chinaski Jerónimo Podesta

¿Qué es un libro? ¿De dónde vienen los árboles? La curiosidad puesta al servicio de una conversación entre un viejo sabio y una mariquita de San Antonio .


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Serendipia

Érase una vez un viejo sabio que vivía en la montaña. De cabello grisáceo y revuelto, bigote tupido y mirada pícara, el viejo sabio pasaba sus días leyendo, absorbiendo todo el conocimiento de la humanidad.

Aquella era una típica tarde primaveral: vital, melodiosa, abrazada por un aire cálido y perfumado con el olor a tierra mojada, que persistía tras las lloviznas matutinas. Sentado en una colina, apoyando su espalda contra un pino, leía concentrado, solo elevando la mirada para observar el sol que ya empezaba a hundirse detrás de las montañas adquiriendo un color ámbar. En eso, una mariquita de San Antonio se posó sobre una de las hojas de su libro.

–Disculpa –habló con voz débil– ¿Qué es esto?

–¿Qué es qué? –respondió el viejo sabio.

–Este espacio blanco y negro en el que estoy parada –dijo el pequeño insecto mientras golpeaba la hoja con una de sus patas.

El hombre la miró extrañado:

–No creo que lo entiendas aún si te lo explico.

–Es posible –dijo pensativa–, pero si bien soy muy pequeña, también soy muy curiosa, y no quiero dejar este mundo sin haber aprendido nada. Así que, si no es mucha molestia, ¿me podrías explicar qué es esto?

La mariquita de San Antonio se paró en dos patas esperando impaciente la respuesta del viejo sabio, sus antenas se estiraron como si estuviese prestando atención. El hombre suspiró:

–Ahh, está bien, es así: Estás parada en una hoja, las hojas son de papel, y el papel a su vez viene de los árboles.

–Esos si que sé que son, a veces los uso para buscar comida, y a veces para dormir. Pero, ¿de donde vienen los árboles entonces?

–Los árboles nacen de semillas que se hunden en la tierra, y crecen absorbiendo el agua y nutrientes de esta, a la vez que el carbono del aire.

–¿Carbono? –preguntó la mariquita cada vez más confundida.

–El carbono es un elemento de la naturaleza –respondió el viejo sabio, que ya empezaba a sentirse irritado por la obstinada curiosidad de aquel insecto–, todo lo que ves, incluidos nosotros, está hecho de elementos.

–¿Y de donde vienen esos elementos?

El anciano sabía que aquella pregunta demandaba una respuesta larga, así que respiró profundo y continuó:

–De las estrellas, esas luces lejanas que aparecen en la oscuridad de la noche.

La mariquita lo miró sorprendida.

­­–En el principio, mucho tiempo atrás, todo lo que ves, cada cosa que existe en este mundo y el universo que lo rodea, se encontraba en una burbuja aún más pequeña que tus patitas. Tanta era la densidad de ese espacio, que eventualmente explotó con tal fuerza que en menos de un segundo se expandió hasta tener el tamaño de este mundo en el que vivimos, y a cada minuto se hacía más y más grande.

La mariquita de San Antonio había adquirido ahora un gesto atónito. Sus ojos estaban bien abiertos e intentaba prestar atención a cada palabra, pero nada de lo que escuchaba tenía sentido. El viejo sabio se percató de esto, pero decidió que lo mejor era seguir con la explicación:

–Entonces se hizo la luz, y las primeras estrellas se formaron. Adentro de aquellas primeras estrellas, las más grandes de todas en particular, se crearon los elementos de los cuales nosotros y cada cosa que existe está formada. Luego de un largo tiempo, esos inmensos astros también explotaron, esparciendo sus elementos por todo el universo, creando nuevas estrellas y nuevos planetas. El carbono del que se nutren los árboles, el oxígeno que respiramos, el calcio en nuestros huesos y el hierro en nuestra sangre, todos tienen su origen en aquellas explosiones. Somos, cada uno de nosotros, polvo de estrellas.

El viejo se detuvo, hacía mucho que no pensaba en aquello. Miró hacia el horizonte, el sol se estaba escondiendo y empezaba a oscurecer. Inhaló con fuerza, llenó sus pulmones de aire y reflexionó sobre esa conexión ancestral. Se sintió parte del universo, a la vez que sentía el universo dentro suyo. La titubeante voz de la mariquita de San Antonio lo trajo de vuelta:

–Pero entonces, ¿el universo se sigue expandiendo, se sigue haciendo cada vez más y más grande?

–Bueno basta, no tengo tiempo para explicarte todo, y aunque lo tuviese, nunca lo entenderías –respondió el viejo sabio, quizás demasiado firme.

La mariquita bajó su cabeza y sus antenas se retrajeron. El hombre la miró con remordimiento y usando un tono suave continuó:

–Perdón, no era mi intención levantar la voz. Quizás lo importante es que entiendas que aquello en lo que estás parada ahora es un libro. Los libros son herramientas que utilizamos los seres humanos para almacenar todo lo que hemos aprendido desde que estamos aquí. Mira hacia abajo, ¿ves esos pequeños garabatos negros, perdón, para ti enormes garabatos negros que hay sobre la hoja? –el insecto asintió–. Esos son palabras y números, son los símbolos que usamos para expresar esos conocimientos.

–Hmm –murmuró la mariquita de San Antonio mientras adquiría un gesto pensativo.

–¿Ahora entiendes? –indagó el viejo.

–No realmente. Tenías razón, todo esto me supera. Pero si bien nunca seré tan sabia como tú, al menos ahora soy un poco más sabia, y por eso te doy las gracias.

–Por nada –respondió el hombre complacido.

–Bueno, pues seguiré mi camino. Buena suerte en el tuyo.

El viejo sabio la miró con ternura mientras se alejaba y desaparecía en el pasto. Intentó continuar con su lectura pero no podía dejar de pensar en aquella conversación. Eventualmente, elevó la mirada a los árboles, luego a los pájaros volando y los recostó en la luna que ya ascendía luminosa, como escalando la espalda de las altas montañas. Finalmente gritó:

–¡Disculpa!, ¿qué es esto?

–¿Qué es qué? –respondió una voz sonora que parecía venir de todas partes.

–Esta enorme esfera verde y azul en la que estoy parado. Ese interminable universo negro que me rodea.

–No creo que lo entiendas aún si te lo explico –respondió la voz.

–Puede que sea cierto, pero si bien soy muy pequeño, también soy muy curioso, y no quiero dejar este mundo sin haber aprendido nada. Así que, si no es mucha molestia, ¿me podrías explicar qué es esto?

La voz suspiró:

–Ahh, está bien, es así…

29 de Marzo de 2020 a las 23:24 1 Reporte Insertar 1
Fin

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Patricia Isola de Podestá Patricia Isola de Podestá
Me encantó !!!! Me quede con ganas de que siga.....
March 29, 2020, 23:46
~

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