cuenta que andaba en círculos; ya que encontré de nuevo la caja de fusibles, no podía ser más tonta, creo que la chica esa se estaría riendo de mí ahora… “¿Qué diría Melisa ahora mismo?” Ella diría:

◄ Te equivocaste linda, intenta ir por donde no has ido. ►

Recordar su linda voz tímida me hacía reaccionar, por lo que volví a las mismas divisiones de antes, y en lugar de ir de frente fui hacia mi derecha; ya que simplemente había regresado, en ello algo cambia había un pequeño foco quemado frente a mí. Seguir los consejos de Melisa era lo mejor del mundo, de ahí el camino se dividía en dos; uno a la izquierda y otro a la derecha, pero espera… Había visto una puerta a mi derecha mientras pasaba por el mini corredor, regresé algo apresurada para revisar lo que era; al abrir la puerta tan solo me encontré con un baño muy bien cuidado. “¿El baño de los de limpieza?” Cerré la misma para luego volver a hacia los caminos, tomé una respuesta rápida, por lo que me dirigí hacia la derecha; no me tomó ni dos pasos para darme cuenta que era un callejón sin salida, me di media vuelta para ir hacia el otro lado, pero antes de poder avanzar de reojo vi que por donde había ingresado algo de cabellos largos y negros iba por ese lugar. El miedo retomó el poder entre todos mis sentimientos, me quedé estática un momento, en cualquier momento podía saltarme encima; algo más que destacaba en mis pensamientos es que era casi de mi tamaño, por lo que asumí tenía casi mi edad. Encajaba un poco con la historia que escuche.

Me quedé pensativa por un rato hasta que un crujido me hizo volver en sí, era la misma que se escuchaba en las escaleras, aproveché ese momento de confusión para seguir mi camino; mi pulso era agitado al igual que mi respiración. Sentía como si me ajustaran el pecho evitando que pudiera respirar, eso alteraba a mi cuerpo de varias formas; ignorando mi inicio de pánico avance mientras revisaba cada división de pasillo, en ello encontré uno abierto, los demás estaban cerrados por obvias razones. Entre en aquella habitación, era la sala de limpieza, aunque más parecía de descanso o algo así… Era entendible, ellos se encargaban de reparar y limpiar todos nuestros desastres, comencé a buscar entre sus cosas ignorando algunos personales y los que no necesitaba. Había encontrado un corta uñas en el suelo, “¿Quién en su sano juicio se las corta frente a sus compañeros?” Era lo único que me preguntaba en ese momento, realmente me sacaba de cuadra lo enorme que era su orgullo como para cortarse las uñas de los pies; “Y no, no eran las normales, eran de pies. Olía a pies… Con talquito.”

Seguía en mi búsqueda, nada parecía similar a una herramienta; por lo que me quede pensando un rato, solo había encontrado un corta uñas y un clip en el sofá… Si estuviera en las películas tal vez podría abrir las puertas deshaciendo el sujeta papeles, pero era la vida real; es muy difícil hacerlo, pero con una tarjeta no. Intenté buscar una, “Pero… ¿Para qué? Si necesito encender la luz para buscar los planos de la escuela, aunque también me facilitaría el acceso a la sala de profesores y la salida…”

◄ ¡Soy un genio! ►

Dije al aire mostrando felicidad, aunque nadie dejaría su tarjeta… Mi idea fue buena, pero en mal momento; seguía pensando en que hacer mientras jugaba con el corta uñas de olor a talco, en eso note que tenía una pequeña lima, “Tal vez sirva si entra en los tornillos de la caja de fusibles.” Perdía mucho tiempo intentándolo, pero más cuando me quedaba parada esperando; quien sabe lo que podría estarle pasando a Melisa ahora, tal vez la chica esa la está asustando. Como me encontraba en el sótano y ella en el segundo piso era difícil poder escuchar algo desde aquí, volví hacia la caja de fusibles; deje la base de la vela sobre la misma para poder ver mientras manipulaba la pequeña lima, mire bien los tornillos y sí, para suerte encajaba; este tenía forma de pala por lo que fue fácil colocarlo y girarlos sin preocupación. Una vez abierto saltaron un montón de cables a mi cara, eran demasiados, ni identificaba donde estaba un lado y el otro; como era un colegio enorme era entendible que tuviera tanta cosa. Lo cerré de nuevo, no entendía ni siquiera de la electricidad; si movía los cables erróneamente podía hacer que explotara o algo, me quería ahorrar la persecución en fuego. Tome la vela de nuevo para luego seguir caminando en la luz naranja para amarilla, había visto unas puertas antes pero la había ignorado por ver como algo se asomó levemente en la mini ventana de la puerta como aquella vez en la sala del director, al echar un vistazo note que ya no había nada; o eso parecía desde afuera, por dentro se veía todo oscuro, tome la perilla y la giré lentamente para luego abrirla; esta hizo un chirrido grave al inicio y agudo al final, me erizó los brazos al escucharlo…

Al dejarla completamente abierta una ventisca proveniente de ese lugar pasó por todo mi cuerpo, “¿Habrá una ventana abierta?” Fue mi único pensamiento para relajar los nervios, comprendía que estaba en el sótano y que era poco probable que hubiera una ventana como para permitir que eso sucediera; sacudí mi cabeza para olvidarlo, me adentre a aquella oscuridad mientras estiraba mi mano con la que sostenía la vela, aunque lo intentara no se podía ver hacia donde me dirigía específicamente; parecía un tipo de almacén… “¿Será el que busco?” Comenzaba a acercarme a los estantes, sentía algo de alivio al saber que por fin podría encontrar los planos e ir al “Almacén 2” o tal vez este era, no estaba segura de ello, tan solo apenas tuve la oportunidad comencé a rebuscar entre las cosas. Temía que la vela quemara los papeles, por lo que la aleje un poco; no sabía si buscaba en el lugar correcto, ya que podía leer algunos registros de este edificio, tanto antiguos como nuevos. No había indicios de algún tipo de mapa o resumen del local, solo una y que otro informe sobre fue construido; aparentemente estamos sobre las cenizas de una casa de hace siglos, podría ser la razón por la que esa mujer me vigila, pero su vestimenta no es la de esa época; si no la nuestra. Guardé los papeles en la misma caja para luego colocarla de donde la saque, estaba en la parte baja de algo parecido a un librero; tuve que agacharme para colocarlo tal cual lo encontré, en eso pude notar como unos pies quemados se encontraban al otro lado del mismo, su orientación era hacia mí. Mi respiración se descontrolo, a tal punto que perdiera el ritmo de esta y alertara a mi corazón, levantaba la mirada siguiendo las piernas de ese cuerpo víctima de las llamas; como había mencionado antes, su vestimenta era de estos tiempos: Una falda a cuadros y una delgada blusa que se notaba algo maltratada y sucia, como si se hubiera lanzado al lodo o algo por el estilo. “Era extraño, si su cuerpo esta quemado ¿no debería estarlo la ropa también?” Se me ocurrían un montón de cosas en que pensar para intentar dejar de estar inmóvil, como la otra vez; no podía moverme del miedo, no quería ver su rostro, sabía que me estaba mirando; sentía como clavaba sus ojos en mi cuerpo, tomando un poco de fuerzas dirigí mis ojos hacia aquel rostro quemado. Solo vi puro cabello, sus pies estaban en mi dirección, pero su cabeza no… “¿¡Eso significaba que tenía la misma girada a 180º!?” Me levanté del asombro, ella no murió quemada; si no que le rompieron el cuello para después deshacerse del cuerpo en las llamas, aun eso no explica su ropa sucia…

Retrocedí lentamente, pueda que no sea un ser de este plano, pero su apariencia… Era lo peor que un ser humano podría ver, su cabello largo de color negro estaba tan desordenado que parecía un montón de alambres juntos, su piel estaba quemada, algunas partes mostraba una pequeña porción de su piel, pero eso no lo volvía normal. Comenzó a moverse como si le costara, notaba la contracción de sus músculos en el acto; era muy desagradable, aquella cosa con apariencia de mujer levanto ambos brazos alrededor de su cabeza, de un momento a otro se escuchó como si se rompieran los huesos junto desgarres de la piel; aquella cosa había reacomodado su cabeza de tal forma que rompió su cuello completamente, solo unos cuantos tendones evitaban que se cayera de posición. Contuve un grito por el pánico, creía que si gritaba iría atrás de mí; tenía que salir lo más rápido posible, era la segunda vez que mantenía contacto visual con aquel ser de apariencia desastrosa. Mantenía su boca abierta mientras exhalaba aire en frío, recordaba en donde había colocado la vela antes de poner la caja en su sitio; no estaba muy lejos, puesto a que estaba alumbrando a aquella criatura.

Ya no podía esperar más, aquel ser no hacía más que solo mirarme fijamente con esa expresión fúnebre en su rostro; retrocedí más, intentaba llegar a ver de reojo la vela en el suelo, esa mujer casi descompuesta parecía intentar mover las cosas de la estantería asiéndose pase en esta; una vez tuve la vela lo suficientemente cerca pretendía: Agacharme, cogerla y correr. Pero mis intenciones eran tontas ya que la misma se apagaría, tenía que encontrar una manera de evitar que se apagara; podía hacerlo con mi mano, pero… “Pero nada, no hay tiempo; Melisa espera por mí” La mencioné mentalmente para recobrar mis fuerzas, al final como lo pensé casi lo logro; solo que al momento de agacharme la chica ya se encontraba para mi lado, eso dificultaba las cosas. De igual forma seguí los pasos planteados: me agaché, tomé la vela y salí corriendo por donde vine ya que no sabía si podía escapar de ella si me adentraba aún más en el Almacén, aunque la tapara de igual forma daba indicios de que iba a apagar. En esos milisegundos aquella mujer había llegado cerca de la puerta, simplemente cerré los ojos esperando lo peor mientras corría, mas no sentía algún tipo de dolor; solo la ventisca en mi rostro por los movimientos que daba. En eso cuando abrí los ojos, estaba a punto de chocarme con la pared que se encontraba fuera del Almacén. Intenté evitarlo como pude, pero de igual forma resbalé y golpe con la misma, era un dolor grave e intenso; solté algunos quejidos mientras me mantenía en el suelo.

Me había golpeado el brazo con el que sostenía la vela, no podía levántala tanto como antes, pero de igual forma lograba evitar que me quemara con ella. Ya no quería estar en el sótano, de todas formas, podría romper la ventana de la puerta principal o salir por cualquier otro sitio. Tenía los ojos llorosos por aquel golpe contra la pared, intentaba contener el llanto, pero de todas formas una que otra lagrima recorrían mis mejillas. Me dirigía de vuelta a las escaleras que me llevarían al 1º piso, parecía que la chica ya no me seguía, aunque ahora me encontraba más débil que antes; según algunas personas los seres malignos van tras los más débiles… “Un momento… ¡Melisa, ella no está despierta!” Comencé a apresurar mi paso, no quería que algo malo le pasara por mi estupidez, debí romper una ventana o algo antes; ahora ella está en peligro por mi culpa, encontré la puerta que separaba las escaleras del sótano medio abierta, no había tiempo para pensar en ello; nunca lo hubo. Con todas mis fuerzas y medio cojeando por los golpes subía las escaleras, estaba tan cansada que deseaba dejarme caer, pero si lo hacía ella podría morir… “¿Cómo pudo pasar todo esto? ¿Cómo no lo había pensado antes?” Me sacaron de aquellos pensamientos, un crujido de aquella escalera de madera; se escuchaba como si se rompiera lentamente, no le preste atención, no quería perder más tiempo del que ya había perdido. Algo me sujeto del pie, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera en las escaleras, me resbalaba de la misma; no eso no era… Me jalaban de la pierna, esto hacía que me golpeara varias veces mientras me obligaban a bajar los escalones. Intentaba agarrarme de lo que sea, llegue hasta el punto de clavar las uñas de mi única mano disponible en aquella madera mientras sentía como casi todo mi cuerpo se raspaba con los mismos fragmentos de lo ambiguo que estaba el lugar; tal vez si lograba patear a aquella cosa me soltaría, por ello intente darme vuelta para realizarlo, en ese momento note como la una mujer sobresalía de la madera; la patee lo más fuerte que pude hasta que por fin me soltó, no estaba muy segura si me había cortado con la madera o con lo largo de sus uñas casi putrefactas. Aproveche el momento, me levante sujetando fuertemente la candelera; nunca la solté, comencé a correr para llegar al 1º piso de una vez por todas. Estaba asustada, herida y casi al borde del llanto; me alejé de las escaleras una vez llegue, estaba tan cansada que me deje caer estando apoyada en la pared, intentaba controlar mi respiración y calmarme, pero estaba tan tensa que temía que aquella cosa saliera me siguiera otra vez.

Revise la herida antes hecha, estaba sangrando; se veía como si algo se hubiera clavado, “tal vez cuando salí corriendo mi piel se arañó con la madera”, no quería creer que aquella mujer me dejó esos horribles cortes en la pierna izquierda, me levante lentamente para luego revisar mis bolcillos; esperaba que no se hubiera caído la caja con el ultimo cerillo que tenía, para mi suerte seguía ahí. Además, encontré el clip que había tomado de la sala de limpieza hace un rato, “Tal vez pueda abrirla como en las películas…” Existía la posibilidad de que lo lograra y otra de que no lo hiciera, rápidamente me levanté y dirigí hacia las escaleras de subida para el 2º piso; no dejaba de ver las escaleras hacia el sótano, nunca más volvería a bajar después de lo que vi. Una vez llegue revise el área, prefería ahorrarme algún susto con las apariciones de esa chica; en fin, ya me estaba cansando, “La próxima vez que la vea, ¡Voy a grítale y la echaré a patadas!” Pensé algo motivada para ignorar mi estado tenso, caminaba algo apurada hacía la puerta de la sala de profesores; primero que nada, miré tras la pequeña ventana de la misma para ver si Melisa se encontraba bien, las velas que se encontraban adentro aún estaban encendidas; en eso me percato que la mujer se encontraba parada frente a ella, aún estaba inconsciente por lo que no había tiempo para asustarse; nunca me perdonaría si llegara a hacerle algo, la perseguiría aunque muerta esté. Deje la vela a un costado para utilizar el clip con el cerrojo puesto, lo curioso es que ahora estaba si él; mi asombro fue de auto asco, “¿¡Como no me percate de eso antes!?” Sin nada más que perder me adentre en la sala, Melisa se encontraba echada y nadie más estaba en la habitación.

Tan solo me acerqué a ella para intentar despertarla, la sacudí un buen rato hasta que lo hizo; se veía muy confusa como para recordad lo sucedido en este lugar, simplemente pregunto el dónde estábamos y no dejaba de decirme que quería ir a casa; tan solo le sonreí, pues me sentía feliz de que estuviera bien, la ayudé a levantarse para luego tomar nuestras cosas de la sala del director; ella no recordaba mucho, tan solo un sueño con esos ojos… Al menos ella no tendrá que ir al psicólogo después de esto, se movía lentamente, parecía no tener mucha fuerza. Al bajar al primer piso mágicamente la oscuridad se había ido, aun así, era de noche, pero era luminosos; por fin la pesadilla había concluido, estaba a punto de cargar a Melisa para evitar que perdiera el equilibrio de lo débil que estaba. Pasé por mi lado izquierdo, cerca del gimnasio, estaba a punto de llegar; de reojo pude notar una figura femenina entre los casilleros que se encontraban a mi derecha, detrás de esta se veía una oscuridad enorme; Parece que el infierno aun no concluía, con algo de prisa tape los ojos de Melisa para evitar que la viera; con mis ultimas fuerzas di pasos largos hacia la puerta, estaba a unos metros de la salida. La mujer imitó mis movimientos para alcanzarme, “No le daría a Melisa; nunca en mi sano juicio, en vez de ella debería ser yo.” En eso la chica se puso al costado de mi rostro, podía ver toda su cara quemada y putrefacta cerca de la mía; un gran asco revolvió mi estomago con tan solo olerla. Ya estaba cerca, tan solo faltaba bajar las escaleras; mi vista se nublaba y distorsionaba, casi perdía el equilibrio. Algunos recuerdos que no recuerdo como míos se me pasaban por la cabeza dándome un fuerte dolor punzante, estos mostraban a un hombre que me seguía siempre, no reconozco su rostro puesto que son muy vagos; en ello parece salir una escena de fuego en una especie de baño, aquella chica se encontraba en el baño hasta que ese hombre entro en el mismo cerrando la puerta y apagando la luz, puedo sentir como la niña intenta forcejear, siento su miedo y desesperación por salir; en un descuido de fuerza se escucha el cómo el hueso se rompe, supuestamente no fue algo a propósito si no algo casual; de igual forma no justifica el por qué la seguía y acosaba; imágenes de extrañas aparecen en segunda persona, algo raro le hace al cuerpo de esa niña de cabellos largos, la tocaba demasiado que era muy incómodo; después de ello abre el suelo con alguna especie de herramienta de construcción para luego quemarlo ahí dentro, sin dejar que se consuma lo apago y cubrió con algún tipo de material. El cuerpo de esta joven fue escondido en el piso de un baño, los recuerdos concluyeron con eso; para entonces ya estaba pegada a la puerta, la abrí y esta dejó salir una sorprendente luz de su exterior, por fin ya estábamos a salvo, Melisa. Me dejé caer del cansancio, tan solo todo termino de nuevo en oscuridad.

7 de Abril de 2020 a las 21:57 0 Reporte Insertar Seguir historia
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