Cuento corto
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La bestia.

No tengas miedo de coger mi mano. Sé que es áspera y fría, que está helada como la escarcha y parece sin vida, pero es que hace tanto tiempo que espero... Tanto que apenas recuerdo el tacto de otra piel que no sea la que cubre mis huesos y deseo sentir el calor de tus dedos sobre los míos.

Puedo llevarte a mi mundo pero temo que mis sueños sean para ti pesadillas. Lo leo en tus ojos, me abominas. ¿Que he hecho yo para merecer tu desprecio? ¿Es por mi aspecto?

Puedo ser lo que me pidas, todo lo que mi pluma sea capaz de plasmar en el papel. Galán, gentil o villano, solo has de dejar que tu mano se una a la mía y tus fantasías de cuando niña parecerán nimias chiquilladas ante lo que yo te ofrezco.

Comienza a soñar y deja de buscarme dentro del armario o debajo de la cama, no soy un monstruo y lo sabes.

Mejor hallarme entre tus sábanas las noches de invierno, sobre tu cuerpo en verano, a tu lado en la primavera y no dejar lugar a un otoño que nos marchite.

Eternamente joven, por siempre hermosa en esta historia que te entrego. Vive entre mis líneas y nunca más tendrás que preocuparte por el dolor y la fatiga de lo mundano. Dame la mano y mirate en este espejo, es su reflejo lo que te ofrezco. Mi regalo es la inmortalidad y a cambio... A cambio solo has de darme la mano.

7 de Abril de 2020 a las 12:07 0 Reporte Insertar Seguir historia
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