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Un dientón en la cuarentena

Estando en el supermercado y leí en voz alta un panfleto olvidado por alguien estaba sobre un mostrador de alimentos decía lo siguiente:

-Se abrió el primer sello -“Miré, y he aquí, un caballo blanco; y el que estaba montado en él tenía un arco; se le dio una corona, y salió conquistando y para conquistar”. -Apocalipsis 6:2.

-Será que se refiere a esta pandemia que la denominaron los científicos Coronavirus dije en voz ya pausada.

-Una señora que pasaba y me escucho dijo –¡bendito sea Dios!, exclamo a los presentes que aún no entendía lo que había dicho.

–siguió diciendo. -¡y eso estaba escrito sopotocientos años atrás!; un jinete montado sobre un caballo blanco con una corona; eso es el coronavirus la peste del fin del mundo que anunciaban en la biblia.

–enseguida se formó un rebullicio de personas que hablaban de tema y de predicciones y no se otra cosa más. -ante esta algarabía me acerque a la cajera a pagar mis alimentos y el portugués decía. -¿qué está pasando allá en las verduras?

A todas estas pague y salí presuroso rumbo a mi casa pensando para mis adentros las líneas que había leído a medida que caminaba no veo ya a nadie en las calles una soledad total ni siquiera autos circulando todo está totalmente desierto y silencioso, ni ladridos de perros ya acercándome al edificio donde vivo, vi una muchedumbre de personas afuera unos estaban con esos trajes blancos de los usan en la guerra bacteriología dando órdenes, otros policías no permitían acercarse a las puertas del edificio y decían -de aquí no sale ni entra nadie, está contaminado.

-Bueno lo que me faltaba. -menos mal que vivo solo y pensé: ¿será que yo estoy contaminado? –Fue allí cuando me corrió un frio en todo el cuerpo de tan solo pensarlo, bueno yo no he sentido nada de nada de lo que dicen y poco tiempo paso en el apartamento tan solo llego en la noche y salgo en la madrugada, no hablo con nadie del edifico ya que siempre son horas donde no hay nadie saliendo o entrando del edificio además no uso el ascensor subo tan solo un piso por la escalera. –no yo no estoy contaminado me dije. –ahora que hago en esta situación para donde voy menos mal me traje la cartera con mi sueldo pero solo tengo la ropa puesta más nada. –ya se pensé voy a casa de mis hermanos, está anocheciendo pero ellos viven muy lejos y ya viene el toque de queda por la cuarentena. –recordé pero como me voy para allá si no hay ningún tipo de transporte, continuaba caminando hacia la avenida cuando en eso escucho un frenazo se bajan de la patrulla varios policías y me dicen que está haciendo allí. –en seguida le respondí voy ya llegando a mi casa, allí está señalando un edificio, tan solo venia del supermercado con la comida, -el policía vio al bolsa y dijo bueno apúrate a entrar y no salgas más. –tremendo susto me lleve de solo pensé si me llevaban detenido. –bueno ¿y ahora qué hago? –entrado al edificio el pasillo estaba solo subí por las escaleras despacio sin hacer ruido hasta el último piso allí permanecí un rato pensativo. –en eso me fije que había otra escalera la subí y llegue a una puerta una daba al cuarto de ascensores del edificio estaba a oscuras, la poca luz que había era del pasillo del piso inferior, abrí la otra puerta y salía a la azotea donde me acerque al borde a observar la panorámica de la ciudad vi los cuatro lados. -y todo se veía oscuro no se veía luz muchas partes de la ciudad, bueno pasare la noche acá arriba. -a eso de la media noche empezó a soplar una brisa fría muy constante y me dije: -yo como que mejor me voy al cuarto de ascensores allí por lo menos no pegan este viento que cada vez se hacía más fuerte y frio. -entrado en el cuarto me senté en un rincón estaba el aire caliente me dormí a eso de las tres de la mañana me despierto de un salto algo me había caído en la cabeza. –Santo Dios grite parándome a manoteando la cabeza, sentí algo suave y peludo que de repente chirrió, ahí fue cuando más me sobresalte manoteando para quitarme esa cosa, logrado esto escuchaba un aletear a mi alrededor ya no era uno, sino varios que se abalanzaban a mi cuerpo salí despavorido nuevamente a la azotea manoteando para todos lados ahí con la poca luz vi que revoleteaban eran murciélagos. -si murciélagos me dije a mi mismo. -bueno ya no me perseguían, me revise el cuerpo y si presentaba alguno arañazos o no sé si mordiscos en el cuello. -más asustado estaba, me acordé de la película de vampiros me dije esto es lo que me faltaba, en cuarentena, sin casa, sin comer, con frio y espantando murciélagos así permanecí parado y caminando dando vueltas en la azotea hasta que vislumbre las luces del amanecer, vi la salida del sol por el Este y se fue el frio sentí los rayos del sol ya eran como las seis y media de la mañana. -bueno me dije ya es hora para bajar, mire el reloj las 07:00 a.m., me encontraba trasnochado, desaliñado y sucio. –baje lentamente por la escalera ya en el pasillo no recuerdo que piso era se abrió de repente una puerta de un apartamento y salió presurosa una bella joven. me dijo:

-señor espere no se vaya.

–me asusto la joven, le respondí:

-que le sucede señorita exclame.

-no se vaya.

–replique nuevamente -que le sucede señorita.

-perdóneme es que este edificio está casi completamente abandonado, hay muy poquita gente acá, todos los vecinos se fueron y no se para dónde ir.

-A con razón respondí que la puerta de entrada la habían dejado abierta anoche y por eso pude entrar, me toco pasar la noche acá por lo de la cuarentena y toque de queda.

-si lo vi anoche cuando llego esa patrulla de la policía y luego entro al edificio.

-aja y ahora que piensa hacer.

–señor yo me llamo María Luisa. –le respondí, -yo me llamo Luis Ernesto mucho gusto y le fui a dar la mano por educación. –No, no me toques pegando un brinco para atrás. –hay perdóname es la costumbre. –si se rio, nos damos un caderazo entonces dijo sonriente y movió la sensualmente la cadera que me causo mas risa. –ya superado el hielo inicial y en más confianza me dijo no haz comido nada supongo porque lo que llevas en esa bolsa de comida esta crudo ven entra a mi casa y te preparo un desayuno, vas al baño y te aseas dijo riendo. –aceptando la ayuda entre a su apartamento después de ella, se veía muy bonito y amoblado a la moda.

Listo Luis ven a desayunar que se enfría. –Salí presuroso del baño muchas gracias le dije ya estoy totalmente desinfectado después del baño. –enseguida ella se rio, si te hubieras visto a un espejo no te abrías reconocido parecías todo un espantapájaros. –Preguntó dulcemente -¿y de dónde eres? -¿y en que trabajas? –bueno pensé en mi otra vez ya me viene el interrogatorio oficial de las mujeres que quieren saber todo lo de uno, pero uno no sabe nada de ellas, ni la edad. –bueno respondí soy del interior del país, tengo 24 años, soltero y sin compromisos y trabajo como periodista corresponsal de noticias. –¿y tú?

-Yo soy diseñadora de modas, -bueno deja de preguntar y come que se enfría el café y el revoltillo que te hice. –buenos probemos este suculento menú especial de la casa. -¿Aja! –búrlate ahora y no te cocino más. -Terminado el desayuno y lavado los platos y tazas me dijo. -¿y ahora que hacemos? –pregunto alegremente. –respondiéndole en forma de chanza pues hijitos. -a no vas muy rápido vamos poco a poco que se anda lejos dijo esta vez riendo pícaramente. –Bueno salgamos a la calle a ver de qué nos enteramos pues no hay luz para encender el televisor, menos mal anoche cargue las baterías del teléfono celular y esta full, -igual hice yo en mi oficina antes de salir por cierto ni siquiera lo había encendido, ni usado tiene carga suficiente dije.

-Bueno espera y me acomodo dijo ella. –Ok. Anda y te emperifollas la nariz y te pones bastante perfume para espantar al mentado coronavirus. –al poco rato salió con un tapabocas todo coqueto pintado de color rosa. –¿y eso donde lo compraste? -le dije muy curioso. –no los pinte con pintura de tela, tengo de varios colores y diseños que me combinan con mi ropa. –si ya veo estas toda de rosa y con el tapaboca ya te pareces a la pantera rosa dije riendo fuertemente. -pues sí y ya te traigo el tuyo. –para que te pongas y salió para su cuarto y al rato regresó riéndose si no te lo pones, no salgo contigo está claro de manera enérgica lo dijo. –bueno pero no te enojes yo me pongo ese tapabocas para verlo.

Lo traía escondido atrás en la espalda y me dijo: -¡No te rías!. –aquí tienes póntelo y no protestes, así quiero verte. –aja a ver Dios mío pero voy a parecer un dientón. –enseguida estallo en carcajadas me ayudo amarrarlo con un nudo por atrás de la cabeza y dijo: -y ahora te ves en el espejo ver lo lindo que quedaste. -ay si me ve la policía dije en tono burlón es capaz me lleva para el zoológico a pasar la cuarentena con los monos. -que va dijo ella, somos una pareja “La Bella y La Bestia”, eso le dices a los polis. -a partir de esta ocurrencia como que quede flechado, no fue el coronavirus el que me infecto, sino el cupidovirus que me flecho e infecto mi corazón. -estoy enamorado de esta loca. -pero bueno el amor, llego en tiempos de cuarentena, así será. Dije en voz alta.

#historiasdecuarentena y #quedateencasa

30 de Marzo de 2020 a las 19:49 0 Reporte Insertar 2
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