Cuento corto
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Llama por mí

La hora era tan irrelevante como absurda. Nos habían echado del segundo bar y ya sólo nos quedaba ir al after. Ni siquiera sé por qué sabía dónde había un after, nunca había estado en uno. Pero como si alguien hubiera puesto el dato en mi cabeza sabiendo lo que ocurriría después, lo dije con suficiencia fingida y pusimos rumbo hacia allí.


No supe que iba a pasar hasta cinco segundos antes de que pasara. El cajero en el que paramos se comió su tarjeta, y dudando de su elocuencia, me pidió que llamara al banco yo. Ni siquiera pensé en ello cuando nuestra tercera en discordia se fue a comprar tabaco y nos dejó solas. No sé de dónde vino, ni cuándo se le ocurrió. Seguramente segundos antes también.


Porque cuando el operador del banco me atendió, ella me cogió la mano. Y yo se la di. Nuestra atracción es evidente desde hace más de un año, pero nos gusta jugar en ese filo de quien sabe que hay riesgo, pero siente la seguridad de que nada va a pasar. Lo nuestro es imposible e innecesario. Somos amigas, somos compañeras y somos gente con pareja. Ninguna de las dos lo queremos. Y a la vez un poco sí. Pero ni entonces lo preví. Simplemente le di la mano, para reconfortarla, atenta al teléfono.


Y cuando me dejaron en espera, levanté la mirada y encontré la suya, ella ya estaba allí. Esa 'otra ella'. Al margen de los focos, del exceso, de la egolatría de quien disfruta siendo continuamente el centro de atención. No había barbaridades, ni gritos. Ella, que disfruta incomodándome y se divierte con mi vergüenza ajena, había dejado todo eso de lado y me miraba, seria, con los ojos totalmente desnudos y entregados. ¿Qué estaría pensando? El instante fue tan fugaz que no me dio tiempo a interpretarlos. -Tía- Sonó casi como un ruego, como si fuera a pedirme perdón por algo que aún no me había hecho. -¿Puedo darte un beso?- Si lo hubiera dicho de cualquier otra manera, la pregunta habría caído en mí a borbotones. Me habría cogido tan a contrapié, que mi reacción habría sido la rigidez. La incomodidad, mi inseguridad. Pero lo dijo de una forma tan tierna, tan despojada de artificios, tan desamparada. En mi cara debió leer -sin que yo lo verbalizara- un 'no debemos', porque se precipitó a aclararme -sólo uno-. Y de nuevo sin que yo dijera que sí, leyó el permiso en mis ojos y apretó sus labios contra los míos como quien no quiere arriesgarse al arrepentimiento.


Primero noté sus labios secos, fruto del frío y el tabaco de la noche. Pero como si fuera consciente de ello, en seguida entreabrió la boca y empujó mi lengua con la suya. Con la presión y la suavidad perfectas. Mientras yo seguía con la mano en alto sosteniendo el teléfono contra mi oreja. Me besó con toda la ternura que no se le espera. Y se separó. Me gustó tanto que me asusté y, me duele decirlo, sin mirarla, le espeté un -ya-, al que ella respondió con un obediente -vale-.


Aún cuando colgué el teléfono su mirada seguía siendo penitente. Culpable. Como quien teme haber roto algo valioso. -¿Te has enfadado?-. Esta pregunta me sorprendió. No sé qué expresaría mi cara, pero, ¿cómo me iba a enfadar? No voy a negar que me lo había imaginado alguna vez, pero nunca esperé que se materializara. Vivía a gusto con alguna que otra secuencia dialogada en mi cabeza y ya está. Es todo a lo que podía aspirar. Lo único que no tenía prohibido. Pero ahora era real, estaba allí, me acababa de besar de verdad. ¿Sabía ella las horas de fantasía que me había regalado? Negué con la cabeza. -¿Seguro?- Repetí el gesto. -No-. Volvió a buscar mi mirada, pero esta vez sus ojos ya no eran sumisos. Resplandecían de nuevo, con el brillo de la picaresca, anticipando otra osadía con orgullo de sí misma. -¿Pero quieres darme otro?-. Yo le reí la temeridad. -Eres tremenda-. Y otra vez, sin darme tiempo a procesar el momento, se acercó con una media sonrisa confiada. Su seguridad debió contagiarme, porque me invadió la valentía a mí también y, dejándome llevar como casi nunca, le puse la mano en la parte más baja de la espalda y tiré de ella hacia mí. Besándonos de nuevo, breve y fuerte.


El momento terminó ahí. Nuestra amiga volvió y la noche prosiguió tal cual. Nunca lo hablaríamos, nunca lo recordaríamos. Tres besos sin importancia en una noche irrelevante. Para ella. Para mí, una bocanada de aire. Un recordatorio en piel, una prueba de que todas las separatas en mi cabeza, todos los mundos paralelos de mi mente, en algún momento, fugaz, pueden rozar la realidad. Una pila de energía, un instante de vida. Me encanta que me sacudan.

3 de Marzo de 2020 a las 09:50 5 Reporte Insertar 2
Fin

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Prince Gómez Prince Gómez
Otro Tip de ayuda es que cuando vayas a realizar un diálogo, es bueno que lo separes y utilidad el guión más largo que es el que se utiliza en los libros, para que a la hora de leer, no se pierdan los lectores de quién está hablando y quien no, además, sería una forma más organizada de exponer tus ideas, a favor del lector.
March 09, 2020, 20:03
Prince Gómez Prince Gómez
El comienzo de esta historia me llama la atención! Solamente he encontrado algunos errores ortográficos que deberías arreglar antes de verificar tu historia y así llegar a más vistas, una ventaja que te da Inkspired! Muchas felicidades! La verdad es que te desenvuelves muy bien al redactar! Me encanta mucho este empezar!😘😘😘
March 05, 2020, 05:23

  • Julie D'Aubigny Julie D'Aubigny
    Hola! muchas gracias por tus palabras. ¿A qué errores te refieres? Lo he repasado bien y no le veo erratas. Gracias de nuevo! March 09, 2020, 19:25
  • Prince Gómez Prince Gómez
    Los errores que he encontrado para mí no son errores, es para que el lector de sienta más cómodo a la hora de leer! Por ejemplo, aquí te pongo varios: 1. ...me pidió que llamara al banco yo.... (Ese "yo" está de más. Ya sabemos que te lo pidió porque estás hablando en tercera persona, no hace falta recalcar que es a ti. Osea, que el yo lo quitas y dejas todo lo demás cómo está. 2. Porque cuando el operador del banco me... (Aquí ese "Porque" también está de más.) Simplemente se puede quitar y empezar por Cuando el operador del banco.... 3. ...me cogió de la mano. Y yo se la dí.... (Qui ese "." Lo podemos quitar, al final hay una y que separa lasmdos oraciones. Osea que quedaría: Me cogió de la mano y "al instante" se la devolví. (Lo puse para que sea más bonito a la hora de leer y no hace falta poner el punto. Voy a seguir viendo a ver en qué más te puedo ayudar. Pero muchas felicidades, sinceramente me encanta esta obra. March 09, 2020, 20:01
  • Julie D'Aubigny Julie D'Aubigny
    Ah ok, son cosas de estilo. Te lo agradezco, pero son ya temas de ritmo y preferencias. No es la primera vez que escribo, y hay elecciones de estilo que responden a gustos personales. Pensaba que te referías a erratas. Gracias de nuevo por el interés! March 12, 2020, 12:07
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