franck-palacios1581951992 Franck Palacios

Al enterarse del cercano matrimonio de su ex pareja una joven decide irse de viaje unos cuantos días, para tratar de olvidarse de todo; en ese viaje se reencontrara con su primo, un hombre casado, por quien siempre sintió algo. Con él comenzara a vivir y revivir sensaciones y emociones que hacía mucho no sentía pero que la confunden.


Romance Todo público.

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Un viaje

Capítulo 00: Un viaje I

—¿Cuándo tiempo te iras, Adriana? —me preguntó Soledad, mi mejor amiga.

Hablábamos por teléfono. Me encontraba yo en el tren que me llevaba desde Catalina del este hasta Pinedo, una provincia al noreste, ahí solía pasar los veranos cuando era niña. No había visitado a mi tía desde hacía muchos años.

—Quizá unas dos o tres semanas —respondí—, no quiero estar en Catalina cuando…

—Es comprensible —me interrumpió—. Lo mejor será que te des unos días fuera de todo. Yo me encargare de las cosas aquí, estas semanas hay poco trabajo, además te mereces unas vacaciones.

—Si. Además, mi tía está en cama, sufrió una caída y aprovechare para ayudarla.

—Muy bien, preciosa. Entonces te deseo buen viaje. ¿A cuánto estas?

Miré por la ventana, miré mi reloj.

—Quizá a unas dos o tres horas. Puedo ver el lago de San Juan. Es hermoso en esta época.

—Pues bien, me llamas cuando llegues, amiga. Te quiero, saludos a la familia.

—Gracias, te veo en unas semanas.

—Besos.

Cortó y guarde el celular.

Me recosté contra la ventana observando el bello horizonte.

Eran alrededor de las diez de la mañana, había salido temprano, lo más temprano que pude conseguir. Empaque mis cosas, rápidamente, segura de que había dejado algo. Simplemente quería alejarme de Catalina, lo más que pudiera. Había pensado en irme a Fuerola o a Villa Trulbo, pero no encontré nada que saliera esta mañana. Fue una casualidad que mi madre me llamara la noche anterior, quería saber cómo estaba, se enteró por alguien que mi ex se iba a casar, y supuso que lo sabría también yo.

Así es, mi ex, con quien estuve más de cinco años y con quien estuve a punto de casarme se iba a casar con una mujer con la que solo lleva poco más de un año desde que él y yo terminamos y con quien me estuvo engañando.

Puede que parezca que es una cobardía escapar, irme lejos, o al menos lo más lejos que pude pagar; pero no, es por mi bien, me conozco lo suficiente como para saber que si me quedaba más tiempo en Catalina iba a hacer alguna estupidez. Aparte de todo me costó mucho continuar mi vida luego de terminar con Andrés, lo amaba; cuando me enteré de su traición enloquecí, ni me reconozco en aquellos tiempos. Valoro mucho la presencia de Soledad, y de mi familia, mi madre, mi hermana, me dieron su apoyo y eso que me comporté como una loca en aquel momento. Tiempos que no deseo recordar.

Me enteré por parte de una amiga en común, que inocentemente y asumiendo que estaba ya superado el tema me conto; no la culpo, siempre fue algo tonta, pero con buen corazón. Le dije que no me interesaba, pero en el fondo si me sentí muy mal. Iba a casarse, nuestro sueño en algún momento. No voy a mentir, duele aún.

Se que ha pasado un año ya, y que no debería sentirme así; pero desde que me enteré no he podido dormir, perdí el apetito y he estado rumiando los recuerdos con Andrés. Incluso pensé en llamarlo, decirle algo, pero no. Me detengo justo siempre antes de presionar llamar. Algo de orgullo tengo aún, aunque tengo tantas cosas que quisiera decirle.

Lo que me hizo darme cuenta que estaba mal, otra vez, fue que cometí un error en mi trabajo, soy enfermera de emergencias, me equivoqué en unos medicamentos que debí darle a un paciente; gracias a Dios Soledad estuvo ahí conmigo y se percató a tiempo de mi error, pude haber matado a alguien.

Por consejo de ella pedí vacaciones. Cuando mamá llamó para saber cómo estaba me contó también acerca de mi tía Florencia; me dijo que había tenido una caída hace unas semanas y que estaba en cama. Es una mujer ya de años, es la hermana mayor de mi papá, es una mujer que bordea ya los sesenta y cinco años, con problemas en los huesos. Me dijo que sería buena idea que fuera a Santa Laura, me distraería, visitaría a mi tía y podría cuidarla. Tenía razón, es un lugar tranquilo, y hacía mucho que no veía a mi tía. Ella vivía sola, mis primos estaban casados y vivían en la ciudad; solo mi primo Daniel vivía en el pueblo, pero estaba casado y solo iba a verla algunas veces, la verdad no me dio mucha información.

Recuerdo las vacaciones en casa de mi tía; bueno, en esos años era la casa de los abuelos. Solíamos ir en verano cuando era niña, nos quedábamos algunas semanas del verano; recuerdo que íbamos con mis primos al lago, nadábamos en el rio, pescábamos, eran buenos tiempos. Yo siempre fui la más pequeña, mi papá fue el que más tardó en tener hijos, se tomó su tiempo. El más contemporáneo conmigo era justamente Daniel, aunque era algunos años mayor que yo, Él debe tener ahora unos treinta y cuatro o treinta y tres años, yo cumplí veintisiete en abril.

Tengo buenos recuerdos de aquellos años, todo era más bonito entonces. Va a ser bueno estar ahí por unas semanas. Me hubiera gustado poder alejarme de la ciudad algún tiempo más, pero no fue posible que me dieran más tiempo de vacaciones, por lo que tenía que mantener la mente tranquila y aprovechar estos días para no pensar y simplemente descansar. Tener que ayudar a mi tía y quizá pasear por ahí será lo mejor. Estar en la ciudad no me hace nada bien en estos momentos.

2 de Abril de 2020 a las 01:25 0 Reporte Insertar 0
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