UlisesGNuñez Ulises Galaviz Nuñez

El Código Fuente, el elemento fundamental de todo lo que conforma el universo. Solo unos pocos escogidos, conocidos como Usuarios del Código Fuente, nacen con el poderoso don de amoldar el mundo que les rodea a voluntad, y Aroh Arel, descendiente de uno de los Usuarios más reconocidos de su tiempo, buscará una oportunidad de cumplir su sueño más anhelado: pertenecer a este selecto grupo y convertirse en un poderoso miembro tal como lo fue su padre. Pero no todo es luz en este mundo de ensueño. Insondables enigmas e inquietantes desafíos se avecinan como nubarrones de tormentas, y es deber de los Usuarios del Código Fuente enfrentar tales amenazas que podrían cambiar el universo tal y como lo conocen. ¿Tendrá Aroh la fortaleza necesaria para enfrentar la adversidad y salir adelante ante las tribulaciones que se aproximan?


Ciencia ficción Todo público.

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Al caer la noche en Vielgi-32, la casa de los Arel olía a cikeys de arubies rojos. El dulce aroma del alimento preferido del pequeño Aroh llegaba hasta las narices de sus vecinos, y no a pocos de ellos se les hizo agua la boca.

La falta de luz, cada vez más evidente, llamó la atención de la joven Emcee, quien en ese momento se encontraba en la labor de fabricar uno de sus curiosos artefactos, mismos que podían encontrarse por doquier en el viejo cobertizo donde trabajaba y alguno que otro en el patio y el interior de la residencia de la familia Aielen.

—¡Ya está listo! —expresó con orgullo la joven Aielen.

—¡Asombroso! —comentó el pequeño Aroh, cuyos ojos se abrían desmesurados y llenos de fascinación.

—¡Ya quiero probarlo! —exclamó Emcee, y su entusiasmo se difuminó poco a poco en cuanto sus ojos se percataron de que ya se había vuelto tan oscuro que incluso el brillo de las luces en la bóveda celeste comenzó a hacerse evidente—. Pero creo que eso será para otro día —agregó sin perder el ánimo.

—No sabía que fuera tan tarde —mencionó Aroh un poco alarmado—. Espero que mi mamá no se moleste si no llego a tiempo.

—De hecho, ha comenzado a llamarte desde hace unos momentos —habló la voz de la señora Aielen, quien ingresó al cobertizo de forma tan silenciosa que ni siquiera los jóvenes se percataron de su presencia, lo que fue evidente pues se sobresaltaron al escucharla.

—¡Debo irme rápido! —aclaró el joven Arel.

—Está bien —respondió Emcee, y Aroh se retiró a toda velocidad—. ¡Que pases una buena noche! —dijo mientras el muchacho salía del cuarto.

—¡Tú también! —contestó Aroh, quien hizo una breve pausa mientras cruzaba por el umbral de la puerta y asomó su cabeza dentro del cobertizo, lo que arrancó una sonrisa de la chica—. Hasta luego, señora Aielen —añadió, y continuó su carrera por el patio trasero.

—¡Hasta luego, Aroh! ¡Salúdame a tu madre! —indicó la señora Aielen, a lo que Aroh se volvió y exclamó en afirmación.

De pronto, debido a esta pequeña distracción, Aroh no puso atención al camino y tropezó con uno de los “obstáculos” que la joven Emcee había dejado en el patio. El joven cayó al suelo ante la mirada atónita de su amiga y la señora Aielen.

—¡Estoy bien! —señaló el muchacho una vez que se puso de pie y limpió sus ropas para continuar presuroso su camino.

Conforme Aroh se retiraba, la señora Aielen y su hija volvieron sus miradas una a la otra y ambas compartieron una sonrisa mientras la primera solo menaba la cabeza de lado a lado.

Aroh salió de la propiedad de la familia Aielen y se dirigió hacia la pequeña calle empedrada que conectaba su casa con la de su amiga.

No tardó demasiado en llegar hasta el lugar donde vivía. Junto al camino, bajo la luz del farol que se encontraba a las afueras de la propiedad de la familia Arel, se encontraba Elen Arel, su madre, quien lo esperaba con sus manos juntas sobre la cintura.

Aroh detuvo su carrera y permaneció un rato con el cuerpo encorvado mientras intentaba recuperar el aliento.

—Lo siento —se disculpó entre resuellos—. Ayudaba a Emcee a terminar un proyecto y se nos hizo tarde.

—Está bien —respondió su madre de forma comprensiva—. Ven, vamos a comer, que la cena se enfría.

Aroh asintió, y entonces ambos se dirigieron a su casa.

Conforme caminaba por el sendero que llevaba hasta la entrada, Aroh dio una pequeña olfateada en el aire.

—¿Huele a cikeys de arubies rojos? —preguntó el niño.

—Así es —contestó la señora Arel con una cálida y tierna sonrisa, a lo que el rostro del muchacho se iluminó lleno de gozo.

—¿Qué celebramos ahora? —curioseó.

—En un momento lo sabrás —respondió la señora Arel.

El rostro del niño no podía mostrarse menos entusiasmado, y en su mente ya imaginaba qué clase de sorpresa era la que su madre guardaba para él.

Entraron a la casa y el pequeño Aroh pasó directo al baño a lavar sus manos y su rostro. Había pasado el día entero con su amiga dentro de ese cobertizo, y de tanto trabajar y manipular objetos y materiales, su ropa, sus manos y su cara se encontraba cubiertas de polvo y suciedad. Luego de esto, se dirigió con presteza a su cuarto y mudó sus prendas de vestir por otras más limpias y presentables.

Bajó el muchacho, arreglado y bien vestido, y se dirigió al comedor. Allí encontró a su madre quien ponía sobre la mesa los platos con sus cubiertos, un gran plato donde se encontraban los cikeys de arubies rojos, un pequeño tarro con heichen recién extraída, y una jarra con emel fresca, ordeñada esa misma mañana.

Aroh pasó a tomar asiento en la mesa. Vertió sobre ellos un poco de heichen y comenzó a comerlo.

—Supongo que sabes cuál es la razón por la que he preparado esta noche tu plato favorito —mencionó la señora Arel luego de sentarse a la mesa.

—Creo saberlo —contestó Aroh muy tranquilo, para luego dar un sorbo a su vaso con emel—, pero me gustaría escucharlo, mamá —añadió, y la señora Arel esbozó una sonrisa cariñosa.

—Bueno, hace doce años, dos meses y tres semanas llegaste a este mundo, a nuestras vidas —habló la señora Arel—. Esta etapa de tu vida a la que has entrado es muy importante, y puede definir el resto de tu existencia.

»Sin embargo, la única manera de saber qué es lo que te depara tu futuro es consultar con los Examinadores, y ellos solo se encuentran en las ciudades. El día que cumpliste doce años, no teníamos dinero suficiente para hacerlo, pero durante este tiempo he reunido lo necesario para ello, así que mañana será el gran día.

—¡Viajaremos a la capital! —exclamó Aroh.

—Viajaremos a la ciudad capital y veremos a los Examinadores —confirmó la señora Arel, y en el rostro del pequeño se dibujó la más tierna y entusiasmada de las sonrisas—. Cuando terminemos de cenar y limpiar los platos, empacaremos lo necesario para el viaje, y mañana nos levantaremos temprano para tomar el transporte que nos lleve a la ciudad —concluyó.

—¡Excelente! —exclamó el joven Aroh—. De hecho, también quiero decirte algo —agregó, y la señora Arel lo observó con curiosidad—. He ahorrado dinero estos meses para el viaje —señaló.

—¿En serio? —curioseó la señora Arel.

—He limpiado los jardines de los vecinos y también hice otras tareas para el señor Elengi. Sus pagas las he guardado para ese día —mencionó orgulloso.

—Ese es mi pequeño —respondió satisfecha la señora Arel.

—De pronto, la señora Arel comenzó a toser un poco.

—¿Estás bien, mamá? —averiguó Aroh.

—Sí —respondió mientras tosía—. No te preocupes, estoy bien —aclaró—. Cenemos —instó una vez que todo se calmó, y ella volvió a tomar sus alimentos.

Aroh continuó también y comió todos y cada uno de los cikeys que se sirvió. Luego recogió y limpió su plato, vaso y cubiertos para después subir a su cuarto y hacer tal como su madre sugirió. Había gran emoción en su interior mientras guardaba algunas de sus pertenencias en su bolsa de viaje, misma que se reflejaba en la gran curva de felicidad que se dibujaba en su rostro.

Sus ojos soñadores lo decían todo; estaba ansioso y lleno de ilusión por hacer ese viaje y saber de una vez si el anhelo que llenaba su corazón sería cumplido: en dos días, Aroh iba a descubrir si sería o no un Usuario.

24 de Marzo de 2020 a las 16:47 10 Reporte Insertar 8
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Daniella Liendo Daniella Liendo
Desde que vi la portada de tu historia y la forma en la que escribes al promocionarla, supe que no me iba a arrepentir de darle una oportunidad. Tienes una escritura exquisita, como de esos escritores profesionales. Vas muy bien encaminado y debo confesar que tienes una lectora fiel (no tan constante con el hábito de la lectura porque se la pasa más que todo escribiendo), que a pesar de sus distracciones, siempre va a dejar, al menos un voto. ¡Te felicito! ♡

  • Ulises Galaviz Nuñez Ulises Galaviz Nuñez
    Mi muy apreciable compañera: Le agradezco en gran medida por todo su aprecio y sus comentarios. En verdad es todo un gozo saber que se ha deleitado en ella, y espero que resulte una obra adecuada para usted. 1 hour ago
KJ Reading KJ Reading
Un concepto interesante. Me gusta la idea de los exterminadores pero sería bueno que pusieras más detalles sobre ellos, aunque solo sea una pequeña mención a lo que hacen o qué son. Otro consejo que puedo darte es que no hace falta que describas cada paso de cada acción. Aquí no se vuelve cansino porque es un capítulo corto, pero es algo que puede volverse tedioso para el lector si se hace demasiado.

  • Ulises Galaviz Nuñez Ulises Galaviz Nuñez
    Primero, permítame agradecerle por la oportunidad además de su comentario. En cuanto a los Examinadores, es parte de ese aire enigmático de la obra; y, bueno, con la línea final del capítulo se da a entender a qué se dedican. Tal vez si cambio su nombre por "Evaluadores" se comprenderá mejor su función. Ahora bien, si pudiera ilustrarme respecto a lo que menciona con eso de "describir cada paso de cada acción", le agradecería mucho. 6 days ago
  • KJ Reading KJ Reading
    Gracias por prestarle atención a mi comentario. Me parece que tienes una idea muy interesante y que tienes una historia genial para contar pero la forma en que la cuentas le resta un poco de interés. Si de verdad quieres que que te explique bien a qué me refería te puedo dejar un ejemplo detallado. Pero solo si quieres, no quiero que mis observaciones te vayan a ofender. Durante todo el texto tienes este tipo de redundancias en las explicaciones que sobrecargan la experiencia lectora 5 days ago
  • Ulises Galaviz Nuñez Ulises Galaviz Nuñez
    Adelante. Para eso estamos aquí, para ayudarnos. 5 days ago
  • KJ Reading KJ Reading
    Vale, aquí va un ejemplo: Te voy a indicar cada parte y luego te dejo el texto quitándole todas las redundancias para que se vea la diferencia más claramente. Espero que esta comparación te ayude aunque sea un poquito. —De hecho, ha comenzado a llamarte desde hace unos momentos —habló la voz de la señora Aielen, quien ingresó al cobertizo de forma tan silenciosa que ni siquiera los jóvenes se percataron de su presencia, lo que fue evidente pues se sobresaltaron al escucharla. (Si dices que los chicos se sobresaltan al escucharla se sobreentiende que no la escucharon entrar así que la explicación de cómo ella entra al cobertizo se puede omitir). —¡Debo irme rápido! —aclaró el joven Arel.(es confuso que de pronto nombres el apellido aquí para referirte a Aroh, apenas acabamos de conocer a los personajes y es difícil seguir el hilo, tuve que releer desde el principio para saber quién estaba hablando, pensé que era Aroh pero al ver que no era el nombre pensé que era otra persona y que me había perdido algo y por eso volví al principio y ahí deduje que Arel era el apellido, pero detalles así hacen que la lectura se vuelva menos fluida). —Está bien —respondió Emcee, y Aroh se retiró a toda velocidad—. ¡Que pases una buena noche! —dijo mientras el muchacho salía del cuarto. (Aquí ya sabemos que Aroh se está yendo, no hace falta aclarar de nuevo que está saliendo del cuarto.) —¡Tú también! —contestó Aroh, quien hizo una breve pausa mientras cruzaba por el umbral de la puerta (tercera vez que leemos que está saliendo) y asomó su cabeza dentro del cobertizo, lo que arrancó una sonrisa de la chica—. Hasta luego, señora Aielen —añadió, y continuó su carrera por el patio trasero. (Describes de forma demasiado literal cada acción de cada personaje). —¡Hasta luego, Aroh! ¡Salúdame a tu madre! —indicó la señora Aielen, a lo que Aroh se volvió (primera vez que dices que se gira) y exclamó en afirmación. De pronto, debido a esta pequeña distracción (segunda vez que mencionas el giro), Aroh no puso atención al camino (y tercera vez que haces referencia a lo mismo, ya sabemos que está distraído) y tropezó con uno de los “obstáculos” que la joven Emcee había dejado en el patio (esta aclaración tampoco es necesaria a no ser que Emcee haya dejado las cosas ahí tiradas para hacer que se tropiece o dificultarle el paso al niño pero creo que eso no es lo que querías decir). El joven cayó al suelo ante la mirada atónita de su amiga y la señora Aielen. —¡Estoy bien! —señaló el muchacho una vez que se puso de pie y limpió sus ropas para continuar presuroso su camino. Conforme Aroh se retiraba (cuarta vez que repites que se va), la señora Aielen y su hija volvieron sus miradas una a la otra y ambas compartieron una sonrisa mientras la primera solo menaba la cabeza de lado a lado. (de nuevo descripción demasiado literal paso por paso) Aroh salió de la propiedad de la familia Aielen (quinta vez que se va y ahora por fin se fue) y se dirigió hacia la pequeña calle empedrada que conectaba su casa con la de su amiga. No tardó demasiado en llegar hasta el lugar donde vivía. Junto al camino, bajo la luz del farol que se encontraba a las afueras de la propiedad de la familia Arel (ya sabemos que ha llegado a su casa, la especificación es innecesaria), se encontraba Elen Arel (es raro que el niño piense en su madre por su nombre, si cuentas la historia desde el punto de vista del niño ese detalle lo pondría de otra manera en algún otro punto de la historia), su madre, quien lo esperaba con sus manos juntas sobre la cintura. Aroh detuvo su carrera y permaneció un rato con el cuerpo encorvado mientras intentaba recuperar el aliento. —Lo siento —se disculpó entre resuellos (ya sabemos que está recuperando el aliento)—. Ayudaba a Emcee a terminar un proyecto y se nos hizo tarde. —Está bien —respondió su madre de forma comprensiva—. Ven, vamos a comer, que la cena se enfría. Aquí te dejo la versión corregida: —De hecho, ha comenzado a llamarte desde hace unos momentos. —La voz de la señora Aielen, que acababa de entrar al cobertizo, sobresaltó a los jóvenes. —¡Debo irme rápido! —exclamó Aroh. —Está bien ¡Que pases una buena noche! —le dijo su amiga mientras el muchacho salía del cuarto. —¡Tú también! —contestó desde la puerta, lo que arrancó una sonrisa de la chica—. Hasta luego, señora Aielen —añadió, y continuó su carrera por el patio trasero. —¡Salúdame a tu madre! —se despidió ella. Aroh se giró para asentir pero no puso atención al camino y tropezó con una de las cosas que la joven Emcee había dejado en el patio. El joven cayó al suelo ante la mirada atónita de su amiga y la señora Aielen. —¡Estoy bien! —señaló levantándose y sacudiendo el polvo de sus ropas. La señora Aielen y su hija se miraron y compartieron una sonrisa mientras la primera negaba con la cabeza. Aroh salió de la propiedad de la familia y se dirigió hacia la pequeña calle empedrada que conectaba su casa con la de su amiga. No tardó demasiado en llegar hasta el lugar donde vivía. Junto al camino, bajo la luz del farol que había al lado de su casa, se encontraba su madre, esperándolo con los brazos cruzados. Aroh se detuvo frente a ella mientras recobraba el aliento después de la carrera. —Lo siento —se disculpó—. Ayudaba a Emcee a terminar un proyecto y se nos hizo tarde. —Está bien —le respondió ella con una sonrisa comprensiva—. Ven, vamos a comer, que la cena se enfría. 5 days ago
  • Ulises Galaviz Nuñez Ulises Galaviz Nuñez
    Tomaré nota al respecto de su comentario. Y le agradezco en gran medida por tomarse el tiempo para compartir su conocimiento y su apoyo. 4 days ago
Andréss Navas Andréss Navas
Increíble, me ha encantado no solo la temática de la historia (que es muy original) sino también la forma como has iniciado y como manejas el misterio. Me hace darme un vistazo a lo desconocido desde mi posición de lector, pensar en cosas tan simples como los alimentos, los Examinadores, el viaje a la capital y El Usuario, todo junto con la sinopsis, ya me hace creer que esta será una gran historia. Felicidades!, seguiré leyendo. Pd: yo utilizo imágenes como referencia en mis historias, seria muy genial si haces lo mismo :)
April 18, 2020, 22:51

  • Ulises Galaviz Nuñez Ulises Galaviz Nuñez
    Primero, permítame expresarle mi sincero agradecimiento por la oportunidad que le ha brindado a mi trabajo escrito. Asimismo, le agradezco en gran medida por su comentario, así como me regocija saber que se ha deleitado en ella. Por cierto, lo de las imágenes es un poco complicado, pues no suele haber demasiadas referencias en línea para lo que deseo representar, pero tomaré en cuenta este consejo. Que tenga paz, y un excelente día. April 19, 2020, 01:22
~

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