moonlovesmin 𝓂𝑜𝑜𝓃

Después de ser secuestrado y supuestamente asesinado, Park JiMin finalmente se ha reunido con el amor de su vida, HyungSik, el dragón guerrero del Clan del Fuego. Han pasado unos meses, y parecen volver a tener en marcha su relación. ¿O no? Mientras que HyungSik estuvo cazando al hombre que asesinó a su amante, otro dragón guerrero, YuGyeom, le impidió volverse loco. HyungSik cayó en tiempos oscuros, YuGyeom le impidió acabar hecho pedazos y a HyungSik le estaba costando Dios y ayuda ocultar cuánto echaba de menos al guerrero. JiMin lo entiende. Realmente lo hace. Él se había ido por muchos meses y YuGyeom es todo lo que él no es, es un dragón que puede guardar las espaldas de HyungSik en la batalla, guapo e independiente. JiMin no quiere que su compañero tenga que elegir, así que escogió por ellos. Él sospecha que HyungSik se acopló con YuGyeom y JiMin; y JiMin quiere probar una relación entre los tres, antes de que se separen.


Fanfiction Bandas/Cantantes Todo público.

#lobos #yugyeom #hyungsik #jimin #omegaverse
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𝘂𝗻𝗼


Regresar de la muerte realmente valía la pena si ese era su premio.

JiMin, puso sus manos sobre su cabeza y una sonrisa en su rostro mientras miraba hacia abajo. HyungSik estaba sobre él. El hombre no estaba poniendo todo su peso sobre JiMin mientras besaba arriba y abajo de su cuerpo, presionando su cálida boca en el pecho de JiMin, luego en un pezón antes de besar y chupar el otro.

Sus manos recorrieron arriba y abajo de los costados de JiMin provocando cálidos estremecimientos de placer a través de su cuerpo.

―Te echaba mucho de menos.―dijo JiMin.

Probablemente le había dicho eso un millón de veces puesto que HyungSik le miró y le sonrió.

―Yo también te echaba mucho de menos.―dijo y luego se inclinó hacia arriba y presionó un duro beso en la boca de JiMin.

Inmediatamente, gimió y abrió los labios a la suave caricia de la lengua de su compañero. JiMin cerró sus manos en el cabello de HyungSik cuando empujó sus caderas contra la duro pene del Guerrero de cabello oscuro.

HyungSik tenía el cabello mucho más corto de lo que JiMin recordaba, y todavía se estaba acostumbrando al cambio.

Por supuesto, el cabello de JiMin también estaba corto, pero no tan corto como lo había estado cuando SeungRi lo había cortado. Justo antes de que lo asesinara al tirarlo de un acantilado.

No quería pensar en esos terribles recuerdos cuando estaba en medio de algo con el hombre que amaba. Eso eran ellos, eso era ahora, pero no podía evitarlo. Era el lugar a donde iba su mente cuando tocaba los cabellos cortos de HyungSik.

HyungSik había cortado su propio cabello y quemado después de que JiMin muriera. Había sido algo simbólico, y JiMin lo entendía, pero tenía problemas para ponerlo en palabras.

Cuando vio a HyungSik por primera vez desde su regreso, JiMin había exigido que lo dejara crecer nuevamente, aunque por el momento, le daba un look despeinado como recién salido de la cama, que JiMin estaba disfrutando de su marido.

―¿Estás aquí conmigo?―preguntó HyungSik.

JiMin parpadeó, e inmediatamente salió de sus pensamientos morbosos sobre el miedo que sentía, la forma en que su estómago voló hacia su garganta mientras caía, mirando como HyungSik a lo lejos volaba hacia abajo detrás de él, tratando de atraparlo, justo antes sentir el peor dolor en la parte posterior de su cabeza.

―Estoy aquí.―dijo JiMin, asintiendo con la cabeza rápidamente.

Al parecer eso no fue suficiente, porque HyungSik rápidamente se levantó en sus manos para mirar hacia abajo en él. Siempre había tenido mucho cuidado con JiMin, pero desde que los dos volvieron a estar juntos, prácticamente trataba a JiMin como al más fino cristal.

―Estoy bien.―dijo JiMin, pero ni siquiera él mismo se creía. Y mucho menos HyungSik. Ese era probablemente el peor momento para preguntarlo, sobre todo porque estaban en medio de algo, pero no podía aguantar más.―¿Le echas de menos?

HyungSik se quedó completamente congelado. Sus ojos se ensancharon un poco, y se sentó completamente, llevándose el calor de su cuerpo lejos de JiMin.

―Estamos hablando de YuGyeom.―dijo. No era una pregunta.

―Está bien si le echas de menos.―dijo JiMin, y se sentó, también. Su corazón latía más rápido ahora que cuando había tenido a HyungSik sobre él presionando su lengua en su cuello y los pezones.―Lo entiendo. Te gusta, está bien.

―Estoy contigo. No estoy con él.―dijo HyungSik.

―Lo sé.―dijo JiMin, y ahora se sentía simplemente raro porque no sabía a dónde iba con eso. Había una nube oscura colgando sobre sus cabezas desde que HyungSik le dijo a JiMin sobre su relación con YuGyeom.

Después de que JiMin había sido asesinado, y todavía estaban tratando de averiguar cómo era posible que JiMin volviera de entre los muertos, mucho menos obtener una segunda forma humana a la que cambiar que era exactamente cómo él solía ser, HyungSik había confesado tener una relación con YuGyeom. Habían estado juntos un par de veces, y aunque HyungSik le había dicho que no estaba enamorado, era obvio que había algunas emociones involucradas.

Eso hizo realmente preocuparse a JiMin.

HyungSik le miró, y debió ver de alguna manera lo que estaba asustando tanto a JiMin, porque se acercó y puso su mano sobre la mejilla de JiMin.

―Estoy contigo, ¿verdad? Te estoy eligiendo a ti y te amo.

―Pero estás enamorado de él, también.

―No.―HyungSik meneó la cabeza.

―Lo estás. Para de decirme que no, solo porque puedes hacerlo.―dijo JiMin y no quería que su voz se levantara, pero lo hizo.

HyungSik apartó la mano lejos de la cara de JiMin, como si le hubiera abofeteado o algo así.

JiMin miró hacia abajo a sus manos. Le ardía la cara, y sabía que había un feo rubor en sus mejillas. La peor parte fue cuando el silencio llenó la habitación después de eso.

La mano de HyungSik finalmente regresó, y esta vez fue en el mentón de JiMin, levantando suavemente su rostro. HyungSik tenía una expresión en su cara que JiMin, de ninguna manera podría poner en palabras. Lo único que sabía seguro era que era una expresión preocupada, mezclada con un par de otras cosas que le permitieron a JiMin saber que habría matado oficialmente el estado de ánimo del momento.

―Tengo sentimientos por él. Nos protegíamos mutuamente, y él evitó que me hiciera daño un par de veces.

JiMin vaciló en eso. Había visto lo angustiado que HyungSik había estado y cuando se reunieron, habían tenido algunas conversaciones bastante duras, y una de ellas era el oscuro vacío en el que HyungSik había caído después de su muerte.

JiMin sabía que HyungSik había albergado algunos pensamientos bastante horripilantes, pero no se habría suicidado. HyungSik habría sido honesto con sus pensamientos de suicidio, pero no lo había hecho. JiMin creyó al hombre cuando lo dijo.

Pero también creía que HyungSik habría intentado herirse a sí mismo si no hubiera sido porque YuGyeom estuvo velando por él. HyungSik no le había dicho nada de eso, pero había visto cómo se veía cuando HyungSik volvió al castillo del Clan del Fuego.

Él claramente había tomado algunos riesgos contra su bienestar.

―Siento que te haga sentirte incómodo.―dijo HyungSik.―Solo... Nunca quise que lo supieras.

―Está bien.―dijo JiMin.―Lo comprendo, lo hago. No sé cómo lo hubiera manejado si me hubiera sucedido a mí.

―Fuiste tú el que fue secuestrado y asesinado, JiMin, y luego tuviste que subir todo ese camino empinado tú solo para llegar a casa.

Y aprender a cambiar en su forma humana. Por un tiempo, JiMin empezó a pensar que él nunca sería capaz de cambiar otra vez.

Gracias a los dioses que lo consiguió.

―Yo estaba simplemente feliz cuando finalmente volviste a casa.―dijo JiMin.―Pero ese no es el punto, no es por eso que lo traigo a colación.

―Entonces, ¿por qué?―preguntó HyungSik. No había ni una pizca de impaciencia en su voz. Realmente quería saber la respuesta.

―Porque... No quiero que pienses que tienes que estar conmigo por algún sentido del deber... Si estás enamorado de él...

―No lo estoy. Estoy enamorado de ti, ¿bien?―preguntó HyungSik.

Joder, JiMin quería creerle, pero había algo en los ojos del hombre que le decía que HyungSik tenía más que simples sentimientos cariñosos.

Echaba de menos a YuGyeom, eso era seguro.

¿Por qué no? YuGyeom era todo lo que él no era. Era fuerte y capaz, tenía poderes que eran realmente útiles en una batalla, y el hombre aún era un dragón.

JiMin ya no lo era. Nunca había sido un guerrero. Realmente no había sido nada alrededor del castillo excepto la prostituta local, según los rumores, pero ahora era sólo un Shifter zorro.

No podía volar nunca más.

―JiMin, mírame. Mírame a los ojos y dime que me crees cuando digo que te amo. Te estoy eligiendo a ti.

¿Pero lo había elegido porque se sentía culpable?

El silencio de JiMin debía haber sido demasiado largo, porque los ojos de HyungSik se agrandaron y de hecho se apartó de él.

JiMin se sentía incluso más frío que nunca.

Los labios de HyungSik se adelgazaron, pero otra vez, no fue sólo la calma y comprensión lo que parecía haber en su rostro cuando él agarró la parte posterior de la cabeza de JiMin y le atrajo para besar su frente.

―No creo que esto esté sucediendo ahora.―dijo, mirando entre ellos. Sí, eso tenía sentido. Ninguno de sus penes estaba duro en ese momento. Era difícil permanecer de humor cuando se hablaban de temas tan morbosos. Incluso si el pene de JiMin no hubiera sido afectado, él todavía no creía que eso estuviera sucediendo.

JiMin asintió con la cabeza.

―Cierto.

Habían estado teniendo tanto sexo últimamente que no tendría importancia, pero todo lo que JiMin quería hacer era estar con su amante. No era el orgasmo lo que quería, aunque siempre eran geniales. Sólo quería la intimidad con alguien que amaba.

―Voy a presentarme temprano para el turno.―dijo.―¿Quieres hacer algo cuando vuelva?

JiMin se encogió de hombros, que era increíblemente vago, pero no sabía lo que quería hacer. Sabía que había una persona que quería ver, pero sabía que HyungSik no lo aprobaría.

―Tal vez podríamos decidirlo cuando regreses. Podíamos ir a cenar en la gran sala con los otros para variar, o podríamos ver una película.

Todas las cosas que podrían hacer para posponer esa terrible conversación que debían tener. Que realmente necesitaban tener. Una donde JiMin le preguntaría... no, que era la palabra equivocada. Sería la conversación donde JiMin pediría a HyungSik si quería estar con YuGyeom en lugar de él.

Algo como eso era lo peor que podría haber pasado por su mente en ese momento. Tuvo que tragar la roca gigante que sentía en la garganta.

HyungSik frunció el ceño, pero era una especie de expresión preocupada. JiMin no quería que HyungSik se quedara y lo viera llorar. No cuando ya había llorado tanto frente al hombre. A veces deseaba ser tan fuerte como un Guerrero.

―No te preocupes por mí, estoy bien. Adelante, vamos a hablar más tarde.―dijo JiMin.

HyungSik suspiró, y no parecía como si le creyera, pero todavía salió de la cama y se vistió. JiMin miró a su compañero, tirando de su propia ropa.

¿Cómo había llegado hasta ese punto? Eran tan felices juntos, y luego SeungRi lo tuvo que arruinar todo separándolos, tirándolo por ese precipicio.

HyungSik había cambiado después de ese día. Todavía era un hombre honorable, pero se convirtió en algo más después de que JiMin había sido asesinado. Él había estado tan enfocado en vengarse, cazando a SeungRi, que... no era él mismo.

Y JiMin no había estado allí para él durante ese terrible tiempo. YuGyeom lo estuvo. YuGyeom había evitado que HyungSik perdiera la cabeza, evitando que se hundiera en la total oscuridad de tal manera que no hubiera podido regresar.

Pero todavía era honorable. Tan honorable que estaba dispuesto a darle la espalda a un hombre que amaba para estar con el otro. JiMin necesitaba respuestas para algo como eso. Iba a tener que hablar con YuGyeom.

HyungSik presionó otro beso a su frente, su mano en la parte posterior de la cabeza de JiMin en un toque que era tan amoroso y tierno que le avergonzó incluso pensar que HyungSik no lo amaba ya.

―Me voy temprano, así volveré más pronto contigo. ¿Podemos hablar más tarde, JiMin?

―¿Sí?―le preguntó JiMin, mirando directamente a HyungSik a los ojos.

―Llevas un amuleto hecho con una de mis escamas. Te lo di a ti, y entonces te di otro cuando SeungRi te robó el último. No hubiera pasado por todo ese dolor, perdiendo dos escamas por la misma persona si no valiera la pena.

Eso hizo a JiMin sonreír, y no pudo evitar tocar la joya que colgaba alrededor de su cuello. Estaba decorada con más piedras preciosas y brillaba más que la anterior.

―Sí, supongo que tiene mucho sentido.―dijo, y él no podía dejar de sonreír.

HyungSik tenía su mano en la manivela de la puerta, pero en lugar de abrirla y salir, corrió hacia a la cama a tal velocidad que JiMin apenas lo vio venir. No hasta que las manos del hombre estaban en sus mejillas y estaba tirando a JiMin en un beso profundo y apasionado.

Y ahora JiMin podría una vez más sentir el grado exacto de amor de HyungSik. Él lo sintió muchas veces durante el último par de semanas desde que había vuelto, pero ese sentimiento de amor siempre había sido atenuado por el hecho de que JiMin había atrapado a HyungSik con una mirada lejana en su cara.

Esta fue una de las pocas veces cuando JiMin podría sentir la amplitud del amor de su compañero, sin interrupciones y nada para recordarle que HyungSik había tenido sentimientos hacia alguien cuando pensaba que estaba muerto.

Cuando HyungSik terminó de lamer profundamente dentro de la boca de JiMin, se apartó y había un brillo en sus ojos, uno que dejó a JiMin ver exactamente cuánto le amaba.

Le llenó con una alegría que apenas pudo contener su cuerpo, y no quería que HyungSik se fuera ya. Quería terminar lo que empezaron.

Por supuesto, no lo hicieron. HyungSik mordió en el labio inferior de JiMin, provocando y apartándose.

―Algo para en lo que puedas pensar para más tarde esta noche.

―Eres un calientapollas.―se quejó JiMin, y HyungSik tuvo que mover las cejas arriba y abajo.

Él era juguetón de vez en cuando.

―¡Te encanta cuando te caliento!―dijo.

Eso era totalmente cierto. Bastardo.

HyungSik salió de la habitación con una sonrisa y JiMin se levantó para caminar, leer, tomar una ducha, e hizo planes para pasar tiempo con YoonGi, Mark y el resto de sus amigos.

Por supuesto, incluso unos pocos minutos para sí mismo era suficiente para pensar demasiado, y después de una hora, estaba de nuevo preocupado por lo que estaba pasando con HyungSik.

Cuando un hombre está enamorado de dos personas a la vez, siempre tiene que elegir a alguien, pero el hecho de que lo había elegido a él era casi parte del problema.

¿Estaría pensando a lo que había renunciado? Nunca llueve a gusto de todos. ¿No era así cómo decía el dicho?

¿HyungSik lamentaría haberlo elegido, cuando había alguien mejor esperándole a pocas puertas de distancia?

All the love, x.

30 de Marzo de 2020 a las 18:00 0 Reporte Insertar 0
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