moonlovesmin 𝓂𝑜𝑜𝓃

Jeon JeongGuk es un hombre lobo omega, pero también es un defecto. No puede cambiar él y su lobo están atorados juntos, moldeados en el mismo cuerpo. Alejado de su manada a una edad temprana y forzado a vivir con su madre abusiva, se sorprende cuando es llamado por Jung HoSeok, el hijo del ex-alfa quien lo evitaba. A pesar de ese dolor, JeongGuk quería subir al regazo y obedecer al hombre. No quería ser convertido en una concubina solo por ser defectuoso, así que cuando JeongGuk corre, HoSeok no sólo lo persigue, sino que se acopla con él. JeongGuk aún no está seguro de si es un verdadero apareamiento, pero su cuerpo sin duda estaba intrigado. Quería saber más sobre HoSeok, sobre lo que le llevó a empujar a JeongGuk lejos hace tantos años. Esto podría traerle gran felicidad, si los miembros celosos de la manada no mataban a JeongGuk primero, en un intento de tomar su lugar.


Fanfiction Bandas/Cantantes No para niños menores de 13.

#lobos #omegaverse #hoseok #jhope #jeongguk #jungkook #hopekook
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Cαpı́tulo 1



Jeon JeongGuk quedó sorprendido cuando su madre lo llamó a su celular demandando que regresara a la casa de inmediato, a mitad de su turno en la tienda de comics.

A su madre WheeIn nunca le importó si regresaba a casa o no. Saliera de su casa toda la noche o no, nunca parecía importarle. El único momento en que parecía notarlo era cuando pasaban más de cuarenta y ocho horas sin reportarse. Tal vez odiara a su hijo, pero seguía siendo una mujer lobo con una manada cada vez más pequeña. La manada era importante para los hombres lobo, incluso en un nivel muy profundo, WheeIn nunca quiso a sus dos hijos, los últimos miembros sobrevivientes de su manada, fuera de su vista por mucho tiempo.

JeongGuk no sabía de qué iba el asunto, todo lo que sabía era que su madre sonaba increíblemente feliz por teléfono. Por primera vez desde que JeongGuk podía recordar, WheeIn sonaba tan feliz que le parecía que iba a llorar por el otro lado de la línea, y prometió regresar tan pronto como pudiera. Sólo llamaría a alguien para que se encargara de la tienda por un rato mientras no estaba.

—Por amor de Dios! No te preocupes por eso! Sólo ven aquí en este momento!—WheeIn exigió, y luego sin decirle de que iba todo eso, le colgó.

JeongGuk se quedó mirando el teléfono por un segundo, como si pudiera darle las respuestas que necesitaba y sintió las orejas de su lobo crisparse con el anuncio de la mujer. Este trabajo puede que no pagara demasiado pero seguía siendo su trabajo. Tenía que llamar a alguien para que cuidara de la tienda y si nadie estaba disponible, sería duro para él porque tendría que terminar su turno.

Afortunadamente cuando llamó y le explicó la situación al dueño, Mark, el hombre fue comprensible y accedió a llegar antes de lo que se suponía.

JeongGuk consideraba a Mark como uno de sus mejores amigos. A menudo se quejaba con el hombre sobre la situación de su vida, y sin entrar en muchos detalles Mark lograba entender lo suficiente para saber que JeongGuk no era la persona favorita en su familia, gracias a su defecto.

JeongGuk era un hombre lobo omega, pero su lobo y él estaban atascados en el mismo cuerpo, por decirlo de alguna forma. No habría cambio para él. Sería solo como era, casi como un humano, pero con algunos de sus rasgos de lobo en la sangre, nunca habría forma de que cambiara.

Por esa razón, tenía dos pares de orejas. Sus orejas humanas, que estaban en la parte de la cabeza donde tienden a estar las de los humanos y luego sus orejas de lobo, las cuales estaban en la parte superior de su cabeza, asomándose desde su cabello con un color rojo marrón que sobresalía en su cabello rubio sucio.

También tenía una cola espesa del mismo color rojo marrón, pero que terminaba en un punto blanco. Cuando la midió, bajaba más allá de sus rodillas. Lo cual era un dolor en el trasero a la hora de comprar pantalones. Por lo cual JeongGuk tenía que comprar en una tienda especial online que hacía ropa y sombreros ha pedido o tenía que cortarle huecos a cualquiera de los jeans que pudiera comprar a descuento en la tienda local Wal-Mart.

Al menos sus manos y cara eran normales, y fue bendecido con no tener un exceso de vello corporal. La única otra cosa mala con él era que sus dientes eran un poco más filosos que los humanos, y tenía que estar limando sus uñas, las cuales insistían en crecer rápido y afiladas.

Debido al color, normalmente era cuestionado por los humanos que conocía sobre si era un shifter zorro, y siempre tenía que explicar que no, que era un hombre lobo omega. O algo así. No había nombre para lo que era, otro aparte de defecto.

Curiosamente, era ese mismo defecto lo que lo hizo popular con los humanos, especialmente aquellos que estaban realmente metidos en el manga y animé.

Ese era el por qué JeongGuk amaba todas esas cosas, y siempre que iba a una convención a menudo pretendía que sus orejas y cola eran falsas, parte de algún disfraz o traje, aprovechando el hecho de que los humanos y los shifters vivían en paz. Con la excepción de algunos grupos pequeños políticos y religiosos, pero ellos nunca afectaron la vida de JeongGuk. Esa era la razón por la que amaba tanto su trabajo. Podía leer tantos cómics y mangas como quisiera en paz, sin tener a su madre quejándose a cerca del tiempo que estaba desperdiciando. Era difícil para ella quejarse acerca del tiempo perdido cuando estaba ganando dinero por estar ahí. Por otro lado, cuando no estaba reabasteciendo los estantes, estaba buscando a través de la sección yaoi.

Mark llegó en tiempo récord, y JeongGuk estaba listo para salir por la puerta.

—Cuídate, hombre.— Mark dijo, acomodándose al otro lado del mostrador.

—Lo haré. Ha sido un día lento, así que serás capaz de hacer lo que sea que quieras hasta que empiece a llenarse después de las tres.

Mark lo descartó.

—No te preocupes, sólo vete, sal de aquí antes de que te metas en algún problema.

Mark era así de genial pero JeongGuk deseaba que lo dejara. WheeIn no había vuelto a ponerle sus manos encima desde que tuvo diecisiete años.

Después de eso, los golpes, las pequeñas cortadas y las contusiones casi que se detuvieron, y pasaron años desde que fue objeto de duchas heladas. A ella todavía le gustaba ignorarlo de tiempo en tiempo, o molestarlo por su elección de pasatiempos, pero no era nada que JeongGuk no pudiera manejar después de que consiguió un carro y un trabajo. Algunas veces pensaba acerca de irse por las buenas. Mudarse de la casa le daría una especie de libertad que nunca tendría viviendo con ella, pero eso significaría dejar atrás a SeokJin también, su hermano mayor y no quería eso.

Inclusive si SeokJin no estuviera alrededor, WheeIn seguiría siendo una parte de las únicas dos personas en el mundo que consideraban a JeongGuk parte de la manada. Tal vez era defectuoso y estuviera atascado en medio cambio, pero igual necesitaba una manada tanto como ella. Ese era el por qué se quedaba y le hacía frente a la situación.

JeongGuk quedó sorprendido cuando llego hasta la pequeña casa de dos plantas que compartía con su madre y hermano. Ahí enfrente habían tantos carros estacionados que JeongGuk tuvo que estacionar su propio Jeep a un lado de la carretera. Parecía que WheeIn también había llamado a SeokJin para que regresara a casa del trabajo. SeokJin todavía era aprendiz en un muy buen restaurante, trabajando para convertirse en un chef de clase alta.

Lo que sea que esto fuera, y por lo que sea que estas personas estuvieran aquí, parecía ser más importante de lo que JeongGuk pensó para que WheeIn sacara a su hijo favorito de su adorado trabajo. JeongGuk bloqueó su Jeep y salió, la puerta se abrió antes de que llegara siquiera y SeokJin estaba ahí de pie. Se miraron uno al otro por un breve momento antes de que SeokJin mirara a su espalda, cerrando la puerta y caminando hacia JeongGuk. Su hermano mayor lo sobrepasaba no sólo en altura, tenía unos músculos increíbles también, amplios hombros y una confianza al caminar que no se mostraba en ese momento. Algo malo tenía que haber pasado para que lo mirara de esa forma. Fue directo a JeongGuk y puso sus grandes manos sobre los pequeños hombros de JeongGuk. Tenían el mismo cabello, un rubio desordenado como JeongGuk, y el mismo tono verde agua de ojos. Después de eso, era difícil decir que eran hermanos más que todo por la diferencia de tamaños.

SeokJin abrió su boca para hablar y luego la cerró de nuevo, algo definitivamente estaba mal.

—¿Qué está pasando?— Preguntó JeongGuk. SeokJin finalmente habló.

—Hay un alfa aquí, de nuestra antigua manada. ¿Recuerdas a Jung HoSeok?

JeongGuk retrocedió, su corazón palpitaba a un ritmo doloroso, sintiendo un zumbido en ambos oídos así como su cola levantada y erizada.

Jung HoSeok. Dios. A veces JeongGuk podía pasar meses sin recordar que ese hombre siquiera existía. Y cuando sí recordaba, se debatía entre estar enojado y dolido y confundido. HoSeok era un adolescente la última vez que JeongGuk lo vio. No podía recordar la edad exacta pero sabía que HoSeok era por lo menos diez años mayor que él. Siempre le gustaron los chicos mayores. HoSeok fue uno de esos incluyendo su propio hermano, quienes no lo trataban como una peste. HoSeok dejaba a JeongGuk andar con él, iban de pesca a las pozas alrededor de la propiedad, esa clase de cosas. Defendía a JeongGuk cuando los otros eran crueles con él. Inclusive le salvó la vida a JeongGuk. A JeongGuk todavía no le gustaba meterse en la parte honda de la piscina local debido a esos recuerdos, y el pánico que venía con la idea de no ser capaz de tomar aire cuando lo necesitara. HoSeok fue su único amigo, y la razón de que JeongGuk estuviera vivo ahora. Luego un día, el alfa Jung llamó a la madre y al padre de JeongGuk, WheeIn y Kwan, a su oficina y les dijo que los estaba echando fuera como castigo. Declaró que JeongGuk estaba acosando mucho a su hijo y no quería que un defectuoso como JeongGuk se relacionara con HoSeok, quien esperaba un día se convirtiera en el alfa. El alfa echó a JeongGuk por que HoSeok le dijo que ya había tenido suficiente, JeongGuk podía recordar claramente a HoSeok empujarlo lejos cuando JeongGuk le preguntó qué estaba pasando.

—Vete de aquí. No me toques.

JeongGuk sacudió la cabeza.

—Lo... Lo recuerdo. Vagamente. Su padre nos echó fuera.

¿Qué edad tenía JeongGuk cuando pasó eso? Para él, fue cuando su vida recién comenzó, porque ese fue el día que todo cambió.

Su madre pasó de ignorarlo a abusarlo completamente siempre que su padre no estuviera alrededor para detenerla. Ahí fue cuando las duchas heladas y las golpizas comenzaron. No fueron tan malas mientras su padre estuviera ahí, ni cuando tuvieron que salir forzados a buscar otro lugar donde vivir y a ser su propia pequeña manada de cinco. El padre de JeongGuk se sentó con sus otros dos hijos, SeokJin y JiWook, y les explicó que no debían molestar más a JeongGuk. Lo dejaba pasar porque se figuraba que sólo eran chicos siendo chicos pero la familia había sufrido un golpe duro y con WheeIn actuando como lo estaba haciendo, Kwan tuvo que ponerse más estricto con los castigos de sus chicos si hacían sus bromas pesadas. Kwan siempre fue bueno con JeongGuk, recordaba escalar por la espalda del hombre escondiendo sus orejas de lobo mientras lloraba cuando otros cachorros de la manada se burlaban de él por no ser capaz de cambiar y correr con ellos. Probablemente Kwan sentía que ya que no podía controlar a su esposa tan bien, intentaría atender y controlar a sus otros chicos. Luego Kwan y JiWook murieron en un accidente de auto, y WheeIn fue libre de hacer lo que quisiera.

—JeongGuk? Me estás escuchando?— SeokJin sacudió a JeongGuk por los hombros, pero aún eso fue suficiente para hacer castañear los dientes de JeongGuk.

Él miró hacia su hermano mayor.

—Es...estoy escuchando. Qué es lo que quiere?

SeokJin no se veía muy bien. Se veía como si tuviera la peor noticia en la punta de la lengua, y ahí fue cuando JeongGuk escuchó el choque empezar dentro de la casa, y a su madre gritando.

JeongGuk corrió pasando a su hermano y entrando a la casa. WheeIn estaba pataleando y gritando en los brazos de un beta, un gran beta, la clase que se veía podría tomar el puesto de alfa si quisiera, pero el hombre no se veía como si estuviera dando las órdenes. Se veía como si estuviera recibiéndolas ya que WheeIn estaba gritándole a otro hombre que estaba frente a ella, alguien tan grande, que tenía una poderosa aura que decía que estaba a cargo.

Le tomó a JeongGuk medio segundo darse cuenta que era HoSeok.

Jung HoSeok estaba mirando a la madre de JeongGuk como si ella fuera un gusano que se hubiera metido en su zapato y WheeIn había medio cambiado, sus garras y orejas estaban afuera, un fuerte gruñido salió de su cuerpo mientras su cara se alargaba, pero seguía pudiendo hablar.

—No puedes tenerlo! Es mío! No puedes tomarlo!

—Él no es tuyo, es mío.— Dijo HoSeok y su tono no dio cabida a argumentos mientras miraba hacia abajo a la madre de JeongGuk, sus ojos se tornaron rojo alfa. Inclusive viéndolo, sabiendo que HoSeok no había notado la presencia de JeongGuk y que su furia no era directamente con él, las orejas de JeongGuk se bajaron pegándose a su cabeza, y tuvo que pelear con su estúpida cola para que no se enrollara entre sus piernas. Lo que no significaba que la maldita cosa no lo intentara.

SeokJin se agachó y le susurró a JeongGuk en el oído. Porque tenía dos pares de ellos, esa era una parte que era aún mejor que la de los hombres lobos normales.

—Está aquí para tomarte. Dice que te quiere en su manada.

—Supongo que no quiere a WheeIn?—JeongGuk le preguntó.

—No quiere a ninguno de nosotros.— dijo SeokJin. JeongGuk miró directamente a su hermano, su único hermano vivo, y se dio cuenta de la mirada triste en su cara en ese momento. SeokJin tenía la impresión de que nunca más vería a JeongGuk de nuevo.

JeongGuk levantó la cabeza.

—¡No!

—Sí.— dijo HoSeok.

JeongGuk saltó y se giró a ver qué estaba pasando. HoSeok se había alejado de WheeIn, quien todavía estaba siendo detenida por el gran beta, pero sobretodo estaba quieta, su cabello se había revuelto con la lucha, mientras veía de HoSeok a JeongGuk.

JeongGuk tuvo que agarrar su cola sólo para evitar que la maldita cosa se le metiera entre las piernas, pero estuvo muy seguro que no lo hizo verse muy valiente.

HoSeok lo miró hacia abajo con esos ojos negro oscuro en los que JeongGuk pensó podía perderse. Habían pasado tantos años desde que JeongGuk había visto a ese hombre. Tendría sólo unos seis o siete años, y hubo momentos en que pensó que había olvidado como se veía HoSeok. Ahora no estaba seguro de que hubiera pasado del todo. El hombre sólo tenía esa presencia en él, había algo en su aura que hacía a JeongGuk temerle así como lo hacía querer enroscarse a los pies del hombre y obedecerle ciegamente. Eso no era lo único que quería hacer arrodillado frente a él. JeongGuk no se consideraba prudente en muchos sentidos, pero nunca había tenido la desagradable urgencia de agacharse, bajar los pantalones de HoSeok hasta sus tobillos y poner el pene del hombre en su boca. Nunca había tenido ese sentimiento de urgencia con ningún otro antes, y aun así aquí estaba. Era algo loco en realidad.

Cómo pudo olvidar en algún momento el rostro de este hombre? No había cambiado casi nada desde que era adolescente. JeongGuk quería presionar su boca con los labios de este hombre, su cara, justo en la parte donde empezaba a salirle la barba en la mejilla. Quería chupar la manzana de Adán de HoSeok y empujarlo contra la pared, correr a sus pies y solo pertenecerle. ¿Cuál era el maldito problema de JeongGuk? Tenía que apagarse antes de que alguien oliera su lujuria. Estos eran hombres lobos aquí con él. No les tomaría mucho para darse cuenta de la reacción que JeongGuk estaba teniendo. Aun así no pudo dejar de admirar como se veía el hombre. Contrario a otros alfas, el cabello de HoSeok era bastante corto, más corto que el de JeongGuk, se veía bien peinado inclusive levantado en algunas partes. Vestía un traje de negocios, de la clase que parecían usar los CEO de alguna empresa multimillonaria maligna o alguna corporación así. JeongGuk no pudo recordar que usaba el último alfa, así que no sabía si esto era normal o no, pero su beta estaba usando la misma cosa. Sólo que su cabello no estaba tan corto y bajaba hasta casi sus hombros.

HoSeok lo estaba mirando, una cosa, una ceja café oscura se levantó como si estuviera esperando que JeongGuk dijera algo.

—¿Por... Por qué tomarme a mí y no a los otros? Por qué no llevarlos?

—No estoy interesado en ellos.— dijo HoSeok—Eres al único que quiero.

JeongGuk estrujó su cerebro tratando de pensar en cualquier cosa por la que un alfa quisiera a un omega defectuoso en lugar de a WheeIn o SeokJin. No pudo encontrar ninguna.

—SeokJin es fuerte lo sabes, podría ser de utilidad para tu manada. WheeIn podría trabajar con los cachorros.

—¿WheeIn? Llamas a tu madre por su nombre de pila?— Preguntó HoSeok y era obvio que no entendía la dinámica de la familia de JeongGuk.

JeongGuk tampoco creía que pudiera explicarla, no sin hacerse ver a sí mismo más débil de lo que ya se veía ahí enfrente del alfa y su beta, por no mencionar los otros betas que andaban alrededor, probablemente esperando que JeongGuk causara problemas para poder emplear sus músculos contra él.

—Así es como la llamo.— dijo JeongGuk.

HoSeok clavó sus ojos en él, y JeongGuk pudo sentir la desaprobación como si le estuviera jalando la cabeza, como si estuviera disgustado. ¿Con JeongGuk?

—Si tienes algo que quisieras mantener de este lugar es mejor que vayas a empacarlo ahora. Nos iremos en cinco minutos.

All the love, x.

30 de Marzo de 2020 a las 18:31 0 Reporte Insertar 1
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