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Gabriel Gutierrez


¿Qué pasó?... Una pregunta a situaciones que se salen fuera de control de la rutina diaria, algo espectacular que cambia todas las perspectivas de la vida cotidiana, ocurre de manera fortuita en todo el mundo con los actores y los hechos más insólitos que se puedan pensar como en este cuento que puede ser realidad, porqué si se piensa, puede ocurrir en un futuro no muy lejano.


Cuento Todo público.
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CAPITULO I “El cráter”

La tarde del viernes 27 de marzo del 2020, viajábamos lentamente a través de una solitaria carretera cuando vimos por encima un gran flash de luz muy brillante que nos dejó deslumbrados y desorientados de inmediato mi conductor, Pedro freno el camión donde veníamos.

Paramos en la mitad de la vía luego de un gran estruendo que escuchamos.

Una vibración en la tierra y una onda de viento paso violentamente sobre nosotros, estábamos tan aturdidos y deslumbrados sin saber que había pasado.

Nos bajamos del camión a revisar la poca carga que llevábamos, aún se escuchaba el eco del ruido a lo lejos y algunas ráfagas de menor intensidad de viento pasaban.

Cuando sentí algo que cayó sobre mi cabeza, me toque el pelo.

-¿Tierra amarilla, arcilla húmeda?

-¿De dónde viene esto? dije en voz alta.

-Patrón está lloviendo tierra. Grito Pedro María, mi viejo conductor.

-Si menos mal que no es mierda –dije en son de burla.

Cuando sentimos que caían más tierra y piedras de diferentes tamaños, parecía que estuviera granizando.

-Pedro, metete debajo del camión grité con fuerza.

-Nunca había visto una cosa así, dijo Pedro.

–Yo tampoco replique.

Allí permanecimos un buen rato, hasta que ya no caía nada.

Salimos debajo del camión y observamos cómo se encontraba esté.

¡Madre de Dios! grito Pedro: ¡Por los clavos de Cristo!

-No me van a creer lo que pasó.

–Mire patrón como está el camión menos mal que usted venía, sino no me creerían nada si le cuento lo que pasó.

-Si quedo como caparazón de tortuga todo abollado.

-Pedro diligentemente saca un trapo y se pone a limpiar el vidrio del parabrisas delantero y quitar la tierra del capot.

Curioso por esto, me subo al techo del camión para mirar el horizonte en dirección hacia donde pasó la luz.

-Pedro sube para que veas.

-Ya voy patrón, recuerde que no soy muy ágil para estar encaramándome en ese techo, poco a poco subo.

-Pedro ve esa una nube que brilla muy incandescente.

-Si patrón mire esos colores tan brillantes, rojo, amarillo, verde y como negro.

-Pedro, parece como un arco iris gigante de colores pero en forma de hongo gigante.

-¿Qué fue eso? -¿Qué cayó del cielo? pregunto Pedro.

-No sé le dije.

-¿Será un avión? -pasó por encima muy bajito y se estrelló.

-Pedro vamos a ver de repente es un avión como dices y hay sobrevivientes.

-Nos encontramos en una carretera con una recta muy larga de varios kilómetros.

-Será que trato de aterrizar sobre la carretera, dijo Pedro.

-Bueno patrón usted manda, ya arrancamos ya me bajo y partimos de inmediato.

-Pero tengo algo de miedo voy a ir más bien despacio, si ve algo raro desde allá arriba desde el techo me dice para parar.

Así avanzamos lentamente unos dos kilómetros cada vez veía el hongo muy grande y alto.

-Patrón grita nuevamente Pedro: ¿No será un avión?

-Creo que no, le contesté.

-Si era muy grande y rápido para ser avión recalco Pedro.

-Eso parece más bien un meteorito del espacio.

-No patrón ¿Será más bien una nave espacial de los marcianos?

-Sí, que trato de aterrizar en la carretera y se estrelló.

–¿Qué se yo de eso?, le dije, -Cálmate ya veremos lo que es.

-Patrón ya estamos bastante cerca, ya llegamos en un momentico, mejor paramos y esperamos aquí un rato no se ve a nadie por ningún lado.

Ya se disipaba el polvo que aún permanecía flotando en el aire.

–Más adelante hay un caserío donde paro algunas veces a comer cuando vengo por esta carretera dijo Pedro.

-Patrón mire allá viene una gente corriendo.

-Si ya los veo, son varios.

Llegan en tropel como unas diez personas todas sudorosas y jadeantes, gesticulando, manoteando haciendo señas como locos.

-Pedro le preguntan ¿Qué pasó?, una y otra vez, les grita lo mismo nuevamente y no responden.

Me doy cuenta. -Es que están sordos por el ruido de la explosión le dije a Pedro, ellos no oyen.

Allá viene otras personas caminando más despacio, dijo Pedro.

–Esperemos a que llegue para ver si saben algo.

Al llegar nos dimos cuenta que la mayoría venia caminando como zombis, le brota sangre por varias partes de la cara, por la nariz, boca, ojos y oídos.

-¿Qué hacemos patrón?

–Pues ayudarlos que se monten en la carga que traemos del camión todos, los que estén más heridos que se acuesten o se sienten como ellos quieran.

-Ustedes hagan lo que dice mi patrón en tono muy enérgico gritó Pedro y le hace señales a los que no oyen, suban, suban les repiten.

-Patrón: ¿Usted no tiene una cámara en ese celular para fotografiar lo qué pasó?

-No que va, se le agotó la batería hace rato.

–A pero bueno ese avioncito que le compro ayer a su nieto Juancito, que usted aprendió a volarlo en la tienda, el vendedor en la demostración recuerdo dijo que tenía cámara fotográfica y me tomo unas fotos de mi calva volando sobre mí, ¿Se acuerda?

-Si eso es, vamos a sacarlo de la caja de regalos, eso se llama drone para que sepas.

-Bueno drone será.

-Eso vuela hasta allá, hasta un kilómetro a la redonda.

-Pues ándale y póngalo a volar dijo Pedro esta vez.

Ya volando el drone y viendo por la pantallita de control, fui llevándolo por encima de la carretera y cuando llego al sitio vimos que había un gran cráter en la mitad de la carretera.

-Huy que grandote es ese hueco, dijo Pedro.

-Si es un avión ahí no se salvó nadie.

-Tómale fotos, tómale fotos dijo repetidas veces Pedro.

-Bueno, bueno deja la vaina y eso se llama cráter

-Y déjame tomar fotos con buenos ángulos.

-Mire se ve ya gente llegando alrededor del hueco ese.

–Que se llama cráter, le dije nuevamente.

-Listo ya tome las fotos y mejor nos vamos de aquí, para atrás al pueblo que pasamos hace rato para llevar a los heridos e informar a la policía.

-Bueno nos regresamos sabe patrón. -de todos modos no hay paso para seguir viaje, nos regresamos pues.

–Patrón el otro día que recuerdo, vi por la Tv, una película de marcianos y esas naves decían eran radiactivas será una de esas que cayó.

-Pues no sé le dije a Pedro, pero si es radiactivo nos vamos más rápido que de inmediato, arranca el camión ya tengo las fotos.

-Ahora voy carga el celular con el encendedor de cigarros del camión, eso carga muy rápido.

-Llamaré a mi hijo Juan para que no se preocupe por que no llegaremos hoy a la casa.

-Patrón dígales que se apachurro una nave de los marcianos.

-Otra vez dale con los marcianos, deja de decir esas cosas se van a terminar de morir del susto si te oyen los heridos que traemos.

-Que van a oír están más sordos que una tapia.

-Déjame revisar el celular, bueno ya tiene media carga llamo para contarles todo.

Así avanzamos como unos 30 minutos más, hasta que llegamos al pueblo con el camión de heridos, mientras tanto yo envié varios mensajes y fotos que pase por el Bluetooch del drone al celular.

Al fin llegamos paramos el camión frente a la entrada de emergencia del pequeño hospital del pueblo, salió un enfermero con una camilla.

-¿Qué pasó?

Preguntó cuándo vio el camión lleno de tierra abollado y todos esos heridos que se bajaban de la plataforma y entraban a la sala de urgencias como zombis.

Se llenó todo ese recinto de heridos, ya se oían los gritos de las dos enfermeras de guardia que gritaban: -Doctor venga rápido muchos heridos.

Estos si parecían zombis, no hablaban tan solo gesticulaban y hacían señas con las manos para darse a entender.

Al poco rato empezó a llegar un sin número de curiosos del pueblo a ver y preguntar ¿Qué pasó?, pero igual los heridos estaban sordos y sangrantes la mayoría, no oían ni decían nada.

Llego un policía en moto y se bajó y pregunto lo mismo -¿Qué pasó?

–Le respondí no sé, los conseguí en la carretera y los traje acá.

Pedro le dijo: -algo cayó del cielo que los espachurro a todos en el caserío de allá señalando de donde veníamos.

En seguida vi al policía que salió corriendo para hablar por el teléfono público que estaba afuera a la entrada del hospitalito y llamo no sé a quién.

-Pedro vámonos rápido no vaya a ser que nos detengan ahora a interróganos. -y nosotros ni sabemos qué pasó.

-Nos vamos más rápido de lo que cree ese, tipo me dio mala espina se ve que es malote dijo Pedro.

Dicho esto arrancamos el camión para la ciudad de donde habíamos salido.

-Mira Pedro te acuerdas la acequia que pasamos vamos a parar allí y lavamos el camión, le quitamos todo ese tierrero que tiene encima y de paso, nos bañamos y cambiamos de ropa pues estamos todos cubiertos de tierra.

-Si patrón lo mismo venia pensado.

Pasaron varias horas ya anochecía vimos pasar muchas patrullas y ambulancias hasta camiones de bomberos y ejercito para el sitio.

Encendimos la radio y nada todavía no habían noticias solo música.

-Ya tengo señal nuevamente en el celular, le dije a Pedro.

-Pues llame a su hijo otra vez a lo mejor el averiguo algo más.

-Listo le dije a Pedro ya está repicando.

-Juan, me oyes.

-Sí, ¿Están bien?

-Si todos bien fue un susto. -¿Qué dicen las noticias?

-Bueno unos dicen que cayó un meteorito, un avión, otros dicen que fue la explosión de un camión cargado de dinamita, otros un camión de gas licuado, otros especulan que fue una artefacto espacial, satélite, o hasta una bomba. –nadie sabe qué pasó, ¿Ustedes allá que saben?

-Nada igual que tú, -¿Viste las fotos?, -¿Las ampliaste?

–Sí, se ve como un cráter de unos 30 metros de diámetro relacionándolo con el ancho de la carretera y como unos 7 a 10 metros de profundidad y un gentío alrededor.

-¿Qué crees que fue? –pues por la fotos no le veo cono de dispersión de restos o escombros con trayectoria hacia ningún lado, más bien impacto directo verticalmente, directo y limpio.

-¡Limpio si toche! -si nos hubieras visto al camión y a nosotros todos cagados y lleno de tierra eso que estábamos bien lejos de donde cayó esa vaina, dijo Pedro de metiche.

-¿No se tomaron fotos ustedes?, pregunto muerto de la risa Juan.

-Bueno dejen de burlarse dile a tu mamá que estamos bien y que pasamos la noche por acá, mañana seguimos el viaje si se puede.

-Juan, Juan; gritaba Pedro dile a mi patroncita lo mismo, pero que me voy a buscar dos de 15 para pasar la noche con mucho aguardiente del bueno.

Se reía, este viejo gozón. –así no se preocupa más. -bien arrecha que es su estado normal de serpiente mapanare cruzada con cuaima piña y se carcajeaba.

Encontrado un hotel y alojados ya en él, pasamos la noche y me di un tremendo baño para terminar de quitarme la tierra.

En la mañana siguiente no tan temprano bajamos a la recepción, le preguntamos al encargado donde podíamos desayunar, nos respondió muy amablemente que en la arepera de la esquina.

Fuimos caminando y entramos se veía gente desayunado y viendo en el televisor las noticias.

Preguntamos ingenuamente como quién no quiere la cosa ¿Qué pasó?

Enseguida varias personas empezaron a hablar y a decirnos de la explosión y de lo que creían que era cada uno tenía una explicación.

Pedro y yo nos mirábamos y nos hicimos los locos y pendejos.

Le pedí al mesero dos arepas rellenas de queso y jamón para mí.

-¿Tu Pedro?

–Para mí una reina pepeada, -luego te pido otra y un café grande con leche.

-¿Usted señor qué va tomar?, preguntó el mesero

-Bueno un vaso de jugo de naranja le respondí.

Comimos en silencio pagamos la cuenta del desayuno y nos regresamos al hotel recogimos, la maleta y un maletín de Pedro, cancelamos las habitaciones salimos al estacionamiento a buscar el camión para irnos para la casa

-Vea patrón cerraron la carretera principal nos tenemos que ir por la carretera vieja, vamos a tarda mucho más es muy angosta y veo mucho tráfico.

-No te preocupes que no tenemos apuro hoy.

-¿Qué dice el periódico que está leyendo patrón?, –bueno lo mismo de las noticias de Tv de esta mañana, nada nuevo que no sepamos.

Uhhh…-¿Qué pasa patrón?

-No leyendo acá los clasificados de compra y venta de camiones del periódico.

–Sabes como que voy a vender este camión ya está todo abollado y tiene muchos kilómetros de recorrido, ya va a empezar a pedir reparaciones.

-Por las abolladuras, yo no fui replico Pedro muerto de risa.

–Ya vio lo qué pasó ayer tarde.

-Reí por la ocurrencia de Pedro del ¡Yo no fui!

Así finalizamos el viaje ya en la tarde de ese viernes llegando a la casa. -estaciona bien ese camión en el garaje y nos vemos el lunes disfruta este fin de semana.

-Chao patrón que me voy a ver a mi mujer que debe están endemoniada dijo riendo Pedro.

-Sale Juancito a corriendo recibirme, Abuelo, Abuelo cuéntame

-¿Qué pasó?

La misma pregunta todo el tiempo. –pues no sé y lo alzo, oye estás más gordo y pesado que la semana pasada le dije.

-Si me estoy tomando la sopa de espinaca que me hace mi abuela María para ponerme fuerte como Popeye dijo riendo. –que me trajiste mira que cumplo años mañana Domingo.

Le dije: -Tremendo regalote te traje, pero no te digo, ni te lo doy hoy sino hasta mañana Ok.

-Si la abuela María está haciendo una torta y ya le metí el dedo a la cubierta de chocolate y está muy rica, se rio pícaramente.

-Te ayudo a bajar las cosas del camión ¡huyyy..!, ¿Qué sucio esta?

-Tiene tierra por todos lados hasta en el techo.

-Sí y eso que no lo viste ayer como estaba lo lavamos un poco en el río pero no quedo limpio.

-Yo lo lavo, me pagas la lavada Ok.

–Listo le dije, busca el equipo hidrojet de presión para el agua. ¡Y no te mojes la ropa tú!.

-Abuelo que es esta caja que parece un maletín muy grande que está en el cajón de las ruedas de repuesto del camión ¿Es mi regalo?

–No, tu regalo lo tengo acá en esa caja de cartón.

-¿De cuál maletín hablas tú?

–¡Este!

Y lo saco arrastras afuera del cajón del caucho de repuesto.

–Cuidado te caes de allá arriba.

–No ya la tengo, no pesa casi nada es de metal, esta toda cerrada ya te la paso, dijo Juancito.

-Tomando la caja me di cuenta lo grande que era, pero también del peso demasiada liviana no pesa casi nada, como dijo Juancito.

Juancito bajo brincado del techo al capot del camión y luego al piso como un saltarín de circo.

–Vamos a abrirla a ver que es.

-Mejor la abrimos adentro de la casa acá nos ve la gente abriendo esto y se pondrán curiosas esas vecinas chismosas amigas de tu abuela que cada vez que llego están mirando a ver que le traje a tu abuela.

-Bueno ahora la abrimos anda a lavar el camión.

–Listo abuelo voy a eso y me pagas no vengas con el cuento de cuando nací de tantos teteros me tome, cuanto pañales use etc., etc., no seas pichirre yo soy tu nietecito travieso que tienes, más bien tienes que pagarme para no echarte vaina, Je..je..je..je.

-Lleve el maletín adentro de la casa y me preguntaba: ¿De dónde había salido eso?

Al rato llega Juancito todo mojado, ya termine abuelo.

–Si ya veo le respondí, –anda ahora a bañarte y cambiarte la ropa para que tu abuela no te vea sucio.

–Abuelo mire, en el cajón de los cauchos donde encontré el maletín intacto y se desinfló uno de los cauchos de repuesto.

-Eso cayo con mucha fuerza dijo Juancito.

-Uhhh, si ya veo que es muy liviana y dura, no tiene ni un rasguño, además no se le ve cerradura, ni bisagras esta toda hermética.

-Vamos a lavarla bien para ver bien si tiene cerradura o juntas de cierre.

–Bueno anda lávala ya que andas todo mojado y no hagas un reguero en la batea, sino ya sabes tienes que limpiar.

-Al rato llega nuevamente Juancito con el maletín.

–Abuelo esta toda limpia y reluciente quedo brillante como el acero inoxidable de la cocina.

-Veamos no se ve nada, es como si fuera una sola pieza.

–La movimos de arriba abajo y no sonaba nada.

¿Será que está vacía?

–No, Juancito yo creo que si tiene cosas pero deben estar muy bien amarradas.

–Anda trae un martillo, un cincel también la mandarria.

Al poco rato regresa Juancito con el martillo, cincel arrastrando la mandarria.

–Estas rayando el piso.

–Pesa mucho abuelo no lo puedo alzar.

Empezamos a ver como abríamos esa caja dándole golpes con el martillo y la mandarria.

Nada ni un rasguño se le hace a ese metal.

–Si es muy raro dijo Juancito, debe ser de una aleación muy especial hasta espacial creo.

–Tú que sabes de eso, si eres un tripón todavía, le dije en son de burla.

-Si debe ser el maletín de los marcianos de la nave y se reía Juancito.

-A comer llamo la abuela.

–Juancito y Humberto vengan que se enfría la comida.

Nos sentamos en la mesa dimos gracias a Dios que no nos pasó nada le narre todos los pormenores, más preguntas que respuestas teníamos esa noche, hasta que llego Lisa la perra de Juancito con un alboroto, más atrás venia Juan a buscar a Juancito.

-Dios te bendiga hijo le dije.

-Papá dime ¿Qué pasó?, -Ojalá me dieran un fuerte de plata por esa pregunta, no sé hijo solo lo que te réferi anoche, me toco volver a repetir el cuento.

–Bueno no vamos a dormir y me despedí de mi nieto e hijo para que se fueran para su casa, me encontraba cansado de tanto ajetreo.

Antes de ir a la cama a dormir pase por la batea a recoger el famoso maletín y lo lleve al depósito donde lo guarde.

En la tarde del día siguiente llegaron todos los invitados para la fiesta de Juancito, toda la familia, primos y amiguitos de Juancito y cada uno con lo mismo Don “Humberto”, preguntaban: ¿Qué pasó?

-Bueno opte por decirle a Juan grábame un video echando el cuento pues ya parezco disco rayado de repetir lo mismo.

Todos se rieron y llegaron más invitados con la misma pregunta ¿Qué pasó?, no te dije que me grabaras en video ya que este cuento no va a parar.

-Don “Humberto” preguntaban otro de los invitados ¿Qué pasó?

Bueno se puso música a todo volumen y se sacaron dulces, pasa palos, refresco, unas cervezas frías y algo de licor para los padres de los niños invitados y familiares a la fiesta, algarabía y gritería total de los niños, la piñata, la torta y luego abrir los regalos que le trajeron a Juancito.

-El regalo de mi abuelo Humberto es éste, gritó Juancito.

–Ahora sí, ábrelo.

–Gracias abuelo, -Es un drone grito, que fino.

Empezaron a volarlo en la sala.

-Juancito saca ese avión de la sala no me vayas a romper algo, ve al jardín.

–Ok abuela María pero no te enojes y se reían el muy bandido.

Así pasamos la fiesta y pasaron varios días hasta que llego nuevamente Juancito de visita me dijo en voz bajita.

-¿Abuelo dónde escondiste el maletín de los marcianos?

–Allá en el depósito sobre el estante de madera.

–Voy a abrirlo. –Ja..ja..ja..

-Me reí si no pude yo, que vas a poder tú.

Como dos horas después escuche los gritos de Juancito.

María dijo anda a ver que diabluras está haciendo el pájaro loco ese de tu nieto.

–Ah sí, cuando hace travesuras es nieto mío, pero cuando se porta bien es tu angelito del cielo, le dije.

–Claro que sí, respondió.

Fui a ver qué era lo que le pasaba.

–Abuelo abrí el maletín es de los marcianos, mira todo lo que hay ordenadito y amarrado como habías dicho.

Le pregunte ¿cómo hiciste para abrirlo?

–Muy fácil me puse a revisar y le encontré en una esquina un huequito chiquitico, lo que pasa que ese día no me di cuenta por la emoción del hallazgo del maletín y no lo vimos.

–¡Aja!, ¿Cómo la abriste? –muy fácil busque una aguja de coser del costurero de la abuela María, metí la punta de la aguja en el huequito y zas se abrió de un solo golpe.

-¿Cómo se te ocurrió eso?

-Así es que se abre el teléfono celular de mi papá para ponerle el chip o la memoria.

–Me salió inteligente el muchacho.

–Súper inteligente y tremendo respondió Juancito.

-Bueno veamos que hay pero no toques nada puede ser muy peligroso OK.

–Listo abuelo no toco nada solo veo.

Había una serie de objetos que no sabíamos que eran ni mucho menos cómo funcionaban, ni para qué servían.

–Acá hay como una tarjeta con letras y símbolos muy raros dijo Juancito. –en que idioma está escrito abuelo.

–Déjame ver eso, no es español, ni italiano, ni inglés, ni francés, ni alemán, ni árabe, ni griego, ni mucho menos chino que son puros palitos y jeroglíficos.

-La verdad Juancito no sé qué decir, no toques nada le repetí.

–Si abuelo, mira eso parece como un celular, esto otro parece como una tableta, aquel parece como un pistola, ese cuadrado parece una caja de cigarrillos, aquellos parecen como lápices y estos tubitos ni idea.

-Hey mira ese que parece una pelota.

–No la toques, ¡Sabes qué!

Le dije en tono enfático ¡No le digas a nadie “NADA”!

-De esto, es tecnología como de otro mundo.

–Ni a tu abuela, ni se ocurra decirle la vas a asustar mucho.

-Abuelo me asustaste, si será de los marcianos.

-Ándale Juancito ya te dije que en Marte no hay vida, será de otra galaxia.

–Bueno será de otra galaxia abuelo lo voy averiguar.

Guardamos todo en su sitio en el maletín y esta vez sí lo escondimos muy bien debajo de una lavadora vieja que estaba dañada.

-Abuelo me quede con esta tablita la que tiene como escritura y punticos voy averiguar sin son jeroglífico o que son esas figuras.

Juancito se fue a la computadora y allí pasó toda la tarde navegando.

–Lo veía anotando en un cuaderno lo que leía.

A la mañana siguiente me dijo.

–Abuelo ya sé de dónde vino la nave espacial.

–Si le pregunte sorprendido. ¿De dónde?

-De Orión me respondió sonriente.

–¿Cómo lo sabes?

Y allí empezó toda una explicación científica de astronomía, galaxias, estrellas y planetas como todo un versado en el tema.

Me muestra un mapa del universo y empieza la clase de astronomía con lujo de detalles y después otro más, mira ve la tablita, ves los punticos todos coinciden a este mapa.

-Abuelo mira este otro mapa de la tierra con punticos en línea recta saliendo de esta isla del Pacifico pasa por suramérica y va hasta Egipto.

-Son una ruta de los marcianos y nosotros estamos en la ruta ve Tarapacá acá en Chile.

-Ahhh sabelotodo, no has averiguado ahí en internet que más han dicho del cráter.

-No, pero siéntate acá a mi lado y empezamos a buscar.

-Así de diligente estaba Juancito buscando información que al rato me dijo: -Abuelo los dos primeros días hablaron mucho del asunto pero luego ni una palabra parece que borraron todo o algo pasó, sería que prohibieron hablar de eso.

–A lo mejor le dije a Juancito, además Pedro me dijo que la carretera continuaba cerrada y había mucho ejército. –y además dijo que la gente veía la entrada y salida de camiones militares en la noche.

-Pedro también me dijo que los demás camioneros estaban asustados pues los paraban e interrogaban de todo preguntando si sabían algo.

-Juancito, menos mal vendí el camión y compre otro nuevo que es de distinta marca y color, por si están buscando al viejo camión.

-Bueno sigue averiguando que está muy interesante eso que descubriste.

Tocan el timbre de la casa.

–Voy abrir la puerta que están tocando, creo es tu papá que te viene a buscar.

-Hola hijo pasa, -bien todo bien vengo a invitarlos una semana en la playa al norte de Chile en Iquique y Tarapacá para yo surfear por allá.

-Y un día vamos con Juancito a conocer un pueblo fantasma allá por Tarapacá ya les reserve un tour que se llama “Ghost Town of Humberstone”.

–Abuelo se llama Humberto el pueblo como tú. ¿Eres el dueño?

-No que va JUANCITO yo no había nacido cuando fundaron ese pueblo, si leí que en 1.872, lo fundo un Ingeniero que se llamaba igual que yo.

–Era para explotar nitrato abono fertilizante para cultivos y lo exportaban para todo el mundo, era un pueblo próspero en esa época.

¿Eso dónde queda?

–Al norte de Chile en el desierto, dijo Juan.

-Papá voy a buscar un mapa por internet.

Salió corriendo a ver por internet al rato regreso

-Sabes abuelo la línea pasa por ese pueblo.

-¿Cual línea? pregunto Juan.

–Es un secreto de mi abuelo y yo, -no te diremos nada.

-Abuelo porque en el mapa dice pueblo fantasma.

¿Allí hay muchos fantasmas?

-No sé, lo que sí sé es que fue abandonado por allá en la primera guerra mundial y nadie más vive allí.

-Dejaron solo todo el pueblo así como en las películas de vaqueros que vemos por Tv.

-Bueno papá mañana al medio día salimos una semana de vacaciones nos vamos por avión.

-Que fino dijo Juancito, así veo todo el desierto.

-Papá me quedo esta noche con mis abuelos.

-Bueno yo voy con tu mama para el cine Ok y se porta bien

-Si bendición

-Chao pescado pórtate bien Ok.

Esa noche se la pasó Juancito en la computadora navegando por internet averiguado no sé qué y anotando en un cuaderno.

-Bueno ya son las 10 de la noche a dormir pájaro loco.

-Pídele la bendición a la abuela.

-Listo ya fui me dio unos chocolates.

Al día siguiente ya para abordar el avión de Latan pasando el registro de pasajeros todo normal un carabinero le pregunta a Juancito:

-¿A ver niño que traes en el morral?

Juancito lo abre y le dice: -una gorra, un termo para el agua, una pistola espacial para cazar marcianos y fantasmas, una Tablet para los juegos y comunicarme por internet.

-Lo miré y le pelé los ojos a Juancito, el carabinero se reía, muy fantasioso el niño, ya cuando estamos adentro del avión para sentarnos le replique:

-¡Porque trajiste eso!

-Ya sé cómo usar la Tablet.

-No te dije que no tocaras nada.

-Bueno aprendí, mira por la Tablet de los marcianos que no es una Tablet, no sé qué es, pero si se usarla.

-Ve pulso acá y es como una cámara de celular con video sale la imagen en este recuadro le das acá y se amplía a la vez como si fuera close up de un video.

-¿Ajá que más hace esta Tablet?

-Hace muchas cosas, con este control se acerca la imagen y si le doy aquí la graduó y ve como se acerca y con este filtro le quito la ropa a la azafata.

–¿Qué?

.-Si abuelo mira no tiene pantaletas, está a ring pelado.

-¿Déjame ver?

-Muchacho del carajo apaga esa vaina que viene la azafata para acá.

–Le voy a decir a mi abuela María que dijiste una grosería.

-Je..je..je la deje grabando en automático abuelo.

-Buenos tardes, por favor el niño se ajusta bien el cinturón, déjeme ajustarle un poco más el cinturón, a ver así, está bien.

–Si, dijo Juancito riéndose con picardía, usted es muy bonita le dijo.

–Gracias jovencito y usted señor se colocó el cinturón.

–Si.

-Ya veo le quedo bien en unos minutos despegamos.

Se retiró atendiendo a los demás pasajeros y empezó a rodar por la pista el avión.

Papá me toco el asiento al lado de la ventana para mirar hacia abajo.

-¿Estas contento? pregunto Juan

-Si mucho, respondió Juancito.

–Viejo ¿cómo estás?

-Bien con este diablillo a mi lado dije riéndome.

Cuando teníamos como media hora de vuelo me dice Juancito:

-Abuelo mira ya se fue la azafata para la cabina de los pilotos, ve lo que grabe.

-No ahora que grabaste granuja.

-Me mira la grabe hasta donde no llega el sol y se ríe.

-Y no es rubia el pelo de la cabeza es teñido mira la prueba en esta en el video.

-¡Dios mío! muchacho borra eso ya de una vez.

-Buenas tarde señores pasajeros ya estamos volando sobre el desierto dijo el piloto por el altavoz en una hora estaremos aterrizando en Iquique.

-Abuelo que bonito se ve desde acá arriba mira esos cerros de color, gris y esa llanura toda blanca.

–Lo blanco son los salares de dónde sacan la sal, le dije.

-Ahhh dijo Juancito ¿Y los rojos?

–Esas son tierras que tiene mucho material mineral puede ser cobre.

–Por debajo hay minas y sacan el material por túneles y lo venden.

-Juancito dice: -Así de eso viven ya me preguntaba yo que comían porque no ve nada sembrado.

-Abuelo este avión parece un morrocoy no vuela rápido.

-Que va es un avión rápido es un McDonnell Douglas MD83 y vamos como a 800 kilómetros por hora, mira el folleto que está en el asiento lo que pasa es que Chile es muy largo y así seguimos observando el paisaje.

-Pues es una tortuga ya tenemos aviones hipersónicos dijo Juancito.

-Ayer vi un video por YouTube y hay uno que vuelan a 7.400 Kilómetros por hora ¿qué te parece?

-Abuelo seria uno de estos aviones experimentales lo que se estrelló.

-No sé Juancito, a lo mejor.

–Abuelo creo más bien fue una nave espacial porque lo que encontramos en el maletín no es de este mundo.

Nuevamente regresa la azafata y anuncia señores pasajeros vamos a aterrizar en Iquique, por favor pongan los asientos reclinables en la posición vertical, ajústense bien los cinturones y aguarden que el avión está aparcado en la puerta de desembarco para levantarse de los asientos de manera ordenada.

–Sean bienvenidos dijo otra hermosa auxiliar de vuelo a Iquique

-Aterrizamos y aplaude Juancito.

-Deja el escandalo le dije.

-Abuelo el avión no brinco nada.

-Suavecito ya llegamos a la pista.

Nos bajamos entramos a la terminal recogimos las maletas y fuimos a la salida donde nos esperaba un autobús del tour de turismo que nos llevo al hotel donde pasamos el resto de la tarde. En la mañana siguiente luego del desayuno nos fuimos para la playa, Juan alquiló una tabla de surfear, tres sillas y un toldo para el sol.

-Abuelo nos bañamos en lo bajito esas olas son grandes.

En tanto mi nuera Maritza leía y escribía una novela que titulaba “Los Silenciosos”, María leía unas revistas y salió a caminar a ver los kioscos de venta de los recuerdos, Juan surfeaba así pasamos todo el día hasta que regresamos al hotel.

7 de Abril de 2020 a las 14:56 1 Reporte Insertar 1
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Nelly M Nieto U Nelly M Nieto U
Que gracioso! Típico cuento de abuelos para sus nietos ❤️
April 09, 2020, 16:17
~

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