novelasligeraszero Alonso C

Bienvenido a la Academia Writers. Una academia de escritores en donde reprobar o ser expulsado de ella conlleva a no volver a escribir una palabra, verso u oración de nuevo en tu vida en ninguna editorial o pagina web en el mundo. Un lugar en donde se enfrentan estudiantes para convertirse en lo mejor de lo mejor, ademas de afrontar problemas de su vida personal.


Ficción adolescente Todo público.

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La Nueva Estrella

Hola, me llamo Arthur Davis, y desde pequeño supe que quería ser escritor. Siempre he visto el mundo a través de los libros. Tal vez es una manera de ser parte del mundo, a una distancia segura.

Pocos días atrás, recibí un e-mail de la escuela de escritores más famosa del mundo: La Academia Writers. Catalogada como la número 1 en el continente europeo, es una de las academias con más reconocimiento mundial garantizando una vida de fama y riquezas a los escritores que se gradúan de ella. Con una tasa promedio del más del cien por ciento de inscripciones al año, se ha convertido en la academia más cotizada para los jóvenes que busquen la mejor educación relacionada con la escritura. Aun así, para mantenerse económicamente, la academia recibe un fondo millonario de todos los gobiernos de cada país del continente europeo; encargándose de pagar los gastos de sus estudiantes como: comida, libros, estancia, recursos y cualquier otro material que pueda ser útil para la creatividad del estudiante.

Cada año la academia recibe solo el 1% de los millones de jóvenes que toman el examen de ingreso. Si el hecho de entrar a la academia ya es relativamente difícil, la verdadera dificultad empieza al lograr graduarse de la academia ya que el 6% de estudiantes de cada generación ha logrado graduarse en los últimos 30 años. Por esa razón, los mejores escritores de todos los tiempos han agradecido el haber cursado Writers en los inicios de sus más famosos libros publicados.

Las personas que no logran graduarse de la academia o son expulsados de ella: su nombre es escrito en una lista negra de todas las editoriales y páginas de web del mundo, prohibiéndoles publicar o escribir cualquier historia, relato, oración u verso para siempre.

Es ahí donde entra mi pequeño problema.

En toda mi vida no he logrado escribir ninguna sola palabra al estar sentado delante de un cuaderno, maquina o computadora. ¿¡Y fui elegido por la mejor academia de escritores del mundo!?


1

La nueva estrella

Hoy era día, el día en que tomaría el primer avión a Londres y empezaría mi vida soñada en la mejor academia de escritores en toda Europa. Claro, sería un sueño estupendo si no tuviera unas horribles ojeras en mis ojos…

Por alguna misteriosa pero no extraña razón, estaba tan asustado de que solo tal vez en mi primer día en la academia fuera expulsado que no pude dormir en toda la noche. Agregándole el hecho de mis amados y encantadores padres, me dejaron solo en el aeropuerto a los cinco minutos.

—Ahora que eres mayor y vivirás en la academia. Tu madre y yo tomaremos nuestra segunda luna de miel, adiós —mencionaron a la par como en un coro mientras dejaban mis maletas a un lado.

Lo sé, vaya forma de despedirse de alguien que no verán en seis años… Pero quien soy yo para juzgar, porque si tuviéramos que juzgar algo seria a mi imaginación.

Es un tanto complejo de explicar ya que infinidad de pensamientos pasan y vienen por mi cabeza que, en algunas ocasiones, una voz comienza a recorrer mi mente con palabras un tanto positivas como negativas. Pero no me malinterpreten, no estoy loco o sufro algún problema psicológico. Todo tiene su explicación, ya que siempre hay una respuesta que compruebe que no estas demente por escuchar una voz diferente a la tuya en la cabeza, ¿no es así?

Bueno, la respuesta era simple y sencilla.

Al estar tanto tiempo en el mundo de los libros mi imaginación alcanzo un nuevo nivel. Un nivel de lograr escuchar, ¿tu voz de la razón? O eso creo. Tampoco es que me vuelva un demente y vaya asesinar a diestra y siniestra a causa de eso, no. Es como una ayuda externa. Una ayuda que me permite tomar mejores decisiones o pensar un poco más las cosas. ¿Por qué creen que pase el examen de ingreso de la mejor academia de escritores del mundo con una nota impecable?

Lo admito, es una ayuda un tanto rara. Pero saludable… o eso dice mi cabeza.

Volviendo al tema de juzgar, desde que llegue al aeropuerto las personas no me han quitado el ojo de encima. Al principio pensaba que les parecía genial ver a un chico pelirrojo y ojos verdes como yo a primera hora de la mañana, pero al tan solo escuchar los susurros me di cuenta de que les llamaba la atención mi uniforme de la academia writers y no de mi belleza exterior a causa de mi imaginación.

Parecía que nunca habían visto en persona a alguien en portar mi tipo de uniforme, y tienen razón, la academia es una instalación tan grande que cuenta con: bibliotecas, restaurantes, gimnasios, cines, plazas e infinidad de lugares. Los estudiantes pueden vivir cómodamente los 6 años en la academia sin tener que salir de ella, además de que es una regla obligatoria el no salir, ni tener comunicación con nadie del mundo exterior. Es una forma de que el estudiante resuelva sus problemas y se convierta en alguien independiente, en pocas palabras la vida de un adulto.

—Ahora que lo pienso, hace unos días cumplí los 18 años… —Nunca había hablado mi edad en voz alta. Debe ser reconfortante para algunas mujeres saber que algunos hombres también se sientan incomodos al hablar de su edad.

Pero sí. 18 años, soy oficialmente un adulto, y, aunque no siempre me he sentido un sabio o un maduro, siempre me ha atraído la lectura. Es por eso y recalco: pase el examen de admisión. Pero no tan solo la fama fue lo que me motivo a unirme a la academia, no. Lo que más esperaba lograr en mi estancia allá: era salir con una chica linda.

No soy muy social que digamos, la mayor parte de mi juventud me la pasaba leyendo novelas en la escuela en vez de socializar con mis compañeros. Siempre cuidaba mi forma de presentación por si alguna chica quisiera invitarme a salir... pero nunca apareció esa chica que me dirigiera la palabra para tener una cita. Si tenía suerte de que una chica me hablara era solo por mis apuntes.

—Hola —me sorprendió una voz femenina en mi oído izquierdo.

Estaba tan concentrado en mi mente y con la mirada perdida a un hombre que no dejaba de hurgarse la nariz frente de mí, que una chica se había sentado a lado mío. Portaba el mismo uniforme que yo.

—¡Hola! –conteste con un poco de vergüenza y rapidez.

—Parece que seremos compañeros, ¿no es eso emocionante? —apunto la chica con alegría mientras hacía pequeñas espirales con su dedo índice en el brillante cabello dorado que cargaba—. Me llamo Evelyn Brown —y estiro la mano con la que jugaba con su cabello hacia mí.

Modulo un poco mi tono de voz y controlo mi entusiasmo.

—Me llamo Arthur Davis —estrecho su mano temblorosamente—. Mucho gusto Evelyn.

Además de su elegante figura, Evelyn contaba con unos ojos azules profundos. Era fácil imaginarte estar viendo el cielo por sus pupilas y comprender lo realmente hermosa que era. Su cabello y ojos eran muy poco comunes de ver diariamente en una persona al igual que su piel blanca. Toda su presencia lograba robar la mirada de cualquier hombre que pasara por allí.

—¿Qué tipo de escritura te gusta leer Arthur? —me pregunto Evelyn de improvisto con una sonrisa. Dejando al descubierto uno dientes blancos y brillantes.

Fue muy raro, en tan solo un segundo mi personalidad tímida se perdió. El tan solo hecho de que Evelyn preguntara esa sencilla pregunta se había soltado mi lengua por la emoción de abordar uno de los temas que más admiro.

—¡Me gustan todos los estilos y técnicas de escritura! —brame con entusiasmo—. La poesía es lo que más me gusta. No me importaba si la gente se burlaba de mí por leer poemas la mayor parte de mi tiempo de estudiante. Estaba en buena compañía, ¿no crees?

Evelyn me miro muy emocionada y con interés. No le había molestado mi respuesta vergonzosa. Y tan solo en un pestañeo, Evelyn tomo de nuevo mi mano y me pregunto con emoción:

—¿Qué libros a publicado tu madre o padre?

Que extraña pregunta.

Paso por mi cabeza en tal vez mentir y alardear que mis padres eran unos aclamados escritores, pero sería un problema si Evelyn comenzara a preguntar algo más relacionado sobre aquel tema. Así que hice lo más sensato. Conteste con la verdad.

—Lo siento, mis padres no son escritores. Trabajan en una empresa de teléfonos respondiendo llamadas –sonrió mientras toco la parte trasera de mi cabeza con mi mano libre.

Evelyn soltó mi mano y cambio su tonalidad de voz a una un poco más agresiva.

—Absurdo –exclamo levantándose con una rapidez impresionante que hasta la brisa del aire hizo que su falda me rosara la nariz—. Pensé que eras hijo de un escritor —movió su pelo con una gracia un tanto agresiva—. Solo eres una persona sin futuro en donde trabajaras recibiendo llamadas como tus patéticos padres. Aplaudiré el día que te expulsen de la academia.

¿Qué estaba pasando? ¿Dónde quedo la linda chica de pelo rubio y brillante sonrisa?

—¿Es… una clase de broma pesada? —le pregunte un tanto confuso como ofendido a Evelyn.

Evelyn hizo un gesto de odio y se marchó.

Me quede mirando la figura de Evelyn desaparecer por la muchedumbre con una cara un tanto difícil de describir, ¿era una clase de prueba? O ¿Acaso quería que la siguiera y rogara su perdón por tener unos padres de clase media?

Por suerte una voz, y muy linda por cierto, robo mi atención y repentina depresión por lo ocurrido.

—Atención, pasajeros con destino a Londres, favor de pasar al abordaje.

¡Era la voz de una azafata! Mi vuelo hacia la academia estaba a punto de salir.

Tomé mis maletas y trote a toda velocidad hacia el lugar asignado con destino a Londres. Solo que al momento de dar mi boleto a la azafata para abordar el avión esta me lo rechazo.

—Lo siento, tu vuelo se encuentra hasta el otro extremo del aeropuerto —replico con elegancia.

—¿De qué habla? Este es el vuelo a Londres, ¿no es así? —jadee con impaciencia.

La azafata ladeo la cabeza.

—Tu vuelo esta junto con los otros estudiantes —señalo el reloj de mi muñeca—. Apresúrate o perderás la única oportunidad de llegar a la academia.

No entendía lo que me decía la azafata, pero corrí a toda velocidad hasta el otro extremo del aeropuerto. Y cuando corría como si mi vida dependiera de ello, aprecie a lo lejos una persona vestida con traje y lentes oscuros. Que tan solo a unos centímetros de pasar a su lado como un demonio, este me tomo de los hombros con sus manos gruesas y fornidas.

—¡Afirmativo! El ultimo estúdiate está aquí —bramo el hombre hacia la manga de su traje.

—¿Este es el vuelo hacia la academia writers? –pregunté con un tono de miedo. Pensaba que me secuestraria.

El gorila que me tenía de los hombros, tomo mi boleto y me empujó hacia la entrada del avión. En ese momento entendí lo que la azafata me comento momentos atrás. Mi avión en realidad era un jet privado con capacidad de 25 personas y con el interior más lujoso que había visto en mi vida.

Todos los otros estudiantes sentados en su asiento me estaban comiendo con la mirada. Prácticamente porque era el responsable de que el vuelo se atrasara, a decir verdad.

Aprecie que mi asiento era el número uno, el único asiento individual del avión privado. Uno de los asientos más lujosos entre todos los demás. Me sentía feliz y emocionado el tener la suerte de un asiento de tal magnitud. Todos los demás asientos eran para dos personas, menos el mío. Lo cual era raro.

¿Acaso el responsable de la construcción de tal majestuoso jet le falto poner otro asiento al interior?

Esa pregunta me planteaba en todo el camino. Además, funcionaba como una excusa para ignorar todo el recorrido que se había convertido insoportable. Las miradas de los demás estudiantes eran tan cortantes que lograba sentirlas, aunque no los estuviera mirando. Por si fuera el colmo, Evelyn estaba en el asiento número dos a un costado del mío mientras me comía con una no disimulada mirada.

—Atención estudiantes, en breve llegaremos a la academia. Favor apretar sus cinturones y apagar sus aparatos electrónicos —mascullo la voz del conductor del jet por toda la cabina.

¡No podía creerlo!

La academia tenía su propio aeropuerto privado, era asombroso. Estaba tan emocionado al ver por la ventanilla lo espectacular del paisaje y lugares que contaba la academia que no podía ocultar mi emoción.

Una vez en tierra, la voz de una azafata me ordeno en salir primero que nadie del avión privado. Así que con toda la alegría del mundo, tome mis maletas y camine entre los estudiantes que aún permanecían en sus asientos.

En mi mente recorría la idea de que momentáneamente los estudiantes saldrían por número de asientos. Una teoría razonable, ya que el numero de mi asiento era el número uno y por ende me ordenaron salir primero… Pero no fue así. Fuera del jet, un auto negro de último modelo con una persona trajeada en negro me recibió con una sonrisa.

—Demonios… ¿Cuántos de estos hay? —me pregunte en mis adentros al ver otro gorila trajeado.

El hombre estiro sus enormes brazos para tomar mis maletas a la vez que abría con tan solo pulsar un botón la puerta trasera del vehículo.

—Bienvenido a la Academia Writers, ¡Estrella! —grito el hombre con orgullo.

Yo ya había estirado mis manos para darle mis maletas, pero cuando menciono esa palabra. Esa problemática y especifica palabra. Se me cayeron las maletas de las manos.

—¿Cómo dijo? —pregunte con inocencia arqueado las cejas.

El hombre produjo un sonido viscoso con los labios al momentos de abrirlos:

—Oh, cuanto lo siento señor por no expresarme lo mejor posible —se disculpó el hombre haciendo una reverencia un tanto exagerada—. En nombre de toda la academia, déjeme felicitarlo por ser nombrado como la nueva estrella de primer año.

—No, no, no —respondí agitando la cabeza como las manos con un poco de desesperación—. Esto debe ser un error y grande. Yo no puedo ser la estrella de primer año —di una extraña media vuelta con nerviosismo y alcé mi mano para despedirme del hombre—. Creo que me confunde. Así que si no es mucha molestia, volveré a subir al jet…

—¿Eres, Arthur Davis? ¿Verdad? —pregunto el hombre a mis espaldas. Volví la cabeza y me percato de que el hombre observaba detenidamente un cuadernillo, levantando sus gafas oscuras y entrecerrando los ojos—. No, parece que no hay error —continuo el hombre—. Me dijeron que pasara por la nueva estrella de primer año, Arthur Davis. De complexión no delgada ni tan llena, pelirrojo, de ojos verdes y cara de… bueno, míralo por ti mismo.

El hombre lanza su cuadernillo hacia mi dirección e instintivamente lo tomo. Entrecierro los ojos y… maldición. Soy yo.

Mire al hombre directo a sus gafas y un sentimiento de miedo recorrido todo mi cuerpo. Sabía muy bien en ese momento que había sido muy mala idea acudir a la academia en primera instancia. ¿Quién pensaría que me convertirían en la estrella de primer año en cuanto pisara por primera vez la academia? Era absurdo. Convertirte en aquello tan solo causa problemas a cualquiera.

¿Qué dicen? ¿Todavía no lo captan?

Oh, verán. Es simple. ¡Desde ahora en adelante me convertí en el objetivo de más de cien estudiantes para robarme el título de Estrella!

—Joven, estrella. ¿Está usted bien? —pregunto el hombre al ver como tenia la mirada perdida hacia sus gafas.

Caminé lentamente hacia el hombre y le devolví su cuadernillo. Entonces, aproveche el momento y me acerque a su oído derecho para preguntarle cuidadosamente:

—¿Por qué soy la estrella de primer año? —susurré con aura de misterio.

—Si, sí. Joven estrella —respondió el hombre con el mismo aura de misterio. Y comenzó a susurrarme al oído—. Como bien sabe, desde su fundación, la academia writers ha dado a la luz a varios de los escritores más famosos en todos los tiempos. Es ahí donde entran las Estrellas. Jóvenes superiores de todos los demás. Jóvenes elegidos específicamente por la academia para representarla entre las otras cuatro academias de escritores ubicadas en el resto del mundo…

—No, no —interrumpí al hombre bajando un poco mas la voz—. ¿Por qué…

—¡Oh, mire la hora! —exclamo el hombre mirándose el reloj en la muñeca—. Sera mejor apresurarnos joven, estrella. Ya después hablaremos en secreto de otras cosas —camina hacia mis maletas y las sube al auto—. Seria amable de entrar, joven. Se nos hace tarde.

—¿Tarde? —pregunte al ver al hombre todo apurado mientras cerraba el maletero del auto con torpedad.

—Se lo explicare en el camino —balbuceo tajadamente con emoción—. ¿Está listo?

Por lo más extraño que pareciera, quería salir corriendo de la academia. Pero luego recordé que la única forma de salir de ahí era atreves de un avión. Por lo que sin mas remedio subí al auto con el hombre trajeado y carro lujoso que se presentó por fin como: Mike Donald. El comentaba de camino a los campos centrales, sobre cierta orden el director de la academia.

Resultaba que el director le había ordenado pasar por mí en cuanto aterrizara el avión. También explico que si alguna vez deseaba hablar con el director en privado, era invitado a visitar su oficina las veces que yo quisiera. Lo cual era una muy sospechosa amabilidad. Verán, en la actualidad, el director de la academia writers es un misterio. Solo muy pocas personas en el mundo lo conocen o han tenido la oportunidad en verlo en persona, entre ellas los estudiantes graduados. Desde la inauguración de la academia, los medios de comunicación han tratado de tener una entrevista o tomar alguna fotografía al director, pero se dice, que este nunca ha salido de las instalaciones desde su fundación. El hecho de que el director me permita visitarlo, era algo asombroso. Yo sería una de las pocas personas en tener el privilegio de conocer a uno de los personajes más misteriosos en el mundo de la escritura y... Un pequeño bep, me distrajo de la breve explicación en mi cabeza sobre el director.

Se trataba de mi celular. Era un mensaje de texto de un número desconocido.


Arthur Davis, mi estrella favorita. Te he elegido como el representante de todo el primer año para dar el discurso de bienvenida en el auditorio de la academia.

Atte. El Director de la Academia Writers.


Hablando del diablo…

—¡Hemos llegado, Arthur! —menciono Mike con alegría al momento que estacionaba el auto a un lado de un lujoso lugar. Oprimiendo un botón para desbloquear el seguro de la puerta del auto—. El director desea ver con asías el discurso de su estrella favorita.

En pocas palabras, no tenía opción y tendría que dar el discurso de inauguración.

Abrí temblorosamente la puerta del automóvil y salí de él con las piernas débiles. Pensaba que en cualquier momento caería al suelo por la adrenalina que recorría mi corazón. Y en un par de segundos, Mike había pisado el acelerador, dejándome solo entre la multitud de alumnos que comenzaban a ingresar al aparente auditorio de la academia. Llevándose mis maletas... y acelerando más mi corazón.

Docenas de miradas cubrieron todo el alrededor de mi persona. ¡Obviamente por ser el único en llegar en auto!... Tan solo esperaba que no descubrieran que yo era la famosa estrella de la academia o me despediría de conseguir una vida social desde el primer día.

No obstante, había un impresionante auditorio frente de mí. Si tuviera que describirlo: lo sostenían dos pilares enormes de libros, un techo en forma de pasta de libro, un par de altavoces de último modelo en las esquinas y una entrada tan grande que podría pasar hasta un elefante sin problemas. Había escuchado que el auditorio tenía un límite de quinientas personas, no se escuchaba la gran cosa. Lo sé. Pero en persona era realmente gigante y brillante que no podía contener las ganas de salir corriendo (de nuevo) por tener que presentarme frente a todos dentro de tal magistral arquitectura. Además, un escrito sobresalía a unos pasos de la entrada del auditorio. Este decía: ¿Serás la próxima estrella?

—Arthur Davis, favor de presentarse en el auditorio.

Mi nombre fue pronunciado por los dos enormes altavoces, a la par en que una mujer delgada, alta, atractiva y vestimenta de secretaria, salía por las enormes puertas. Inspeccionaba minuciosamente con la mirada a cada estudiante que se adentraba al auditorio. Si soy sincero, jamás pensé ver a una mujer mayor tan atractiva dentro de la academia. Su cabello blanco resaltaba, pero no por la vejez, si no por el brillo que probablemente se debía al tinte. La hacia lucir más seria y profesional, que si no fuera por haber cruzado su mirada con la mía. Probablemente seguiría hipnotizado por su elegancia y belleza.

—Tu, chico. ¿Eres Arthur Davis? —bramo la mujer de mala gana mientras caminaba hacia mi dirección.

—Eso creo… —conteste con inseguridad, pero sin alzar mucho la voz.

La mujer se colocó delante mío, se cruzó de brazos y ajustó sus anteojos con la mano izquierda. Dejando resaltar el color almendra de sus ojos a través del cristal.

—¿Y bien? —pregunto con impaciencia la mujer—. Además de llegar tarde, estas aquí plantado en la entrada. Explícate ahora mismo.

—Eh…

—Absurda respuesta —contesto la mujer a la vez que estiraba su mano hacia mi oreja derecha y la apretaba con furia—. Ahora ven conmigo.

Y con las puntas de sus dedos alrededor de mi oreja, la mujer me llevo hasta el escenario del auditorio como un niño pequeño recién regañado por sus padres.

Las risas no tardaron en aparecer. Los estudiantes que recién se incorporaron al auditorio (como los ya sentados). Comenzaron a burlarse de mí. Era increíble como tan solo veinte minutos en llegar a la academia, me había convertido en el hazmerreír de todos los de nuevo ingreso. Por si fuera poco, sentía como la oreja se me desprendía de la cabeza.

El final de mi sufrimiento termino cuando la mujer me hizo subir por las escaleras del escenario en forma de libro abierto y piso de madera en el centro del auditorio. Pero lo interesante, era que ya había dos estudiantes en el escenario, junto a tres sillas de madera.

Uno de los estudiantes era un chico intimidante, mayor que yo, alto, definido, usaba lentes ovalados, tenía el cabello oscuro, ojos azules y desgraciadamente apuesto. Y digo apuesto, porque podía escuchar los cuchicheos de emoción de las chicas que tomaban asiento y señalaban el escenario con brinquitos y alegrías.

Pensaba que era mi imaginación, pero una vez que cruce miradas con aquel estudiante. Me percate de una mirada de repulsión y enojo hacia mi persona mientras mantenía los brazos cruzados en el momento de mi llegada al escenario. Sintiéndome un poco intimidado a decir verdad.

Por otra a parte, la otra persona arriba del escenario era una chica: un poco mayor que yo, pelo rojizo hasta la mitad de la cintura, ojos rojizos (probablemente lentes de contacto), unas medias negras brillantes como delgadas y una figura envidiable. En pocas palabras, una belleza andando. Solamente que, ella me miraba con una sonrisa tan, pero tan diabólica que me volví a sentir intimidado. Lo único que me permitió seguir mirándola sin que me atacara el sentimiento de intimidación: fue ver una moneda que pasaba entre sus dedos con una agilidad impresionante.

Y, al momento de recomponer la compostura arriba del escenario. Las luces se apagaron. Dando inicio a la bienvenida para los nuevos estudiantes.

La mujer que casi me desprendía la oreja momentos atrás. Me escolto hacia una de las tres sillas de madera arriba del escenario y me pidió que tomara asiento aun lado de la chica de cabello rojizo de una manera un tanto agresiva, ya que me empujo al asiento. Todos los estudiantes de la academia no volvían a quitarme la vista de encima y sorpresa, sorpresa. Evelyn me observaba con enojo desde la primera fila.

Las luces se encendieron de nuevo iluminando solo el escenario. La mujer que me llevo al escenario tomo el micrófono y comenzó a hablar:

—¡Bienvenidos a la Academia Writers! Mi nombre es, Hope Relish.

De repente, como si el hámster de mi cabeza hubiera comenzado a correr para que mandara señales a mi cerebro. Recordaba haber leído el nombre de Hope Relish al menos tres veces en mi vida. Si mal no recordaba, su nombre aparecía como una de las escritoras de suspenso más aclamadas del mundo.

—Me dirijo a ustedes en nombre del director dándoles la bienvenida a los cien estudiantes que fueron aceptados este año. Como podrán notar —Hope estira se dedo índice hacia mi dirección. Una lampara sobre mi cabeza se prende, apagando todas las demás luces del auditorio, mientras que Hope alza más la voz —. ¡Arthur Davis fue elegido entre todos ustedes como lo mejor de lo mejor! —sus palabras provocaron un enorme eco por el auditorio al igual que murmullos entre los estudiantes—. El director pidió específicamente que, Arthur dijera algunas palabras. Inspirara a sus compañeros para seguir su ejemplo. Pero el presidente del consejo estudiantil, Levi Acker ordeno tomar su lugar.

¡PUM!

La lampara que iluminaba mi persona desde el aire se apagó. De repente, se volvió a prender otra lampara de un fogonazo, iluminado al tercer estudiante de ojos azules que nos acompañaba en el escenario a la chica pelirroja y a mí.

El estudiante se puso de pie con elegancia y firmeza. Dando una esencia de profesionalidad y seriedad en su persona. Después, camino hacia el micrófono apartando a Hope con un sutil gesto de la mano mientras la luz del escenario lo seguía. Y extrañamente, como un perro siguiendo las ordenes de su amo, Hope se apartó sin decir ni pronunciar alguna palabra y camino hacia la silla que momentos antes ocupaba el estudiante.

Una vez tomado la posición de Hope, el estudiante carraspeo un momento la garganta. Creado un pequeño eco por el auditorio a causa del micrófono que tenia delante. Y aunque pareciera que se preparaba a decir unas palabras al terminar de carraspear, solamente se mantuvo en posición firme delante del micrófono. Mirando a todos los estudiantes de primer año.

El silencio y los murmullos de las chicas hacia al estudiante abordaron el lugar durante unos minutos. Llegando hasta mis oídos todo tipo de comentarios como: «Así que él era Levi. Escuche que él es millonario» o «Además de atractivo es el presidente estudiantil». Y una que otra cosa bochornosa. Aun así, Levi no pronuncio alguna palabra, silaba o letra desde que tomo el lugar de Hope delante del micrófono. Solamente observo minuciosamente a todo el mundo.

—¡Te comió la lengua el gato! —grito un estudiante. Tal vez tratando de impresionar a una chica cercana con su inmadurez. Pero la mayoría de las chicas lo miraron con desprecio.

No obstante, eso no impido que las risas de los varones y una que otra mujer se escucharan por todo el auditorio.

—¡Acaso orinaste tus pantalones! —comento otro estudiante siguiéndole el juego al otro chico.

Por un momento sentía un poco de pena ajena hacia Levi. Pensaba en que pasaría si yo estuviera en su posición y todo el mundo se burlara de mí de esa forma. Por lo que no pude evitar girar y ver la reacción de los demás que estaban arriba del escenario. Pero para mi sorpresa, la chica pelirroja a lado mío, tan solo jugaba con una moneda entre los dedos a la vez que bostezaba y tenía la vista perdida en el piso de madera del escenario. Mientras que Hope, únicamente observaba a los estudiantes desde el asiento de Levi, tranquilamente.

Los estudiantes se burlaban más y más, pero Levi permanecía firme. Tal silencio hizo que los estudiantes se sintieran confundidos de incomodidad, guardando silencio un tanto confundidos.

Fue ahí donde una voz grave, pero contundente lleno por completo el auditorio:

—Patético y ustedes se hacen llamar escritores —acababa de decir Levi por el micrófono con una tonalidad fría.

Sintiéndose insultados, la mayoría de estudiantes comenzaron a gritar, insultar y hasta amenazar a Levi.

Posiblemente el hecho de que otro estudiante les dijera aquellas palabras, en realidad los había herido. Y no podía culparlos, todos debieron de tener sus dificultades para ser aceptados en una de las mejores academias del mundo para que alguien les atacara el orgullo de tal manera en su primer día. Llegando el punto en que uno que otro estudiante, a base de berrinches y quejas, se levantara de su asiento y caminara hasta la puerta de salida del auditorio.

Pero eso no le importaba a Levi, al momento en que los estudiantes se levantaron de sus asientos. El continúo hablando por el micrófono, con un tono frio y lento.

—Debo mencionar, que en estos momentos están todos en mi territorio. Para ser un pocos más precisos, desde el momento en que pisaron el terreno de la academia…—recalco alzando su dedo índice.

—¡Si, si! ¡Lo que tu digas cuatro ojos! —le interrumpió un grito de un estudiante que caminaba hacia la salida junto a otro grupo de personas que no pudieron evitar soltar una carcajada.

—… Aquí no llegaran sus padres para salvarlos de la incompetencia —continuo Levi sin hacer caso al comentario—. Es decir, yo tengo el poder de expulsar a cualquier estudiante que manche la imagen de esta institución…

—¡Y yo soy Papa Noel! —grito otro estudiante que permanecía sentado en la tercera fila.

Las risas y carcajadas volvieron a inundar el auditorio.

Pero eso no le importo a Levi de nuevo. El siguió con su discurso.

—… Yo tengo el poder de poner su nombre en la lista negra de todas las editoriales…

Ante tal comentario, las burlas crecieron. Nadie ponía ni la más mínima importancia en escuchar el discurso de Levi. Pensaba que tal vez los demás estudiantes en realidad no comprendían la magnitud del significado de cada una de aquellas palabras. Hasta que uno que otro estudiante lentamente se ponía rígido y agudizaba el oído.

—…Yo soy la estrella de tercer año.

Como si un balde de agua fría cayera en cada uno de los estudiantes presentes en el auditorio. Se quedaron petrificados y con cara de horror. Entonces, sin perder mucho tiempo. Los estudiantes que ya no estaban en sus asientos y se dirigían a la salida, dieron media vuelta con desesperación y corrieron de nuevo a sus asientos.

—Como bien saben —reanudo Levi su discurso en cuanto el ultimo estudiante volvió a su asiento—. Algo que diferencia a la academia writers de todas las demás academias del resto del mundo: es la forma en que otorga poder a un estudiante. —Hizo una pequeña pausa y observo el rostro de horror de todos los presentes— Según el reglamento: Cualquier estudiante de último año proclamado como estrella. Tiene el poder de dirigir a su propio grupo a su antojo. Siempre y cuando el grupo dirigido sea el mejor de toda la academia durante el resto del año. Pero, si el estudiante estrella, es además nombrado como el nuevo presidente del consejo estudiantil. Se le concederá el mismo o un poco más de poder que el propio director de la academia writers. Saben a que me refiero, ¿No es así?

En el instante en que esa pregunta resonó por todo el auditorio, lo había comprendido. Levi era el diablo.

16 de Marzo de 2020 a las 23:33 0 Reporte Insertar 0
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